Capitulo 9

Ubérrima vigilia

Casi era media noche, shizuru charlaba entre una y otra copa rodeada de un circulo de personas jóvenes y adultos entre los 30 y 40 años, aun estando a unos metros la pelinegra podía distinguir que hablaban sobre economía e inversiones a futuro de la coalición de la familia fujino con los Margueritte, esos temas si bien no eran de su interés tampoco le eran tan irrelevantes, pues acarreaban indirectamente a su castaña quien en toda la noche había llevado esa sonrisa que tan bien fingía, tomoe yacía a su lado sin soltar su brazo y le daba de vez en cuando y de forma discreta un roce con sus dedos sobre el envés de su mano, e igualmente no dejaba de llenarle la copa cada vez que shizuru estaba por terminarla, esto le ayudaba a seguir con la charla de las múltiples ocasiones que eran abordadas con el pretexto de los negocios en puerta, misma excusa que usaban los jóvenes y no tan jóvenes para besar la mano de los carmín, natsuki conocía a medida el caminar de su castaña pues era sumamente observadora, mas de una ocasión en las dos horas después del brindis había visto errar sus pasos siendo asistida a la inmediatez por la peliverde y esto no le agradaba nada.

-cabrona...no tientes tu suerte...- mascullaba entre dientes, mientras metía las manos en los bolsillos del pantalón, sintió su celular vibrar y se aparto ligeramente hacia el fondo del salón para regresar la llamada.

-hola mamá, que pasa?- los orbes esmeralda seguían en la distancia a su protegida mientras trataba de concentrarse en la voz de saeko al otro lado.

-natsuki donde estas, sabes que horas son?- el tono de voz dulce de su madre tenia una mezcla extraña de preocupación y enfado que hacían poner nerviosa a la pelinegra.

-mamá, espera calma, estoy en un evento y la verdad no creo llegar hasta mañana, estoy cuidando a una amiga...la estoy haciendo de conductor designado...- decía de forma presurosa entre una ligera duda pues shizuru se había recargado en tomoe para evitar caer, algo que había aprovechado la peliverde para abrazarla contra si.

-donde estas natsuki?- en un momento la voz al otro lado se hizo mas rígida, algo que paso desapercibido, pues los esmeralda se había bloqueado por los celos que le producía la escena.

-mañana te explico mamá¡- cortaba la llamada en tono histérico y se aproximaba hacia donde estaba shizuru, mirando sin reparos a tomoe al tiempo que sujetaba a la castaña de un brazo jalándola hacia ella.

-suéltala, ya es tarde y debo llevarla a su casa...tomoe..- esmeraldas y violáceos se encontraron tras las palabras, recibiendo como respuesta una mirada asesina contradictoriamente esbozada con una sonrisa franca.

-nat, veo que te ha traído shizuru para escoltarla...solo avísale al señor fujino que ya pasaran a retirarse- contestaba en calma la peliverde mientras ayudaba a la castaña para que abrazara a la otra, una vez paso el brazo sobre sus hombros se dirigieron hacia la mesa donde estaban los cabecillas.

-señor fujino, disculpe la molestia pero shizuru ya esta un poco tomada y le ha pedido a su guardaespaldas que le lleve a casa- tomoe tomaba la iniciativa.
los ojos de los tres viraban hacia la pelinegra que sentía un escalofrió recorrerle, el jerarca de los fujino se levanto aun con la copa en la mano, acercándose hacia donde el trio.

-hija...has bebido demasiado- una dulce sonrisa se forjaba en los duros rasgos del mayor, tomando el mentón de su mas grande tesoro para levantarlo delicadamente -shizuru has contratado tu por tu cuenta a una guardaespaldas...?-
los ojos sangría se levantaban a duras penas del velo de los que asemejaban rocas a sentir de la castaña, y entre una sonrisa le era prodigada una caricia sobre el rostro -papa lo único que quiero es ir a casa por ahora...creo que no es buena idea combinar margaritas con champan... jajaja...- el mentón era soltado suavemente para asestar una mirada severa sobre los esmeralda.

-cual es su nombre- espetaba con recelos el fujino retomando su facción dura y bebiendo de la copa con vino tinto que posaba sobre su mano.

-k...kruger natsuki señor fujino...- tartamudeaba bajo la mirada de los azules

-mmmmmm...tu apellido creo que lo he escuchado en otro lugar...tu padre trabaja en algún lugar importante? inquiría en tono serio sopesando el apellido y mirando de forma mas severa a los esmeralda-

-ah...p...ues...el trabaja colocando la seguridad de los bancos y empresas privadas...señor- respondía torpemente ajustando el agarre en la cintura de su castaña.

-padre en serio necesito ir a la cama...deja que natsuki me lleve ya...- susurraba entre una risa mientras recargaba su cabeza sobre el hombro de la pelinegra.

-bien solo por que así lo pides hija...me gustaría hablar mas tarde con usted kruger...- sentenciaba el mayor en un ademan para que se marchara, a lo que natsuki no dudo con tal de zafarse de aquellas miradas que le escudriñaban y susurraban en bajo algo que irritaba a la pelinegra de sobremanera.

el cuerpo de shizuru se hacia cada vez mas pesado durante el camino hacia el estacionamiento mientras natsuki batallaba entre los pasos débiles de la castaña que arreciaba su agarre entorno a su cuello, un gruñido de frustración brotaban de los labios de los esmeralda al notar que no tenia las llaves y regresar seria problemático, no podía dejar a shizuru ni mucho menos hacerle caminar de vuelta...
dio un par de tirones mas a la manija de la puerta pero esta no cedió, tenia colocados los seguros y si rompía el vidrio seguramente llamaría a medio complejo de seguridad.

-shizuru...oi¡- movía ligeramente el cuerpo de la castaña para despabilarle un poco.

-que pasa...nat...suki...- susurraba aun algo mareada y arrastrando las palabras producto del alcohol.

