El Duelo
Solo el ruido de las olas del mar chocando con el barco interrumpía el estruendoso silencio que se instalo en el camarote donde estaba la capitana Zoe con su reciente invitado.
-Como..?- el joven no pudo articular una sola palabra coherente ante la repentina revelación de aquella mujer.
-No me tomes de idiota como los demás, me escuchaste muy bien. Se quien eres y quien es tu padre- parecía mentira que aquella mujer intento seducirlo hace un momento, ahora parecía una fiera que buscaba incarle las fauces en el cuello. Su mirada que antes rebalsaba de lujuria ahora no reflejaba mas que desdén y codicia.
Sin sacarle la mirada llamó a su segunda al mando que se encontraba tras la puerta.
-Me llamo Lady Zoe?- Una joven de cortos y anaranjados cabellos desgreñados por la humedad apareció tras el llamado . Parecía temerosa de hacer contacto visual con la capitana puesto que cuando entró solo inclinó la cabeza y no la levanto .
-Trae un poco de ron, parece que tendremos una larga charla-
La desalineada chica solo asintió y dejo la habitación nuevamente en silencio. Zoe se acomodó nuevamente en la cama donde estaba sentada, cruzo las piernas y de una de sus ligas tomó una pipa y un fósforo.
-No voy a preguntarte que fue lo que te hizo escapar si eso es lo que te preocupa- comenzó a decir mientras con un ligero movimiento encendía su pipa.
-Eres uno de los solteros mas codiciados joven Agreste. Toda hija de noble en edad de casamiento mataría por ser quien comparta el lecho contigo- dió una corta calada a su pipa sin todavía voltear a verlo.
-No creo que me recuerdes, fueron pocas las veces que nos hemos encontrado de jóvenes. Pero como toda Bourgeois, se con quien me conviene relacionarme.- Dejo ir el humo lentamente inundando la habitación de un aroma dulzón.
Bourgeois, escuchó ese nombre de algún lado, quizás en una de esas aburridos bailes a los que su padre lo obligaba asistir en representación de la familia.
-Entonces, mi Lady ,puedo preguntar como es que termino en este barco rodeada de ladrones y saqueadores bebedores de ron?- Riven, que hasta ahora se había mantenido en silencio tratando de acomodar las ideas en su cabeza quiso cambiar el rumbo a la conversación ya que si seguía indagando sobre el no sabia que tan cerca podría estar de encontrar la verdad. Con esta mujer nunca se sabe, ya le dio la pauta que no es ninguna ingenua "hija de noble" ,ella se gano su lugar como capitana, y ahora estaba entendiendo el porqué.
Soltando ligeramente el humo de su ultima calada la capitana rió sin gracia alguna por su pregunta. - No estamos aquí para hablar de mi joven Agreste, pero si quieres saberlo, solo digamos que me aburrió la vida fácil, y encontré una forma mas eficaz de ayudar a mi padre con sus negocios.-
Unos suaves y pausados golpes en la puerta interrumpieron el silencio generado tras esa confesión.
-Pasa- Dijo Zoe sin mas.
Rina entro nuevamente con una botella que contenía el licor color cobrizo junto con dos jarras de madera. Las deposito en la pequeña mesita que estaba junto a la cama y se detuvo en la puerta - Hay algo mas que pueda hacer por usted?-
-Cuando Mino termine sus tareas, tráelo-
Dicho esto, la chica del cabello desgreñado se retiró.
La capitana de El Vergel dejó de lado su pipa y tomó la botella de ron sirviendo dos generosas cantidades en ambos vasos y le tendió uno a Riven.
-Mi tripulación esta compuesta especialmente de mujeres, somos las mejores y mas bellas saqueadoras que alguna vez hayas visto-
-No he escuchado mas que rumores sobre ustedes desde que comencé a navegar. Son una leyenda en el mar, algunos creen que son sirenas que han tomado un barco y se dedican a saquear a los desafortunados- dijo Riven mientras daba un pequeño sorbo a su jarra.
Zoe ante tal comentario trago rápido su bebida y comenzó a reírse muy fuerte.
