¡Buenas a todos!
Aquí os traigo el segundo capítulo. Este es bastante más corto que el primero (algo más de la mitad). En principio mi intención era subir capítulos más bien largos, para compensar el lento desarrollo que tiene la historia, pero después pensé que sería más cómodo de leer si lo divido en capítulos algo más cortos (el primero era de 6600 y este es de 3500 palabras, para haceros una idea). Además, de esta manera seguramente subiré los capítulos más a menudo. Dado que este capítulo ya casi estaba preparado con una extensión similar al primero, en breves subiré el tercer capítulo.
Por cierto, algo que me gustaría hacer es publicar esta historia también en inglés. Seguramente publicaré el primer capítulo traducido a modo de "prueba", pero por desgracia mi vocabulario en inglés no es que sea muy extenso, así que temo que mi traducción pueda quedar algo pobre. Por eso, si a alguien le interesaría traducirlo y se ve capaz de hacerlo, que no dude en decírmelo. De hecho le estaré muy agradecido.
Dicho esto, os dejo con el segundo capítulo.
Tras enterrar al comandante Erwin, Hanji se dirigió a Eren, que seguía en su forma de titán después de haber ayudado a cavar la tumba e introducir el cuerpo del comandante.
-Eren, todavía tenemos que sellar esta puerta. –Dijo Hanji, aún con expresión solemne tras el improvisado entierro.
Eren asintió. Mientras los demás tomaban una distancia de precaución, él se acercó al hueco que causó Reiner en el muro hacía ya cinco años y comenzó con el proceso de cristalización. Al cabo de unos segundos, el muro María quedó perfectamente sellado. Eren salió del titán con signos de cansancio ya que esa era la tercera transformación en un lapso de tiempo más bien corto.
Se dirigieron con el resto del grupo y Hanji alzó la voz.
-¡Escuchadme! Debemos prepararnos para partir. Cuando vinimos fuimos capaces de cruzar la distancia entre Trost y Shiganshina mayormente durante la noche. Esto fue gracias a que teníamos caballos para todos. Esta vez no, así que tardaremos bastante más. Aproximadamente calculo que un día entero.
Paró dos segundos para tomar aire y prosiguió.
-Tenemos dos opciones. La primera es hacer todo el viaje seguido. Por lo tanto no tendremos más remedio que hacer una buena parte del viaje de día. De todos modos somos un grupo pequeño, así que puede que los titanes no nos den problemas... La otra opción es la siguiente.
Cogió un palo que había el suelo y se acercó al grupo. Dibujó un boceto del territorio de María con el camino que une los distritos de Trost y Shiganshina.
-Se trata de moverse campo a través en el mayor número de horas de noche posible. La clave para ello es un fuerte militar situado en una colina al este del camino principal, más o menos a unos cuarenta kilómetros del muro Rose.
Hizo una marca en el suelo indicando el lugar aproximado del fuerte.
-Desde el fuerte seguramente podremos llegar a Trost en una sola noche. Obviamente, de aquí al fuerte no podemos llegar en una noche. Pero podemos hacer uso del bosque que hay al lado del camino principal, a veinte kilómetros de aquí. Seguro que lo recordaréis... Encontramos un titán que apenas se movía... En fin, el caso es que el bosque nos dará algo de cobijo contra los titanes, y nos permitirá movernos mejor si hay que luchar contra ellos.
Hanji observó los rostros de los demás y decidió resumir el plan para no alargarse mucho más.
-En resumen, el plan consistiría en partir lo antes posible y viajar hasta el bosque a paso ligero. En unas tres horas deberíamos llegar. Una vez allí, descansaremos hasta que empiece a anochecer y entonces seguiremos por el camino principal. Calculo que un poco después del amanecer deberíamos llegar a la altura del fuerte. Como no tenemos brújula, tendremos que seguir por el camino principal hasta que divisemos el fuerte... No os preocupéis, la colina y el fuerte se ven a simple vista desde el camino, aunque así daremos algo más de vuelta. -Les tranquilizó antes de que empezaran a pensar que se iban a perder. -Quizás tengamos que caminar una hora más o menos de día hasta llegar al fuerte. Una vez allí esperaremos todo el día hasta que anochezca, volveremos al camino principal y llegaremos a Trost aproximadamente cuando empiece a amanecer.
