Clap of thunder means
the moment at which one falls instantly in love with someone else.
Coup de Foudre
El humo que soltaba la capitana de El Vergel con su fina y dorada pipa formaba largas y extensas espirales que parecían atravesar el techo de madera y llegar hasta quien sabe donde, como si de sus pensamientos se tratasen cada espiral tenia una curva diferente, mas todas tenían algo en común: No se dispersaban y eran claras.
-Eri desaparecida y Arya tomada de rehén por Thomas Agreste- repasó en voz alta mientras volvía a dar otra calada.
-Como puede asegurar que Eri no esta muerta?- Rina quien se encontraba a sus espaldas se atrevió a cuestionar las afirmaciones de Zoe, con una voz que intento simular su timidez.
-Se que nunca te agradó, pero no creo que sea motivo suficiente para que la subestimes de esa forma, Rina- Dejando salir nuevamente el humo, la capitana no apartaba su celeste mirada de la ventana de su cabina. El océano amenazaba tempestad nuevamente, podía ver como las nubes se agolpaban una al lado de la otra con la intención de privarles los rayos de sol. - No creo que sea tan tonta como para morir en un simple saqueo- sentenció mientras daba otra larga calada a su pipa.
-Que vamos a hacer con Arya?-
-Honestamente no me interesa lo que le pueda pasar, pero Eri es capaz de quemar el barco entero si no la traemos de vuelta- tras un fuerte suspiro de frustración y dejando la pipa a un lado se acercó a la ventana - Ademas pensándolo bien, no es tan mala idea una vicia a Calypso-
Sin levantar su rostro y con los lentes algo empañados por la espesa humedad Rina sonrió silenciosamente - Puerto Caimán?-
-Puerto Caimán- Contesto Zoe sonriendo fríamente.
La noche había caído por completo y no podía creer que había pasado casi todo el día sentado en un bote.
-Quédate aquí mientras busco algo de información de nuestro barco, no tenemos para pagar el atraque así que CUÍDALO!- Fueron las palabras de Eri antes de desaparecer en la extensa maleza que conectaba al pueblo que se encontraba a orillas de Caimán.
-Oye chico, tengo hambre-
Riven dejó de ver aburrido la dirección en la que se había alejado la chica para mirar a la pequeña criatura negra que levitaba cerca de su rostro y lo miraba con sus centelleantes ojos verdes exigiéndole atención.
-No tenemos comida, tenemos que esperar a que vuelva Eri-
-Si que eres tonto, realmente confías en aquella mujer?-
Aquello lo hizo meditar un poco, no es que desconfiara de ella ni tampoco pensara algo malo, podía ser bastante grosera y mandona pero entendía que tenia una carácter especial y esa era una de las cosas que mas le atraía.
-Seguro debe estar divirtiéndose sin ti en ese lugar- puso un tono burlón para ver si podía aunque sea enojarlo un poco, se estaba muriendo de hambre y no le importaba implementar cualquier medio para conseguir su comida.
Tras meditarlo un buen rato Riven decidió ir tras Eri, lo mas seguro era que aquella criatura tenga razón, ya hasta podía imaginarse la escena de ella bebiendo hasta el hartazgo y apostando con media taberna todo el dinero que no tenia.
-Nunca pregunte tu nombre, tienes uno verdad?- Mientras aseguraba el bote recordó que desde que recobró el conocimiento tras la batalla de la noche anterior, solo le reclamaba comida.
-Plagg-
-Riven- y le dedico una sincera sonrisa.
-Bueno chico, vamos a ver que delicias me esperan en este siglo!-.
Escasa iluminación, hombres inundados de alcohol en cada uno de los rincones de las estrechas calles, parecían reírse solos de quien sabe que y sus mejillas estaban igual de rojas que el cabello de un irlandés . Algunos estaban acompañados por mujeres igual de ebrias que ellos, los dientes escaseaban en aquel lugar pero sobraban las risas y las carcajadas, cantos y peleas sin principios ni fin, esa fue la primera impresión que se llevo Riven sobre Puerto Caimán.
En medio de las pequeñas casas y los múltiples bares había uno que destacaba, era mucho mas grande que los otros , quizás porque también contaba con habitaciones para los viajeros o para quienes quieren pasar un buen rato por solo un par de monedas de bronce. Con la mejor de las suertes si ahí servían comida seguramente podría escabullirse a la cocina para que su diminuto compañero pudiera alimentarse de una vez por todas.
-Tenia razón! me debes muchas comida por esto!-Plagg estaba asomado en una de las sucias ventanas de aquel lugar, Riven no se dio cuenta en que momento salio de su escondite pero se asomó también a ver de que se trataba, y ahí estaba, justo como Plagg había dicho, Eri rodeada de piratas riendo y bebiendo mientras era observaba junto con otros dos fornidos hombres haciendo apuestas en el clásico juego de dados. A leguas se notaba la ebriedad de la chica, las pecas como mariquitas estaban al rojo vivo y contrastaban la palidez de su rostro, los ojos adormilados y la extensa sonrisa en su rostro eran prueba suficiente para hacerle saber a Riven que llevaba un buen rato bebiendo. Mas tarde se encargaría de eso, ahora lo primero era alimentar a su compañero.
