Capítulo XV. Potter.
Charity se estaba cansando de esperar una explicación para la actitud de Severus. Por una parte se sentía más cerca de él. Le permitía ser más cariñosa. Rara vez la rechazaba. A veces incluso se permitía bromear y era un amante fiel y dedicado. En ocasiones, Charity sentía que él la quería. Aunque nunca se había atrevido a preguntárselo.
Por otro lado, cada día se veía más preocupado. Pero insistía en que no era nada.
Él también estaba desesperado, pero la razón era todo un misterio para Charity.
A veces se reflejaba en meras tonterías. Como si el mundo fuera a dejar de existir porque sus alumnos fueran una bola de alcornoques buenos para nada. O porque fueran estúpidos Gryffindors confiados y petulantes. O Hufflepuffs bonachones y bienintencionados. O Ravenclaws ávidos de reconocimiento. O Slytherins… no, de esos no se quejaba, aunque Charity podía notar que había algo acerca de su casa, que no terminaba de encajar.
Pero el que se llevaba las palmas era Harry Potter. Siempre estaba renegando de él. Siempre viendo sus defectos. Como si el chico fuera el culpable de todo en el mundo.
Una tarde había llegado pensativo, pero extrañamente relajado y le había preguntado cómo diferenciar a un fantasma de un inferius, a lo que Charity respondió rápidamente:
—Los fantasmas son transparentes. Pero, ¿por qué la pregunta?
—Pegunté eso en clase y Potter contestó lo mismo. —Dijo sonriendo con indiferencia, como si en realidad no le importara esa respuesta tan vaga y simple.
Charity sonrió y se sentó en las piernas de Severus abrazándolo. Él comenzó a reír cada vez más fuerte. No se detuvo en un buen rato. Y Charity pensó que era lo más hermoso que había visto y oído en su vida. Y también sentido, porque si se acercaba lo suficiente, podía sentir las cuerdas vocales de Severus creando ese maravilloso sonido.
Pero poco tiempo después, Potter hizo algo que afectó a Severus más de lo que era capaz de admitir. Lanzó una maldición oscura contra Draco Malfoy, indiscutible favorito y ahijado de Severus.
De eso no habló, así que lo poco que supo fue lo que se le escapaba de repente. Y lo que se hablaba por los pasillos.
Se dio cuenta que por alguna extraña razón él se culpaba. Era muy raro.
Charity no había tenido la oportunidad de conocer al chico, porque no había tomado su clase. Después de todo era sabido que había crecido entre muggles. Solo lo veía en los pasillos y en los partidos de Quidditch. También escuchaba maravillas de él de otros profesores, excepto claro Severus. Lo notable era que no hablaban de sus habilidades, ni de su inteligencia. En realidad lo que más destacaba de él, era su sencillez. Charity pensaba que un chico así, no podría ser tan malo. Además, era El Elegido ¿no?
Pero había algo que Charity pasaba por alto deliberadamente con respecto Potter (como lo llamaba Severus). Algo que tenía que ver con sus orígenes y que ella no se atrevía a enfrentar por miedo. James Potter y Lily Evans.
James era un merodeador. El líder junto a Sirius Black. Y los merodeadores solían hostigar a Severus.
Lily era una chica encantadora que veía siempre en las reuniones del Club Slug. Era hermosa, valiente (como toda Griffindor), inteligente, divertida… se podría pasar horas describiéndola positivamente, pero lo importante respecto a ella, y lo que más la perturbaba era que Lily fue amiga de Severus. Lo sabía. Recordaba haberlos visto juntos.
Solo tenía que sumar uno más uno. ¿Qué tan difícil sería para un chico maltratado como lo fue Severus, enamorarse de su maravillosa mejor amiga?, ¿y cómo podría superar que ella hubiera preferido a su némesis?, ¿y que hubiera engendrado un hijo con él?, ¿y que ese niño fuera la viva imagen del padre?
Tal vez Severus odiaba a Harry Potter porque le recordaba ese amor perdido. Tal vez (y esto era a lo que no se quería enfrentar), todavía la amaba.
Pero aún así, faltaba una explicación para la culpa que sentía Severus respecto a Potter.
Y también había algo parecido a la decepción. Eso era más extraño, si cabe.
Aunque existía la posibilidad que todo fueran suposiciones sin fundamento y Charity estuviera viendo sombras donde había luz. Charity deseaba que fuera así.
Perdón por la tardanza y por el capítulo más bien corto, pero en mi defensa, puedo decir que, de ahora en adelante, ya no tardaré tanto. Serán veintiún capítulos en total, que si bien no están escritos aún, sí están planeados y que subiré mínimo una vez a la semana.
Gracias por leer.
