Este capítulo le venía pensando desde hace rato, y sinceramente debemos darle a nuestros héroes un pequeño descanso de los akumas. Gracias por los reviews en serio, y esta historia sigue! Gracias por apoyar a esta humilde servidora TwT. T siendo todo…ah, sí, yo no soy creadora de Miraculous Ladybug, démosle un aplauso a los creadores! Y…Y…eso es todo. Empecemos!
…
Capítulo 15.
Guardar cama.
El último akuma había sido difícil, un villano que congelaba todo a su paso fue un verdadero reto pero al final lograron detenerlo. Ya reunidos en la torre Eiffel los cuatro héroes respiraron tranquilos, un aire frío había llegado a la ciudad de Paris, esa época del año donde todos debían desempolvar los suéteres y los abrigos y guardar la ropa ligera llegó.
-Hoy fue un día duro.-dijo Ladybug que tomó su yoyo justo cuando sus aretes le dieron el aviso que tenía que irse.
-Me duelen hasta las garras.-Chat Noir se estiró y vio su anillo.- Debo irme. No me queda mucho tiempo.
-Yo igual.-le dijo Vulpine y Bee se estiró un poco tomando su cerbatana.
-Estoy rendida. Los veré luego.
-¡Achu!-todos voltearon a ver a Ladybug.
-¿My lady?
-Tranquilos, fue un estornudo. Nos vemos chicos.-Ladybug lanza su yoyo y se marcha, Chat Noir suspira y mira a sus compañeros.
-Cuidense.-cuando el felino se fue las alarmas de Vulpine y Bee sonaron a la vez.
-Yo me voy zorrito, nos vemos.
-¡Bee! Quería hablar sobre…sobre…ya sabes.-Bee suspira, sabía que el chico tenía nervios de que ella revelara su identidad, ¿acaso no le tenía confianza?
-Eres mi compañero Vulpine, no voy a revelar tu identidad. ¿No confías en mí?-Vulpine le mira sorprendido, callado, Bee esperó su respuesta pero antes de responder la alarma suena de nuevo y ella baja los hombros.-Nos vemos.-se marcha desilusionada dejando solo al zorro y él se rasca la cabeza frustrado.
-Bien hecho, la has hecho buena esta vez… ¡achu!-se va a su casa también.
Ladybug llegó a su casa y retiró la transformación, sintió un escalofrío y se dejó caer en la cama.
-¿Marinette?
-Estoy bien Tikki…sólo necesito dormir.
-¿Estás segura Marinette? No te ves muy bien.
-Segura Tikki. Segura…
El cielo estaba encapotado y un viento frío soplaba moviendo a momentos las ramas de los árboles. Adrien se levantó pero una sonrisa apareció en su rostro y sacó de su armario su ropa.
-¿Por qué tan contento?-le preguntó Plagg al ver cómo revolvía el armario.
-Estoy contento porque podré utilizar el regalo que mi padre me dio en mi cumpleaños.-sacó la bufanda azul y sonrió.-Es tan cálida…-cuando bajó al desayuno vio a su padre hablar con Natalie, Adrien vestía ese día una sudadera negra y una chaqueta marrón con su bufanda.
-Buenos días.-Gabriel Agreste notó el buen humor de su hijo.
-Adrien, necesito salir, lamento no poder desayunar contigo hoy.
-No importa papá, será otro día.-gracias al consejo de Tikki los desayunos con su padre eran más frecuentes, al menos una o dos veces a la semana, no se decían mucho pero lo apreciaba. El señor Agreste miró la bufanda de su hijo con atención.
-Adrien, ¿quién te dio esa bufanda?-Adrien se detuvo y le miró confundido.
-Tú me lo diste en mi cumpleaños. Natalie dijo que fue un regalo de tu parte.-su padre se acercó para ver la bufanda y la tocó.
-Éste diseño no es mío, no te dejaría usar algo que no haya sido pasado por mí.-ambos varones miraron a Natalie que escondió su nerviosismo lo mejor que pudo.- Natalie, ¿puedes explicar esto?
-Lo siento señor, hubo una confusión en los regalos de cumpleaños. La bufanda fue un regalo de una compañera de Adrien.-Gabriel frunció el ceño y suspiró.
-Hablaremos de esto después Natalie.-soltó la bufanda y miró a su hijo cuyo ánimo se había esfumado.-Adrien ve a desayunar, o se te hará tarde para la escuela.
-Ya voy…
-Y felicita a quién te hizo el regalo, es una prenda muy bien hecha con un exquisito toque.-Gabriel Agreste se marchó y Natalie vio a Adrien ir a la mesa un poco cabizbajo, cuando se sentó ella se acercó a él, pero antes de pasarle la tableta lo vio suspirar y ella guarda el aparato tras de ella.
