Capítulo 2: Su vista estaba aún difumada y confusa, no sabía donde estaba, ¿qué era ese sitio? ¿Y por qué estaba tapado con una frazada? Todas esas preguntas hicieron que sus sentidos y su cuerpo reaccionaran a la orden de despertarse y lo hicieron, poniendo en movimiento a Vincent, quien se movió un poco, lo que llamó la atención de uno de los personajes de aquel sitio.

- Doctor Froilán, venga. Le llamó un joven de cabellos negros y vestía un elegante traje café con sombrero.

- ¿Qué? ¿Qué me pasó? ¿Dónde estoy? -Preguntó a su alrededor y luego un hombre rubio se acercó con un maletín de primeros auxilios- ¿Quién es usted? Le preguntó de vuelta al médico, el cual estaba fijándose de que no tuviera ninguna herida o infección.

- Me llamo Froilán Ponce, médico del pueblo La Cruz. Respondió el rubio, mientras que le daba la mano a Vincent.

Justo en ese momento, el niño castaño se le acercó y con él venía su gemela.

- Wow, alguien como tú está protegido por algún amuleto, ese zombie casi te mataba pero lo evadiste. Felicitaciones. Dijo Dipper, pero en la mente de aquel hombre de vestimenta morada no entraba la palabra "Zombie". ¿Qué estaba hablando ese chico?.

- ¿Zombie? ¿De qué está hablando? ¿Y...? Pero cuando iba a ponerse de pie, el Doctor Ponce le detuvo y lo volvió a recostar en el colchón donde estaba durmiendo.

- Tranquilo, tranquilo, ¿sí? Por favor, no debe moverse, ya que ha perdido mucha sangre, gracias a Dios, pude cerrarle las heridas que aún tenía abiertas y se está recuperando, pero no debe hacer ningún movimiento brusco. Le pidió el rubio, mientras que Vincent volvía a recostar, pero volvía a insistir acerca de lo que estaba hablando ese niño de gorra azul y blanca con un pino en el medio de la misma.

Vincent vio que el médico le estaba cambiando las vendas que tenía, estaban empapadas de su sangre, mientras que tomaba un poco de algodón de su maletín de primeros auxilios y lo empapaba en alcohol.

- Te va a doler un poco, pero tengo que desinfectar las heridas y suturar las partes que se abrieron un poco. Me sorprende cómo te lograste sellar esas partes afectadas, te salvaste de milagro, porque casi, lo que sea que te haya atacado, no llegó a tocar tus órganos principales. Se quedó asombrado Froilán, quien empapó en alcohol el algodón y de ahí, empezó a aplicarlo sobre las heridas cortantes que tenía Vincent, quien apretó los dientes. Ya había sentido el mismo sentimiento de dolor, ya que al estar en la Oficina, cosiéndose las heridas, tomó un palo de madera, el cual era un repuesto de madera que le iban a colocar a Foxy, pero nunca se llegó a hacer, él lo utilizó para tenerlo en su boca y apretar los dientes al momento de comenzar con la operación.

- Agh. Gimió Vincent, quien sintió que todo era una eternidad, hasta que pudo ver como Froilán terminaba de suturar rápidamente y con una gran seguridad, de ahí, el doctor dio unos pasos hacia atrás y le mostró en un pequeño espejo las heridas ya sanadas.

- Te vas a recuperar, tal vez sientas alguna puntada de dolor, pero no es nada grave. Dijo, tranquilizando sus miedos, pero él era el Hombre Morado, ¿cómo podía tenerle miedo a la muerte sí él mismo había sido un asesino a sangre fría? Ellos no lo sabían para nada de su procedencia o historial.

Vincent se llevó su mano izquierda a la nuca, sintiendo una extraña sensación detrás suyo, una presencia que había experimentado antes, le estaba hablando al oído.

- "Te salvaste, lo vi todo, no pienses que he olvidado lo que hiciste con esos pobres niños. Ahora que descansan en paz, tal vez Dios te dio una segunda oportunidad de que pidas perdón por tus Pecados Mortales que aún tienes en ti. No lo olvides, Hombre Morado, no olvides. ¿O mejor prefieres que les diga tu nombre?...Vincent" Le habló Puppet (O La Marioneta), quien estaba detrás suyo, dándole a saber que tenía una nueva oportunidad para vivir.

El ex-Guardia de Seguridad no dijo nada, Puppet desapareció, mientras que se recostaba.

- ¿Estás bien? Preguntó Manuel Costa, el Intendente (Alcalde) del pueblo de La Cruz.

- Sí, solo necesito cerrar los ojos. -Respondió Vincent a la pregunta del padre de Lautaro y Horacio- ¿Cuánto tiempo estaremos aquí? ¿Y cómo empezó todo allí afuera? Quiso saber, ¿cómo era posible de que en pocos minutos o segundos todo se fuera al mismísimo Infierno con los zombies rondando por las calles?.

- No sabría decirte, pero cuando te recuperes, tendrás que ir con el grupo. Dijo Manuel, para luego retirarse y dejar que Vincent durmiera un rato, pero en sí, no tenía sueño, solo necesitaba descansar su cuerpo.

