Octavo Mes. Baby Shower


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, todos son propiedad de Julietta Suzuki.


Había pasado un mes desde que Ookuninushi dijo la sentencia de los dioses. Nanami había sido trasladada a la Montaña Kurama, donde podría reponerse y estar tranquila lo que restaba del embarazo. Jirou había aceptado mantenerla en el Templo de los Tengu, junto a Tomoe y Mizuki.

Podía escucharse a Nanami reír de vez en cuando del otro lado de la puerta. Tomoe finalmente se decidió a abrirla.

—Y entonces Tomoe casi mataba a ese sujeto cuando se burló del carruaje. — Dijo Mizuki sentado a un lado de la castaña.

—¿Tomoe? No lo dudo, jajaja. —

—Parece que no puedes quedarte callado, serpiente. — Dijo molesto el demonio. —Nanami, es hora de la comida. — Indicó acercando la bandeja.

—Gracias, Tomoe. — Contestó reincorporándose para poder sostenerla. —El bebé no deja de moverse, me imagino que debe tener hambre, jeje. —

—No me extraña teniendo a una madre glotona como tú. —

—¡Oye! ¡Yo no como tanto! — Reclamó en un puchero. —Además, el que está comiendo es el bebé, no yo. —

Tomoe puso la mano sobre su vientre. —Ah, ¿Sí? Pues estás demasiado regordeta, ¿Estás segura de que Mizuki no te ha traído comida a escondidas? —

—Tomoe-kun, no molestes a Nanami-chan. Ella se ve hermosa aunque tenga kilos extra. —

—Demonios…chicos, ustedes…—

—¿Qué sucede, Nanami-chan? ¿Te sientes mal? —

—¿Nanami? —

—¡Cierren la boca! —


—Todo es tu culpa. — Dijo Mizuki ya fuera de la habitación. —Todos saben que no se debe hablar de la figura de una mujer, mucho menos cuando va a ser madre. —

—Yo no dije que se veía mal, al contrario. — Contestó el zorro. —Siempre había sido demasiado delgada, me gusta cómo se ve ahora, mucho más…—

—¿?—

—Hermosa. — Tomoe sonrió disimuladamente. Recordaba cuando antes de dormir hablaba con ella, y esta le platicaba que se sentía verdaderamente bien. Sentir a otro ser vivo dentro de ella valía los momentos de dolor y angustia. ¿Yukiji habría sentido lo mismo? Le hubiera gustado comprenderlo un poco en ese entonces. Recostarse a su lado nunca antes se había sentido tan cálido.


—¿"Baby.. Shower"? — Preguntó perplejo a la chica mientras esta tejía un pequeño conjunto.

—Sí, ya sabes… es una fiesta de bienvenida para el bebé. —

—Hmmm…—

—Vamos, Tomoe, no quiero estar en la cama todo el tiempo, además, ¡Será muy divertido! ¡Habrá globos, pastel, regalos…!—

—De ninguna manera. —

—…Pero…—

—Ninguno de tus amigos puede venir, ¿Recuerdas? —

—Lo sé. — Nanami sonrió con tristeza.

"Demonios…" —Lo único que necesitas son globos, pastel, y regalos, ¿Verdad? —

—¿Eh? ¿Lo harás? — Preguntó viéndolo como cachorro.

—Sí, pero nada de salir de la cama. —

—¡Sí! ¡Lo juro! —


El familiar esperaba fuera de la habitación. Una condición para hacer la fiesta que Nanami había pedido era que Mikage lo autorizara.

—¿Y bien? — Preguntó una vez el rubio estuvo afuera.

—Todo marcha bien, no veo el por qué no hacerle una fiesta. — Dijo poniéndose el sombrero. —Faltan pocas semanas para que nazca el bebé, así que hacerla feliz ahora que se encuentra sana es lo mejor que podemos hacer. — El zorro le vio con seriedad. No quería que esos momentos de tranquilidad se desaparecieran pronto, pero era algo inevitable. —No te preocupes, estaré aquí cuando entre en labor, y me dedicaré enteramente a salvar sus vidas. —

—Confío en ti. —

—Y ella en todos nosotros. — Dijo Mikage antes de desaparecer.

—Tomoe-kun, conseguí los globos que me dijiste. — Dijo Mizuki cargando con una lámpara china.

—No tengo experiencias en fiestas, pero estoy seguro de que una lámpara no es un globo. — Mencionó pensativo mientras se colocaba la pipa y exhalaba.

—¿Qué? ¿Esto no es un globo? —

—La juventud de hoy en día es diferente a hace apenas un siglo. Debemos investigar más al respecto. —

—Cielos… y yo que pensé que Nanami-chan se pondría feliz de verlos en todos lados, como en el festival en el Templo Mikage. — Dijo la serpiente en un suspiro.

—Iremos al mundo humano, Mizuki. —

—¿Qué? ¿Iremos juntos? —


Más tarde, tanto Mizuki como Tomoe se habían deshecho de sus atuendos e infiltrado con éxito en el pueblo más cercano. Las personas, como siempre, eran un dolor de cabeza para el zorro. Los jóvenes de ese entonces no hacían más que revisar sus celulares en cada oportunidad que tenían y tomarse fotografías con sus parejas.

—¡Oi! — Exclamó Mizuki acercándose a una pareja. —Disculpen, ¿Pueden decirnos qué son globos? —

—Vámonos, Akane. — Respondió el hombre alejándose al mismo tiempo que se llevaba a la mujer.

