Disclaimer: La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, ni gano un centavo al escribir esto, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras.
Cualquier error en el texto tiene que ver con que es de madrugada y estoy muerta. Lo arreglare en algún momento, o no.
-V-
El día de la cosecha Madge no está sobre el escenario como los años anteriores. La zona de adolescentes elegibles es apenas una mísera franja en a que Peeta, Haymitch y Katniss están de pie. Todo el distrito está aquí, viendo como nuestros vencedores deben volver. Katniss voltea a vernos. Prim emite un quejido y desvía la mirada, mi amiga suplica con la mirada y yo asiento, cuidare de ellas, el tiempo que sea necesario.
Cuando la condenada escolta se presenta hasta aquí puedo notar las bolsas que intenta ocultar su maquillaje. Está apagada y ni siquiera festeja el final del video. Su mano tiembla cuando mete su enguantada mano en la urna de las chicas. El nombre de la chica en llamas es apenas un susurro, Prim rompe en llanto y debo cubrir su boca porque podrían llevársela y no dejarla despedirse. Peeta no deja que Haymitch vaya con Katniss, se presenta voluntario y tomando la mano de mi amiga hacen la señal del Doce. Todos le seguimos, incluso Prim aun aferrada a mi brazo.
Atino a gritarle como advertencia. Unos agentes han aparecido de la nada. Intento acércame, saltar la cuerda que me separa de Katniss que chilla que deben despedirse, pero me detienen. Reconozco su tacto aun antes de verle, estaba aquí con la gente, conmigo. Se aferra a mi brazo y cuando nuestras miradas se encuentran sé que ha estado llorando. Niega con fuerza cuando intento separarme de ella para intentar ir a por mi compañera de caza. Sé que es en vano pero no puedo dejarla ir. Llora con fuerza y se desploma frente a mí. Me arrodillo junto a ella y le envuelvo en mis brazos.
Katniss y ella pasaban mucho tiempo juntas ahora que la castaña no debía ir al colegio y tenía tiempo libre. Lo que solo profundizo su amistad y lo que ahora rompe el corazón de mi chica. Llora en silencio como tantas otras veces, oculta en mi pecho.
La plaza se despeja hasta que solo quedamos los dos. Ella se levanta de pronto y se limpia las rodillas llenas de polvo. Acomoda su falda y me mira expectante. Hace una seña apenas perceptible que señala hacia la Pradera y asiento. Me levanto también y le sigo en silencio. Llegamos a la alambrada, que desde hace días está electrificada.
— ¿Qué ocurre? — se queda de pie viendo al otro lado.
— Gale… debo decirte algo vale pero debes prometerme que no vas a enfadarte.
— Madge deja el misterio — pongo mi mano en su hombro, voltea a verme — estás muy pálida…
— Si… estuve enferma…
— ¿Qué tienes? — es cierto que con el trabajo en las minas no le veo sino hasta los domingos, y hace muchos que no ha llegado a nuestro encuentro.
— Papá trajo un médico y llegaron los resultados… yo de verdad quería creer que no era cierto Gale.
— ¡Madge! — Estoy impacientándome, me sudan las manos y el pulso me late desbocado, no puede ser grave — ¿Qué tienes?
— Yo… — su mirada azul, algo vidriosa aun, se posa en mi — estoy embarazada…
— Madge no es el mejor momento para una broma dime que tienes….
— No es una broma Gale — toma mi mano y la lleva a su vientre — creí que estaba mal del estómago, que estaba comiendo de más por pasar tiempo con Peeta y Katniss… el medico dijo que estoy de cinco meses…
— Estabas tomando esas cosas que te dio la escolta.
— Empecé a tomarlas cuando volvieron de la gira.
— No puede ser — me alejo unos pasos, me tiemblan las manos— dime que bromeas… por favor Madge.
— Papá lo sabe, pero no le dicho de quien es — le veo temblar — nada va a pasarte lo prometo.
— ¿Has perdido la cabeza? — Se sorprende ante mis gritos y sus manos van a parar a su vientre — Katniss va rumbo a su muerte, me dices que estás embarazada y te preocupas por mí— sigo gritándole porque en realidad no sé qué decir que le haga algún bien — ¿Hace cuánto lo sabes?
— Casi un mes — musita acobardada y siento mis piernas aflojarse.
