Finalmente llegó el día. Luego de un año de planeación y constante sufrimiento, tu venganza hacia la reina Chrysalis estaba a la vuelta de la esquina. Tenía mucho miedo por tu bienestar. Una parte de mí quería que todo saliera de acuerdo al plan, así estarías a salvo; pero otra parte quería que algo saliera mal. Entiende, aún no me acostumbraba a la idea de ti matando otros ponis.

Pero ninguna de mis dudas importaba. Tu decisión ya estaba hecha y no había vuelta atrás.

Apenas salió el sol, todos se enlistaron para salir. Una vez que todos se reunieron, diste un pequeño discurso motivacional.

- (Jackie) ¡Atención, ponis! Ahora mismo nos dirigimos al Imperio de Cristal para acabar con una de las pestes más grandes de Equestria. Cada uno conoce su parte y si todo sale de acuerdo al plan, las bajas serán reducidas al mínimo. Sin embargo, no puedo garantizar que todos vuelvan con vida, ni quienes, así que si no están listos para morir les sugiero que se retiren. Todos los demás vengan conmigo. Tenemos una reina que derrocar.

Y sin más, partieron camino al Imperio de Cristal.

Fue un largo viaje, ya que no podían usar el tren. Viajaron en carruaje, pero aun así les tomó un día entero llegar al imperio. Claro, todo era parte de tu plan, los otros ponis necesitaban un poco de tiempo extra para que ningún poni sospechase.

- (Jackie) Muy bien, ponis. ¿Todos tienen su apatita? – Todos asintieron y mostraron la roca verde que les habías entregado antes. – Bien. Recuerden, la roca está encantada, si detecta un changeling cambiará de color a azul. No la pierdan de vista.

Se separaron y yo decidí quedarme contigo, obviamente. Quería asegurarme de que estuvieras bien.

Como si pudiera hacer algo al respecto.

Jeje… Acabo de recordar, por alguna razón comencé a pretender que tú y yo estábamos en una cita.

"¡Jackie! Jamás me habías sacado de Ponyville en una cita antes. ¿A qué se debe la ocasión?"

No respondiste.

"¿Al menos me vas a decir a dónde vamos? Conozco un par de lugares si te interesa."

Seguías en silencio. Estábamos recorriendo el imperio, no parecía que fuéramos a algún lugar en específico. Entonces, pasamos por una heladería y yo me perdí en mi juego por completo.

"¡Jackie, Jackie! Ya he estado en esta heladería antes, tiene de los mejores helados en toda Equestria. ¡Son muy buenos! Compremos uno, te va a encantar."

Sé que es tonto, pero me hizo feliz por un momento. Pensé que te gustaría saberlo. Porque, por un instante, sentí que me escuchaste.

Te volteaste a ver los helados y te detuviste por un momento. ¡Ahí estabas! ¡Mirando los helados! Sabía que si jugaba bien mis cartas lograría hacer que probaras uno.

"¡Vamos Jackie! Será solo uno. Tienen uno que sé que te encantará, ¡Te lo garantizo! ¡Vamos, acércate!"

Comenzaste a caminar lentamente en dirección a los helados. ¡Estaba funcionando!

- (Heladero) ¿Se le antoja algún helado, casera?

- (Jackie) ¿Ah? – La abrupta pregunta del heladero pareció romper con tu trance, por un momento creí que este era el fin de mi cita contigo. ¡Pero decidiste seguir adelante! – Eh… ¡Sí! Creo que compraré una copa.

- (Heladero) ¿Qué sabor quiere?

Yo estaba tan feliz que dijeras que sí. "¡Oh! ¡Prueba el de manzana-frutilla! Te va a encantar."

- (Jackie) Mmm… ¿Qué sabor es ese?

- (Heladero) Ese es de manzana-frutilla. Es uno de los más famosos entre los turistas.

- (Jackie) Quero ese. – ¡Sí! Te va a encantar Jackie, ¡Estoy segura!

