Tu mirada infernal y divina,
Vuelca confusamente el beneficio y el crimen,[...]
Tú contienes en tu mirada el ocaso y la aurora;
Tú esparces perfumes como una tarde tempestuosa;
[...]
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?
De Satanás o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,
Ritmo, fragancia, fulgor ¡oh, mi única reina!—
El universo menos horrible y los instantes más ligeros?
Himno a la belleza , Baudelaire.
El nuevo guardián (parte 3)
Estaba rodeada por una abrumadora oscuridad. No recordaba como llego hasta allí , de un momento a otro paso de estar frente a aquella mujer rubia y aquel niño chino con cara de susto a este extraño abismo en el que no podía distinguir ni sus propios pies. Quizás fue lo suficientemente estúpida para bajar la guardia dejando la vía libre para que un tercero la golpee por atrás. Todavía no podía recobrar el conocimiento, pero si seguía en ese estado quiere decir que aun no la habían matado, lo cual era bueno ya que una vez que despertara seguro encontraría la forma para escapar.
En medio de aquel vacío una pequeña y tintineante luz roja llamó su atención, su reflejo era tan brillante que hasta pudo ver parte de su cuerpo. Por alguna extra a razón algo la llamaba a esa luz, como un ciego aferrándose a la luz, ella la necesitaba. No podía explicar porque pero sus pasos se volvieron mas urgentes, una extraña sensación de ansiedad se despertó en ella y solo aumentaba a medida que se acercaba.
Tómalos, tómalos,tómalos.
Aquella voz sonó por todas partes haciendo eco en el vació, ya estaba cada vez mas cerca. Al llegar noto una pequeña caja con símbolos y letras que parecían chinas en la diminuta tapa. Sin pensarlo dos veces la abrió dando a conocer su interior: un par de rojos aretes con marcas negras descansaban en aquel estuche. Su tamaño era similar a la circunferencia de un diminuto botón, eran rojos con marcas negras y se colocaban a presión.
Tómalos, tómalos, tómalos.
Volvió a escuchar. Como nunca en su vida Eri fue obediente y se los colocó , casi al instante otro destello,pero esta vez mucho mas grande, salió de ellos dejándola un poco aturdida por la repentina luz. Una vez que su vista se acostumbró logró divisar una pequeña criatura que la miraba con cara de espanto.
En ese instante un fuerte movimiento la trajo de vuelta a la realidad, recuperando poco a poco el conocimiento. Su cabeza dolía demasiado y solo el pálido reflejo de la luna hacia de faro en aquella estrecha habitación.
Un movimiento a su lado hizo que la joven pirata ponga todo su esfuerzo en recuperar sus sentidos sin embargo se calmó un poco al ver que se trataba del muchacho asiático que estaba en la otra habitación tiempo atrás. Quiso ponerse de pie pero un fuerte mareo volvió tumbarla de rodillas haciendo que expulse el poco contenido que le quedaba en su estomago, agradeció nunca cenar antes de un abordaje.
-N-no te preocupes no te haré n-nada, estamos a salvo..logré que escapáramos de aquel lugar- El muchacho le dejó su espacio para que intentara incorporarse, no quería acercarse mas de lo debido a ella para no inspirarle desconfianza. Eri no pudo evitar sentir algo de pena por aquel joven, seguramente era su primera viaje en barco y tuvo la mala suerte de también vivir su primer abordaje. Un pensamiento cruzó su mente , ¿ Como fue que pudieron escapar de aquel lugar? y ¿como la pudo haber salvado si ella estaba inconsciente? Mientras seguía tratando de sentarse no le quitó la vista al muchacho aprovechando para estudiarlo. No parecía ser lo suficientemente fuerte para mover un peso muerto, se notaba que apenas debía tener catorce o dieciséis años como mucho, de baja estatura y muy flacucho, no podía explicarse como hizo para llevarla hasta allí.
Una vez que logró reincorporarse acomodo un poco su blusa y su cabello, fue ahí que sintió una extraña presión en sus orejas. Con sus dedos comenzó a recorrer el contorno de aquellos aretes y no le quedó ninguna duda: Eran los de su sueño.
-Ya me los puedes devolver- de repente la voz temerosa del chico se transformo en una autoritaria y su semblante se tornó serio.-Ya estas a salvo, no los necesitas. Devuélvelos.- Continuó diciendo mientras extendía su mano para hacer énfasis a su petición.
