capitulo 5
Epitome
casi era medio dia cuando un golpe estruendoso tocaba al frio metal de la puerta, giro de costado para esconder el rostro contra el colchon, ahogando un quejido que se le escurria entre los dientes.
-hija ya casi es medio día, deberías levantarte ya- gritaba la voz dulce de saeko desde el otro lado antes de golpear un par de veces mas la puerta.
-ya voy mama¡...-gruñía furiosa la pelinegra, no sabia si era de dolor físico o por el susto que le había dado su madre -me lleva...shizuru¡- se levantaba de forma desesperada, solo para dejarse tumbar en el colchón y ambas acciones le habían sido bastante dolorosas, tomo aire un minuto y se preparo mentalmente para la oleada de dolor que le vendría encima con cada movimiento durante el resto del día, se incorporaba poco a poco mientras buscaba el celular entre las colchas hechas un lio, lo encendía rápidamente y salía de la cama mientras un dolor le recorría el torso por completo, tenia demasiado adolorido el hombro, y un gran moretón en todo el brazo y antebrazo, era mas que claro el golpe donde había asestado la varilla anoche, se reviso el pómulo en el espejo un manchón casi negro y una gran inflamación se notaban bastante; las manos, el rostro, y seguro que hasta la espalda tendría con raspones, tomo un poco de alcohol para limpiar rápidamente las heridas, sabia que le esperaba una misa entera cuando su madre le viera así.
busco entre la ropa sobre el sillón y se acicalo entre uno que otro dolor de cabeza, sintiendo los bultos hinchados de los golpes.
el sonido hueco del celular en el colchón le hicieron revisar ansiosa por la respuesta de su castaña.
=te veo en la tarde después de las 12 natsuki=
el mensaje decía que había sido enviado hace unas dos horas, no dudo en llamar para avisar que llegaría un poco tarde, el teléfono sonó un par de veces y la voz al otro lado le dejo la lengua y el cerebro es shock, dejando escapar un par de balbuceos antes de lograr formar una frase coherente.
=nat?...=
-...ah...s...shizuru?-
=que pasa? no podrás venir?=
-no...en realidad si iré, pero llegare un poco tarde, estaré a...a la una de la tarde allí-
=bien, pero no tardes mucho...no te esperare mas que diez minutos después de la hora= natsuki no creía lo imbécil que se comportaba con esa mujer y aun mas, le había colgado la llamada en algo que pareció una amenaza.
tenia que salir pitando de casa, camino a hurtadillas como si el mas mínimo ruido le delatara en radar de su madre, era domingo y seguramente andaría por allí.
trato de entrar al baño, estaba cerrado al jalar la puerta dio media vuelta y su mama la detuvo en seco desde dentro llamándole
-vas a ocupar hija? acabo de entrar-
-NO¡...digo...no mama, es que voy de salida tengo que...- su voz dio un tono casi de horror, una suerte que había bajado la voz para no delatarse, mientras aclaraba su garganta.
-como que vas de salida¡- la sangre se le helo al instante, casi supo que de poder su madre habría atravesado las puertas con mirada asesina, no sabia si entrar en pánico o simplemente ponerse a la defensiva, aunque ambas terminarían mal.
-ah...es que tengo algo que hacer, me llamo un amigo y...será rápido, solo voy y vengo..- natsuki rogaba por que pudiera zafarse antes de que la viera así, trago pesadamente y uso su ultimo recurso... -te veo al rato mama, regreso rápido-
-natsuki ¡ no te he dado permiso¡- casi escucho el cancel de vidrio correr y los pies descalzos de su madre aproximarse a la puerta, la pelinegra salió corriendo antes de averiguar si había salido o no del baño, ya después arreglaría las cuentas y quizá podría recibir menos regaños por la zarandeada de anoche.
bajo dos calles acercándose al portón derruido y toco con la puerta con la palma casi con intención de tirarla, un momento después y la mirilla se abría, daba un porrazo con los dedos bruscamente sobre el marco que rodeaba los ojos cansados al otro lado
-soy yo viejo idiota, quien mas te va a visitar si no yo- decía sarcásticamente, empujando la puerta, pasando el umbral al escuchar pasar el seguro.
un golpe firme le sacudía el hombro haciéndola apretar los dientes sopesando el dolor que se le extendía por la espalda.