-Hoy tiene el día libre, por el clima la sesión de fotos fue cancelada.
-Entiendo… Natalie, ¿quién te dio la bufanda?-Natalie se aclara levemente la garganta intentando recordar.
-Oh, ya, fue la misma chica que ganó el concurso del bombín y el concurso de diseño.
-¿Marinette?
-Si me disculpa, le dejo para que desayune.-cuando ella se fue Adrien miró su bufanda.
-No lo entiendo, si Marinette me la dio, ¿por qué no me dijo nada?-aquella era confuso para él, incluso ese día había presumido del regalo de su padre frente a todos, incluyéndola, ¿por qué no dijo nada?
-¡ACHUUU!-Marinette se sonó la nariz y su madre tomó el termómetro que estaba bajo el brazo.
-38.6 de temperatura, definitivo, no irás a la escuela hoy.
-Pero mamá…
-Nada de peros, descansarás hoy, dormirás y mañana veremos cómo sigues.-Sabine le dio un beso en la frente a Marinette y ésta se acostó tapándose bien.
-Te traeré un té linda, descansa.-Sabine acarició su cabello y salió de la habitación. Cuando se fue Tikki se puso junto a su portadora, Marinette tenía puesta una pijama de manga hasta el codo color lila con un dibujo de un gatito negro en el centro y pantalones que hacían el juego del conjunto.
-Marinette…
-Lo siento Tikki, creo que Ladybug no podrá patrullar hoy.
-No importa Marinette, lo importante es que te recuperes. Eres humana, es normal que te enfermes, recuerda que yo también me enfermé.-abraza la cabeza de su portadora.-Tengo una idea, puedo ir con el maestro para preguntarle por algún remedio rápido.
-Tikki, la casa del maestro no está en la vuelta de la esquina, y hace frío afuera.
-No te preocupes Marinette, sé cuidarme sola, recuerda, soy la kwami de la buena suerte.
-Mejor no Tikki, no quiero pensar que podría pasarte algo.-Tikki suspiró, no insistiría por ahora, pero definitivamente le haría una visita al maestro.
El día comenzó en la escuela, todos hablaban acerca de lo ocurrido con el akuma de ayer , cuando la señorita Bustier entró a clases Adrien volteó atrás y notó el asiento vacío de Marinette, él al igual que Alya pensó que de seguro llegaría tarde como de costumbre pero no fue así.
-Bueno comenzaremos las clases, oh es verdad, voy a necesitar hoy voluntarios después de clases para que lleven los deberes a dos de sus compañeros que faltaran hoy. Marinette y a Claude, se reportaron enfermos.-era cierto, no sólo el lugar de Marinette estaba vació, sino el de Claude y eso hizo que Juliet, que vestía en ese día frío un suéter tejido verde algo grande y unos jeans oscuros, no apartara la vista del asiento vacío por un rato. En cambio Adrien al escuchar eso tocó su bufanda y miró atrás preocupado. Lo que no notó fue la mirada de Alya que sonrió pensando en un plan.
-¡Achu! ¡Achu!- Claude sintió la compresa fría en su frente pero no abrió los ojos, en su cuarto, su padre, un hombre alto y delgado, de cabello oscuro, bigote y de lentes; y su madre, una mujer de cabello castaño a media espalda y ojos color zafiro miraron a su hijo que se cubrió más con las cobijas.
-Que no salga de cama en todo día y que tome sus medicinas.-dijo el varón que acomodó la compresa de la frente.
-Está bien, no entiendo cómo se pudo enfermar así nuestro niño.
-Es normal, con estos cambios de clima tan bruscos el pabellón de consultas está repleto. Debo irme ya, como dije, hay tanto trabajo que debemos apoyar a los demás médicos.-miró a Claude.- Descansa hijo.
-Que te vaya bien papá…-dijo con voz adormilada. El hombre se acercó a su esposa, y la besó, después la madre del chico se acercó a su hijo y lo tapó bien.
-No te preocupes tesoro, mamá te preparará algo rico para que te recuperes.-ambos varones miraron a la matriarca con algo cercano al espanto.
-N-No te preocupes mamá, no tengo mucha hambre y si me da la señora Elise me podría preparar algo.
-No, no, esta vez yo me hago cargo de la cocina, además Elise había pedido estos días libres.-la mujer sonrió ampliamente.- Ya verás que tu madre tiene buena sazón.
-Papá…
-Pórtate bien hijo, recupérate y suerte.-el hombre salió apurado de ahí dejando a su hijo, cuando la madre de Claude se fue el pequeño kwami salió del cajón con una papita en mano.
-Chico, te pusiste pálido, ¿pasa algo con tu madre?
-Mi mamá no sabe nada de cocina, usualmente cocina papá o la cocinera.
-Vamos, no puede ser tan malo.
