Hellow!
3 de Septiembre.
Por los Años IV: inicio de la tercera generación
Cow Michael
— Ya estamos preparados de nuevo para ir el colegio —Shouta habló rápidamente.
Yui salió de dentro de la cocina del restaurante para ver al hombre bajando con las manos cogidas de Takuma y Kotarou para que no se cayeran por las escaleras.
— Miraros que bonitos vais —Yui sonrió mientras se secaba las manos con un trapo.
— Quiero quedarme en casa haciendo galletas con mamá —se quejó Takuma.
— Pero tienes que ir al colegio a aprender —Yui sonrió mientras se arrodillaba al suelo. Takuma se acercó a ella—. Porque… ¿Sabes? Mamá estará muy contenta si Takuma se esfuerza en aprender cosas nuevas, porque así será muy inteligente.
— ¿Mamá estará contenta? —preguntó él.
— Sí —Yui sonrió satisfecha—. Y cuando vuelvas del colegio tendré preparadas más galletas para ti, ¿vale?
— ¡Vale!
Yui le puso la mochila bien en el hombro.
— Bueno, entonces los llevo y vengo a ayudarte, ¿vale? —Shouta sonrió mientras ella le daba un beso a los dos chicos y los abrazaba—. Oye, que vas a despeinarlos con lo que me ha costado mantener su pelo a sitio.
— Tienes razón tal vez deberíamos de cortarles el pelo en breve. Les ha crecido mucho —Yui le dio un beso a Shouta y él sonrió.
— Tal vez —Shouta se rio.
— Hasta luego, chicos.
— ¡Hasta luego, mamá! —los dos sonrieron y levantaron la mano hacia ella.
— Cuidaros…
Yui volvió a la cocina de nuevo. Alguien le había dicho que llevaría a unas quince personas a desayunar esa mañana y por ese mismo motivo llevaba trabajando un buen rato. Como conocía a ese hombre por estar trabajando en la empresa de al lado, ella confiaba en que no se retiraría en el último momento. Además debía de preparar todo por si venía algún otro cliente poder atenderle rápidamente y con el máximo de precisión posible. Mientras seguía poniendo el pan en la tostadora, escuchó la puerta abrirse. Salió rápidamente de la cocina, después de poner sus manos bajo el agua y mientras se secaba las manos con el trapo que llevaba colgando de su cinturón. Salió de la cocina y se fue delante de la barra para atender directamente a la persona. Pero solo alzó la vista en cuanto estuvo justo delante.
— Bienveni…
— Hola, Yui —el hombre hizo una sonrisa de oreja a oreja que la asustó.
— Tú estabas muerto —susurró ella.
— ¿Ese tipo que tienes por padre no te dijo? —el hombre sonrió—. No estoy muerto. Jamás lo estuve. Ese crío que andaba contigo hizo que me encerraran en un hospital y ese tipo consiguió una orden de alejamiento y por eso me enviaron a un hospital psiquiátrico muy lejos de aquí —el hombre se frotó la cabeza—. Pero yo no quiero estar tan lejos de mi niña.
— ¿De tu niña? —Yui se apartó lentamente de él. Él hizo dos grandes zancadas hacia ella, acercándose demasiado. Ella corrió hacia detrás de la barra, sin darse cuenta tiró vasos y platos que había encima, pero él la cogió por el brazo con fuerza y tiró de ella, cubriéndole la boca con una mano. Tenía demasiada fuerza. Yui intentó golpearlo, pero el hombre la esquivó. La conocía demasiado. Tiró su cabeza hacia un lado para golpearle y eso pareció que la soltaba un poco. Yui se giró y le tiró una patada en la barriga, luego saltó por la barra y salió afuera mientras sacaba su teléfono móvil de su bolsillo. Pero el salir tan apresurada mirando hacia otro lado, hizo que se chocara contra otra persona—. Wakamatsu-san.
— ¿Ocurre algo, Yui-san? Te ves pálida —el hombre frunció el ceño. Las quince personas que tenían que llegar ya estaban con él.
— Lo siento, tengo… tengo que —Yui levantó su teléfono.
— ¿Está bien que entremos? —preguntó el hombre.
— No, no lo hagáis —Yui descolgó el teléfono—. Él os hará daño.
— ¿Él?
— ¡Shouta! Shouta tienes que venir —Yui se puso a hablar por el teléfono—. Michael está aquí. No puedo defenderme de él, por favor.
— ¿Michael? —Shouta estaba confundido—. ¿Quién?
— ¡Mi padre idiota! ¡¿Quién otro puede ser?! —ella gritó con fuerza, pero al acto se arrepintió de ello—. Por favor.
— Takuma vamos, tenemos que volver con mamá, ¿puedes correr? —Shouta volvió a hablar hablando con esfuerzo. De seguro había cogido a Kotarou entre sus brazos y volvía por el camino a paso rápido—. ¿Qué ha pasado?