- (Heladero) Espere en la mesa, le llevaré su helado en seguida.

Te sentaste en una mesa afuera, mirando a la Torre de Cristal. Y entonces, tu helado llego.

Estabas a punto de darle una probada, cuando te detuviste de súbito. Te quedaste mirando tu helado por un largo momento. Te perdiste en sus detalles. No dejabas de mirar su naranjiso color, seguías las líneas de frutilla roja que se filtraban a lo largo de las bolas de helado y te detenías en los ocasionales trozos de fruta que resaltaban. El amarillo verdoso oscuro de las partes de manzana donde la frutilla no se había mezclado bien llamaban tu atención como un poni gritándote en la cara. Las gotas de agua que se condensaban en la copa de cristal se acumulaban en lo que contemplabas tu helado. La luz se refractaba en los bordes de la copa, haciendo que en su sombra se formara un pequeño arcoíris al cual no ignoraste. Solo duró unos segundos, pero tu sumisión en el helado se sintió como una vida; y por un momento, sentí que fui parte de ella.

Los sentidos volvieron a ti tan repentinamente como se fueron. Y comenzaste a comer tu helado lentamente. Puedo saber que te gustó mucho por tu reacción en tu primera probada. Esos pequeños gestos que haces cuando una comida te gusta muchísimo.

Eventualmente terminaste tu helado y permaneciste sentada un rato. Te quedaste mirando la Torre de Cristal, vigilando si había algún movimiento. No fue hasta que viste un par de guardias reales que te levantaste de la mesa y seguiste vagando por el imperio.

Creo que tienes suerte de que no fueras altamente buscada en varias ciudades de Equestria aún. De no ser así, te habrías metido en problemas mucho más seguido.

Finalmente, la noche llegó y no encontraste ningún changeling. Era tiempo de juntarse con los demás a las afueras del pueblo y ver qué descubrieron. El punto de reunión fue a las afueras de una disco.

El primero en llegar fue Grasgrew y su compañero. Parecían sobrecargados con bolsas de compras. Apenas te reconocieron les pediste que te mostraran la gema, lo cual hicieron.

- (Jackie) Dime que encontraste algún changeling.

- (Grasgrew) Lo siento jefa, no. El imperio parece estar libre de changelings, creo que el informante de Trikpik estaba mal.

- (Jackie) No lo creo. Trikpik no me lo habría dicho si su fuente no fuera de confianza. Deben saber que estamos aquí.

- (Grasgrew) ¿Pero cómo iban a saber que veníamos?

- (Jackie) Creo que el informante de Trikpik "es" un changeling.

- (Grasgrew) ¿Quieres decir que esto es una trampa?

- (Jackie) Eso es lo que creo. Creo que caímos en la trampa de la reina Chrysalis.

- (Grasgrew) ¿Qué vamos a hacer ahora, jefa?

- (Jackie) Vamos a esperar a los demás y luego… improvisaremos.

Grasgrew no respondió y el otro poni no parecía querer involucrarse en la conversación. Los demás no aparecían y el tiempo estaba pasando muy lentamente, así que decidiste empezar la conversación otra vez.

- (Jackie) ¿Compraste recuerdos?

- (Grasgrew) ¡Mejor que eso! Este lugar tiene tecnología de hace más de mil años, mucha de la que simplemente ya no encuentras en ninguna parte. Compré algunos artículos necesarios para algunas ideas de armas que tengo.

- (Jackie) ¿Quieres que te ayude?

- (Grasgrew) ¿Cómo dijo jefa?

- (Jackie) Parece que tendremos un poco de tiempo libre en lo que los demás llegan. Apuesto a que podemos hacer algún avance en lo que esperamos.

- (Grasgrew) ¿Lo dices en serio, jefa?

- (Jackie) Sip.

Grasgrew se emocionó de inmediato y comenzó a sacar algunas herramientas y artilugios de distintas categorías de las bolsas y se pusieron a armar. Con una gema al lado, siempre vigilándola.

