Hellow!
El otro día leía un meme: uno de los personajes decía '¿y tú que haces?'; el otro respondía 'dejo reviews'; y el primero volvía a decir: 'tú eres un héroe'. Definitivamente es así. Todos aquellos que dejan reviews, aunque sean cuatro palabras, hace que los que estamos escribiendo nos animemos a seguir esforzándonos para mejorar. ¡Así que, muchas gracias a todos los que me habéis estado apoyando!
Humana: no importa, los exámenes son lo primero, yo también pasé por eso y a veces lo echo de menos XDDDD HAYAI! JAJAJAJAJAJAJAJA qué rápida fuiste al shippear XDDDDD muchas gracias por tu review! *O* (tu shippeo se cumplió en este capítulo (?))
Por los Años IV: inicio de la tercera generación
Oniichan y Ella
31 de Octubre
Cenar con sus amigos, sería un alivio para Asami y también para Mamoru, ya que estarían entretenidos por los dos lados y dejarían de pensar un poco en aquello. Asami, pero se empezó a poner nerviosa en cuanto le quiso coger la mano a Kazuki en la calle. El niño se apartó de ella sin que Mamoru pudiera verlo. Kizuna en cambio, bajó la mirada al suelo en cuanto vio lo que el pequeño estaba haciendo. Asami, al ver que se apartaba de ella, decidió ponerle una mano en los hombros para poderlo mantener controlado, pero el niño se apartó de ella con igual de rudeza. Kizuna, entonces cogió la otra mano de ella y Asami le sonrió forzadamente. En cuanto fueron a comer, Takeshi se sentó al lado de Asami, mientras que Mamoru se sentaba delante de ella, en la punta, justo al lado de Kizuna. Kazuki estaba entre Kizuna y Asami, cosa que hizo que el niño se pasara toda la comida sin decir ni una sola palabra, aunque le estuvieran preguntando cosas todos para intentar animarlo.
— Kazuki… —Asami miró a Mamoru al ver que hablaba con un tono enfadado. No era por menos, era ya la cuarta vez que el niño ignoraba a alguien—. ¿Qué ocurre si se puede saber? —Asami, al ver que Mamoru estaba mirando al niño, también lo miró. ¿Qué estaban diciendo? ¿Por qué Mamoru parecía enfadado y Kazuki decepcionado? El niño se levantó de la mesa sin decir nada—. Kazuki, vuelve aquí ahora mismo.
Asami se levantó de la silla para seguir al niño y le puso una mano al hombro para que se girara mientras se arrodillaba a su lado. El niño se giró enojado. Cuando vio que era Asami levantó su mano y la golpeó con fuerza, haciendo que Kizuna empezara a sollozar y que Mamoru se levantara corriendo de su asiento.
— No me toques… —susurró el niño con un tono de odio en su voz. Por supuesto Asami había notado ese tono malo en su voz, pero no lo había entendido, porque había hablado demasiado rápido. La gente de su alrededor se quedó mirando al niño, todos sorprendidos.
— ¡¿Se puede saber qué haces?! —Mamoru lo cogió por los hombros y lo zarandeó, mientras Takeshi se ponía al lado de Asami, para saber si estaba bien.
— ¡Ella no es mi mamá! —se quejó el niño gritando con fuerza y encarando a su padre.
El lugar se quedó en silencio mientras Kizuna empezaba a llorar. Mamoru miró a Asami que lo miró confundida. Era un alivio que no lo hubiera entendido.
— Esta vez te pasaste de la ralla, jovencito —dijo Mamoru con un tono de voz lleno de frialdad—. ¿Qué se supone que significa eso? —Asami miró a Takeshi, preguntándole qué había sucedido, pero el hijo Kuroba se había negado a hablar, haciéndole un gesto para que esperara unos segundos—. ¿Qué es lo que significa eso, Kazuki? —volvió a preguntar Mamoru perdiendo la paciencia al ver que el niño se había mantenido quieto y callado, mientras intentaba no llorar—. ¡Kazuki! —gritó asustando al niño.
