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El Plan

Ella entró al taller mecánico y comenzó a gritar por Santana. Y sí, un taller mecánico porque mi maravillosa amiga Santana, decidió inscribirme primero a mí a este taller tratando de molestarme, y por obvias razones no se saldría con la suya así que hice lo mismo y ambas terminamos entre aceite, coches y llantas. Aunque tiempo después me diera cuenta que me agradaba este escenario.

—López ¿dónde maldita sea estas? Te necesito—chilló molesta.

—Oye detente por un segundo, Santana no está, no vino a la escuela hoy. ¿Además cómo es que conoces a la latina? —pregunté confusa.

Ese día no había ido Santana. Decidió quedarse de floja, porque según ella llovería y odiaba que su cabello terminase con estática y no se mostrara ante todos como la sexy latina de siempre. Ella me miró molesta y siguió buscando en todas partes sin hacerme caso alguno. Por lo visto ella no me tomaría en cuenta, y siguió son sus estúpidos gritos

—López sal en este mismo momento o destruyo con todo lo que me encuentre. ¡Lo has escuchado! Destruyo todo, ya sabes cómo soy… Odio que te escondas de mí.

—Berry… simplemente no puedes entrar aquí y hacer lo que quieras—la agarré del brazo y la detuve en seco.

—¿Y tú cómo sabes mi apellido? ¿Sabes? ¡Eres sexy! —se acercó a mí y me tomó del cuello.

—Lo sé porque te conozco, ¿A poco no recuerdas que nos besamos en el gimnasio de la señorita Silvester? —me acerqué a su hermoso rostro.

Punto para detener la escena, al más estilo pause y retrocede de una videocasetera. Se preguntarán cómo es que me he saltado la parte de besar a mi estrella y diva Rachel y lo único que puedo responder, que al igual al estilo Hollywood y hacer más interesante la historia en otro momento relataré lo acontecido. Es más interesante manejar de esta manera nuestra hermosa historia. Bien, pongamos siga y continuemos.✏?Nota de LionQuinn

—¿Estás loca? Nunca te había visto antes, pero de que me hubiera gustado besarte, para que negarlo, me hubiera encantado, además te comería con gusto señorita sensual—tocó mis brazos y sentí el roce de sus labios en los míos.

—¿De cuándo acá eres tan desinhibida eh Rachel? La última vez que nos vimos parecías una rata de biblioteca.

La acerqué a mi cuerpo y la tomé de sus caderas. ¡Oh nena, no sabes en lo que te estás metiendo! ¿Ahora y aquí Rachel Berry? Eres tan tentadora hasta cuando intentas no parecer sosa. ¡Diosa Afrodita!

—¡Ahora lo entiendo todo! ¿Tú crees que soy la nerd y aburrida de mi hermana? Estas equivocada princesa de Londres, ella en su sano juicio jamás haría esto.

Me alejó de ella y me observó dudosa.

—¿Cómo que eres su hermana? Me estás mintiendo verdad, Rachel—respondí disimulando que no sabía que tenía una hermana gemela.

—¡No es mentira, somos gemelas! Además como tú dices, ¿acaso parezco una rata de biblioteca?

Señaló todo su cuerpo y en definitiva ella no era Rach, mi morena jamás usaría una falda así, ni ese escote. Rachel es más bien de suéter de renos, jeans y convers. Jamás de faldas entalladas.

¡Estúpida Fabray! Cómo pudiste pensar que ella era yo, tu princesa, acaso no han servido de nada todos estos años para reconocerla. Es Barbra, por eso estaba molesta Lucy.

—¡GEMELAS! ¡Por Dios! Cuántas Berry's necesito para enloquecer más.

Alcé las manos al techo pidiéndole misericordia. Al más estilo y dramático melodrama de telenovela cuando descubres el secreto de la historia.

Y allí fue cuando me di cuenta que no era mi chica de rizos rubias, aunque el perecido era demasiado asombroso. Muy asombroso a pesar de conocer que ella tenía una gemela.

—¡Ya deja de estar de dramática y dime por qué López no vino! —renegó fastidiada.

—No vino porque se sentía mal ¿pero en qué puedo ayudarte? —respondí sólo por amabilidad.

—¿Tú? En mucha cosas pero si te cuento quizá te puedas aprovechar de mí y debo ponértelo difícil—me mostró una sonrisa tentadora.