Paró para tomar aire tras la larga explicación.
-Entonces, la primera opción es un viaje de un día, haciendo casi todo el trayecto de día y la segunda opción es un viaje de dos días haciendo casi todo el trayecto de noche... –Levi sopesó ambas opciones varios segundos. -Bueno, sea como sea, tú eres la nueva comandante, Hanji. Haremos lo que órdenes. –Dijo finalmente.
-Lo sé, pero quiero saber que pensáis. –Dijo Hanji mirando al capitán con una leve sonrisa.
Levi resopló por la nariz.
-Yo personalmente creo que la segunda opción es la más adecuada. A parte de que reducimos el peligro, creo que hoy estamos casi todos exhaustos. Un encuentro con titanes podría ser terrible.
El resto no pudo más que asentir ante la lógica del capitán.
-¡Bien, entonces decidido! ¡Preparaos para partir! Haremos un hueco en el carro de repuestos para Armin. Uno de los caballos será para Sasha, que está bastante herida, y los demás nos alternaremos para montar los otros dos caballos. Los primeros serán Eren y Levi. –Dijo Hanji convencida de que estos dos eran los más fatigados.
Todos empezaron a moverse, excepto Eren.
-Esperad... Antes quiero hablaros de algo. Es sobre Armin. –Comprobó que todos le prestaban atención y continuó. -Él seguramente no recordará nada de todo lo que ha pasado.
Se hizo un silencio de varios segundos y Eren, con una expresión que mostraba dudas sobre si decir o no lo que estaba pensando, continuó.
-Creo que quizás... No deberíamos decírselo. -Terminó de un modo un tanto críptico.
Todos miraron con sorpresa e intriga a Eren por querer ocultarle la verdad a su amigo, en especial Mikasa, pero esperaron a que se explicase.
-El Titán Colosal debía ser una baza importante para nuestros enemigos. Si se enteran de que Armin es su nuevo poseedor, seguramente intentarán recuperarlo... –Explicó Eren.
-¿Y en qué ayudará no decírselo a Armin? –Preguntó Jean con una ceja alzada.
-Si Armin no sabe nada sobre su poder, no tratará de usarlo, y por tanto nadie más que nosotros sabrá que en él reside el poder del Titán Colosal. –Contestó Eren mientras movía los brazos para enfatizar la explicación.
La respuesta de Levi no se hizo esperar.
-De ninguna manera puede la Legión...No, la humanidad, prescindir de un arma tan poderosa como el Titán Colosal. -Dijo con voz dura y su habitual expresión impasible.
A Eren y Mikasa no les hizo ninguna gracia que se refiriera a Armin indirectamente como un arma, pero no dijeron nada al respecto.
-Pero Armin no sabrá usarlo. Estará en peligro. –Intervino Mikasa con el ceño fruncido.
-Por eso tendrá que entrenar. -Dijo el capitán como si fuera lo más obvio del mundo. -Os recuerdo que Eren no sabía controlar su transformación hasta pasados unos cuantos días. Y aún después tuvo que entrenar bastante para poder usarlo correctamente.
-¿Y qué te hace pensar que podrá transformarse? Es verdad que sabemos más o menos como es el mecanismo de transformación. Sufrir una herida mientras tienes en mente una clara motivación. Y aun así yo, durante cinco años desde que mi padre me inyectó el suero hasta que me transforme durante la invasión de Trost, nunca había sufrido una. Y estoy seguro que ha habido ocasiones en las que he estado herido con alguna motivación en la cabeza. Joder, solo en los años de entrenamiento para entrar en la Legión estoy seguro de que las ha habido a patadas. –Terminó Eren con visible frustración.