- (Jackie) Dime Grasgrew, ¿Qué harías si no puedo cumplir mi promesa contigo?

- (Grasgrew) ¿Así que ya te enteraste?

- (Jackie) Night Traver me contó todo. – Sabía que este momento llegaría eventualmente. Jamás te ha gustado guardar secretos. Ni siquiera el nuestro.

Hace seis años, Grasgrew asesinó a uno de los directores de la comunidad científica. Incluso si eliminaban cada rastro de su identidad la comunidad científica lo reconocería y lo echarían de inmediato. No había forma de cumplir lo que él quería. Tú te habías enterado hace solo unos días y no sabías como decirle. Este era tu primer momento de privacidad con él desde entonces.

- (Grasgrew) ¿Te contó que el poni se robó el proyecto en el que había trabajado por más de cinco años?

- (Jackie) Me dijo que nadie te creyó. De haberlo sabido antes, jamás te habría hecho pasar por todo esto.

- (Grasgrew) Está bien, jefa. Ya te había dicho que no podías darme lo que quería. Siempre lo supe.

- (Jackie) Tiene que haber algo que pueda hacer por ti.

- (Grasgrew) Nada de lo que quiera me lo puedes dar. Estoy bien así como estoy.

- (Jackie) Solo dime qué quieres. – Él se quedó callado un momento, pero finalmente respondió.

- (Grasgrew) A Suerte.

- (Jackie) ¿A Suerte?

- (Grasgrew) Te dije no podías, jefa.

- (Jackie) ¿Pero qué hay entre tú y Suerte? ¿Cómo es que nadie me dice estas cosas?

- (Grasgrew) Es complicado. Todo comenzó cuando conocí a Suerte. Había huido recién de Fillydelphia y no tenía dónde ir. Cuando llegué a Manehattan me encontré con la banda de Suerte. Me abrieron los brazos y me recibieron como uno de los suyos. A ellos no les importaba lo que había hecho y juntos me ayudaron a superar la culpa de haber asesinado a mi colega. Antes de él jamás había asesinado a ningún poni, fue difícil de aceptar para mí. Suerte era el líder y fue el que más me ayudó. Jamás formé parte de su banda, pero siempre me sentí parte de Suerte, incluso si era solo una fantasía mía. Un día fui a verlo, cuando me enteré que su banda se metió en una pelea con otra banda de Manehattan y él fue el único en sobrevivir. Pero decidió huir de la ciudad. Traté de buscarlo y acompañarlo. Y eso me ha llevado hasta aquí.

- (Jackie) ¿Alguna vez le has dicho esto a él?

- (Grasgrew) ¡Oh, he intentado! Pero se me ha hecho imposible. Siempre ha habido otro poni entre nosotros. Cuando lo conocí, estaba en una relación con otro poni de su banda. Luego de que él murió pasaron años antes de que Suerte superara su perdida.

- (Jackie) Pero si ya lo superó, ¿Por qué no le has dicho?

- (Grasgrew) Como dije, siempre hay otro poni entre nosotros. Justo cuando iba a hacer mi movimiento, tú apareciste ofreciéndonos asesinar a la princesa Celestia.

- (Jackie) ¿Qué tiene eso que ver con esto? Jamás dije que no podían tener sus propias vidas, no tienes que contenerte porque trabajas para mí.

- (Grasgrew) No me contengo porque trabaje para ti. Me contengo porque Suerte se fijó en ti.

Tu rostro se puso a brillar de rubor. Grasgrew sonreía con picardía.

Siguieron trabajando en la invención de Grasgrew en silencio por unos minutos, cuando repentinamente le preguntaste:

- (Jackie) ¿Qué estamos armando exactamente?

- (Grasgrew) ¡Te va a encantar, jefa! Es una alforja bomba. La idea es que, en caso de que se acaben las armas, o algún poni indeseado se apodere de la alforja, siempre puedes hacerla explotar.

