Capítulo VI. Patético.

Los días pasaban y Severus no se explicaba cómo había llegado al punto en el que Charity volvía cada noche a su despacho a platicar con él. Se había hecho rutina. Siempre pasaba lo mismo. Hablaban, tocaban un tema espinoso, él decía algo ruin y ella se marchaba, indignada en el mejor de los casos y llorando en el peor. Pero siempre volvía.

—Severus… ¿con quién vas a ir al baile de Slughorn? —Preguntó Charity.

Severus levantó la vista por primera vez desde que Charity había entrado y, como era su costumbre cuando no tenía idea de lo que ella pretendía, frunció el ceño.

—No me gusta responder siempre una pregunta con otra, pero al parecer se empeña en que así sea: ¿Para qué querría ir al baile de Slughorn?

Charity suspiró.

—Todos van a ir. Horace me invitó y pensé que si también ibas tú, no sería tan aburrido. Esos bailes suelen ser verdaderos suplicios. Siempre llenos de gente que se alaban unos a otros, pero que al darse la vuelta se critican y, como dicen los muggles: se dan la puñalada por la espalda.

Severus había vuelto a poner su atención a las redacciones que estaba calificando.

— ¿Fue parte del club Slug a pesar de ser pésima en Pociones? —Preguntó, sin molestarse en levantar la vista.

—Era buena en las demás materias, mi familia era de sangre limpia y mi padre trabajaba para el Ministerio. —Enumeró Charity desapasionada.

—Tiene sentido, pero no asistiré.

—Ok, entonces yo tampoco. —Aseguró—. Aunque no me emociona la perspectiva: Pomona y Minerva me insistirán en que debería distraerme…

— ¿Intenta chantajearme? —La cortó Severus.

— ¿Está funcionando?

—No. —Contestó Severus, al tiempo que se dignaba a verla por segunda ocasión en la noche y algo saltaba en el interior de Charity, últimamente le pasaba muy a menudo en esa oficina.

—Entiendo… pero ¿sabes? Desde que comencé a impartir la clase de Estudios Muggles, me preguntaba por qué tú no habías pertenecido al Club Slug y hace unos días se lo pregunté a Horace…

Charity se sobresaltó al ver cómo Severus dejaba la pluma con la que escribía en el escritorio aprovechando para golpearlo y se ponía de pie.

—Es suficiente. —Dijo terminante—. Yo estuve allí, supe por qué no fui requerido en ese estúpido club y no me interesa escuchar lo que le respondió Horace.

—Lo siento Severus. A veces soy un poco entrometida.

"Tema Lily Evans: descartado" pensó Charity y soltó un suspiro

—No se preocupe Burbage. —Afirmó Severus intentando desviar la conversación y no terminarla bruscamente como ya era costumbre—. Mejor cuénteme cómo fue que una simpática Hufflepuff como usted convenció al sombrero seleccionador para que la colocara en la mejor casa de Hogwarts.

La primera réplica de Charity fue poner los brazos en jarras y resoplar resignada, para luego soltar su respuesta:

—No me gusta recordar eso, pero tomando en cuenta que por lo menos estás intentando mostrar interés en mí, te lo contaré, —Severus rodeó el escritorio para acercarse a Charity y la miró con atención, lo que la desconcentró momentáneamente—, mis padres eran casi fanáticos de la pureza de la sangre y siempre me dejaron muy claro que si no quedaba en Slytherin, ni me molestara en volver para Navidad. Yo era una niña y no me imaginaba siendo rechazada por mis padres, por lo que cuando el sombrero consideró la posibilidad de enviarme a Griffindor —Severus exhaló con fastidio—, yo casi le supliqué que me enviara a Slytherin, le expuse que era sangre limpia y que no me gustaría compartir casa con hijos de muggles, por supuesto, no me creyó, por lo que le dije que si no accedía a cambiar de opinión, mis padres me excluirían de la Navidad y después de eso gritó: "SLYTHERIN" no sé si lo conmoví o si vio que en el fondo yo sí tenía la ambición necesaria.

—Usted no es ambiciosa, es persistente. —Afirmó Severus.

— ¡Vaya! —Suspiró Charity y desvió rápidamente la mirada.

— ¿Qué significó esa expresión?

—Nada, olvídalo.

—Usted es demasiado trasparente. Hable. —Ordenó.

—Todos tenemos temas de los que no nos gusta hablar.

—Tiene razón Burbage. Vuelva después cuando se le haya pasado su etapa misteriosa. —Se empecinó Severus. Le molestaba que Charity le ocultara información, por más trivial que fuera. No quería reconocerlo, pero le gustaba dar por hecho que ella era un libro abierto para él.

—Ok, te lo diré, pero sé que no te va a gustar: Sirius Black me dijo lo mismo. —Soltó Charity sin pensarlo demasiado.

Severus intentó parecer ecuánime pero su respiración repentinamente acelerada, lo delataba.

—En realidad me es indiferente. —Mintió—. Pero cuénteme, ¿cómo fue que el gran Sirius Black se dignó a voltear a ver a una chica como usted?

Si le hubiera lanzado una maldición cruciatus, no la habría herido más que con sus palabras. Charity pensó que no sería capaz de perdonarlo por eso, pero concentró todas sus energías en evitar el llanto y contestar:

—Él vio que mis compañeros de casa planeaban abandonarme en Hogsmeade y no lo impidió, sino que me buscó en cuanto partió el último carruaje, —en este punto ya había derramado las primeras lágrimas—, me acompañó de regreso a Hogwarts y hablamos mucho… cuando le conté lo del sombrero, me dijo que yo era muy persistente y luego él me detalló cómo habían llevado a cabo algunas de sus travesuras, yo me desternillé de risa y… y… —se tapó la cara para intentar controlar su llanto, como si fuera posible tapar el sol con un dedo o contener el agua con las manos.

—Se enamoró de él. —Completó Severus, encaminándose a la puerta que conducía a su habitación—. Patético. Cierre la puerta al salir. —Y se encerró con un portazo que hizo saltar a Charity.

Severus sentía unas ganas tremendas de destruir algo, lo que fuera. Se desvistió con tal brusquedad que tiró varios botones de los miles que llevaba su túnica. Desistió de la idea de usar el pijama habitual, pues no lo encontró inmediatamente y olvidó que podía realizar un hechizo convocador, así que simplemente se metió a la cama en calzoncillos e intentó dormir. Pero no lo logró hasta bien entrada la noche, cuando estuvo seguro que Charity ya no podía encontrarse en su despacho.

No permitiría que Charity volviera a poner un pie en su territorio.