— O sea que ya son seis — asiente débilmente— por eso no venias a verme… — sus ojos extremadamente azules vuelven a llenarse de lágrimas.
— No sabía cómo decírtelo, Katniss dijo que lo tomarías bien y…
— ¿Ella lo sabe? ¿Quién más?
— Solo ella, mi nana y mi padre… él me enviara al Dos… no puedo tenerlo aquí, sería un revuelo, tiene amigos allí que me resguardarán hasta que nazca y…
— Alto calla — le tomo por los hombros y le siento aún más frágil que otras veces — no puedes irte Madge.
— No puedo quedarme aquí… seré una deshonra para mi padre.
— No vas a irte… ¿Qué pasara con él cuando lo tengas? — chilla apenas cuando mi mano se apega al pequeño bulto— ¿Lo abandonaras en el Dos? — Tiene la mirada puesta en mi mano — ¡Mierda Madge mírame!
— ¿Te importa? — acota escéptica, sus cejas rubias casi tocándose al fruncir el ceño.
— Es mío también — acoto como si fuera lo más normal— lo siento — le abrazo con fuerza, siento sus manos aferrándose a mi cazadora.
— Gale…
— ¿No vas a dejarlo allí verdad? — hace años que no lloro, desde papá, los ojos me arden por intentar aguantar las lágrimas.
— Volveré con él o…ella pero no sé cómo acabará — se separa apenas para verme— ¿lo aceptas?
— Lo quiero como a ti tontita — rozo sus labios apenas y pasamos varios minutos abrazados en silencio — ¿Cuándo te vas?
— Mi padre dice que lo mejor es esperar a que empiecen los Juegos, estarán enfocados en el Quarter Quell no notarán la desaparición de alguien como yo…
— ¿Cuánto? ¿Dos semanas? — Roza mi mejilla y es cuando noto que como ella estoy llorando porque mi corazón se me detiene casi— Te iras…
— Solo serán unos meses…
— Debo irme — me alejo de ella.
— Gale…
Al principio camino. Luego corro como hacía mucho no corría. Me alejo del prado, de la rubia chica que salvo mi vida y la de mi familia en dos ocasiones distinta. Me alejo de ella ahora porque de todos modos se irá. Como Katniss, se alejará de mí y quizás no vuelva. Si vuelve tal vez esté demasiado lejos de mía alcance como mi amiga la vencedora con su nuevo novio y su casa lujosa lejos de la Veta.
…
Tres semanas han pasado desde que sé que seré padre. Intenté volver a verle pero no sale mucho de su casa. Tampoco he hecho un esfuerzo, fui yo quien se alejó no debería estar molesto si decide evitarme.
Sin embargo, hoy es distinto. Lo siento en mis huesos debo verle. Me digo que esperare a la noche y me escabullirle a su cuarto. Es mi día libre así que no hago mucho más que ver los Juegos. No tengo opción, Hazelle me obligo a venir a casa de Katniss a hacer compañía a Prim y a su madre. Le veo sangrando, una mano sobre su falso vientre de embarazada. Grita por Peeta aunque en realidad tiene los ojos en otra cosa. Toma el hilo dorado que el tipo del tres resguardaba con su vida. Se limpia la sangre que emana la herida en su frente y enreda el filamento en una de sus flechas. No deja de chillar el nombre de Peeta.
Me doy cuenta de lo que hará cuando sin hablar empieza a contar. Cuando llega a diez el primer rayo cae sobre el árbol que noto está lleno de el mismo hilo. Tensa el arco y le dedica una última mirada al rubio que acaba de llegar a su encuentro. Un momento después el cielo de la Arena se desprende y la luz se corta. No es la transmisión, todas las luces de la casa se apagan de pronto y las personas a mi alrededor emiten un quejido. El Doce suele quedarse sin luz por semanas, pero nunca durante los Juegos del Hambre.
Salgo a la calle y noto algo extraño. Los dos agentes de la paz que resguardan la entrada a la Aldea hablan en susurros a sus transmisores y a los pocos minutos empiezan a correr hacia el pueblo. Alerto a la madre de Katniss, a Prim y a mi familia. Algo va mal, lo presiento.
