Capítulo XIX. En la mansión Malfoy.
El señor Tenebroso la despertó de su letargo. Con un simple movimiento de varita la regresó a la vida que pronto le sería arrebatada. Severus casi podía sentir el dolor en el cuerpo de Charity. Estaba herida. La habían destruido por completo. Lo sabía porque había asistido a esas fiestas salvajes, donde la atracción principal eran los enemigos del Lord. Sabía por lo que había pasado, pero no podía hacer nada…
¿Por qué ella?
Tal vez él sabía de su relación y estaba probando su lealtad.
Una vez más.
Su mente producía miles de pensamientos en segundos, cada cual más inútil.
Era su más fiel sirviente. Había matado a Dumbledore. ¿Le negaría la vida de Charity?
— ¿Reconoces a nuestra invitada, Severus? —preguntó Voldemort.
¿Lo sabía?, ¿lo torturaría por algún error cometido en el pasado?
Eso poco importó cuando alzó la vista hacía la mujer, que colgaba bocabajo y su vista se cruzó con la de ella. Apagada y triste, como jamás la había visto. Pudo ver una chispa de vitalidad en su mirada después de verlo. No sería nada bueno que se delatara así. Si quería salvarla tendría que ir con pies de plomo. Pero, ¿en qué momento actuar?
— ¡Severus! ¡Ayúdame!
Escuchar su nombre de esos labios era la peor tortura que hubiera tenido que soportar en su vida.
— ¡Ah, sí! —se obligó a decir imperturbable, como tantas veces lo había hecho, mientras Charity seguía girando y siendo el maldito espectáculo de esos monstruos.
No podía ver su cara, pero pudo imaginar, con atroz claridad, la cara de Charity quebrándose. Sus esperanzas desapareciendo junto con el último vestigio de vitalidad en su mirada. Le vinieron a la mente imágenes de ella sonriendo en su cama. Con su horrible cabello áureo rodeando su cara y desparramado sobre su almohada. Era una discusión recurrente. Cabellos sobre su cama. En ese momento lo habría cambiado todo porque ese fuera su mayor problema. Lo habría dado todo para que hubiera cabellos rubios y eventualmente blancos, sobre su cama todos los días de su vida. No estar allí. Que ella estuviera en cualquier otra parte. Con cualquier otra persona. Aunque sus cabellos cayeran en otras camas. Pero que viviera.
¿Qué clase de mundo sería sin Charity Burbage?
"Espera, Charity", pensó cuando ella quedó frente a él otra vez. Aunque sabía que era inútil y arriesgado. Ella lloraba.
La voz del Lord le llegaba lejana, como si no estuviera a su izquierda, sino muy lejos. Lejos de Charity y completamente fuera de su alcance.
Los siseos continuos como música de fondo, lo devolvieron de a poco a la realidad.
—Para los que no lo sepan, les comunico que esta noche nos acompaña Charity Burbage, quien hasta hace poco enseñaba en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Pasado. El Señor Tenebroso hablaba en pasado. Si tan solo tuviera un poco más de tiempo.
El salón se inundó con murmullos de reconocimiento. Aunque en realidad, les diera igual la identidad de la víctima. Una horrible mujer corpulenta que Severus no reconoció, alzó la voz queriendo hacerse notar.
—Sí, la profesora Burbage enseñaba a los hijos de brujas y magos todo sobre los muggles, y les explicaba que éstos no son tan diferentes a nosotros…
Algunos mortífagos resoplaron de indignación.
Charity volvió a quedar de cara a Severus.
—Severus, por favor… por favor…
—Severus, por favor… —suplicaba en otros tiempos—. Por favor… ya…
—Silencio, —dijo Voldemort y volvió a agitar la varita. Charity enmudeció de golpe como si estuviera amordazada.
¡Ese maldito bastardo impidió que Charity siguiera hablándole!
Espero no haberme ganado muchas maldiciones imperdonables.
Gracias por leer. Y una disculpa por los capítulos tan cortos, así me salen siempre.
