Capítulo 7: Vincent miraba por la ventana de la caravana la destrucción dejada por los muertos vivientes, no parecía haber una digna señal de vida, los cadáveres en las calles, la sangre por doquier, casquillos de balas, vidrios perforados por los mismos, incendios por todas partes y el olor, ese espantoso olor a carne humana calcinada y quemada, donde perforaba la nariz y las fosas nasales como si fuera veneno, se hacía presente en todas partes.
- El camino más seguro es hacia Canadá, deberemos ir por todo el Oeste y de ahí hacia el Norte. Mostró en los mapas Oswald Cobberplot.
- No queda otra opción, es todo un callejón sin salida ir hacia el Sur, cualquier intento será detenido por esos podridos. Alegó Nygma, quien tenía la vista fija en los mapas y libros que tenía la caravana.
- Es impresionante todo esto. Dijo por su parte Wendy.
- Tú lo has dicho, es como el propio Infierno se hubiera desatado en la Tierra. Mencionó Stan, quien iba al volante con Ford, mientras que lo guiaba Nygma y Cobberplot.
- No hay nada peor que esto. Señalo Stan, viendo por la ventana la enorme masacre ocurrida en las calles de Utah, parecía algo tan irreal ver tantos cuerpos tirados en el suelo de esa ciudad, sin vida, muchos fusilados, los cuales eran vistos por doquier, sin detener la mirada hacia donde la dirigiera, era como una eterna visión de lo que eran las guerras.
Los dos coches avanzaron despacio por esa parte de la ciudad, sabía bien que los zombies podrían levantarse, Louis miraba también por la ventana de la caravana todo ese horrendo show, habían muchas familias enteras que habían sido ejecutadas a balazos por las fuerzas del orden al no poder restablecer la calma en la zona.
- Vi esto en Pensilvano. Recordó hechos tan similares a muy poca distancia.
- ¿Qué cosa? Preguntó Vincent.
- Los cuerpos fusilados en las calles, esos carteles de "Prohibido el paso" o "Mantenga los brazos en alto, no corra hacia las cercas. Uso de la fuerza letal autorizada". Les dijo, mientras que su mente era invadida por esos recuerdos tan atroces.
- Creí que algo así se vería en las películas de zombies como las de George. A. Romero, no en la vida real, pero, Dios...Iba a continuar Vincent, no podía dar crédito de lo que estaba teniendo enfrente suyo, tanta muerte y destrucción por doquier era signo de la desgracia acontecida en esa ciudad.
Sabían que por la radio, los disturbios continuaban, si, "disturbios", lo que los medios ocultaban, por orden del Gobierno de los EEUU, ya que no podía cundir el pánico de una epidemia zombie en la zona, pero parecía que su mentira no les duraría tanto, ya que ésta se estaba expandiendo por todas partes, en especial hacia la Capital de la Nación.
- Pararemos aquí un rato. Pidió Ford, quien se detuvo en un pequeño pueblo, en donde iban a re-aprovisionarse y ver qué ruta seguirían.
Mientras que algunos veían que la calma permanecía en ese pueblo, ya muchas personas habían ido abandonando el lugar para ir hacia zonas más seguras y alejadas de los muertos.
- La mejor ruta es ir hacia el Oeste, para México, hacia la Baja California. Señaló el Doctor Ponce en el mapa que llevaba Nygma.
- No queda otra, hace poco escuché que Canadá cerró el paso a los estadounidenses y México hace lo mismo, pero creo que podremos ir hacia donde dijeron. Apoyó Dipper su idea.
Vincent, por su parte, se hallaba caminando por los albores de los bosques, pensativo en lo que le había dicho Puppet y la promesa que había jurado hacer con ellos de cambiar y así ser perdonado por los crímenes que cometió en la pizzería.
- ¡Eh, Vincent! Escuchó la voz de Louis, el ex-Guardia de Seguridad resopló, no quería estar acompañado por nadie, solo quería estar solo y respirar tranquilo, pero se veía que eso era imposible de cumplirse.
- Ah, Louis, sí, ¿qué pasa? Preguntó Vincent.
- Venía caminando por aquí, filmando la paz de esta zona, oye, por cierto, dicen Stan y Ford que iremos a la Baja California, México. Le contó sobre lo que ocurría.
- Me parece perfecto, siempre quise ir al desierto. Aprobó ese proyecto.
Justo en ese momento, en el lado donde estaba el grupo, Dipper y Mabel escuchaban por la radio sobre los disturbios en las cercanías del pueblo, sobre todo en la Ciudad de Utah, donde cada vez más se hacía imposible contener a los zombies.
- ¿Qué fue eso? Se preguntó Vincent, cuando escucharon que alguien había entrado a una radio.
- Iré a ver. Pidió Dipper, pero se le adelantó el ex-Guardia de Seguridad.
- No, iré yo, tranquilos. Pidió tranquilidad Vincent e ingresó solo en el pasillo oscuro.
El joven ingresó con la cámara de filmación, las personas de aquella radio y del estudio de filmación pegado habían huido hacia pocos minutos, desde que escucharon en la radio sobre los muertos vivientes que se duplicaban en varias áreas pobladas de Utah.
- Dios, no, esto tiene que ser una broma. Hace solo 25 minutos que se dieron las noticias y todos han escapado. Se quedó asombrado y en aquella zona en donde estaba todo vacío y desordenado, allí había una bandera de los EEUU semi-enrollada y descolgada, los sillones cubiertos de papeles, lo mismo el suelo, los cojines estaban desparramados y lo mismo se podía decir de las demás zonas, en especial del pasillo.
Vincent comenzó a moverse y a seguir escuchando aquel sonido, alguien estaba dentro.
- Dios, y pensar que en "Freddy Fazbear Pizza" no nos daban armas de fuego para defendernos si entraban a robar los delincuentes, maldito mi jefe que tenía antes, espero que te hayan comido los zombies, porque juro por Dios que te mataría si estuvieras con vida, me hiciste sufrir, encima que una noche entraron a robar unos cuatro delincuentes, todos menores de edad y lo único que pude hacer fue llamar a la Policía para que se los llevaran presos. ¡¿Por qué mierda no podíamos tener armas de fuego?! Habló por lo bajo el ex-Guardia de Seguridad, quien siguió avanzando hasta que se detuvo a mitad del pasillo, en donde estaba el camerino de las mujeres, de allí salió un hombre gordo y con barba.
- ¡¿Qué carajo estás haciendo aquí?! Preguntó el intruso, quien se llevaba varias cosas, entre ellas, un pequeño equipo de grabación.
- No, usted qué hace aquí. Interrogó Vincent ante el susto.
- Estoy robando algunas cosas, pero mi pregunta es para ti: ¿Qué haces con una cámara de filmación en la habitación de las chicas, eh? ¡Seguridad!. Respondió burlonamente, divertido de aquella situación, hizo un grito para llamar a los Guardias y luego se retiró hacia otra parte del edificio, cerrando la puerta del pasillo con una traba, dejando a Vincent solo.
El joven volvió hacia donde estaban los demás esperando su retorno, cuando lo vieron llegar, supieron que era momento de partir de allí y dirigirse hacia la Baja California de inmediato.
- No me quedaría aquí ni un rato más, andando. Pidió el muchacho y se subieron a los coches, poniendo rumbo hacia el Oeste.
