Hellow!

Annimo2009: pues deberás... u.u tengo muy mala inspiración ahora mismo, así que no puedo hacer nada más.

Humana: jajajaja gemelitos XD en mi pueblo, las generaciones que eran cercanas a mí y la mía, había un montón, (muchos dicen que es el agua de los grifos del mismo pueblo (?)) así que supongo que estoy acostumbrada a ello y por eso tengo tantos gemelitos en mi historia. Porque aquí no se cuenta, pero más adelante se va a ver: el embarazo de Yuki también termina en gemelos: Alumi y Kyooi ;) en un principio tendría que ser solo Kyooi, pero hace poco Lady Kid me dio la idea y ahí está XD cada vez más cerca... pues creo que en estas escenas te van a parecer más tiernos aun XD aquí los tienes ;)

tengo que decirlo... en serio tengo que hacerlo XD como puede ser que nadie haya comentado acerca del desmayo de mamoru?! XDDDDDDDDD pobre mamoru, quieren más a asami que a él (?)

10 de Mayo ya han pasado 1540 días desde que Asami se fue ;)


Por los Años IV: inicio de la tercera generación

Sospechosa

Kizuna se quedó mirando a la mujer que había sentada en el banco delante de ellos. Llevaba un sombrero de ropa de color beige, unos pantalones cortos de tejano, un jersey de manga corta de color naranja con las letras CHB delante, unas zapatillas deportivas y el pelo de color rubio y medio rizado. Miró hacia atrás, dónde ella ni siquiera los miraba. Esa mujer, llamada Kikyo, llevaba un vestido completamente rojo, con los tirantes y volantes de este de color verde. A Kizuna, le recordaba a una manzana. En su pelo, negro, llevaba una coleta, atada con una goma de rosas rojas. Sus ojos eran marrones muy oscuros y al lado de su boca tenía una peca. La mujer, se había sentado, esperando a que Mamoru volviera para darle el informe que había pedido. Kazuki tiró de su jersey para llamar su atención.

— ¿Qué ocurre? —preguntó.

— Kizuna conoce a esa mujer —susurró la niña mirándola. Luego se levantó del suelo del parque mirando unos segundos hacia Kikyo y, al comprobar que Kikyo no miraba, se acercó lentamente al otro banco. Kazuki la siguió y se sentó al otro lado de la mujer—. Hola.

— Hola —dijo ella sonriendo hacia Kizuna.

— ¿Cómo te llamas? —preguntó la niña sonriendo.

— Akai Keiko —sonrió ella—. ¿Y tú?

— Kizuna —respondió ella—. Y él es el hermano de Kizuna, Kazuki.

— Un placer —sonrió Keiko hacia el niño.

— Te pareces a mamá —susurró el niño al verla de cerca.

Ella sonrió con tristeza y volvió a mirar a la niña.

— ¿Sois los hijos de Hattori Mamoru? —preguntó ella.

— Sí —la niña sonrió con orgullo—. Y de Kudo Asami.

— ¿Oneechan los conoce? —preguntó Kazuki con interés.

— Nadie me ha presentado a vuestra mamá, pero sí conozco mucho a vuestro papá —la mujer se encogió de hombros mientras Kikyo se acercaba a ellos.

— Niños, venid aquí —dijo en un tono no muy amigable.

Kizuna y Kazuki la miraron pero no se movieron del sitio.

— ¿Por qué tenemos que estar con ella? —preguntó Kazuki—. Oneechan seguro es más simpática que Kikyo-oneesan.

— Si vuestro papá os ha dicho que os quedarais con ella entonces es mejor que hagáis caso —respondió Keiko levantándose—. Haced caso a vuestro papá.

— Ah, Oneechan —Kizuna se levantó mientras ella se iba del parque—. Quería preguntarle… —bajó la mirada al ver que ella no se paraba. Kikyo se acercó a ellos.

— ¿Se puede saber qué hacéis? Os he dicho que no os movierais de allí, ¿por qué no podéis simplemente hacer caso, niños idiotas? —Kikyo se cruzó de brazos y mantuvo una mirada amenazante hacia ellos—. ¿Quién era esa mujer?

