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You're mine

Un día todo cambio, y se convirtió en una historia que jamás me imaginé que sucedería. Es la primera vez en la que mi vida cambió y me hizo sentir querida. Rachel Berry es mi salvadora y lo que tiempo después diría... la chica que me enseñó a vivir, a sentir cualquier emoción inimaginable, y darme cuenta de que la vida no siempre es de un solo tono de color, sino multicolor y lleno de sonrisas.

Todo comenzó un día que la asediaba —que enfermo se escucha eso y aun así podía búrlame del acoso de Barbra por Santana, no lo creo— la encontré en mi salón de clases exactamente en el lugar que yo me sentaría una hora después. Intuía que se le había hecho tarde. La vi correr por los pasillos sin siquiera verme e ignorarme como es su triste costumbre, sin embargo, pasó algo excepcional, había olvidado el reservado cuaderno que siempre llevaba. Y ahora yo me disputaba entre leerlo o no. La curiosidad me mataba por dentro.

¿Cómo leer algo que no me pertenecía? —pensé que quizá el destino lo había dejado para que yo pudiera hacer dos cosas: leerlo o entregárselo y así me dirigiera la palabra. ¿Sin embargo qué creen que haría la mala de Lucy? Por supuesto la respuesta era leerlo y regresárselo de la manera más extraña y escalofriante que se pudieran imaginar.

Esperé con tanta ansias que se terminaran las clases para poder leerlo sereno sin que Santana ni Brittany estuvieran como dos mujeres chismosas. O que Barbra estuviera cerca y pudiese burlarse también de mi crush a su hermana.

Así que inmediatamente después de que sonó la campana corrí y corrí lo más rápido que pude, hasta llegar a casa donde mi mamá no estaría molestándome, como es su hábito nunca me hacía caso a lo que yo le dijera. Eso es lo bueno, no se metía en mi vida ni yo en la suya. Ella es lo bastante mala conmigo, de hecho parecía que me odiaba y quería verme lejos. ¡Maldita perra que se hace llamar madre!

Al llegar a mi departamento, me acosté en mi cama y abrí ese pequeño libro —maltratado por el constante uso que era sometido— y antes de comenzar a hojearlo sabía dentro de mí que era malo y terminaría arrepintiéndome de haberlo leído, pero pasó todo lo contrario. En él decía lo mucho que le gustaba a esa pequeña chica castaña con una extraña nariz judía. Era su diario. En él había canciones, muchas pero muchas canciones, y una de las cuales me sorprendieron mucho y lo infame de la situación es que era dirigido para mí. Yo ni siquiera me había dado cuenta que ella sabía de mi existencia o que le interesara. Jamás la había visto observándome una sola vez o que yo le llamara la atención. Ella sí era una experta del espionaje al igual que la otra Berry. Quizá era el gen Berry del acoso:

23 de Diciembre de 2002

Querido diario ¿Qué crees? Recuerdas esa chica rubia capitana de las porristas que misteriosamente me encuentro en cualquier lugar y que Barbra siempre molesta, bueno, es linda y fascinante y creo que me vio por ¡5 largos segundos en la biblioteca! Y a pesar de que todos los chicos del Club Glee y Barbra digan que es mala por molestarlos con miles de smoothies de diferentes sabores, sé que no es tan mala como trata de aparentar. De hecho, creo que es bastante entretenido observarla en las gradas del gimnasio mientras manda y les grita a las demás chicas. Es sexy cuando lo hace, y lo más sexy es verla fruncir el ceño cuando está molesta y mover su delineada ceja; creo que es un tic que tiene. Lo sé… No debería de sentir esto por una chica pero es inevitable no sentir algo así después de observar como camina de esa forma tan peculiar entre los pasillos. Hasta parece una modelo de revista. Caminando con tanta seguridad y con una elegancia extraordinaria. Además Barbra siempre se la pasa hablando de cómo es divertido molestarla. Yo le he dicho que no lo haga, pero no me hace caso. Ella es un severo caso de chica irritante. De hecho hoy peleamos porque no me gusta que moleste a la chica rubia, pero me ignora. Creo que a ella también le gusta aunque diga que no. ¿Quién en su sano juicio molesta a alguien solo porque sí? No hay respuesta lógica. Y aunque creo que le guste en secreto no dejaré que me gane algo más como siempre. Lucharé hasta el final.

¡Wow eso fue lo más extraordinario de la semana!