Sin entender nada y por instinto Eri llevo sus manos a las orejas para protegerlos. De ninguna manera se los daría, algo en ellos la hacían desearlos. -Que se supone que es todo esto?- preguntó ya harta de la situación y de no entender nada.
-Te coloqué aquellos pendientes para que no mueras, te han abierto una herida en la cabeza al golpearte- le contesto el chico sin bajar la mano.- Ahora que estas a salvo devuélvelos-
Sin poder hacer mas que retroceder en el suelo, Eri comenzó a tomar distancia como podía de aquel muchacho, no iba a devolverle los pendientes, habian despertado en ella una sensación de poder que nunca había sentido antes, y no pensaba renunciar así como así.
Fu temió que aquello pasara por eso no quería darle los pendientes, pero Wayzz tenia razón, tampoco podía dejarla morir si tenia la posibilidad de salvarla. Wayzz, claro, se le ocurrió una gran idea que seguramente le evitaría tener que tomar medidas violentas para recuperar los miraculous de la buena suerte, había pensado en volver a dejarla sin sentido y tomarlos pero no estaba seguro de como iba a aguantar su cuerpo quedar inconsciente dos veces en tan poco tiempo. La idea que se le vino a la mente fue gracias a que en uno de sus entrenamientos con su antecesor le había enseñado que Wayzz, al ser el miraculous de el Guardián, tiene la posibilidad de mostrar el pasado para entender mejor el presente y así poder prepararse para el futuro. También recordó que su maestro le dijo que si tenia una buena conexión con su kwami era capaz de hablar con los antiguos portadores del brazalete de la tortuga. Si le mostraba lo sucedido a aquella chica seguramente entendería y se los daría de vuelta.
-Wayzz, muestrale los hechos por favor- detrás del muchacho salió una pequeña criatura verde con forma de tortuga que fue flotando lentamente hacia ella. Por acto reflejo Eri se asustó e intentó cubrirse con las manos, pero aquel ser verde se acerco lenta y pausadamente hacia sus aretes haciendo contacto con ellos. El piso bajo sus pies comenzó a desplazarse a una increíble velocidad, transportándola a donde se encontraba minutos, quizás horas, atrás.
-Dame los miraculous, ahora.- De un movimiento rápido y desafiante, la mujer rubia alzó su espada para acentuar su petición.
Fu que estaba estático pareció reaccionar ante la mención de los miraculous, justo en ese momento un tercer muchacho, igual de rubio que la mujer, apareció golpeando a la chica de las trensas que no conocía, dejándola inconsciente en el suelo.
Realmente nunca se imaginó vivir una situación así a tan temprana edad(quien se lo imagina realmente), de saber que se convertiría en el nuevo guardián tan pronto hubiera prestado mas atención a sus lecciones. Necesitaba encontrar una forma de escapar cuanto antes, aprovechando sus finos ojos buscó por toda la habitación una posible distracción, posó su mirada en la uva que no había podido comer anteriormente y con un rápido movimiento la tomó y apunto al único farol que iluminaba el pequeño camarote.
Con una rapidez y agilidad única se movió en la oscuridad y solo dos golpes en los puntos débiles de la nuca bastaron para dejar fuera de combate a la mujer y al muchacho. Asegurándose que no se iban a levantar por un buen rato se acercó con pesar a su difunto predecesor que yacía muerto en el suelo porque aquella mujer lo atravesó sin piedad con su espada mientras intentaba defenderlo. Con ese simple hecho Fu, en sus quince años, se convirtió en El guardián mas joven de los miraculous.
Lentamente tomó el brazalete de la tortuga que tenia su maestro y se lo colocó,un destello verde surgió y tras el un triste Wayzz apareció, hizo una pequeña reverencia a su nuevo portador y se colocó a su lado. Rápidamente buscaron el cofre que tenia las demás joyas para irse de aquel lugar , pero algo los detuvo, aquella chica necesitaba ayuda, parece que el golpe le causó una herida grave.
-No podemos dejarla morir Fu.. sabemos que Tikky tiene poderes milagrosos. No es necesario que ella sea su nueva portadora, podemos ponerle los pendientes para que se cure y luego se los quitamos- dijo Wayzz algo preocupado.