— Alguien muy parecida a mamá —susurró Kazuki—. Y seguro que más amable que Oneesan.

Kikyo frunció la nariz con enfado.

— Atrévete a repetir eso niñato —respondió ella subiendo el tono de voz.

— Ah, Kikyo-oneesan, no se enfade con Kazuki, por favor —susurró Kizuna—. Kazuki solo quiere que mamá vuelva, igual que Kizuna.

— Eso es imposible, quitároslo de la cabeza —respondió ella.

— ¿Por qué? Papá dice que conseguirá hacer que vuelva —respondió Kizuna—. Y papá siempre cumple sus promesas.

— Porque vuestra mamá… —Kikyo miró a su alrededor. Esa mujer se había parado unos metros más allá y se mantenía de espaldas a ellos, pero claramente estaba escuchándolos—. Vuestra mamá os odia, jamás querría estar con vosotros —respondió Kikyo mirando hacia Kizuna—. Sois unos niños muy difíciles de cuidar y estoy convencida de que vuestra mamá solo se deshizo de vosotros.

Kizuna bajó la mirada mientras Kazuki se enojaba cada vez más.

— ¡Eso no es cierto! —gritó el niño—. ¡Mamá jamás haría algo así! ¡Mamá solo liberó a Kazuki de los hombres malos!

Kikyo lo miró con desprecio.

— Niño a mi no me grites —respondió ella—. ¿Por qué narices sigo teniendo que aguantaros? Yo solo quiero estar con Mamoru-kun y resulta que tengo que aguantaros a vosotros. ¿Cómo puede vuestro padre simplemente aguantaros?

— No creo que deberías de decir eso a unos niños —dijo Keiko mientras la niña empezaba a llorar.

— ¿Quién narices eres tú para decir eso, eh? —preguntó Kikyo sonriendo con frialdad mientras la mujer se acercaba. Keiko tenía sus puños cerrados con fuerza—. Tú no conoces a esos niños.

— No, tienes razón, no los conozco, pero tienen solo tres años y aún así tienen sentimientos. Se están enterando de lo que les estás diciendo. Les estás haciendo daño.

— ¡Metete en tus asuntos! —gritó Kikyo—. ¡Largo de aquí!

Keiko levantó la mano dispuesta a golpearla, pero Mamoru le cogió el brazo antes de que pudiera hacer nada. Las dos mujeres lo miraron.

— ¿Qué ocurre aquí? —preguntó el hombre notando como Keiko temblaba de rabia. Kizuna y Kazuki se abrazaron corriendo a las piernas del hombre—. Hey, vale. Vais a hacerme caer —Mamoru miró a la mujer por debajo del sombrero y ella volvió a mirar a Kikyo mientras se zafaba del agarre de él.

— No entiendo como gente como tú puede tener hijos —respondió Keiko pasando por su lado—. Eres despreciable como persona.

— Te he dicho que te metas en tus asuntos —respondió ella.

— Disculpa —Keiko sonrió fríamente mientras se giraba a verla de reojo—. Esos también son mis asuntos —Keiko levantó una mano al aire mientras se alejaba de allí a paso rápido.

— ¿Pero qué narices le pasa a esa bruja? —Kikyo chasqueó la lengua enojada.

Kizuna dejó de llorar mientras miraba a Keiko alejarse.

— Kizuna, ¿estás bien? —preguntó Mamoru preocupado mientras se arrodillaba a su lado y le acariciaba la cabeza.

— Kizuna quiere a mamá —susurró la niña mirándolo.

— Lo sé, papá también la quiere de vuelta pero… —Kazuki echó a correr dirección a Keiko—. ¡Kazuki!

— Oneechan —Kazuki le cogió la manga del jersey—. Oneechan.

— Kazuki no molestes —Mamoru llegó con ellos haciendo grandes zancadas y lo cogió por los hombros.

— No te preocupes —sonrió ella—. No son una molestia. Son unos buenos niños —ella se arrodilló delante del niño—. ¿Qué ocurre?

— Oneechan, ¿por qué dijo e…? —el niño la miró de cerca y parpadeó confuso. Ella sonrió.