-Mi padre estuvo en cama por tres días por una cacerola.-siseó mirando a Sain, el kwami lo pensó y puso su manita en su frente.
-Fuiste un excelente Vulpine, te extrañaré.-Claude miró de mala gana a Sain y luego se tapó con las sabanas para empezar a quejarse como alma en pena.
La escuela terminó, Adrien salió del salón de clases cuando siente cómo alguien lo jala del brazo, al voltear ve a Alya, que vistiendo un suéter rojo por el frío, le dedicó una amplia sonrisa.
-Adrien, qué bueno que te atrapo, digo, que te veo. Fíjate que iba a ir a casa de Marinette para dejarle los deberes pero no puedo, debo ir rápido a mi casa urgente para cuidar a mis hermanitos. ¿Podrías ir a dejarle los deberes a Mari?
-Oh, claro, podré hacerlo.
-Gracias Adrien, Marinette te lo agradecerá mucho.
-No hay problema.-el chico se fue y Alya sacó su teléfono.
-Oh, Marinette, me agradecerás por esto.
Marinette se aburría, daba vueltas de un lado a otro en su cama y suspiró.
-Esto es horrible… ¡achu!-tomó un pañuelo.- Odio estar enferma.
-Tranquila Marinette, solo es un resfriado y pasará rápido te lo prometo.
-Ah, entonces ¿por qué siento que me estoy muriendo?-el tono de su celular suena y con pereza estira la mano para tomarlo.- Oh, es Alya, de seguro preguntará porque no fui a la escuela.-abre el mensaje de su amiga y se levanta de la cama como un resorte.-¡No puede ser!
-¿Qué pasa Marinette?
-¡Es Adrien! ¡Adrien viene a mi casa! ¡Debo quitar sus fotografías rápido!
Mientras abajo en la panadería Adrien entró cuando la señora Sabine le dio la bolsa de pan a un cliente.
-Oh, Adrien.- Sabine de inmediato le reconoce.- ¿Cómo has estado? ¿Vienes a ver a Marinette?
-Buenas tardes, sí, vengo a dejarle los deberes a Marinette, ¿ella está bien?
-Sí, gracias por preguntar, eres un chico muy amable.-atrás de la mujer apareció su esposo que sonrió al ver al chico.
-¡Oh Adrien! Gracias por visitar a Marinette. Puedes subir, está despierta.
-Gracias.
-Les llevaremos bocadillos después.-dijo Sabine que se ganó una sonrisa de Adrien y ambos padres vieron encantados al rubio.
Adrien subió al cuarto donde todo parecía en orden, la habitación no había cambiado en nada desde la última vez que fue a jugar con Marinette. No vio a la chica hasta que notó el bulto en su cama.
-¿Marinette?-se acercó y de repente la chica se quita la sabana de forma brusca cosa que sorprendió a Adrien y ella le sonrió apenada.
-Adr-Adrien, hola, ¿q-qué haces aquí?
-Hola Marinette, vine a dejarte los deberes.
-Ya veo..jeje, yo…¡ah!-se dio cuenta que estaba en pijama y se cubre con la sabana, pero Adrien logró notar ese dibujo de gato que tenía.- Esto…¿qué tal la escuela?
-Bien, normal.-se rio un poco nervioso.- ¿Y tú?
-Yo estoy… ¡achu! Bien.-le sonrió como pudo y Adrien suspiró y se sentó a lado de Marinette.
-Marinette, vine aquí para ver si estabas bien, hiciste falta hoy en la escuela. Y…-lo piensa un poco.- La verdad es que también quise venir aquí para preguntar…-la miró fijamente, Marinette se veía distinta con el cabello suelto, se veía…- Linda.-el aire quedo atorado en su pecho por haber dicho aquello en voz alta y Marinette no sabía si su cara estaba caliente por el sonrojo o por la fiebre.
-¿Q-Qué?
-¡Ah! Quise decir…bueno, es que…nunca te había visto con el cabello suelto. Te ves bien.-dijo intentando calmarse.
-Oh, gra-gracias.-dijo pasándose una mano en el cabello y entonces la puerta de la escotilla se abre.
-Pensamos que tendrían hambre, ¿croissants y chocolate caliente?-preguntó el padre de Marinette a los chicos.
-Papá…ah, ¡claro!-sonrió aliviada, nunca pensó que se alegraría de que su padres intervinieran.
-Yo le ayudo.-se ofreció Adrien al tomar la bandeja con cuidado.- No vaya a ser que se croissant algo por su camino.-el padre de Marinette rió fuerte y Marinette miró extrañada a Adrien, ¿había hecho una broma? Por un momento pensó ver en la sonrisa de Adrien a su compañero felino pero se deshizo de la idea.
-¡JAJAJA! Muy buena muchacho, para lo que necesiten aquí estamos.
