Capítulo III. Un murciélago que ha perdido el gusto por la sangre.
Severus Snape caminaba con rapidez hacía la puerta principal de Hogwarts, donde lo esperaba la silueta inconfundible de Charity Burbage. Una bruja de estatura media y muy delgada, que mientras se dirigía a ella, solo podía ver de espaldas. Llevaba el cabello suelto y un poco enmarañado, aplacado por un gorro verde tejido. Severus se preguntó si no le había dado tiempo de cepillarlo o era una nueva moda muggle.
La mañana era tormentosa. Vio como Charity se abrazaba a sí misma, intentando protegerse del viento frío. Sintió el azote de la culpa al reconocer su vulnerabilidad.
—Buenos días profesora. —La saludó al mismo tiempo que se detenía a su lado.
Charity le devolvió el saludo junto con una enorme sonrisa, de esas que hacían más notorias las arrugas alrededor de sus ojos delatando su edad y que al mismo tiempo le devolvían la juventud a sus rasgos. Snape frunció el ceño al verla de esa manera y al notar el efecto visual de una sencilla sonrisa.
El camino transcurrió en un silencio incómodo, roto a veces por comentarios triviales y sonrisas por parte de Charity que Severus no se molestaba en corresponder. Al llegar al pueblo, Charity había perdido gran parte del entusiasmo que tenía al comenzar el viaje.
— ¿Desayunó profesora Burbage? —Preguntó Severus.
Ella sonrió y negó con la cabeza.
—La verdad, el despertador no sonó y tuve que correr para llegar puntual. —Explicó Charity, que de repente lucía nuevamente contenta.
A Severus no le pasó desapercibido el cambio en el semblante de Charity y suspiró resignado. Tenía pensado mandarla a desayunar, mientras él compraba lo que necesitaba, para luego encontrarse y volver al castillo, pero dada la susceptibilidad que había mostrado Charity hasta el momento, no veía conveniente ese itinerario.
—Vamos con Rosmerta sirve buenos desayunos a esta hora. —Dijo Severus mientras se encaminaba en dirección a "Las Tres Escobas"
Charity tenía que acelerar el paso, pues con el viento en contra y las largas zancadas de Severus, se quedaba atrás. Un par de segundos después, Severus notó que Charity ya no iba a su lado y volteó para indicarle que se apresurara, pero una nueva ráfaga de compasión lo golpeó cuando la vio siendo sacudida por el viento y acomodándose su larga bufanda gris, que amenazaba con escapársele. Pensó que era una rara forma de la vida de recordarle que ella estaba sola, a merced de toda clase de adversidades, y que, en gran parte era su responsabilidad.
Regresó un par de pasos y la tomó del brazo, adelantándose un poco para resguardarla de la corriente de aire helado.
— ¿Ella es su amiga?
— ¿Quién? —Dijo Severus, mientras se detenía para dejar pasar un carruaje por la estrecha calle.
—Rosmerta… la llamó por su nombre…
—Supongo que algo parecido a la amistad, sí. —Respondió Severus sin prestar demasiada atención.
—Ella es muy atractiva y parece que el tiempo le favorece demasiado… la naturaleza puede ser arbitraria a veces. No puedo evitar sentir algo de envidia. —Divagó Charity.
A Severus no le agradaba el rumbo que estaba tomando la conversación. Podía sentirse como un miserable con ella, pero no estaba dispuesto a discutir sobre inseguridades femeninas o a tratar de convencerla de su propia belleza. Agradeció que pudieran cruzar la calle y entrar al local, olvidando así esa tonta conversación.
— ¿Trajo su reloj profesora? —Preguntó Severus después de realizar su orden.
— ¿Cuál reloj?
—Su despertador, mencionó que no había funcionado por la mañana. Podría haberlo traído para que el relojero del pueblo lo arreglara.