-Oh , así que así nos reconocen?- limpiándose los restos de ron que había derramado tras su carcajada dio otro gran sorbo y prosiguió - Todas tienen su tarea y su don especial. Las elegí cuidadosamente, no son ningunas estúpidas aunque lo parezcan. Mi principal objetivo es demostrarle a los idiotas que nos han despreciado que no solo ellos pueden ser dueños del mar. No hay mayor satisfacción que verlos implorando por su vida y siendo humillados por una mujer-
Tomó la botella de ron y volvió a servirse en su jarra, haciéndolo desaparecer nuevamente de un solo trago.
-Mis chicas han sufrido mucho joven Agreste, tome ese odio y esa sed de venganza para mi propósito. Yo buscaba una tripulación sanguinaria y ellas un medio para desahogar su rabia. Todas ganamos- dijo tras dejar su jarra en la mesita y lo miró fijamente.
-Han matado a sus familias, han sido violadas y torturadas por sucios piratas- Su mirada se volvió fría y se clavó de lleno en los verdes ojos de Riven.
El simplemente se limitó a dar otro sorbo a su jarra y dejarla a un lado. Ahora que la capitana le contaba aquello no sabia muy bien si podría adaptarse a este barco. Su padre y su hermano eran de los piratas mas temidos en los mares y los causantes de muchas de las cosas que mencionó Zoe. Temía que descubran quien era realmente, si eso llegaba a pasar ya podía visualizar su caminata por la tabla y a la joven de trensas empujándolo con una espada y una sonrisa ladina en sus labios.
Nuevamente unos golpes en la puerta interrumpieron su incomodó silencio. No sabia quien era pero Riven no podía estar mas agradecido con aquel chico que acaba de irrumpir en la habitación. La conversación se había vuelto algo pesada. Ya sabia que todos aquellos saqueos y alianzas que tenia su familia dejaba estas secuelas. Pero nunca se imaginó terminar en un barco con las victimas de aquello.
-Mino, búscale una tarea a este joven, se va a quedar con nosotros un tiempo- dijo con un movimiento de su mano para que se lo llevara.
El joven era un poco mas alto que Riven y llevaba varias rastas en su cabello, un pañuelo atado desde su frente hacia atrás trataba de mantenerlas al margen pero con tanto cabello era imposible así que alguna que otra lograba escaparse dándole una imagen algo desalineada.
Mino miró hacia el rincón donde estaba Riven apoyado y luego miro a la capitana con ese atuendo. Hizo una mueca algo extraña y dejo escapar una pequeña risa.
-Muévete idiota!- Le gritó su capitana.
Mino se puso serio nuevamente y con un gesto le indicó a Riven que lo siguiera. Este rápidamente se puso en marcha para seguirle el paso, pero antes dio una ultima mirada a Zoe.
-Si cambias de opinion con mi propuesta, avísame- tras decir esto con un leve movimiento de su mano le lanzo un beso imaginario y le guiño el ojo.
-Quizás la capitana no te lo dijo, me llamo Mino soy el encargado de las armas, mi padre era el herrero del pueblo donde crecí así que hacer estas espadas es muy sencillo para mi- dijo señalando una pila de espadas que estaban a un costado en la cubierta.
-Un gusto Mino yo soy ..- Riven dudó. Era prudente revelar su verdadero nombre? y si alguno de ellos lo conocía? esta bien que Riven en un nombre bastante común en la sociedad inglesa, quizás no haya problema en usar su verdadero nombre.
-Problemas de memoria?- dijo Mino con tono burlón
-Riven, me llamo Riven-
El recorrido por el barco fue mas entretenido de lo que pensó. Le agradó la gente de allí, las chicas eran hermosas como decían los rumores, aunque tuvieran cicatrices, se notaba que eran mujeres fuertes y no seria buena idea hacerlas enfadar. Mino le había contado un poco la historia del barco. Se llamaba el Vergel porque la capitana decía que cada una de sus tripulantes era como una hermosa flor de un jardín. Hermosas si, pero letales también.
Sin embargo aun no se había cruzado con la chica de las trenzas que había visto esa mañana.
Mino notó aquello y le pregunto.
-Hay una chica de trensas que vi hoy en la mañana, no la he visto todavía- dijo Riven sin pensarlo.
