Hellow!
Humana: empiezo a ser previsible... voy a intentar no serlo (?) Hiro y Takeshi te dan risa ahora... pero yo los llego a odiar por lo que van a hacer XDDDDDD
15 de Julio.
Por los Años IV: inicio de la tercera generación
Shock caótico
— Buenos días —Asami sonrió hacia el director.
— Oh, buenos días, Asami-san —el hombre de pelo alocado le sonrió sinceramente—. ¿Qué fue lo que ocurrió exactamente? —preguntó acercándose a ella.
— Luego te cuento —Asami sonrió—. No te creas, fue divertido y más aún cuando los medios de comunicación empezaron a llamarme drogata.
— La tomaron contigo —el director resopló—. Envidian tu trabajo, ¿tal vez?
— Empiezo a creer que hay algún periodista que me odia —se rió Asami—. Pero bueno, sigamos con el trabajo mejor.
— Ah, sí, ¿podrías hacerme un favor? —el hombre la miró seriamente—. Ya que llegaste tan pronto…
— Dime, claro —Asami afirmó con la cabeza.
— Me olvidé el teléfono en el bar y estaba esperando una llamada importante de la guionista… ¿podrías ir a buscarlo, por favor? —preguntó el hombre—. Mika-chan seguro que sabe en dónde lo dejé. Aún tengo que terminar de preparar los decorados y a estos no se les puede dejar solos unos segundos que ya me lo colocan todo al revés.
— Está bien —Asami afirmó con la cabeza y salió del lugar.
— Luego ve directa a los vestuarios que tienen que mostrarte todo del papel —gritó el hombre antes de que ella cerrara la puerta.
— Recibido.
Cuando Asami subió al ascensor, suspiró largamente. Era la única manera de llegar al restaurante puesto que las escaleras eran solo para emergencias. Justo antes de que las puertas se cerraran, alguien dijo que aguantara las puertas. Ella puso la mano al medio, un poco aliviada. Si alguien más estaba con ella, tal vez no terminaría ahogándose a sí misma en un hueco tan pequeño.
— Vaya, hola —Asami sonrió al reconocer que era Erick.
— ¡Cuánto tiempo! —el chico sonrió efusivamente.
— Más de un mes sin vernos —Asami sonrió—. ¿Qué te trae por aquí? —las puertas se cerraron y Asami se cogió a la barandilla con fuerza.
— Estoy investigando acerca de la muerte del Agente 29, a ver si puedo tener algo en claro —Erick se encogió de hombros—. Natsuki está interrogando a un par de personas en un colegio que estaban cerca del lugar ese día, mientras yo voy a ver a la persona que dio la alarma.
— ¿Está en un plató de televisión? —Asami frunció el ceño.
— Sí, trabaja en una cafetería de aquí —respondió él—. Me han dicho que la podía encontrar en el piso quinto.
— Qué raro —Asami sonrió hacia él intentando ver si estaba diciéndolo todo realmente o si intentaba esconder algo como hacía siempre Himitsu cuando la estaba vigilando.
— Nada raro —respondió él encogiendo sus hombros—. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
— Trabajar —respondió ella—. Soy actriz y me han citado por terminar algo que no pude terminar hace cuatro años.
— Vaya, sí que se te alarga la historia —Erick se rio.
El ascensor se detuvo y las luces se apagaron.
— ¿Qué? —Asami miró hacia el techo y luego miró en la pantalla. Pasaba del número cuatro al número tres y luego de nuevo al número cuatro. Se habían detenido al medio de dos pisos. ¿Por qué?
— Oh, vamos… —Erick pulsó el número de nuevo para que el aparato se moviera, pero no se movió—. ¿Y ahora qué hacemos? —Erick miró a Asami. La chica había palidecido por completo y se cogía a las barandillas del ascensor con fuerza—. ¿Estás bien? —ella no respondió—. Te aconsejo que respires hondo, o te vas a desmayar.
El chico rodó los ojos y pulsó el botón de alarma seguido. Al cabo de un rato, una voz sonó en el interfono.
— ¿Puedo ayudaros en algo? —preguntó.
— Sí, nos hemos quedado encerrados en el ascensor de los estudios de televisión —dijo Erick—. ¿Podría usted ayudarnos?
— No, para nada —la chica se rio con fuerza—. ¿Sabes, Asami-chan? Es mucho mejor verte así de asustada: es realmente un placer.
— Oiga, ¿qué está usted diciendo? —Erick golpeó la pared del aparato con fuerza. A fuera empezaba a escucharse la alarma antiincendios.
— Que nadie va a venir a ayudaros —respondió ella—. Porque acabo de secuestraros a los dos.
— Tengo unos veinte minutos hasta que alguien empiece a echaros en falta. Así que voy a disfrutar de este momento durante un buen rato. Tranquilos, no voy a haceros caer. Pero no sabéis cuanto me divierte ver esta situación. Asami-chan, aún te quedan diecinueve minutos de sufrimiento. Todos para ti.
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— ¿Señor qué ha ocurrido? —Saguru se acercó al capitán de los bomberos.
— No lo sé —el hombre rodó los ojos—. Se activó la alarma contra incendios pero no había ningún fuego —se quejó el hombre—. Además, hay un ascensor detenido entre dos pisos y no podemos contactar con el interior, no sé si hay alguien a dentro o no.
— ¿Una broma de mal gusto? —Saguru sonrió.
— Eso espero…
— He encontrado el problema —dijo Tetsuya acercándose al jefe de bomberos—. Alguien ha pirateado el sistema de seguridad y ha bloqueado el ascensor y activado la alarma.