— Ha entrado en el bar, como siempre salí de detrás de la barra, pero cuando vi que era él intenté escapar. Sabes que Michael me conoce suficiente, pero le golpeé en la cabeza y entonces pude librarme. Le tiré una patada y salí afuera.
— ¿Estás con alguien? —preguntó él.
— Wakamatsu-san acaba de llegar con los demás clientes —susurró ella.
— Está bien. Llama a tu padre. En seguida llego.
— Shouta, ¿tú lo sabías? ¿Tú sabías que seguía vivo y no me avisaste?
— Yui ahora no. Por favor, llama a tu padre y mantente alejada del bar —Shouta colgó.
— ¿Cómo quieres que…? —Yui miró el teléfono.
— ¿Puedo ayudarte en algo, Yui-san?
— No te preocupes —Yui bajó la mirada y luego miró a dentro. El hombre no parecía moverse de dónde estaba—. Supongo que me merezco esto —llamó al teléfono y descolgó—. ¿Estoy llamando al mentiroso de mi padre?
— ¿Yui? —Shinichi estaba confundido—. ¿Qué ocurre?
— ¿Qué ocurre? ¿Michael está en mi bar y me preguntas qué ocurre? —Yui suspiró—. Por favor, ven cuanto antes papá. Sabes cuánto me aterra ese hombre.
— ¿Y Shouta? —preguntó él.
— Está volviendo, pero aún no habían llegado al colegio, puesto que está yendo más lento —susurró ella.
— Vale, estoy aquí en diez minutos, ¿vale? No toquéis nada —Shinichi colgó.
— ¿Qué pasa con los hombres? ¿Por qué me cuelgan todos? —Yui siguió mirando por el cristal hacia dentro.
— ¿Ahora te quejas de que te cuelgue? Que rara eres —Shouta sonrió y ella se giró—. Takuma, ¿te quedas con mamá y Kotarou? —el niño afirmó con la cabeza mientras Shouta dejaba al hermano menor al suelo—. ¿Estás bien?
— ¿Por qué me mentisteis? —ella se cogió a su jersey. Estaba temblando y ni siquiera lo miraba.
— ¿Te parece si hablamos de eso en otro momento? —preguntó él—. Te protegeremos de él. Déjame ir a…
— Papá dice que no hagamos nada —susurró ella—. Seguro que no podrá encerrar a ese psicópata a la cárcel si nosotros nos dignamos a amenazarlo.
— ¿Estás bien? —Shouta la cogió por la barbilla—. Al menos podrías mirarme, Yui —Shouta sonrió hacia Yui y luego la abrazó—. Perdóname. Todos pensamos que así dejarías de culparte por la muerte de tu madre.
— ¿Qué dejaría de culparme? —Yui habló en un susurro—. Yo fui quién apretó el gatillo, maldita sea.
— ¿Mamá está mal? —Takuma se cogió a los pantalones de Yui y tiró de ella.
Yui lo miró apartándose de su marido y arrodillándose a su lado.
— Mamá está asustada, ¿verdad?
— ¿Cómo lo sabes, Kotarou?
— Porque Kotarou y Takuma saben siempre lo que piensan mamá y papá —dijo el niño.
— Eres muy inteligente Kotarou —Yui lo abrazó con fuerza—. Igual que Takuma —abrazó también al otro niño.
Los coches de la policía se detuvieron a un lado.
— Eso fue rápido, Shinichi-ojiisan —Shouta sonrió hacia él.
— Cierra el pico y no entres —Shinichi sacó su pistola y entró seguido de otros policías que también desenfundaban sus armas.
— Tu padre me ha dicho que me calle —Shouta se sentó al suelo y se apoyó en la pared.
Yui se apartó de los dos pequeños que se estaban removiendo incómodos y se apoyó en la pared al lado de Shouta.
— Entonces hazlo —Yui cerró los ojos con fuerza.
— ¿Tú también? Menuda suerte —Shouta se rio observándola. Ella no estaba de humor—. Yui, lo siento. De verdad no quería esconderte eso. Pero era la única cosa que podía hacer para protegerte. Ese tipo escapó de ser encarcelado porque se hizo el loco. Pero lo hizo tan bien que los psiquiátricos dijeron que no podría salir jamás de allí.
— ¿Entonces está loco? —Yui lo miró con tristeza.
— No te preguntes si es hereditario porque ese se volvió loco después de que nacieras —se rio Shouta.
— No iba a preguntar eso —se quejó Yui haciendo una sonrisa fugaz—. Más bien, es un sentimiento un poco aliviador, ¿sabes?
— ¿Por qué? —Shouta frunció el ceño y ella negó con la cabeza mientras sonreía con tristeza.
Shinichi salió del lugar con un suspiro.
— Yui aquí no hay nadie.
— ¡Eso es imposible! ¡Estaba allí! —Yui se levantó de golpe para encararlo—. Yo…
— Te creo, no te preocupes —se rio Shinichi—. Pero se ha ido. Seguramente habrá salido por la puerta trasera. ¿Puedes decirme como iba vestido y lo que hizo?
