La Deidad Embarazada

Summary: Tomoe no tenía idea de lo que se sentía ser padre, y Nanami le acababa de dar la tan afamada noticia: "Estoy embarazada". ¿Qué es ese sentimiento tan desesperado de protegerla más que antes? ¿Podrá el cuerpo humano de Nanami soportar la energía espiritual de un hibrido? [Serie de One-shorts]


Cuarto Mes: Vida


En un abrir y cerrar de ojos, la barriga de Nanami había crecido "lo suficiente" para notar su estado. Los molestos malestares del primer trimestre habían terminado y ahora se encontraba llena de energías para ayudar en lo que pudiese dentro de la casa. Claro, solo lo que su sobreprotector novio le permitía hacer.

—Nanami, deja esas cosas, yo puedo hacerlo. — Insistió preocupado con tono molesto. La chica cargaba con una pequeña caja llena de talismanes.

—No, — Repuso la castaña. —Es mi responsabilidad ayudar en algo. —

"Sé que es tu responsabilidad" Pensó luchando contra la terquedad en sus ojos. La chica portaba un sencillo vestido lila sobre el cual un suéter blanco se dejaba posar sobre los hombros y cubriendo todo el brazo. Se había recortado el pelo para combatir el calor y su carita se encontraba mucho más redondeada. "Kawaii." Se repetía una y otra vez el familiar cuando, al atardecer, las mejillas de su joven ama resplandecían rojizas asemejando el color de una manzana recién cortada del árbol.

—Déjame ayudarte con eso, Nanami-chan. — Dijo la serpiente esbozando una gran sonrisa de aquellas que Nanami no podía combatir. Era sencillamente adorable.

—Awww, gracias, Mizuki-kun. —

—Tch. — Se quejó Tomoe entretanto volvía a cocinar. Otra cosa que había cambiado era el apetito de Nanami. Debía cocinarle varias veces al día sin que eso afectara su salud. Una tarea difícil con los tan afamados antojos que mezclan azúcar con sal o cualquier cosa siempre y cuando luciera comestible.

Los platos se encontraban servidos en la mesa; el peliplateado observó por la ventana esperando ver a la estúpida serpiente y a Nanami de regreso. —¿Cuánto más planean tardar? — Se quejaba sentado en la entrada mientras recargaba su puño sobre la mejilla. No le vendría mal beber algo de sake, sin embargo había dejado de tomar en su lucha por ser más "maduro". De repente, los sonidos de lo que parecía ser una charla llegaron a sus orejas que se movieron como buscando de dónde provenía.

Pronto, la figura de ambos chicos se vio subiendo las escaleras con el sol iluminándolos a sus espaldas y reflejando sus sombras.

—¡Tomoe! — Exclamó la chica en cuanto alcanzó a verlo. Este se puso de pie para recibirla en un abrazo. El enojo desapareció tan pronto aspiró el aroma en el cabello de su ama.

—¿Dónde estabas? La comida se ha enfriado. —Dijo con expresión serena y algo de curiosidad.

—Vamos, dile, Nanami-chan. — Agregó el albino.

—¡Se movió, Tomoe! ¡Nuestro hijo se movió! — Un atisbo de incredulidad se apoderó de su rostro. "¿Se movió?" Había leído sobre eso en algún libro; las futuras madres eran capaces de sentir los movimientos del bebé dentro de su vientre a partir del cuarto mes de embarazo. Vio cómo la chica tocaba su pequeño vientre con lágrimas en los ojos. Sus ojos se posaron hacia la serpiente que reía a su lado. ¿Por qué Mizuki estuvo con ella en ese momento?

—Se sintió muy extraño, al principio me dio miedo. — Confesó ignorando el rostro inexpresivo del chico.