— Oniichan… —susurró el pequeño—. Oniichan dijo que mamá no hablaba porque ya no quería a Kazuki y a Kizuna. Pero Kazuki sabe que mamá quiere mucho a Kazuki y a Kizuna. Por eso ella no es mamá… —dijo él señalando hacia Asami—. Mamá siempre le dice 'buenos días' a Kazuki cuando se despierta y 'buenas noches' cuando se va a dormir. Mamá habla siempre con una voz muy suave a Kazuki para que no se asuste —el niño ya no podía evitar que sus lágrimas cayeran. Le dolía. Le dolía mucho. Le escocían los ojos intentando no llorar y le dolía mucho más el pecho, sintiendo que Asami se había alejado de ellos tan de repente y durante tres meses y medio—. Kazuki no quiere hacer caso de Oniichan… —añadió el pequeño casi sin voz—. Pero Oniichan tiene razón. Mamá ya no quiere a Kazuki, ¿verdad?
— Eso jamás… —susurró Mamoru mientras lo abrazaba. No sabía quién era ese Oniichan, pero parecía que Kazuki le había escuchado mucho. ¿Algún conocido tal vez? No. Sus amigos jamás dirían eso—. Kazuki, te dije que mamá está enferma y que no podía hablar. Haciendo esto solo le estamos haciendo más daño, ¿lo sabías?
— Kazuki no quiere hacerle daño a mamá —el pequeño se cogió con fuerza al jersey de Mamoru intentando no llorar, pero finalmente dejó que los brazos de su padre ocultaran sus lágrimas.
Takeshi le puso una mano en el hombro de Asami para que le prestara atención y ella lo miró desconcertada. Takeshi le dedicó una sonrisa cálida y le hizo los gestos para decirle solo las últimas palabras de Kazuki. Asami bajó la mirada con tristeza y Takeshi volvió a llamar su atención. Seguía sin poder entender lo que le decían cuando hablaban rápido, pero había entendido claramente lo que había sucedido. Algo había hecho que Kazuki se sintiera mal con la presencia de Asami.
— Si Kazuki no quiere hacerle daño a mamá, entonces dale un fuerte abrazo, ¿vale? —Mamoru sonrió mientras acariciaba la cabeza al pequeño. El niño sollozó en respuesta y Mamoru se levantó con el niño en brazos para alejarse del comedor.
Tetsuya se acercó a Takeshi y Asami para intentar ayudar en alguna cosa a la chica. El cantante le puso una mano en el hombro a la actriz y sonrió forzadamente para intentar calmar a la chica.
¿Por qué no puedo entenderlos? ¿Por qué he hecho llorar a Kazuki? ¿Qué pasa conmigo? Tengo que esforzarme más. Tengo que poder aliviar el dolor de los niños. Tengo que… Tetsuya me pregunta si estoy bien. No, claro que no lo estoy. Tengo ganas de llorar y ni siquiera he entendido de lo que estaba hablando mi propio hijo. ¿Por qué? Tengo que esforzarme mucho más. Tetsuya sigue hablándome intentando tranquilizarme. Pero no puedo tranquilizarme. Mamoru se ha llevado a Kazuki para que no lo vea llorar, ¿verdad? Pero puedo distinguir sus tonos. Puedo distinguir los ruidos de las palabras y sé que él estaba enojado conmigo. Si sigo mirando por dónde se han ido, terminaré llorando yo, pero… ¿por qué? ¿Por qué está él aquí? ¿Por qué está espiándonos? Él no debería de estar aquí. Él… tengo miedo. Tengo miedo de él y Mamoru se ha ido. ¿Qué hago? ¿Se va? ¿Realmente se va o solo se ha escondido? ¿Tetsuya? ¿Por qué te vas ahora tú? No me dejéis sola, por favor… no me dejéis sola…
— Asami… —Takeshi la abrazó por la espalda al ver que estaba temblando. Estaba tan pálida que parecía haber visto un fantasma—. Asami todo saldrá bien, ¿vale?
— Mamá… —Kizuna miró a Chieko aún llorando—. ¿Mamá está bien?
— No, Kizuna… —susurró la mujer que aún mantenía a la pequeña en sus brazos—. Ella no está bien.
— Kizuna quiere ir con mamá, por favor —susurró la niña haciendo fuerza con sus brazos para que la bajara de allí. Chieko la soltó y la niña corrió hacia ellos, quedándose delante de Asami—. ¿Mamá? —Asami ni siquiera la miró. Ver a ese tipo encapuchado la había dejado demasiado descolocada. ¿Por qué sentía que estaba volviendo atrás? Kizuna mordió su labio al ver que ni siquiera la miraba—. Mamá…
— Asami… —Takeshi la zarandeó levemente mientras la soltaba y ella siguió sin mirarlo. Antes de que el chico pudiera decir algo más, Kizuna se abalanzó a ella para abrazarla con fuerza.