Corremos hacia el pueblo y se repite la historia. Las enormes camionetas blancas de los agentes van llenándose y salen a toda velocidad por la entrada norte. No puede ser bueno si el Capitolio retira a sus hombres. Mando a todos a advertir a los demás corremos por la Veta chillándoles a los demás que huyan a la Pradera y más lejos. No todos hacen caso pero algunos corren por sus vidas.
Me detengo en seco cuando estoy a unos pasos de la alambrada. Veo cruzar a mis hermanos y a mi madre, a Prim y a su madre y recuerdo a otra persona de tez pálida, ojos claros y el cabello dorado como el sol. Vuelvo sobre mis pasos incapaz de entender como pude olvidarme de ella. Me cruzo con algunos comerciantes que han oído nuestros gritos. Les doy indicaciones sin detenerme, queda un tramo aun para llegar a su mansión. Estoy a unos pasos cuando la primera bomba estalla detrás de mí. Volteo asustado. Quizás unas cuatro cuadras me separan de la enorme columna de humo. La panadería ya no existe. Me apresuro y veo como el Edificio de Justicia estalla en mil pedazos.
Veo una última camioneta salir disparada por la calle principal del distrito y me quedo viéndola cuando el estruendo de otra bomba se hace presente. Llego tarde. Estoy frente a los restos de la gigantesca mansión Undersee, viendo cómo se eleva la columna de humo negro que me recuerda al desastre en la mina que se llevó la vida de mi padre.
Le he perdido. Fui un idiota al intentar salvar un pueblo cuando debía ocuparme de mi chica y del hijo que llevaba en su vientre. Perdí a Madge, a Katniss y quien sabe, tal vez mañana vengan a por los que quedamos vivos.
…
Nunca creí que fuera a hacer del Dos mi lugar. Ha pasado casi un año desde que hice volar el Hueso con una de mis trampas. Hace un año y seis meses que creí que moriría por esos mismos agentes criados aquí. Ahora esté es mi hogar, lo he elegido yo. Lejos del Doce donde Katniss llora la pérdida de Prim y me culpa. No tan lejos del Cuatro a donde se asentó mi familia y la madre de Katniss porque el Doce ya no es lugar para ellos.
El gobierno de Paylor me da una casa enorme y ostentosa en la que vivo solo. Es cerca de mi trabajo y aun así conservo el enorme coche que me fue cedido. Vivir solo no estaría tan mal si no pasara mi tiempo pensando en todo lo que se ha perdido. Para colmo esté lugar me recuerda a ella, porque se supone que aquí habría tenido a mi hijo si se hubiera ido a tiempo del distrito minero. A veces le busco aunque sé que es imposible que esté en este lugar. Cuando veo una cabellera rubia debo hacer uso de mi fuerza de voluntad para no chillar su nombre y que una desconocida e mire con miedo.
Cuando no soporto las cuatro paredes de mi cuarto salgo a caminar. No he cazado y no volveré a ello así que los paseos son mi nueva forma de relajarme y despejarme. Camino sin rumbo pero acabo en el mercado. Lo cual es bueno porque necesito algunas cosas. Me detengo en el puesto de frutas y me dedico a elegir algunas, evitando a toda costa las fresas. Algo choca contra mi pierna y al ver abajo sonrío. Un niño pequeño se tambalea siguiendo su camino. Me extraña verle solo, no tiene más de un año. Le alzo en brazos y me paraliza lo enormes que son sus ojos color plata. Sonríe abiertamente y puedo ver uno o dos dientes en su pequeña boca. Sonrío también y descubro un hoyuelo en su mejilla. Es gracioso, este niño me recuerda a Posy cuando bebé, solo que ella tiene mi tono de piel y este niño claramente es hijo de un comerciante.
— ¡Kilian! — Oigo la voz femenina a lo lejos, una mujer avanza lentamente repitiendo el nombre una y otra vez de espaldas a mí — ¡Kilian!
— ¿Tu eres Kilian? — pregunto al niño que me mira y juguetea con las chapas de mi cadena.
— Kiki — chilla emocionado aplaudiendo con sus regordetas manos.
— Hey — exclamo intentando llamar la atención de la joven que está quizás demasiado lejos — lo siento volveré — le indico a la mujer que asiente sin más — Disculpa encontré algo que creo que te pertenece — con una mano tomo su hombro para que voltee a verme mientras con la otra cargo al pequeño.
— Oh Kilian casi me matas del susto — lo arrebata de mi lado y lo apega a su pecho.