-que pasa loba, te dolió? cada vez te haces mas niña?- le devolvía el sarcasmo el viejo de barba grisácea, limpiando la grasa de sus dedos en el trapo colgando en uno de sus bolsillos.
-haaa¡ viejo cabron eso dolió, pero no por que seas fuerte, me agarras magullada, donde esta la nena?-
-donde mismo la dejaste anoche... o ni eso recuerdas?- encaminaba sus pasos hacia el extremo mas lejano entre los autos viejos que se esparcían por el lote, retirando la funda de sobre la moto, ajustando los espejos suavemente, retiraba el casco de uno de ellos y se lo arrojaba contra el estomago a la pelinegra que estaba distraída observando el móvil, un quejido se le escapaba tomando por sorpresa a ambos.
-esta vez si que te dieron y de lo lindo- una ligera nota de preocupación se asomaba entre las palabras del mayor, tomando asiento frente al motor de un viejo auto.
-fue a traición y me pegaron en el suelo, no fue mi culpa...
los ojos cansados le miraron con reproche paternal.
-...ha vale, si fue mi culpa pero por una chica si, y...
-siempre es por chicas natsuki, me pregunto a donde llegaras metiéndote en líos por mujeres- un suspiro y el anciano retomaba las herramientas para seguir en su auto
-pues yo tampoco lo se, quizá algún día lo averigüe...- un bufido de frustración salían del constricto pecho de la pelinegra, que abría la mitad del portón colocándose el casco para regresar y sacar la moto empujándola suavemente hasta debajo de la banqueta apenas giraba el rostro para mirar al anciano que estaba absorto en sus labores.
-recuérdame que te debo una viejo...en serio- un cruce de miradas y regresaba a cerrar el portón y salir por la entrada común, montaba la moto y partía sin ningún cuidado hacia el encuentro con su castaña.
muy cerca de la avenida, bajaba el puente y viraba en sentido opuesto al flujo vehicular arrojándole la moto a un chico que estaba sentado en la banqueta entre una sarta de insultos, por mero gusto hacia sonar el claxon que solo terminaba de enardecer al joven frente a ella que le golpeaba el faro con la mano de forma nada amistosa.
-oi imbécil deja de pegarle a tu moto¡- le soltaba la pelinegra entre carcajadas mientras se desmontaba de la moto y se retiraba el casco, disfrutando del rostro avergonzado e incrédulo de su amigo que le daba un empujón por el hombro de forma brusca casi haciéndola caer sin dejar de reírse cínicamente, sobreponiéndose la risa a su hombro dolorido.
-eres una idiota, casi te parto la cara, no es gracioso¡- el rostro enfurecido y avergonzado no hacían si no empeorar las carcajadas de los esmeralda
-jajajajajajaja no jodas, debiste ver tu cara¡- natsuki se recargaba sobre el asiento de la moto riendo a pulmón suelto ignorando casi por completo la cara de pocos amigos que le daba el chico frente a si, valía la pena el dolor que le daba cada contracción de su abdomen por semejante reacción del otro.
-estúpida, dame las llaves y cállate-le espetaba en tono frustrado extendiendo la mano solo recibiendo un manotazo como respuesta.
-joder, no reconocer tu propia moto¡? en serio¡? jajajaja... están puestas , además ya tengo que irme, te veo luego- saco el celular para corroborar la hora 12:56 ...antes de nada salió corriendo tanto como le permitían sus piernas un mallugadas y el respirar que le seguía haciendo difícil recorrer tanta distancia como ella desearía, estaba aun a buena hora de llegar.
recordaba a la perfeccion el lugar donde ambas se habian encontrado aqueya vez, asi que decidio dar la vuelta, desde lejos podia ver el castaño intenso del cabello que jugaba graciosamente con el viento y podía apreciar que llevaba el mismo libro esta vez casi en las ultimas paginas, se acerco desde la espalda y en un movimiento rápido le cubrió la boca y los ojos, acerco su rostro contra su oído para hablar pero le vino un golpe firme con el codo sobre las costillas haciéndole retroceder torpemente, dando un trastabillo y cayendo de espaldas llevándose entre los dedos unas ramas de los arbustos cercanos en su afán de parar su caída.