-shizuru necesito las llaves del auto...- la pelinegra le alzaba el rostro sujetando la mandíbula con una mano mirando atentamente los ojos carmín para descifrar el estado de embriaguez de su compañera misma que le echaba el brazo restante sobre el cuello, plantándole un beso de lleno a los labios de los esmeralda, recargando el cuerpo contra la puerta del pasajero siendo correspondido el beso de forma profunda y cálida.

-na...tsuki... perdón por interrumpir pero me envió el señor fujino para darte esto...- tomoe permaneció a una distancia prudente hasta que sus pies le obedecieron y se encamino hasta donde yacía la pelinegra con la mano extendida y el rostro mirándole de reojo entre una mirada cínica y un sonrojo notorio, las llaves reposaron sobre la palma permaneciendo sujetas por los violeta entre una mueca seria.

-espero que la lleves a casa nat... cuídala como debe ser- esta vez el estado de preocupación callo casi en horror, esta conducta fue notada por la pelinegra, en vano había sido el autocontrol de la peliverde al ocultar su angustia pues ambas se miraban de forma ininterrumpida en silencio.

-como digas...- apenas decía al tomar las llaves para retirar la alarma y bajar los seguros, abriendo la puerta sin apartar a la castaña de si aun bajo la mirada atenta de tomoe, los carmín aprovechaban la posición de su rostro para reír en voz baja contra el oído de la pelinegra robándole un jadeo ahogado, a regañadientes era retirado el ariete de su cuello para mirarse de frente.

-s...shizuru no hagas eso...es peligroso- advertía en un susurro cómplice besándole antes de colocarle el cinturón de seguridad y dar vuelta al auto entrando al asiento del piloto encendió el auto para ajustar el retrovisor y salir del estacionamiento rumbo a la residencia fujino, pues los ojos azules de su padre seguían en su mente recordando las palabras que le había dedicado aquel hombre "me gustaría hablar mas tarde con usted kruger" y que había dicho indirectamente que la llevaría sana y salva a su casa, de imprevisto el pie de la castaña presiono el pedal de freno haciendo que la pelinegra perdiera un momento el control para terminar de detener el auto por completo.

-oi que crees que haces quieres que nos matemos¡ por que frenas así¡- los esmeraldas le miraban enfurecida aun.

-no quiero...ir a casa...- mascullaba aun ebria posando su mano en la rodilla de la otra echando su rostro contra el hombro de la pelinegra.

-entonces a donde quieres que te lleve...no, shizuru...debo hacerlo tu padre casi me amenazo para que te lleve... adem...

-tomoe ira a mi casa una vez que me lleves...no quiero estar a solas con ella...- refutaba enfurecida entre un sollozo que causaba extrañeza a los esmeralda pues comprendía lo que trataba de decir con semejantes palabras.

-entiendo shi...zuru pero entonces que hago? a donde te llevo...dime- por vez primera los esmeralda abrazaban a otra persona por convicción propia, deslizando sus dedos entre el cabello sedoso, besando la frente de los carmín.

-hay un hotel muy cerca de aquí...llévame...llévame donde sea menos a casa- la voz aun tenia un dejo de quebranto que fue apaciguando con el breve abrazo que le regalo la pelinegra, mismo que aprovecho la castaña para llenarse los pulmones del aroma que le turbaba y le calmaba los sentidos de formas tan opuestas.
natsuki dejo a su amada permanecer abrazándole mientras conducía, tras veinte minutos arribaron al hotel, de magnifica arquitectura y bellos decorados, parecía mas un centro de reuniones o una embajada que un hotel, entro por el estacionamiento y abrió la puerta sin ser soltada del abrazo aun, los esmeralda cayeron devotamente sobre la silueta que le dejaban ver los faros de iluminación del complejo para susurrarle al oído.

-cariño ya llegamos...creo que no puedes caminar así que...- los brazos de la pelinegra pasaron por debajo de las piernas y detrás de la espalda ciñéndole con fuerza mientras cerraba la puerta del auto con la cadera sin colocar seguros ni alarma, entraba al la sala de recepción y se acercaba a uno de los botones -hay un Dodge viper...tiene las llaves, podría traérmelas?- se plantaba frente a la recepcionista para solicitar una habitación individual.

-kruger natsuki, una habitación individual para esta noche- decía en tono grave mientras levantaba ligeramente a la castaña que despertaba por el alumbrado del interior.

-nat...espera...- cantaba en una voz ebria que hacia reír a la pelinegra, mientras hurgaba en la bolsa de su chaleco, extrajo un porta credenciales.

-shizuru...no puedo tomar eso, no se si te has fijado pero necesito ambos brazos para cargarte..- bromeaba irónicamente entre una sonrisa al notar mas despiertos los carmín.

-ara...es verdad...entonces acércate mas para que le pueda mostrar a la señorita- la orden era obedecida de inmediato quedando a suficiente distancia para que la mujer de traje blanco e impecable tomara el documento, tomando una facción de sorpresa.

-señorita fujino...pero que modales los míos...ya les atienden, aquí tiene la tarjeta de la suite VIP, sabe que siempre es un honor servirle a su familia- la mujer salió del mueble para llamar a la pelinegra con la mano y abrir un elevador al paso de una tarjeta.

-adelante kruger, puede escoltar a la señorita fujino hasta su habitación, lo que necesiten no duden en pedirlo y les serviremos tan pronto sea posible- hacia una reverencia marcada mientras las puertas se cerraban y el elevador subía al menos 30 pisos... demasiada altura para el gusto de la pelinegra que tragaba pesadamente y afirmaba el agarre de forma involuntaria.

-are...no me digas que le temes a las alturas...- una sonrisa divertida le era dedicada mientras los dedos de la castaña delineaban el cuello de la camisa tan a su disposición.