— No importa, ¿no crees? —le dijo mientras le guiñaba un ojo—. Pero mantenlo en secreto, ¿vale? —añadió ella mientras ponía un dedo delante de sus labios. El niño afirmó con la cabeza y sonrió ampliamente—. Buen chico, buen chico —le acarició la cabeza levemente y el niño le cogió la mano.

— ¿Quién eres? —Mamoru la miró de arriba abajo asustado. Kazuki jamás se mostraba familiar con nadie y mucho menos dejaba que le tocara nadie que no fuera él mismo.

— Tan solo alguien que se preocupa por la salud de unos niños —Keiko le guiñó el ojo a Kazuki y se giró para irse, pero Mamoru la cogió del brazo—. Oye, me encanta que Hattori Mamoru me toque, pero tengo daño en el brazo y solo falta que me toques en el lugar exacto.

— Ah, perdo… —Mamoru frunció el ceño mientras se callaba—. Vale. No voy a preguntarte de nuevo. Diciéndolo con esta voz tan tranquila das miedo.

— Lo sé —ella se encogió de hombros y se fue de allí a paso rápido.

— ¡Vuelve pronto! —gritó el pequeño cuando Keiko estaba a punto de salir del parque. La mujer se giró a mirarlo y sonrió con tristeza hacia ellos. Mamoru abrió los ojos desmesuradamente. Tal vez había sido porque el niño jamás echaba a nadie de menos, tal vez porque la sonrisa de la mujer le había dado un vuelco a su corazón, tal vez por las dos cosas a la vez. Pero aquello había sido completamente extraño.

— Vaya, Kazuki, ahora sí que quiero saber quién es esta mujer —Mamoru se arrodilló delante del niño y lo miró con el ceño fruncido—. ¿La conoces? —el niño afirmó con la cabeza y sonrió ampliamente—. ¿Quién…?

— Es un secreto —respondió Kazuki mientras sonreía y se ponía un dedo delante de la boca.

.

Mamoru no podía dormir. Se quedó mirando al techo de la solitaria habitación. Realmente no podía quitarse de la cabeza a esa chica. Su voz era completamente igual a la de Asami, pero el pelo rubio y corto le hacía ver que no era ella, aparte de su cuerpo más anoréxico que la última vez que la había visto. Miró hacia su izquierda dónde debería de estar ella durmiendo. El lugar vacío era tan doloroso para él, que muchas veces se había planteado dormirse en el sofá. Se agarró al cojín que ella siempre ocupaba, al principio olía a ella, ahora ya olía a él. Se levantó de la cama y salió hacia el patio sin hacer ruido. Vestido con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes, cogió la shinai que tenía al lado de un árbol y empezó a azotar el aire con él. Sentía su mente completamente desubicada en esos momentos. Si quería ayudar a los niños, tenía que centrarse para volver su cabeza a su sitio. ¿Qué estaría haciendo en esos momentos Asami? Detuvo el golpe a medias y dejó que sus rodillas chocaran contra el suelo mientras bajaba la espada al suelo. Aunque tuviera fuerza suficiente para atizar un palo al aire, sus brazos se habían negado a seguirle obedeciendo. Aunque se sintiera cansado, sus ojos no podían dormir. Aunque intentara dejar en blanco su mente, esta siempre se iba sola hacia un rincón guardado en el cofre del dolor, oprimiendo su pecho.

Entró de nuevo en la casa y se tumbó en el sofá cogiendo el mando del televisor y prendiendo el aparato sin sonido. Se quedó mirando las imágenes sin ganas realmente de ver nada. La película de ella se repetía una y otra y otra vez en ese aparato, sin descanso ni por parte de él ni por parte de los niños. Luego se levantó decidido a ordenar sus pensamientos para así poder dejar que su mente consiguiera descansar más tarde, apagando el reproductor de DVD. Se fue hacia la habitación de los niños y se quedó mirándolos desde la puerta, como siempre su mente pensaba abiertamente como si estuviera escribiendo una carta a Asami. Empezaba así:

Querida Asami,

te echo mucho de menos. Aquí las cosas están mejorando poco a poco. Estos dos cada día me recuerdan más a ti.