El joven guardián no sabia que hacer, es decir, todavía no era quien para elegir a los portadores, no sentía que contara con la sabiduría necesaria. Ademas ahora que el era el ultimo miembro de la orden tenia que poner los miraculous a salvo lo antes posible pero tampoco podía dejarla morir en aquel lugar. Con rapidez tomó los aretes rojos con puntos negros y los colocó en las orejas de aquella chica. Un destello rojo salió de su cuerpo y vio como comenzaba a respirar con naturalidad y la hemorragia se detenía, realmente los pendientes de la catarina eran milagrosos.
- Wayzz transformarme- dijo calmadamente el muchacho mientras su pulsera resplandecía con una abrumadora luz verde. Cuando se fue atenuando la ropa de Fu había cambiado totalmente , su traje era parecido al que usaban los monjes budistas pero todo verde y en su espalda portaba un caparazón de tortuga. Sin perder un segundo mas tomó a la chica y se la llevo rápidamente de aquel lugar. Sin embargo con la prisa, no notó que dejo caer dos pequeñas cajas en su huida.
Wayzz bajo su diminuto brazo de los pendientes y comenzó a volver lentamente hacia su portador, esperando que la muchacha vuelva a acostumbrarse al presente.
Eri parpadeó un par de veces para terminar de procesar todo lo que había visto en ese tiempo. Realmente aquel muchacho le había salvado la vida con aquella joya.
-Bien, ahora sabes que te los di para salvarte la vida, pero no te pertenecen- dijo Fu mientras volvía a levantar la mano para reclamar nuevamente el miraculous.
-Sabes quien era el que me golpeó?- Cuando Eri proceso todas las imágenes y los rostros que había visto , el de aquel joven se le hizo muy familiar, tanto que una desenfrenada ira se apoderó de ella. - CONTESTA!-
El joven Guardián que creyó haber recuperado un poco el liderazgo de la conversación se vio reducido ante el repentino cambio de humor de la chica, desprendía un aura asesina muy poderosa, sus ojos que antes tenían confusión ahora solo mostraban un profundo odio y una ansia de venganza, Fu se puso en alerta, sabia que si los portadores tenían sentimientos negativos muy fuertes podía llegar a corromper a los miraculous, aunque Tikky junto con Plagg eran diferentes a los demás, no podía estar tan seguro al ver esa expresión en el rostro de la chica.
-E-scuche que el primer barco se llamaba Calypso...o algo así y quien lo dirigía era ..-
-Thomas Agreste- Completó Eri con un gruñido.
Con todo su esfuerzo se puso de pie y comenzó a dirigirse hacia la puerta, tenia que encontrarlo y matarlo, por todo lo que le hizo, tenia que ponerle fin de una vez por todas a su odio. Estaba tan cerca de su objetivo que la piel se le erizó, había planeado este momento por mucho tiempo, y esta vez no lo iba a dejar escapar tan fácilmente. No era la misma de aquella vez.
-E-espera!- Fu intentó detenerla, pero en un rápido movimiento y tomando una diminuta navaja que llevaba en su bota, Eri estampó al muchacho fuertemente contra la pared, era tal la presión que ejercía en su cuello que el apenas podía tocar el suelo con la punta de los pies. Wayzz se acercó alarmado a su portador sin saber que hacer.
-Escúchame mocoso, si piensas que te voy a devolver estos pendientes estas muy equivocado, no soy ninguna estúpida, te he visto transformarte en algo distinto con tu brazalete- Cada palabra que salia de la boca de Eri estaban cargadas de odio- Agradezco que me hayas salvado la vida, pero todavía no me lleve mi parte del tesoro, asi que si no te molesta reclamaré estos pendientes- con una torcida sonrisa, Eri terminó de golpear a Fu contra la pared dejándolo inconsciente.
Aun mareada por el movimiento brusco Eri comenzó a caminar por el interior del barco tratando de encontrar una salida a cubierta. Si podía aprender a controlar el poder de aquellos pendientes poder llevar a cabo su objetivo no iba a resultar tan complicado, y quien sabe? quizás también le sirvan para ganar un que otro dinero extra.
Una fuerte explosión se sintió muy cerca de donde estaba ella, por reflejo se tiró al suelo para cubrirse y fue ahí que pudo divisar como Calypso apuntaba sus cañones a lo poco que quedaba de aquel barco.