-que te pas...?- le gritaba la castaña asomándose, mientras natsuki maldecía por lo bajo poniéndose de pie ligeramente impedida por su cuerpo magullado.
-a mi?¡ que carajos te pasa a ti, solo estaba jugando y me golpeas?¡-
-golpearte? y que querías que hiciera si me llegas así por la espalda?¡-
la castaña se plantaba de lleno frente a la pelinegra que le miraba retadoramente, desviando su mirada hacia la mejilla y la curación rupestre que se había hecho.
-que te paso?...- el tono de shizuru bajaba de golpe de enfado a preocupación, apenas reprimiendo el impulso de palpar la notoria inflamación en la mejilla de los esmeralda.
-ah...nada, solo una pequeña riña, no es nada..- natsuki giraba el rostro sentándose en una banca de piedra caliza pasando los ojos por los arboles.
shizuru tomaba asiento muy de cerca tomando el rostro de la pelinegra en forma imprevista haciéndole gemir de dolor recibiendo un manotazo brusco contra su mano.
-eso duele shizuru¡ no soy de acero...como sea, quieres venir tengo algo que puede ser mas interesante que estar aquí sabes..- aun no había terminado de hablar cuando ya estaba de pie esperando que le acompañasen los orbes carmín.
-te golpearon con algo anoche? te encanta meterte en líos..- shizuru doblaba la esquina de la pagina que trataba de leer para cerrar el libro de golpe, mesándose el cabello para quedarse de pie mirando a la pelinegra que había comenzado a caminar rumbo a la pequeña plaza, había dando la vuelta hacia un pequeño parque, una bella y elegante barda construida con las rocas del templo anterior rodeaba el lugar, entre tramos interrumpidos de herrería que daban un aire mas ameno y libre en forma de arco, en medio se miraba un pequeño lago artificial donde se miraban patos silvestres a quien los niños les arrojaban pan y otros alimentos.
natsuki llevo sus pasos hasta la parte mas alejada, en un comedor improvisado hecho de las mismas piedras de la barda, se detuvo vagamente y tomo de la mano a la castaña dejándole pasar primero.
-espera aquí, ya vengo...- la pelinegra daba vuelta para ir hasta un puesto cerca de la entrada principal, desde su lugar shizuru solo miraba como rápidamente natsuki entablaba conversación con el hombre que le miraba atentamente, extrañamente los carmín sintieron un malestar en la boca del estomago, pero no estaba segura si fueran celos, prácticamente natsuki y ella apenas se conocían físicamente, solían hablar aun mas por mensajes que nada, y eso era algo que inquietaba a shizuru, la forma en que se habían conocido e incluso sentía que se conocían mas que cualquier otra persona o al menos confiaba en ella mas que sus padres, conocían sus miedos mutuos y sus mínimas aspiraciones en la vida e incluso sus sueños, los pensamientos de la castaña se fueron de a poco hacia un lugar mas hondo sin que ella lo supiera...
-ten¡- natsuki le extendía su mano con un cono de helado de color crema dejando que rozara su nariz entre una sonrisa cínica.
no supo si fue el frio o la vos autoritaria de la pelinegra lo que le saco de su en cavilación, la mano firme que mantenía el helado en un roce contra su nariz no se había movido un ápice, los ojos de la castaña recorrieron el brazo hasta cruzarse con los esmeralda dando una mirada de desaprobación, cubrió la mano de natsuki después de un poco de duda para sujetar el postre que le era ofrecido, los ojos penetrantes y la mirada indomable dejaron descolocada a shizuru sin saber que mas hacer, tomo bruscamente el helado y recargo los brazos sobre la mesita desgastada, mientras su acompañante tomaba asiento muy cerca de ella, dejando su hombro presionando contra el de ella.
una risa menuda salió de shizuru y natsuki no pudo evitar sentir curiosidad
-que pasa?-
-nada...solo que ya viste?- sin dar tiempo shizuru tomo la mano de la pelinegra para acercar el helado tenuemente hacia ella -creo que el helado huele raro...- decía casi para si en un tono intrigado.
