Disclaimer: Nada mío, solo la trama.

Advertencia: UA, OoC, violencia, lenguaje vulgar, temas fuertes porque el raiting M no está de adorno.


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.-.-. Little Bird .-.-.

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Jaula

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Uno, dos, tres… diez azotes fueron los que se marcaron sin piedad alguna en la piel de mi espalda y nalgas. Otro más y habría quedado inconsciente estando aún amarrada de las muñecas por una cuerda que colgaba del techo para mantener mis brazos alzados y así evitar que cayera al suelo. Sentí como la sangre salía de la carne viva y recorría todo mi cuerpo hasta terminar en mis piernas y tobillos.

Mi garganta había quedado dolorida de tanto gritar y mis labios sangraban debido a la fuerza con la que terminé mordiéndolos.

—Ah, qué desperdicio—tu voz serena me hizo abrir lentamente los parpados y toparme con tu decepción plasmada en toda tu cara—. Esta vez te golpeé con tanta fuerza que se ha roto la fusta. Tendré que conseguir algo más duro para la próxima ocasión en la que vuelvas a portarte mal.

Me sonreíste. Odiaba tanto esa curvatura en tus labios pues me provocabas pavor cada vez que lo hacías. Luego, te acercaste y depositaste un casto beso en mi boca, aquel contacto provocó un quejido por mi parte debido al dolor que sentía en esta. Te mostraste complacido cuando escuchaste mi gemido y esta vez te apoderaste sin delicadeza de mis labios ensangrentados.

Cerré con fuerza mis ojos tratando de soportar el dolor y cuando terminaste los volví a abrir para ver cómo te relamías, degustando el metálico sabor con tanto éxtasis.

—Odio tener que castigarte, mi pequeña—dijiste mientras me acariciabas la mejilla. Obviamente mentías, a ti te encantaba agredirme física y emocionalmente—, pero al mismo tiempo me encanta, ¿lo comprendes? Siempre sacas lo más oscuro de mí.

—Por… fa-favor…—susurré débilmente—, ya n-no más…

Ladeaste la cabeza y me observaste con fingida amabilidad.

—Lo hago por tu bien, mi hermosa—yo mantenía mi cabeza baja, no podía seguir viéndote, pero me tomaste de la barbilla y me obligaste a encararte—. Si deseo que mi putita se comporte y no vuelva a intentar escapar, debo castigarla severamente.

— ¡N-no volveré a hacerlo! ¡T-te lo pido, no quiero más!

De repente, tu semblante cambió. Ya no eras el hombre que gustaba fingir ser dulce, ahora endurecías tus facciones para mirarme con repulsión y desprecio. No obstante, tu boca seguía curvándose con crueldad. Sin que me lo esperara recibí una fuerte bofetada y volviste a sujetar violentamente mi barbilla.

—Me das asco—soltaste fríamente—. ¿Después de todo lo que he hecho por ti, de sacarte de ese prostíbulo sumido en tanta mierda y asegurarme de que tengas decente techo, comida y agua… me lo pagas queriendo huir? ¡Sí serás una triste y patética zorra!

— ¡L-lo si-siento! —Me disculpé, asustada y avergonzada de mi miedo—, ¡pro-prometo no volver a hacerlo! ¡Me quedaré aquí, no me iré!

Y tan rápido como ensombreciste la mirada momentos atrás, el brillo regresó a tus profundas pupilas oceánicas. Relajaste tu expresión así como tu cuerpo el cual también se había tensado. No podía acostumbrarme a tus repentinos cambios de humor, tampoco podía acostumbrarme a tu tacto, a veces sentía repugnancia cuando me tocabas con ternura, otras veces sentía terror, pero de lo que sí estaba segura es que te encantaba escucharme decir que me quedaría contigo.

No importaba cuantas veces tuviera que decirlo, siempre tenías que escuchar lo que querías.

— ¿En verdad que no me abandonarás, Burbuja? —Preguntaste con –y para mi sorpresa— genuina ilusión—, ¿te quedarás conmigo, para siempre?

Asentí cautelosamente y muy pendiente de tu reacción. Por un instante creí verte feliz… pero era ridículo, estabas enfermo. Eras incapaz de sentir felicidad o cualquier otra emoción positiva y tú lo sabías.

Estabas consciente de que eras un demente, un completo sádico. No podías ser de otra manera… Gozabas como nunca cada vez que yo trataba de conseguir el aire que me negabas cuando me ahorcabas con fuerza, pues tú gruñías con estrépito mientras te derramabas en mi interior y me soltabas el cuello una vez que terminabas por completo. Te gustaba verme toser al mismo tiempo que acariciabas mi cabello y veías encantado como intentaba regular mi respiración.

De igual manera te reías cada vez que me hacías llorar. Me estabas volviendo loca, me hacías desear los pequeños momentos en los que aparentabas ser alguien decente, cariñoso, pero también quería mantenerme alejada de ti cuando te ponías agresivo.

A veces me dejabas dormir a tu lado y me abrazabas para hundir tu rostro en la curvatura entre mi cuello y hombros. Otras ocasiones me contabas un corto cuento antes de que me encerraras en la habitación que tenías para mí. Asimismo, curabas las heridas que tú mismo me habías causado… pero jamás te disculpabas. Solo me susurrabas palabras amorosas… eras tan hipócrita.

Me confesabas que era tu favorita. Porque estaba claro que antes de mí estuvieron muchas otras pobres desgraciadas que ocuparon un lugar en tus retorcidos juegos y castigos. Decías que yo era distinta porque de todas yo era la más patética. Porque no importaba cuantas veces me azotaras, humillaras o violaras, nunca te aburrías de verme llorar.

Y por esa misma razón me mantenías enjaulada.

Realmente te odiaba.

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Agradecimientos a soy yo no tu por haber comentado el capítulo anterior y a Aaly por hacerlo con todos los subidos hasta ahora.

Respondiendo a las preguntas hechas por Aaly:

*Lo que pasa es que actualizo cada día c:
*Mmm, ¿tú crees que sea Boomer? Puede ser, pero también puede no ser, jeje.
*Quizás salgan ellas o quizás no. Eventualmente lo leeremos :3
*Y, las últimas preguntas se irán contestando conforme vaya actualizando.

Gracias por leer.