Tengo que decirles… tengo que hacerlo… tengo que decirles que ese es uno de los cómplices de ella. Pero no puedo hablar. Ni siquiera puedo moverme. ¿Qué me está ocurriendo? ¿Por qué mi cabeza no responde a mis peticiones? ¿Es muy egoísta pedir por unos días ser feliz? ¿Por qué nadie me oye? ¿Por qué no puedo hablar? Kazuki está sufriendo por mi culpa. Mamoru cada día está más desesperado…
'Asami escúchanos'.
¿Sara? ¿La voz de Sara está en mi cabeza? ¿Por qué? ¿Puedo entenderla? ¿Escúchanos? ¿A quién?
'Asami. Kizuna te necesita. Reacciona'
No puedo… me hará daño… tengo que huir de aquí.
'¿Quién?'
Él…
Asami movió su cabeza lentamente mientras sus ojos intentaban buscar a la hija Hakuba. Sara estaba con los ojos cerrados delante de ella y con una mano en su frente.
'Tetsuya dice que se ha ido. No temas por eso. Todo está bien…'
Esfuérzate, Asami. Tienes que esforzarte… sé fuerte…
Asami cogió lentamente la muñeca de la chica, haciendo que ella abriera los ojos para mirarla. ¿Qué había pasado? Takeshi se apartó de ella para abrazar a Sara. Estaba pálida y parecía estar agotada.
— Era uno de ellos… —susurró Sara mirando hacia Tetsuya que había regresado hacía nada—. Está asustada.
— Hasta que Hattori no vuelva… —el cantante miró hacia fuera del comedor del hotel y Kizuna echó a correr hacia allá—. ¡Kizuna no! —gritó, pero Asami ya la había visto. La madre echó a correr detrás de la niña hasta que la cogió del brazo. Kizuna se giró mirando a Asami asustada, pero se quedó quieta al instante al ver que Asami se arrodillaba delante de ella. Tetsuya se puso a su lado sonriendo, mientras Asami hacía gestos para intentar comunicarse con ella—. Kizuna, tu mamá pregunta si estás bien.
La niña miró confundida al cantante.
— ¿Tetsuya-oniichan también puede entender a mamá? —preguntó la pequeña viéndolo.
Tetsuya sonrió hacia Asami y le dijo lo que Kizuna estaba diciendo.
— Tú también puedes entenderla, Kizuna —susurró el cantante—. Pero debes de esforzarte un poco, ¿vale? —la pequeña afirmó con la cabeza y miró a Asami aún confundida.
— ¿Cómo puede Kizuna decirle que está bien?
— Ese es el nombre de Kizuna —susurró Tetsuya cogiendo su puño derecho con la otra mano—. Y ahora si mueves las manos así, le estás diciendo que estás bien —Kizuna lo imitó como un espejo y con mucha inseguridad. Su cara de concentración hizo que Tetsuya estallara en risas—. Muy bien, muy bien…
Kizuna sonrió impresionada y volvió a repetir los gestos una y otra vez para recordarlos. Tetsuya y Asami se miraron sonriendo. Kizuna iba a arreglar las cosas, o al menos a intentarlo. Ella podría ayudarles.
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10 de Noviembre
Natsuki había vuelto al hotel y solo llegar, se fue directa a saludar a Akira. Él acompañó a ella y a su hermano hacia sus habitaciones, mientras suspiraba un poco aliviado de verla. Ella se quedó atrasada para intentar hablar con él, pero…
— Natsuki, ¿vienes? —Erick abrió la puerta, haciendo que Akira se moviera asustado—. ¿O te cierro a fuera?
— Que sí, que sí —Natsuki se rio—. Nos vemos luego.
— Claro —Natsuki entró con Erick y cerró la puerta. Akira suspiró largamente su hermano parecía querer meterse al medio de la amistad que mantenía con Natsuki. ¿Por qué siempre caía mal a la familia de la gente? Se alejó de allí a pasos rápidos para volver a bajo. Chieko parecía seguirlo con la mirada de todo lo que hacía, aunque estuviera encargándose de que Tsuki no se comiera el zapato, e intentando con su barriga de 5 meses pudiera arrodillarse para poder evitarlo. Él finalmente cogió a Tsuki en brazos para ayudarla y se quedó con ella—. ¿No te parece más sencillo en lugar de vigilarme, mantenerme a tu lado?