— ¿Lo han hecho todo remotamente? —preguntó el hombre mirando hacia Saguru—. ¿Cómo puede ser eso?
— Lo han hecho desde algún sitio alejado de aquí —respondió Tetsuya—. He podido entrar en la cámara de seguridad del ascensor hace un minuto, hay una persona desmayada a dentro, nada más.
— Está bien —el bombero se acercó a su equipo—. Sacadle de dentro del ascensor, ¡vamos!
— ¡Recibido!
— Tetsuya-kun, dame la dirección, iremos a buscar a este pirata —Saguru sonrió—. Me alegra tenerte entre nosotros, parece que eres demasiado eficaz con lo que respecta a los ordenadores.
— Bueno, Yuki y Chizuko también lo sabrían hacer con los ojos cerrados —se rio Tetsuya. Saguru se rio también—. Ya le he pasado la dirección a su teléfono.
— De acuerdo —Saguru se alejó a pasos rápidos.
Tetsuya se acercó al jefe de bomberos. Llamarlo para eso había sido excesivo, tal vez. Pero él ahora no podía quedarse quieto. ¿No representaba que Asami estaba allí hoy? ¿Por qué no estaba entre la gente que había a fuera esperando a que los bomberos terminaran su trabajo? Y ese chico del ascensor… ¿cuándo y dónde lo había visto? Cinco minutos más y lo habían sacado de allí. Tetsuya se acercó a Erick y lo observó atentamente. Los médicos se abalanzaron hacia él para ver el motivo de su inconsciencia hasta que pudieron decir que había sido drogado con cloroformo.
— ¿Por qué? —Tetsuya miró al paramédico.
— ¿Cómo que por qué? —el médico frunció el ceño—. Pues porque le han drogado con cloroformo. No tiene otra explicación esto…
— ¿Podéis despertarlo? —preguntó Tetsuya—. Tengo que preguntarle algo…
— Esperarás a que despierte —el hombre arqueó una ceja hacia él.
— Disculpe… —un hombre de pelo muy alborotado se acercó a ellos—. ¿Eres de la policía?
— Sí, dígame —Tetsuya se acercó a él.
— No puedo encontrar a una de mis actrices… —dijo él—. Le pedí que fuera a la cafetería a buscarme el teléfono y no la he vuelto a ver…
— ¿Kudo Asami? —el paramédico frunció el ceño.
— Sí, ella —el director y Tetsuya lo miraron. Estaba con el oído delante de la boca de Erick.
Tetsuya se acercó de nuevo a los paramédicos.
— ¿Tu eres el hijo del agente 29, cierto? —Tetsuya lo miró.
— Miyano Tetsuya —el chico estaba prácticamente dormido, pero aún podía mantener los párpados abiertos y hablar en susurros—. ¿Dónde está? ¿Dónde está ella?
— No la he visto por aquí —respondió él—. ¿Estaba contigo?
— Sí, en el ascensor… esa mujer solo hablaba con ella y yo no podía tranquilizarla y luego… entró ese extraño gas a dentro y no pude…
— ¿Estás diciendo que una mujer estaba hablando con Asami dentro del ascensor? —Tetsuya frunció el ceño.
— No, llamé al botón de emergencias, para que… nos sacaran. Ella estaba muy pálida y no parecía contenta con el hecho de que se hubiera detenido el ascensor —Erick se levantó con esfuerzo y el paramédico lo sujetó por un brazo para que no se cayera—. Y entonces la voz de una mujer sonó por el interfono y cuando le dije si podía ayudarnos nos dijo que no.
— Volvemos a ella, ¿eh? —Tetsuya frunció el ceño—. ¿Podrías reconocer su voz si te pusiéramos algunas cintas?
— Podría describírtela, pero hay mucha gente con el tono de voz parecido, es imposible reconocer a una sola persona —se quejó Erick—. Pero esa mujer está loca. Solo iba diciendo que se vengaría, que tenía que quitarla del medio para ser feliz, que… con matarla no sería suficiente para ella.
— Perfecto, otro loco en el mundo —Tetsuya sacó su teléfono y marcó unos números—. Os necesito.
.
Kazuki resopló mientras sonreía a su hermana. Ya habían entendido el significado de mamá me necesita y quedaros aquí. Aunque no le hubieran hecho caso a Mamoru con lo segundo, lo primero era siempre mucho más importante para ellos. Así que en cuanto vieron los dos coches detenerse delante de la casa, los dos siguieron a su padre y se metieron en la parte trasera del coche sin que ninguno de los presentes les viera. Escuchar a Hiro y Takeshi acerca trucos de escapismo les había hecho entender que el silencio era lo principal para conseguir que nadie se diera cuenta de que ya se habían escapado. Pero ellos dos no podían quedarse de brazos cruzados mientras su madre corría peligro de nuevo.
Kizuna se mantuvo callada mirando a su padre con atención desde el asiento trasero del coche. ¿Estarían haciendo bien siguiéndolos de ese modo? Takeshi y él se mantenían en silencio mientras seguían el coche de delante con mucha rapidez. Miró a su hermano que se mantenía sentado al suelo, con las piernas cruzadas y los brazos cruzados. Parecía sumido en sus pensamientos de nuevo. Para ella, Kazuki siempre había sido alguien digno de estudiar. ¿Un niño? Jamás había visto a un niño razonando con palabras que ella ni siquiera entendía.