Levi resopló y, recordando que en esa ocasión no tenía él la última palabra, miró a su superior.
-Hanji, no es buena idea... -Dijo esperando que ésta estuviera de acuerdo con él.
-Estoy de acuerdo con Levi. -Afirmó la comandante para alivio de Levi. -La humanidad, y la Legión en particular, necesitarán el nuevo poder de Armin, sobre todo después de todas las pérdidas que hemos sufrido. Si Armin se convierte en un nuevo objetivo para el enemigo, le protegeremos, como hemos protegido a Eren hasta ahora.
Mikasa resistió la tentación de recordar que estuvieron a punto de capturarlo con éxito.
-Aun así, Eren... Es cierto que cinco años sin alguna transformación involuntaria es raro, sobre todo en los años de entrenamiento... -Dijo Hanji pensativa, con una mano en la barbilla. -¿Qué fue exactamente lo que ocurrió antes de la transformación de Trost?
Se hizo el silencio mientras Eren se puso a recordar aquellos eventos con la vista en el horizonte. Expiró profundamente por la nariz antes de comenzar a relatar los hechos.
-Me encontraba en el tejado de una casa herido, porque un titán me había derribado en pleno vuelo y me arrancó la pierna. Cuando recuperé el sentido, vi que Armin estaba a punto de ser devorado por un titán. Llegué a tiempo para sacarlo de su boca antes de que se lo tragara, pero a cambio me tragó a mí, y me arrancó el brazo al cerrar la boca... -Se detuvo recordando los instantes siguientes, y continuó. -Recuerdo que en el estómago del titán, cuando ya pensaba que iba a morir, sentí una ira inmensa hacia ellos, por todo lo que nos habían hecho sufrir. Quería acabar con todos ellos...
No se dio cuenta de que tenía los puños apretados y el gesto se le había torcido en uno de rabia hasta que notó la mano de Mikasa agarrar la suya.
Y fue entonces cuando me transformé. -Terminó, mirando directamente a Hanji.
Hanji no dijo nada durante varios largos segundos, analizando las palabras de Eren con la mirada perdida en el suelo.
-Hmmm... Así que en aquel momento estabas herido y tenías una clara motivación, que era matar a los titanes. Creo que esa ira inmensa que dices que sentías pudo ser la clave para la transformación... No parece haber otra explicación. Es la única diferencia con cualquier situación normal de transformación. Un sentimiento intenso, además de la motivación y la herida... O puede que la ira sea el único sentimiento admisible...
Volvió a quedar un rato en silencio y finalmente tragó saliva, como si no le gustara lo que iba a decir.
-Lo que voy a decir ahora puede que no os guste a algunos... -Ojeó inadvertidamente a Eren y Mikasa. Inspiró y expiró profundamente por la nariz antes de continuar. -Si queremos que la Legión se beneficie del poder de Armin -Miró a Levi. -y que Armin pueda protegerse mejor a sí mismo, -Miró a Eren. -entonces necesitamos que aprenda rápidamente a transformarse.
Los demás la miraban ya expectantes por saber qué idea se le había ocurrido.
-Por lo que ha dicho Eren, parece ser que la primera transformación de un cambiante necesita de un sentimiento muy intenso. No sabemos si cualquiera sirve, pero está claro que la ira sí... Lo que quiero conseguir es una transformación controlada en Armin. Y para eso necesitamos recrear una situación parecida a la de Eren, que pueda despertar en Armin un sentimiento muy intenso, preferiblemente de ira, que sabemos que funciona, junto con una motivación. Por supuesto tendrá que ir acompañado de alguna pequeña herida.
-¿Y cómo pretendes hacerlo para crear esa situación? –Preguntó Connie con curiosidad.
