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Dos Berry

Me dirigí hacia el entrenamiento de porristas y los chicos de futbol americano. Estaba demasiado feliz para que algo pudiera arruinar siquiera mi día. Lo vi a lo lejos asustado como una pequeña oveja. Sería divertido asustarlo. Caminé hacia él intimidándolo un poco, después simplemente me reí y dije:

—Nah, sólo estoy bromeando. Estamos a mano—y desde luego que estábamos a mano después de haber besado a su maravillosa chica.

Santana y Brittany me miraron sorprendidas, pero inmediatamente adivinaron el porqué ni siquiera toqué un solo pelo de Hudson.

—¡Quinn realmente eres una maquina del suspenso eh! —dijo Brittany bromeando.

—Eres tan mala, ¿En verdad besaste a la ovejita de Hudson? No puedo creer a lo que puedes llegar amiga—Santana aun seguía sorprendida por lo que había pasado. Por haber besado a la tímida e insignificante Rachel Berry.

Cuando unes a dos Berry siempre salen mal las cosas. La primera, Rachel es lo opuesto a Barbra. Rachel es más tímida, inocente y sin ninguna pizca de maldad, por otro lado Barbra es mala, muy mala, tanto así que le hace bullying a cualquier cosa que se mueva incluida por su puesto a su propia hermana. Y aun peor a mí. Y como alguna vez dijo Santana López, Barbra Berry está loca.

Durante un tiempo fui muy tímida y ni siquiera sabía cómo debía acercarme a ella, a Rachel. Así pasé todo el instituto. Sólo observándola intentando no equivocarme de Berry. Desde mis entrenamientos todas las tardes o siempre que iba a la biblioteca llevando ese extraño cuaderno, y esa era la diferencia; el dichoso cuaderno.

De hecho, si no tenía que practicar alguna nueva rutina, ella me provocaba entrar a la biblioteca y observarla desde las mesas más lejanas que me permitirían admirarla por más de dos horas a las que estaba acostumbrada a estar en ese lugar. Y aunque era muy poco, me hacía sentir muy feliz.

Santana y Brittany siempre trataron de ayudarme de las formas menos ortodoxas después de contarles mi crush que sentía hacia la diva.

Una mañana, ella caminó por el pasillo y como era costumbre, mis dos casi hermanas, estaban jugando como dos pequeñas niñas, intentando rememorar las rutinas de la semana hasta hacerme enfurecer y terminar arrojando a López, pero ¡Oh sorpresa! la indefensa Rachel Berry, como siempre, se encontraba en otro mundo mientras cantaba, no se dio cuenta del golpe y finalizó tirando unos pocos de sus libros que no le dejaban ver el camino y le entorpecían observar a donde se dirigía. Y cuando me puse de rodillas para ayudarla, ella se cubrió el rostro pensando en que cualquier momento podría lanzarle un slushie azul dejándola como Avatar.

—¡Hey tú! No te haré nada. Sólo trato de ayudarte—le sonreí tratando de relajarla y no tuviera miedo.

—Pero tú eres…

—Quinn Fabray, lo sé... pero no quiero lastimarte. Lo prometo —ella me observó intimidada pero dejó que le ayudara—. Lo siento por eso. Tus brazos están bastante llenos —comencé a tomar el resto de los libros de sus brazos—. Te ayudaré a llevarlos a tu casillero ¿está bien?

—No, tú eres Lucy Fabray—dijo tímida y esa era mi señal secreta para saber que no era su hermana.

Santana y Britt me hicieron bromas por eso, haciendo sonidos de besos. Y poniéndome lo bastante nerviosa para si quiera querer verla a los ojos. Eran tan estúpidas y niñas pequeñas.

—Ohh, Lucy se está comportando linda y tierna con RuPaul.

—No les hagas caso a esas dos que parecen niñas pequeñas, ¿Está bien si te ayudo con estos libros?

Ella asintió aceptando con la cabeza. No tenía otro remedio. Rachel era débil y yo me aproveché de eso.

Y desde luego, esa no iba a ser la única vez en que la inusual y perversa Barbra Berry me habría de hacerme confundir. Era una maestra de la confusión y de la estafa. Barbra Berry era la mente maestra de todos aquellos embaucadores más reconocidos del mundo. Y no es que quisiera algo más serio conmigo, lo único que rondaba por su mente perversa era hacerme sufrir constantes embrollos de mente y jugar con mi psique. Ella era la hermana gemela de Rachel Berry.

