Manehattan, conocida por ser la ciudad más grande y habitada de toda Equestria. Existen muchos mitos alrededor de esa ciudad, dicen que un dragón trabaja en las alcantarillas brindando a toda la ciudad de agua caliente y calefacción en el invierno. Pero los mitos no eran lo que te llevo hasta allá, fue la venganza.

La verdad es que en esa enorme ciudad donde a cada poni solamente le importa lo tiene que ver con ellos era el lugar perfecto para que los changelings vivieran como ponis normales sin que ningún poni lo notase. Y claramente así era.

Culpabas a los changelings de mi muerte tanto como a la princesa Celestia. Pero yo solo quería que pararas, cada día que pasaba era un día que tu vida corría un peligro enorme.

Tu investigación te llevó donde un grupo de changelings se reunían de manera periódica. Pero acabar con un changeling o dos no era suficiente, ni siquiera cada changeling que pudieras alcanzar bastaba, la reina Chrysalis era el pez gordo, la gran presa, tu prioridad.

Finalmente la encontraste, la base donde se reunía la Reina con los demás changelings. El siguiente paso era infiltrarse sin ser vista y acabar con ella de un solo disparo. Y habría funcionado de no ser que te atraparon en el último segundo, como siempre pasa en situaciones como esta.

- (Chrysalis) Muy bien, miren a quién tenemos aquí – Decía mientras los changelings te llevaban frente a ella – pero si no es ¡Applejack!

- (Jackie) ¡Déjame ir, bruja! – Le decías mientras forcejeabas para liberarte.

- (Chrysalis) Que desconsiderada, yo te trato como mi invitada de honor y tú me lo agradeces insultándome de esa forma. ¿Qué te trae por aquí de todas formas? Oí que la Princesa le dio precio a tu cabeza, ¿No habrás venido para unírteme?

- (Jackie) ¡He venido para matarte! Tú y tu estúpida invasión son responsables de la muerte de mi Rainbow.

- (Chrysalis) Sí, me enteré de eso. Al menos algo de nuestro plan salió bien.

- (Jackie) ¡Dime su nombre!

- (Chrysalis) ¿El nombre de quién?

- (Jackie) Del que te ayudó a planear la invasión, sé que no eres lo suficientemente inteligente como para planear algo así tu sola.

- (Chrysalis) ¡Pero mira nada más cuánta insolencia!… Pero, estás en lo cierto en algo, tuve un poquito de ayuda. Y ya que tanto lo quieres saber te lo diré, ya sabes, por los viejos tiempos. El nombre es Red Moonlight. – Mientras hablaban, los changelings te cubrían con esa baba verde para inmovilizarte por completo. – Ahora, si me disculpas, me retiro. Normalmente, debido a nuestra relación especial, te dejaría vivir. Pero no puedo negarle a mis súbditos la comida cuando llega tan voluntariamente a nuestra guarida. Adiós, Jackie. – Entonces le dio la orden a los changelings. – Aliméntense de ella hasta que no quede nada.

La reina Chrysalis se fue y los changelings comenzaron a transformarse en mí en frente tuyo. Lo siguiente fue horrible. Comenzaron a alimentarse de tu amor hacia mí todos a la vez y lentamente tu resistencia comenzó a decaer y pude ver cómo te ponías más y más débil.

Cuando te creí perdida, sin esperanza alguna, de la nada, apareció Rarity y rápidamente comenzó a patear traseros changelings.

- (Jackie) ¿Rarity? ¿Qué haces aquí?

- (Rarity) No tenemos mucho tiempo, – Te alcanzó unas tijeras con su magia. – Libérate rápido.

Usaste las tijeras para liberarte y con la poca energía que te quedaba decidiste hacer solo una cosa.

- (Jackie) Debo ir por mis cosas.

- (Rarity) Recuperaras tus armas de alguna otra forma.

- (Jackie) No me iré sin la pluma de Rainbow.

Supongo que Rarity entendió que esa era una pluma especial que te regalé cuando nuestra relación empezó, considerando que te ayudó a llegar a tus cosas sin discutir antes de partir.

- (Rarity) Ya las tienes, ahora vámonos.

- (Jackie) ¡Sí!

El resto solo se puede describir como una asombrosa pelea hacia la salida. En serio, nunca vi a ningún poni moverse tan hábilmente cuando apenas podía mantenerse de pie. Los changelings iban directo hacia ti, pero ninguno era capaz de lastimarte. De manera lenta pero segura apuñalabas a cada changeling que se te acercaba. Y con Rarity a tu lado, salir del edificio no fue tan difícil como esperaba.

Ya lejos de los changelings, la calma envolvió el ambiente y la conversación entre ustedes comenzó.

- (Jackie) ¿Cómo fue que me encontraste, Rarity?

- (Rarity) Fue mera coincidencia, mi trabajo me ha tenido viajando entre Ponyville y Manehattan muchísimo estos días. Iba de vuelta a mi suite en el hotel cuando te vi escabulléndote por la cuidad. Me preocupé por ti y decidí seguirte. Nunca pensé que terminarías dentro de un nido de changelings.

- (Jackie) Pues gracias entonces, no habría podido salir de esta sin ti.

- (Rarity) ¿Por qué no vienes conmigo de vuelta a Ponyville? Estoy segura de que todos te perdonaran todo lo que ha pasado.

- (Jackie) No quiero el perdón de ningún poni. E incluso si me lo dan, yo no puedo perdonar a la princesa por lo que nos ha hecho.

- (Rarity) Applejack, debo insistir. Vuelve. Te necesitamos, no solo las chicas y yo, tu familia, Ponyville. Eres parte de la vida de muchos ponis.

- (Jackie) Lo siento Rarity, pero esos días se acabaron.

Y así te diste la vuelta y te fuiste, Rarity quedó atrás sin hacer nada más que mirarte hasta que no se le hizo posible verte. Ni siquiera intentó detenerte, sí intento convencerte, pero pudo intentarlo un poco más. Pudo contarte lo que le pasó a tu familia, todas sabemos que la familia era lo primero para ti, estoy segura de que habrías parado por un segundo de haber sabido la verdad.