Y aquí el último de XLA IV. Un capítulo corto, pero no hay más XD

shinichikudo12: jajajajaja todos vamos a extrañarlas TT:TT "y le pondré una ametralladora en la boca" oh dioses! JAJAJAJAJAJAJAJAJA podría hacer eso (?) JAJAJAJAJAJA Shinichi lo haría (?) mmmmm con un solo disparo creo que se irá XDDDDDDD Ohhhhhhhhh gracias... seguro que Kizuna agradece tu amor :3 muchas gracias por tu review! *O*

RanKudoi: jajajajajaja tu insiste XDDDDD que por hacerlo no pasa nada XDDDDDDD te doy la razón (?) (ahora imagino tu cara deseando saber si lo he dicho de verdad o no XD pero no te lo diré XDDDDD) más dudas? cuales? yo no creo que haya dudas XDDDDD en realidad la siguiente temporada será peor así que no te aconsejo que sigas si te ha afectado la muerte de Kizuna XDDDDDDD pero claro, tienes que seguir leyendo si quieres saber si tenías razón o no (?) JAJAJAJAJAJAJAJA gracias por tus reviews! *O*

Gracias a todos por sus apoyos y reviews! Nos leemos!

02 de Noviembre.


Por los Años IV: inicio de la tercera generación

Por la felicidad de todos: Mamoru y Asami.

Cuando Shinichi llevó a Kazuki a la casa, Asami corrió hacia ellos para abrazar al pequeño y Mamoru la siguió, abrazando a los dos. Habían sido momentos desesperados para los dos, pero… los dos finalmente lo habían comprendido. Kazuki era el que menos iba a entender eso, así que era el que más necesitaba de su ayuda. Asami llenó de besos al pequeño que se quejaba por el afecto de su madre. Shinichi dijo un pequeño adiós y se alejó de allí en silencio, con sus manos en los bolsillos. Ahora iba a estar todo bien en ellos, seguro que estarían bien. Mamoru también lo sabía, eso iba a ser el final de su sufrimiento y seguramente empezarían desde cero en esos momentos. Creer que habían perdido al único niño que les quedaba había sido suficiente para hacerles entender cuanto podían perder. Mamoru realmente seguía sintiéndose perdido, pero, desde allí iban a mejorar mucho. Mamoru iba a hacer lo mejor para convertirse en el mejor padre. Sí, sería doloroso. Nadie negaría que esto fuera a ser doloroso y de seguro se les permitiría tener un día de debilidad a los tres, pero… iban a superar eso, fuera como fuera. Esa misma noche iban a despedirse de Kizuna y Kira y dejarlas descansar en paz de una vez. Dejarían de llorar. Dejarían de llorar ese mismo día… por Kazuki. Mamoru sonrió hacia Asami, mientras el pequeño se quejaba de que lo estaban chafando entre los dos. Volvieron a dentro de la casa, y Mamoru se aseguró de cerrar la casa por completo. No iba a haber nadie más que les tuviera que atacar, pero aún así, no querían tener más disgustos. Una casa perfectamente cerrada sería lo mejor para todos. Dejó la llave en el pomo, para que nadie pudiera forzar la cerradura, puso el pestillo y se aseguró de cerrar por completo todas las ventanas. Kazuki se acercó a él tirando de su jersey. Su cara curiosa le decía que ni hablando con Shinichi había saciado sus ansias de preguntas.

— ¿Qué ocurre? —preguntó Mamoru arrodillándose delante de él.

— Kazuki quiere pedir perdón —dijo mirándolo con tristeza—. Porque Kazuki no sabía que papá y mamá lloraban por Kizuna. Pero aunque no sepa dónde está Kizuna, Kazuki aún quiere encontrarla.

— Pero no la vas a encontrar, Kazuki —Mamoru sonrió tristemente y le puso una mano en el pecho—. Pero Kazuki, cada vez que quieras hablar con Kizuna, seguro podrás hacerlo desde aquí. Porque Kizuna no nos va a dejar jamás.

— ¿Y por qué Kira se fue con ella?

— Porque esa persona mala así lo quiso —respondió Mamoru suspirando—. Todo estará bien a partir de ahora, ¿vale? Mamá y papá se esforzarán para que Kazuki no se sienta solo.

— Kazuki no se siente solo —dijo él—. Pero tenemos que ir a buscar a Kizuna.

— Kazuki por favor, basta —Asami se cubrió los oídos con las manos y Mamoru la miró tristemente. Sería doloroso por los tres.

— Kazuki —Mamoru llamó la atención del niño, para que lo mirara a él y no viera a Asami—. Kazuki, por favor, no quieras ir a buscar a Kizuna de nuevo.

— ¿Por qué no?

— Porque Kizuna ya no va a volver con nosotros. Eso es algo que entenderás cuando crezcas un poco, Kazuki, ahora no creo que puedas entender esto —susurró Mamoru.

— Pero, yo vi a Kizuna salir del agua —dijo él mirando a Mamoru.

