Nada en la historia me pertenece. Todos los personajes pertenecen al mundo de Los Juegos del Hambre y pertenecen a la maravillosa Suzanne Collins
Mi equipo de preparación está exfoleándome todo el cuerpo, mientras hablan de los últimos chismes del capitolio. Trabajan hasta bien entrada la noche, hidratándome la piel con crema, poniéndome unos brillitos sobre la misma, sacando unos pequeños pelos en mi entrecejo, delineando mis ojos con un negro, aplicando una pasta en mis pestañas y fijándome con gel las cejas, mis veinte uñas ahora son rosadas. Luego, uno de ellos comienza a trenzar pequeños mechones de mi cabello y comienza a tomarlos atrás de mi cabeza formando un tomate. Algunos cabellos caen sobre mi cara, enmarcándola, y la punta de estos son rizados. Mis a mis ojos se le aplica una sombra de mi color de piel y un tono gris en el lagrimal, dándole un brillo a mi mirada. En mis pómulos se le aplica un polvo y mis labios un color rosa.
Wilmer entra con un vestido color melocotón sin tirantes, en el frente, posee desde el pecho hasta la cadera unos brillantes, llamando la atención a esa zona. Uso unos tacos de unos 7 centímetros, menos de la mitad que los que me hizo usar Margarett.
Finalmente me ponen unos aretes y pulseras.
-Tienes un busto tan hermoso que no usaremos ninguna especie de collar para que sólo destaquen ellos- dice Wilmer y su comentario no me puede asquear más.
Estoy lista para salir así voy al salón donde todos nos esperan, bajamos al frontis del centro de entrenamiento, donde se construyó un escenario para la entrevista. En todo el trayecto por ascensor Margarett no dejó de hablar sobre mi vestido y lo que daría por estar en mi lugar y poder usarlo. Con placer le daría ese gusto, que sea ella quién está a horas de entrar a la arena. Mags me desea suerte y se va a un rincón a hablar con Nicholas, los estilistas están comentando los trajes de los otros tributos y Margarett fue a hablar con otra escolta que está muy enojada al lado de un tipo rechoncho que no deja de beber algún tipo de licor.
Finnick pone su mano en mi hombro llamando mi atención
-Te ves muy bien- me dice -¿recuerdas cómo actuar?-
-Simpática pero misteriosa-
-Tienes que estar tranquila, todo saldrá bien, piensa en tu familia y que todo esto lo
haces para volver con ellos-
-Lo sé- suelto el aire que contuve y lo miro, no puedo evitar que una sonrisa que extienda por mi rostro.
De pronto se abren las puertas y los mentores, escoltas y estilistas se retiran. Los veinticuatro tributos nos ponemos en fila y salimos en orden hasta nuestros asientos.
Siento que ha pasado muy poco tiempo, y estoy a sólo minutos dela entrevistas, la tela del vestido es buena y absorbe el sudor de las manos. No me doy cuenta cuando el zumbido se escucha y ya terminó el turno de Nicholas. Ahora es mi turno.
-Buenos Noches, Annie- me saluda Caesar y me ofrece la mano.
-Buenas Noches, Caesar- saludo con una sonrisa mientras sacudo su mano.
-Bueno, Annie, cuéntame qué tal el Distrito 4 aunque, por el color de tus ojos veo que nos trajiste una pequeña muestra de cómo es el mar- su comentario hace que me sonroje levemente y sienta un escalofrío, Caesar Flickerman está más aterrador que nunca, tiene por todo el rostro un color lila incluso sus dientes.
-Eh...- titubeo -el Distrito Cuatro es... cálido y lo más hermoso, en mi opinión es el mar-
-Supongo que nadas mucho-
-Así es- confirmo -aunque siempre tienes que hacerlo con mucho cuidado-
-¿Por qué?- pregunta
-Porque el mar es muy traicionero y se le debe respeto, eso es lo que siempre me decía mi padre-
-Quizás cuando ganes puedas llevar a muchos de aquí y mostrarle el mar- sonrío y miro al público que está vitoreando por el comentario de Caesar, en ese momento mi mirada se cruza con la de Finnick quien está algo pálido, inmediatamente vuelvo mi vista a Caesar.
-Creo que con mentores como Finnick y Mags, Nicholas o yo podremos ganar-
-Estoy muy de acuerdo contigo- en ese momento suena el pitido que indica que mi turno a terminado ¡POR FIN! -Annie Cresta, Distrito 4-
Vuelvo a mi asiento seria, pero quiero gritar de emoción.
Lo hice, lo hice. Pude pararme delante de ellos y hacer la entrevista y, al parecer, no me fue tan mal como creí.