— Llevaba unos pantalones tejanos muy rotos y una camisa de cuadros granates y negros, encima de un jersey negro. Llevaba un gorro de lana descolorido y agujereado, y su pelo gris estaba muy grasiento y largo hasta por encima de los hombros —Yui bajó la mirada al suelo. Parecía que fuera una mentirosa si ese tipo se había ido—. Él entró por la puerta principal y me acerqué a él como si fuera un cliente antes de reconocerlo. Él me dijo qu-que no quería estar tan lejos de su niña. Jamás me habían asustado tanto estas palabras papá.
Shinichi y Shouta se miraron entre ellos.
— Bueno, ¿sabes lo divertido? —Shinichi sonrió—. Que esta semana la tengo libre, así que puedo pasarme el día emborrachándome en un bar.
— ¿Tu emborrachándote? —Shouta arqueó una ceja—. ¿Se está terminando el mundo? —Shinichi levantó un dedo señalándolo—. Sí, vale ya me callo —Shouta se rio y negó con la cabeza—. Bueno, entonces, Yui voy a llevar a los niños al colegio y vuelvo, ¿vale?
— ¿Estás seguro?
— No creo que haga nada contra ellos, Yui —Shouta sonrió—. Tranquilízate, ¿vale? De todas maneras avisaré en el colegio para que estén alerta.
— Bueno, voy a decirles que se vayan y me quedo contigo, ¿vale? —Shinichi le guiñó un ojo a Yui.
— Decidle adiós a mamá —Shouta se arrodilló al lado de los dos pequeños que les observaban intentando entender algo de lo que estaban diciendo.
— ¿Por qué hemos vuelto, papá? —preguntó Takuma.
— Para saber si puedes correr más que papá —se rio Shouta.
— ¡¿Eh?! —Takuma se quedó con los ojos abiertos de sorpresa.
Shouta se rio con fuerza.
— Papá está bromeando, Takuma —Yui sonrió hacia él y se arrodilló—. Sed buenos, ¿vale?
Takuma y Kotarou la abrazaron y luego cogieron las manos de Shouta.
— Vuelvo en seguida, Yui —Shouta volvió a andar dirección al colegio—. Y vamos a llegar tarde, chicos.
— ¿Tarde?
— No importa, a mí siempre me gustaba llegar después del profesor.
— Siento todo esto, Wakamatsu-san —Yui lo miró mientras Shinichi entraba a dentro de nuevo—. De verdad.
— ¿Estás bien, Yui-san? —el hombre frunció el ceño—. Pareces estar muy pálida.
—Bueno, mi pasado me sigue persiguiendo después de tantos años —Yui se encogió de hombros—. Siento que hayan tenido que ver esto. Pasad, casi había terminado de preparar todo.
— Si quieres volvemos otro día —susurró el hombre.
— No, no os preocupéis —Yui sonrió—. Si él no está, todo estará bien.
.
Más tarde...
El grito de Takuma entre las mesas hizo que Yui lo mirara. Shouta les volvía a perseguir con las manos alzadas. Estaba claro que los dos niños se habían negado de nuevo a irse a bañar. Se quedó sonriendo y observando cómo los dos niños huían de él medio riendo.
— ¡He dicho a bañar!
— ¡Nooooo!
— Se lo pasan bien —Shinichi sonrió hacia Yui mientras se sentaba en uno de los taburetes de la barra—. ¿Cada día es así?
— Solo cuando hay gente interesante —Yui sonrió saliendo de detrás de la barra—. Les gusta hablar con la gente y aprender cosas de ellos.
— Eso es bueno —Shinichi la miró.
— Sí, pero es un fastidio cuando toca algo que a ellos no les gusta —Yui suspiró largamente y luego se paró, esperando a que los niños dieran la vuelta a la mesa. Cuando pasaron por delante de ella, les cogió de los brazos, haciendo que ellos se quejaran—. Vamos a la bañera ahora.
— ¿Por qué? Me volveré a bañar mañana —se quejó Takuma.
— Oh, claro, no hace falta entonces que comas nada hoy, porque mañana volverás a comerlo igual, ¿verdad? —Yui sonrió—. Mañana no te daré comida solo porque pasado volverás a comer, ¿qué te parece esto?
— Quiero comer… —se quejó el niño.
— Entonces ahora mismo a la bañera —dijo Yui con una ceja arqueada. Soltándolos y empujándolos levemente hacia las escaleras—. ¿Lo hago yo?
— Son todo tuyos —Shouta se rio levantando sus manos.
— De acuerdo —Yui se quitó el delantal y se lo dio a Shouta, para luego seguir a los niños que empezaban a subir las escaleras con esfuerzo.
— Tienes mucho trabajo, ¿eh? —Shouta miró a Shinichi que sonreía con cara de burla.