—Rayos, esto será difícil… ¿Tomoe-kun? — Mizuki volteó para todos lados, pero le fue imposible divisar la cabeza plateada de su amigo. —¡TOMOE-KUN! ¿¡DÓNDE ESTÁS?! —

Mientras tanto, frente a una fuente.

—¡Kyaaa! ¡Pervertido! — Una chica retrocedía completamente nerviosa.

—¡No sé qué has pensado, pero estoy seguro de que no es eso! — Respondió Tomoe un tanto nervioso también. En sus recuerdos él no había mencionado nada extraño. Se había encontrado con esa jovencita que parecía seria respecto al resto, ya que en lugar de un aparto electrónico se mantenía alejada leyendo un libro en medio del parque, y las únicas palabras que intercambiaron fueron:

"Oye, ¿Puedes ayudarme?"

"…Claro, ¿Qué puedo hacer por ti?"

"Mi novia me pidió comprar globos para la fiesta, ¿Puedes decirme dónde comprarlos?"

Y ahora, la chica gritaba a todo pulmón que era un pervertido, ¿Qué demonios tenía en la mente? Finalmente decidió alejarse de esta y renunciar a los humanos en ese asunto. Mientras caminaba dentro del parque, Tomoe pudo ver a una mujer a una mujer con el vientre hinchado que luchaba por levantar del suelo una manzana de sus compras del día.

—Permítame. — Dijo levantándola al mismo tiempo que tomaba la bolsa por ella. —Yo la cargo por usted. —

—Vaya, qué joven tan guapo. — Respondió ruborizándose un poco. La mujer no aparentaba ser físicamente mayor por muchos años.

—¿Le duele algo? — Preguntó al verla visiblemente cansada con su brazo reposando sobre el estómago.

—Oh, no te preocupes, estoy a unos días de dar a luz, ¿Sabes? Es muy cansado. —

—Mi novia pronto dará a luz también. — Comentó abiertamente, la mujer volteó a verlo.

—Debes estar muy feliz porque vas a ser padre. —

—…Me pregunto si así es. Su vida está en peligro, y no puedo dejar de preocuparme. —

—La vida de todas las mujeres está en juego cuando se trata de traer a un niño al mundo. — Respondió. —Pero es lo más feliz que puede pasarle a una mujer, no te sientas culpable, ella debe estar agradecida infinitamente contigo. —

Tomoe la observó un tanto sorprendido, esa mujer parecía estar bastante segura de lo que decía. Aunque ella no llevaba a un demonio en el vientre, tenía razón al decir que los humanos eran débiles. Por su mente pasó el vago recuerdo de la muchacha que vio en una ocasión cuando buscaba una manera de salvar a Yukiji, ella había muerto por ser demasiado joven en ese entonces.

—Cierto, Nanami me pidió comprar globos para su "Baby Shower" — Dijo.

—Ya veo, es muy lindo de tu parte organizarlo. Puedo ayudarte con tus compras para agradecerte. —

—¿No será demasiado para usted? —

—Jajaja… no te preocupes, esta mujer aún puede comprar. —

Luego de unos minutos habían llegado a un pequeño establecimiento donde vendían todo para eventos especiales. Desde bodas hasta bebés, le parecía una buena idea que estuvieran juntos unos de los otros. Tras haber tomado unos globos de helio azules y rosas con el característico "It's a boy" e "It's a girl", Tomoe pensó que era tiempo de regresar.

—¿No piensas comprarle algo a tu bebé? — Preguntó la mujer. —Ya que estamos aquí, podría llevarte a comprar algo lindo. —

—…No se me ocurre nada. — Dijo tras largos minutos de observar la gran cantidad de regalos en el aparador.

—Puede ser algo que necesite, como un biberón o ropa. — A Tomoe eso no le parecía importante. ¿Qué podría gustarle a un bebé? — No sabes si es niño o niña, ¿Verdad? — Tomoe asintió. — ¿Qué tal esto? ¿No es lindo? — Preguntó mientras le mostraba un mameluco de color amarillo.

El zorro lo tomó para observarlo, era demasiado pequeño. —Esto está bien, gracias. —

Al anochecer Tomoe había conseguido todo lo necesario, la mujer se había despedido al encontrarse con su marido. Parecían una pareja feliz, e incluso tenían otro niño mucho más grande que le había saludado. Mientras caminaba por las calles y las luces comenzaban a encenderse, Tomoe encontró un curioso objeto. Se trataba de un colgante musical con cachorros de zorros que daban vueltas una y otra vez. Sus ojos se agrandaron. Él era un zorro, y su hijo también lo sería de alguna manera. Sí… quería que viera a los cachorros girar, que se divirtiera con ellos, y ¿Por qué no? Quería verlo jugando con los espíritus, correteando… quería verlo nacer.

—¡TOOMOOOOOE-KUUUN! — Exclamaría Mizuki en medio de la ciudad completamente solo.

—¡Nanami! — Dijo una vez en el templo de los Tengu mientras habría la habitación. —¡Mira lo que conseguí! —

—T-Tomoe… tsk… el bebé ya viene. —

Fin del capítulo ocho.

SOLO UN CAPÍTULO, SOLO UN CAPÍTULO VANU, NO LO ARRUINES.

Ah, pero aún no es junio ewe Mi plazo vence hasta junio ewe(?.

*Aquí yace Vanu. Por jugar con los sentimientos de los lectores*