-Gracias señor.-cuando se cierra la escotilla el padre de Marinette vio a su esposa que estaba debajo de él.
-Sabine, ¿no podemos adoptarlo ya? Es el hijo que siempre quise para nuestra niña.-su esposa se ríe de su esposo.
-Tom, por favor…ten paciencia. Apenas tienen 15.-ambos sonríen y mientras arriba Marinette mira a Adrien con la bandeja de bocadillos.
-¿Comemos?-preguntó Adrien a Marinette y ella asintió.
-Claro.- lo que ninguno de los chicos vio fue que un kwami negro se reunió con la kwami de la buena suerte en el armario de la chica.
-¡Plagg! Qué bueno verte-Tikki abraza al kwami de la mala suerte que refunfuña un poco pero se notó un leve sonrojo.
-¡Agh! Me matas de la ternura.-se asoma para ver que no le escucharan y volvió con Tikki, entonces notó algunas imágenes de Adrien regadas en el lugar y suelta un largo suspiro.-Definitivamente esto me da escalofríos…entonces Ladybug está enferma, esto es un problema.
-Lo sé, por eso voy a ir a la casa del maestro por un remedio.
-¡¿Qué?! ¿Con el guardián? ¡Brrrr! De solo pensar en el viaje me dio frío.
-¿No me quieres acompañar? No creo que Adrien se vaya a ir pronto.
-¿Y exponerme a ese viento frío? Ni loco.
-Si lo haces te daré del nuevo queso que trajeron a la panadería…-los bigotes del felino se movieron y tomó la manita de Tikki de inmediato.
-¿Y qué estamos esperando?-Tikki se ríe y ambos salen del lugar.
Juliet llegó frente a la casa de los Le Blanc, miró la dirección una y otra vez al entender que aquella gran casa que era el triple de la suya, sin contar el jardín, era la casa de Claude. Breezy se asomó al ver que su portadora no se movía.
-Oye chica, ¿vas a tocar el timbre? ¿O te congelarás aquí adentro?
-Lo siento, es que me bloquee.-se tomó la cabeza.
-¿Estás bien?
-¡No! No estoy bien. Estoy confundida. Como Vulpine me gusta mucho y he hallado similitudes con su forma civil, pero me confunde, a veces creo que es un mujeriego con Lila y después creo que quiere estar conmigo y ayer…sentí que no me tiene la confianza como para mantener su secreto, eso me lastimó y…
-Calma chica, necesitas respirar y dejar de pensar en eso. Ahora el objetivo es darle los deberes, hablar un poco con él y quedar bien con los suegros.-Juliet se sonrojó demasiado.
-Yo me voy…-iba a dar la vuelta cuando Breezy vuela, le toma un mechón de cabello y lo jala.- ¡Auch!
-Juliet, no te puedes echar para atrás y menos cuando esa Lila quería venir. De no ser porque esa rubia se interpuso en su camino tú estarías arrepintiéndote en tu cuarto.
-Tienes razón…debo ser valiente.- se acercó a la reja de la casa y tocó el timbre. Al no haber respuesta vuelve a tocar, la puerta se abre dejando ver a una mujer cuyo cabello castaño estaba recogido con un apretado moño que apenas dejó suelto dos mechones de su cabello y vistiendo un delantal que ya no pasaba por blanco.
-¿Si?
-Amm…ho-hola, me llamo Juliet, soy compañera de clases de Claude.- habló con timidez a la mujer.
-Ah, claro, lo siento, pasa por favor.
-Gracias…-al pasar vio de reojo la casa que era grande y elegante.
-Lo siento, estaba en la cocina, ¿eres compañera de mi hijo?
-¡S-sí! Digo…sí, soy amiga de Claude, vengo a dejarle los deberes.
-Que amable eres, Claude de seguro te agradecerá por…-un aroma capta la atención de las dos y la mujer entra en pánico.- ¡La comida! –la mujer corre y apaga la estufa donde varias cazuelas estaban derramando algo
-Ah…disculpe, ¿está bien?
-No te preocupes, es que…bueno, no soy muy buena con la cocina y quería prepararle algo a mi hijo.-Juliet se acerca a la mujer y le sonríe.
-Si gusta, yo soy buena cocinando, puedo ayudarle.
-Oh no, no podría molestarte…
-Insisto, además me gusta cocinar, no es molestia señora.-al ver bien a la chica, sonrió.
-Eres muy amable, muchas gracias por la ayuda. Me alegra que Claude tenga tan buenas amigas.
-Gracias, y ¿qué desea cocinar?
-Pues de todo un poco, pensaba en un caldo de pollo para curar su resfriado y unas cositas más.