-no es eso...solo que siempre pienso en lo peor como un terremoto o algo así...solo por ello me da ...cosa- había tratado de no vacilar por el roce en su cuello pero el sonrojo en el rostro y esa risa que tan bien empezaba a conocer le confirmaban que no había pasado inadvertida su reacción.
la puertas del ascensor se abrieron y entraron a una habitación de amplio espacio, con cortinas de terciopelo color magma recogidas con un tocado de tono dorado, había un sillón individual estilo mecedora, un taburete, un love seat y un sillón para mas de 4 personas, al fondo se notaba una chimenea y detrás de esta un paisaje de toda la ciudad, una parte del recinto era enmarcado por cristales intercalados por una pared de tono sangría, la luz era baja y suave acompañado de una cálida fragancia entre maderas y un toque de menta.
la pelinegra se quedo estupefacta pues nunca había estado en un lugar tan lujoso pero al mismo tiempo con tantos objetos y muebles innecesarios.

-por que no entras ..nat..suki..- el tibio aliento de la castaña sentaba al borde del cuello blanco de la camisa menguando las fuerzas de la pelinegra que a nada estuvo de dejarle caer.
tenso la mandíbula y cruzo el umbral del elevador entrando a la suite para caminar hasta el sillón de dos plazas, dejo suavemente a la castaña y permaneció arrodillada tenuemente a su lado mirándole aun en silencio.

-necesito ir al...baño nat, espera..- se sujetaba de los hombros que le observaban desde su posición inferior para ponerse en pie, la pelinegra trato de sujetarle la mano pero esta se le escurrió habida mente en una carrera en zig zag hasta el tocador donde la puerta fue cerrada de golpe.

natsuki vago por el recinto observado las pinturas, los terminados en las molduras de madera, los candelabros, pensando durante intervalos y analizando para si cada detalle en silencio, se acerco a la chimenea donde tras un recorrido con los ojos localizo el interruptor, lo acciono y una débil llama se mantuvo bajo los troncos, había un cristal templado que aislaba el fuego de la habitación sin interponerse para que este calentase poco a poco, retrocedió y admiro la llama danzar en un serpenteo que hacia crujir la madera mientras le consumía, se llevo la mano a la corbata y con el índice bajo el nudo, pues el calor le estaba haciendo insoportable permanecer con ropas tan formales.
el cristal que daba una panorámica de la cuidad se opaco, como si hubiese sido esmerilado al instante, los esmeralda giraron hacia atrás y encontraron a la castaña cerca de la puerta de baño, con los dedos sobre el panel que había visto antes pero por precaución no había tocado.

al examinar la figura frente a si le noto mas sobria, sin que el sonrojo del alcohol le abandonase las mejillas, vestía una bata de baño blanca con la cinta ligeramente ajustada y semi cerrada, tenia el cabello húmedo y aun tambaleaba al caminar, se acerco al sillón y llamo con palmadas en la piel del asiento contiguo a la pelinegra.

-acércate nat...- su mirada era profunda y los carmín ardían en un sentimiento con deseo y ansiedad entre una sonrisa franca.

de forma autómata los pasos de la pelinegra le llevaron hasta el asiento muy de cerca a la castaña, le sujeto el rostro con las manos y sin reparos le beso de manera feroz entre una mordida descuidada a su lengua que sobresalto por un momento a los carmín, dejo ir su cuerpo balanceando el peso de ambas hasta dejar la espalda de shizuru contra el descansabrazos de piel, que obligo a la castaña a arquear forzadamente la espalda, en un hábil movimiento el cuerpo de los ojos sangre quedo preso entre el caer hacia atrás y ser sujeto por cada lado de su cadera por las piernas de la pelinegra que se había abalanzado sobre ella, le empujo un poco mas y le soltó del rostro, para sujetar las muñecas y llevarlas contra su espalda dejándole indefensa a lo que la otra solo pudo responder con un quejido de desconcierto y sorpresa.

-a..ara..no sabia que natsuki sabia esos trucos...- trago discretamente y le regalo una sonrisa mientras el rostro de la pelinegra empujaba el suyo hacia atrás, lastimándole apenas nada por la posición de su espalda.

-se muchos mas...shizuru..ahora...quítame la corbata..- ordeno en voz cálida y presionando su rostro contra el oído de la otra dejándole una caricia con el aliento.

-y como hare eso? si me tienes sujeta...- los carmín se cimbraron al paso cálido de la lengua audaz que le recorría hasta el borde de la mandíbula.

-tienes la boca libre...se ingeniosa...- le susurro en voz seductora mordiendo en un roce la piel que estaba a su alcance, se aparto un momento dejando su rostro elevado, dando acceso a su cuello y la corbata.
la castaña le miro tratando de regresarle el favor, como si leyera sus deseos las manos en su espalda fueron ajustadas y le dieron un tirón hacia atrás de manera dolorosa para su espalda.

-vamos shizuru...se obediente o seguiré haciéndote daño..- jadeo natsuki sin aflojar la fuerza que apretujaba las muñecas haciéndola de bridas.

