Epílogo

Después de la fugaz visión de unos ojos verdes, le tocó el turno a la oscuridad, pero no era oscuridad, más bien era vacío. Un vacío cargado de consciencia y tal vez eso era la eternidad. La famosa vida después de la muerte.

El vacío fue desapareciendo, aunque, ¿puede desaparecer el vacío?, y en su lugar quedó la sala de maestros de Hogwarts. Pudo haber sido otro lugar, uno donde no hubiera sufrido tanto desprecio, donde hubiera pasado momentos agradables. Pero no, estaba sin lugar a dudas, en la sala de maestros de Hogwarts.

Tocaron a la puerta. Tal vez al abrir, ahora sí lo consumiría la eternidad.

―Pase. ―Dijo con su tono de voz más impasible.

La muerte, su muerte, estaba cargada de una indiferencia pasmosa.

―Severus.

―Charity. ―Su voz tembló. Merecía el infierno, si existiera de verdad, por dejarla morir.

― ¿La sala de maestros? Habría esperado cualquier otro lugar.

―Charity, ―volvió a decir y se acercó para tocarla―, ¿de verdad eres tú?

―Sí, soy yo, ¿esperabas a alguien más?, ¿tal vez a alguien de ojos verdes? ―Su voz sonaba monocorde pero cargada de resentimiento.

―Estamos muertos, Charity, los celos son para los vivos.

―Y no te olvides de los fantasmas rencorosos, pero no vengas a darme lecciones de muerte, llevo muerta más tiempo que tú.

―No lo puedo creer, comienzo a exasperarme.

―Perdón, ―dijo Charity―, no lo puedo evitar.

―Estamos hablando de tonterías.

―En realidad no importa, ya nada importa. ―Dijo Charity mientras tomaba las manos de Severus.

―Charity, te amo. ―Estrechó las manos de Charity con fuerza―. Perdón.

―Está bien. No te preocupes, ya sabía que me amabas. ―Dijo ella visiblemente conmovida.

―Tenía pesadillas todas las noches. Veía tus ojos muriendo en todas partes. Debí hacer algo, simplemente no puedo perdonarme.

―Yo tampoco podía, pero luego te vi tan triste, tan solo. Lloraste por mí más veces de las que te acuerdas, ¿sabes?

Severus bajó la mirada, Charity no llevaba zapatos.

―Pero luego vas y mueres viendo los ojos de ella. ―Agregó Charity frunciendo el ceño―. No me ha dado tiempo para justificar eso con argumentos racionales.

―Es que no podía ver los tuyos, Charity, es que nadie tiene tus ojos.

― ¡Oh! ―Atinó a decir Charity antes de abrazarse a Severus.


Fin, ahora sí.

Hace un par de días, releí la historia y me di cuenta de que era una maldita bruja por dejar que Charity muriera y que Severus sufriera aún más, así que decidí publicar éste epílogo que había escrito desde que terminé la historia y que había olvidado. Yo sé que con esto no arreglo el terrible final, pero me comprometo ahora sí, a hacer un final alternativo.

P.D. Charity no llevaba zapatos porque no esperaba a Severus tan pronto.