Miró a su alrededor, ese sitio se le hacía familiar:

- "Dios, cuantos recuerdos, este lugar fue donde me escondí después de que escapara de mi casa en el pasado" Recordó ese gigantesco almacén, donde ahora estaba refugiados ese grupo de sobrevivientes.

Volvió a girar la vista por sus alrededores, estaba en un colchón suave en el suelo y protegido por unas gruesas frazadas que lo cubrían del frío y no estaban manchadas de sangre, un poco hacia el Norte del almacén, se encontraba el Doctor Froilán conversando con un hombre de cabellos negros, el cual era bastante conocido para la familia que había hablando anteriormente. Pero cuando volvió a recostarse, en el techo aparecieron los fantasmas de los niños que habían sido liberados, uno de ellos, vistiendo un buzo amarillo se le acercó al joven.

- Vincent, ¿así que estás vivo? De seguro estás pensando que ahora hemos vuelto del Más Allá para matarte, no, nosotros no haríamos eso. Pero tenemos una misión para ti: Tú vas a perdonarte a ti mismo por lo que causaste, nuestras muertas quedaron selladas y podemos ahora descansar en paz, pero tú no, tu alma está atormentada por los Pecados que has obtenido; así que te harás cargo de perdonarte a ti mismo, haciendo buenas acciones y sobreviviendo. Nosotros te estaremos observando y, a pesar de que nos mataste, te daremos nuestro apoyo. ¿Lo prometes? ¿Es un trato? Dijo el niño dorado, el Hombre Morado lo reconoció.

- Golden Freddy. -Se detuvo unos segundos, pensando en aceptar la oferta de ese niño- Sí, lo acepto. Finalmente aceptó la propuesta y estrechó su mano con la del fantasma, los cuales desaparecieron, no sin antes dejarle un mensaje.

- "Te estaremos vigilando, no vayas a cometer un asesinato contra esos niños que están en el grupo. De lo contrario, el destino se hará cargo de ti" Le dijo el niño del buzo amarillo y de ahí, desaparecieron, dejando el sitio en calma.

Vincent abrió sus ojos de nuevo, al hacerlo, vio que una mano estaba apoyada en su frente y de ahí, sacaba un termómetro de su bolsillo.

- No tienes fiebre, por un momento pensé que te había dado, ya que te desmayaste. ¿Estás bien? Preguntó una voz y cuando la vista de Vincent estaba nublada, creyó haber visto a su novia Renata, pero al aclararse, se encontró con una joven alta, cabello pelirrojo largo, vestía una camisa verde de cuadros, jeans, botas y una gorra.

El ex-Guardia de Seguridad no dijo nada al respecto.

- ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? Le preguntó la joven con un tono de voz preocupado.

- No, estoy bien, gracias. Le agradeció.

- Me asustaste, pensé que te había pasado algo. Pero bueno, ya que todo está en orden, me presento: Me llamo Wendy Corduroy, soy de Gravity Falls, Oregon. Se presentó la pelirroja y Vincent estrechó su mano.

- Un gusto en conocerte, Wendy, mi nombre es Vincent. Dio su nombre, a la chica le pareció extraño que alguien tuviera solo su nombre.

- ¿Y a tu apellido, Vincent? Quiso saber ella.

- No tengo, bueno tenía, era Belleville, pero lo dejé al huir de casa. Respondió el chico, abriendo esos recuerdos tan dolorosos para él.

Wendy guardó silencio, ya que vio en el rostro alicaído de Vincent una expresión de tristeza.

- Lo lamento mucho, debiste tener una triste infancia. Dijo ella apenada.

- Mi familia jamás sabía que yo estaba vivo, tenían esa manía del preferido y se olvidaron de mí, siendo el primogénito. La voz del ex-Guardia de Seguridad era fría, ya que siempre había sido así con su entorno por el abandono sufrido. Wendy, por su parte, apoyó sus manos en la espalda de Vincent, sabiendo que ella también tenía su historia por contar.

- ¿Y crees que tu familia esté viva? Yo estoy buscando a los míos, pero no sé nada de ellos. Preguntó, queriendo saber y tratar de romper el hielo que mantenía en capsulada la conversación.

- No -Negó Vincent- Los míos están muertos. Respondió secamente.

- ¿Murieron hace poco por los zombies? Preguntó Wendy, pero a su vez, eso generó otra pregunta en la mente del muchacho.

- ¿Zombies? Y para tu respuesta, mi familia murió en un incendio pocos días después de haberme fugado. Todos se quemaron vivos. Me sentí, tal vez, libre. Dijo, moviéndose un poco.

- Lamento mucho tu tragedia y con lo de los zombies, es cierto, perder a tus seres queridos, pero tampoco está bien que les desees el mal porque te dejaron. Le trató de aconsejar Wendy.

- Te agradezco tus consejos, es que recién rescatado y todo esto de que hay muertos vivientes en las calles. ¿Qué pasará? ¿Y quiénes son estas personas? Quiso saber todo Vincent, mientras que ella lo invitaba a dar un pequeño recorrido por el almacén y para que conociera a los sobrevivientes.

- Ven conmigo, es hora de que conozcas a cada una de estas personas. Le dijo la pelirroja y el joven, evitando sonrojarse, tomó la mano de la chica y ambos emprendieron el recorrido por el lugar.