—¿Acaso no puedes ser seria Rachel Berry 2.0 versión perversa?

Le giñé un ojo, no podía mantener por mucho tiempo el Quinn sugerente que llevaba por dentro.

—¡Hey deja de decirme Rachel! Soy Barbra Berry y como tú has dicho, soy la versión mejorada... pero dejemos el ligue por un rato, necesito a alguien que me ayude a arreglar un coche y por una módica cantidad de dinero—dijo por primera vez seria.

—¡Primero me provocas y después quieres apagarme! Eres tan cruel—respondí con un tono de niña pequeña—. Además de todo quieres las cosas baratas.

—Mira princesa sexy Quinn Fabray, mi versión linda sólo cuenta con 50 dólares pero lo ha estado ahorrando para una nueva guitarra, así que se linda y ayúdale... No seas mala ¿sí? —junto sus manos a su pequeño pecho e hizo un puchero.

—¿Es para Rach? —curioseé con sorpresa.

—¡Así es! —suspiró observándome y cambio su rostro a duda.

—Deacuerdo le ayudaré, pero con una condición—sonreí.

—¿Cuál es? Pero pide algo que pueda cumplir—levantó divertida una de sus cejas.

—Quiero un beso de Rachel Berry.

—¡Trato! ¿Pero cómo le digo como se llama la chica que quiere besar a la cenicienta? —soltó una risita.

—Lucy "la capitana de porristas " Fabray.

Ella sonrió y asintió confundida.

—¿Estás segura? Porque le provocas terror y dudo mucho que quiera hacer eso—añadió divertida acercándose a mí.

—Más segura que nunca—se acercó más a mí y pude sentir su aliento a centímetros de mi rostro— Hey chica caliente, aléjate de mí.

—Mira Fabray, dudo mucho que mi hermana sosa del Club Glee quiera volver a besarte. Mejor lo hago por ella—me tomó por el cuello acercándome a sus labios.

—¡No! Déjame morena del mal—la alejé de mí y caminé desesperada entre el lugar.

—Sólo era una broma Fabray, jamás haría algo en contra de los sentimientos de mi hermana de jerseys estúpidos de reno.

¿Acaso dijo en contra de los sentimientos de mi hermana? ¿Rachel sentía algo por mí?

—Pues eso espero porque eres tan desinhibida que enserio creí que me besarías.

—No niego que si me lo hubieras permitido lo hubiera hecho, pero parecías un pequeño conejo tímido que no lo hice—soltó una carcajada sentándose arriba de un coche descompuesto mostrándome sus lindas y hermosas piernas que estuvieron a punto de hacerme engañar a mi bella estrella— ¿Qué pasó con la capitana sexy de porristas que obtiene todo lo que quiere?

—Eso no significa que quiera besar a cada chica que se me atraviesa—manifesté indignada.

—Bueno, está bien capitana Lucy, le pasaré tu mensaje a Rachel, pero desde ahora no te aseguro que ella quiera hacer eso. Su novio asqueroso no quiere que te vea más—soltó como si nada y se bajó del lugar que había ocupado con anterioridad acercándose de nuevo a mí dejándome un rápido beso en los labios—Adiós Lucy.

—Adiós Barbra—susurré sin poder salir del hechizo que había dejado sobre mí.

¡Estúpidas y sensuales Berry!

Y antes de que se fuera y la perdiera por completo, tenía que preguntarle algo que me tenía perdida desde la última vez que no sabía a quién había visto en el pasillo con el estúpido mapa.

—Una pregunta más—corrí hasta ella un poco cansada— ¿Eras tú la del pasillo y el mapa?

—¿Aun sigues pensando en eso Quinnie?—preguntó divertida dirigiéndome una sonrisa perversa.

—Tú qué crees…

—Pues bien, no te diré absolutamente nada, y ¿Sabes por qué?

—No lo sé—respondí confundida.

—Pues porque eres tan boba que no siquiera sabes diferenciar entre mi sosa hermana y yo—gruñó indignada—Y eso me hace sentir mal muy mal Fabray. Ya te lo dije, Rachel y yo no somos para nada iguales. Y hasta el día que no me elijas a mí sobre de ella, seré tu enemiga mortal y jugaré contigo todo lo que quiera—se aproximó a mí y sentí su perfume rondar por mi nariz.

Y eso de nuevo había resuelto mi pregunta. Sí era ella, la loca que del mapa.