-ah...rayos natsuki..eso duele...- soltaba la castaña entre un quejido, si bien el dolor no era demasiado le producía un extraño efecto a manos de la otra que le miraba con una sonrisa cínica acercando de nueva cuenta la corbata para que la retirase, envolvió el nudo con los dientes y tiro hacia abajo tanto como pudo, dejando la corbata casi suelta, pero el agarre en su espalda no amaino -suéltame ya hice lo que me dijiste nat..- una nota de dolor se le escapaba entre un leve forcejeo.

los esmeralda bajaban a su altura para besarla a su antojo, dio un tirón mas y en el quejido producido por la molestia coló su lengua le recorriendo los dientes a voluntad, develando y memorizando cada milímetro que rozaba con maestría, sostuvo el agarre con una mano y tiro rápidamente de la corbata para llevarla a las muñecas de los carmín haciendo un nudo rápido para soltar el agarre, permitiendo que se irguiera sin moverse de encima -estas cómoda..shi..zuru...- paladeo cínicamente entre una sonrisa sentándose libremente sobre la cadera de la castaña.
los carmín le miraron con reproche aun con la respiración entrecortada, relajo los hombros y sintió un alivio al poder erguir la espalda de nueva cuenta -estaría mas ...cómoda en la cama natsuki..- pese al dolor shizuru sentía un deseo de ser atormentada por esos esmeralda que permanecían frente a ella tan impasibles y mirándole de forma tan profunda con esa sonrisa desdibujada en los labios.

natsuki se levanto y se dirigió a la puerta de la recamara, abrió y permaneció de pie a la vista de la castaña escudriño en silencio la cama y todo a su alrededor, entro un momento, shizuru espero al menos 5 minutos y se levanto del sillón con algo de dificultad por sus manos inutilizadas, acercándose a la puerta donde observo a la pelinegra retornar y mirarle de forma intensa alzando una ceja aflojando el cinturón dejándolo suelto en las presillas, sus pasos fueron silenciosos pues ya no contaba con las botas ni los calcetines.

-que crees que haces , no recuerdo haberte dicho que te levantaras ni que vinieras...te estas portando muy mal...y eso me gusta..- había permanecido en el marco de la puerta desabotonando su camisa bajo la mirada de los carmín.

-pensé que ibas a tardar...ya me soltaras nat...- a paso lento se había aproximado a los esmeralda tratando de fijar la vista en su rostro, cuando sus ojos le jugaban una mala pasada al permanecer abiertos todos los botones de la camisa delineando discretamente el estomago y abdomen esculpidos, observo en silencio a la pelinegra abandonar el marco de la puerta y caminar en derredor de ella como lobo acechando a su presa una vez detrás de ella tomo sus manos aun maniatadas y dio un apretón sobre las muñecas asegurándose del amarre, guio sus pasos hacia la cama y le detuvo en seco acercando su rostro a su oído para dejarle escuchar una risa diferente de todas las anteriores, le vino un empujón sin cuidado quedando de bruces al colchón entre un quejido de sorpresa y dolor por la acción.

la pelinegra permaneció de pie y usando sus rodillas se coloco entre las piernas de la castaña que aun tenia la mitad del cuerpo en el soporte del colchón, las manos vagaron de las corvas en sus rodillas hasta los muslos y glúteos dejando una caricia firme mientras levantaba la bata de baño con descaro, los carmín jalaron el amarre por reflejo sintió el busto de la pelinegra posarse contra sus omoplatos y su aliento muy cerca de su rostro, un mechón de cabello callo al inclinarse, ambas miradas se encontraron de soslayo en un silencio que no necesitaba ser roto, pues era el momento que ambas habían deseado, los esmeralda se cubrieron al amparo de los parpados dejando su rostro contra el rostro de los carmín e inhalaba de forma profunda para dejar escapar un suspiro, sus dedos se hundieron en los glúteos de la castaña de forma tosca marcando con las uñas el lugar donde se habían posado, hasta dejar mas que una simple marca, el dolor fue súbito a lo que shizuru solo atino a retirar su rostro del de natsuki, dio un par de tirones a la amarra y

empujo su tronco hacia arriba tratando de apartar de si a la pelinegra.
dejo de sentir la mitad del dolor, pues la mano hábil de los esmeralda se habían colado a su nuca paso los dedos entre el cabello y lo enrollo en una vuelta a su mano, mismo que uso de palanca para levantar por la fuerza el rostro de la castaña haciendo que un quejido de dolor se le escapara al mirarle -no hagas eso...no me hagas lastimarte shizuru...- dejo caer su peso mas de lleno sobre la espalda de los escarlata para forzar el rostro que le miraba, besándole sin mesura ni recato, la castaña trato de morder su labio pero fue en vano, su cuerpo le desobedecía pues el beso tan impropio era correspondido de la misma forma pese al dolor en su nuca y la exploración cínica por la mano libre de la pelinegra no hacia mas que turbarle de forma desconcertante.

natsuki jugo con la yemas de sus dedos por el contorno herido de los muslos de la castaña, repaso la zona un par de veces sopesando el daño, una vez segura de que no seria nada de importancia estrecho su palma contra la cintura y recorrió hasta las primeras costillas, inspecciono a conciencia la textura de la piel que mientras mas rozaba mas ardor le dejaba en sus dedos, incapaz de controlar sus deseos coloco una mano en el vientre de los carmín para ajustar la posición, usando una de sus piernas presiono el punto mas álgido dando golpes en la entrepierna de la castaña a intervalos aleatorios.

llevo su palma hasta el trapecio del cuello de la castaña y bajo sin reparos ni dejos de duda en un rasguño firme hasta la cintura baja, por la tensión en el torso bajo su cuerpo acompañado de un quejido ahogado que bien había suprimido en el beso de manera forzada, supo que quizá se había excedido, pero ello no impidió que sus manos vagaran hasta el borde de las bragas donde jugaron sus dedos, el continuo roce de su pierna contra el punto álgido de shizuru le dejaba en claro que no lo estaba pasando mal, pues sentía húmedo el pantalón, una sonrisa surco su rostro..