Rodeando la taberna pudo ver que en la parte de atrás había una pequeña puerta, al asomarse discretamente pudo ver que efectivamente se trataba de la tan anhelada cocina pero dentro habían dos hombres grandotes y de aspecto tosco cocinando, tenia que encontrar una forma de distraerlos, se le ocurrió que quizás rompiendo algún vidrio del otro extremo los haría salir pero no hizo falta ya que se ve que en el salón principal había empezado una pelea, vio volar sillas, escucho como se rompían vidrios o quizás una botellas?. Los dos hombres fueron a detener la situación así que Riven aprovecho el momento para entrar.
-Rápido toma lo que quieras y vayámonos- Riven que no se había dado cuenta de su gran apetito hasta el momento comenzó a llenarse las manos de pan y salchichas que había sobre la mesa, cuando se detuvo a ver a Plagg este flotaba indeciso sobre el lugar.
-No hay nada que me guste..- había olfateado varias cosas pero todo le produjo rechazo, es que solo comía una sola cosa?
-y que tal esto?- le acerco un pequeño trozo de queso de cabra que estaba sobre la tabla, la pequeña criatura lo olfateo con desconfianza pero luego de darle una lamida con su diminuta lengua lo tomo rápidamente de su mano y lo engullo gustoso.
-Esto si me gusta!- relamiéndose sus mejillas y con una clara expresión de contento Plagg hizo desaparecer aquel bocado de queso en un minisegundo, por eso Riven decidió tomar un buen pedazo de queso para tenerlo siempre que su compañero quiera alimentarse.
Una vez a salvo fuera de la cocina y escondidos en el bosque que rodeaba el lugar comenzó a degustar lo que había hurtado, tenia muchísima hambre y aquello estaba delicioso. Todos sus modales aprendidos durante largas practicas se habían ido al caño en ese momento cuando se metió mas de tres trozos de pan y media salchicha en la boca.
-Veo que no era el único hambriento- Los ojos de Plagg resplandecían en la oscuridad como dos espectros verdes que los observaban divertido. -No se como obtuviste el anillo, pero creo que nos podremos llegar a llevar bien chico- dijo sonriendo de manera confidente - Ahora el problema es aquella chica que tiene los pendientes de la creación, si el kwami se corrompe pueden pasar muchas cosas malas.. necesitamos recuperarlos-
Riven finalmente termino de tragar y lo miró pensativo, supo desde el primer momento que aquella extraña mujer tenia el mismo poder que el y por ende no seria facil detenerla, ademas pudo notar que lo superaba en varios aspectos, sobre todo porque al parecer sobrevivió aquella caída - Sobrevivió?-
-No puedes matar tan fácilmente a un humano que ya tuvo contacto con nosotros-
-Y que pasa si se corrompen estas cosas?- dijo mirando su anillo.
-Una cosa a la vez, ya lo sabrás, lo importante ahora es que no reveles tu identidad a nadie y que aprendas a usar los poderes del anillo-
El estruendo de una mesa que había salido disparada por una de las ventanas los interrumpió, y Riven recordó automáticamente que Eri seguía ahí dentro.
-Tengo que ver si esta bien- poniéndose de pie comenzó a dirigirse nuevamente a aquel lugar
-Completamente desarmado?- dijo Plagg a su lado con una sonrisa burlona.
-Arrrgh tienes razón lo olvide..- con la vista comenzó a mirar a su alrededor en busca de algo que le sirva hasta que se detuvo en la pequeña criatura negra y sonrió levantando una ceja.
-Ah no, ni lo pienses, no puedes usar los poderes para cosas como estas, ademas acabo de comer y..-
-TRANSFORMAME!-
-Ha estado haciendo trampa todo este tiempo!-
El robusto hombre que se sentaba frente a ella se levantó de golpe haciendo tambalear toda la mesa, le faltaban una buena cantidad de dientes y su apariencia revelaba que hace rato no tenia contacto con el jabón.
-Que estas insinuando bola de grasa?- Eri que nunca sabia cuando callarse y mas con la cantidad de copas encima se levanto de igual manera, solo que su pequeña estatura no era frente para aquel inmenso hombre.
El tercero que aun estaba sentado quiso tomar los dados de la muchacha pero en el momento que comenzó a estirar su mano una navaja se clavo a escasos centímetros de el haciéndolo desistir.- Tocas mis cosas y te despides de tu querido pulgar- dijo Eri sin si quiera voltear a verlo, estaba ocupada con su otro rival de mayor tamaño.
Justo en ese momento un pobre infeliz pasaba con unas jarras de licor y volcó una sobre el hombre corpulento, este ya desbordado por la ira lo tomo de su camisa y lo quiso aventar contra Eri, pero ella lo esquivo y el pobre chico cayo golpeando a otro grupo de hombres que se encontraban en el salón. Como si fuera la oportunidad que esperaban se pusieron de pie y se acercaron hasta donde estaban ellos y tras intercambiar insultos comenzaron los golpes.