En cuanto notaron que el coche se quedaba quieto, los dos se arrodillaban al suelo cubriendo sus cabezas para decirles que no estaban allí. Mamoru y Takeshi ni siquiera les miraron. Hacía ya dos horas que Asami había sido sacada de ese ascensor en el que había estado con Erick y solo tenían la pista de Takagawa Kikyo. En cuanto las puertas del coche se hubieron cerrado, Kazuki asomó su cabeza por la ventana viendo a Tetsuya empujando a Kikyo hacia dentro del cercado de obras que allí había. Por encima de esas vallas, había montañas de coches que sobresalían amontonados uno encima del otro. Kizuna le golpeó el hombro levemente, haciendo que el pequeño hiciera fuerza al pomo de la puerta del coche para abrirla. La abrió justo cuando escuchó el sonido de la llave del coche que se cerraba. Los dos suspiraron largamente al ver que podían salir gracias a eso. Vieron a todos entrar en el cercado, no muy convencidos de que hubiera nada bueno en ese lugar y los dos corrieron hacia la valla, dejando la puerta del coche abierta. Tetsuya, tiró de Kikyo hacia la derecha. Los niños estaban convencidos con los gestos que el cantante hacía de que solo quería mantener controlada a esa mujer. Mamoru y Hiro se fueron rectos hacia el otro camino y Takeshi hacia la izquierda con las manos en sus bolsillos y cara de aburrimiento. Todos, excepto Kikyo, llevaban unos auriculares en su oído para comunicarse entre ellos. Kazuki corrió detrás de Takeshi, asegurándose de mantener una distancia prudente para poder esconderse si se giraba, pero fue en balde. Kizuna le siguió de cerca preguntándose el motivo por el que habían seguido a ese hombre y no a su padre.
— Hola chicos —Takeshi se detuvo y sonrió hacia ellos girándose con rapidez.
Los dos se quedaron quietos mirándolo.
— ¿Con quién hablas Takeshi? —preguntó la voz de su hermano en el auricular.
— Con dos no invitados que nos han seguido —Takeshi se rio—. ¿Por qué nos habéis seguido?
— Ah… el sonido de mamá…
— ¿Qué? —Takeshi miró a Kazuki que estaba mirando hacia uno de los coches del desguace.
— Kizuna no oye nada —dijo ella mirando a su hermano.
— ¿Qué sonido?
— Takeshi es en serio, ¿con quién hablas? —preguntó Mamoru.
— Un segundo, que ahora sí que no entiendo nada —Takeshi miró el niño que se iba directo hacia un coche—. Oye, no vayas por ahí, es peligroso.
— Pero el sonido de mamá viene de por aquí —se quejó el niño señalando hacia una montaña de coches un poco más lejana.
— ¡Ah! ¡Kizuna lo oye! —la niña cerró los ojos por unos segundos—. Hace tic, tic, tic…
— Kazuki escuchó muchas veces a mamá hacer eso —dijo el niño afirmando con la cabeza.
— Chicos, sigo sin oír nada —se quejó Takeshi con el ceño fruncido.
— Pero… —Kazuki señaló—. Allí. Estoy seguro.
— ¿Me vais a hacer perder más el tiempo? —preguntó.
— ¿Qué es eso? —preguntó Kizuna sonriendo.
— Olvídalo, no vas a entender lo que es —Takeshi rodó los ojos.
— ¿Qué estás hablando con niños? —preguntó Hiro riéndose des del auricular.
— Exactamente eso —Takeshi suspiró largamente—. Está bien, ¿por dónde?
— Allí —el niño corrió hacia el montón de coches y señaló el maletero del de más abajo.
— Está bien, está bien —Takeshi abrió el maletero con un movimiento rápido—. Oh por Dios.
— ¿Se puede saber qué te ocurre, Takeshi? —preguntó Tetsuya chasqueando la lengua—. Deja de perder el tiempo, en serio.
— La he encontrado —Takeshi cogió a Asami en brazos. Ella lo miró sonriendo levemente—. Chicos, Asami está bien.
— ¿Dónde? —dijeron todos a la vez—. Por el camino que me he ido, a la izquierda.
— De acuerdo —todos tenían las voces de estar corriendo.
Entonces una explosión a sus pies. Takeshi miró debajo del coche aún cogiendo a Asami en brazos, las ruedas se desinflaron y el montón de coches que había encima de sus cabezas empezaba a desestabilizarse.
— Corred.
— ¿Qué? —Kazuki miró a Kizuna sin entenderlo.
— ¡Vamos! ¡Corred! —Takeshi empezó a correr lejos de allí y los niños le siguieron de cerca, pero sus pequeñas piernas iban mucho más lentas de las suyas—. Hattori, tus hijos están aquí, se deben de haber metido en el maletero del coche y nos han seguido.
— Que solo tienen cuatro años, Takeshi, no son unos genios —se rio Hiro por el auricular.
Kizuna se tambaleó y cayó al suelo.
— ¡Kizuna! —Kazuki se detuvo para ayudarla, pero se quedó mirando como la pila de coches empezaba a caer hacia ellos.
— ¡Mierda! —Takeshi dejó a Asami al suelo y corrió de nuevo atrás hacia ellos. Tiró de sus brazos con fuerza llevándolos al lado de Asami y haciendo un pequeño salto antes de que el último coche cayera encima de ellos.
— ¡Por todos los…! ¡¿Qué es esto?! —gritó Tetsuya que llegó con ellos junto a Kikyo.
Takeshi se dejó caer al suelo.
— Me he salvado… —se tumbó del todo al suelo.
— Chicos, ¿qué hacéis aquí? —Tetsuya se arrodilló al lado de Kizuna que estaba empezando a llorar—. Vale, vale, tranquila.
— ¿Estáis bien? —Mamoru y Hiro llegaron los últimos.