-apuesto que esto estorba bastante no crees..- escucho el jadeo en su oído en la voz de la pelinegra, sus piernas le estaban fallando y no tenia gran peso encima, logro en un descuido apresar el labio que cínicamente le hablaba y lo presiono entre los dientes de manera descuidada, miro con atención los esmeralda que le observaban atenta, una media sonrisa se formo mientras retiraba el rostro de forma lenta y con una frialdad solo equiparable al verde profundo de esos ojos, una sensación metálica y cálida le recorrieron la lengua, y el olor a hierro le lleno en una respiración los pulmones, escucho un leve desgarro de algo al romperse y miro el labio de la pelinegra que sangraba sin que su mueca sonriente desapareciese, saboreo la sangre que se había quedado en sus dientes, le atisbaban las sensaciones ...el tacto brusco en su espalda, aquel golpe en su entrepierna que le había sido doloroso solo en un principio, repego el rostro contra el colchón y dejo escapar un quejido de placer y dolor -maldición natsuki..si...estorba mucho...- frunció el ceño y apretó los dientes tratando de aminorar su deseo, sintió el índice de los esmeralda bajar un lado de su cadera y con el sus bragas dejando un profundo rasguño sin decoro, escucho un gemido ahogado y el cuerpo de la pelinegra se aparto así como el agarre en su nuca, las palmas temblorosas le sujetaron las manos y retiraron pausadamente el nudo de la corbata recargando el rostro contra la base de su cuello donde le marco una mordida firme para retirarse con un beso cálido sobre la zona dolorida, le sujeto un hombro con la mano y le viro hasta quedar boca arriba y ambas se miraron con profundidad, se acomodo de nueva cuenta entre sus piernas y se agazapo, reptando por el colchón hasta dejar su torso suspendido usando solo de soporte sus brazos a cada lado de la cabeza de la castaña.

aquella mordida le había encendido las entrañas, natsuki adoraba que su amada tuviese un carácter firme cuando se trataba de no dejarle las cosas fáciles, miro profundamente a la castaña y se agacho de forma lenta hasta prodigarle un beso cálido y decoroso, las palmas se recargaron en el estomago de la pelinegra debajo de la camisa abierta y le recorrió el abdomen hasta el vientre dejando un paso ardiente, las manos de la castaña buscaron el borde del pantalón y lo bajaron de forma lenta, dejo que sus uñas repitieran lo que había hecho su pelinegra en ella y le devolvieron el tacto dejando un rasguño por donde alcanzaban a tocar sus manos, un gruñido escapo entre el beso y las manos agiles de los esmeralda le devolvieron el gesto, deshaciéndose así de la barrera que estorbaba a los deseos mutuos.

doblo una de sus manos y sostuvo su peso sobre la castaña con el antebrazo flexionado, le beso la comisura de los labios y bajo en un roce con los labios hacia su cuello, entre besos suaves y el roce con la punta de su lengua, las manos de shizuru le ciñeron con fuerza entre un gemido, la pelinegra le repaso los laterales del vientre descendiendo hasta su punto mas álgido, presiono levemente y bajo un poco mas el calor le envolvió índice y medio mientras se abrían paso en un apretón firme por el interior que le enardecía la sangre, afirmo los pies en su lugar luchando contra las piernas que le rodeaban en un afán de cerrarse, dejo su rostro contra el de la castaña e hizo mas profundo el tacto con sus dedos jadeando sonoramente, los retiro suavemente y repitió el movimiento de forma lenta y tortuosa para ambas, las manos de los carmín dejaban marcas por lo largo de la espalda, de vez en cuando a modo de desahogo por la intrusión pausada que literalmente le hacia perder la poca conciencia de sus acciones, escucho claramente el aliento agitado de los esmeralda contra su oído y en un momento pudo distinguir la voz de la pelinegra en un jadeo suplicante -tócame shizuru...- los dedos entraron de manera mas firme esta vez el pulgar se acoplo con maestría al punto mas febril de la castaña apurando el paso entre cada acometida, shizuru obedeció y sintió arder su vientre al sentir los dedos de los carmín irrumpir en si recibiendo lo mismo que daba sin reparos.

presiono el abdomen de la pelinegra y le recorrió entre el paso descuidado de sus uñas hasta colarse debajo de las bragas de esta, rozo la sensibilidad de los esmeralda robándole un jadeo mas sonoro, busco a tientas y sus dedos fueron recibidos por la calidez y firmeza del interior deseoso, acoplo su palma presionando el botón febril de la pelinegra pagándole con la misma moneda, escuchando el repique de su corazón en los oídos, una oleada de estática le recorrió desde el vientre hasta la espalda escucho el aliento entrecortado contra su oído.

natsuki sintió tenso y pesado su cuerpo, su aliento y movimientos se tornaron irregulares y erráticos, escucho la voz de su castaña murmurar su nombre, perdió los sentidos por un momento y cayo de lleno sobre la cama.
algunos minutos después despabilo y con dificultad levanto su cuerpo para toparse con los ojos rubí, le prodigo un beso cálido, deslizo con delicadeza los dedos del interior antes de levantarse del lecho con cuidado, camino hacia la puerta cerrándola con precaución y colocando el seguro, miro a los escarlata y apago la luz.

en medio de la obscuridad ciño por la cintura a shizuru con ambos brazos entre un quejido de sorpresa que les hizo reír a ambas, levanto el cuerpo y subió a la cama usando las rodillas, se tumbo boca arriba dejando a los iris sangre sobre su clavícula y pecho, meso el cabello claro que yacía sobre si y se levanto brevemente para cobijarse, lo pensó un momento..y el paso de los dedos sobre su estomago le dio el valor suficiente...

-shizuru...-
un breve silencio y un beso en la mandíbula -dime- susurraba apenas la voz en la obscuridad.

-te amo...- trago pesadamente, pues las palabras habían nacido sin dudas ni miedos, por mucho se había negado a reconocerlo pero aquella noche supo que le había entregado mas que su cuerpo y su corazón a ese mirar granate que desde el primer día le había dejado flechada.

-yo también nat...- reía bajo la castaña haciendo una caricia sobre el rostro magullado de la pelinegra pasando sus dedos por el perfil hasta sus labios, giro el rostro y le beso mesuradamente -también te amo natsuki-
ambas permanecieron en silencio hasta quedarse dormidas al amparo de la noche, pues las palabras justas habías sido dichas.

en el salón de recepciones tomoe estaba furiosa eran casi las tres de la madrugada y le había llamado mas de diez veces al celular sin obtener una respuesta, camino como fiera enjaulada por todo lo largo y ancho bebiendo a momentos, revisaba la hora y salía hacia la mesa donde estaba la señora viola.