-Hmmm… Todavía no he pensado en el cómo, pero está claro que necesitaremos que Armin no sepa nada de su nuevo poder. Si llevamos a cabo un plan como este mientras él mismo sabe que es un cambiante, seguramente sospecharía que es un montaje para que despierte su poder, y con ello el plan se iría al traste. Así que de momento nadie le dirá nada. –Repasó por un momento el rostro de los demás. -Seguiremos hablando sobre esto más adelante, pero que quede claro que esto es algo que debemos hacer. Y lo haremos. -Dijo esto último mirando a Mikasa y Eren con el fin de disuadirlos de cualquier acto de insubordinación.
Como era de esperar, los amigos de Armin se mostraron reacios a jugar con los sentimientos del chico, sobretodo Mikasa y Eren, a quien la idea no les gustó en absoluto. Sin embargo estos dos no querían volver a enzarzarse en otra discusión por el momento, así que permanecieron en silencio y guardaron su desacuerdo para la próxima ocasión en la que tratarían de nuevo el tema.
-Bueno, creo que eso es todo de lo que teníamos que hablar por el momento. Marchémonos. –Ordenó Hanji
Colocaron a Armin en el carro de repuestos y tras subirse Levi, Eren y Sasha en las monturas, emprendieron el viaje.
Las primeras tres horas del viaje eran las más cruciales, ya que eran la mayor parte de las horas en que viajarían de día durante el viaje de vuelta a Trost. Por suerte transcurrieron sin incidentes, aunque sí que ocurrió algo muy curioso.
*****************************FLASHBACK*******************************
Hacía unas dos horas que habían salido de Shiganshina. No se habían encontrado con ningún titán. Alguno se podía divisar a la distancia, pero lo suficientemente lejos como para que, o no los detectase, o simplemente no quisiera moverse.
De repente, Levi, que se encontraba en el flanco derecho, masculló algo.
-Mierda, ahí viene uno... -Dijo por lo bajo. -¡Preparaos, titán a las cuatro! -Alzó la voz para alertar al grupo.
Todos desviaron la mirada en la dirección que Levi había indicado y vieron que un titán de unos 10 metros, bastante musculoso y con una gran sonrisa en el rostro, se acercaba alegremente hacia ellos. Sin embargo, y para sorpresa de todos, cuando el titán se encontraba a unos 100 metros de distancia, se detuvo. Pasaron varios segundos y siguió sin moverse.
-Debe de ser un Aberrante... –Dijo Flocke un claramente nervioso.
-Estad alerta, por si acaso. Aunque tengo curiosidad por saber que se trae entre manos... –Dijo Hanji, sacando a la luz su lado científico.
Continuaron con la marcha y, para sorpresa aún mayor del grupo, el titán no se acercó ni un metro más, sino que se dedicó a seguir al grupo en paralelo a ellos, como si se tratase de un acompañante más.
***************************FIN FLASHBACK*****************************
Casi habían llegado al bosque, y el extraño titán seguía a la derecha del grupo, manteniendo la distancia.
Los chicos hasta habían hecho apuestas sobre cuanto tardaría el titán en atacar. Incluso Mikasa. Levi fue el único que no participó, pensando que se trataba de una tontería. Esto causó que a Connie se le escapara un comentario por lo bajo llamándolo aguafiestas, cosa que no pasó desapercibido para el fino oído del capitán, que se acercó disimuladamente con su montura y le propinó un empujón en la espalda con el pie, tirándolo al suelo.
Por el momento, casi todos habían quedado eliminados de la apuesta, pensando que sería cuestión de minutos que el titán atacase. Sólo quedaban Mikasa, que apostó que atacaría cuando entraran en el bosque, y Hanji, que apostó que no atacaría. De hecho, Hanji se había empezado a encariñar con el titán. Incluso le había puesto nombre: Marcus.