— Sí, creo… —Takeshi suspiró y miró a Asami que seguía sonriendo—. ¿Qué pasa contigo?
— ¿Asami? ¿Estás bien? —Mamoru la miró poniendo una mano en su mejilla. Ella siguió sonriendo y cerró los ojos por unos segundos. Estaba libre de ese dichoso maletero—. Kizuna, Kazuki, ¿estáis bien? —Kizuna se abrazó a él con fuerza mientras lloraba. Kazuki seguía mirando el coche que se había detenido a un centímetro de su pie, estaba aterrado—. ¿Kazuki? ¿Kazuki estás bien?
— Empiezo a creer que tenemos un ochenta-y-uno entre nosotros —Takeshi miró a sus compañeros. Al acto, Hiro y Tetsuya se alejaron de todos unos metros, haciéndolo reír.
— Si lo dices en serio no entiendo el motivo por el que te rías y si lo dices en broma te has pasado —se quejó su hermano.
— Lo digo muy en serio —Takeshi miró a Kikyo. La mujer parecía haberse guardado algo en su bolsillo. ¿Qué era? ¿Qué estaba escondiendo?
— Chicos, ¿cómo habéis llegado aquí? —preguntó Mamoru tirando de Kazuki para abrazarlo también.
— Maletero —respondió él agarrándose con fuerza al jersey de su padre.
— ¿Por qué habéis hecho algo tan peligroso?
— Queríamos ayudar a mamá —susurró el niño—. Y hemos ayudado.
— Es cierto, ellos han escuchado un ruido que les ha llevado hacia ella —respondió Takeshi.
— ¿Un ruido? —Mamoru frunció el ceño y miró a los dos.
— Sí, Kazuki lo recuerda de cuando estaba allí —respondió el niño—. Porque mamá muchas veces hacía ese pequeño ruido cuando estaba triste.
— ¿Qué ruido? —Mamoru lo miró y Kazuki puso su dedo en la mano del hombre, haciendo gestos con un dedo.
— Ella siempre hacía esto —Kazuki sonrió hacia él orgulloso—. Y Kazuki lo ha reconocido.
Desde lo que había pasado en Halloween, Asami siempre había hecho ese gesto de 'SOS' inconscientemente cuando estaba un poco nerviosa. Miró a la chica. Seguía haciéndolo con el dedo de su mano derecha.
— Está bien, Kizuna, ya pasó todo, tranquila —Mamoru le acarició el pelo sonriendo tristemente—. Tranquila mi pequeña. Ya terminó todo. Kizuna, papá debe de ayudar a mamá. Cógete de la mano de Kazuki, ¿vale? No os soltéis —la niña afirmó con la cabeza, mientras Kazuki le cogía la mano a la pequeña—. Vamos a casa.
— Papá, ¿mamá tiene hambre? —preguntó Kazuki mirándola.
— Claro que tiene que tener hambre —Mamoru sonrió—. Ha pasado un día fuera de casa. Pero no hagáis nada más, ¿vale? Vamos a casa.
— Está bien —Kazuki sonrió.
— ¿Todo bien, Takeshi? —Mamoru lo miró.
— Sí.
— Me ofrezco voluntario para llevar a la periodista a su casa —sonrió Hiro levantando la mano.
— Oye, puedo ayudar, aún… —dijo ella asustada, ella había ido voluntariamente a informar a Tetsuya acerca de que había visto a alguien llevando a rastras a Asami en ese lugar.
— No —Takeshi se rio—. Ya has hecho suficiente por hoy diciéndonos en dónde la habías visto irse con esa mujer. Ahora que te lleve a tu casa —Takeshi le dio las llaves del coche a su hermano.
— Pero…
Hiro la cogió por el brazo.
— Iremos con el coche de mi hermano. Vamos —Hiro tiró de ella—. Hasta luego. No volváis a avisarme por nada peligroso.
— Recibido —Tetsuya y Takeshi se rieron—. Nos vemos luego, Hiro.
— Vamos a casa, chicos —Mamoru cogió en brazos a Asami y los dos pequeños le siguieron cogidos de la mano, junto a Tetsuya y Takeshi.
Durante el trayecto hacia la casa de las afueras, Takeshi se quedó de brazos cruzados observando a la familia. Asami no hablaba. Solo sonreía. Los pequeños se habían sentado a su lado mirando a la mujer preocupados. Mamoru la mantenía agarrada con un brazo por la espalda, diciéndole palabras para tranquilizarla. Cuando llegaron a la casa, Kazuha estaba con los brazos cruzados y una mirada muy preocupada observando alrededor. Los dos pequeños salieron primero del coche y Kazuha suspiró aliviada. Se había pasado una hora preocupada por dónde podrían haber andado esos dos pequeños traviesos. Mamoru le hizo una sonrisa tranquilizadora a la mujer, para que se quedara tranquila, mientras llevaba en brazos a Asami hacia la cama. La ayudó a tumbarse y vio como ella cerraba los ojos. Salió de la habitación sin cerrar la luz, ya que no quería asustarla de nuevo. En cuanto estuvo en el pasillo, Kizuna y Kazuki se abrazaron a sus piernas.
— ¿Qué ocurre? —susurró arrodillándose con ellos. Parecían asustados—. ¿Queréis quedaros aquí con mamá? —los dos afirmaron con la cabeza—. Está bien. Pero dejadla descansar, ¿vale? Si sucede algo venid a buscarme.
Los dos se apartaron de él y entraron en la habitación corriendo. Mamoru se levantó de allí y se fue hacia el comedor con paso lento.