-Estúpido Agreste.. siempre tan mal perdedor- cuando volvió a ponerse de pie pudo divisar la escalera que la llevaría a cubierta, rápidamente comenzó a dirigirse a ella pero otro cañonazo la hizo tambalearse. Un montón de maderas cayeron delante de ella bloqueando el paso, no había forma de salir, se encontraba atrapada a la espera de que otro disparo terminara con su patética vida. No podía creer su suerte, quizás el no haberle devuelto los pendientes a aquel muchacho ocasionó esto, fue con ese pensamiento que intentó recordar lo que vio en los recuerdos, a ver si encontraba la forma de activar los pendientes. -Habia dicho algo como .. transformarme?- murmuró.
De repente una luz roja la envolvió por completo, la sensación de mareo y cansancio se desvaneció al instante, su cuerpo ya no le dolía y sentía como su sucia y transpirada ropa era sustituida por una nueva.
-Usa la soga de tu cintura para sacarnos de aquí-
Una aguda voz se escucho dentro de su cabeza, comenzó a buscar la mencionada soga y encontró lo que parecía ser uno de esos espejos redondos que tenia su capitana atado a la cintura, lo tomó y como si fuese una extensión mas de su cuerpo lo usó para amarrarse al exterior por un hueco que se había formado en el techo, tomó impulso y con un gran salto llegó a cubierta.
El barco estaba desierto, ya habían tomado todo y se habían marchado, como era costumbre. A lo lejos pudo divisar a El Vergel alejándose a toda velocidad, sin embargo no podía pensar en otra cosa que en encontrar a Thomas Agreste y cobrar su venganza. De alguna manera llegaría a su barco y lo enfrentaría cuando menos se lo intentaba encontrar un bote para salir de allí se topó con un espejo roto en el espejo y contempló su nuevo atuendo, normalmente no le daba mucha importancia a esas cosas pero le llamo la atención en gran medida que esos pendientes también le dieran ropa nueva.
Una especie de body que se pegaba a su cuerpo como si hubiera estuviera pintado cubría todo su torso hasta el cuello, no tenia mangas pero si unos guantes que le llegaban hasta poco mas abajo de los hombros dejándolos al descubierto, una falda con varios volados (que se le hizo parecido al atuendo de Zoe, asco) un corsetin, unas medias que llegaban hasta la mitad de sus muslos y unas botas similares a las altas que ella usaba normalmente. Todo tenia el mismo patron: rojo y lunares negros.
Se parecía a su capitana cuando intentaba ligar con alguien, pero no le desagradó del todo, aunque lo que mas llamo su atención es que tenia un antifaz.
-Parece que El Vergel ha dejado una flor olvidada-
Aquellas palabras le erizaron la piel por completo, tenia pesadillas con aquella voz, la reconocería en cualquier lado.
-Por nada del mundo tienen que conocer tu identidad Eri, tienes que mantenerla escondida!-Sus pendientes volvieron a hablarle, sintió que si desobedecía tendría serias consecuencias por lo que decidió obedecerla.
Volteándose rápidamente para enfrentar a su objetivo casi se le cae el alma a los pies al verlo nuevamente enfrente. Se había preparado tanto tiempo para este momento pero ahora que lo tenia enfrente no hacia mas que recordar una y otras vez aquel dia. Las ira, el odio y el rencor eran tan fuertes que sentía que le quemaban por dentro.
-Eri, no! tienes que calmarte!-
Sin embargo esta vez Eri no escucho, su cuerpo era movido por puro instinto asesino. Rápidamente tomo aquel "espejo" con el hilo y comenzó a girarlo violentamente hacia Thomas que cambió su semblante de soberbia a uno de alerta. Tomó su espada un poco desconcertado al ver lo que tenia enfrente, era un arma extraña y no sabia como podía llegar a atacarlo.
Con una agilidad que nunca había poseído, Eri tomó carrera y con un giro aterrizo a escasos centímetros del muchacho que quedó desconcertado, aprovechando eso lo tomo del cabello y comenzó a golpearlo una y otra vez contra el mástil que estaba en medio del barco. La sangre no dejaba de salir de su tabique roto, de un fuerte empujon lo tiró al suelo, como el seguía un poco atontado por los golpes no reacciono al momento en que ella lo tomo nuevamente del pelo y le ato aquel hilo alrededor del cuello, pasó el otro extremo por una de las velas que estaban mas arriba y comenzó a tirar de el. Thomas automáticamente llevó sus manos al cuello para evitar la asfixia pero era imposible.