Justo cuando se disponían a entrar al bosque, un titán de unos siete metros salía de él. Al percatarse de la presencia del grupo, gritó ferozmente y corrió hacia ellos. Tras esto, el titán que les había seguido durante una hora también gritó, y comenzó a correr igualmente hacia ellos.
-Vaya, parece que has ganado, Mikasa. -Dijo Eren preparándose para el combate.
Sin embargo, cuando ya tenían a los titanes a unos veinte metros, vieron que el titán de diez metros, Marcus, realmente no cargaba hacia ellos, sino hacia el otro titán, sorprendiendo a todos por tercera vez. Marcus era bastante fuerte, y despedazó al otro titán en menos de un minuto. Tras esto, se quedó quieto en medio del gran charco de sangre y restos destrozados del titán, mirando al grupo mientras entraban al bosque y recuperando su gran sonrisa.
-¡Ja! ¡Os dije que no nos atacaría! ¡Es nuestro Titán Guardián! –Exclamó Hanji emocionada.
Se giró hacia Levi con ojos de cachorro y juntando las manos.
-¿Nos lo podemos quedar...? ¡Porfaaa! -Dijo con actitud infantil.
Levi, aunque sabía que se trataba de su superior, conocía perfectamente esa faceta suya, así que se dirigió a ella en tono de reproche.
-Hanji, no tenemos ni tiempo ni medios para eso... Además, es arriesgado. Podría atacarnos en cualquier momento.
-Jooo... -Se quejó Hanji mirando al suelo, aun sabiendo que las palabras de su compañero eran ciertas.
Entonces recuperó su actitud alegre y se despidió del titán Marcus, que seguía parado junto a los restos humeantes del otro titán.
-¡Gracias por ayudarnos, Marcus! ¡Adiós! -Gritó mientras agitaba el brazo.
El titán, como si hubiera comprendido la despedida, dio media vuelta y comenzó a alejarse.
-Que titán tan extraño, incluso para ser un Aberrante. -Mencionó genuinamente sorprendido por la actuación de Marcus.
-Esto me recuerda al día que vimos a Eren en su forma de titán cargándose otros titanes por primera vez. ¡Je...! ¡Menuda sorpresa nos llevamos! –Recordó Connie
-¡Ya ves! Además fue justo cuando ya estábamos desesperándonos porque no sabíamos cómo salir de aquel lío... -Añadió Sasha sonriendo a su amigo.
-Si... -Dijo Mikasa en voz baja recordando el momento en que el titán de Eren apareció detrás suya y le salvó la vida al atacar al titán que tenía en frente.
Posó su mirada en Eren y sonrió. Y éste, aunque no sabía por qué le sonreía, se la devolvió.
Continuaron caminando por el bosque unos minutos hasta que encontraron un claro. Hanji decidió que ahí sería donde iban a descansar hasta el anochecer. Amarraron los caballos a los árboles cercanos, cogieron algo de comida y agua para reponer fuerzas, y se sentaron en el suelo formando un círculo.
-¡Ohhh! ¿¡Habéis probado la longaniza!? ¡Está de muerte! -Comentó de repente Connie con la boca medio llena.
-Que exagerado… Tampoco es para tanto. –Replicó Jean, en parte por el simple hecho de llevarle la contraria.
-¿A ver? Déjame probar un poco… -Sasha cogió rápidamente un trozo de la mano de Connie. -¡Mmmm! ¡Sí que esta buena! Jean, creo que no tienes muy buen sentido del gusto…
Jean rodó los ojos y negó con la cabeza en gesto de fastidio.
-Me recuerda a la longaniza que preparaba mi abuela… Aunque no me gustaba mucho la parte en la que ella y mi abuelo colgaban a los cerdos para desangrarlos, la verdad es que la comida que sacaban de ellos era deliciosa. –Dijo Connie riendo.
