18
¿Quieres ir al baile conmigo?
Las clases del viernes por la mañana se volvieron eternas. Me arrastré alrededor de la escuela odiando a todo el mundo porque todos estaban felices y emocionados por el baile estúpido. Blah. Kurt era básicamente intolerable, él estaba tan emocionado de ir con Blame Anderson que ya habían vuelto de nuevo.
Tina en el almuerzo era toda sonrisa. Se sentó en nuestra mesa, radiante.
—Adivina qué —sonrió, mirándome a mí y a Kurt, yo no tenía ganas de juegos de adivinanzas—. Estúpidamente esquivaste una bala —suspiró con una sonrisa.
Movía la barbilla de lado a lado, un hábito copiado de ver a Quinn haciéndolo, ella lo hacía todo el tiempo cuando estaba pensando en algo, era muy adorable verla hacer eso.
— ¿Qué bala? —pregunte finalmente, dándome por vencida en tratar de averiguar de lo que estaba hablando.
— ¡Mike me pidió ir al baile! —soltó, y luego pasó a explicar cómo se produjo. — Le dije que estabas muy confundida en este momento y es difícil romper con alguien cuando has estado juntos durante más de dos años y es difícil dejarlo ir.
Siguió con una enorme sonrisa en su cara, diciéndome como llegaron a hablar del baile al que ella había dicho que no iría.
— ¡Y entonces, Mike me preguntó! —Gritó— ¡No me lo esperaba! ¡Creo que él es una preciosidad! Y baila mucho mejor que Quinn, incluso.
Eso no es cierto, estaba totalmente fuera de lugar. Me senté allí congelada, tratando de ser feliz por ella, pero en realidad, habría ido al baile con Mike si me lo hubiera preguntado, en realidad, habría ido al baile con cualquiera.
Sin embargo, yo sabía que debería estar feliz por Tina. Me alegré por ella, incluso estaba entusiasmada, aunque estaba muy triste por mi situación. Todo el mundo iba al baile Tina con Mike, Kurt con Blame y Finn con Kitty. Yo era la única que no iba a ir al baile, y era la única a la que aún le gustaban los bailes escolares. Después de todo, estaba en el comité de baile.
Después de la escuela, caminaba al gimnasio para decorarlo para el baile estúpido que ni siquiera iba a ir.
Al principio teníamos un montón de gente que nos ayudaba, pero después de la primera hora sólo Kurt y yo nos quedamos. Y como he dicho, creo que odiaba Kurt algunas veces, él era mandón y mala onda cuando se lo proponía, pero presidente del comité de moda. Así que, sí, mi día se había puesto peor.
Kurt salió para ir buscar a más cuerdas, y quedé yo sola en el gimnasio estúpido consiguiendo que todo estuviera bonito para el baile. Estaba tan triste y deprimida que quería llorar que hasta podía sentir las lágrimas formándose mientras estaba arriba en la escalera tratando de obtener que la cinta se pegara a la pared, pero tenía que ser más alta para poder alcanzarlo.
— ¿Necesitas ayuda?
Me moví al escuchar una inesperada voz sexy nasal, entonces casi me caigo de la escalera, porque era Lucy. Estaba de pie en la puerta del gimnasio, mirándome.
—Um, sí —me las arreglé para sacar fuerzas—. Me vendría bien algo de ayuda. Por supuesto.
Con el corazón acelerado vi a Quinn agarrar la escalera que Kurt había estado usando. Ella la agarró y se subió a mi lado, luego puso todo la cinta para un baile en el que si lo veían podría estar muerto y llena de burlas. Me conmovió y me dejó sin palabras, como yo siempre estaba en estos días en que Quinn estaba cerca.
Siguió haciendo estas cosas maravillosas e inteligentes que eran inesperadamente agradables, ellas hicieron estragos con mi corazón, en mi deseo de permanecer lejos de ella. Estaba lista para saltar a sus brazos y rogarle que me llame Cielo de nuevo y que me diera tres minutos más en el mismo.
Sólo en ese momento Kurt entro rápidamente de nuevo en el gimnasio llevando una pila de cintas y un gran letrero que decía: "Dinosaurus… My World".