- (Jackie) Suena complicado.

- (Grasgrew) ¡Oh, lo es! ¡Lo es! De hecho, hasta ahora era imposible. El Imperio de Cristal es el único lugar donde aún venden mecanismos de reconocimiento mágico. Equestria dejó de fabricarlos a inicios de los mil años de paz. ¡Encontrar uno fuera del imperio que no esté programado es imposible! Una vez los conecte a un interruptor serán seguros para instalar en bombas

- (Jackie) ¿Cuántos de esos tienes?

- (Grasgrew) Suficientes para todo el equipo y un poco más. Solo por si acaso.

- (Jackie) Quiero que instales un par en mis alforjas.

- (Grasgrew) ¿Ahora?

- (Jackie) Talvez los necesite si la reina Chrysalis nos ataca. Quiero estar más que lista.

- (Grasgrew) No sé si sea buena idea armarlos en esas alforjas.

- (Jackie) Está bien. – Pero… son mis alforjas…

Grasgrew cedió y comenzó a convertir (mis) tus alforjas en un par de bombas.

- (Grasgrew) ¡Listo! Ahora solo debo programarlos para que solo tú te las puedas poner. Necesito que te los pongas. – Te los pusiste y él metió su casco dentro de la alforja, se escucharon un par de clics y ya estaba listo. – Ahí tiene sus nuevas armas, jefa. Espero les gusten.

- (Jackie) ¿Cómo funcionan exactamente?

- (Grasgrew) Hay un botón en la parte de abajo, tienes que apretarlo fuerte para encender o apagar las bombas. Es completamente seguro. Si están encendidos y algún poni los toma sin que lo estés haciendo tú también, explotaran. Revisa el interruptor. No puede ser activado por accidente. – Los revisaste y comprobaste sus palabras.

La gema llamó tu atención, estaba comenzando a cambiar de color.

- (Grasgrew) ¡Mira jefa! Los demás ya llegan. Al fin.

- (Jackie) Hay un changeling cerca. – Le susurraste.

- (Grasgrew) ¿Qué? ¿Justo ahora?

- (Jackie) Actúa con precaución. No sabemos cuál de todos es.

- (Grasgrew) Light Comet, mantente alerta.

- (Jackie) ¿Quién? – Miraste a tu alrededor y viste al compañero de Grasgrew. – Había olvidado que él estaba aquí.

- (Grasgrew) Con el tiempo te acostumbras.

Los ponis se acercaban y la piedra se ponía más y más verde. Otros ponis aparecieron por el otro lado, todos miembros del equipo, todos cargaban sus gemas, todas aún más verdes que la tuya.

Era una trampa. Todos los ponis habían sido reemplazados por changelings. Finalmente, todos llegaron a ti.

- (Trikpik) Hola, Jackie.

Lo miraste fijamente. Él sabía que tú sabías. Él dio la orden. Todos se lanzaron a atacarte y tú sacaste tus armas tan rápido que el primer changeling había caído antes de que cualquiera fuera capaz de tocarte. La batalla había comenzado, pero terminó de manera prematura. Tres changelings los atacaron desde arriba, dejándolos inconscientes.

Los changelings se los llevaron antes que otros ponis se llegaran al lugar. Los llevaron hasta su cueva, donde los inmovilizaron y esperaron hasta que despertaran.

XXX XXX XXX

- (Chrysalis) Jackie… Jackie… Despierta. – Te susurraba.

- (Jackie) ¿D-dónde… estoy?

- (Chysalis) Veo que ya despertaste. Perfecto. Por un momento pensé que no podría alimentarme de ti. – Su tono suave se desvaneció y comenzó a gritarte. – ¡Prepárate Jackie! ¡Es la hora del festín!

Se quitó de enfrente tuyo para que pudieras ver a la horda de changelings prepararse para alimentarse de tus colegas.