-Ahhh, el estofado de mi abuela… -Comentó súbitamente Sasha, como si se hubiera acordado de una maravilla olvidada. –Eso sí que estaba de muerte. Patatas…Conejo…Zanahoria…Guisantes… -Repasó en voz alta los ingredientes que llevaba el estofado de su abuela mientras miraba al cielo y se le caía la baba.
-¡Je! Seguro que no estaba tan bueno como el arroz con conejo y verduras que hacía mi madre. –Dijo Eren con una sonrisa socarrona. -¿Te acuerdas, Mikasa? Creo que era tu plato favorito. –Añadió mirando a su hermana adoptiva, pasando ésta a ser el foco de atención.
Mikasa permaneció unos segundos sin responder, sorprendida y contenta a la vez de que Eren pudiera hablar sobre su madre sin que le invadiera un sentimiento de rabia o tristeza al recordar automáticamente su muerte. Entonces miró al cielo y sonrió.
-Si… Estaba delicioso.
Tras la breve conversación, se sumieron en un cómodo silencio. Solo se escuchaba el suave sonido de las hojas de los árboles mecidas por la leve brisa, junto con el cantar de algún que otro pájaro. Durante unos minutos no había caos, ni titanes, ni responsabilidades, y cada uno de ellos se sumió en sus propios pensamientos, probablemente recordando y reviviendo tiempos mejores.
Entonces Mikasa, que estaba sentada junto a Eren, se inclinó un poco hacia él para decirle algo. Habló en voz baja, casi temiendo romper aquel silencio.
-Eren, aprovecha este rato de descanso para dormir un poco. Hoy te has esforzado mucho, además de que te has transformado unas tres o cuatro veces en poco tiempo…
-Hmm… Supongo que tienes razón... Eh, chicos. –Dijo Eren mirando a Jean y Connie, pero captando la atención de todos. -¿Por casualidad hay algún saco de dormir en los carros de suministros?
Connie, que fue quien se había encargado en su momento de revisar los carros, contestó.
-Qué va. En esos carros sólo hay comida, agua y repuestos para las armas y equipos de maniobras.
Eren echó la vista al suelo y se reclinó hacia atrás con las manos detrás de la cabeza.
-Bueno… Al menos el suelo está cubierto de césped. –Dijo tratando de conformarse por no tener un saco de dormir.
Hanji, al ver a Eren tumbarse sobre el césped, se dirigió al resto.
-Los demás también deberíais a aprovechar para dormir antes de que anochezca. –Dijo en un tono que no permitió a los demás distinguir si se trataba de una recomendación o una orden.
-Alguien tendrá que quedarse despierto para vigilar y despertar a los demás cuando anochezca, ¿no? –Dijo Flocke, pensando que la comandante se había olvidado de ese importante detalle.
Mikasa intervino rápidamente.
-Yo lo haré. Ya eché una cabezada cuando me quedé vigilando a Sasha y Armin en aquella casa. –Propuso mirando a la comandante.
-Muy bien. Gracias, Mikasa. Si ves o escuchas algo sospechoso, despiértame de inmediato.
Mikasa asintió, y todos, excepto Eren, que ya estaba tumbado, se recostaron sobre el césped, relajando los músculos y soltando algún suspiro de alivio.
-Si en algún momento te ves cansada, despiértame y te relevo, ¿vale? – Dijo Eren mirando a Mikasa desde el suelo.
-Tranquilo Eren, estaré bien. –Respondió con una sonrisa tranquilizadora.
Tras unos minutos, la fatiga venció a todos los que se disponían a dormir, sumiéndolos rápidamente en un profundo sueño, mientras Mikasa, sentada sobre el suelo, disfrutaba de la aparente tranquilidad que envolvía a ese bosque.
Fin del capítulo 2.
Espero que os haya gustado.
Tal como dije al principio, en breves (posiblemente hoy mismo) subiré el tercer capítulo.
Cualquier opinión y crítica constructiva será más que bien recibida.
¡Saludos!