-Hablas de Eri, nunca está en cubierta, su lugar es allí arriba- dijo señalando la cofa- Es la vigía. Aunque para mi es una excusa para no hacer nada- parece que Mino recordó algo que solo el sabia porque hizo una leve sonrisa nostálgica.
Riven levanto su mirada hacia donde señalo Mino pero no logró verla, seguro es como el decía y se encontraba durmiendo en su puesto. De repente un codazo de Mino lo sacó de sus pensamientos.
-Ahí viene la mujer mas hermosa de todas, ni se te ocurra mirarla, ella es mía- dijo el joven de rastas mirándolo seriamente para después reírse y palmearle la espalda.
-Hey , Arya como esta la flor mas bella de este barco- Mino la tomo por los hombros.
-Estas pasando mucho tiempo con Eri veo, ya hasta te saltas tus tareas- Dijo la chica cruzándose de brazos y riéndose tras el intento de coqueteo de Mino. La chica si que era hermosa como decía su guía, morena y de curvas bien definidas era casi hipnotizante a la vista, mas aun con aquella piel tostada que no hacia mas que resaltar sus ojos color ámbar. De pronto lo observo y el se estremeció un poco ¿Que pasaba con las miradas de las mujeres en ese barco? eran muy intimidantes. Puso un mechón de su rebelde cabello detrás de su oreja para observarlo mejor.
-Veo que has despertado, soy Arya un gusto- le tendió la mano en señal de amistad con una sonrisa sincera.
-Riven- se limitó a decir tomando la suya.
-Preguntó por Eri- dijo Mino guiñándole un ojo a Arya , quien no hizo mas que comenzar a reírse a carcajadas tras eso.
-Que valiente eres muchacho- dijo la morena con una pequeña sonrisa confidente.
El día comenzaba a llegar a su fin dando paso al atardecer. El mar estaba tan pacifico que podía crear un espejismo perfecto de los tonos anaranjados que brindaba el sol.
Estaba bastante agotado de tantos nombres y tareas, le asignaron ayudar en la cocina de Mirene, la regordeta cocinera que no dejaba de decirle lo hermoso que el era y lo afortunada que se sentía que le hayan designado un ayudante tan apuesto como el. Riven no podía sentirse mas incomodo con la situación, pero otra no le quedaba. Si quería formar parte de aquella tripulación tenia que trabajar.
-Haremos una fiesta de bienvenida por ti Riven- Mirene entró en la cocina apurada mientras buscaba varias cosas en los almacenes y barriles. -Terminaste con esas papas?-
Habia estado todo lo que quedo del día pelando papas en la cocina, aunque no sea quejaba era mas entretenido que lo que solía hacer en su anterior "hogar".
-No puedo permitir que el homenajeado trabaje en su propia fiesta! llama a Ian a Tim y a Rose!- dijo la cocinera mientras lo echaba de a empujones de la cocina.
Y quien rayos se supone que son esos? , lo mejor seria buscar a Mino para que le diga. Seguro ya lo hizo pero con tanto nombres ya no se acordaba de quien era quien.
Salio de la cocina limpiándose las manos en su improvisado delantal para luego dejarlo colgado en la puerta, subió las estrechas escaleras que lo conectaban a un pasillo y luego tras abrir una puerta salió a cubierta.
El sol ya se ocultaba tras el horizonte, una hermosa imagen pero no mas que la se había quedado contemplando con total fascinación.
En la otra punta de la cubierta se había formado un grupo al rededor de dos personas que bailaban al compás del filo de las espadas. Podía escuchar como algunos alentaban a los suyos y otros solo gritaban apuestas.
En medio de todo ese gentío la vio a ella, moviéndose como si fuera una con la espada. Sus movimientos gráciles , la soberbia de su sonrisa , su mirada cargada de arrogancia, para ella no era mas que un juego, un juego en el que el pobre joven que decidió enfrentarsele había quedado metido y ahora estaba siendo humillado por la chica de las trenzas.
Riven no pudo apartar un solo segundo su mirada de ella. Su figura tan esbelta remarcada por ese ceñido corsetin , la holgada camisa que se notaba le quedaba grande le dejaba al descubierto uno de sus hombros mostrando como las pecas seguian su camino hasta quien sabe donde y el se moría de ganas por descubrirlo. Las viejas botas daban paso tras paso contra la madera hasta que se detuvieron dando la clara señal de que ella era la vencedora.