En menos de un minuto, toda la posada estaba implicada en una pelea originada meramente por los efectos del alcohol y Eri no se iba a quedar afuera, era su oportunidad para robar algo de dinero y huir de ahí. Sigilosamente comenzó a tomar las pequeñas bolsas con monedas de los hombres que estaban preocupados por dejar sin dientes al otro que de otra cosa.
Uno de ellos noto lo que estaba haciendo, toco el lugar donde tenia escondido su dinero y noto que ya no lo tenia - DETÉNGANLA! esta robando nuestro dinero!- algunos que estaban a su alrededor lo escucharon e hicieron lo mismo que el, buscaron sus monedas y no las encontraron. Comenzaron a abrirse paso entre todo el tumulto de peleas y mujeres gritando para no dejarla escapar.
Eri vio como poco a poco comenzaban a acorralarla y sola no podría desarmar a tantos hombres que la doblaban en tamaño, se maldijo por no prestarle mas atención a Juliette cuando intento mostrarle los movimientos básicos para escapar y encima el alcohol no la dejaba pensar con claridad. Antes de quedar completamente encerrada, tomo una espada de uno que ya estaba desmayado en el suelo y la levanto contra sus rivales, estos al ver que tenia una espada comenzaron a desenvainar las suyas.
-Diablo, porque no las sacaron antes!?- dijo Eri frustrada, no sabia que estaban tan armados, malditos tramposos.
De un salto se subió a una mesa para no quedar a tanta diferencia de altura y aun dominada por el alcohol comenzó a provocarlos. - Quien va a ser el primero ?- dejó escapar una carcajada y apenas pudiendo mantenerse en pie blandió su espada. Uno de los hombres acepto el desafío y se subió a la mesa junto con ella, otro mas también acepto y se subió justo a sus espaldas. - Ah, necesitas que tu novia te ayude- Eri no sabia cuando callarse, sin embargo a pesar de su estado y su poca percepción de la realidad logro esquivar ágilmente el ataque que ambos le dirigieron, dándole una patada a uno y un codazo al otro, pero el tercero que quiso participar ella no lo notó, y ya era demasiado tarde para poder esquivarlo y salir ilesa. Tratando se moverse para recibir el menor impacto posible se preparó para sentir el dolor pero en vez de eso una sombra negra que entro a una velocidad inhumana la cubrió evitándole recibir el golpe.
-Tantos hombres atacando a una sola mujer? si que son cobardes-
Ante sus ojos estaba el extraño muchacho de las orejas de gato que quiso matarla la noche anterior, como acto reflejo ella llevo su mano a uno de los pendientes.
-Te sacare de aquí, mi Lady- giro a penas su cabeza para corroborar que Eri se encontraba bien y luego con su bastón de plata comenzó a desarmar a los que anteriormente quisieron lastimarla.
Eri estaba en shock, tanto que sintiendo el peso de su propio cuerpo se quedo de rodillas sobre la mesa observándolo, y rezó que sea problema del alcohol porque aquel hombre con el extraño disfraz de gato le pareció algo ... lindo.
Riven no quería pelear solo quería sacar a Eri de aquel lugar así que desarmando al ultimo hombre que se encontraba cerca de ellos, corrió a la mesa y tomándola por la cintura activo su bastón y comenzaron a elevarse hasta el techo.
No sabia como habían llegado hasta ahí arriba ya que todo sucedió muy rápido pero al tenerlo tan cerca pudo apreciar mejor sus rasgos, tenia una mirada idéntica a la de un felino, era completamente verde con su pupila un poco mas angosta. Su cabello era rubio por lo que la capucha con orejas de gato le permitía ver y sus brazos fuertes y marcados a penas, la sostenían firmemente de la cintura. Y parece que no entendía mucho sobre el espacio personal ya que tenia su rostro a escasos centímetros del suyo.
-Te gusta meterte en problemas eh?- su voz emanaba seducción en cada nota, era profunda pero un poco aniñada a la vez, Eri agradeció lo colorada que se ponía cuando bebía, porque sabia que en ese momento su rostro hubiera delatado lo que ocurría en el interior de su cabeza.
En ese momento un extenso relámpago cayó en medio del mar a lo lejos iluminando por un momento el cielo, tiempo suficiente para que Eri apreciara mejor sus rasgos, el estruendo mas fuertes que había escuchado en su vida no tardo en llegar, y poco a poco las gotas de lluvia comenzaron a cubrirlos. Nunca había sentido esa sensación con alguien, y supo que no habría marcha atrás.
-Que haremos con ella?-
-Nos servirá como moneda de cambio para algo mejor- Thomas Agreste levanto los hombros en señal de poca importancia al asunto.- Después de todo El Vergel no puede perder así como así a una de sus flores, seria una gran humillación para su capitana- tras una fría sonrisa observó a una inconsciente Arya atada en el frío y mohoso calabozo que se encontraba en lo mas bajo de Calypso.
-Llévenla a mi habitación- ordeno el capitán.
Gracias por lo comentarios! espero que ya entiendan un poco de que va a ir este cuadrado de amor-odio n.n