— Me está dando sueño aquí —se quejó Shinichi—. No sucede nada interesante.
— La próxima vez le digo a Yui que los persigues tú —añadió Shouta con una sonrisa llena de travesura.
— Me lo hubieras pedido hoy —se rio Shinichi.
— No fastidies —Shouta arqueó una ceja y lo fulminó con la mirada.
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Yui, después de coger la ropa de los niños, los siguió hacia el baño. Los dos parecían animados aún quejándose de que no les gustaba. Entraron en el baño y como siempre los dos pequeños no tardaron ni diez segundos en desvestirse por completo. Con lo que ellos tardaban siempre en vestirlos, y ellos podían desvestirse en mucho menos. Sonrió mientras lo dejaba todo en su sitio y los niños se iban directos a la bañera ya llena de agua. Recordaba una vez en que su madre le había dicho: '¡cuánta suciedad!' justo cuando ella se metía dentro. Yui recordaba que ese día, se había pasado mucho más tiempo en la bañera, esperando a que la espuma del jabón se fuera del todo. Se subió las mangas del jersey para no mojarse más de la cuenta y se arrodilló delante de ellos sonriendo. Como siempre Takuma metía todos los juguetes dentro de la bañera de golpe y Kotarou los iba lanzando hacia el otro lado.
— Pobres juguetes, ¿no ves que están llorando?
— No les oigo —dijo Kotarou sonriendo mientras Takuma salvaba al último de sus garras—. Dame eso, Oniichan —se abalanzó encima de él para coger el juguete y se hundieron por completo los dos en el agua. Yui suspiró. Jamás hubiera pensado que cuidar unos niños pequeños pudiera ser tan cansado para ella. Cogió a Kotarou entre sus brazos y lo sacó para que Takuma pudiera respirar.
— No hagas eso, os haréis daño —dijo Yui haciendo su mejor sonrisa—. ¿Estás bien, Takuma?
— Sí —el niño miró a su hermano con odio en su mirada y luego miró el juguete de su mano. Seguía intacto—. ¿Puedo jugar?
— Claro —Yui sonrió mientras dejaba a Kotarou a un lado para enjabonarlo—. Venga Kotarou, cierra bien los ojos.
— ¡Cerrando ojos! —Kotarou se puso las manos encima de los ojos y Yui se rio. ¿Siempre tendría que cubrirse los ojos con las manos para cerrarlos? Qué divertidos podían ser los niños a esas edades—. Jabón en los ojos —Kotarou apartó las manos.
— ¿Qué haces? —Yui le apartó las manos mientras el niño se metía de nuevo dentro de la bañera—. ¿Kotarou? —ella y Takuma se quedaron mirando como el niño se hundía en el agua y luego volvía a sacar la cabeza.
— Picaaaaaaa —se quejó.
— Eso es porque tienes las manos muy sucias —Yui se rio mientras prendía la ducha y se la tiraba por la cara—. Si te las hubieras lavado antes no hubiera pasado esto.
— ¿Eh? —Kotarou la miró confundido mientras intentaba apartar el chorro de agua de su cara—. ¿Si está sucio pica? —preguntó.
— Sí, claro —mintió ella.
— ¿Mamá? ¿Por qué pica? —preguntó Takuma mientras seguía mirando a Kotarou como se peleaba con el chorro de agua, para terminar poniéndose de espaldas a él.
— Porque tiene un componente que daña los ojos —Yui lo miró muy insegura de que lo hubiera entendido. El ceño fruncido del niño le indicó que no había entendido nada—. ¿Cómo contarlo? ¿Te acuerdas cuando te conté acerca de lavarte los dientes? ¿De qué hay unos bichitos en tu boca que te hacen daño y que la pasta de dientes tiene otros bichitos que pelean contra ellos para que no te hagan daño? —el niño afirmó con la cabeza—. Pues el jabón también es algo así como la pasta de dientes. La suciedad también son unos bichitos malos que te hacen daño en la piel y si no les pones jabón para combatirlos terminarán haciéndote daño. Pero esos combatientes tienen… —Yui pensó unos segundos—. Tienen como unos zapatos con pinchos para poder hacer que la suciedad no vuelva a ponerse en tu piel hasta la mañana siguiente y si se te meten en los ojos, te clavan esos pinchitos que en los ojos se notan más que en la piel.
— Ah —Takuma miró a su hermano intentando verle el mal y el bien peleándose entre ellos encima de su piel y sus ojos.
— ¡Pillé a uno! —gritó Kotarou. Yui lo miró confundida—. Mira, tengo a uno de los bichitos de jabón —Kotarou levantó su mano llena de jabón hacia ella con los dedos cerrados para poder contener el jabón.
Yui se rio con fuerza. Pero no fue la única en reírse. Yui se giró asustada. Michael estaba detrás de ella y cogió a Takuma con fuerza sacándolo de la bañera mientras el niño se quejaba, para que lo soltara.
