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Finn intacto
Así que esa fue la única vez que besé a «Quinn la sexy maldita porrista» Fabray. Y yo, en ese momento, ni siquiera estaba segura de que contara, quiero decir, contaba para mí porque fue asombroso. Había sentido hormigueos hasta los pies y hermosas mariposas en el estómago. Me hizo entrar en un estridente sueño inducido por todas mis hormonas recorriendo mi cuerpo durante horas.
Pero no estaba segura de que Quinn lo contaría como un beso real ya que apenas nos habíamos tocado los labios, bueno, la lengua, cuando la señorita Silvester entró e interrumpió. ¡Condenada entrenadora!
De todos modos, no estaba segura de ella lo contaría como un beso real.
Entonces, cuando mi mejor amigo, Kurt, y yo esperábamos para encontrarnos con Finn después de su práctica de futbol, yo estaba increíblemente ansiosa. Ambos nos sentamos agachados sobre los libros de trigonometría en la biblioteca de la escuela fingiendo que estábamos haciendo ecuaciones, pero en realidad estábamos preocupados discutiendo si Quinn había mandado a destrozar la cara a mi novio o no.
No le había contado a Kurt sobre el beso ni lo que Quinn había dicho, que si la besaba no mataría a Finn. No estoy segura de por qué se lo oculté, le contaba prácticamente todo. Supongo que estaba avergonzada de ello o me sentía ligeramente culpable. No estoy segura de por qué exactamente, pero no podía soportarlo por mucho tiempo.
De todos modos, solté un suspiro de alivio cuando Finn finalmente entró en la biblioteca, con su adorable rostro intacto. Suspiré de nuevo cuando se sentó en el asiento a mi lado y sonrió, presumiéndome sus pequeños lindos hoyuelos. ¡Era un amor!
—Vi a Quinn en la práctica —dijo Finn, acercándose y hablando como si fuera confidencial, como cuando estás en la biblioteca y se supone que no debes hablar, y para que nadie supiera que Quinn quería matarlo y no se enterara nadie ahora, le agregó drama a la conversación.
Otra sonrisa se le dibujó en sus adorables labios cuando continuó susurrándome animadamente, obviamente todavía con la adrenalina por las nubes tras su escape cercano a la muerte.
—Cuando Quinn llegó a la práctica, tarde desde luego, yo estaba preparado y completamente listo para morir allí mismo. Y ella caminó hacia mí, como «voy a matarte, imbécil». Pero luego se rió y dijo: «Nah, sólo estoy bromeando. Estamos a mano».
Finn se rió entre dientes, como si fuese divertidísimo, pero yo sabía que era de alivio. Había estado asustado, estaba mucho más asustado de lo que aparentaba. Él había querido encajar con "los chicos" del equipo de futbol, pero no era como ellos. Él era dulce y tierno. Al tratar de ser "duro" sólo logró hacer enojar a todos. Los chicos del equipo lo llamaban "poser", le herían los sentimientos, y definitivamente, si hubiese conseguido que por Quinn le golpearan la cara, eso no habría ayudado.
Así que, en mi interior las cosas estaban efusivas y nerviosas. Mi corazón hacía acrobacias. Quinn había dejado escapar a Finn, por mí... por mi beso. ¡Qué genial! Mi beso había salvado el hermoso rostro de mi novio. ¡Eso era genial, genial, en verdad!
Me sentía cálida, agitada y me dije que sólo era porque estaba alegre de que Finn estuviera bien e intacto y no hubiera sido golpeado frente a sus compañeros de equipo. No estaba muy segura de que esa fuera la única razón, quería que fuera la única razón, pero temía que también tuviera que ver con Quinn, que hubiera dejado sano el rostro de Finn por mí. Me sentía... conmovida.
Kurt levantó las cejas y luego las frunció, obviamente estupefacto por el inesperado giro de los eventos.
— ¿Estamos a mano?
— ¿Estamos a mano?— Lo dijo de nuevo, con incredulidad, como: «No puede ser».
— ¿Quinn dijo eso?
Finn se encogió de hombros, todavía sonriendo.
—Eso es lo que dijo ella.
Kurt no parecía convencido.
—Tal vez quiere que sea un ataque sorpresa.
Finn se encogió de hombros de nuevo.
—No lo creo. Parecía estar de buen humor, como si acabara de obtener una A en un examen o algo así. Me dejó ir, estamos a mano.
