-Bien- dice Finnick -eso no interfiere en nada en lo que tenía planeado. Mags y yo tendremos unas horas con ustedes y les compartiremos un poco de conocimientos que deben manejar antes de entrar a la arena. Otra cosa muy importante antes de que lleguemos- dice con tono serio - es que cuando estén con los estilistas, lo más probable es que no le guste lo que les hagan, pero ustedes deben obedecerlos-
-Son bastante atractivos y con ellos tienen más probabilidades de obtener patrocinadores- dice Mags, nos mira como esperando nuestras reacciones y yo no puedo evitar pensar en la veracidad de sus palabras, es por ello que miro a Finnick quien es el vivo ejemplo de esa afirmación.
Cuando Finnick Odair ganó sus juegos cuando yo tenía doce años. Ese año estaba muy asustada ya que era mi primera cosecha y mi nombre estaba en cuatro papeletas.
Cuando escuché el nombre de otra muchacha que ni siquiera conocía suspiré de alivió.
Recuerdo que Finnick se desempeñó muy bien en el desfile y la entrevista, la audiencia del Capitolio era de él. Ya en la arena estuvo solo y no se preocupó de formar alianzas, podía apañárselas muy bien de esa forma, aún más con la comida y los cuchillos que recogió de la cornucopia. Su popularidad llegó a tal punto que le enviaron el regalo más caro que se ha visto en los juegos: un tridente. Tendría que ser muy soñadora para poder si quiera esperar causar tamaño impacto en la audiencia, pero siempre hay una probabilidad de al menos recibir un poco de comida o medicina si es necesario.
Cuando llega la comida tomo de todo un poco: huevos con salchichas, pan dulce, tomate y chocolate caliente. Según nos informa Margarett, cuando llega minutos después, estamos a sólo minutos de llegar a nuestro destino. Lo que me anuncia que llegamos al Capitolio fue que pasamos por un túnel, según mis profesores de Historia de Panem, esta es la única forma de entrar aquí. Lo que veo inmediatamente después, cuando la luz vuelve a llegar al tren, son grandes rascacielos de colores artificiales, gente llena de pieles de animales, con cabellos extravagantes, completamente tatuados y modificados quirurjicamente. Me sorprendo mucho de lo que hacen a sus cuerpos; tienen tantas cosas que malgastan dinero y tiempo para convertirse en esas asquerosas criaturas mientras en los distritos muchos luchamos por sobrevivir un día más. Creo que soy privilegiada en ese ámbito, según sé, los que en peores condiciones se encuentran son los de los distritos 11 y 12.
Una vez que llegamos a la estación bajamos para entrar al centro de entrenamiento, antes de llegar ahí las criaturas nos saludan y alaban, en unos días más disfrutaran de mi muerte, pero, aun así, sonrío. Quizás esa 'persona' sea la diferencia entre la vida y la muerte.
Nos envían directamente a unas habitaciones donde tres "seres" (como me decidí llamarlos) me toman del brazo y me instalan en una camilla donde comienzan a calentar algo mientras hablan sobre un tal Señor Mitch quién fue víctima de una mala operación. Una vez que está lista la cosa que calentaban me la esparcen por las piernas y los brazos y comienzan a retirarlo a jalones. Debo afirmarme de la camilla para no gritar de dolor, sobre todo cuando aplican esta 'pasta' en la parte interior de mis muslos.
Luego que terminan de sacar hasta el más mínimo pelo de mi cuerpo uno se dirige a mi rostro donde ataca mis cejas y mi bozo, mientras otro se encarga de pintar mis veinte uñas de un azul neón y el último recorta mi oscuro cabello.
Luego de lo que me parecen horas se van hablando de un cambio de color de piel que necesita uno de ellos.
La puerta se abre y debo cerrar la boca para evitar ser mal educada. Frente a mi hay una persona con una piel naranja neón, cabello azul y largos bigotes, su ropa no es más extraña que él.
