Nereida se encogió ante la mirada del almirante, retrocediendo un paso. - Perdone… ¿le conozco de algo? - preguntó, nerviosa.

Aokiji siguió observándola en silencio, mientras la tensión se fundía poco a poco en su cuerpo al ver la reacción de la chica. - …No. Parece que te confundí con alguien más.

Antes de que la morena fuera capaz de hacer algún comentario, fue interrumpida por un "¡Gomu gomu no…!", seguido por los gritos de Sanji y Ussop, que intentaban impedir que su capitán empezara una pelea.

- ¡Dejadme! ¡No dejaré que se lleve a Robin! ¡Y a Nereida tampoco!

-Ya te he dicho que no tengo intenciones de haceros nada…- respondió Aokiji en un tono cansado, olvidando a la chica definitivamente.

-¡Me da igual! ¡Vete a otro sitio! ¡Aquí no eres bienvenido! - le increpó Luffy cuando consiguió soltarse.

-Está bien, está bien, me iré…- dijo el almirante, rindiéndose. - Pero oí algo mientras estaba dormido. Tú. Haz las maletas y prepárate. - añadió, dirigiéndose a Tonjit.

La impresión por el despliegue de poder de Aokiji aún estaba presente en las mentes de la tripulación mientras despedían al nómada. Luffy había agarrado a Nereida de la muñeca para jugar con ella en el hielo; como si no se hubieran separado en ningún momento.

El almirante observó al grupo en silencio, estudiando las interacciones que habían tenido con el anciano, y la familiaridad con la que Luffy se movía alrededor de todo el mundo. Quizá fue por eso que decidió que era una persona demasiado peligrosa para dejarla marchar.

La tensión solo fue creciendo en el aire conforme el hombre hablaba, hasta que finalmente el estallido de Robin la rompió, desatando una pelea. Sólo los reflejos de Zoro la salvaron del ataque de Aokiji. Sin embargo, conforme el logia fue tomando golpe tras golpe de los principales luchadores de la tripulación sin retroceder un milímetro, fue haciéndose patente que tenían pocas probabilidades de aguantar. Fue en el momento que Nereida atacó que Aokiji hizo un movimiento, evitando el filo de su espada con un movimiento brusco y una mueca desdeñosa.

Por desgracia, no fue suficiente para impedir que atrapara a Robin en un abrazo helado, congelándola en el acto.

A partir de ese momento, se desató el caos. Gracias a la rápida intervención de Luffy y Ussop, consiguieron salvar a Robin de los golpes de Aokiji; pero la diferencia de nivel no disminuyó ni un poco. Los tripulantes se batieron en retirada, dejando a su capitán peleando en un duelo con el almirante; llenos de dudas y preocupación.

El sonido de la ducha era lo único que impedía que un silencio incómodo y pesado se instalara en el baño del Merry. Chopper miraba la figura inmóvil de Robin, con una sensación opresiva en el pecho causada por el miedo y la preocupación. Sabía que Ussop estaba en el mismo estado que él, cansado de gritar; esperando a que el agua funcionara, a que algo confirmara que su amiga estaba aún con vida…

-¡Chopper!

El grito de Zoro les hizo saltar a los dos, sobresaltándolos. El reno salió corriendo hacia la cubierta lo más rápido que pudo, encontrando que faltaba uno de los miembros de la banda por regresar.

-¿Qué ha pasado? ¡¿Por qué solo habéis vuelto vosotros cuatro?!- preguntó el reno desde el barco, asustado.

-¡Te lo explicaremos más tarde! ¡Primero tienes que ayudarnos con nuestros miembros congelados! - le gritó Zoro, ansioso.

-¡Ah! ¡Sí! ¡Tenemos que derretir el hielo con agua, pero…pero Robin está en la ducha!

-¡Saltar al mar! ¡Es un efecto de una akuma no mi, debería ayudar a derretirlo! - les dijo Nereida, señalando al agua, mientras subía con Nami a la cubierta para poder ayudar a Chopper.

Fue doloroso.

Fue doloroso estar esperando a que Robin se descongelara sin poder hacer nada más que ver como el agua caía.

Fue doloroso esperar a que los miembros de Zoro y Sanji se recuperaran, hasta que fueron capaces de moverse otra vez.

Fue doloroso ver a Luffy en ese estado, en una pose que dejaba patente lo duro que había peleado contra Aokiji.

Y fue doloroso esperar en la cubierta del barco, hasta que Chopper salió con los ojos llenos de lágrimas anunciando que los corazones de su capitán y la arqueóloga volvían a latir.

Cuatro días después de zarpar de Long Ring Long Land, el ambiente del Merry estaba mucho más animado. Nereida observó cómo Chopper y Ussop esperaban a que Luffy saliera a la cubierta, haciendo una actuación de como lo había congelado Aokiji. No pudo evitar reír un poco, pero aún estaba un poco preocupada por lo que había pasado.

-Oye, Nereida.- la voz de Robin interrumpió las payasadas del trio.- ¿Puedo preguntarte una cosa?