-tomoe que pasa, te noto nerviosa deberías sentarte y beber algo aquí con nosotros- el tono lento y con acento de Kioto le recordaba a su amor imposible, aun mas con su mirar granate.

-señora...donde esta el señor fujino...necesito hablar con el urgentemente- susurraba entre dientes bebiendo una copa de champan de un sorbo.

-fue al estacionamiento, vuelve en unos minutos...- sin que le diese tiempo de articular una palabra mas salió a pasos presurosos rumbo al lugar mencionado, una vez llego encontró al mayor de los fujino hablando por teléfono sobre la primera compra a la coalición.
espero un momento a que dejara la llamada y se acerco a la cajuela aclarándose la garganta para llamar la atención de los azules.

-que pasa tomoe? te mando mi esposa para que me apresurara a regresar?- respondía mientras guardaba el celular y cerraba la cajuela del automóvil.

-es sobre kruger señor fujino...al menos yo desconocía que era guardaespaldas...- los violáceos se cruzaron con la penetrante mirada de los cielo, adquiriendo una facción ceñuda.

-de que hablas margueritte...insinúas que mi hija se fue por allí con un delincuente y me vio la cara de idiota? habla ya a que te refieres con eso¡- el fujino caminaba de un lado al otro del estacionamiento pasando sus manos por entre el cabello grisáceo bufando exasperado.

-kruger trabaja por aquí y por allá, no tiene lugar fijo de trabajo, ya hace varios meses que se frecuenta con shizuru...

- a que te refieres con frecuentar?¡- gritaba ya al borde del cólera entre una mirada fulminante.

-llevan mas de 6 meses viéndose y saliendo a diversos lugares señor...y hace mas de una hora que he estado llamando a shizuru al celular y no me responde...tengo la sospecha que kruger le hace honor a su apellido...- un fingido y bien logrado tono de angustia había centrado la atención y retorcido las palabras contra su clara competencia.

-espera...creo que...si, eso es- se pasaba la mano sobre la barbilla recordando sobre el asunto y ese mirar que se le había hecho familiar -esos ojos verdes y ese apellido, el padre de esa mujer es un don juan...al menos he sabido que se enreda con mujeres de los empresarios de los bancos...ni siquiera lo hace por dinero..lo hace por mera satisfacción y dices que su hija es igual...mi hija no puede ser tan idiota, ella nunca se dejaría envolver de una manera tan tonta y menos aun puede ser una de "esas"...ella debe hacerse cargo de la empresa después de terminar la universidad y tu te vas a encargar de eso junto conmigo- le decretaba en una mirada de soslayo, había recargado las manos sobre la cajuela del auto aun dándole vueltas en la mente semejante idea, su hija enredada en las garras de una casanova y burlándose del apellido fujino, algo imperdonable y que mejor que la mas entrañable amistad de su hija para mantenerle vigilada.

tomoe había esbozado una sonrisa y se acercaba hasta recargar la mano sobre el hombro de los cielo que le miraron con el rabillo del ojo -señor usted sabe que shizuru es como una hermana para mi, mas allá de solo ser mi mejor amiga, puede estar seguro que yo le vigilare y velare por su bien cuando usted no pueda hacerlo, he de cuidar no solo de su mayor tesoro si no también de su apellido pues ahora su familia y lo que queda de la mia son una sola, a ojos de importancia económica y en el estrato social, puede estar seguro de que cuidaremos a nuestro mas grande tesoro señor Yoru fujino...- por vez primera en 5 años tomoe se arriesgaba a llamar por su nombre al mayor esperando ganar terreno.
el fujino se erguía mirando con agradecimiento a la peliverde, ambos sonreían de manera cómplice y un apretón de manos sellaba el pacto en medio de aquel vacío estacionamiento.

a la mañana siguiente la pelinegra se levantaba mucho mas temprano para tomar una ducha rápida y pedía el desayuno a su castaña, hizo algunas cuentas en tiempo y salió corriendo enfundada en el traje de anoche a excepción de la corbata que por segunda vez y sin asistencia de su amada no pudo anudar, dejando la orden de que no molestasen a su protegida y dejaran la comida en la sala principal de la suite.
a tiempo regreso y subió de nueva cuenta hasta el piso treinta y dos, se abrieron las puertas y fue recibida con una bella vista, shizuru estaba mirando televisión y revisando su celular, llevaba una bata en tono azul claro y pantuflas cómodas mientras desayunaba.

-se te mira muy lindo el prendedor nat- decía mirándole de reojo mientras se levantaba para señalarle el asiento contiguo y esperar a su pelinegra para desayunar a su lado, una vez cerca le miro el rostro rasguñado y la mordida en el labio, que parecía mas producto de una riña que de una noche de dulce delirio -te duele?- tocaba con las yemas de los dedos las zonas enrojecidas y las heridas que ya empezaban a cerrar.

-no mucho, no es molestia precisamente lo que me causan...- bebía un poco de jugo de manzana y se inclinaba para besar cariñosamente los labios de los carmín.

-tenemos problemas nat...parece que mi padre investigo sobre ti y como era de esperarse dio que era mentira y ahora esta furioso...además...- las palabras de la castaña cesaron y le miro avergonzada incapaz de continuar.
natsuki tomo la mano delicadamente y le miro con una sonrisa - y que es ese "ademas" shizuru? anda dime- imprimió tanta seguridad como pudo en cada palabra pues no pensaba salir huyendo ahora que ambas se habían entregado a tal profundidad.