Mamoru se acercó a la cama del niño y lo observó. Se había destapado de nuevo y estaba encogido, cogiendo frío. Mamoru lo cubrió con la sábana mientras sonreía con nostalgia.

Kazuki no habla mucho y guarda sus pensamientos para sí mismo. De algún modo tengo que ingeniármelas para que me cuente lo que le ocurre. Me abraza mucho. Necesita que le abracen, porque él te ha conocido y siente que le falta algo.

Le acarició el pelo lentamente y luego miró a Kizuna. La niña mantenía los ojos cerrados con fuerza, seguramente en menos de veinte minutos se despertaría gritando por una pesadilla. Sin decidirse si despertarla o no, se sentó al lado de su cama y la observó durante un rato.

Kizuna, en cambio, es abierta y habla con todos, pero es una llorona y no me deja alejarme más de dos días de ella. Por ese motivo no puedo buscarte, porque Kizuna no quiere perderme y cree que si no dormimos en la misma casa es como si la estuviera abandonando.

Miró hacia Kazuki que se estaba removiendo incómodo.

Han crecido tanto en tan poco tiempo. Desearía que estuvieras con nosotros para verlos crecer. Ellos quieren que su madre esté presente. En cada cosa que hacen me preguntan si mamá estaría contenta u orgullosa de ellos. En eso se parecen a mí. Moriría por volverte a ver.

— ¿Papa? —Kazuki lo estaba mirando e interrumpió sus pensamientos.

— Perdona —susurró él levantándose con rapidez y acercándose a la cama del niño—. ¿Te he despertado?

El niño negó con la cabeza con cansancio.

— Kazuki no puede dormir —dijo mientras se frotaba los ojos con las manos.

Mamoru le acarició la cabeza sonriendo.

— Cierra los ojos, seguro lo harás —el niño negó con la cabeza y Mamoru suspiró—. ¿Quieres venir a ver el televisor con papá? Pero solo un rato, que mañana tienes que ir al colegio.

El niño afirmó con la cabeza y estiró sus brazos para que Mamoru lo levantara. El hombre lo hizo y lo llevó hacia el sofá.

— ¿Qué quieres ver? —preguntó Mamoru.

— Elsa y Anna —respondió él sonriendo.

— ¿Por qué pregunto yo? —Mamoru se rió mientras conectaba el aparato del DVD para poner la otra película.

— Porque a papá le gusta preguntar —respondió el niño tumbándose en el sofá.

— ¿A sí? —Mamoru puso sus manos en su cintura mientras arqueaba una ceja. Luego empezó a hacer cosquillas al niño que se rio en seguida—. A papá le gusta preguntar… ya verás tú…

— No, para… —el niño se quejaba mientras se reía.

— No voy a parar.

— Por favor…

Se detuvo y se sentó al lado del pequeño. Al cabo de poco rato, Mamoru se estaba durmiendo. Kazuki lo miró sonriendo y subió un poco el volumen del televisor, apretando los botones mientras el adulto aguantaba el mando. Mamoru notó la pequeña presión y miró el televisor viendo como se iba el símbolo.

— No seas malo —dijo mirando al niño—. Tu hermana está durmiendo —volvió a bajarlo.

— Pero es que así no se oye nada —se quejó el pequeño.

— Te irás a la cama directo, Kazuki —dijo él entrecerrando los ojos.

— Sí —el niño hizo una mueca y volvió a mirar el televisor. No había pasado ni un minuto, que los llantos de Kizuna se dejaron escuchar por el lugar. Kazuki se levantó de golpe del regazo de su padre y se fue corriendo hacia la habitación, seguido muy de cerca por Mamoru—. Kizuna —el niño se puso al lado de la cama de ella, asustado, mientras la niña lloraba con sus manos cubriendo su cara. Kazuki le cogió la mano a través de las sábanas a su hermana, haciendo sonreír a Mamoru.

— Hey, hey —Mamoru se sentó en la cama y la abrazó—. Tranquila, estoy aquí, Kizuna. Papá está contigo —ella se abrazó a él con fuerza mientras él le acariciaba la cabeza—. Todo está bien. Solo fue una pesadilla. Ya pasó, mi amor —la niña estaba temblando entre sus brazos. La levantó de la cama y sonrió hacia Kazuki—. ¿Quieres tomar un poco de zumo? —el niño afirmó con la cabeza mientras notaba que Kizuna intentaba reprimir un sollozo—. Vamos.