— ¡Estoy asombrado! — miraba alrededor del gimnasio, con una expresión totalmente satisfecha—. Wow, has hecho un montón mientras yo no estaba.
—Quinn ayudó —interrumpí, sin embargo, lo que era totalmente cierto. Ella básicamente hacía todo, yo sólo supervisaba y le decía lo que tenía que hacer, había sido agradable todo lo que estaba haciendo.
Kurt puso su brazada de serpentinas abajo la mesa de los refrescos, mirando a Quinn con un nuevo interés.
—Todo se ve realmente genial —ronroneó él—. ¿Podrías poner este cartel para mí?
La mandíbula de Quinn se estremeció ligeramente.
—No, lo siento… Me tengo que ir.
—Todo se ve realmente genial —ronroneó él—. ¿Podrías poner este cartel para mí?
—Oh, está bien—dijo él divertido observándome.
—Por lo tanto, hay que terminar con las serpentinas y luego colgar este cartel justo sobre la puerta, y creo que terminamos.
Kurt inmediatamente salió, diciendo que tenía que revisar algo. Una vez que él se había ido, Quinn se volvió hacia mí.
— ¿Quieres que ponga ese cartel?
Mi corazón se agitó. ¿No acaba de decir que no lo haría?
—Pensé que tenías que irte.
Ella sonrió.
—Yo no quería ayudarlo, solo estoy aquí por ti estrella.
No pude evitar sonreír ante eso.
— ¿Pero tú me ayudarías?
Estaba de espaldas a mí, subiendo la escalera con el cartel en la mano.
—Claro.
— ¿Por qué te gusto?
Se volvió hacia mí y me sonrió.
—Bueno, yo no te odio —Luego sonrió— Por supuesto que me gustas, Cielo, es por eso que sigo pidiendo que vayas al río y a las fiestas, pero sigues rechazándome.
— ¿Me pides que vaya al río por qué… te gusto? —No pude mantener el escepticismo de mi voz—. Quiero decir, ¿La genial capitana de porristas se ha fijado en mí? ¿Y quieres salir a otro lado que no sea una clase del Club Glee o al río?— Ahí es donde ella toma las chicas que le gustaban.
Ella miró por encima de mí y luego se quedó pensando un rato que pareció eterno y agregándole que no me había respondido.
—Pregúntame a otro lugar —le susurré. Cuando Quinn acabó de colgar el letrero se acercó hacia mí apoyándose contra la pared.
Ella jugó con un mechón de mi cabello, y sus ojos se clavaron en los míos.
—Estoy realmente enamorada de ti, Cielo, no sabes cuánto te quiero.
Oh, mi corazón no podría soportarlo, no pudo, la popular y maldita capitana de porristas Quinn Fabray siendo tan dulce, suave y mirándome de esa manera cálida, tierna y diciendo te quiero. Tenía mi cuerpo en llamas, hormigueando y mareada. Mi corazón latía tan rápido que estaba seguro de que iba a explotar.
—Yo también estoy loca y perdidamente enamorada de ti, Lucy Quinn Fabray.
—Lo sé —Ella tiró juguetonamente un mechón de mi cabello. —Me lo insinuaste antes, sabes— Me dio una risa suave y mi cerebro no cabía en mi cabeza yo sólo podía pensar en sus ojos avellana y sus labios suaves de color rosa y lo que parecía que iba a besarme de nuevo.
— Estoy escribiendo una canción sobre ello —dije con, su cara cerca de la mía—. Una canción sobre ti.
— ¿Escribes canciones? —preguntó incrédula.
Sacudí mi cabeza, saliendo de mi confundido pensamiento. ¿Qué?
—Sí, escribo todas las canciones del Club Glee. ¿Esa canción que hicimos en el show de los policías para el señor Figgins? Yo la escribí—sonreí muy segura de mí y orgullosa por lo que hacía.
Quinn me lanzó una mirada, como: ¿Por qué eres tan adorable y hermosa?
¡Purrr! Bien, ahora yo quería saltar sobre ella. ¡Gah!