Pasaron los minutos y avanzaron las entrevistas hasta llegar al chico del 12 que sólo respondió con "Sí" y "No" aún cuando Caesar le preguntó como era su distrito.
Cuando todo terminó subimos hasta nuestro piso. Estaba como en una nube, la multitud, cuando Caesar dijo lo del mar y que yo se los mostrara en el distrito, había aclamado lo que podría ser que muchos de ellos quisieran patrocinarme.
Una vez en nuestro piso todos nos vamos al comedor y cenamos en silencio, Mags está distraída por la comida, Margarett, al parecer no deja de observar sus uñas naranja desde todas las perspectivas posibles, Nicholas se ve nervioso y Finnick está, por alguna razón, enojado, sostiene el tenedor con más fuerza de lo normal y sus nudillos están blancos debido a esto. La idea de que la faceta que mostré en la entrevista sea el motivo de su enfado me aterra. El primero en terminar es Nicholas, pide permiso y se va a su cuarto, seguido por Margarett. Cuando Mags se levanta yo estoy a dos sorbos de terminar mi café, ella se despide de mi y se va.
Finnick suelta un suspiro y yo lo miro, él ya tenía su mirada en mi.
-Ten cuidado los próximos días y confíes ni en tu propia sombra en la arena-
-Tengo pensado lo que haré- doy un sorbo de mi café
-Cuidado con el baño de sangre, asegúrate de consigue un arma-
-Conseguiré una lanza o algo por el estilo y luego me defenderé- doy un el trago y me levanto -Buenas Noches, Finnick-
-Buenas Noches, Annie- me dice, cuando estoy saliendo del comedor escucho: -Nos vemos en unos días más-
Antes del amanecer, Wilmer viene por mi.
Durante la noche habré dormido, unas 2 horas. Intento, por todos los medios, calmarme. Me digo a mi misma que tengo la fuerza necesaria para defenderme. Estoy aliada con los del 1 y el 2. También con Nicholas. Tendré la comida asegurada y muchas comodidades que otros no, los más probable es que tenga patrocinadores y me manejo con unas cuantas armas... sólo debo sobrevivir al baño de sangre.
Wilmer me indica que me ponga una bata, así lo hago, y nos vamos a la misma habitación donde me han arreglado para el desfile y para la entrevista. Tengo que verme bonita para dar un buen espectáculo. Tomamos desayuno y a pesar de que mi estómago está cerrado debido a los nervios como de todo, mas me parece comer tierra.
Recuerdo que una vez una compañera de clase dijo que para los nervios se comía algo dulce. Casi nada en el distrito 4 es dulce, incluso nuestro pan es salado. Así que decido por unos azucarillos que Finnick me ofreció hace unos días. Mi compañera tenía razón.
Wilmer toma un paquete donde se encuentra la ropa que usaré en la arena. La ropa que todos los tributos usaremos en la arena. Ahí nos encontramos unos pantalones negros bastante cómodos, pasaron mi prueba de fuego: hacer sentadillas. También hay una polera roja manga larga y una chaqueta gruesa que llega hasta la mitad de mis muslos con una capucha.
-No sé si sabes pero puedes llevar algo al estadio, algo que represente a tu distrito o un objeto que te recuerde a tu familia ¿tienes algo por el estilo?- me pregunta Wilmer
-No tengo nada que pueda llevar- de pronto, tengo una idea -Wilmer, ¿Me puedes conseguir algo de hilo?-
A los minutos después llega con un delgado hilo azul y comienzo a hacer diferentes nudos que hace muchos años atrás mi abuelo me enseñó hasta que logro formar una pulsera lo suficientemente larga como para cruzarle por mi muñeca izquierda.
-Pásamela un momento, tengo que hacer que los vigilantes las aprueben- dice y sale de la habitación.
Como me quedó un poco de hilo decido tomarme el pelo en un moño alto, para poder correr sin tener el cabello en la cara que me moleste
-Querida, que bueno que te tomes el cabello, así, en caso de que mueras, el público podrá ver la expresión en tu rostro- Gracias pienso, mientras le miro con sorprendida, con ambas cejas levantadas. Después me dice que sí puedo llevar mi pulsera y me ayuda a ponérmela.
Finalmente, me calzo las botas de cuero negro.
Comienzo a estirar los músculos, para correr y con estos simples movimientos no tardo en acalorarme, por lo que veo la chaqueta conserva el calor del cuerpo.
De pronto comienzo a aterrarme de lo que me espera cómo será la arena y todo eso...
-Creo que ya es hora de irnos- me dice Wilmer. Decido tomar un poco más de agua antes de irnos. -¿Qué haces tú aquí?-
Por el tono que emplea Wilmer levanto la vista asustada, para encontrarme con Finnick.
