La Deidad Embarazada
Summary: Tomoe no tenía idea de lo que se sentía ser padre, y Nanami le acababa de dar la tan afamada noticia: "Estoy embarazada". ¿Qué es ese sentimiento tan desesperado de protegerla más que antes? ¿Podrá el cuerpo humano de Nanami soportar la energía espiritual de un hibrido? [Serie de One-shorts]
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*Lanza el capítulo desde el cielo y sale volando lo más gaymente posible por su vida*
Sexto Mes: Culpas
Tomoe sintió un escalofrío al ver a su mujer de piel pálida y labios secos. Todo a su alrededor se vio iluminado por una luz blanca; sus pensamientos se habían ido a parar a quién sabe dónde, él solo podía observar. Incluso pensar en una palabra era como intentar recordar algo que nunca había escuchado, como si sus sentidos se apagaran convirtiéndolo en un bloque de hielo. Mikage había avanzado a paso rápido chocando con su hombro en el trayecto, ¿Había sido golpeado? Estaba demasiado estúpido para reaccionar.
—¡Tomoe! — Escuchó decir a este quien tomaba la presión de Nanami. Este parpadeó un par de veces y tragó en seco antes de acercarse. —Mizuki, ¿Qué fue lo que pasó? —
—Estábamos caminando a los alrededores cuando de pronto empezó a tambalearse— Respondió con lágrimas en los ojos. —Lo siento… no sé qué es lo que le pasa a Nanami-chan, no sé por qué pasó todo… si no la hubiera llevado de aquí tal vez…—
—No pienses eso, era algo que ya me temía si llegaba a darse la situación. Nanami lleva un ser espiritual en su vientre, es normal que en su condición de humana sea aún más difícil el embarazo…—Aquel de los anteojos siguió hablando cada vez más distante. El zorro tomó la mano de la castaña que lucía tan pálida y frágil como un trozo de papel. Él ya lo sabía. Cada palabra que salía del rubio parecía ser recitada de un pensamiento que le había cruzado lo más profundo de la consciencia.
Esa noche Nanami no fue llevada al hospital. ¿Qué podrían hacer por ella? Nadie podría darle un diagnóstico a su enfermedad, al menos no un médico con años de experiencia atendiendo únicamente a humanos. Mikage se había encargado de conectarla a un equipo especial que le permitía darle la energía que necesitaba. Por el momento, nadie podía adivinar lo deparaba el destino.
La habitación de la chica estaba… tranquila. El rubio había salido a hablar con los demás Dioses para pedir consejo y ayuda de ser posible. Ni el zorro ni la serpiente se atrevían a entrar en la habitación, y por ende, lo único que podía escucharse era una pequeña respiración…. lo único que ambos seres necesitaban para no perder el control de sus acciones. El albino se encontraba sentado frente a la puerta de Nanami, cabizbajo, con la mirada oculta. El oji-violeta, en la misma posición pero del otro lado, movía de un lado a otro la cola por el suelo.
Las manecillas del reloj sonaban cada segundo, y es que el silencio era tal que se había vuelto necesario.
—Todo esto es tu culpa—. Entonó la serpiente con rabia en los ojos. —Es tu culpa por haber enamorado a Nanami-chan y ponerla en esta situación—. No hubo respuesta.
—Tsk. —Este se levantó y lo sujetó por las ropas. —¿¡Por qué?! ¡¿Por qué no dices nada?! —
Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas y mojar el rostro de su interlocutor. Era una ridiculez que su Nanami-chan estuviera en el borde de la muerte por un estúpido zorro. No podía existir un solo Dios que pudiera ser feliz con el sentimiento de la tristeza, entonces ¿Por qué? ¿Qué era ese ser maligno que disfrutaba verlo caer en la desesperación? (N.A: Se llama Any-m3) ¿Había hecho mal al haber amado? Con las manos hechas puños, este ocultó su rabia en la medida que se tragó todo eso que sentía, el llanto más amargo que ninguna vez emitió.
—Es mi culpa—. Mizuki volteó al cuerpo de su izquierda con intriga. —Debí haber tomado más precauciones cuando comencé a sentirme tranquilo estando a su lado, pero no lo hice. Dejé que su voz, su rostro y sus sentimientos entraran a mí. Acepto la culpa de haberme enamorado de ella...— El zorro levantó la vista. —Y haber deseado formar una familia. — El respirar de Nanami los hizo voltear a la puerta y guardar silencio con una sonrisa de alivio.
—Creo que… te debo una disculpa, Tomoe-kun. — Añadió el oji-verde. —Deberíamos centrarnos en ser de ayuda para Nanami-chan y no mortificarla. —
—Jaja, por primera vez dices algo prudente. —
Por un momento, la mente del familiar se tranquilizó. En medio de todo eso que lo estaba preocupando, en realidad había una alegría que valía el sufrimiento de mil años. Era la fuerza que necesitaba para desafiar al destino. Ambos entraron a la habitación de la castaña para hacerle compañía; un milagro que había sucedido esa noche, era que ambos habían acordado no pelear por el bien de Nanami.
—Es bueno verlos cooperando— Dijo Mikage entrando a la habitación.
—Mikage. — Ambos se pusieron de pie para recibirlo. —¿Qué sucedió? —
—Ookuninushi-sama ha aceptado que Nanami-chan pase el resto del embarazo en su templo; allá recibirá la ayuda que cualquier Dios pueda brindarle. —
—Pero… ¿La reunión de Dioses no se llevará a cabo pronto? —
—Sí, y puede ser una gran oportunidad. La salud de Nanami será tema en la reunión, después de todo ella es representante de este templo. — Tomoe lo vio con seriedad.
—Mikage, ¿Lo saben? — Preguntó.
El rubio lo observó detrás de los lentes. —Solo Ookuninushi-sama está al tanto de la situación. Lo lamento, Tomoe. Pero el hecho de que una deidad humana esté esperando el hijo de un familiar que en el pasado fue demonio, es un tema con mucho peso y deberá ser juzgado como tal. —
—Llevaremos a Nanami-chan a Izumo; es mejor que esperar y no hacer nada. —Objetó Mizuki. —Además, Tomoe-kun, no tienes de qué preocuparte, Nanami-chan se ha ganado el corazón de muchas deidades, ellos entenderán y no les harán daño. —
—Tienen razón… lo lamento. —
La situación se había inclinado a miles de posibilidades. Era verdad que Nanami había sido aceptada por las deidades, pero no por todas, y mucho menos en las mejores condiciones. Además él definitivamente no era bienvenido. Aún si decidieran hacer algo por Nanami…
¿Qué pasaría con su hijo?
¿Qué pasaría con él?
-.-.-.-.-
FIN DEL CAPÍTULO 6°
Y es aquí cuando vuelvo a darles las gracias por esperar… el hecho de que quieran asesinarme me hace sentir bien jajaja…ja ;w;
*Se ata a una silla esperando su castigo*