Kazuki salió corriendo de la habitación, yendo hacia la cocina y Mamoru lo siguió llevando en brazos a la pequeña. Kizuna no se apartó de él un segundo, mientras él con una mano se esforzaba para bajar los vasos del armario y dejarlos encima del mármol. Kazuki, se centró en abrir el frigorífico y sacar la botella de plástico. La dejó encima del mármol y Mamoru le hizo señas para que la aguantara y así él poderla abrir con su mano libre. Kazuki lo hizo y Mamoru sirvió el zumo en los dos vasos, dándole uno al niño y el otro llevándoselo de allí y dejándolo encima de la mesa del comedor. Kazuki se sentó en el sofá, procurando no derramar ni un poco del líquido, mientras Mamoru se sentaba a su lado y acariciaba de nuevo la cabeza de la pequeña.

— Kizuna tranquila —ella sollozó una vez más—. Vamos, mira a papá —intentó apartarla, pero ella se agarró con más fuerza mientras negaba con la cabeza—. ¿Qué ha pasado en tu sueño?

— Papá…

— ¿Yo?

— Papá abandonaba a Kizuna —susurró la pequeña.

— Oh, no… —Mamoru negó con la cabeza mientras la abrazaba de nuevo—. Papá no haría eso, Kizuna. No lo haría nunca.

— Pero ella dijo que Kizuna se llevaba mal y que por eso mamá odiaba a Kizuna y la había abandonado —dijo la pequeña. Mamoru miró a Kazuki que bajó la mirada con dolor en sus ojos.

— Kizuna no, eso no es cierto —Mamoru hizo fuerza con sus manos para apartarla de él—. No pienses eso. Mamá no haría eso, ¿me oyes?

Kizuna lo miró sollozando de nuevo.

— Pero Oneesan lo dijo —susurró Kizuna bajando la mirada.

— Quién sea que te haya dicho eso, miente —dijo Mamoru—. Papá te lo ha contado muchas veces, ¿no es cierto? —le puso una mano en la cabeza mientras miraba hacia Kazuki. El niño lo miró triste—. Unos hombres malos se llevaron a mamá y a Kazuki, hasta que Dana devolvió a Kazuki a papá.

— Pero mamá no va a volver —susurró Kizuna—. Porque somos unos niños malos.

— Mamá no va a volver porque esos hombres malos la siguen agarrando con fuerza —suspiró Mamoru—. Por eso papá sigue buscando a mamá y no se rendirá en hacerlo, Kizuna. Te prometo que mamá va a volver con nosotros. Y cuando eso pase, mamá dirá a Kizuna y a Kazuki que les quiere muchísimo.

— ¿Entonces mamá quiere a Kizuna? —la niña lo miró intentando sonreír, pero aún con las lágrimas cayendo por sus mejillas.

— Por siempre y para siempre —respondió Mamoru sonriendo con tristeza—. Te lo prometo.

— ¿Y mamá quiere a papá? —preguntó Kazuki mirándolo.

— ¿Qué? —Mamoru frunció el ceño—. ¿Por qué preguntas eso?

— Momoka dice que solo vive con su mamá, porque su papá no quiere a su mamá —respondió él en un susurro.

— Ah, eso es distinto —se rió Mamoru—. Mamá quiere a papá —le acarició la cabeza al niño—. Eso también te lo prometo.

Los dos se abrazaron a él con fuerza y Mamoru los acarició levemente. Sin darse cuenta, los tres se durmieron en el sofá, los dos niños con la cabeza en el regazo del hombre y él con sus manos encima de los brazos de los pequeños, protegiéndolos.

.

Mamoru bostezó con pereza.

— ¿Has dormido mal? —preguntó Heiji mirándolo.

— Kizuna tuvo pesadillas y Kazuki insomnio, así que terminamos los tres durmiendo en el sofá —movió sus hombros intentando ponerlos a su sitio—. No sabes lo incómodo que es dormir sentado en ese sofá —Heiji se rio—. ¿Qué?