-que?...- el rostro de natsuki tomo una facción seria y acerco su mano hacia si para corroborar el aroma del helado, quedando casi este de lleno en su cara, estallando shizuru en una carcajada
-y esta bueno nat?-
la pelinegra retiro su mano torpemente mirando a shizuru con los ojos llenos de una mezcla rara entre rabia y diversión -arruinaste mi helado shizuru¡-
-jajajajaja si, tienes razón, pobre helado, habría deseado mas acabar en el suelo que en tu carota...lo compadezco, o acaso quieres que lo limpie...- apenas lograba decir entre carcajadas dejando su rostro caer sobre su brazo.
-eres una...- natsuki golpeaba con los puños la superficie de la mesa llevándose el cono a la boca para buscar en su bolso un viejo pañuelo para limpiarse el entorno de la nariz, siendo observada por shizuru.
-siempre llevas eso? de que clase de montaña vienes?- le soltaba la castaña llevándose el cono a la boca de forma provocadora sin dejar de mirar a su acompañante atentamente.
-siempre lo llevo conmigo, una nunca sabe cuando una loca le embarrara helado en la cara sabes...- le respondía sin darle importancia a la acción de la castaña aun que era claro que le incitaba de manera cruel, se arremangaba el suéter dejando el moretón a la vista confiando en que shizuru no lograría verlo desde el lugar donde estaba.
-oye nat, no seas enfadosa...- shizuru le acercaba su helado de forma casi gentil entre una de esas sonrisas que nunca le había visto.
-no gracias, tengo el mío...- la pelinegra echaba los brazos sobre la piedra jugando con el cono casi vacío de su postre, recostando la base de su mandíbula en la mesa, sintió el frio sobre su pómulo inflamado -que caraj...
del frio, paso a un cálido sentar, por parte de los labios de la castaña, retirándose tan rápido como llego, comiendo el helado calmadamente como si no hubiese pasado nada.
-...eso no lo esperaba...shizuru, pero me ayudo con el golpe...- refunfuñaba la pelinegra sarcásticamente, mientras terminaba el helado para sacar un cigarrillo recargándose de forma holgazana contra el hombro que yacía a su lado.
-vaya tomare eso como un "gracias"...
los ojos carmín se entrecerraban de forma desaprobatoria al notar la cajetilla -que crees que haces nat?...- el tono umbrío que adquirieron las palabras le hicieron recapacitar, cerrando la cajetilla arrojándola sobre la mesa, virando el rostro para mirar fijamente a la castaña.
-iba a fumar, eso iba a hacer...que mas?- natsuki le miraba entretenida sin creerse que le estuviese prohibiendo fumar.
-no cuando estés conmigo nat..- los carmín se centraron en el cielo que comenzaba a adquirir un grisáceo claro y el viento arreciaba ocasionalmente
-que bien, parece que va a llover...- musitaba casi para si misma llenando sus pulmones del aire húmedo que ya se sentía en el ambiente. gran parte de las personas que estaban en el lugar habían comenzado a recoger sus objetos y cosas, los niños se colocaban los abrigos y los padres apuraban el paso para salir antes de que se acercara la tormenta, el día soleado se había puesto un tenuemente gris.
los dedos de la pelinegra golpeaban nerviosa y perezosamente la mesa mientras observaba el cielo a la par de los carmín, dándose cuenta de que solamente ella tenia algo que la abrigaba.
-será mejor que nos vayamos, no traes nada para cubrirte del agua shizuru...-
-ay vamos, no me enfermare por un poco de agua..- shizuru empujaba retadoramente el hombro de la pelinegra con el suyo -un poco? acaso no ves el color de esas nubes?- mantenía la mirada firme al regresar el empuje sintiendo una leve molestia en la zona donde había impactado su hombro contra el muro la noche anterior.