Mandé a Kurt a investigar su nombre y adivina qué... Se llama Lucy Quinn Fabray, lo sé, aunque su nombre se escucha raro, no todo en la vida puede ser perfecto. Quizá deba de buscar una forma de cómo llamarla... ¿La chica porrista de ojos verdes más preciosos que haya visto en todo Ohio? O ¿La reservada de la biblioteca más sexy de toda la historia? Aun no lo sé, debo de dejar que mi imaginación sea mejor explotada.

Le he estado escribiendo una canción — ¡también lo sé! Es enfermo, pero a lo mejor algún día se la dé—. Por lo mientras te dejo el borrador.

"Sólo estas tirando, empujando, jalando a mi pequeño corazón.

Me tienes atada con nudos cada vez que veo tu rostro, sale, sale la chica que hay en mí...

No sé cómo lo hiciste pero me atrapaste muy bien... Con un anzuelo, línea y sedal.

Cómo sabía que lo haría, pero no te enteraste chica, deseo que te enteres.

No puedo ayudarme a mí misma.

No puedo evitar sonreír cada vez que veo tu rostro.

Y nunca nos conocimos y apuesto que no sabes mi nombre.

¿Estoy fuera de mí? Y pienso que podría estar volviéndome loca, porque mi corazón es tuyo para tener, romper y alimentar.

¿Cómo llegaste a estar tan cerca, cuando estás tan lejos?

Estás cerca de ser casi perfecta.

Chicos, saben lo que quiero decir.

Ella tiene un rostro salido de una revista.

Tengo que pellizcarme para probar que no es un sueño.

¿Cómo llegaste a estar tan cerca, cuando estás tan lejos?

Desearía que fueras mía, toda mía, mía, Desearía que fueras todo mía"

Bueno quizá para la próxima vez te escriba que me armé de valor y mínimo le dije un hola.

Adiós.

P.D1: Amo su sonrisa.

P.D 2: Debería de dejar de observarme con esa ceja levantada o me propondré a besarla en cualquier momento.

P.D 3: Mis padres y Barbra enloquecerán cuando se enteren que estoy enamorada de una… CHICA.

P.D 4: Lo peor es que ella es la capitana y jamás se fijaría en una chica judía soñadora y con la nariz más horrible de toda la historia.

P.D 5: No soy lesbiana, y no es que me avergüence ya que tengo dos padres gays pero Finn es mi novio y debería de dejar estos sentimientos o Lucy creerá que la acoso y jamás querrá acercarse más.

P.D 6: Barbra está loca y me ha dicho que ha jugado con Lucy a engañarla con nuestro parecido. A pesar de eso cree que es linda persona. Y eso a mí me basta para confirmar lo que yo creo de Lucy.

Atentamente La dueña, loca, soñadora y algún día señora Fabray, Rachel Berry.

Rachel Berry sí que quería matarme de cielo. No podía sacármela de la cabeza. Seguí leyendo lo que decía allí, y me dolió ver que estaba feliz con Finn Hudson, pero lo que más me dolió y no quería aceptar es que él fuera mejor que yo. Ambos eran más similares, más normales y más dedicados a la escuela. Él se la merecía más que yo con el hecho de que él era un CHICO.

No tuve uno de los mejores planes en mi vida al terminar de leerlo. Decidí llevárselo a su casa y dejarlo en el correo para que así pudiera verlo. Quizá la asustaría o quizá no. No lo sé.

Llegué a su casa como una oveja asustada, y sí, allí estaba Barbra de nuevo con su peculiar sonrisa de loca pervertida.

—¿Qué traes allí pequeña Lucy? —curioseó divertida.

—Algo que no te importa Barbra—manifesté ignorándola— Ahora déjame en paz o le diré a todo el instituto que te gusto.

—¿Qué has dicho? —replicó sonrojada.

—Lo que he dicho, sé que te gusto y por eso eres tan irritante y constantemente me molestas.

—Eso no es para nada verdad. ¿Quién te dijo eso? —se acercó peligrosamente a mí.

—Solo lo sé y ya. Ahora vete—la hice a un lado tratando de llegar hasta el buzón.

—No me iré hasta que me respondas ¿Quién te dijo eso? —me observó con una penetrante mirada.

— Eres una tonta, no sabía eso por el diario. Solo lo intuí porque como dicen… Cuando molestas a alguien significa que quieres llamar su atención. Pareces una niñita de kínder, tonta Barbra.

Y así fue como dejé por primera vez con la boca cerrada de Barbra. Y cuando Santana lo supiera sería su ídolo, que decir solo ídolo, su diosa.