Rápidamente recuperaste la energía una vez que la ira te invadió.

- (Jackie) ¡Déjalos ir ahora! ¡Insecto-queso súper desarrollado!

- (Chysalis) ¡Tienes una boca enorme para ser una pequeña poni! Pero eso no importa ya. Derroté a tu ejército, te derroté a ti. Estás desarmada y esta vez no habrá ningún poni que se aparezca de último segundo para salvarte.

Uno a uno, los demás comenzaron a despertar. El horror los invadía al verse rodeados por changelings. Era la hora del festín y ustedes eran el menú.

- (Chrysalis) Llegó la hora… ¡Aliméntense, mis súbditos!

Todos los changelings se empezaron a acercar a tus compañeros y la reina Chrysalis estaba lista para dar su primer bocado.

Cuando de repente, comenzaste a reír. Fue una risa sutil primero, pero rápidamente se convirtió en una carcajada.

- (Chrysalis) ¿Qué es tan gracioso? ¿De qué te ríes?

- (Jackie) En cualquier momento, ahora. Escucha.

- (Chrysalis) ¿Qué cosa?

Chrysalis guardó silencio por un segundo. Luego, se comenzaron a escuchar disparos, provenientes de la entrada de la cueva.

- (Chrysalis) ¡¿Pero qué rayos?! ¡Qué fue lo que hiciste!

- (Jackie) Jeje… Un plan de respaldo.

Un grupo de ponis irrumpió en el festín, matando changelings a diestra y siniestra. Con la distracción, los demás ponis lograron liberarse y se armaron tan rápido como pudieron, listos para combatir.

Chrysalis te tenía bien atrapada, lo que te hizo un poco más difícil librarte. Pero entre Suerte y Sofcreem lograron quitarte de esa trampa viscosa y devolverte tus armas.

El infierno se desató en esa cueva. Los changelings usaban todas sus técnicas de ataque, pero a pesar de ser mayoría, entre todos lograban darles la pelea con bastante fuerza.

Sin embargo, la verdadera batalla se libraba solo entre tú y la reina Chrysalis.

Disparos contra rayos. Cuchillas contra cuerno. Agilidad contra vuelo. Algunos changelings trataron de atacarte al principio. Pero en muy poco tiempo se convirtió en una batalla de dos en la nadie se atrevía a intervenir.

Los primeros minutos fueron bastante parejos, solo necesitaste cuatro para girar el curso a tu favor.

La reina Chrysalis estaba en el suelo, todos habían dejado de pelear para verlas a ustedes. Tu pistola estaba apuntando a su cabeza. A esta distancia, su magia era inútil, tus amuletos te protegían. La victoria estaba asegurada.

- (Chrysalis) ¿Realmente crees que esto se acabará si me matas? Otra tomará mi lugar y será diez veces peor de lo que yo fui. Equestria estará en un peligro tan grande, no habrá poni capaz de detenerlos.

El miedo invadía sus ojos. El silencio se apoderó de la cueva. Tenías el gatillo listo. Su vida pendía de la cuerda que sujetabas entre tus dientes.

El silencio se rompió con una explosión. El humo salía del cañón de tu pistola, mientras el cuerpo de la reina Chrysalis yacía muerto en el suelo. Los changelings contemplaban en horror la caída de su adorada reina.

El Pánico se apodero de los changelings, quienes comenzaron a volar lejos de la cueva.


Nota del autor: ¡Nuevo capítulo! Feliz Halloween. No sé ustedes, pero yo estoy aliviado de que la Reina se muriera al fin. Aunque, es una pena también, ya que en ella proyectaba varias referencias a otras historias y era muy divertido. Sin embargo, he estado planeando esto por mucho tiempo y ya era hora de que viera la luz.

Oficialmente, este capítulo tiene dos títulos. "Salve Regina" y "La Reina de los Changelings". No me pude decidir en uno solo.

El próximo capítulo estará centrado en Suerte.