-no soy meteoróloga, que se yo?-
-eh? lo dices como si te hubiera insultado...mujeres...- un rodar de ojos y una mueca de frustración se trazaron en los rasgos dejando escapar la ultima frase en un mascullo irónico.
-que dijiste? no se si te has dado cuenta pero eres una- la castaña se levantaba de improviso llevando su libro en una de las manos, dejando descolocada a natsuki que dejaba gran parte de su peso en el hombro con quien batallaba momentos atrás, rápidamente se levanto guardando la cajetilla en el bolso de su suéter para ir tras la castaña que se alejaba a paso lento rumbo a una barda rustica y sencilla que cubría tenuemente el sol.
-oi, que fue eso...shizuru...- los carmín apenas y le miraron en un gesto aburrido mientras seguía de largo sin prestarle mucha atención ni darle una respuesta.
-oi ¡ te hablo...contéstame, shizuru¡- de un par de zancadas se emparejaba para sujetar firmemente el brazo y darle media vuelta de un tirón lastimándola sin saberlo, los esmeraldas se abrieron entre una mueca de dolor agudo llevándose la mano sobre la mejilla, había sido golpeada con el libro que sujetaba en su mano la castaña, sintiendo una sensación cálida entre sus dedos.
-no me jales así, escuchas?¡...n...nat...- la voz de shizuru bajo a un susurro mirando el rostro afligido de su acompañante, era la primera vez que escuchaba un quejido arrastrarse entre la garganta de natsuki que le miraba con ira sin retirar la mano de su mejilla, daba media vuelta de forma violenta para regresar a la banca de piedra sentándose de espaldas sacando el pañuelo de su bolso para hacer presión sobre su pómulo dolorido, entre maldiciones por lo bajo.
shizuru dudo en acercarse tomando asiento a un par de cuerpos de distancia, los ojos de natsuki se miraban cristalinos, una sensación de vacío le lleno el estomago de pesar , no sabia si lo que miraba en esos ojos verdes era dolor o simplemente el sentimiento de haber sido golpeada por alguien en quien confiaba como tantas veces le había dicho entre mensajes.
ambas permanecieron en silencio mientras las primeras gotas repicaban contra la mesa dejando manchones cenizos obscuros y levantando un olor a piedra húmeda que parecía disfrutar natsuki que mantenía recargado su mentón en la palma de su mano con el codo sobre la piedra que de apoco se volvía obscura por la lluvia que caía de forma mas constante al paso del tiempo.
-deberías irte ya...- la voz de natsuki sonó diferente esta vez, desprovista de emoción alguna y sin mirar a ninguna parte.
-te mojaras aquí...y...olvide que tenias herida tu mejilla..
-como sea...eso no te incumbe, solo vete...- susurraba entre dientes de forma rabiosa interrumpiendo de forma agresiva a la otra, echando los brazos sobre la mesa y acunaba su rostro en el hueco.
-no me voy a ir...déjame ver esa herida..- shizuru jalaba el brazo de la pelinegra escuchando un quejido furioso
-te dije que me dejes en paz, tu no me mandas sabes?¡ déjame sola...no se como carajo te quiero si solo juegas conmigo...- tomaba un cuerpo mas de distancia sintiendo el rostro romper a llorar mientras miraba a shizuru acoplando su rostro entre la mesa y sus brazos.
una ráfaga de viento helado y un crujido en el cielo acompañado de una luz que ilumino todo cuanto podían ver, miro el cielo oscurecido, el toque helado de las gotas le hicieron alzar la vista a los carmín tratando de acomodar su cabello por el viento, intempestivamente la tormenta se precipitaba a goterones, shizuru se retiro hacia la barda para resguardarse cubriéndose con el libro que a su pesar seguramente quedaría inservible , girándose hacia natsuki que permanecía inmóvil de la mesa, shizuru maldijo en un susurro regresar y mojarse solo para tomar a la pelinegra de la cintura y jalarla hacia atrás arrastrándola, las manos de esta le ciñeron con fuerza abriendo el agarre de su cintura con relativa facilidad cayendo de sentón en el suelo levantándose casi de inmediato encarando a su acompañante.
