Décimotercer robo: lógica.

Nico.

¿Has oído que se hacen estupideces por amor? Bien, creo que he superado los límites. Besar a alguien aún cuando eso podría significar tu muerte, sabiendo que esa persona no te quiere, y sólo por impulso, es básicamente la definición de "estúpido". Peor aún. La mejor parte de besar a Will ni siquiera fue no morir en el intento, no, lo mejor de besar a Will fue besar a Will.

Mis pensamientos vagaban entre imágenes incoherentes y frases alegres, en un ridículo y feliz caos sin sentido. Probablemente podría haber quedado en ese dulce trance el resto de mi vida sin objeción alguna de no ser por la oportuna interrupción de un gato al maullar. El detalle me regresó al mundo real y, por ende, al hecho de que estaba besando a Will y él no se apartaba, demonios. Me alejé tan bruscamente que el animal escapó, y yo me quedé mirando el lugar donde estaba un segundo antes.

—Nico—me llamó el hijo de Apolo.

Yo no quería escucharlo. Sabía que iba a regañarme, yo mismo quería hacerlo. Debía dejar de ser tan impulsivo. Vamos, di Angelo, supéralo ya.

—Lo siento—me adelanté—, sólo era una, umh, prueba. Seguimos vivos, así que es bueno haberlo confirmado.

—Sí pero...

—De todas formas, prometo no volver a hacerlo, descuida.

—Entiendo tu punto pero...

—Y no sirvió de nada, pero por lo menos no tendremos la duda de...

—No me estás tocando.

Lo miré. Miré mis manos, libres. Él se veía bien, yo estaba bien. Me rasqué la nuca con nerviosismo.

—Oh... Genial—dije, haciendo una mueca que se suponía debía ser una sonrisa, pero probablemente no.

—¡Fantástico!—exclamó él, su expresión de felicidad era mucho más convincente que la mía.

Lo vi levantarse y tomar la mochila en la que guardábamos las boberías mecánicas temporalmente hurtadas. Se la colocó al hombro y sonrió de nuevo.

—Ya que recuperamos el aliento... o no...

—Cállate.

—... Deberíamos volver con los chicos, ¿no crees?

Me limité a asentir y comenzar a caminar. Las calles del pueblito resultaban mucho menos hostiles cuando no iba de la mano con otro chico frente a todos, a pesar de que acabábamos de robar un taller mecánico. Aún así, una especie de nostalgia conducía involuntariamente mi mirada hacia la mano de Will. La mía se sentía fría y vacía, no podía dejar de moverla. Sólo estás inquieto, me dije, ya verás cómo se pasa.

Pero de todas formas, constantemente debía recordarme no tomar la mano ajena. Suspiré. El rubio me miró de reojo. Yo le dirigí una mirada de "estoy bien" pero que conociéndome podía interpretarse como "vete al demonio" y él devolvió sus ojos al camino.

Comenzaba a oscurecer pero no planeábamos detenernos a descansar. Cecil podría necesitar algo, y quizás Lou pudiese confirmar nuestras sospechas sobre el intercambio involuntario de nuestros respectivos dones de nacimiento. Llevé ambas manos a la empuñadura de Estiggy, sólo por tener algo que hacer con ellas, y jugueteé torpemente con mi espada.

Mis ojos me desobedecieron una vez más y se dirigieron a las manos de Will, que toqueteaban el borde de su camisa. ¿Qué? Ciertamente no había una buena razón para darle importancia a ello, considerando su hiperactividad y su incapacidad natural de permanecer quieto, pero había algo en su expresión, como un cachorro de grifo abandonado o algo por el estilo. Caminar en silencio me estaba poniendo nervioso, pero yo no sabía cómo comenzar una conversación, así que decidí hacer lo que todo semidiós debe hacer en una situación de vida o muerte como aquella—era de vida o muerte, estoy seguro—, y eso es actuar según te indiquen tus instintos.

De modo que sólo tomé su mano.

Will me miró sorprendido, mientras yo revisaba a Estiggy porque estaba seguro de que ese rayón no estaba ahí hace un segundo. Solace no quitó la mano y volvió a mirar el camino.