— Nos quedamos un rato por si acaso —dijo Tetsuya después de mirar su teléfono que acababa de sonar con un pequeño pitido.
— Voy a darme un baño —Mamoru afirmó con la cabeza y miró a su madre—. Esos dos están con Asami, así que no te preocupes, ¿vale?
— Te aseguro que no les he visto salir de aquí —suspiró ella.
— Tranquila —Mamoru sonrió con cansancio—. Empiezo a creer que realmente ese par son más adultos que nosotros.
Kazuha sonrió débilmente. Él se giró en redondo y se fue hacia el baño. Un poco de agua en la cabeza le ayudaría a pensar lo siguiente que debería de hacer. En cuanto salió del baño, con los pantalones puestos y una toalla alrededor de su cuello, se acercó de nuevo hacia el comedor para decirles a todos que ya podían irse, pero en el comedor había mucha más gente de la que habían llegado en un primer momento. Ran, Shinichi, Heiji, Akira, Chieko, Kaito, Aoko y Shiho habían llegado hacía poco junto a Hiro. Estaban todos de pie alrededor de la mesa. Tetsuya estaba al otro lado con el ceño fruncido, junto a Yuki y a Sara, las dos con sus hijos en brazos, mientras que Takeshi estaba sentado en una de las sillas de la mesa jugando con el sombrero para ver como se lo podía poner haciendo un espectáculo de eso.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Mamoru.
— Eso me gustaría saber a mí —Shinichi miró de reojo a Kaito.
— Asami ha entrado en un estado de shock caótico —informó Takeshi como si estuviera hablando del tiempo que haría el día siguiente, mientras volvía a ponerse el sombrero en la cabeza con un movimiento de manos rápidos pero seguros.
Shinichi golpeó la mesa con fuerza asustando a todos.
— ¿Y cómo según tú ha entrado en ese estado? —preguntó con un tono de odio en su voz. Ran le puso una mano en el brazo para intentar tranquilizarlo.
— ¿Qué es un estado de Shock Caótico? —preguntó Tetsuya en un susurro detrás de Takeshi mirando a las dos chicas. Ellas se encogieron de hombros.
— Muy fácil —respondió el gemelo Kuroba ignorando las palabras del cantante—. Se ha pasado dos horas en el maletero de un coche —Takeshi se quitó el sombrero y siguió hablando sin mirarlos y aún moviendo sus manos con el objeto dando vueltas—. Supongamos entonces que estamos en medio de un ochenta-y-uno y ella ha visto quién la encerraba en ese lugar —Takeshi puso el sombrero en su cabeza de nuevo y se apoyó en la mesa sonriendo hacia Shinichi. Tetsuya, Yuki y Sara se apartaron de entre ellos, dejando un espacio de dos metros entre cada uno, al igual que con Takeshi.
— Esto es absurdo —dijo Shinichi—. Asami no puede haber entrado en un estado de Shock Caótico si ni siquiera lo conoce.
— ¿Qué es un ochenta-y-uno? —preguntó Heiji.
— Un ochenta-y-uno es un traidor entre los presentes —informó Hiro apartándose también de Shiho, que era quién estaba más cerca de él—. Pero creo que yo también vi signos de Shock Caótico en ella.
— ¿Qué es eso de Shock Caótico? —preguntó Mamoru.
— Un Shock Caótico es cuando tu cerebro llega a un estado de irracionalidad tan potente que entra en un caos de imposibilidades…
— Mamá, cuéntanoslo a modo que todos podamos entenderlo —se quejó Tetsuya interrumpiéndola.
— Un Shock Caótico es cuando tu cerebro no entiende lo que te ha sucedido y se resetea a sí mismo —dijo Takeshi—. Ahora mismo Asami es como un niño pequeño. No puede hacer ruidos, ni mucho menos pronunciar palabras, no comprende lo que le dices y tampoco puede leer, ya que las palabras son precisamente lo más complicado de encontrar. El único modo de comunicarse con ella es a través de signos.
— Sigo sin entenderlo… —dijo Heiji mirando hacia Shinichi.
— Un Shock Caótico se presenta solo en mentes brillantes cuando están en un estado de tortura física o mental —dijo Shiho—. Hasta ahora, solo dos personas han entrado en ese estado en todo el mundo.
— Gracias por llamarme genio, supongo —Kaito la fulminó con la mirada—. No es algo de lo que uno se pueda enorgullecer al entrar en ese estado. Sabes que nadie puede entenderte y sabes que no puedes entender a nadie. El único problema de llegar a este estado es que solo lo solucionas si consigues que tu cerebro entienda que no vas a contar la experiencia que has vivido, para no revivirla de nuevo.
— Un segundo, Kaito —Aoko lo miró preocupada—. ¿Tú entraste en un estado de Shock Caótico? —miró a Takeshi y a Hiro—. ¿Y ellos dos lo sabían?
— El otro problema de un estado de Shock Caótico es que pasas en ese momento a una probabilidad elevada de sufrir un estado de coma en cualquier situación. Sea feliz o triste —interrumpió Shinichi viendo la cara un poco desencajada del mago.
— ¿Entrar en coma? —Heiji palideció al instante—. ¿Estáis diciendo que Asami puede entrar en coma en cualquier momento?
— ¿Sabes Hattori? —Kaito sonrió forzadamente sin que nadie lo notara—. El problema de haber estado en las mazmorras es que te das cuenta de la importancia de un estado de coma.
— ¿Por qué dices eso? —preguntó Heiji.
— Porque ese es el único modo en el que tu cerebro puede defenderse del estado de Shock Caótico —dijo Shinichi mirando al moreno de reojo y con los brazos cruzados.