— No te estoy vigilando.
— Ya, ¿por qué lo haces? No pienso romper nada más —sonrió él.
— Sí, como si fuera a creerme eso —Chieko frunció la nariz hacia él, mientras Erick salía del ascensor para acercarse decididamente a ellos.
— Oye, no te lo tomes a mal, pero no es un buen momento para que ella se acerque a ti, ¿me oíste? Así que mejor aléjate de ella —dijo Erick sin ni siquiera molestarse en bajar la voz.
— Lo que usted diga, señor cliente —Akira sonrió—. Ya se lo dije a ella la última vez, al parecer ni me hace caso.
— Está bien —Erick resopló y salió del hotel a pasos apresurados.
— Este tipo es raro —Akira se rio con fuerza mientras Tsuki le cogía la mano e intentaba ponérsela en la boca—. No hagas eso…
— Ooo… —dijo ella en un intento de imitarlo.
— Sí, ooo, pero no apartas tus dientes afilados de mi mano, ¿eh? —Akira sonrió—. Eres una pequeña traviesa. Tu hija se me quiere comer.
— Entonces que lo haga, así al menos no tengo que preocuparme por cosas que no tienen sentido —se quejó Chieko sentándose en uno de los sofás que había en la entrada.
— ¿Estás bien? —Akira se sentó a su lado.
— Que Hiro siga trabajando no es bueno —respondió ella—. Me siento agotada y Tsuki no me ayuda a sentirme mejor.
— ¿Por qué no vas a tumbarte en alguna habitación libre? —Akira sonrió.
— Eso le he dicho yo hace horas y sigue por aquí dando vueltas —Sonoko se acercó a ellos, cogió a Tsuki en brazos y se alejó a paso rápido.
— Tu madre acaba de secuestrar a tu hija y no me ha dado tiempo a intentar evitarlo —se rio Akira.
— Está bien, dame una llave y acompáñame —se quejó Chieko—. Que mamá se ocupe de Tsuki por un rato.
— Lo que tu digas —Akira se alejó hacia la mesa de recepción, les pidió una de las llaves que normalmente eran guardadas para los empleados y luego volvió con ella para ayudarla a levantarse y acompañarla a tumbarse. En cuanto estuvieron en la habitación, Akira se quedó a su lado un buen rato, mientras ella mantenía sus ojos cerrados y se quedaba tumbada en la cama de la habitación. Luego salió de allí para ir a ayudar al resto de empleados, pero… Natsuki lo cogió de la mano y tiró de él hacia una esquina, en dónde nadie pudiera verlos—. ¿Qué ocurre? —ella lo besó en los labios.
— Lo siento, de seguro mi hermano te habrá dicho algo —se quejó ella.
— Sí, pero sigues siendo una clien… —ella lo besó en los labios de nuevo.
— Ya, pero yo también sigo sin poder evitar el besarte —Natsuki sonrió.
— Oye, como mi hermana se entere de esto me mata, ¿lo sabías? —preguntó él.
— Ya, y el mío también te mataría —Natsuki se rio.
— Muy graciosa —se quejó él.
— Vamos al tejado a pasar el rato, por favor —Natsuki sonrió ampliamente.
— Pero tengo que trabajar —dijo Akira rodando los ojos. Realmente tampoco quería pasarse las siguientes dos horas de pie saludando a más gente y bajando la cabeza por ellos.
Natsuki le cogió de la mano y tiró de él hacia abajo. Luego, ella se sentó en uno de los sofás del recibidor y le dijo: 'trabaja yo te observo'. Akira no sabía si reír o llorar. Finalmente se alejó de ella mientras negaba con la cabeza. Ella parecía disfrutar de la situación.
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Al siguiente día, Erick había vuelto a irse, dejando a Natsuki completamente sola de nuevo. Natsuki se pasó el día sentada en el sofá del recibidor, hasta que Akira se sentó a su lado.
— ¿Y bien?
— Estoy agotado —suspiró él—. Mi hermana me utiliza de niñera, los clientes dan agobio y mi madre miedo.
Natsuki se rio.
— Siempre te quejas, ¿verdad?