—Me hubiera gustado sentirlo también. — Dijo Mizuki. —Pero no duró mucho tiempo. —

—Tranquilo, Mizuki-kun. —Le consoló. —La próxima vez lo harás, ¿Verdad, Tomoe?—

—Calentaré la comida, los espero adentro. — Soltó sin más dándose la media vuelta. La chica le observó extrañada. "¿Dije algo malo?"

De alguna manera le había afectado no estar presente en el primer movimiento de su hijo. Le parecía estúpido sentirse así, pero esa sensación sin lugar a dudas debió haber sido especial de alguna forma. Igual o más especial que la sensación de tranquilidad que le apoderaba cuando estaba con la mujer que amaba.

Cuando se dio cuenta la figura de Nanami se había escabullido a sus espaldas.

—¿Tomoe? — En su voz un tono nervioso llenó la cocina. El chico siguió picando fruta sin responder, ¿Cómo podría hacerlo después de que él tampoco sabía cómo sentirse? —¿Estás molesto? —

No tenía idea, tal vez tenía razón. —Toma asiento, enseguida te sirvo. — Evadió la pregunta colocando la comida previamente calentada sobre la bandeja. La castaña obedeció sin más.

—¿Sabes? — Dijo. —Luego de que nuestro hijo se moviera dentro de mí, exclamé tu nombre entre la multitud. Estaba asustada, pero fue Mizuki quien me tendió la mano para esclarecer mi mente. —

—No fue mi culpa no estar presente.—

—No te estoy culpando. — Añadió poniéndose de pie. —Lo que quiero decir es que…—

—Lo siento. — Sus brazos la rodearon en una acción involuntaria. La acercó contra su cuerpo con suavidad hundiéndose en el espacio entre el cuello y el hombro de la chica. —No me gustó que la serpiente estuviera a tu lado en ese momento. Quería ser yo quien estuviera a tu lado siempre para compartir ese tipo de recuerdos contigo; suena estúpido, soy un estúpido. —

Nanami rodeó la espalda de su familiar. —No importa, Tomoe. A partir de ahora nuestro hijo crecerá y se moverá con mayor frecuencia; fui yo quien en ese momento lamentó el haberse negado a esperarte. —

La castaña escondió su rostro en el pecho del oji-violeta. —Se sintió hermoso…— Dijo entre lágrimas.

"Las mujeres humanas son únicas" Pensó Tomoe cuando al contacto del vientre de Nanami pudo sentir un pequeño movimiento que quizás formó parte de su imaginación. Eran capaces de crear vida y resguardarla dentro de su cuerpo. Soportar meses de lucha y cansancio para al final ver solo a otro ser humano que dependía de ellas en todo momento. Pero ¿Cuál era su papel de padre dentro de ese sistema? Sí… era el de cuidar a la mujer que tanto amaba y al hijo que algún día nacería para convertirse en alguien.


La luna en lo alto dejaba caer como una lluvia celeste la luz del sol anterior. Tomoe sostenía entre sus brazos a la chica de cabello húmedo que bañaba sus hombros. Él, completamente anodadado por la belleza en su mujer, cayó de rodillas y desabotonó los botones del pecho hacia abajo de la camisa que portaba para admirar la pequeña barriga donde descansaba su hijo.

Sin dudarlo ni un poco, Nanami tomó la mano del chico para que finalmente la tocara. La sensación fue en efecto extraña, anteriormente le parecía que un embarazo era un peligro innecesario; pero ahora, con su oreja como queriendo escuchar la voz del pequeño sobre la piel de Nanami, no se arrepentía de correr ese riesgo.

Ella era diferente.

Él se enfrentaría a todos los demonios que hicieran falta para protegerlos.

Su hijo tendría las características de ambos.

Nada podría salir mal...

¿No?


Mátenme si quieren C: ewe

¡Gracias, gracias a todos! n_n El siguiente será más largo, pero si no subía este así tardaría demasiado tiempo en subirlo, lol.

En el siguiente episodio:

¡Más letras XD!

¡Más drama!

¡Más Kamisama Hajimemashita!