— No vas a gritar, si no quieres que le haga daño —se quejó Michael con un cuchillo en su mano poniéndolo cerca del cuello de Takuma. Kotarou salió de la bañera y se puso delante de Yui.
— ¿Qué quieres hombre? ¿No ves que estamos combatiendo bichos malos? —preguntó Kotarou—. Déjanos en paz.
— Me gustaría que me dijeras quiénes son estos niños, Yui —Michael sonrió hacia ella sin muchas ganas de escuchar al pequeño.
— Déjalos en paz, te lo ruego —susurró Yui.
— Te estoy preguntando quiénes son estos niños —Michael sonrió con malicia, haciendo retroceder a Kotarou. El pequeño tropezó con Yui y terminó sentado en el regazo de ella.
— ¿Mamá? —Takuma la observó con atención y luego miró al hombre.
— ¿Son tus hijos Yui? —Michael miró al pequeño—. Son tus hijos, ¿y de quién más? ¿A quién tengo que hacer daño por quitarme a mi hija de mi lado?
— Por favor déjanos en paz —Yui abrazó a Kotarou con fuerza—. Te lo ruego, ellos no te han hecho nada.
— ¿Mamá? ¿Es un hombre malo? —preguntó Takuma mirando la reacción de su madre.
— Jamás he sido malo —se quejó Michael.
— Papá dice que la gente que dice que no lo es, tiende a serlo más que los demás —dijo Takuma sonriendo hacia él.
— Tu padre es un mentiroso —respondió Michael.
— Sí, eso también lo dice, así que nos dice que nos creamos lo que queramos —Takuma sonrió hacia el hombre que lo cogía y levantó sus manos poniéndolas encima de los ojos de Michael.
— ¡¿Qué haces?! —se quejó el hombre soltándolo de golpe.
Takuma había visto que tenía un poco de jabón en las manos y por eso sabía que lo soltaría. Entonces corrió hacia fuera del baño y bajó las escaleras corriendo. Tropezó con los dos últimos escalones cayendo al suelo.
— ¡Papá!
— ¿Pero se puede saber qué haces así, aquí? —Shouta lo miró.
El niño estaba completamente desnudo y la gente que aún estaba en el bar, empezó a reír viendo lo hermoso que parecía el niño, habiendo escapado de su madre. Shouta dejó los platos en la mesa y se acercó a él para cubrirlo y devolverlo arriba, pero antes de que pudiera llegar con él o decir nada, el niño lo interrumpió.
— ¡Un hombre! ¡Hay un hombre arriba que quiere hacernos daño! —se quejó el niño.
Antes de que nadie pudiera reaccionar ante esas palabras, Shinichi saltó por encima del niño y subió las escaleras corriendo de dos en dos, hacia el baño de la casa. Shouta suspiró y se acercó al pequeño.
— Bien hecho, bien hecho —Shouta le puso una mano en la cabeza.
— Papá.
— Dime, Takuma —Shouta sonrió.
— Tengo frío…
— Claro que tienes frío, por eso te decimos siempre que no puedes salir desnudo del baño —Shouta cogió el delantal de Yui y, por la parte no usada, lo puso encima del niño.
.
Shinichi entró en el baño sin ni siquiera observar la situación. Conocía demasiado bien como actuaba Cow Michael y siempre usaba sus oportunidades para apretar el gatillo o atacar al primero que encontrara. Yui estaba al suelo abrazando a Kotarou, mientras Michael estaba hablando enojado acerca de tener modales o más educación, con las manos frotándose los ojos con fuerza. Shinichi miró a Yui confundido y ella negó con la cabeza indicándole que no hiciera ningún comentario al respecto.
— Bueno, Michael —Shinichi se puso al medio entre él y Yui, haciendo que el nombrado lo mirara—. Qué te parece si nos vamos de aquí y dejamos a Yui un poco tranquila, ¿te parece?
— ¿Sigues por aquí? —preguntó el hombre mirándolo.
— Sí, ¿no te parece increíble? Tengo cuarenta y seis años y sigo en buen estado de salud y formando parte del cuerpo de la policía —Shinichi se encogió de hombros—. ¡Qué desperdicio de vida, ¿no te parece?!
— Esto no va contigo, largo —dijo Michael empujándolo.
Shinichi cogió su mano con fuerza.
— Yui, salid de aquí —Shinichi hizo fuerza para empujarlo contra una pared y evitar que se acercara a ella.
— Pero…
— Saca a Kotarou de aquí, Yui —Shinichi sabía que eso la haría reaccionar.
Yui realmente quería quedarse para evitar que ese hombre le hiciera daño a su padre, pero tenía que proteger a Kotarou y sacarlo de allí cuando pudiera. Cogió la toalla para ponérsela encima del niño y salió rápidamente con él entre sus brazos. Bajó las escaleras y se paró abajo. Shouta la miró con el ceño fruncido y ella lo miró preocupada. Shouta entendió su mirada.