— ¿De qué hablas? —Mamoru frunció el ceño hacia él. El niño estaba intentando darles esperanzas a todos, cuando ni siquiera sabía lo que había sucedido. ¿Por qué?

— Ayer, Kazuki vio el barco de nuevo —dijo él señalando hacia su habitación—. Mientras el barco se bajaba, Kizuna sacaba la cabeza lejos y esa mujer la escondía de nuevo para llevársela.

— Eso fue un sueño, Kazuki —Mamoru suspiró—. Solo un sueño —Mamoru lo abrazó con fuerza—. No más Kizuna, ¿vale?

— ¿Por qué?

— Porque mamá y papá quieren ser felices y ser capaces de hacer feliz a Kazuki —Mamoru le acarició la cabeza lentamente—. Así que tan solo queremos olvidar a Kizuna y a Kira de una vez, para poder hacerlo.

— ¿Olvidar? —Kazuki se apartó asustado—. ¡No! ¡Kizuna no se olvida! —él se giró para mirar a Asami.

— Pero recordar a Kizuna nos hará daño, Kazuki —susurró ella agachándose—. Nos hace llorar a todos.

— Pero…

— Kazuki, sé que esto puede hacerte daño —susurró Mamoru—. Pero nosotros no queremos que los recuerdos de Kizuna nos hagan más daño.

— Pero no hacen daño —respondió él.

— Sí que lo hacen —añadió Mamoru—. Porque Kizuna y Kira no van a volver jamás.

— No es cierto —Kazuki lo miró con los labios apretados y los ojos llorosos—. Kizuna no quiere ser abandonada y no se apartaría de nosotros.

— Lo sé —Mamoru lo abrazó—. Pero Kizuna ha cambiado de opinión.

— ¡¿POR QUÉ?! —gritó el niño.

— Así es como se han vuelto las cosas, Kazuki —susurró Asami acariciando el pelo del niño.

— ¡NO! ¡KIZUNA NO SE IRÍA SIN KAZUKI! —gritó él desesperado.

— Está bien si lloras, Kazuki —susurró Mamoru a su oído—. Está bien.

— ¡KIZUNA!

Mamoru miró a Asami. La chica estaba llorando de nuevo en silencio. Mamoru tiró de su brazo para abrazarla a ella también y escondió su cara en el hombro de ella, intentando evitar llorar de nuevo. Tal vez les fuera difícil de superar, pero si se mantenían juntos conseguirían avanzar hacia el mañana seguros. Porque tal y como alguien le había dicho una vez, la felicidad hará que nos guste el mañana. Sí, saldrían adelante con la cabeza alta y con orgullo, así que estaría bien si lloraban todos una noche más. Solo una más. Por la mañana se irían en la casa de Yukiko y Yusaku a pasar unos días, hasta que pudieran encontrar algún lugar nuevo en el que vivir y que no les recordara más a la presencia de la pequeña. Tampoco hacía falta olvidarlas del todo, pero por el momento eso sería lo mejor.

.

A la mañana siguiente, Asami hizo que Kazuki rellenara un par de maletas con sus cosas. Kazuki no quería irse de allí realmente, pero sin rechistar hizo caso de lo que ella le decía. Asami lo observó desde la puerta, como el chico se iba al armario y sacaba sus cosas de allí para apilarlas en la maleta de mala manera. Asami finalmente se arrodilló al suelo para ayudar a Kazuki. El niño se tomaba las cosas con calma, pero con sus cinco años aún no sabía que las cosas desordenadas ocupaban más que las cosas bien colocadas. En el momento en que Asami le quitó un ojo de encima, Kazuki se detuvo a mirar su mesita de noche. Allí estaba la última foto que se habían hecho juntos. La cogió y se la puso en el bolsillo de su pantalón. Eso no podía dejarlo allí. Al cabo de un rato, los tres salieron de la casa y se fueron hacia la comisaría, en dónde les estaban esperando los inspectores de la policía, junto a toda su familia y sus amigos, incluida Aiko. Arrastraban las maletas mientras el sol terminaba de salir de detrás de los edificios largos y anchos. Tenían que terminarlo de la única manera posible. Shinichi fue el primero que se acercó a Aiko, que iba junto a un fotógrafo, para pedirles que no sacaran ninguna foto al respecto. Contar aquello a Aiko sería mucho mejor que contarlo al resto de medios de comunicación, así lo habían decidido. Aiko afirmó con la cabeza y le indicó al hombre que guardara su cámara. Asami, se sentó al lado de Aiko, haciendo su mejor sonrisa. Seguramente a ella le habían hecho algún tipo de resumen, porque parecía mirarla con tristeza. Pero Asami no pretendía pedir la consolación de nadie y eso sabía que Aiko ya lo sabía. Durante unos segundos ella solo la miró, hasta que la mano de Kazuki se aferró con más fuerza a la de ella. Contar aquello significaría aceptar la realidad, así que ese era el siguiente paso a hacer, para poder seguir adelante. Asami empezó a relatar lo sucedido el día 27 de octubre con voz muy suave y baja, y sin mirar directamente a la chica. Realmente no estaba buscando la compasión de nadie, ni tampoco era necesario relatar todo a los demás que estaban allí, pero sí que debían de informar al mundo respecto lo sucedido. Y aunque no querían que sus nombres se dieran a conocer, sí que querían que los nombres de Kizuna y de Kira salieran a la luz. La mano de Mamoru se puso encima de su hombro en algún momento de la conversación que Aiko y ella estaban teniendo. Asami ni siquiera recordaba cuando. Ella estaba concentrada en no errar ningún detalle y en dejar que su voz saliera de una vez por todas, diciendo la dolorosa verdad. Cuando terminó, Mamoru cogió algo que Heiji le dio y él se lo dio a Aiko, diciendo que era un fotograma de un vídeo que había hecho la policía con uno de sus coches. Ella no podía mirar esa fotografía. Asami no podía hacerlo. Recordaba noche tras noche ese momento, así que giró la cara hacia otro lado, forzando a sus ojos a ser fuertes. La mano de Aiko cogió la suya y ella la miró. Aiko estaba sonriendo hacia ellos dos, intentando darles los ánimos que en esos momentos empezaban a fallar. Asami hizo una pequeña reverencia hacia ella forzando su mejor sonrisa teatral. Encontrar la felicidad completa después de eso, jamás podría ser, pero Asami se había prometido hacer que Kazuki fuera el que olvidara a Kizuna y que fuera feliz, porque seguía teniendo toda la vida por delante. Para ellos sería algo complicado, pero debían de intentarlo. Aunque fuera doloroso, el niño no tenía porqué recordarlo. Asami sabía que sería un largo camino de esfuerzos, pero eso sería lo único que le llenaría su cabeza desde ese momento: esforzarse. Porque Kazuki jamás había mostrado sus sentimientos a nadie y Kizuna siempre había hablado por él. Y ahora él seguiría sin decir cómo se sentía, así que ella tendría que ser la que más se esforzara en eso. Sus últimas palabras dirigidas hacia Aiko, sorprendieron a todos, pero era lo que ella había decidido y había hablado con Mamoru.