-¿Y dónde tiene el pollo?-ambas miraron un cazuela y Juliet abre grande los ojos al ver el humo negro salir.- B-Bien, no se preocupe, yo le ayudo. Solo necesito un delantal y algunos ingredientes.-dijo para quitarse el enorme suéter dejando ver abajo una blusa de mangas hasta los codos de color amarilla ceñida a su figura. Breezy miró todo desde su escondite y se rió un poco.
En la parte de arriba el portador del zorro dormía como una piedra. Sain igual dormía hasta que escuchó lo que parecían risas. Salió con cuidado de no ser visto, por suerte ese día no había nadie que trabajara en la casa. Al asomarse a la cocina vio a la portadora de la abeja y a la madre de su portador cocinando.
-¡Qué fácil es pelar así las papas! Y yo que creía que solo era con el cuchillo.
-Si las cose en agua hasta que estén blandas la cascara se ablanda y se puede pelar, pero con cuidado porque están calientes.
-¿Y cómo sé cuándo el pollo está listo?
-Ah, es fácil...-Sain miró a Juliet y suspiró viendo a la dulce chica en aquel delantal blanco, cuando entonces escuchó una vocecita que se aclaró la garganta y al voltear ve a la kwami amarilla.
-Breezy, ¿qué hacen aquí ustedes dos?
-Juliet vino a dejar los deberes a tu tonto portador y terminó por enseñarle a cocinar a la madre.
-Ah ya veo, y no le digas tonto al chico, solo yo puedo insultarle.
-Pues mi niña está enojada por lo que le dijo a Bee, y yo estoy igual.
-Por favor, el… ¡agh! Luego te lo explico, voy a escabullirme a casa del maestro, necesito que el chico se recupere pronto. ¿Me acompañas?
-¿Por qué debería hacerlo?-la kwami se cruzó de bracitos desviando la cara, el zorro suspiró.
-Porque si se recupera más rápido se disculpará con tu portadora, y además…podrías ver a Wayyz.-la kwami le miró con una sonrisa.
-Oh, es cierto, hace años que no le veo.
-Entonces vámonos, no tenemos mucho tiempo.-la tomo de la manita y ambos kwamis se van.
Marinette y Adrien tenían un buen tiempo juntos, tomando el chocolate y comiendo los croissants.
-Nino me pasó su nueva pista, deberías escucharlo, es muy buena.
-Ya veo, me gustaría escucharla pero…
-La tengo justo aquí en mi celular, ¿quieres oírla?
-Claro, me gusta… ¡achu!
-Salud.
-Gracias.-le dijo con una leve sonrisa, Adrien puso la mezcla, era muy buena y ambos creían que Nino de seguro sería un gran DJ. Marinette sonrió más y Adrien aprovechó para ver la habitación de Marinette, una habitación femenina, que decía mucho de su dueña, la máquina de coser, algunos maniquíes y telas, miró la pared vacía y pensó que un cuadro quedaría bien allí, y…
-¿Qué es eso?-notó en el techo algo enrollado, se levantó para ver que era y Marinette al ver lo que intentaba tomar casi le da un infarto, era el horario de Adrien.
-¡Ah Adrien!-el chico volteo a verle.- Ah…ah… ¿n-no te gustaría jugar un poco? Tengo una actualización del Ultimate Mecha Strike III donde puedes hacer un combo especial en equipos.
-Wow, ¿en serio? ¡Claro! Pero ¿puedes jugar?
-No te preocupes, puedo jugar.-le dijo con sincera sonrisa.
-Bien, pero esta vez te voy a ganar.
-Ya lo veremos.-ambos rieron y Marinette se levantó de su cama para ir a su computador.- Debo recordar quitar eso la próxima vez…-susurró y Adrien volteó a verla.
-¿Dijiste algo?
-¡N-Nada! Solo espero que estés listo.
-Me he entrenado en mis tiempos libres.- dijo Adrien con plena confianza sonriendo.
El maestro Fu tomó un poco de té, frente a él había una mesita baja estilo oriental, Wayzz tenía su propia tacita de té y bebió igual, el cuarto era agradable y cálido por lo que el maestro aún vestía con su típica camisa hawaiiana. Unos toques en la ventana hacen que Wayzz mire a la ventana y al abrirla entran Tikki y Plagg.
-¡Brrrr! Hasta los bigotes se me congelaron.-se quejó Plagg intentando calentarse.
-¡Wayzz!-Tikki abrazó a la tortuga que igual le respondió el abrazo.
-Es bueno verte Tikki.- Plagg se pone entre ambos.
-Sí, sí, muchos abrazos, ¿Dónde tienen el queso?
-¡Plagg!-le regaño Tikki y el maestro se voltea a ver a los kwamis.
-Es bueno verlos. Sentí sus energías cerca, así que les tengo listo unos aperitivos.-les mostró que la mesa había queso, galletas, papas fritas y un frasco de mermelada. Plagg fue directo al queso.