— Takuma quédate con mamá, ¿vale? —Shouta sonrió y el niño afirmó con la cabeza, acercándose a Yui y Kotarou.
Shouta subió las escaleras de dos en dos para llegar rápido al baño.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Tetsuya acercándose. Acababan de llegar junto a Yuki, Himitsu y Chizuko.
— Michael está aquí.
— ¿Michael? ¿Quién es ese? —Tetsuya frunció el ceño.
— Ah, ¿qué narices quieres entender si no estabas vivo cuando sucedió todo? —preguntó ella.
— ¿Es alguien problemático? —preguntó Tetsuya.
— ¿Cow Michael? —Yui frunció el ceño—. ¿Cómo decirlo? Es el hombre que me obligó a disparar a mi madre cuando tenía ocho años.
— Ah —Tetsuya frunció el ceño—. ¿Te refieres a ese que Shouta odia tanto?
— Exactamente a ese —Yui sonrió con frialdad.
Tetsuya corrió escaleras arriba mientras Himitsu se ponía al lado de Takuma para intentar distraerle. Yuki se quitó la chaqueta negra que llevaba encima y se la dio a Yui. Mientras Chizuko, Alumi, Yuna y Kyooi se miraban todo un poco apartados.
— ¿Qué? —Yui frunció el ceño.
— Jersey blanco mojado. ¿Crees que es una buena opción que Shouta baje y te vea así delante de toda esta gente? —dijo ella con las palabras más frías posibles.
— Oh, gracias —Yui cogió la chaqueta y se la puso, atando luego la cremallera para cubrir su blusa blanca—. ¿Y? ¿Qué hacéis aquí?
— Bueno, Himitsu y mi hermana tenían algo que decirnos, así que decidimos venirnos aquí.
— ¿Es vuestro lugar de reuniones? —preguntó Yui.
— Sí, cuando no queremos que se entere nuestro padre —respondió Chizuko encogiendo sus hombros—. ¿Verdad Yuna? —la niña se puso detrás de su madre medio avergonzada.
— ¿Qué ocurre Yuna? —Himitsu sonrió hacia ella.
— Pa-papá… —la niña rodeó a todos para acercarse a él y cogerle del jersey.
— ¿Qué ocurre Yuna?
La niña solo parecía mostrar su timidez y negó con la cabeza mientras se cogía con fuerza a Himitsu.
— ¿Cómo es eso de que cuando no queréis que se entere vuestro padre? —Yui las miró confundidas.
— Bueno, nuestro padre y sus secuaces tienen un radar que cuando quedamos a la casa de alguna de nosotras aparecen todos de golpe montando su propia fiesta —suspiró Yuki—. Es muy cansado intentar hablar con ellos detrás.
— ¿Qué os están vigilando? —Yui parpadeó confundida.
— Eso empezamos a creer —se rio Chizuko.
Shinichi y Shouta bajaron las escaleras aguantando con fuerza a Michael y seguidos por Tetsuya. Yui se apartó corriendo, apartando a los niños de estar cerca de ellos.
— Tienes una orden de alejamiento de Yui, ¿por qué no la usas y te vas lejos de aquí? —preguntó Shinichi sonriendo—. Estabas muy bien en dónde estabas, ¿lo sabías?
— Suéltame —se quejó Michael mirándolo amenazante.
— No, no lo haré —Shinichi suspiró—. Bueno, Yui me llevo a este a la comisaría para devolverlo al loquero. Que depende de cómo incluso lo devuelven al FBI ahora que se ha escapado.
— No podéis llevarme con ellos, lo dijeron los médicos —se quejó Michael asustado.
— Ya, pero te escapaste de ellos, así que tendrás que irte a vivir a EEUU y estar vigilado constantemente por ellos —Shinichi sonrió—. Porque no parece que sea muy convincente tu temor por ellos. Al menos yo no lo veo.
— Suéltame, no puedes llevarme ante el FBI, jamás saldrá bien esto. ¡Jamás! —Michael estaba siendo empujado por Shinichi para sacarlo de allí—. ¡Yui! ¡Diles que no te he hecho nada! ¡Solo quiero recuperar a mi hija! ¡Nada más!
— Solo quieres la herencia de mamá y volver a crear la BO —respondió Yui—. Perdiste la opción a recuperarme el día en que me obligaste a apretar el gatillo.
— ¡Yo no te obligué! ¡Tú lo hiciste! —gritó Michael con fuerza—. ¡Tú mataste a tu madre!
— Señor, no creo que diciendo estas cosas puedas acercarte más a tu hija. Al contrario, así no haces más que perderla, porque no dejaré que te acerques a mi mujer jamás —dijo Shouta fulminándolo con la mirada y rodeándola con un brazo de manera protectora—. Yui no mató a su madre. Tú apretaste el gatillo, así que ella no tuvo nada que ver con eso.
— ¡Ella lo hizo! —gritó Michael—. ¡Es a ella a quién tenéis que detener!