-Hola, Annie- saluda -soy Wilmer y seré tu estilista, ¿Por qué no te pones una bata y vamos a comer?- sigo sus indicaciones y nos sentamos en una mesa que estaba ahí, pide patatas fritas y una carne que no soy capaz de reconocer. -Como sabes, el objetivo del desfile es que los tributos usen algo que sea representante de su distrito y como la actividad del tuyo es la pesca nos centraremos en eso- dice tomando el último bocado de su plato.
Horas más tarde me encuentro vestida frente un gran espejo mientras observo mi reflejo. Uso un sostén y pantaletas azules del mismo color que mis uñas, encima llevo un vestido que simula ser una red, pero está muy mal tejida. He visto toda mi vida a mi padre tejiendo redes y soy una experta en nudos como para decirlo. Mi labios llevan un poco de brillo y mis ojos están cubiertos con sombra azul y delineador verde, resaltando el tono de estos. A un costado me han dibujado unas lineas simulando ser olas, las cuales debo admitir se ven muy bien en mi cuerpo. Mientras que mi cabello esta llevado completamente al lado derecho y afirmado, para que permanezca allí, con una estrella disecada. A lo largo de los juegos he visto a tributos peores vestidos.
Wilmer me lleva al piso inferior del centro de Renovación donde se encuentran unos carruajes con caballos blancos listos para arrastrarnos allí afuera. Cuando llego Nicholas está vestido con una versión masculina de mi traje junto Finnick y Mags.
Tomo un tiempo mientras observo a mi alrededor y casi puede palpar la tensión en el aire. Los del 1 van vestidos con túnicas plateadas y joyas, los del 3 con un traje de látex con bombillas como sombrero, los del 7 nuevamente de árboles, en mi opinión los peores son los del 12 que van vestidos con enormes trajes de mineros que no le hacen favor a su cuerpo; miro mi vestimenta, que deja mucho a la vista, y recuerdo las palabras de Mags, hoy por la mañana, quizás esta sea una forma eficaz de atraer patrocinadores.
Una vez que quito mi atención de los otros tributos y me centro en mis acompañantes soy capaz de captar la mirada burlona de Finnick hacia nuestros atuendos. Al menos no estoy desnuda y cubierta de polvo como los tributos del 12 en una versión anterior.
Unos cinco minutos después llenos de indicaciones por parte de todos nos subimos a nuestro carro y me sorprendo de estar bastante incómoda por la presencia de Nicholas, el solo hecho de recordar lo segura que me hacía sentir pasar tardes enteras sentados en la arena mientras que ahora ni siquiera hemos cruzado una palabra. Cuando escuché que su nombre era escogido durante la cosecha, sentí miedo por estar con él aquí, pero por un momento creí que una presencia familiar me haría sentir un poco mejor. Que equivocada estaba.
Minutos después sale el primer carro, luego el segundo seguido del tercero, estoy a segundos de enfrentar a la multitud, pongo mi mejor sonrisa y levanto la cabeza mostrándoles lo feliz que estoy por encontrarme aquí. Comienzo a saludar mientras la audiencia grita por nosotros, por todos, en realidad.
Los doce carros están en el circuito al centro de la cuidad y el presidente se pone de pie para agradecer y honrar nuestro sacrificio. Luego del himno los carruajes ingresan al Centro de Entranamiento. Ahí bajamos y nos espera Mags, Margarett, Wilmer y la estilista de Nicholas, quiénes nos felicitan por no sé de qué, si casi no nos prestaron más atención de la necesaria.
Estoy preguntándome por Finnick cuando lo veo en un rincón, hablando con una de esas criaturas que le toca sensualmente el pecho. Me asquea ver la escena y recuerdo lo deseado que es él. Mientras se alejan veo como ella pone su mano en su trasero y pienso que, sólo quizás, esa es una ventaja de ser un tributo de su distrito.