-Mmmm, delicioso.-Tikki suspira y se acerca al maestro que ve divertido a Plagg.
-¿A qué debo su visita?
-Maestro, Marinette tiene un resfriado, me preguntaba si usted tuviera algo para poder curarla.
-Claro que sí. Tengo unas hierbas que podrán ayudarle en su recuperación, pero necesitara reposo al menos un par de días.
-¡Muchas gracias maestro!-de repente vuelven a tocar la ventana y antes de que Wayzz la abra entran Sain y Breezy.
-Ese chico me debe una grande.
-¡Wayzz!-Breezy abraza al kwami verde y éste se sorprende por lo efusiva que es.
-A mí también me alegra verte Breezy.
-Te extrañe mucho. O sea, no sabes lo difícil que es encontrar a alguien que sepa escucharte.
-O a alguien que no se escape de ti.-dijo Plagg desde la mesa.
-¡Tikki!-Sain fue y abrazó a la dulce kwami.-Te ves tan linda como siempre.-Plagg vio eso y fue contra el zorro.
-¡Oye déjala!
-¿O qué gato pulguiento? ¿Me golpearás con tu oloroso queso?
-¡Tampoco te metas con mi queso!-iba contra él cuando el maestro Fu atrapa a Plagg.
-Calma pequeño, Sain, ¿qué les trae por aquí?
-Oh, guardián.-suelta Tikki.- Vengo a pedirle de favor algún remedio para mi portador, él ahora está un poco enfermo.
-Entiendo. Bien, iré a por las hierbas, ustedes quédense aquí.-el maestro fue a su cocina y tomó un frasco donde sacó unas hierbas verdes. Al regresar todos los kwamis jugaba volando alrededor y riendo, el maestro se sentó y dejó las hierbas en la mesa para atarlas y hacerlas pequeños bultitos para que los kwamis se los llevaran fácilmente.
-Les ha ido bien con sus portadores tal y como he visto. Me alegra verlos tan bien.-todos sonrieron pero Wayzz es quien suspira.
-Este momento sería mejor si Nooroo y Peek estuvieran aquí.-todos se quedan callados. Pero el maestro Fu sigue con su labor con las yerbas.
-Estoy seguro que encontraran a Nooroo, y Peek aparecerá tarde o temprano.-los kwamis se miran entre sí y el maestro al terminar mira a Plagg.
-Plagg, quiero hablar contigo.
-¿Conmigo? ¿Qué hice?
-No tú, tu portador.
-¿Adrien?-el kwami se pone frente al guardián.- ¿Qué pasa con Adrien?
-Ladybug encontró un libro en las pertenencias de tu portador.
-¿Un libro? Ah, ya recuerdo. ¿Y qué tiene de especial ese libro?
-¿Dónde lo encontró?
-Mmmm…déjame pensar. Ya recuerdo, estaba en una caja fuerte en el estudio de su padre. ¿Por qué?
-Plagg.-se acercó Tikki al kwami negro.- Ese libro guarda los secretos de los miraculous y de los anteriores portadores, ¿no lo viste?
-¿Bromeas? No me fije bien. Sabes que no soy muy observador.-el maestro acercó un pedazo de queso a Plagg que de inmediato lo tomó y lo devoró.
-Plagg, te dejaré una tarea importante.-le dijo el maestro.- Quiero que te mantengas alerta a tu alrededor, si ves algo raro en la mansión que esté relacionado con los miraculous como el libro necesito que me lo digas a mí o vayas con Ladybug para que me diga.-Plagg miró al guardián un poco serio y luego soltó un bufido.
-Si cuidar al chico ya es cansado… pues ya qué.-el maestro sonrió y entregó a Tikki y Sain los pequeños bultos con la hierba.
-Cuiden bien a sus portadores y pueden volver cuando deseen si tienen dudas.-todos los kwamis se ponen frente al maestro.
-/Gracias maestro/-dijeron todos a la vez.
-Nos vemos Wayzz.-le dijo Tikki y Plagg suspiró para tomarla de la manita.
-Sí, sí, vámonos.-se lleva a la kwami y Sain gruñe al ver eso.
-Hasta luego Wayzz.-se despidió Breezy y tomó a Sain de su manita.- Ya vámonos.
-Pero ese gato…
-Ya...
Cuando todos se fueron el kwami de la tortuga se acerca a su maestro.
-Maestro, ¿por qué no les dijo lo que descubrió?
-Necesito verificar la información Wayzz, éste libro tiene muchos secretos de cada portador, y necesito verificar la información, no deseo asustarlos sin motivo.
-Entiendo maestro…y espero que la información esté equivocada.
-Yo también Wayzz, yo también.
Marinette hizo un puchero al ver el nombre de Adrien en la pantalla del computador.
