Disclaimer: Nada mío solo la trama.
Advertencia: UA, OoC, escenas fuertes de violencia, maltratos, violaciones.
.
.-.-. Little Bird .-.-.
.
Recuerdo
.
Nunca conocí mujer más hermosa que ella. Su piel era tan perfecta, blanca como porcelana, como muñeca de porcelana. Poseía unas abundantes pestañas que adornaban sus grandes y preciosos ojos tan azules como los míos pero más encantadores, los de ella eran como dos cristales que reflejaban todo lo que observaban. Me gustaba apreciarlos, me encantaba como podía verme a través de ellos porque todo lo que ella miraba se volvía bello. Me sentía bonita cuando aquel par se fijaba en mí, pero me sentía todavía más cuando la propietaria de aquellos cristales me sonreía con genuino cariño.
Adoraba acariciar sus cabellos castaños, largos y sedosos. Me fascinaba escuchar su voz cuando me cantaba al oído, cuando me arrullaba o cuando decía que me amaba… Adoraba de igual manera pasar las noches a su lado, abrazadas y protegidas al dormir, sin importarnos lo que sucediera el día de mañana porque mientras nos tuviéramos la una a la otra podíamos seguir viviendo en aquel infierno.
Nunca conocí mujer más hermosa que ella… Robín… era mi amiga, mi alma gemela. Y yo la amaba… en verdad la amaba.
Pero la apartaron de mi lado. Me quitaron a quien más quería en este mundo, a quien veía como una hermana y alejarnos así me había dolido más que nada, incluso más que los golpes y agresiones sexuales que constantemente recibíamos de los hombres. Robín era la única que me entendía, era mi apoyo y yo el de ella. Sí tan solo hubiese sabido lo que le pasaría, sí tan solo me hubiese escuchado, sí tan solo no hubiese quedado embarazada…
Nuestro dueño no lo permitía. No le gustaba lidiar con una mujer en cinta porque implicaba un enorme fastidio tener que ocuparse de tal carga y ni hablar del bebé que diera a luz, por esta razón nos obligaba a deshacernos de la cría sí es que esta lograba nacer. En la mayoría de los casos nos mandaba abortar antes, pero en otras ocasiones y para su propio deleite obligaba a la madre a matar con sus propias manos a su hijo recién nacido. El dueño se divertía del llanto de la ingrata que tuviera que correr tal destino. Él decía que era nuestra culpa, que de todas maneras aquellos bastardos no vivirían orgullosos de saber que sus madres eran burdas prostitutas.
Y lo peor de todo es que tenía razón. Sin embargo, la idea de poder ser madre, para muchas, era un gran trozo de cielo. Pero el dueño obligó a Robín a parir a su bebé y ambas sabíamos que tarde o temprano su hijo tenía que morir.
Sí tan solo me hubiese escuchado… sí tan solo no hubiese roto su promesa.
— ¿Prometes que siempre estaremos juntas, pase lo que pase? —alcé mi dedo meñique y ella lo entrelazó con el suyo.
—Lo prometo.
Sí tan solo no se hubiera encariñado con ese niño.
—No tienes porque hacerlo—le extendí la mano pero ella rechazó mi gesto negando con la cabeza mientras lloraba desconsoladamente—. Yo puedo hacerlo por ti. Ya lo habíamos acordado…
— ¡Pero es mi hijo!
¿Por qué, Robín?, ¿por qué lo hiciste?, ¿por qué cambiaste tan pronto de parecer?
—Es hijo de un violador—contesté fríamente mientras me acercaba e intentaba evitar que retrocediera. Ella solo me sonrió aún con su rostro lleno de lágrimas.
—Él no tiene la culpa… es inocente.
¿Por qué tenías que elegirlo a él?, ¿por qué me dejaste sola?
—Robín, por favor… no lo hagas—volví a extender mi mano en un vano intento de convencerla, pero en esos ojos, aquellos que alguna vez admiré, se veía la determinación de tirarse por el acantilado con ese bebé en brazos.
—Perdóname, Burbuja.
Y saltó. Me sonrió por última vez y saltó de espaldas sin quitar su melancólica sonrisa. El llanto de ese bebé había cesado en un abrir y cerrar de ojos y cuando me di cuenta mi mejor amiga ya no estaba conmigo. Me había cambiado por el amor de madre, pero no la culpé. Sabía que ella sería incapaz de permitir semejante atrocidad porque a pesar de haberme pedido tal encargo, al final optó por suicidarse con su hijo.
Ese día logró escapar de la cabaña y antes de que el dueño pudiera encontrarnos se lanzó por el pedregoso barranco. No me atreví a ver cómo había quedado su cuerpo, recuerdo que caí de rodillas y antes de que pudiera salir del shock, unas manos me sujetaron con fuerza de los hombros. Me habían encontrado y con ello me había convertido en la puta más barata del negocio. Desde ese día mi castigo fue permanecer encerrada y no he vuelto a salir desde entonces.
Nunca odié a Robín, solo no la comprendía… hasta que yo misma tuve que asfixiar a mi pequeña hija frente al dueño. Solo así entendí lo que era el verdadero dolor. Ni siquiera perder a mi mejor amiga o ser depravada por cuanto hombre hubiera se comparaba al despiadado hecho de tener que asesinar a mi propio pedacito de cielo.
No tuve el mismo coraje que ella tuvo en ese instante. Y jamás hasta la fecha he podido perdonármelo. Cada mañana despertaba con el recuerdo de Robín y sus hermosos ojos, y con él el recuerdo de mi bebé, tan frágil e inocente. No existía días en los que no me sintiera tan culpable e inferior a ellas.
Me daba tanta repugnancia mi sola existencia que quizás por ello no me había atrevido a cometer suicidio… Merecía seguir sufriendo todo el castigo de este infierno.
.
.
Muchas gracias a Arctic-Days y yuki-chan22 por sus lindos reviews, favoritos y alertas.
