Disclaimer: Trama mía, personajes no.

Advertencia: UA, OoC, violencia y temática madura.


.

.-.-. Little Bird .-.-.

.

Incertidumbre

.


Aquella chica era algo… demasiado hostil.

Los primeros días no quiso comer ni beber, mucho menos quería obedecer las órdenes que se le daban. Mantenía un espíritu rebelde, algo que jamás me hubiera imaginado de alguien que estuviera en su condición. Éramos esclavas pero ella parecía aferrarse a la idea de que seguía siendo una mujer libre. Más allá de admirar su carácter y determinación, sentía cierta pena por ella. Enseguida supe lo nueva que era en este mundo bajo, ruin y perverso. No parecía haber crecido en un ambiente pobre y tampoco conocía la clase de hombres que yo conocía.

A pesar de llevarme un par de años, yo sabía que nunca en su vida había experimentado tratos deplorables y aunque lo negara constantemente, se veía claramente que tenía mucho miedo. Sentí lástima, una que jamás creí que volvería a sentir por alguien desde que Robín me dejó. Y ahora esa chica estaba aquí, sufriendo el infierno conmigo.

—Come o él se enfadará—le dije mientras observaba como ella se le quedaba viendo al plato de comida que tenía en frente—. Sí no pruebas bocado será peor.

—Cállate—soltó demandante—. Prefiero morir a tener que estar en este lugar.

La vi durante unos segundos, luego decidí ignorarla y llevé una cucharada de sopa a mi boca. No era mi problema. Me había cansado de ser amable, quería que sintiera mi apoyo pero su actitud no ayudaba en nada.

—En verdad, intenta comer algo—volví a insistir después de un rato. Por alguna razón no podía dejarla así, quería protegerla del monstruo, quería que nuestro infierno no fuera tan espantoso... Quería una amiga—. Él no dejará que mueras, hará todo lo posible para evitarlo con tal de que sigas sufriendo por desobedecerlo. Pero sí haces lo que te dice no habrá problema.

Ella me miró incrédula, con el ceño fruncido. No me dolió ni ofendió su reacción, ya estaba acostumbrada a ese tipo de desdén. No la culpaba, era normal que desconfiara en mí… que desconfiara en todos.

— ¿Tanto miedo le tienes? —Me preguntó queriendo no mostrarse interesada.

—No—contesté con la verdad—, pero tengo miedo por ti.

—No quiero tu lástima—dijo claramente ofendida. Esa mujer era demasiado temperamental, aún seguía sin comprender como es que ese monstruo la había escogido… creí que le gustaban las débiles e ingenuas para doblegarlas a su antojo pero comprendí que le daba absolutamente igual como fueran sus mujeres. Y esta chica era todo lo contrario a mí, en todos los aspectos.

Aprecié el inicio de su pecho, tenía cortadas profundas que cicatrizaban con lentitud y una que otra herida recién cosida. Cuando ella se percató que estaba estudiando sus nudillos, rápidamente los ocultó con vergüenza.

—Él te hizo eso.

—… No—e inútilmente trató de cubrirse.

—No es pregunta—dije con firmeza y comprensión—.Te estuvo maltratando hasta tarde… escuché tus gritos. ¿Te cortó en otros lugares?

—Y sí lo hizo a ti qué te importa. Deberías preocuparte por ti misma.

—Yo no importo.

— ¿¡Qué demonios te sucede?! Eres menor que yo y, ¿no te importa lo que ese bastardo haga contigo?...

—No me puede hacer más daño—interrumpí sin rastro de emociones—. Nada lo puede hacer ya.

Entonces, con esa mirada tan encantadora y aún con brillo, me miró y suavizó su ceño. Era un gran avance… ya no juntaba las cejas y era hermosa cuando relajaba sus facciones.

— ¿Pero qué es lo que te han hecho?—Preguntó en un susurro y ladeó su cabeza. Quizás le había dado pena mi falta de emociones. Luego vi como dudaba ante la situación, no sabía cómo consolarme o qué decir. Sonreí levemente y me sorprendí internamente de que aún pudiera curvar mis labios de esa manera.

—Nada de eso importa—contesté—. Pero no estamos solas. Ahora nos tenemos la una a la otra. Sí queremos afrontar esta vida tenemos que apoyarnos mutuamente.

Sujeté con delicadeza sus manos. Estaba temblando… o tal vez era yo quien lo hacía y te lo había transmitido. Pero sí de algo estaba segura, es que ambas apretamos el agarre con determinación. No tenía sentido ser enemigas… no cuando teníamos uno en común.

—Burbuja—me llamó y yo me lamenté de no saber su nombre. No porque no quisiera saberlo sino porque ella… ella no lo recordaba—, ¿qué pasará con nosotras?

Su evidente temor me tomó desprevenida. Jamás me había hecho esa pregunta pues sabía lo que me esperaba a mí –sufrimiento, nada más–.

No quería asustarla. Sin embargo, su pregunta la tomé más en serio de lo que hubiera imaginado.

¿Qué pasaría?

Lo único seguro era la muerte. Pero no sabía lo cercano o lejano que sería para mí o para mi nueva compañera... Y ahora no dejaría de atormentarme con la duda.

¿Qué pasaría con ella?

.

.


Enormes y sinceras GRACIAS a Cecick C. Iugetsoiru, soy yo no tu, Ruka Jimotoraku (gracias también por la alerta y el favorito), River, Arctic-Days y Aaly. Les aseguro que sus palabras son bien recibidas y apreciadas.

Respondiendo a unas preguntas (o afirmando las sospechas):

*Burbuja es estéril. Se volvió estéril. Culpa de su primer y único embarazo. Culpa de que su cuerpo era el de solo una niña (13-14 años).
*No visten nada de ropa. A sujeto M (mote aportado por River) le gusta que las heridas sean visibles en todo momento.

Gracias por leer.