— Siempre que puedo —respondió él—. Pero la gracia de un buen inicio de fin de semana es que el resto del día lo tengo libre.
— Entonces, ven a mi habitación —dijo ella—. Pidamos algo de comida como la última vez y alejémonos de esta multitud de gente.
Akira se encogió de hombros y la siguió, asegurándose de que Chieko no lo veía. Natsuki lo cogió de la mano y tiró de él directa hacia las escaleras. Entraron a dentro y cerraron la puerta. Luego, le cogió por las mejillas y lo besó de nuevo. Ni siquiera quiso prender la luz. Demasiado tiempo de espera para encontrar de nuevo esos labios que seguían ardiendo y eran suaves y un poco resecos.
— Akira… —Natsuki se apartó un momento cuando notó que él la abrazaba—. ¿Estás bien?
— No lo sé —susurró él, abrazándola con fuerza y delicadeza a la vez—. Es extraño. Jamás pensé que echaría de menos a alguien que no fuera Aiko, pero… —Natsuki se apartó para besarlo de nuevo. Los dos sabían lo que significaban todas aquellas palabras y los dos sentían lo mismo. Realmente no les valía ya después de tantos años, seguir hablando por internet. Necesitaban abrazarse y ser ellos mismos por una vez—. Tu hermano…
— No va a volver hasta dentro de dos días —respondió ella.
Akira sonrió mientras la besaba en el cuello. Estaban solos por el resto del día. Poco a poco, el ambiente se estaba volviendo mucho más cálido. Akira no podía separarse de ella. Necesitaba de alguien que le ayudara a sacar su impulsividad a flote y no dejarla correr por dentro de sus venas a modo de nerviosismo y Natsuki estaba ayudándolo a hacer eso. Realmente ahora entendía lo que era echar de menos a alguien. La besaba una y otra y otra vez en los labios, solo separándose para poder coger aire. Sin darse cuenta, ella empezó a desabrochar su camisa perfectamente limpia y planchada. Se la bajó por los hombros mientras él la cogía entre sus brazos y la dejaba delante de la cama. Sus labios parecían enganchados en pegamento y la cabeza de Akira no dejaba de repetirse que aquello estaba mal, pero… ya no había marcha atrás, él quería eso y al parecer ella también. Le quitó el vestido de una manera tan perfecta, que no parecía que fuera la primera vez. La besó de nuevo, una y otra y otra vez… mientras ella se sentaba en la cama, él la acariciaba por donde sus brazos y labios pudieran llegar. Ella entonces le desabrochó los pantalones y él se sentó encima de ella en la cama mientras la seguía besando… aquello estaba mal… estaba mal… se apartó unos segundos de ella intentando calmarse, pero… solo fue unos segundos hasta que volvieron a besarse: hasta que Akira se dio cuenta de que era mejor pensar con el corazón que vivir con la cabeza.
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Diez días más tarde, Kazuki seguía triste, mientras Mamoru hacía sus mejores esfuerzos para que tanto los dos pequeños como Asami estuvieran bien. Aunque Asami ya pudiera escribir y leer, Kizuna, se esforzaba para aprenderse los gestos que todos les iban enseñando, para poderse comunicar con Asami, a ella le parecía más divertido que poder escribir en un papel. Kazuki, cuando vio que podía escribir en el papel y que Asami le entendía, se apresuró para aprender a escribir todas las letras sin temor a equivocarse. Y Asami le devolvía las respuestas haciendo su mejor letra y siempre dibujando corazones y estrellitas alrededor para que no se sintiera solo. No había podido describirles nada acerca de Oniichan y al parecer el pequeño no conocía su nombre, así que seguían sin ninguna pista acerca de quién estaba intentando hacer daño a los niños. Cuando el día 20 de noviembre llegó, Asami se quedó en casa con Kizuna que había cogido fiebre, mientras Mamoru se iba a llevar a Kazuki al colegio. Cada vez que Asami miraba a la pequeña tumbada en el sofá, ella intentaba hablarle, pero las fuerzas le fallaban y ella no podía decirle nada. Así que la adulta lo intentó de nuevo. Forzó su voz a salir se centró en solo estar pendiente de los niños y Mamoru y olvidar de una vez que esas dos personas le estuvieran haciendo la vida imposible, por el estúpido motivo de estar junto a Mamoru.