-Has mejorado, aunque no sé cómo me has ganado las últimas partidas.-Adrien le mira y mete la mano a la bolsa de su pantalón.
-Eso es porque tengo un amuleto de la suerte.-le enseña el amuleto que Marinette hacía tiempo le había regalado.
-Tú…aún lo conservas…
-¡Claro! Es mi amuleto de la buena suerte porque tú me lo diste Marinette.-la susodicha se sonroja un poco y de repente bosteza, sentía sueño.
-Ya es tarde y debes estar cansada.
-Sí, un poco…lo siento.
-No importa.-acompañó a Marinette a la cama donde ella se tapó.-Bien, me marcho, te veré luego Mari.
-Sí…hasta luego Adrien.-su voz se escuchó cansada, debido al resfriado. Adrien esperó un momento, suspiró y tocó su bufanda, se acercó a Marinette nuevamente, las mejillas de la joven habían adoptado un color rojizo por la fiebre y se sorprendió de ver pequeñas pecas surcar sus mejillas y nariz, eso le hizo sonreír, le parecieron tiernas, ¿cómo no lo había notado?- Mari…
-Mmm…-ella apenas contestó.
-Marinette, en mi cumpleaños me diste una bufanda, la misma que estoy usando. ¿Por qué no me dijiste que tú me la habías dado?-no hubo respuesta, pensó que Marinette se había quedado dormida, suspiró y al dar la vuelta escuchó su respuesta.
-Tú estabas feliz de creer que era de tu padre…no quería quitarte eso.-Marinette sonrió aún con los ojos cerrados adormilada.- Me gusta verte sonreír…tienes una bella sonrisa.-Adrien miró a Marinette y se sonrojó, su corazón se aceleró, se acercó un poco a Marinette y la respiración calmada de la chica le dio a entender que se había quedado dormida.
-Muchas gracias my princess.-le acomodó un mechón de cabello tras la oreja y sonrió. Plagg y Tikki habían llegado al momento para ver aquella escena y sonrieron.
-Vuelve pronto.-le dijo Sabine al joven y el padre de Marinette le tendió una bolsa de croissants.
-Te estaremos esperando y la próxima vez podremos jugar a Ultimate Mecha Strike III.
-Muchas gracias, por sus atenciones.-ambos adultos le despidieron con la mano antes de que Adrien subiera en su limosina. Plagg se asomó bajo la chaqueta y rió entre dientes.
-Oh, ¿quién diría que fueras todo un don juan? Sólo te falto darle un beso de las buenas noches.
-Plagg.-susurró Adrien para que el Gorila no le escuchase y desvía la vista.
-Por favor, fuiste tan cursi con tu noviecita, casi vomito y no una bola de pelos.
-Plagg, no malentiendas las cosas y Marinette no es mi novia es mi amiga.
-Una amiga que te quedaste viendo embobado durante un rato, y no olvidemos el apodo que usas cuando eres Chat Noir.
-N-No tiene nada de malo. Y el apodo…-nota de repente que el Gorila le mira por el retrovisor y éste sonríe nervioso.-Ah…veía algunas cosas de mi celular.-el chofer vuelve la vista al camino y Adrien suspira sin decir nada más a Plagg pero un leve sonrojo aparece en sus mejillas.
Claude miró el plato frente a él sin creerse lo que veía, era un caldo de pollo con arroz, verduras y un pedazo de pollo perfectamente cocinado, miro a su madre y luego el plato.
-Anda pruébalo, estoy segura que quedó bien.-el chico tomó la cuchara y lo probó.
-Mmmm…está bueno.-lo saboreó como pudo y su madre sonrió.
-Qué bueno que te gustara, sabes, hoy vino una compañera tuya de la escuela a dejarte la tarea pero como estabas dormido me ayudó mucho en la cocina.
-¿Una compañera?
-Sí, bueno, dijo que era tu amiga y fue muy linda, me enseño algunas cosas. Se llama Juliet.
-¡¿JULIET?!-suelta la cuchara.- ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Aún sigue aquí?-su madre observa la reacción de su hijo y sonríe.
-Tranquilo, se fue hace ya un rato.-vio como Claude se calmó.- Es una chica muy linda. Deberías invitarla algún día.-le guiña un ojo a su hijo y sale de la habitación dejándolo más rojo de lo que estaba. Él suspira y Sain sale de su escondite.
-Sain, dime por favor que no pasó nada vergonzoso mientras dormía.
-No pasó mucho, estuvieron en la cocina la mayor parte del día y después tu madre le enseño videos tuyos.
-¡¿QUÉ?!
-Fue broma.-vio cómo su portador se calmó.- Pero dijo que a la próxima se los enseñaba.
-No puede ser…-se cubrió el rostro con las manos.
-Calma, deberías estar feliz, la chica que te gusta vino exclusivamente para dejarte la tarea de la escuela.