— Así que aquí termina mi carrera como actriz y como detective —susurró—. Hemos calculado que aún nos queda dinero para más allá de cuando Mamoru pueda terminar la carrera que abandonó por Kizuna. Después de irnos a otra casa, para intentar renovar los aires. Y mientras tanto intentaré cuidar lo mejor que pueda de Kazuki, combinándolo con algún trabajo pequeño que me deja hacer los horarios de él. Cuando él pueda trabajar, seguramente iremos a mejor, así que solo espero que mis fans puedan entender lo que significa esto y el hecho de que ni siquiera pueda decirles eso a ellos directamente. Lo único que haré, será decirles que miren este trocito de periódico, pero que olviden nombrarme en él a mí o a cualquiera de mi familia, porque solo deseo estar tranquila.

— Entonces, tengo algo por ofrecerte —sonrió Yui hacia ella—. Porque con Shouta decíamos que necesitábamos a alguien que nos ayudara al restaurante —Asami la miró confundida—. Y no veo a nadie mejor que mi propia hermana.

— Yui solo voy a ser un estorbo ahora.

— Hasta que dejes de serlo —Yui sonrió—. Tómatelo todo con calma, Asami. Creo que Mamoru-kun tampoco debería de esforzarse mucho por ahora.

— No me ofrezcas comida porque voy a quedarme a comer toda la vida en tu restaurante Yui —sonrió forzadamente Mamoru.

— Entonces te ofrezco que vengas a comer cada día en el restaurante —Shouta se rio.

— Te arrepentirás de haber dicho eso —dijeron Yui y Asami a la vez.

Asami cogió la mano de Mamoru que seguía apoyada en su hombro y él apretó un poco el agarre para darle fuerzas. ¿Realmente estaría bien si sonreían aunque fuera un solo segundo mientras los demás se reían? ¿Podían hacer eso después de lo que había sucedido? ¿Sería aceptado por Kizuna y Kira tal injusticia? Pero Asami no podía hacerlo. No podían pedirle que sonriera, aún. Quizás algún día conseguiría hacerlo, pero de momento, todas sus sonrisas serían un esfuerzo añadido para ocultar las heridas en su corazón, que tal vez conseguiría sanar si seguía junto a Kazuki y Mamoru.

Sí, al igual que su familia estaba riendo, ella también lo haría algún día. Miró a su padre por unos instantes. El hombre también estaba triste aunque estuviera riendo, pero la sonrisa que le devolvió el hombre para darle fuerzas, hizo que ella se sintiera aliviada. Seguro: todo iría a mejor.

FIN.


Espero que les haya gustado y les pido un último review (sobre todo si quieren otra continuación XD), así que: ¡den un poco de quesito a este ratoncito!

Gracias por ser tan pacientes conmigo, por todos vuestros apoyos y vuestras críticas. Deseo que sean felices y que quieran seguir leyendo mis historias!

MATA NA!

^^Shihoran^^ (地図子)

Próximamente: última temporada (si es que a la autora le entran ganas de publicarlo XD).