Me desperté nerviosa. Hoy tendré medio día con Mags y luego con Finnick, para estudiar cuál será mi enfoque en la entrevista.

Espero que el vestido que me elija Wilmer no sea demasiado ridículo, porque, considerando la ropa que utiliza ese hombre, buen gusto no digamos que tiene. Quizás yo no tenía grandes ingresos pero sabía usar buena ropa a pesar de eso; haría maravillas con lo que él tiene. Luego recuerdo que pasado mañana entraré a la arena y se me quitan todas las ganas de criticar a las personas por sus gustos en cuánto a vestimenta.

Intento relajarme pensando en las posibilidades reales que tengo de sobrevivir, pero aún así hay también probabilidades de que no lo haga y sólo espero que quien me mate, tenga la misericordia de hacerlo rápido, no por mi, sino por mi familia, que estará en casa viendo todo; para ellos no fue lo mejor que su hija se ofreciera voluntariamente para ir a una matanza. Trato de alejar los pensamientos negativos de mi mente y me levanto. Escojo un vestido naranjo oscuro, peino mi cabello y voy al comedor. Una vez ahí veo que sólo está Nicholas y para evitar un momento incómodo intento volver a mi cuarto, pero Nicholas me ve y no me queda más alternativa que entrar. Quizás su familia me tildaba de pobre, y si, lo somos, pero tengo buena educación, algo de lo cual su familia no se puede jactar. Me siento en la silla más alejada a él mirando a la ventana.

-Nunca quise hacerlo- dice

-¿Hacer el qué?- no sé de qué habla, estoy tan perdida en mis pensamientos que no entiendo qué se refiere.

-Terminar contigo-

-Pero le hiciste- le digo aún un poco dolida.

-Me..., me vi obligado, por ellos- sé que cuando dice ellos está hablando de su familia.

-Creo que ya no vale hablar de lo que pasó o de lo que puedo haber pasado, Nicholas, pasado mañana vamos a entrar a la arena y...-

-...y sólo uno sale con vida- termina la frase por mi -lo sé, Annie, pero debía decírtelo, yo te quise mucho, fuiste mi primer amor y bueno, lo más probable el último-

Doy una sonrisa triste: yo también le quise mucho -Bueno, también fuiste mi primer amor- Nicholas, quién se había sentado enfrente de mi estiró su mano sobre la mesa y toma la mía, lo miro a los ojos y sonrío, él me devuelve la sonrisa. Miles de flashbacks vienen a mi mente. Recordé la primera vez que lo vi en la escuela, cuando me invitó a dar una vuelta a la playa, nuestro primer beso mientras corríamos por la arena, cuando después de dos meses, finalmente me pidió ser su novia...

La puerta del comedor se abre y por ella entra Finnick, automáticamente Nicholas aparta su mano de la mía.

-Buenos Días- nos saluda de forma tajante

-Buenos Días- respondemos ambos.

-¿Aún no piden la comida?- nos pregunta

-No, esperábamos a los demás- dice Nicholas

-Bueno, recuerda, Nicholas, después del desayuno empezamos con el asunto de las entrevistas y luego del almuerzo contigo, Annie- en ese momento llega Mags con Margarett y podemos pedir la comida. Luego de satisfacer mi apetito voy con Mags y Margarett a mi cuarto y comenzó a mostrarme en los momentos en los cuales debo sonreír, como hacerlo y al parecer, ninguna de mis sonrisas poseían la timidez necesaria, Mags hacía un rol de entrevistadora y soy capaz de contestar todo con una aparente honestidad, al menos era buena mintiendo. Mags me dice que debo mirar fijamente a Caesar mientras formula la pregunta y mientras la conteste debo de sonreír mirando al público. Margarett me enseña como caminar con tacones de aproximadamente 15 centímetros y prácticamente en eso se centró todo nuestro entrenamiento. Lo que más me sorprendió fue el hecho de que hasta Mags podía caminar mejor en esos tacones que yo.

A las dos de la tarde nos dirigimos al comedor donde ya estaba Nicholas con Finnick y éste último mostraba un extraño interés en un vaso de cristal.

Como una abundante cantidad de papas con una extraña pero sabrosa salsa verde con atún, también me aprovecho al menos 3/4 de una fuente choritos con cebolla.

Cuando termino de beber mi jugo de mango Finnick me pide que le siga hasta mi cuarto. Una vez ahí tomamos nuestros habituales puestos.

-Mañana en la entrevista quiero que te muestres simpática, pero también misteriosa- me dice - Caesar siempre es de ayuda a los tributos, hace bromas y tú debes seguirlas-

-Okay, supongo que con las tontas sonrisas que me enseñó Margarett lo lograré-

-No creo que tengas algún problema para desenvolverte con las cámaras, a mi, en lo persona,l me pareces muy simpática. Y no subestimes las cosas que te enseña Margarett, ella es de aquí y lo que diga hará que mejor les caigas y te ganes su favor, lo que se traduce como patrocinadores-

-Ella fue tu escolta- digo- por lo que también te enseñó ese tipo de cosas ¿cierto?-

-Estás en lo correcto-

-Bueno, ya veo cómo conseguiste patrocinadores- dije -aparte de que eres muy atractivo físicamente- paro de hablar inmediatamente. Por la expresión atónita en su rostro, sé que dije eso en voz alta.

-Gracias- dice simplemente. ¡Que idiota soy!

Pasamos el resto del tiempo simular estar en la entrevista y después de mucho corregirme, logro la faceta que quiere que muestre mañana en la entrevista.

-Sólo espero que mañana en la noche actúes de la misma forma, Annie-

Vamos al comedor y cenamos en tranquilidad, luego voy a mi habitación y pienso en lo ridícula que me he comportado últimamente con Finnick. Si soy honesta conmigo misma, siempre lo he encontrado atractivo, pero al ser un vencedor, siempre fue una persona inalcanzable para la hija de un tejedor de redes; pero tenerlo aquí y ver al verdadero Finnick Odair es completamente deferente, si alguna vez lo encontré atractivo, ahora me encanta. Me gusta la forma en la que se relaciona con su entorno, su forma de expresarse, la forma en la que se ríe y como nunca sabré, a pesar de que me la pase toda la cena mirándolos, si sus ojos son de un tono azul o verde. Con la imagen de sus ojos caigo dormida.


Me da mucha ternura imaginarme a Annie poniéndose nerviosa con Finnick y es que... con semejante ser humano, ¿quién lo haría?