— Solo se sabe lo duro que es ser padre cuando se prueba, ¿eh? —Heiji sonrió hacia su hijo mientras abría la puerta del cine y la aguantaba para que él pasara.

— Seguro que Heizo-ojiichan no lo tuvo tan complicado como tu —Mamoru sonrió travieso mientras entraba.

— Cállate, anda —Heiji chasqueó la lengua y lo siguió hacia la primera planta—. ¿Qué tenemos? —preguntó el moreno mientras pasaba por debajo de un cordón policial y lo aguantaba para que Mamoru pasara.

— El propietario de este cine ha muerto apuñalado por esta mujer —respondió Miwako señalando las cámaras de seguridad—. Ayer por la tarde.

— ¿A qué hora? —preguntó Mamoru observando como la mujer miraba a un lado y al otro al salir de la habitación en dónde estaban en esos momentos y se perdía entre la multitud de la gente.

— Sobre las 6 de la tarde, más o menos.

— Entonces no pudo ser ella —respondió Mamoru haciendo que todos los policías del lugar lo miraran—. A esa hora, esta mujer estaba a punto de golpear a Kikyo delante de Kizuna y Kazuki. La detuve justo antes de que lo hiciera. Debemos encontrarla si acaso para comprobar su coartada ya que no está lejos del parque, pero creo que se fue en dirección contraria. Y realmente rodear el parque le tomaría mucho tiempo.

— No tanto, son solo diez minutos —Miwako lo miró con el ceño fruncido.

— Se tambaleaba mucho, iba cojeando —añadió señalando a la cámara—. Para salir del parque desde dónde estábamos le tomó un par de minutos, cuando al paso de los niños nos tomó medio. Aunque si debo decirlo, esta mujer me pareció realmente extraña. Tenía moratones por todo el cuerpo y parecía muy débil pero, hablaba confiada de todo y…

— ¿Y? —Heiji lo miró.

— Kazuki dejó que le tocara.

Heiji abrió los ojos desmesuradamente.

— A ver, ¿me estás diciendo que ese niño que ni siquiera sus abuelos pueden tocar sin que se queje dejó que una desconocida le tocara? —el moreno parpadeó.

— Sí y cuando le pregunté quién era me dijo que era un secreto —Mamoru ladeó la cabeza levemente—. Tal vez sea alguien de 'El Laboratorio' que se llevó a Asami.

Mamoru bajó la mirada. Estaba convencido de que no era eso. No era alguien que trabajaba en 'El Laboratorio' e inconscientemente lo sabía, pero aún así movió la cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza. Heiji lo observó atentamente.

— ¿Qué te preocupa? —preguntó hacia su hijo.

— Creo que sé quién es —susurró Mamoru—. Pero me parece muy extraño que ella… —miró el lugar. Estaba todo patas arriba y las imágenes que se repetían una y otra vez de la entrada y la salida de la chica, mostraban que se había pasado al menos cinco minutos dentro del lugar. Después de salir tenía unos documentos en la mano que no se mostraban cuando había entrado—. Ella no robaría unos documentos de la escena de un crimen.

— ¿De quién hablas? —preguntó Heiji.

Su hijo negó con la cabeza.

— Aquí hay una bolsa —dijo uno de los forenses interrumpiéndolos y mostrando una bolsa de deportes llena de dinero y con dos pasaportes a dentro. El hombre cogió los pasaportes y los miró—. Son falsos.

— ¿De quién? —Miwako los cogió y observó el interior—. No hay foto, solo nombre. Akai Keiko y Maeda Rin. Son los mismos datos para los dos pasaportes y los dos son de Estados Unidos. Vino con un vuelo hace dos días de madrugada. Solo utilizó el pasaporte de Maeda Rin.

— ¿Crees que esta bolsa es de ella? —preguntó Mamoru con el ceño fruncido.

— ¿Akai? —preguntó Heiji cogiendo el pasaporte.

— Este hombre era viudo, su mujer murió hace ya más de diez años y se llamaba Kira —Miwako miró el cadáver del hombre y suspiró—. A no ser que falsificara pasaportes, podemos suponer que estos dos son de la mujer.