— Que yo sepa él jamás entró en coma —dijo Aoko señalando a Kaito.
— Él no —Shinichi miró a Aoko con enfado—. Yo sí. Ese fue el estado forzado al que nos vimos envueltos en las mazmorras. Hasta al cabo de un año volvíamos a recaer en el estado de Shock Caótico si escuchábamos acerca de ese lugar. Lo nuestro fue algo llevado al extremo.
— Bien. Entonces… —Shiho se sentó en la silla más cercana y apoyó sus manos en su frente y sus codos en la mesa—. Digamos que por una casualidad remota, Asami-chan ha entrado en ese estado. ¿Kudo?
— Descubrir lo que ha pasado es prácticamente imposible —dijo Shinichi—. Lo mejor para ella es que lo olvide todo.
— ¿Cómo pretendes hacer eso? —preguntó Kaito viendo que Shinichi empezaba a moverse de un lado al otro. Shinichi se acercó a él y le dio su pistola y su placa—. Buen comienzo —sonrió—. ¿Y por qué me lo das a mí? ¿Pretendes que me pegue yo un tiro?
— Cierra el pico antes de que te dispare yo —Shinichi lo fulminó con la mirada y Kaito dejó las cosas encima de la mesa. Shinichi se acercó con nerviosismo hacia la pared y luego dio la vuelta—. Un ochenta-y-uno… ninguno de sus amigos se atrevería a hacer daño a Asami.
— Claro que no —se quejó Tetsuya.
— Aunque me sé de alguien que sí lo haría —dijo Yuki con una mirada fría hacia Sara.
— Desde ese día no he pensado en hacer nada más a Asami —respondió Sara fulminándola con la mirada—. Jamás le haría daño a Asami.
— Sí, y aún así vuestra confianza da asco —se rio Hiro respondiendo a Tetsuya, porque todos se habían ido apartando los unos de los otros.
— Oye, que tú también te apartaste de los más cercanos a ti —se quejó Sara.
— Ya tuvimos suficiente con Tora con un ochenta-y-uno no queremos revivir de nuevo esa pelea, ¿cierto? —preguntó Yuki fulminándolo con la mirada.
— Eres un problema para todo aquél que se pueda llamar hombre —se quejó Hiro—. ¿Es que tienes un problema con ellos o con toda la humanidad?
— Con toda la humanidad, eso es algo psicológico, nada preocupante —sonrió Tetsuya tirando de su brazo hacia él para apartarla más de Takeshi y Sara.
— Los únicos capaces de momento son la gente que recientemente ha estado a su alrededor —dijo Takeshi quitándose el sombrero de nuevo y girándolo por el ala en su dedo índice—. Está claro que 'ella' es nuestro objetivo de ahora en adelante.
— Parad un segundo —Mamoru interrumpió asustado—. Me he perdido, lo siento. Sí, Asami se ha mantenido callada durante todo el viaje pero eso no es suficiente para decir que ha entrado en ese estado —se quejó él.
— ¿Ha estado sonriendo desde que salió del maletero? —preguntó Shinichi.
— ¿No ha temblado en ningún momento y parecía que estuviera perfectamente bien? —preguntó Kaito.
— En el estado de Shock Caótico no te das cuenta de lo que te ha pasado hasta que te das cuenta de que no puedes comunicarte con nadie —respondió Shiho—. Olvidas por un tiempo que te ha pasado algo malo, hasta que te das cuenta de que no puedes entender a nadie y que ellos no te entienden a ti. Es entonces cuando recuerdas lo que te ha pasado y entras en coma.
— Lo vimos todos claro el día en que Gin devolvió a Kudo a las celdas —susurró Kaito. Shinichi se quedó quieto al lado de Ran y ella le cogió la mano con fuerza—. Estaba tan perfecto que creíamos que lo habían felicitado en vez de machacado.
— Lo mismo pasó con el mago el día en que Yui llegó a las mazmorras —añadió Shiho—. Cuando Kudo ya había entrado en coma.
— ¿Y cómo puede solucionarse eso? —preguntó Mamoru con una expresión triste en su cara—. ¿Qué podemos hacer?
— Normalmente este estado, viene por un ochenta-y-uno —dijo Kaito—. Eso es lo que sucedió en las mazmorras con ese sinvergüenza.
— Ese que seguís sin poder nombrar y que me parece patético que después de tantos años siga siendo vuestro terror y pesadilla —se quejó Shiho.
— Yo no tengo pesadillas con ese tipo —dijeron los dos a la vez.
— ¿Buenos sueños? —preguntó ella riéndose—. Eso sería más preocupante. Al menos estará musculado y de buen ver, ¿no?
— Ay, madre… —Tetsuya se puso una mano en la frente intentando ocultar su rostro a los demás, bajo la sonrisa de Yuki.
— ¿Quién te crees que somos si se puede saber? —preguntaron los dos a la vez.
— Dos chicos a los que hicieron sufrir mucho…
Mamoru frunció el ceño ante la conversación. Parecían quitar importancia al problema. ¿Podría ser que el problema fuera mucho más pequeño de lo que él lo había entendido? Algo tiró de su pantalón y él se giró para ver a Kizuna llamando su atención en silencio.
— ¿Qué ocurre? —preguntó él mientras Kaito y Shinichi empezaban una pelea verbal de insultos dirigidos hacia la científica.
Kizuna no dijo nada. Señaló hacia la habitación en dónde seguía Asami. Mamoru se fue hacia allí con cuatro grandes zancadas y seguido por la pequeña. Miró la cama, en dónde Kazuki estaba cogiendo la mano de Asami con fuerza y diciéndole cosas que había escuchado a Mamoru para tranquilizarla.