—Quinn Fabray no deja ir a la gente —agregó Kurt a sabiendas, como si supiera todo sobre Quinn—. No te hubiera mandado golpear sólo porqué sí. La llamaste Neandertal. Y que no era tan sexy.
Finn contestó sin vacilar.
—Y lo es.
—Sí, pero mira, esa es la cuestión —añadió Kurt—. Tiene que mantener su reputación.
Me rocé los labios, todavía sintiendo la calidez de la hermosa y sexy boca de Quinn... imaginándomela. Obviamente, Kurt estaba equivocado, a Quinn no le importaba mantener su reputación de chica mala tanto como ella creía, aparentemente era eso, o bien... tenía muchas ganas de besarme. El pensamiento hizo que el cuerpo se me pusiera tenso y me erizó el pelo de los brazos, sólo que eso no era nada en comparación con mi corazón que estaba corriendo desbocado. Pero era tonto ponerme de esta manera por ese ridículo pensamiento y lo sabía, no era como si Quinn sintiera "algo" por mí ni nada por el estilo. Ni siquiera pienso que me haya notado antes.
Bueno, solía pensar que... Quinn no me notaba. Pero sabía que mi apellido era Berry, y que Finn era mi novio, así que obviamente sabía más de mí de lo que pensaba. Aunque nunca tuvimos clases juntas, y ella nunca antes me había hablado. Bueno, salvo una vez. Aunque fue hace mucho tiempo.
Cuando estábamos en la secundaria, yo había estado cargando una pila de libros ya que tenía que cambiar de casillero, puesto que la chica que tenía el suyo a lado del mío le gustaba besarse con sus novios en él y yo odiaba completamente tener que interrumpirlos para llegar a mi casillero, especialmente porque la chica era medio escalofriante, yo estaba ligeramente asustada por ella. Así que en lugar de llegar tarde a todas las clases, o de acarrear los libros conmigo a todas partes, decidí cambiar de casillero.
Así que, el día cuando por fin decidí cambiarlo algunas chicas estaban bromeando, luchando entre ellas en el pasillo, y una de ellas, Santana López, me chocó accidentalmente y derribó un par de libros de la cima de la pila mientras yo cantaba lo que tenía preparado para el club Glee.
La latina se rió sobre eso y me llamó «RuPaul», y en caso de que no lo hayas notado, Santana era una idiota en ese entonces (y todavía lo es, por cierto).
Quinn había sido una de las chicas que estaban bromeando con Santana. Podría haber sido ella quien la empujó hacia mí, no estoy segura, de cualquier modo, había tres de ellas, tres enormes y malvadas chicas. Yo estaba nerviosa y quería alejarme de ellas hasta consideré dejar los libros caídos detrás de mí y desaparecer.
Mientras contemplaba la opción de una carrera, Quinn recogió rápidamente los libros caídos y no me los devolvió. Al principio estaba aterrorizada de que ella comenzara a empujarlos contra mí o a la gente al azar, puesto que Santana y sus amigas porristas probablemente harían algo así, Quinn también parecía ser ese tipo de idiota. Pero no los empujó ni hizo nada malo. En cambio, dijo.
— ¡Hey tú! No te haré nada. Sólo trato de ayudarte—Me sonrió.
—Pero tú eres…
—Quinn Fabray, lo sé... pero no quiero lastimarte. Lo prometo —la observé intimidada pero dejé que levantara mis libros—. Lo siento por eso. Tus brazos están bastante llenos. Los llevaré por ti, ¿está bien?
—No, tú eres Lucy Fabray—susurré tímida. Pues quien no terminaba intimidada si te veía con esos hermosos ojos avellana a centímetros de tu rostro.
Sus amigas le hicieron bromas por eso, haciendo sonidos de besos y diciendo.
—Ohh, Lucy se está comportando linda y tierna con RuPaul.
—No les hagas caso a esas dos que parecen niñas pequeñas, ¿Está bien si te ayudo con estos libros?
Quinn sólo enarcó las cejas hacia ellas como si fueran idiotas e instantáneamente me hizo sentir un enamoramiento monstruoso por ella, y así mantenerlo en secreto durante todo el año siguiente. Después de eso ella nunca me volvió a hablar e inmediatamente comenzó a lanzar slushies a medio mundo.
Así que, eso fue todo. Hasta ese día... Cuando Quinn me besó y no le rompió la cara a Finn.