Era una tarde cualquiera de un viernes cualquiera, en el que tenía que entrenar en la asignatura de educación física. Y la única razón por la que estaba allí era ella… Rachel.

Pero una vez más Barbra "embaucadora y manipuladora de mentes" Berry haría otra vez de las suyas.

—¿Rubia ya resolviste lo de la hobbit esa? —Indagó Santana antes de entrar a la clase— Ya sabes, para molestarla. Porque si de nuevo me encuentro con su gemela tendré que salir corriendo.

Santana López ¿Salir corriendo? Vaya, ella también le temía a Barbra. Y para que la gran Santana López le tuviera miedo a alguien tenía que ser serio. Y todo era gracias a que la gemela malvada siempre rondaba por todas partes donde se encontrara la latina, era para pensarse que era una asesina en serie o simplemente estaba más obsesionada por Santana de lo que yo estaba por Rachel.

—No lo sé latina. No sé si Rachel algún día decida cambiar de clases con Barbra. Ya las has visto, ambas son idénticas.

—No tanto… Barbra es un pequeño hobbit endemoniado. ¿A caso no has visto como me acosa? ¡Está loca! —suspiró asustada.

—Pues ahora lo averiguaremos. Allí viene.

Y dicho y hecho pasó eso. Ese día Rachel había decidido no ir a clases y cambió de lugar de gemela con Barbra. Y lo más extraño es que nadie se dio cuenta. Ni siquiera yo. Hasta tiempo después.

—Bien alimañas, todos a correr—gritó Sue Silvester— Hagan 30 vueltas a la cancha. Y por favor… Ninguno vomite que acaban de limpiarla y el inútil de Figgins no lo hará de nuevo.

—Hola Quinn y Santana—me sonrió tímidamente y se alejó corriendo. Eso fue lo que no me hizo sospechar nada.

—¡Ves latina! Sí es Rachel—dije enamorada—Ya no te preocupes.

—¡Qué asco enserio! ¡Que asco! ¡Iug!—hizo cara de asco mientras continuábamos corriendo— Enserio eres tan dulce que me produce querer arrancarle la cabeza al hobbit.

—Y yo te la arrancaré si eso sucede—sonreí siguiendo con la mirada a quién en esos momentos creí que era Rachel.

Cuando terminamos las 30 vueltas, y Santana más cansada que yo y con su lengua de fuera ancándose sobre sus rodillas, Sue Silvester con su megáfono y destruyendo nuestros oídos nos pidió que formáramos parejas.

—Haremos parejas ¿Verdad rubia? —indagó Santana pero yo la ignoré. Yo sólo estaba en ese lugar por Rachel.

—Estúpida y cursi rubia. Ya verás cuando me pidas algún favor y yo te ignore.

¡Lo siento latina pero debo de aprovechar! ¡Rachel Berry es mía!

—Hola Rach ¿Quieres hacer pareja conmigo? —me acerqué a ella sonriendo como una verdadera estúpida.

—Claro Quinn—me regresó la sonrisa.

—Inútiles, la siguiente actividad es la siguiente. Cargarán a su pareja en la espalda y correrán del punto A—señaló una línea roja al final del gimnasio—Al punto B— esta era una línea amarilla al lado contrario de la amarilla. Y el que crea morir y vomitar, ¡Lárguense de mi clase y estarán reprobados!

—Entonces creo que yo debería de cargarte Rach, tú eres más pequeña—dije con un susurro tímido— ¿Estás deacuerdo?

—Sí, Quinn—respondió con una sonrisa perversa. Y aquí es donde iniciaba el show Barbra Berry. Por ningún momento pasó por mi mente la parte Quinn. Esta era la primera razón que me hizo sentir estúpida. Rachel no me decía Quinn me decía Lucy. La segunda y más importante fue la facilidad en la que había accedido a ser mi pareja.

¡Estúpida Lucy Quinn Fabray!

—Esto será tan divertido—me susurró cerca de mi oído cuando estuvo en mi espalda— Una vez más no te has dado cuenta que no es Rachel con quien haces pareja.

—¿En dónde está Rachel? Eres mala Barbra, muy mala—respondí molesta.

—Para que veas que soy linda y tierna, te lo diré. Hoy no se sentía muy bien así que Finn Hudson la llevó a la enfermería.

Luego de decir esa parte, la quité rápidamente de mi espalda haciendo caer, mientras me gritaba un sinfín de palabras molestas. A mí lo único que me importaba era Rachel.

—No importa, aun está tu amada Santana. Moléstala a ella.