Mi estómago se anudó un poco, en realidad, se anudó mucho. La vida era cruel por lo tan injusta que había sido conmigo. ¿Por qué oh por qué tenía que ser una chica mala? ¿La chica mala que lanza smoothies en los pasillos? ¿Por qué una chica tan caliente, talentosa, inteligente y hermosa tenía que venir a mí alrededor tentándome así? Ahora iba a soñar con ella para siempre. Estaba necesitada, lujuriosa y anhelante de ella.
¡Ugh! ¡No era justo!
Lucy no tenía idea de lo que pasaba por mi cabeza, estaba pensando en hacer una carrera hacia la salida antes de que hiciera algo estúpido, como renunciar a mi voluntad, dar a torcer mi debilidad ¡Que yo escribía canciones! Y dijo que yo le gustaba. Bueno, ella dijo que sí, eso es las que las jugadoras hacen, ¿no? Ellas juegan con los corazones de las niñas, las tientan y las tienen a todas jadeando sólo por diversión.
Caray, yo odiaba a las jugadoras.
Traté de recordármelo, Quinn Fabray es una jugadora, Quinn es una jugadora, cantaba una y otra vez en mi cabeza, tratando de ser fuerte y seguir con mi orgullo de que no podía salir con una chica mala. No puedo, no puedo, no puedo.
La mirada de ella se desvió hacia las serpentinas por encima de nosotras.
—Por lo tanto, esta decoración que hicimos —Sus ojos estaban de vuelta en la míos—. Son para un baile, ¿verdad?
Hice una mueca, y luego asentí con la cabeza, preguntándome si sabía que Finn y no estamos juntos aunque le mencioné que lo estábamos. Me pregunté si sabía que Finn iría al baile con Kitty. Luego me di cuenta de que ella probablemente sabía. Después de todo, ella y Finn estaban en el mismo equipo de futbol americano, y Kitty Wilde era una porrista al igual que ella, las noticias volaban en ese tipo de círculos. Tal vez es por eso que estaba siendo tan buena ayudándome a decorar y todo eso. Sintió lástima por mí. La idea era a la vez conmovedora y humillante al mismo tiempo, me llenó de un calor extraño que me dieron ganas de correr y esconderme y sólo pensar en Quinn siendo tan amable. Eso es todo lo que quería hacer fantasear al respecto. No quería tener que enfrentar el verdadero significado de los aplastantes hechos detrás de los gestos dulces.
Incluso la áspera y mala Lucy sintió pena por mí decorando para un baile al que no iba a ir. Ese era probablemente el por qué había sido linda y me decía que estaba enamorada de mí. Ella sentía lástima por mí.
De repente, quería meterme debajo de una roca. Quinn inclinó la cabeza, mirándome fijamente a los ojos, prácticamente me tenía que sostener para que yo no desmayara.
—Entonces, Rach —susurró cerca de mí— Si no vas conmigo a una fiesta. ¿Quieres que me una al CLub Glee que tanto amas? o en todo caso ¿Quieres ir conmigo al baile?
Mi corazón se detuvo y el calor se precipitó.
Parpadeé. Yo iba a caer de verdad.
— ¿Vas a venir al baile?
Ella arqueó las cejas.
—Sí, si tú quieres venir conmigo… obviamente.
Mi corazón latía con tanta fuerza que estaba segura de que ella lo podía oír. Este momento no parecía ser real. ¿Quinn Fabray se ofrece a llevarme al baile? ¿La sexy Quinn Fabray?
La idea me había mareado, era impresionante y el alucinante cambio de ella llego a mí, yo no podía salir con una chica mala, pero Lucy no era realmente una chica mala. Quiero decir, no le partió la cara a Finn el día que nos besamos y no publicó mi diario en todo el internet, lo llevó de vuelta a mí. Y como yo no iría a una fiesta con ella, estaba dispuesta a ir a un baile conmigo, al baile de la escuela. Eso no era una cosa de chica mala y yo estaba dispuesta a cambiar por ella. Quinn sonrió ante mi gran y tonta sonrisa.
— ¿Así que sí vas a ir conmigo?... ¿Al baile?
Asentí con la cabeza, demasiado asombrada para hablar.
