Disclaimer: Nada mío solo trama.

Advertencia: Menciones a escenas violentas, lenguaje sexualmente vulgar, UA y OoC.


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.-.-. Little Bird .-.-.

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Nido

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— ¿Cuántas veces te ha cogido por detrás?

Su pregunta rompió el silencio que se había formado en la habitación. Parecía desinteresada, como si hubiera formulado tal cuestionamiento no porque realmente quería saber la cantidad de veces que yo había sido montada cual animal, sino porque estaba aburrida y creía que su duda era tan banal como cualquier otra.

—Nueve—respondí finalmente.

—Y, ¿cuántas veces lo ha hecho y no has llorado del dolor por sentir como tu culo está siendo desgarrado?

La miré inexpresiva. Ella no me estaba observando, parecía que la pared era más interesante para ver mientras hablaba conmigo.

—…

— ¿Y bien?

—Nueve.

Por primera vez desde que llegó al cuarto me miró y arqueó una ceja, incrédula. Luego sonrió socarronamente y negó con la cabeza.

—Vaya que estás loca—me dijo burlonamente—. ¿Y ahora?, ¿estás esperando ansiosamente para una décima?, ¿o por qué estás viendo a la puerta como si desearas que esa escoria cruzara por ella y te follara el coño o el ano al instante?

—Raras veces me toma al instante—contesté tranquilamente—. Antes acaricia mis senos y los estruja con deseo. De igual forma le gusta masturbarme para penetrarme con mayor facilidad. Luego me lo hace por detrás hasta que finalmente eyacula.

Sedusa me miró con desagrado.

—Sí, claro. Luego me dirás que te recuestas en su regazo y te da pequeños besos hasta que ambos se quedan plenamente dormidos—dijo con notorio sarcasmo.

—Prefiero quedarme despierta para ver como duerme. Le gusta que le cante cuando acabamos y deja que lo abrace al mismo tiempo.

—Me lo cuentas como si esa basura te hiciera el amor y no te violara como verdaderamente es.

—Me hace el amor—afirmé—. Me ama como un hombre a una mujer.

La chica soltó una enorme carcajada que retumbó por cada esquina de la alcoba.

— ¿¡No me digas que te has enamorado de él?! Burbuja, esa bazofia no sabe lo que es amor. No sé qué mierda ha pasado pero has actuado muy extraño últimamente. Lo mismo con ese patético intento de hombre. Dime, ¿qué hiciste para que él cambiara tan de repente?

—Amarlo—contesté con simpleza mientras le sonreía.

Sedusa me fulminó con la mirada y no me dirigió más la palabra. No la culpaba, después de todo la estaba traicionando. Porque sí, parecía que yo le daba la espalda a esa pobre mujer al querer al sujeto que nos tenía cautivas, pero la verdad era que yo lo hacía para salvarnos. Sin embargo, ella no lo entendería, no podía contarle que fingía quererlo para aprovecharme de eso. Además, no podía decírselo porque a pesar que antes había dicho que nos tendríamos la una a la otra, no quería involucrarla.

Y es que él la detestaba...

Tú no confiabas en Sedusa.

Me decías que nunca te habían gustado las mujeres de ojos verdes y cabello azabache, o mejor dicho, cualquier persona sea hombre o mujer que cumplieran con tales características porque te recordaban a alguien que odiabas. Poco a poco comenzabas a confiar en mí y me contabas más de ti. Desde que te quebraste al recordar a la chica que seguía siendo misteriosa para mí, volviste a quererme como tu acompañante, como tu amante.

Y esa vez supe porque agredías a mi compañera…

—La zorra me recuerda a ese desgraciado—recuerdo que contaste mientras bebías tranquilamente alcohol de un vaso y me tenías sentada sobre tus piernas—; un bastardo de ojos verdes y cabello azabache que nunca debió quitarme lo que me pertenecía.

Quise preguntar a qué te referías pero no hizo falta porque seguiste hablando.

—El hijo de puta se atrevió a intentar quitármela, apartarla de mi lado—a la misteriosa mujer, pensé—pero antes de que pudiera hacerlo le rompí el cráneo con la misma pala que él había usado para desenterrar el cadáver de esa tumba.

¿Un cuerpo? Estaba confundida, pero dejé que me siguieras contando esa pequeña parte de tu pasado que al parecer guardabas como un secreto.

—Cayó enseguida al hoyo. Muerto, obviamente—continuaste, pero antes de ver su asqueroso cuerpo junto a aquel hermoso cadáver lo saqué y corté en partes. Luego le di la putrefacta carne al perro, o sea, a la mujerzuela de turno. La obligué a devorar cada dedo, cada tendón y la perra vomitó al instante—y sonreíste con gracia—. Oh mi pequeña Burbuja, no sabes cuánto me reí cuando vi como devolvía todo. En ese momento pensé que aún después de muerto ese desgraciado era rechazado, "ni la puta más barata soporta tu carne" dije a los restos esparcidos por los suelos como si él estuviera vivo y me escuchara, aunque supe que fue inútil, la prostituta no había devuelto todo como parecía, no distinguí las orejas entre los desperdicios.

Te detuviste en seco, reflexionando la espantosa escena que me contaste. Yo disimulé mi asombro, debía aparentar comprensión. Debía actuar como tú cómplice.

—Me aburrí de aquella ramera y por ensuciar mi piso la quemé viva. Después de eso nadie ha sido capaz de complacerme—me observaste y tu temible mirada se suavizó en el acto, hasta que te conocí. Supe que tú serías perfecta para mí. Por eso, mi pequeña, debes obedecerme en todo.

Asentí y te besé dulcemente, pero no evité pensar en las anteriores víctimas asesinadas con las mismas manos que recorrían lascivamente mis caderas.

Me estaba arriesgando. Lo sabía muy bien. Pero deseaba desesperadamente que, al menos Sedusa, pudiera escapar de esta jaula para que regresara al nido el cual nunca debió dejar.

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Agradecimientos especiales a yuki-chan22, River y Cecick C. Iugetsoiru por plasmar el interés a esta historia en sus reviews.