Capítulo 8: Al dejar aquel pequeño poblado de Utah, se pusieron en marcha hacia el Oeste, para llegar hacia la Baja California, en donde esperaban encontrar la seguridad de la que tanto habían estado buscando. Por lo cual tuvieron que viajar por la noche, atravesando las rutas vacías, plagadas de coches, muchos en llamas y otros completamente volcados, los cuerpos de civiles y militares muertos en los refugios y retenes y los zombies que deambulaban por el lugar, sin dejar de buscar a sus víctimas para saciar el hambre que les atormentaba.
- "Cuando no haya más lugar en el Infierno, los muertos caminarán por la Tierra" Recitó Edward Nygma aquel pasaje de la Biblia.
- Parece una locura, pero sí lo es, es cierto lo que dice. Respondió por su parte Oswald Cobberplot.
- Nunca había visto en mi vida a estos zombies, siempre se pensó que eran parte de las películas de Hollywood, pero no. Alegó Vincent, mirando por la ventana, mientras que Wendy estaba al mando de la RV y los Costa con Rei y Eddy viajaban en el coche.
- Oigan, ¿nos detenemos en algún pueblo o sigo? Preguntó Wendy, quien ya estaba por sentir los efectos del sueño.
- Yo me ocuparé de seguir. Pidió Vincent, ofreciéndose a manejar el coche.
Cuando finalmente el sueño venció a Wendy, el ex-Guardia de Seguridad tomó el mando de la caravana, la cual cruzó por los desiertos páramos de la ruta, donde no había una sola alma, simplemente fuego, destrucción y muerte.
- Espera, mira para allá. Le señaló Dipper y se detuvo.
- ¿Qué hay? No veo nada. Respondió intrigado Vincent.
- Allí me parece que estoy viendo a una mujer, detente, puede ser que necesite ayuda. Le dijo el chico, quien convenció al ex-Guardia de frenar el coche y se detuvieron.
- ¿Qué pasó? ¿Por qué se detuvieron? Se preguntó Manuel Costa, mientras que Lautaro frenaba el vehículo y se bajaban también de allí.
Al bajarse, Dipper fue acompañado por Vincent, los Costa, Olmos Rey, Guzmán, Froilán, Rei y Eddy, quienes fueron acercándose hacia donde estaba una chica castaña, la cual tenía una herida de bala en la cabeza, pero aún estaba viva.
- ¡Dios! ¡Aún está con vida, mirame, mirame, tranquila, vas a estar bien, vamos a llevarte a un hospital! Le pidió Froilán, quien con Rei y Eddy la subieron a la chica al auto negro, en donde partieron hacia el hospital más.
- ¿Qué pasó? ¿Para dónde vamos? Preguntó Louis.
- Vamos para el pueblo de Saint Martin, allí hay un hospital para la chica que encontramos, al aparecer intentó suicidarse, Froilán está con ella. Le contó Vincent al oficinista.
- Cielo Santo, de prisa entonces, pongan en marcha la RV. Pidió Stan, mientras que partían hacia ese poblado.
Al llegar al pueblo de Saint Martin, vieron que todo estaba completamente desierto y con un caos indescriptible en las calles, lo mismo el hospital, en donde pensaron que habría alguien que los pudiera ayudar.
- ¡HOLA, HOLA! Gritó Froilán, llevando a la castaña en sus brazos, pidiendo auxilio, pero no había nadie.
- ¡¿Hay alguien aquí?! Llamó Vincent pero no hubo respuesta.
El hospital estaba enteramente destruido, no había gente a su alrededor, mientras que la chica agonizaba y al ver que no podía hacer nada al respecto, tuvieron que tomar una opción que no era buena.
- Hay que sacarla de su tormento. Dijo Stan y lamentablemente tuvo que ejecutarla, ya que de lo contrario seguiría sufriendo más por el dolor que le causaba la herida y la pérdida de sangre.
La enterraron fuera del hospital, donde no podrían profanar su descanso, mientras que ellos decidieron emprender el viaje hacia la Baja California, aún tenían un largo camino por recorrer y el peligro los acechaba en cada tramo de las rutas abandonadas.
- Ten, te hará falta. Le dijo Wendy, mientras que le extendía un poco de café a Vincent, quien estaba al mando de la RV.
- ¿Estás mal porque no se pudo salvar a esa chica? Preguntó el joven.
- Se hizo lo que se pudo, no puedes detener a la Muerte a menos de que tengas un plan. Respondió la pregunta de Vincent, Wendy, quien tenía la vista fija en el camino.
- Sonará raro, pero por un momento sentí ganas de llorar cuando vi que la mataban a esa chica. Contó el ex-Guardia de Seguridad, dejando sorprendida a la pelirroja.
- Yo también, digo, ¿quién puede soportar algo así? ¿Quién? Nadie está preparado para algo así, el ser humano vive siempre en peligro y supera todos los obstáculos, pero éste último le lleva su tiempo -Mira para afuera- Solo Dios sabe cuándo detener esto. Finalizó Wendy.
- Tú lo has dicho, solo Dios mismo puede decidir en frenar esta epidemia zombie. La apoyó Vincent, mientras que iban llegando hacia el Oeste de los EEUU, California era el primer punto antes de llegar a la Baja California, donde aguardaba la salvación.
Saludos para GT4RSR, que tengan un buen Domingo y no se olviden de comentar :D.