-TE DUELE NO? ESTAS SUFRIENDO NO?- Eri seguía poseída por aquel odio y no iba a parar hasta verlo muerto - Es exactamente lo mismo que haces con los inocentes en los pueblos que tu y tu estúpida familia saquean para su riqueza! - decía mientras seguía tensando la cuerda.
-Tranquila muchacha, no puedo perder otro hijo en una misma noche-
Una espada se clavo justo al lado de su rostro cortando el hilo donde colgaba un casi moribundo Thomas. Este calló al suelo tosiendo tratando de recuperar el aire.
Al voltear, Eri se encontró con aquella mujer rubia que había visto anteriormente en el camarote, algo le decía que no debía subestimarla.
Tomó la espada y la blandió a modo de desafió hacia aquella mujer.
-No suelo pelear con niñas, pero tienes algo que quiero- Desenfundo la espada de su hijo y la levanto en respuesta a Eri. - Voy a darte una lección por lastimar a mi hijo , y de paso me llevare esos pendientes- una tranquila y calmada sonrisa cruzó el rostro de Anna Agreste, entonces fue ella quien dio el primer movimiento.
Dirigió una estocada rápida y certera hacia Eri quien la esquivó con rapidez y contraatacó al instante, no le iba a dar el rol de la ofensa, no lo iba a permitir. Ella era Anna Agreste, la madre de Thomas , igual de vil y tirana que su hijo y por ende si podía cobrarse la vida de ambos en una misma noche seria muchísimo mejor.
La pelea estaba muy pareja, ambas tenían un dominio muy bueno de la espada, aunque el estilo de aquella mujer se le hacia muy familiar. Sabia por donde iba a atacar porque ya se había enfrentado a alguien con movimientos similares, pero no lograba recordar quien. Anna pareció notar aquello y comenzaba a frustrarse por lo que decidió atacar por otro lado.
-Y dime niña, que fue lo que te arrebatamos? a tu familia? algún novio?-
-No es de tu incumbencia- se limitó a responder.
-Seguramente tu madre gritaba "No por favor"cuando la torturaban y tu padre intentando defenderlas a ambas perdió la cabeza y la colgaron en la entrada de tu mugrosa casa-
Las imágenes de aquel día aparecieron en su cabeza en ese momento, los gritos de su madre, las burlas de esos piratas cuando su padre intentó detenerlos y le cortaron la cabeza sin mas, y sobre todo la mirada de Thomas Agreste hacia ella.
Eri comenzó a tomarse la cabeza para sacar aquellos tormentosos recuerdos de su mentes, mientras que Anna sonreía gustosa de haber dado en el blanco.
-Pobre campesina, creíste que podías convertirte en pirata y vengar a tu familia verdad?- Comenzó a caminar a su alrededor lentamente, le hizo un fino y gran tajo en el brazo.
Gritando de dolor,fue traída de vuelta a la realidad, pero era tarde ya que había dañado su mano izquierda que era con la que solía luchar.
-Y tuviste la estúpida suerte de encontrarte con uno de los miraculous y creíste que serias invencible no es así?- hizo otro gran tajo en su espalda. Esta vez se acerco por atrás y tomándola fuertemente del cabello acerco su rostro a su oído y le dijo - No eres mas que basura y tendrás el mismo miserable destino que tus padres- a punto de hacerle un corte en el cuello y acabar con su vida Anna no previó el momento en que Eri levanto la espada y la clavo hacia atrás dando justo en el centro del abdomen de la mujer.
Justo en ese momento un ruido se escuchó y atravesando la cubierta salió un extraño joven vestido con un chaleco largo negro con orejas de gato, guardó lo que parecía ser un bastón y cuando volteo a ver el resto del barco se encontró con el inerte cuerpo de Anna Agreste, y cerca de ella una chica con un extraño traje similar al suyo rojo y negro que lo hacían confundir ya que no sabia donde empezaba su ropa y terminaba la sangre de su madre.
-Oye muchacho, cálmate, no te dejes llevar por la ira- La voz de la pequeña criatura volvió a sentirse en su mente pero Riven no la escuchó, ante el estaba la asesina de su madre y no la iba a dejar escapar con vida.
Hola! perdón si quedó largo :c espero les haya gustado, muchas gracias por los reviews! espero ansiosa los próximos :)