-¿Uh? Sí, claro Robin. ¿Qué pasa?

-Esas espadas que llevas…están hechas de kairouseki, ¿verdad?

Zoro levantó la cabeza para escuchar mejor, al tiempo que la bailarina bajó la mirada a las vainas de su cintura.

-Sí…el filo sí, al menos. ¿Te diste cuenta cuando peleé con Aokiji?- preguntó la joven, volviendo a levantar la mirada.

-No. Fue antes, cuando las recogiste. Son algo extraordinario, en ese caso. Deben tener un gran valor.

Cierta pelirroja se incorporó con un movimiento rápido cuando escuchó las palabras "gran valor". Nereida se encogió un poco, girando el cuerpo para hacer de escudo humano para sus espadas.

-¡Nami! ¡Que he visto que tenéis un montón de oro en la bodega! - le replicó la bailarina, antes de responder a Robin. - No estoy segura de si son muy valiosas…son una herencia.

"En el lugar donde nací insisten mucho en enseñarnos a pelear de forma eficaz contra los usuarios. Por eso el uso de armas con kairouseki es bastante común. También aprendemos a nadar muy pronto en aguas peligrosas"

-Vaya, que bien. Así el cocinero y el espadachín tendrán a alguien más que los ayude cuando nuestro capitán caiga al agua. - comentó la arqueóloga, riendo un poco.- Tienes que contarme más cosas del lugar donde naciste. Parece una cultura interesante.

-N-no se…no creo que haya muchas más diferencias aparte de esto y lo que os dije el otro día.

Ante la mención del "otro día", Sanji hizo un sonido miserable, dispuesto a empezar a disculparse con la joven del pelo largo de nuevo, mientras esta hacía un gesto tranquilizador para calmarlo. Las risas de fondo de Zoro no servían de mucha ayuda.

El incidente que había causado esta situación había sucedido dos días después de la pelea con Aokiji. Sanji estaba teniendo su comportamiento adulador habitual con la nueva tripulante, cuando Nereida le pidió de forma firme que se detuviera después de uno de sus elogios.

Decir que fue una sorpresa para la banda es poco, teniendo en cuenta la actitud calmada y conciliadora que había presentado la joven desde que llegó al barco.

-No me voy a enfadar porque doy por supuesto que no lo sabes…- empezó a decirle Nereida al cocinero, retorciéndose las manos. - Pero en el lugar donde nací, alabar el físico de una mujer que acabas de conocer es…un insulto bastante serio. Al hacer eso, estás dando a entender que no vale para nada más…por decirlo de una forma suave. - la chica murmuró esa última parte, mordiéndose el labio.

Sanji estaba mortificado. Empezó a disculparse como un loco con ella, a pesar de que Nereida le dijo que estaba bien.

Sus halagos desde ese día no habían disminuido, aunque evitaba nombrar nada de su físico.

No parecía que sus remordimientos fueran a disminuir a corto plazo, sobre todo con los comentarios que Zoro aprovechaba para hacer cada vez que tenía oportunidad.

-Nereida, ¿puedo ver tus espadas? - fue precisamente el espadachín quien la devolvió al presente. Se había levantado para acercarse donde estaban hablando las dos morenas.

El chico había tenido curiosidad por las espadas de su compañera desde la primera vez que las vio. Esta era una buena oportunidad para saciarla.

Sujetó la espada que le entregó Nereida con firmeza, estirando el brazo para comprobar su peso y su longitud.

-Es muy ligera…-comentó Zoro, moviéndola un poco con un silbido. Era normal; Nereida no parecía tener mucha fuerza física. Pero…-¿No crees que será fácil romperlas?

Para su sorpresa, la chica se empezó a reír.- Quizá si la aleación fuera normal. Pero el kairouseki es casi irrompible.- le explicó, acercándose para ponerse a su lado.- Tuve suerte de que me las dieran. Si no, pelear habría sido mucho más difícil para mí.

Zoro asintió en silencio durante su explicación antes de devolverle la espada y, aparentemente satisfecho, volvió al sitio donde estaba durmiendo.

-¿Qué, ahora que sabes que está segura te quedas más tranquilo?- se burló Ussop, comiendo del plato de patatas que les acababa de traer Sanji.

Cualquiera que fuera a ser la respuesta de Zoro, fue interrumpida por la exclamación de Luffy cuando vio una enorme rana nadando a lo lejos.

El aviso de Nami sobre el faro que acababa de divisar fue completamente ignorado por los chicos, demasiado ocupados en remar a toda velocidad para alcanzar al anfibio.

También ignoraron los avisos que les estaba dando Nereida hasta que chocaron contra algo, encallando el barco.

-¡Tenemos que movernos de aquí! ¡Da igual si es adelante o hacia atrás! ¡Pero hay que hacerlo YA!

Un silbato había empezado a sonar a los lejos, pero parecía que se acercaba cada vez más. Justo en el momento que consiguieron desencallar el Merry, vieron de donde provenía.

Era un…¿tren?