-te dije que te largaras shizuru, déjame sola..
una cachetada firme sobrevino al rostro de la pelinegra, esta vez logrando sujetar la mano a la altura de la muñeca, a escasos centímetros de acertar dando un tirón acercando a shizuru contra si, ambas miradas se encontraron durante un momento en silencio, mientras la tormenta dejaba sus ropas completamente mojadas, sin que ninguna de las dos le diera importancia ni siquiera al frio que arreciaba.
-por que no te vas, si te lo he dicho varias veces..?-
-por que tu tampoco te has ido cuando yo te lo pedía..-
tan cortas palabras habían tenido un peso monumental sobre natsuki, sus ojos tomaron una expresión mas amena, ella había estado al lado de la castaña en sus momentos de humor mas horrendos, si bien ambas se soportaban pero no sabían el motivo o simplemente hacían que no lo sabían
-estas loca shizuru... aun así...te quiero...-
-por que nat? que tengo o por que yo?- los carmín tenían una expresión confusa, no comprendía como es que una mujer así se había fijado en ella, bien podría tener a quien quisiera y estaba empeñada en siempre estar al tanto y nunca dejarla sola pese a sus responsabilidades.
-por que quiero, por que puedo y por que me gustas...-
-como puede ser eso nat...no tengo nada en común contigo y tienes un carácter horrible, ve lo que acaba de pasar...-
-lo se...aun así...quería decirte, si...?-
-si que?-
-quieres ser mi novia?-
ambas quedaron sin palabras por algunos minutos, la pelinegra con una incertidumbre que le carcomía el alma y shizuru con las palabras atascadas por la cercanía de los esmeraldas sin saber que o como responder. todo había pasado tan rápido, apenas hacia un par de meses que se frecuentaban y natsuki se le estaba declarando pero esta vez de frente.
-me habías pedido tiempo para pensarlo, y creo que ya te he dado demasiado...dame la respuesta ahora...- jalaba a shizuru contra si levemente, pasando el dorso de su mano sobre el rostro estupefacto frente a ella.
shizuru no sabia si respirar o hablar y es que ambos se le hacían igual de difíciles en ese momento, centro su mirada en la de natsuki, tomo aire y se dio valor por la caricia que le era prodigada por parte de la pelinegra.
-yo...quiero ser tu novia natsuki, aunque no se como termine esto...
el corazón aliviado de natsuki dio un vuelco de alegría dejando su mano libre del agarre para apresarle en un abrazo sin dejos, le rodeo audazmente la cintura y le apretó sin cuidado levantándola del suelo, ni el frio de la tormenta ni el clamor de los truenos ni el dolor físico le impidieron disfrutar y guardar muy dentro de si esa tarde que había sido tan amarga como dulce, la tormenta menguo conforme la tarde caía, ambas permanecieron al amparo del tejado cerca de las bancas que recorrían intercaladamente el derredor del parque, en silencio solo con la mano una sobre la otra, el hombro de ambas servía de apoyo mutuo.
-creo que estas loca nat...- rompía al fin el silencio shizuru con un tono sincero, sintiendo un poco mas de peso sobre su mano -lo se...es raro que me gustes?- la voz adormilada de natsuki hacia que los carmín le miraran por mera curiosidad.
-y ahora si me dirás que te paso?- la mano surcó por su mentón hasta el pómulo dejando un roce sobre la cortada, observando el moretón que se extendía, ahora que la miraba de cerca parecía bastante doloroso y pensar que había golpeado esa zona le dio un amargo sabor en las entrañas.
-fue...un ajuste de cuentas, por estar donde no me llamaban, solo eso- el cuerpo de natsuki se recargo contra el de shizuru dejando su peso mas abiertamente sobre su hombro, abrazándole por la cintura entre un ligero balbuceo.