—¿Te sientes mal? Está oscureciendo y como técnicamente eres una especie de... algo de Apolo, podría ser un poco dañino—dedujo, yo negué con la cabeza.

—Estoy bien—aseguré—. Sólo es instinto.

—¿Cómo que instinto?

Me encogí de hombros con desinterés, y él permaneció en silencio un momento. Luego sonrió ampliamente y me revolvió el cabello bruscamente pero sin hacerme daño. Lo aparté con el mismo entusiasmo que utilizaría para espantar a una mosca y fruncí el ceño. Él no soltaba mi mano, yo no intentaba que lo hiciera.

—¿A qué Erinias ha venido eso?—me quejé.

—Eh, sólo es instinto.

—Te odio.

—También te quiero, enano.

Lou Ellen casi escupe su jugo de uvas en la cara de Cecil cuando nos vio soltar nuestras manos. Y digo casi porque Cecil se atragantó con su sándwich de queso y logró esquivarlo. Ambos tosieron un rato antes de volver a hablar.

—Estaban... qué... ¡¿todo era teatro?!—se quejó el hijo de Hermes con lágrimas en los ojos debido a su breve periodo sin poder respirar nada más que queso y pan.

—Claro que no—dije.

—Se solucionó—agregó Will.

—¿Cómo?—cuestionó Lou Ellen.

El hijo de Apolo y yo intercambiamos una mirada de sabíamos que pasaría pero no tenemos idea de qué responder y fruncimos el ceño. Volvimos a mirar a nuestros amigos, que nos observaban estupefactos. Will carraspeó y yo me removí incómodo.

—Es probable que Nico me haya besado... o algo.

Esta vez el jugo que Lou escupió sí golpeó el rostro del líder de la misión, y Argus parecía prepararse para realizarle RCP al chico, yo puse los ojos en blanco.

—¿Pueden dejar de comer mientras les hablamos?—pedí.

—Lo besaste—repitió Cecil como pudo, mientras alejaba a Argus para que no le fracturase innecesariamente algún hueso importante—¿Tú?

—Era necesario—aclaré.

—Aunque vino de la nada—acotó Solace.

—Voy a golpearte—le advertí.

Nadie agregó nada más, el silencio sólo era interrumpido por la respiración aún acelerada de Cecil y los buhos o lo que fuese que hace ese ruido espeluznante en las noches. Lou se recompuso y nos miró alternativamente como si fuésemos lo más raro del mundo.

—¿Y por qué venían de la mano?—preguntó. Cecil la miró sorprendido, y luego a nosotros.

Una vez más, Solace y yo intercambiamos una mirada sincronizada para luego devolver nuestra atención a nuestros amigos.

—Sin comentarios—dijimos a la vez.

A Lou le causó gracia, a Cecil le sorprendió, y Argus se robó un sándwich mientras nadie miraba. La mano de Will estaba sobre la mía.

Continuará...

Con lógica me refiero a ese trance extraño en el que estaba di Angelo cuando lo besó, pero... meh, yo me entiendo.

He desaparecido por ¿cuánto? ¿un mes? pero aquí estoy(?) me gustaría darles excusas, pero no hay una muy buena razón para mi auscencia. Falta de inspiración lo resume bien. Y sé que no es un gran capítulo con el cual volver pero... meh. Los extrañé tanto ;-; perdón, perdón, de verdad, perdón. La verdad me puse una fecha límite para acabar esto, y se acerca D: sé cómo resolverlo pero cuando me siento escribir simplemente... nada. No sé cómo logré sacar esta cosa de mi cabeza hoy. Ah, no pude revisar la ortografía, perdón por eso también.

Y sé que es muy cursi, asquerosamente cursi, pero... xD no sé, así soy, no me juzguen(?). Les pido Reviews aunque no tengo derecho a hacerlo :c

Nos leemos por ahí, y que los dioses los acompañen(y que me protejan de las amenazas de muerte que pueda recibir al subir esto).