-parece que tu...papa no tiene buena fama y eso tampoco le gusto a mi padre...- apretujo los dedos entrelazados que le daban consuelo y le miro con un ligero pesar.
los esmeralda le miraron un momento y le sujetaron el mentón con mesura levantándolo hasta que ambos rostros se miraron de frente -tienes miedo? y lo se...mi padre es así, no tiene lugar ni estadía con ninguna mujer...te amo shizuru y no debes tener miedo ni dudas, ahora se que te amo y que quiero que estés conmigo siempre...-

-yo también te amo natsuki...y deseo estar contigo de la misma forma..no puedo tener miedo contigo a mi lado...ya veremos como sobrellevar esto- sonreía melancólicamente y abrazaba con fuerza a la pelinegra que le rodeaba protectoramente con sus brazos, tras un momento ambas se separaron y shizuru aprovecho el desayuno para dar de comer a los esmeralda en la boca entre besos y mimos que de vez en cuando le robaban uno de esos sonrojos que tanto amaba provocarle a las facciones serias de su pelinegra.

-tengo una idea shizuru, es arriesgada pero funcionara solo si tu puedes hacer que los de la recepción de anoche digan lo que "paso" y "como" llegamos...- casi grito la pelinegra de imprevisto, exalto las comillas con un ademan de sus dedos mirado a los carmín atentos a cada palabra.

-las cosas contigo siempre son arriesgadas nat... suena interesante...cuéntame mas...

casi eran ya las cinco de la tarde y el Dodge viper SRTIO ACR recién llegaba con algunos raspones, personalmente el señor fujino salía hasta la entrada principal seguido de su esposa y tomoe, se detuvieron en el portón de la casa bajo las escaleras y ordeno a sakomisu hacer que el chofer de verde mirar descendiera, con un ademan y la mano derecha contra el cinto donde se miraba un arma semi automática el de cabello cobrizo hizo una seña al conductor
la puerta se abrió y una natsuki con el rostro magullado y algunos raspones salió con las manos en alto, caminando rumbo a la puerta del pasajero, abrió y le ofreció la mano, misma que fue tomada por la castaña quien bajo grácilmente sin un rasguño, solo un leve morado en sus muñecas, sakomisu se acerco a su ama y le reviso sin encontrar ningún daño de peligro escudriño a la pelinegra observando algunos golpes y raspones notorios en el rostro olía a alcohol etílico y unas curaciones rápidas recién hechas.

-te hicieron mucho daño kruger...?- una expresión de duda enmarco el rostro de sakomisu mientras le hablaba en tono confidente a la pelinegra indicándole que se diera vuelta para que le revisara por si iba armada, a lo que natsuki obedeció y recargo las manos contra el toldo del auto.

-no mucho...creo- susurro la pelinegra manteniendo el dialogo entre ambos solamente.

el mayor de los fujino se había acercado desesperado mientras su guardaespaldas revisaba a la pelinegra, abrazo con fuerza a su hija y le beso la coronilla, tomo sus muñecas con devoción y le hizo una caricia sobre las marcas violeta, mirando en dirección a los esmeralda y recorrió el auto con los ojos observando los raspones y los golpes en la carrocería -entra a la casa con tu madre y tomoe...fuumi¡ venga y lleve a mi hija a su habitación¡- gruñía en voz grave mediando el volumen de su por la cercanía de su preciada hija.

a la brevedad la ama de llaves se aproximo y tomo la mano de shizuru, para llevarle al interior de la casa -señorita shizuru camine por favor, hay que revisar esas heridas en sus muñecas...sus padres estaban muy preocupados por usted y la señorita margueritte también la paso en vigilia por el desconcierto..haga el favor de dejarme asistirla- las palabras dulces se fuumi apagaban la ira del fujino que acunaba las manos de su hija entre las propias.

-ve con fuumi hija yo me encargo de tu "guardaespaldas"...- el tono impreso en las palabras hicieron que el carmín y el azul se encontrasen en una mirada de reto.

-eso espero papa, pues anoche kruger hizo de excelente forma su labor o te estarían llamando para un rescate o quizá...para algo mucho mas trágico..- sin mas la castaña se retiro dando una ultima mirada a los esmeralda para entrar a casa perdiéndose de vista a los ojos de su amada.

-esta limpia señor, solo tiene varios golpes en el cuerpo y lo poco que puede ver en el rostro, date vuelta kruger- decía en tono despreocupado sakomisu, quedando los tres entre miradas silenciosas.

-que carajo paso anoche, que le hiciste...

-señor fujino...acaso no se da cuenta que solo hizo su trabajo?- interrumpió sin miedos el guardaespaldas acomodándose la barba con los dedos para mostrándole la carrocería del auto llena de golpes, abolladuras y raspones.

-que paso anoche responde...- los verdes mantuvieron de forma gallarda a los azules del fujino -anoche...dos autos nos trataron de cerrar el camino, así que me metí entre los autos, al final nos atraparon y maniataron a su hija, en un descuido logre soltarme y escapar a tiempo... mi deber era cuidar de s...la señorita fujino- le gruño en voz grave sin mover un ápice la mirada.

- interesante...- el mayor se apartaba cruzando los brazos y caminando en derredor del auto, hasta quedar a espaldas de la pelinegra -y como la cuidaste tan bien si no eres guardaespaldas... me pregunto yo, acaso crees que no investigue?...-

-no necesito un papel que diga lo que soy...con el o sin el defendí a su hija y ella esta muy complacida...no como su "amiguita" ahora si me permite...- espetaba caminando rumbo al interior de la casa, pasando de largo hasta la cabaña donde se frecuentaba con shizuru en un principio, abrió la puerta de par en par y se topo con la madre de su castaña que era la viva imagen y el rostro horrorizado de tomoe, shizuru se levanto y le tomo por la mano acercándola a su lado para tomar asiento.