— Yui ya fue juzgada por eso y todos dijeron que fue inocente —dijo Shinichi—. Así que no te atrevas a insultarla de esta manera —Shinichi lo empujó de nuevo—. Apresura tu paso o te arrastro por la calle, Michael —Shinichi abrió la puerta y lo empujó de nuevo para luego cerrarla.
— ¿Estás bien? —preguntó Shouta mirándola.
— Sí, estoy bien —Yui forzó su mejor sonrisa y luego observó a los pocos clientes que quedaban a esas horas—. Disculpen todo esto —Yui hizo una pequeña inclinación con su cabeza para pedir disculpas—. Por favor, disfruten de su comida. No deberán de pagar por ella en cuanto se vayan —la chica se giró y entró a la cocina apresurada.
— Mamá…
— Lo siento, Takuma, mamá tiene un mal día —Shouta hizo su mejor sonrisa—. Vamos arriba venga.
— Vamos —Yuki tiró de Chizuko hacia la cocina para ir a tranquilizar a Yui, mientras Tetsuya y Himitsu se sentaban en los taburetes de la barra con los niños encima de sus regazos.
Shouta subió arriba para terminar de quitarles el jabón a los pequeños y vestirlos de nuevo. Conforme fueron pasando los minutos, los clientes empezaron a irse, pero ninguno de ellos se fue sin antes dejar algo de dinero encima de la barra. Himitsu y Tetsuya fueron observando a la gente que les dedicaba una sonrisa antes de irse por la puerta. Shouta, volvió a bajar junto a Takuma y Kotarou, y se quedó mirando el dinero de encima de la barra, después de ver al último cliente que hacía lo mismo antes de irse. Tetsuya se encogió de hombros con una sonrisa cómplice. Shouta guardó todo y, después de cerrar la puerta con llave, se sentó al lado de ellos. Entonces, Yuki, Yui y Chizuko salieron de la cocina. Se fueron a las mesas y se sentaron en uno de los bancos. Ellos se levantaron y se sentaron delante de ellas, mientras los niños empezaban a jugar entre ellos.
— ¿Y bien? ¿Qué sucede? —preguntó Yuki suspirando.
— Bueno, necesitamos que cuidéis de Yuna durante un mes —Chizuko suspiró intentando hablar con la voz muy baja para que la pequeña no les escuchara.
— ¿Por qué? —Yuki miró a Himitsu.
— Al parecer el hecho de que alguien de la Organización se haya casado con una agente del FBI no está bien visto —él se encogió de hombros—. Así que me hacen ir a Estados Unidos y nos han dicho que para largo.
— Conociendo a Hanako, de seguro tiene algo malo planeado, así que prefiero ir para asegurarme de que nada malo pueda pasarle, pero no podemos llevarnos a Yuna ahora que empieza el colegio.
— Sí, eso sería un problema, durante tanto tiempo —Tetsuya miró a la niña que estaba riéndose de que Kyooi se hubiera chocado contra Takuma al tropezarse.
— No sabemos el tiempo que será, pero sabemos que más de dos semanas seguro —Chizuko suspiró.
— ¿Por qué no intentas hablar con Hanako antes de ir? —Yuki frunció el ceño y Chizuko la miró con una ceja arqueada—. Ya lo has hecho, ¿y?
— Es eso o que Himitsu vaya a la cárcel como los demás —Chizuko suspiró.
— Hasta ahora, como no hay pruebas en mi contra me he podido salvar, pero al parecer a esa mujer eso no le hizo ninguna gracia —Himitsu se encogió de hombros—. Así que tengo un ultimátum para salvarme.
— Conociendo a Hanako, seguramente te pondrá a prueba para utilizarte como agente del FBI —Yuki miró a Tetsuya—. ¿Crees que tiene derecho a hacer algo así?
— Después de lo que habéis hecho vosotras dos por ella, no, Hanako no tiene ningún derecho a pedirles tal cosa —Tetsuya bajó la mirada a la mesa—. Pero como sigue enojada con Asami, los Kuroba y conmigo, seguramente por eso lo está haciendo. Y mucho más si sabe que eres el hijo de los Akai. Hanako tiene mucha rivalidad contra Jodie y Shuuichi.
— Entonces…
— No os preocupéis, cuidaremos de ella —Yuki sonrió—. Y si no papá seguro estaría encantado de ayudar.
— No, por favor, no quiero que esos malcríen más a la niña —se quejó Chizuko—. Suficiente con verlos un día al año a todos, como para que además tenga que vivir con ellos.
Tetsuya se rio.
— No tienes mucha confianza de que tu padre pueda enseñarle bien, ¿eh? —sonrió.
— Yo tampoco dejaría ni a Kyooi ni a Alumi con él —Yuki lo miró—. Preferiría mucho antes con tu madre que con él. Diferente si mamá aún estuviera…
— Sí, con mamá seguro que la dejaría —Chizuko sonrió.