— Hey, Asami —Mamoru se acercó deprisa a ella y se sentó en la cama. Asami estaba con los ojos bien abiertos y parecía asustada—. ¿Estás bien? —ella lo miró claramente confundida—. ¿Estás bien, Asami? —ella sonrió débilmente. Estaba muy confundida. Mamoru frunció el ceño. Era cierto, no le entendía—. Lo siento, no he podido protegerte. Lo siento mucho.
Apoyó su frente en la frente de ella mientras cerraba los ojos con fuerza. Dolía. Dolía verla así. Realmente no podía ser que estuviera en ese estado, pero sus ojos le decían perfectamente que no le estaba entendiendo: nada de nada.
Asami lo observó atentamente. ¿Por qué? Ella sabía lo que significaban esas palabras. Ella podía entender esas palabras y comprenderlas, pero… ¿por qué juntas no las podía entender? ¿Por qué no podía entender a Mamoru? Sonreír era lo único que podía hacer en ese momento. Seguro era porque ella estaba agotada. En cuanto pudiera descansar un poco de seguro podría entenderlo. Puso su mano derecha en el pelo del chico. Estaba mojado. ¿Qué había estado haciendo? Vio la toalla debajo de su cuello y lo puso encima de su cabeza, intentando secarlo un poco. Iba a coger un resfriado como siguiera así. Mamoru se abrazó a ella con fuerza mientras notaba que ella le acariciaba el pelo con la toalla y con mucha suavidad. Escuchó un pequeño sollozo. Asami miró a los niños. Estaban preocupados mirándolos, pero no parecían llorar. Intentó apartarse de Mamoru para verle, pero él se cogía con fuerza a ella. Tetsuya llegó a la puerta de la habitación y los observó. Le hizo señas a Asami para que no dijera nada y luego a Kazuki y Kizuna les hizo señas para que salieran de allí. En cuanto los tres estuvieron a fuera, él cerró la puerta. Asami miró de nuevo a Mamoru. ¿Qué le sucedía?
— Lo siento… lo siento mucho… perdóname… —susurraba en una voz completamente rota.
Ella se detuvo de acariciarlo para intentar encontrar su mirada, pero no podía encontrarla tal y como él la abrazaba. Asami entonces lo abrazó con fuerza. ¿Qué le sucedía? ¿Por qué estaba llorando? Le acarició la espalda intentando tranquilizarlo, mientras buscaba las palabras adecuadas para hablar. ¿Por qué no encontraba ninguna? Sabía lo que tenía que decir, pero ella no podía decirlo, porque de repente no recordaba la palabra más adecuada para decirle. ¿Estaba tan cansada para ni siquiera decirle un: puedes contar conmigo? ¿Por qué de repente ni siquiera podía decirle un simple te quiero? Sabía lo que tenía que decir, pero cuando abría la boca para pronunciarlo… ¿por qué no sabía pronunciarlo?
Mamoru se encogió lentamente, hasta terminar agachado encima de su regazo. No podía aguantar eso. No podía. ¿Asami realmente estaba tan asustada de la persona que la había metido allí? ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? ¿Cómo podía esto estar sucediendo? Notó la mano de Asami ponerse encima de su cabeza de nuevo, completamente quieta. ¿Estaba intentando tranquilizarlo mientras él seguía intentando aguantar sus ganas de llorar? Ella le removió la toalla de nuevo, pero esta vez usó las dos manos para secarle el pelo. ¿Qué estaba haciendo? Notó que le besaba en el pelo mojado. Sí, estaba intentando tranquilizarlo. A su manera le decía que todo iba a salir bien. Se quedó tan sorprendido que notó como empezaba a tranquilizarse. Asami se había quedado quieta. Mamoru le cogió una de las manos y la movió lentamente.
Ella le había entendido. Siguió acariciándole el pelo, pero esta vez sin la toalla al medio. Mamoru necesitaba sus atenciones ahora, así que ella iba a hacer que se sintiera bien. Mamoru se había quedado agachado en su regazo y parecía estar tranquilizándose. ¿Qué le habría sucedido? Al cabo de un rato, Mamoru se levantó para mirarla. La acarició en las mejillas y la besó suavemente. Ella le dedicó su mejor sonrisa.
— Tienes razón… todo saldrá bien…
Mamoru volvió a ayudarla a tumbarse en la cama y le puso una mano en sus ojos, para que los cerrara. Ella lo hizo. Él la besó en la frente intentando hacer que se durmiera. ¿Cómo podrían seguir ahora? Él no podía hablarle con signos, porque no sabía cómo expresarse… ella no podía hablar, ni escuchar… ni escribir, ni leer… se levantó y se fue hacia fuera, después de coger una camisa de dentro del armario para ponérsela encima.
— ¿Estás bien? —Tetsuya sonrió al verlo llegar al comedor de nuevo.
— ¿Cómo podemos hacerlo ahora? —preguntó él mirándolo.
— Bueno, para empezar tenemos que hacerle entender lo que está sucediendo… —susurró Shiho—. Hiro-kun, Takeshi-kun, Tetsuya, sois los únicos que podéis comunicaros con ella, ¿verdad?
— Bueno, en realidad, su padre también podría —respondió Tetsuya—. Porque toda esa comunicación de signos nos lo enseñó ella de algunas veces que habían estado jugando con su padre.
— ¿Kudo? —Shiho lo miró.