-nat...?- shizuru miraba extrañada hacia su hombro, le era algo inusual el calor y la paz que le daba aquel abrazo y aun mas ver el agotamiento de su pelinegra, hecho sutilmente su cabeza contra la coronilla en su hombro y cerro los ojos, no creyendo aun lo que había pasado.
el silencio de las jovenes y sus sueños fueron zacudidos de golpe por la voz de un guardia
-señoritas¡- ambas dieron un tumbo al escuchar la voz casi gritándoles, natsuki se levanto primero sin soltar el abrazo a la cintura de shizuru.
-si, si ya se que es hora de que cierre bla bla...- respondía de forma brusca y altanera mientras se llevaba a su castaña hacia la puerta de salida pasándose la palma de la mano sobre el rostro y tropezando ligeramente por la ensoñación aun, cerca de la avenida la mano de shizuru se zafaba del agarre a su cintura, bajo una mirada interrogante de los esmeralda,
-que pasa shizuru?-
-nada...solo que...nadie sabe que ando contigo, ni he salido del closet sabes.. y no se si lo haga- susurraba antes de pasar corriendo la calle para evitar mirarle, seguida de natsuki quien le sujetaba el brazo para que ambas quedaran debajo del puente que atravesaba el arroyo vial.
-que haces?...solo se discreta nat...es lo único que te pido-
-v...vale...entonces será algo como amigas en publico?-
-si nat, exacto...eso quiere decir que no me sujetes en la calle ni trates de hacer nada comprometedor-
-bien shizuru, veremos cuanto puedes mantener esto así, ya esta atardeciendo, te llevo a tu casa-
-no gracias, así esta bien, no es necesario..-
-ahhh, no fue una pregunta...-
-que te acabo de decir sobre que seas discreta?-
-no voy a hacer nada, joder solo quiero acompañarte a tu casa shizuru-
-pero yo no quiero que lo hagas...-
-por que?¡-
-por que que?¡-
-por que no quieres que lo haga?-
-haaaaaa te da pena salir conmigo verdad? es eso shizuru?-
-hay natsuki, no dije eso¡-
-hooo si que lo dijiste, no literal pero lo insinuaste-
-bien ya, acompáñame pues, no seas dramática-
-jajajaja debes estar loca, ya no quiero, vete sola, luego te veo- natsuki dio media vuelta dispuesta a marcharse sin dar tiempo de nada.
-pues me voy sola...y si quiero me vuelves a ver, si no ni siquiera eso¡- le arrojaba la castaña dándose media vuelta de la misma forma arrebatada, haciendo que natsuki se girara entre un bufido deteniendo a shizuru del hombro.
-que haces, no dijiste que no venias?- manoteaba el agarre de su hombro mirando retadoramente hacia los esmeralda dando un empuje con la mano sobre la rotula de su hombro.
-no se que carajo hago, pero ya, vale te acompaño solo si tu quieres¡- sin darse cuenta habían alzado la voz atrayendo la atención de las personas a su al rededor
-vez, de esto hablaba, a eso llamas discreción?¡- los verdes se encontraron en una lucha de miradas con los rubís
-de que rayos hablas, tu eres la que esta llamado la atención, como sea solo cállate y camina, si estamos llamando la atención es por TU culpa gritona y deja de empujarme¡-
shizuru alzaba la voz aun mas acercando su rostro hacia la pelinegra de forma intimidante -acabas de callarme, eso no se lo permito a nadie sabes, pero esta bien y cállate tu¡-
un momento tenso entre ambas y emprendían el camino, atravesando el resto de la avenida para llegar al otro lado, natsuki llevaba un cara de pocos amigos siguiendo a shizuru, sin poder evitar mirar el contoneo de las caderas de su castaña a quien tenia en ese momento mas ganas de matar que amar.
los pasos de la castaña se detenían frente a un portón negro, parecía bien cuidado y un poco mas amplio de lo que debería ser para una casa de tamaño normal y al otro lado se escucharon un par de ladridos -ya puedes irte antes de que salga mi padre- le ordenaba shizuru mientras introducía y giraba la llave, la mano de natsuki le envolvió acercándose al notar el pasillo vacío.
-que haces...?- shizuru le miraba ofuscada sin perder de vista esos esmeraldas profundos que sentía le atravesaban como dagas.