— ¡Mami! — estoy petrificado, apenas puedo respirar.
— Muchas gracias — alza la vista y confirma lo que creía por su tono de voz — Gale…
— No… lo siento creo que estoy confundiéndote, cuida a tu hijo.
Vuelvo tambaleándome hasta el puesto de frutas, saco las monedas de mi bolsillo y se las dejo a la mujer. Tomo la bolsa de la compra y me alejo de ahí. Le oigo decir que son demasiadas monedas pero da igual tengo de sobra. Tengo que salir de ahí. Estoy enloqueciendo. Tomo el atajo a mi casa y llego en apenas minutos. Me encierro y voy al buro, tomo el pequeño contenedor y trago una píldora. Estoy enloqueciendo.
Cuando siento que la presión y mi pulso se normaliza dejo de apretar los puños y vuelvo a la cocina a desarmar mi compra. Ha pasado casi una hora y no puedo olvidar sus ojos azules viéndome con asombro, como si yo fuese un fantasma y no ella. Alguien toca a la puerta así que termino de colocar las cosas en su lugar y abro la puerta sin fijarme.
— Realmente eres tu… — se mete en mi casa y cierra la puerta detrás de ella, va sola.
— ¿Cómo supiste que vivo aquí?
— Yo te seguí — toma mi rostro en sus manos, siguen siendo suaves, se pareen a las de ella.
— No es una buena broma, no le hice nada a su hijo así que no sé porque me siguió a mi casa pero debe irse.
— Gale soy yo es que acaso no lo entiendes— chilla exasperada cuando intento que vuelva por sobre sus pasos — Soy Madge… Soy Madge Undersee.
— No lo eres — acoto con seriedad — ella ha muerto y no se quién eres pero vete…
— Gale por favor… — insiste en un susurro tomando mi mano, la electricidad me recorre hasta la medula y no puedo quitarle la vista de encima.
— Vi tu casa estallar en pedazos… hace poco sacaron cadáveres de ahí, dos mujeres rubias y una anciana… estás muerta Madge… te enterraron en el Doce.
— Cuando la luz se cortó Salí a buscarte — musita entre sollozos — un agente me encontró y me obligo a subirme con ellos — vi la columna de humo a lo lejos y supe que mamá, mi nana y Victoria estaban muertas…
— ¿Victoria?
— La prima de mi madre estaba en casa porque mamá no se sentía bien y no podía soportar estar con ella a solas…
— ¿Cómo llegaste aquí?
— Craig era el encargado de traerme aquí en primer lugar… su familia cuidaría de mi… y lo hicieron.
— ¿Por qué no me buscaste? — le tomo por los hombros y le sacudo con fuerza.
— Creí que estabas muerto — chilla con fuerza alejándose de mi — vi el acto… cuando Katniss le disparo a la mujer y todo se volvió un caos tú fuiste con ella y se la llevaron creí que los rebeldes los habían matado —se deja caer con las manos en el rostro, llora con ganas.
— Katniss está viva — acoto como si fuera importante— Maté a Prim — agrego dejándome caer frente a ella.
— De momento… solo me importa saber que tú estás con vida.
Jamás creí volver a saborear sus labios. No esperaba en la vida volver a sentir el calor de sus dedos acariciando mi nuca, su cuerpo amoldándose al mío perfectamente, su boca con sabor a fresa inundando la mía con cada beso. No creí que agradecería que Madge Undersee me comprara por una semana para ser su gigoló. Pero tampoco creí que ella acabaría sobreviviendo al bombardeo, que estaría sana y salva y que vivía junto a mi hijo Kilian en el sitio al que decidí llamar hogar.
Volveré a escudarme en que en algún lugar del mundo tiene que ser 31 de octubre aun pero sé que es mentira xD. De igual modo aquí está el epílogo.
Debo ser sincera. Iba a ser mala y lo dejaría en tragedia, pero pudo el amor que le tengo a los dos como pareja y ahí los tienen, vivos y con un hijo pirata xD.
Ok no. El nombre Kilian es una referencia a una serie que me gusta mucho "Once upon a time" donde Kilian es un pirata. De ahí el nombre y el chiste.
Espero que sea de su agrado, como siempre no olviden dejarme que les pareció. Nos vemos en la siguiente historia!
Con cariño atentamente, Anna Scheler.