— Bueno, tendría sentido que fuera así —Mamoru se encogió de hombros—. Ya que su pasaporte real creo entender que está en poder de la policía japonesa.

— ¿Cómo? —Heiji lo miró confundido.

— Si la encuentro, te lo cuento —sonrió tristemente hacia él y luego se apresuró a salir de allí—. Creo saber dónde encontrarla.

Mamoru salió corriendo de allí y se perdió por las calles de Tokio. Finalmente terminó en el colegio en donde cada día llevaba a Kizuna y Kazuki. Los niños estaban dentro de las clases, pero las profesoras estaban a fuera hablando en susurros.

— ¿Ha ocurrido algo? —Mamoru se acercó a ellas.

— Hattori-san —la profesora de Kizuna hablo en voz muy baja—. En realidad, hay una persona sospechosa andando por aquí y…

— ¿Sospechosa?

— ¿Podrías por favor mirarlo por nosotros? —preguntó ella—. Por favor…

Mamoru sonrió.

— ¿Kizuna o Kazuki por alguna casualidad estaban hablando con esa mujer? —preguntó Mamoru. Las dos profesoras se miraron y luego miraron al chico que se rio—. Entonces no os preocupéis por ella, no les hará daño. ¿Podríais decirme por dónde se fue?

Las dos se miraron y señalaron hacia una dirección. Mamoru se fue por allí, con las manos en los bolsillos, después de darles las gracias y hacer una pequeña reverencia. Fue andando con tranquilidad por esa dirección hasta que llegó al puente en donde se había echado encima de Asami, cuando la chica había vuelto de Estados Unidos. Con una sonrisa nostálgica, anduvo por el medio de la gente hasta pararse apoyado en la barandilla al lado de la mujer con sombrero, que seguía llevando la misma ropa que el día anterior.

— Cuánto tiempo —susurró sin ni siquiera mirarla.

Ella se asustó y lo miró sin levantar la vista hacia sus ojos.

— Me has asustado —susurró la chica volviendo la vista de nuevo hacia el río.

— Y tú no has dicho nada —respondió él.

— Lo siento mucho, Hattori —ella se giró a mirarlo—. Yo no puedo descubri…

Mamoru la besó con fuerza interrumpiendo sus palabras.


JAJAJAJAJAJA bueno, ya sabéis, así que no hace falta que diga nada más XD Pero ya empiezo a poner algunos personajes ;)

- HATTORI KIZUNA (服部絆), tiene 3 años (cumplirá los 4 en dos días (?)). Nació el 13 de Mayo. Su nombre significa 'Lazo' (referente más bien a un lazo de sangre). Es hija de… (¿en serio tengo que decirlo? XD): Hattori Mamoru y Kudo Asami (siguen sin casarse TT:TT (?)). No tiene alias aunque Kazuki la llama Kizu.

- AKAI YUNA (赤井夢女, hace tan solo 2 días que su apellido ha pasado a ser Akai, antes era Shiroma, puesto que Himitsu y Chizuko se casaron hace un día), tiene 3 años. Ya los ha cumplido este año, puesto que nació el 29 de Febrero. Su nombre significa 'Chica soñada', o 'Chica ideal'. No tiene alias, aunque más adelante sus amigos la llamarán Artemis.

- HATTORI KAZUKI (服部一希), tiene 3 años (cumplirá los 4 en dos días (?)). Nació el 13 de Mayo. Su nombre significa 'Una esperanza' (Asami hizo un juego de palabras con Kazuha, también XD). Es hijo de Hattori Mamoru y Kudo Asami. No tiene alias aunque Kizuna lo llama Kakashi (espantapajaros), muy de vez en cuando, y más adelante sus amigos lo llamran Suki o Zuki.

- TAKAGAWA KIKYO (高川桔梗), tiene sobre unos 25 años (no especificado por el autor (?)). Su fecha de nacimiento y sus padres son desconocidos. Su nombre significa 'Campanilla China'. No tiene alias.

Den un poco de quesito a este ratoncito: reviews please!

Próximo capítulo: 'Vuelta'.