— Pobre Jaaku-san —Tetsuya miró a Himitsu que sonrió.
— ¿Cuándo será…? —preguntó Yuki.
— Nos han dicho que tengo que estar allí el día 14 de setiembre, así que saldremos el 12, para situarnos y eso —Himitsu bajó la mirada—. Les dijimos incluso a… a ellos… y…
— Mamá y papá —Chizuko sonrió hacia él—. ¿Por qué te cuesta tanto?
— Cierra el pico —Himitsu se ruborizó por completo intentando evitar mirarla y Chizuko se rio.
— Jodie-sensei en seguida nos dijo que nos quedáramos en su casa sin ningún tipo de problema. Ellos podrían llevarnos hacia las oficinas del FBI también y así no tendríamos ningún problema añadido —Chizuko sonrió mirando a Himitsu que estaba empezando a ponerse nervioso.
— ¿Y Thea? —Tetsuya la miró sonriendo.
— Dijo que quería venirse a nuestra casa mientras tanto —se rio Chizuko—. Para estar cerca de su amado —Chizuko miró a Yuki con una sonrisa de burla y ella arqueó una ceja.
— Estate tranquilo, Te-chan, tiene que ir a la universidad y no creo que sea tan idiota de venir contigo antes de perderse los estudios —Yuki sonrió hacia él.
— ¿Te estás burlando de mí, verdad? —Tetsuya la miró con una ceja arqueada—. Bueno, tú también.
— Lo que ahora mismo me preocupa es el motivo por el que preguntaste por ella —Shouta se rio con fuerza.
— Sí, y tú ayúdalas —se quejó el cantante.
— Cierto, ¿por qué pensaste en ella? —Chizuko sonrió interesada apoyándose con sus brazos en la mesa.
— Como si fuera a interesarnos eso —Yuki suspiró—. ¿Qué os parece si venís al día antes para que Yuna se empiece a habituar?
— Claro —Chizuko hizo su mejor sonrisa—. Entonces ya te enviaré un mensaje con la hora y eso.
— De acuerdo —Yuki sonrió.
— ¿Tan pronto? —Shouta los miró—. ¿Siempre vais al grano?
— Ir con rodeos siempre hace perder el tiempo y la paciencia a más de uno —dijo Tetsuya—. Eso solo se aprende cuando estás con un Shiroma.
— Oh, así que aprendiste algo estando con la Yakuza, ¿es eso malo? —Shouta sonrió.
— Cállate, anda —Tetsuya rodó los ojos y miró hacia los niños—. Kyooi, Alumi vamos a casa.
— ¿Eh? ¿Tan pronto? —el niño se quedó quieto cogido del brazo de Takuma que estaba intentando alejar algo de él.
— Sí, vamos —Tetsuya se levantó junto a Yuki y los demás.
— Bueno —Chizuko sonrió hacia Yui—. Perdón por molestaros.
— No, tranquila —Yui hizo su mejor sonrisa—. Hoy ha sido un día largo, nada más.
— Espero que todo se arregle —dijo Yuki sonriendo hacia ella.
— Sí, ahora supongo que estaré algo mejor —Yui se encogió de hombros—. Id con cuidado, que ya está muy oscuro.
— Sí, no te preocupes —sonrieron Himitsu y Tetsuya a la vez—. Vamos con ellas.
Los dos se llevaron una mirada fulminante por su parte.
Me olvidé de presentarlo en el capítulo 12! JAJAJAJAJA (perdón):
*MASARU-KUN (勝くん), acaba de cumplir los 5 años. Nació el 10 de Mayo. Su nombre significa 'Victoria'. Es hijo de Kyouko y (el padre sin nombre), en realidad sus padres no son importantes XDDD. No tiene alias.
Y también me olvidé de ellos en el capítulo 22 u.u'
*HONDOU ERICK (本堂エリク), 19 años. Nació el 2 de Abril. Su nombre significa 'el que Gobierna siempre'. Sus padres son: Hondou Eisuke y Emma. Sus alias y otros nombres conocidos son: Breakfinger y 9000478 (desconocido por los demás XD).
*SHIROMA NATSUKI (白間七月), 17 años. Nació el 30 de Octubre. Su nombre significa 'Siete Lunas'. Sus padres son: Hondou Eisuke y Shiroma Misaki. Sus alias y otros nombres conocidos son: Heat y 9000303 (desconocida por los demás XD).
y bueno, ahí está el muerto (?):
*Personaje ya presentado en Por los Años (I): COW MICHAEL (コウ ミカエル). Se desconoce casi todo de él. Antiguo miembro de la BO, que por compasión de Shinichi fue encerrado en un manicomio. Yui creía que estaba muerto, porque Shinichi así se lo dijo a 'Por los Años (I)' (capítulo 40: abuelos), aunque los demás (incluido Shouta) saben la verdad.
Den un poco de quesito a este ratoncito: reviews please!
Próximo capítulo: 'Reencuentros'.