El hombre robusto y de aspecto tosco yacía en la piso con su espada a un lado y la de Eri apuntándolo directo al cuello.
-Pagame, Tim- dijo Eri con una sonrisa ladina en su rostro.
El grandullón tomó dos monedas de oro que tenia en su pantalón y de mala manera se las lanzo. Ella las tomo en el aire recibiendo el aplauso y las adulaciones de quienes los estaban mirando.
-Sigues siendo invicta mariquita- Arya se acerco a ella despeinandola y riéndose tras su fingido enfado ante ese apodo.
- No hay nadie mas que se quiera enfrentar a Eri !? Se juega por mucho dinero, seis monedas de oro al vencedor!- grito Arya. Una fuerte exclamación de fingido asombro se escucho entre los presentes, mientras bebían de sus jarras y reían a carcajadas.
-Hey, no voy a pagar tanto!- dijo Eri tirandole de uno de sus rebeldes mechones.
-Que poca fe te tienes amiga- dijo Arya riéndose.
-No hay nadie que se atreva a ..-
-Yo quiero intentarlo-
Todos voltearon a ver hacia donde había provenido la voz del desafiante y se sorprendieron al ver de quien se trataba. Incluso Eri dejo su jarra a un lado al verlo.
Riven estaba parado al otro lado de la cubierta con la mano aun levantada sin apartar la vista de Eri. Comenzó a acercarse con paso decidido, durante su trecho se le acercó un eufórico Mino.
-Woo viejo, yo que tu voy con cuidado contra Eri, es la mejor espadachín de la tripulación , nadie le ha ganado nunca-
-Quiero ver que tan buena es, yo también practicaba un poco con la espada de vez en cuando- dijo Riven mostrando una sonrisa arrogante. Mino lo observo y algo le dijo que Riven iba a ser un excelente rival para la soberbia de Eri.
-Apuesto por ti viejo, toma- Le dio una espada que había usado Tim en su anterior combate. -Es algo pesada porque es la de Tim pero es de entrenamiento, así que debería estar bien-
La ronda que se había formado a su alrededor se hizo mas amplia para dejarle espacio a los duelistas. Incluso la capitana había asistido ante aquello, quería probar las habilidades del joven Agreste.
Riven entró dentro del circulo, se puso en posición y espero a que su oponente haga lo mismo.
En el otro extremo Eri sabia que se enfrentaba ante alguien que sabia usar (quizás muy bien) la espada, la puso un poco nerviosa que la mirara tan intensamente pero no iba a dejarse humillar por el nuevo. Iba a ir con todo, ella era la mejor.
El ocaso ya era inminente pero el sol se negaba a abandonar el día, como si quisiera seguir presenciando el duelo que se estaba llevando acabo en El Vergel.
La bella y engreída Eri contra el misterioso Riven. Cualquiera de los dos tenia las mismas posibilidades de salir victorioso puesto a que sus movimientos parecían ensayados para una coreografía de pareja.
Pronto el circulo comenzó a quedar chico ante tal desplazamiento de habilidades, entre estocada y estocada fueron abriéndose paso por toda la cubierta. Eri aprovecho su facilidad para treparse subiéndose de un salto a uno de los barriles para esquivar un ataque dirigido sus piernas. Riven quedo maravillado ante tal movimiento audaz sin embargo el tenia orgullo de espadachín y no iba a perder tan fácilmente. Lanzo otra estocada hacia donde estaba la joven de las trenzas mas ella volvió a esquivarlo dando una voltereta y aterrizando a sus espaldas. El muchacho tuvo que hacer un giro rápido para bloquear el ataque que pensaba hacer Eri a su espalda sin embargo no fue lo suficientemente rápido y logró rasgarle la camisa en un costado de su cuerpo.
El publico que estaba en un expectante silencio lo rompió para dejar un sonoro "uuuuuh".
Eri no desaprovecho esta oportunidad, había encontrado un punto débil, tenia que marearlo , ser mas rápida que el y ella era muy buena en eso. Se notaba que Riven tenia una técnica con la espada muy buena, pero era muy protocolar, mientras que Eri aprendió el arte de la espada para defenderse y sobrevivir.