-Aun así no puedo volver a invitarla a mi casa sino…-un viento frío se siente en el cuarto.
-Wow, te ves fatal.-Bee se asomó por la ventana del chico.
-¿Bee? Pero cómo…
-Fácil, gracias a nuestra base de datos. ¿Puedo pasar?-el chico asintió y ella entró con una bolsa en mano.- No viniste a la patrulla así que deduje que estarías enfermo. Te traje algo.-de la bolsa saca un termo y se lo da.
-¿Qué es esto?
-Té de jengibre y miel. Nunca me falla cuando estoy enferma, dormirás muy bien.-explicó mientras de la bolsa sacaba una bolsa de papas para Sain, luego le sonrió y se dio la vuelta.- Bien, eso es todo, te veré cuando te recuperes.
-¡Espera! Yo…quería disculparme por lo ocurrido. Confío mucho en ti Bee, pero creo que es peligroso si tú sabes mi identidad, no quiero que estés en peligro por mi culpa.-desvió la vista un poco y cuando voltea tiene a Bee cara a cara, ella le sonríe y para sorpresa de él le besa en la frente.
-Uff, 38 de temperatura, deberías comer y descansar.- da un paso hacia atrás y se acerca a la ventana.- Y no te preocupes, si llego a estar en peligro sé que mi compañero estará allí para apoyarme. Nos vemos zorrito.-se marcha por la ventana y Claude mira el termo y sonríe.
-Creo que le gustas.-le dijo Sain que estaba sobre la bolsa de papas.
-¿Qué? Eso es imposible. Y si así fuera a mí sólo me gusta Juliet.-Sain suspira.
-Chico, deberías ver más a tu alrededor.-dicho aquello fue a su cajón, Claude no le entendió, comió un poco más y puso el termo a lado suyo, ya después le agradecería a su compañera por el té, pero su corazón era para Juliet.
Marinette durmió largo rato hasta que escuchó un ruido en el techo, ella se levantó perezosa y se cubrió con la frazada, abre la escotilla y se sorprende de ver la figura de Chat Noir.
-¿Chat? ¿Pe-pero qué haces…digo, qué hace aquí el héroe de Paris?
-Supe que mi admiradora número uno estaba enferma, por eso quise venir a ver cómo estaba.-dijo haciendo una reverencia y Marinette se ríe.
-Estoy bien minino. Sólo algo cansada, ¡achu!-Chat Noir con cuidado la envolvió más con la frazada.
-Mejor descansa princesa. Siento venir tan noche, a la próxima vendré más temprano.- se agachó y le besó la mejilla.- Una lástima que no me puedas pasar el resfriado. Nos vemos, ¡miau!-se marchó con una amplia sonrisa dejando a Marinette un poco sonrojada.
-Ese...ese gato…ese gato coqueto… ya me las pagará. ¡ACHUUU!-Tikki se rió de su portadora, si supiera la verdad diría otra cosa, o quién sabe, pero en definitiva notaba cómo su corazón cambiaba con respecto a Chat Noir.
Una noche fría en la que sólo el gato y la abeja patrullaron, una noche que calentó los corazones de los héroes y aumentó los sentimientos de cada uno.
…..
El próximo capítulo…va a ser un especial navideño, lo sé, no es navidad por aquí, pero quiero darle el hilo al tiempo en la historia. Espero les haya gustado, muchas gracias a todos y gracias por sus reviews, todos se leen no se deja ninguno. Acepto pizzas en vez de tomatazos…o un pastel de vez en cuando. Como sea, un abrazo! Y nos vemos hasta la próxima! XD
Respuestas:
Fraulein Skye – Lo sé, fue un dulce momento y claro que Plagg es genial! Deberíamos hacer un club de admiradores de Plagg.
1397L – Plagg es un amor, es como la consciencia de Adrien. Y sí, son tal para cual Juliey y Claude pero faltan ciertas cosas con ellos.
Eternal-Illusion151 – Lo sé, Plagg es como esa vocecita que le dice sus verdades a Adrien.
ZarcortFan25 – Hola, sí, quería darles un poco de protagonismo y bueno, en éste les di más cuerda. Y sí, Adrien empezará a ver un poco diferente a Marinette. Espero les haya gustado y espero actualización de su fic, saludos especiales a Zarcort, Chanel y Marisse. Sonrais fuera!
Forever MK NH – Sorry pero aún no sabrán sus identidades. Habrá que esperar…
Valentina – Eres un dulce lo sabias?
Guest – Gracias por el review y sí, al principio a mí el Nathloe lo veía extraño pero me gusto al final. Y gracias, que bueno que te guste como llevo a los personajes. XD
Kamuychan – En un dia? Wow, gracias, me siento…halagada. Gracias por tu apoyo y por tu review. Espero te siga gustando lo que va a venir.