-¿Podrías dejarnos unos minutos a solas por favor, Wilmer?- le pide a mi estilista
-Finnick, debo llevarla a tomar el aerodeslizador, tú sabes que no deberías estar aquí porque...-
-Por favor, te juro que no serán más de cinco minutos- en ningún momento de la deliberación me miran, Finnick pone sus ojos en mi una vez que Wilmer abandona la habitación.
-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con los otros mentores, atendiendo patrocinadores?-
-No perdamos tiempo hablando de lo que deberíamos hacer, sino de lo que vamos a hacer- me dice rápidamente mientras posa sus manos en mis mejillas. -debes volver, debes volver. Promételo- dice desesperadamente.
-Te lo prometo- no me gusta prometer cosas en vano, pero lo decía con tal desesperación, que tuve la necesidad de calmarlo de cualquier forma.
-Annie...- susurra -de verdad debes hacerlo, de verdad debes volver. Haré todo lo posible para darte las herramientas, pero tú debes saber usarlas-
-Voy a hacer todo lo humanamente posible para salir de allí, Finnick, de verdad. Como tu me dijiste, aún tengo mucho por vivir- como siempre me quedo fascinada admirando sus ojos y esta vez me sorprendo al reconocer exactamente cuál es el color de sus ojos.
Finnick comienza a acercase a mi, para luego separarse de mi abruptamente.
-¿Cómo?- digo -¿no vas a besarme?- por un momento creí ver en sus ojos que esa era su intención.
Finnick se ríe antes de decir: -cuando vuelvas podrás besarme- para luego salir casi corriendo de la habitación.
Wilmer me lleva corriendo al frontis del centro de entrenamiento, veo que ya han retirado el escenario donde anoche se hicieron las entrevistas y que ahí nos espera un aerodeslizador. Wilmer y yo lo abordamos rápidamente.
Una vez allí una mujer se me acerca con una jeringa y me inyecta algo.
-Es tu rastreador, para que puedan localizarte en la arena- claro, no querrán perder a
un tributo.
Una voz indica que tengo que prepararme para el lanzamiento y me introduzco en el cilindro. Treinta segundos después está sube una luz me ciega. Soy consiente del frío que hace y escucho la voz de Claudius Templesmith:
- Damas y Caballeros... ¡Qué comiencen los Septuagésimos Juegos del Hambre! - dice
por el altavoz -y que la suerte esté siempre de su lado-
Cuando abro los ojos todo lo que veo es algo blanco,que reconozco como nieve, el 4 es demasiado cálido para que alguna vez nieve,pero si lo he visto por las noticias en otros distritos.
Miro hacia la cornucopia y veo el gran reloj que marca los segundos que faltan para que podamos correr.
Sólo quedan 30.
Miro a quienes están en las plataformas a mi lado, los reconozco como la chica del 8 y el chico del 7.
25 segundos
A cinco plataformas de la mía veo a la chica del 2
20 segundos
Me fijo en las armas, veo unas lanzas, muchos cuchillos,arcos, espadas...
15 segundos
Pienso en mi familia y lo que les dije en la despedida... Lo intentaré
10 segundos
Imagino la vida que tendré si puedo ganar esto, papá ya no tendría que trabajar y no tendríamos que medir nuestros gastos, ni vivir esa casa con una calidad de vida tan mala...
5 segundos
Cuando vuelvas podrás besarme escucho la voz de Finnick en mi mente y solo puedo pensar en él, en él y en esos ojos color del mar.
Es entonces cuando el reloj marcó 0.
Por fin el fin!
Ojalá no se haya hecho demasiado largo. Me gustó bastante escribir esto, a pesar de que por algún motivo, quise escribirlo en primera persona. Como ya explique en algún capitulo anterior, Annie se me hace un personaje muy interesante y me encantó poder inventarle un pasado, considerando una infinidad de factores.
Cambié muchas cosas mientras iba escribiendo la historia pero, en general, me gustó bastante el resultado, espero que a ustedes igual.
Ana! Feliz día del Amigo, aunque fue hace unos días atrás, mejor tarde que nunca. Espero de todo corazón que la historia cumpla con tus expectativas, cuando estaba leyendo las ideas de todas para escoger alguien para hacerle este regalito, la tuya llamó inmediatamente la atención, después vi tu usuario y me hizo mucha gracia, porque ya te había escrito una historia de Finnick con anterioridad. De verdad que te escribir con mucho cariño esta historia, ojalá puedas disfrutarla. Una vez más, saludos y abrazos tanto para ti como para quien esté leyendo esta historia.
Carolina.