— ¿Qué o-ocurre Ki-zuna? —le había salido. La niña abrió tanto los ojos que estaba convencida de que había podido hablarle. Kizuna se incorporó de golpe para abrazarla y ella, estando agachada al suelo, terminó cayendo de culo con la niña al suelo—. ¿Est-estás bi-en?
— Mamá ha hablado —Kizuna estaba sollozando de nuevo—. Mamá ha hablado. Tenemos que decirle a papá y a Kazuki. Tenemos que decirles que mamá se ha recuperado.
— No-no corras ta-tanto. Me-me cuesta mu-mucho —susurró ella acariciando su cabeza.
— Pero… —Kizuna la miró con los ojos suplicantes y ella sonrió.
Asami sacó el teléfono del bolsillo y se lo mostró. Ella afirmó con la cabeza y lo cogió para marcar los números mientras estaba sentada al suelo.
— Luego te ti-tienes que tu-tumbar.
— Está bien —Kizuna sonrió hacia ella y le puso el teléfono al oído.
— ¿Sí? —la voz de Mamoru hizo que Asami mirara a Kizuna. ¿Qué hacía que esa pequeña fuera tan enérgica?
— Ho-hola.
— Asami… —Mamoru parecía desconcertado al otro lado, pero acto seguido escuchó su voz hablando con Kazuki. Aún no habían llegado al colegio—. Mira Kazuki, escucha esto.
— Ho-hola, Kazuki —realmente le estaba costando mucho poder pronunciar una sola palabra toda junta. Le faltaba el aire cada vez que lo intentaba, pero se sentía contenta de haber podido hablar y que todos estuvieran tan satisfechos de eso. Al menos eso había parecido cuando escuchó del otro lado del teléfono el grito de Kazuki.
— Mamá está bien —dijo Kizuna.
— No corras Kizuna —sonrió Mamoru desde el otro lado. La niña tenía el oído tan apretado contra el aparato que podía escuchar perfectamente lo que ellos decían—. A mamá aún le cuesta, así que no la fuerces, ¿vale? Pero nos alegraste el día, Asami.
Asami lo sabía. Estaba convencida de que después de tanto tiempo, el hecho de que el chico hubiera podido escuchar su voz, le habría dado un buen vuelco al corazón.
— Bueno Ki-Kizuna ti-tiene que tu-tumbar-se.
— Kizuna no le hagas hacer sobreesfuerzos a mamá, ¿oíste? Así que se una buena chica y túmbate en el sofá —dijo Mamoru sonriendo.
— ¡Sí! —Kizuna estaba animada. Aunque la fiebre la dejara más bien exhausta, ella estaba enérgica después de haber escuchado la voz de Asami—. Adiós papá.
— A-adiós —dijo Asami.
— A-a-a-a-a-a-a-adiós ma-ma-ma-mamá —tartamudeó un alegre Kazuki al otro lado.
— ¿Qué haces? —preguntó Mamoru—. ¿Qué te ocurre, Kazuki?
— Ma-mamá…
— Dile adiós sin tartamudear de esta manera —se rio Mamoru—. Ni caso, Asami. Se puso muy nervioso y ahora no logrará decir una sola palabra entera.
— No-no impor-ta. Ha-hablamos luego-o.
— Gracias por llamar, Asami. Aunque supongo que ha sido idea de Kizuna —Mamoru se rio, mientras ella hacía un pequeño sonido de confirmación—. Hasta luego.
— Sí.
— ¿Mamá? —Kizuna la miró mientras Asami colgaba el teléfono. Asami señaló al sofá y ella se subió en él, luego siguió hablando mientras Asami la cubría con la manta—. ¿Quieres descansar conmigo?
— ¿Po-por qué? —Asami la miró.
— Mamá parece cansada —dijo ella sonriendo. Asami se encogió de hombros. Kizuna se echó a un lado y Asami se tumbó con ella. Kizuna sonrió satisfecha cogiéndose a su jersey—. Vamos a descansar para recuperarnos pronto.
— Sí.
Solo una semana más tarde, Asami volvía a la normalidad y dos días más tarde todos volvían a la casa de las afueras para intentar volver a la normalidad. Asami consiguió entonces terminar la filmación, hasta que un día frío de diciembre…
Muy corto, lo sé.
Den un poco de quesito a este ratoncito: reviews please!
Próximo capítulo: 'Pesadillas'.