— Lo hago yo… —Shinichi se levantó de la silla y se fue hacia la habitación—. Mamoru-kun, vamos…
Mamoru suspiró con cansancio y lo siguió. Kizuna y Kazuki les siguieron en silencio.
— Chicos, ¿a dónde vais? —preguntó Tetsuya poniéndose al medio de su camino.
— Mamá… —Kizuna señaló hacia allá.
— No podéis ahora, dentro de un rato, ¿vale? —Tetsuya se arrodilló delante de ellos y les sonrió—. ¿Por qué no vais a jugar con Kyooi y Alumi?
— Aburridos —dijo Kazuki encogiendo sus hombros.
— ¿Aburridos? ¿Estás diciendo que mis hijos son aburridos? —Tetsuya parpadeó confundido.
El niño afirmó con la cabeza, haciendo que todos estallaran en risas. ¿Cómo podía decir un niño eso y entender su significado?
— Mamá… —dijeron los dos a la vez.
— Ni hablar —Tetsuya abrió sus brazos para impedirles el paso—. En un rato podréis ir con ellos, ¿vale?
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— Asami… —Shinichi se sentó en la cama de ella sonriendo. Ella frunció el ceño y miró a Mamoru. ¿Qué hacía su padre allí? Mamoru rodeó la cama y se sentó en el otro lado, poniéndole una mano en su hombro, mientras ella se incorporaba para verlos mejor. Shinichi movió sus manos rápidamente—. ¿Estás bien? —Asami afirmó con la cabeza—. Oye, tenemos un problema que vas a tener que entender, Asami —ella lo miró confundida. ¿Qué sucedía?
Mamoru se quedó observando mientras escuchaba al hombre hablar en voz alta para que él también pudiera entenderlo. Conforme más lo decían, a él más le costaba entender eso. Pero realmente… realmente Asami parecía no entender nada de lo que les estaban diciendo. ¿Qué iba a suceder ahora? Escuchó a fuera a Kizuna y a Kazuki gritar. Shinichi lo miró.
— Voy a intentar contarles a ellos la situación —Mamoru suspiró y saltó de la cama para ir a fuera del pasillo. Tetsuya estaba cogiendo a los dos con fuerza intentando tranquilizarlos, pero los dos estaban haciendo su máxima fuerza para tirarlo al suelo y poder ir a la habitación—. Está bien, Miyano, está bien… —Mamoru cerró la puerta y se arrodilló mientras el cantante los soltaba. Los dos corrieron hacia él.
— ¿Mamá?
— Chicos, mamá está enferma —susurró Mamoru.
— ¡¿Eh?! ¡¿Por qué?!
— Porque… —Mamoru sonrió al ver la reacción de los dos—. Pues porque está enferma… —Mamoru se encogió de hombros—. No hay un motivo, cuando te pones enfermo. Chicos necesito que me ayudéis —los dos se quedaron estáticos para entender todo lo que su padre tenía que decirles—. Mamá no puede hablar con nosotros y no puede entendernos tampoco.
— Mamá puede entendernos —dijo Kizuna con voz de aburrida.
— Ya no…
— ¿Por qué? —Kazuki parpadeó confundido.
— Es una enfermedad un poco extraña, y por eso necesito que seáis pacientes, ¿vale? —Mamoru sonrió fugazmente—. Chicos, mamá durante un tiempo se va a sentir muy sola y por eso tenemos que hacer el posible para que no se sienta sola, ¿de acuerdo? Pero si necesitáis algo, tenéis que decírmelo a mí.
— Mamá…
— Ella no podrá ayudaros, chicos —Mamoru les acarició la cabeza y luego los abrazó—. Estando enferma no va a poder ayudaros, así que, ¿podréis aguantar un poco?
— Por mamá —respondió Kazuki afirmando con la cabeza efusivamente.
— Pase lo que pase, quiero que contéis conmigo, ¿vale?
— Papá…
— Dime, Kizuna.
— ¿Mamá se pondrá bien pronto?
— No lo sé.
— Bueno —Shinichi abrió la puerta y se apoyó en el umbral—. Puesto que no sabes cómo comunicarte con ella, ¿te parece si os venís todos a casa?
— Eso sería de mucha ayuda, Shinichi-ojiichan, gracias —Mamoru se levantó para afirmar con la cabeza.
— Bien, entonces, de momento, voy a decirles a todos y nos preparamos para que vengáis —Shinichi sonrió—. Espero que termine pronto.
— Yo también —respondió Mamoru bajando la mirada a los niños—. Yo sinceramente también.
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Durante todo el viaje los dos niños se quedaron en completo silencio e incluso cuando llegaron a la casa y cuando estuvieron cenando, los dos no dijeron absolutamente nada. Parecían concentrados en sus propios pensamientos y nadie les dijo nada para no molestarlos. A la hora de irse a dormir, los dos se metieron en la cama de Asami y se abrazaron entre ellos. Mamoru les cubrió con las sábanas y les dio un beso a los dos, mientras Asami se tumbaba al suelo, encima de un futón.
— Buenas noches, chicos.
— Buenas noches —dijeron los dos a la vez muy secamente.
Mamoru cerró la luz y se tumbó al lado de Asami. Otro día de esos largos que se le hacía realmente eterno. Miró a su lado, Asami estaba con los ojos cerrados. Parecía tranquila. Notó que su mano palpaba el suelo hasta encontrar su mano. Mamoru la miró de nuevo mientras notaba que ella apretaba con fuerza. Ella lo miró y sonrió para intentar tranquilizarlo. Pronto todo terminaría… pronto…
Den un poco de quesito a este ratoncito: reviews please!
Próximo capítulo: 'En honor a Natsuko y Misaki'.