— ¡Oh no! —Sonrió—. Es un despertador mecánico… tendré que esperar a ir a Londres para repararlo. Soy la profesora de Estudios Muggles, ¿recuerda? —Dijo Charity manteniendo la misma sonrisa que se había instalado en su rostro desde que Snape la invitó a tomar el desayuno y que se había consolidado cuando la había tomado del brazo.
—Es la profesora, se supone que le tiene que mostrar a los alumnos cómo viven los muggles, no vivir como una. —Dijo con desprecio.
Charity decidió ignorarlo y su estómago rugió, provocándole un bochornoso color rosado en la cara. Severus pareció no notarlo, pero en cuanto Charity bajó la mirada, esbozó una sonrisa torcida.
Cuando salieron de "Las Tres Escobas", vieron que llegaban los primeros carruajes ocupados por los estudiantes del colegio.
— ¿Podríamos apurarnos? Entre más alumnos haya, se hace más complicado caminar por aquí. —Dijo Severus cortante. Charity se tuvo que esforzar para no rezagarse, pues le quedó claro que Snape no fungiría más como su guardaespaldas contra las ráfagas de viento.
— ¡Vamos! ¡Es profesor! Está rodeado de jóvenes todo el tiempo, ya debería estar acostumbrado…
—Jamás me acostumbraré a ellos. Son unos engreídos que piensan que tienen el mundo en sus manos, cuando ni siquiera son capaces de elaborar una poción correctamente o lanzar hechizos sin gritarlos.
—Habla como si usted nunca hubiera sido joven. —Dijo Charity y esperó por un argumento que no llegó, por lo que se atrevió a añadir—: Yo lo recuerdo. Siempre estaba rodeado por gente de la peor calaña… todos fueron mortífagos o lo siguen siendo.
Las facciones de Snape se fueron endureciendo, a tal punto que parecía que jamás volverían a relajarse. Charity no lo vio, pues miraba al frente distrayéndose con una pareja de alumnos que iban tomados de la mano, seguramente al salón de té de Madame Tudipié.
—Qué curioso… yo a usted no la recuerdo. —Dijo mordaz.
—No tendría por qué. —Respondió Charity neutral, pero visiblemente más seria—. Yo terminé mi tercer curso cuando usted se graduó, cuando comenzó a dar clases yo estaba en mi último año y no hice el EXTASIS de Pociones porque obtuve un Desastroso en el TIMO. Así que digamos que fui el patito feo de Slytherin.
Severus se detuvo en seco y giró para verla de frente. Le había sorprendido enterarse que la profesora había pertenecido a su misma Casa, al hogar de las serpientes, cuando había dado por hecho que era una Ravenclaw.
Soltó una risa irónica.
— ¡Vaya! ¿Quién diría que la inocente profesora de Estudios Muggles tiene un pasado oscuro y patético? Realmente me ha sorprendido Burbage…
La incipiente sonrisa que Charity se había empeñado en mantener se desvaneció por completo.
—Por lo menos yo fui capaz de ir contra la corriente… no me dejé arrastrar, yo nunca fui una cobarde, ni… —Tenía más que decir, pero Snape la interrumpió tomándola por el antebrazo con violencia.
— ¡Cuide sus palabras Burbage!
Charity intentó evitar llorar frente a Snape, pero no lo logró. Se apresuró a zafarse del agarre de la mano de Severus y caminó con decisión en dirección contraria sin volver la vista atrás en ningún momento.
— ¡Mierda! —Dijo Snape con la respiración agitada.
Oficialmente era el peor patán en la historia de Hogwarts. Aunque Charity lo había provocado, no tenía excusa para tratarla como lo había hecho. Charity se había metido en la cueva del lobo voluntariamente porque no era una dulce oveja. Snape se había equivocado. La vulnerabilidad de Charity se derivaba de su soledad, no de debilidad de carácter como creyó al principio. Lo que lo hacía aún más responsable de su sufrimiento.