-Luces un poco cansado niño bonito- le dijo Eri acomodándose un mechón rebelde detrás de su oreja y mirándolo desafiante.
-Estoy un poco fuera de forma lo admito, pero a pesar de eso te hice sudar un poco eh- le respondió con una sonrisa ladina y clavando su mirada en ella.
Eso le hirió el orgullo a Eri y sabia que cuando eso pasaba no pensaba con claridad. Volvió a posicionarse y comenzó a lanzar estocadas de ataque, cada vez mas violentas y Riven se defendía como podía ya que no esperaba tal cambio de movimientos. Estaba siendo acorralado contra el borde del barco, sus posibilidades se iban a reducir mas si eso sucedía, tenia que hacer algo si quería evitar perder. De pronto una idea , quizás algo tonta, lo iluminó. Detuvo uno de los ataques de Eri y retuvo su espada frente a la suya lo mas que pudo hasta que sus rostros quedaron muy cerca uno del otro, a modo de susurro para que solo ella lo pudiera escuchar le dijo :- Me vuelven loco tus ojos-
Eri que hasta ese momento estaba concentrada en destrabar su espada, escuchó aquello levantando la vista de forma sorprendida
-Q-que ..?- Balbuceo, a lo que Riven aprovechando su desconcierto separó su espada y con un giro se colocó detrás de ella. La joven no logro bloquear del todo su ataque provocando que rasgara gran parte de su camisa dejando a la vista una buena parte de su corset. Así que las pecas seguían por ese lado también, pensó Riven.
Una nueva exclamación volvió a escucharse de parte del público, estaban eufóricos, nunca habían visto a Eri tan reducida como en ese momento.
Sabia que aquella pelea le iba a costar pero no creyó que tanto, como pudo acomodó su camisa y volvió a posicionarse. Si quería jugar sucio, bien, ella era la mas sucia de todas.
Recibió los ataques de Riven, que si bien no eran bruscos ni violentos eran rápidos y certeros. En el momento en que Riven iba a dar la gran y ultima estocada ,en un rapido movimiento Eri baja un poco mas el escote de su corset dando alución a que se lo iba a quitar. Esto desconcertó totalmente a Riven que no esperaba aquello sin embargo esa distracción le costo el duelo porque Eri que estaba agachada en el suelo dio una patada tirándolo al piso , lo desarmó y le apunto con su espada al cuello, dándole nuevamente la victoria.
-Tan básicos como siempre los hombres- Dijo sonriendole con arrogancia.
Riven la observó desde el suelo todavía sorprendido por el giro de la pelea, como había podido caer en un truco tan sucio y básico?
-En una pelea normal te hubiera ganado y lo sabes-
-Era una pelea normal niño bonito, nadie estableció las reglas- le guiño un ojo y se alejo caminando hacia Arya.
-Viejo, que intenso! quiero que sepas que acabo de perder una gran apuesta por tu culpa- dijo Mino tendiéndole una mano para ayudarlo a levantarse.
-Esa mujer es increíble..- se dijo para si mismo.
La gran bienvenida estaba por comenzar pero antes la capitana los reunió a todos en cubierta.
-Según mis fuentes en nuestro viaje a La India vamos a interceptar un barco de mercantes chinos, que no solo llevan un importante tesoro ancestral..- comenzó a decir Zoe parada sobre la mesa - si no que también están trasladando unas joyas especiales, joyas con un poder único, y ustedes saben como amamos las joyas- Los gritos de las chicas se hicieron notar en ese momento. - Que dicen? hacemos una pequeña escala antes de llegar a La India?-
Los ecos de afirmación no tardaron en hacerse presentes.
Holaa! muchas gracias por los comentarios, me alegra que hayan leído los dos capítulos que subí ! el de hoy me quedó un poco largo, perdón u.u pero quería hacer esto hace rato así que vayan por un te o un café y léanlo tranquilos :) jajaja
Si hay algo que no les guste en mi manera de escribir o alguna sugerencia con gusto soy toda oídos! Los veo en el próximo cap (ya vienen los miraculous lo juroo)
Ladybug no me pertenece! use los personajes y la historia como fuente de inspiracion sin fines de lucro!