-mamá, ella es natsuki kruger y gracias a ella los delincuentes esos no lograron su cometido ademas es toda una caballera- madre e hija rieron en una mirada cómplice, los verdes y violeta no entendieron el chiste que produjo la risa de las de mirar rubí -por lo que me platico mi shizuru no lograron hacerles nada grave, lamento que le hayan sujetado de manera tan salvaje sus manos y a usted que le golpearan así- hablo cálidamente la señora viola en un bello acento de Tokio que la pelinegra reconoció de inmediato.

-pue...sss...si, pero lo importante es que su hija esta casi intacta, si de mi hubiese sido no habría dejado que le amarraran así...señora, ammmm...shizuru necesito decirte algo...nos permiten un momento?- natsuki se levantaba para llevar a los carmín al fondo de la habitación
se acerco y casi le susurro al oído -shizuru necesito mi ropa...no puedo irme así a casa...ademas mi madre me matara por no llegar anoche...-la castaña le acaricio el envés de la mano y le sujeto el índice y el medio en una risa picara

-extraño tus dedos nat...-casi dio un salto por las palabras de la castaña y le sujeto el dedo entre los suyos atragantándose antes de lograr articular pese al sonrojo -b...baka...que dices, necesito mi ropa zuru...no puedo llegar así a casa...-

-lo se, te la traeré en un una bolsa y te llevas el traje puesto así te ves bien - susurro en bajo besando la mejilla de la pelinegra muy cerca de la comisura de sus labios entrando a su habitación dejando una bloqueada natsuki frente a la puerta de caoba.

-natsuki...por que no bebe algo con nosotras mientras espera a shizuru- la voz dulce de Takiko le cayo de sorpresa a la pelinegra que se acerco y tomo asiento junto a tomoe.

-hola tomoe hace rato ni te salude, que tal la velada...- le miro de reojo girando el rostro y extendiendo su mano para saludarle amistosamente entre una sonrisa ladina.

-pues...maravillosa, el señor fujino y yo nos estamos llevando muy bien, esto de la coalición ha caído muy bien en el lazo de ambas familias- le restregaba entre una sonrisa estrechando la mano de la pelinegra.

-genial eso es bueno para sh...la señorita fujino y el negocio familiar, me alegro por ustedes- respondía natsuki calmadamente mientras Takiko le pasaba una copa de vino blanco de manera cortes, aprovecho la oportunidad para sujetar la copa soltando el saludo en el que había impreso mas fuerza de la necesaria -muchas gracias señora...no se hubiera molestado- agitaba el liquido levemente antes de beber la mitad de un sorbo.

-kruger...hmmm... tu papa tiene los ojos verdes igual que tu natsuki?- el ceño de viola se miraba como recordando algo observando atentamente el rostro de la pelinegra que le miraba extrañada.

-si señora...mi padre tiene los ojos verdes como yo, por que...si le hizo alguna majadería...

-jajajaja ara...claro que no natsuki, tu padre es un hombre muy empeñoso en todo...lo que hace, he tenido la oportunidad de trabajar en un par de proyectos con el, no habla mucho pero es muy...muy hábil, es difícil olvidar una mirada como la suya y tu la tienes...ahora veo por que mi hija te admira tanto- un tono de encanto habia dejado una clara nota jocosa que natsuki bien conocía por parte de shizuru...conociendo a su padre sabria que ni la misma viola habría escapado de las garras de aquel hombre nefasto...

-he...si es...bueno en su trabajo muy profesional y dedicado...- apoyaba a los carmín bebiendo el resto del vino -ojala así fuera en todo..- susurro para si dejando la copa en la mesita de centro

shizuru salía de la habitación con una maleta de mano compacta y se acercaba a la pelinegra -natsuki aquí están tus cosas de guarura- le decía en tono divertido compartiendo la risa con su madre de nueva cuenta, la castaña se acercaba hasta el cancel de cristal abriendo una puerta y recibiendo al pastor alemán que le lamia las manos y se levantaba en sus patas inferiores jugueteando con su ama, una sonrisa involuntaria se plasmo en los rasgos de los esmeralda, dicho gesto no paso desapercibido por los ojos de viola que observo a su hija alejarse hacia la puerta de servicio seguida de la pelinegra mientras ambas jugaban con el fiel perro de la familia, tomoe dejo la copa sobre la mesa de centro con intenciones de seguir a la pareja

-tomoe déjalas que se despidan aun no terminamos esta botella- ordenaba de forma cálida viola dejando un tono jubiloso al referirse a la botella llamando a la peliverde a que acercase su copa para llenarle de nueva cuenta.
una vez al amparo de la noche la castaña le rodeo los brazos y la cintura acorralándola antes de abrir la puerta, una risa en bajo de ambas y compartían un beso ansioso y profundo separándose apenas para mirarse a los ojos remembrando lo vivido hace unas horas.

-ve con cuidado nat, hasta mañana sabes que te amo..- susurraban los labios aun contra los de la pelinegra que sentía la molestia aun inflamada por la mordida.

-yo también te amo shizuru..- correspondía la pelinegra con tono provocador dejando que el aliento cálido con tono de vino le acariciara los labios a la castaña, un beso profundo y el agarre en torno a ella era soltado despacio abriendo la puerta tras de si, por donde salía la pelinegra, buscaba las llaves con desespero entre una risa por parte de shizuru.

-las llaves están el la ropa que tenias ayer nat jajaja nunca había visto tu cara aterrorizada se mira tan adorable..- la castaña salía del portón de su casa para abrir una bolsa de la maleta y sacaba las llaves con avidez para balancearlas en los dedos.

-jaja que graciosa eres- gruñía la pelinegra para tomar la mano frente a ella y jalar a shizuru contra si tomando las llaves y encender la moto esperando a que se calentara un poco, aprovecho el momento de paz besándole de forma profunda -ya debo irme, te aviso al llegar, sabes que te amo también shizuru- le susurraba en tono cálido soltando su manos a regañadientes, monto la moto se coloco el casco y partió de manera rápida una vez que la castaña cerro la puerta.