-que hago de que...-paladeo en un susurro cálido tomando el mentón de la castaña, levantándolo mesuradamente entre una sonrisa ladina plantándole un beso, para retirarse apenas un paso disfrutando la reacción o la falta de reacción por parte de shizuru -será mejor que entres o...
-shizuru, eres tu? donde te metiste todo el día...?¡- la voz grave y profunda de un hombre sonaba desde el interior de la casa, rápidamente empujo la puerta y entro mirando los esmeralda que permanecían impasibles con una bella sonrisa apenas trazada sutilmente en sus labios -será mejor que te vayas nat, hablamos después o tendré problemas...- titubeo entre palabras y acciones.
-hasta mañana shizuru, descansa- una sonrisa mas amplia fue esbozada por la pelinegra que daba media vuelta a paso lento llevando sus manos a las bolsas del suéter, marchando rumbo a su hogar, dejando a los carmín mírale un momento mas antes de entrar y cerrar la puerta quedamente, shizuru era recibida por un pastor alemán que le daba saltos de alegría, atravesaba el pequeño jardín y entraba a casa, donde su padre miraba la televisión desde un sillón individual.
-tengo hambre hija, por que no llamas a fuumi para que prepare algo?, y donde te habías metido, llegas demasiado tarde...?- gruñía apartando la vista la vista del televisor.
-salí con una amiga pero llovió de repente y ya no pude regresar pronto...- suspiraba resignadamente mientras encendía la estufa y se disponía a prepararse un te.
la pelinegra tuvo que hacer el viaje a pie hasta llegar a donde tomaba el transporte, despues de la tormenta se habia sentido mas dolorida y tenia un ligero escalofrió, subió al auto y dejo su cabeza contra el frio del cristal, el sentir tanto por dentro y por fuera casi le ayudaban a ignorar las miradas indiscretas de la gente que le miraba como bicho raro por los golpes en la cara y la ropa aun mojada, media hora mas y llegaba a las proximidades de su casa, pasaba a una tienda cerca pues había decidido dar una vuelta opuesta para llegar por el lado contrario, odiaba repetir camino demasiado seguido, entro a la tienda, tomo un six y salió como si nada, viro en la esquina y golpeo el portón, la mirilla corrió pero natsuki se coloco fuera del campo visual
-con una mierda viejo, soy yo abre que te traje tu veneno..- aun no acababa de hablar cuando la puerta se abrió y el hombre mayor asomo apenas medio torso.
-ten, por lo de hoy y anoche...-la pelinegra paso frente al anciano dándole las cervezas de forma decente, intercambiaron miradas y recibió una sonrisa melancólica por parte del mayor que se limito a hacer una señal de agradecimiento con la cabeza, para entrar en su casa de nueva cuenta, natsuki siguió de frente para subir un par de calles y quedarse frente al portón de su casa, sabia lo que le esperaba con su madre...tomo valor y metió la llave quedándose de piedra cuando la puerta se abrió dejándole con la mano extendida y las llaves en la cerradura de frente al rostro severo de su madre
-hay...mama´ que...que sorpresa, pensé que estabas en el cuarto..- su madre no se movió y menos se inmuto, le miro por un largo rato, cerro los ojos y dejo escapar el aire de forma pausada, mientras natsuki cruzaba los dedos y tragaba pesadamente.
-bueno y ahora que te paso? lave tu ropa y tu uniforme, pase, señorita cara de velador- decía en tono cálido su madre pasando su mano por la zona inflamada del pómulo, -hay que curarte eso- ambas dejaban escapar un suspiro de alivio, mientras entraban a la casa -lo siento ma, no quería llegar tarde y menos así..- los esmeraldas miraron con cierto congojo a los miel recibiendo un golpe suave en la nuca.
-sabia que te meterías en líos...- cantaba su madre abrazando a su hija mientras cruzaban el patio a paso lento
-y que hay de comer?- inquiría la pelinegra entre un tono jocoso para romper el hielo
-hay lo que se puede- decía en voz burlona su madre entrando a casa.
