Capitulo 2: Muerte y Renacimiento
Para que un Chthonian naciera primero debía morir. Ellos eran humanos que nacían con ciertos talentos y habilidades psíquicas, incluso sus cuerpos podían sanar más rápido que el resto de los humanos. Guerreros de tiempos antiguos que una vez muertos en el campo de batalla volvían a la vida como Chthonian, humanos con los poderes de un dios. Lilium, por ser la primera de ellos, en ocasiones los instruía en sus obligaciones, aunque no se llamaba a ella misma como una líder.
Quince años después de su propia muerte y renacimiento debió ver el renacimiento como Chthonian de su hermano adoptivo, Savitar. Una vez regresaban a la vida como Chthonian, sus ojos cambiaban a lavanda, violeta o morado, ese era su distintivo, una de las características físicas que los identificaba como raza. Cuando Lilium regresó a la vida sus ojos azules pasaron a ser violetas, y al regresar Savitar sus ojos verdes fueron color lavanda, aunque podían cambiar su apariencia si así lo deseaban, después de todo tenían los poderes de un dios. Otra característica era que todos ellos poseían una belleza y un atractivo sin igual, solo comparable a la de un dios y al resto de las criaturas sobrenaturales existentes. También la altura los caracterizaba, ninguno de ellos medía menos del metro ochenta y cinco. Lilium era la de menor estatura con un metro ochenta y cinco, Savitar medía dos metros siete.
Pasaron las décadas, los siglos, casi un milenio y un nuevo Chthonian, llamado, Shia nació. Tenía el cabello y los ojos negros, que pasaron a ser lavanda en la transición. De una altura considerable, pasaba el metro noventa, y con unos rasgos afilados de gran atractivo, se sintió atraído por Lilium, y con su encanto, frescura y sentido del humor terminó conquistándola.
Se unieron, prometiéndose el uno al otro en una ceremonia que tenía por testigo a la misma naturaleza, algunos años después de que Shia asumiera como Chthonian.
Unos siglos después de la unión, Lilium conoció a un demonio que causaba estragos en algunas pequeñas villas de humanos. Eran actos dañinos, casi infantiles. La Chthonian descubrió al responsable, Thorn. Un demonio, hijo de Lucifer, el Príncipe de las Tinieblas, y una benévola demonio Shedim.
Thorn era un demonio adolescente tratando de probarse a si mismo ante su padre. De alguna manera consideró que la mejor forma era llamar la atención de algún Chthonian y ganar una batalla contra alguno de ellos. Su sorpresa fue grande cuando el Chthonian apareció frente a él. Lilium no era lo que esperaba, alta, curvilínea y la mujer más hermosa que hubiese visto antes, con la apariencia de una joven de veintiun años humanos, unos ojos claros y honestos. El demonio esperaba a alguien más cruel y fornido. Ella tampoco emitía ningún poder sobrehumano, parecía una humana normal. Solo sus ojos revelaban su verdadera naturaleza. Sonrió con arrogancia, pero su sonrisa pronto fue borrada del rostro cuando Lilium lo tuvo en dos segundos contra el suelo.
Ese fue el momento en que su extraña relación comenzó. Ella le perdonó la vida porque sintió que Thorn era mucho más de lo que su apariencia de fanfarrón mostraba. Él podía ser salvado del destino que su padre quería para él, Thorn tenía la fuerza suficiente para resistirse al llamado del mal.
Se hizo costumbre en Thorn hacer alguna barbaridad para llamar la atención de la Chthonian, pero sin jamás tomar una vida humana.
Shia no entendía el por qué Lilium no mataba al demonio, pero ella siempre le decía lo mismo: que no lo merecía… aún.
La situación cambió una noche en que Thorn quemaba unos campos de cultivo, el primero que una pequeña tribu establecía. Los miembros de la tribu corrieron al campo para extinguir el fuego, pero fueron presa de las llamas y murieron en el lugar.
Lilium se enteró de esta situación y de inmediato enfrentó a Thorn. Él adoptó una actitud despreocupada, pero en el fondo no estaba seguro de que pensar al haber provocado la muerte de esos humanos. Ella decidió castigarlo de una manera que él jamás pudiera olvidar. Le quitó todos sus poderes y lo dejó reducido a la vida de un humano. Lilium no quiso arriegarse a que Thorn muriera de hambre o algun ataque por lo que le permitió seguir siendo inmortal, pero no podría teletransportarse al inframundo o a cualquier otro sitio. Tampoco procurarse comida a menos que fuera solo con sus propias manos.
Thorn estaba furioso con la Chthonian por el castigo que le había dado. Hubiese preferido ser asesinado por ella a que lo dejara reducido a casi un humano, a quienes despreciaba profundamente.
Ella fue muy clara, esa era una lección que debía aprender y cuando llegara el momento levantaría la restricción.
- Aunque… - agregó ella – mi muerte también puede liberarte. Dime Thorn ¿te atreverías a matarme?
Y luego de dedicarle una sonrisa burlona ella se marchó de allí, dejándolo solo y molesto.
Los primeros días fueron difíciles para él, tenía hambre y nada que comer, salvo alguna fruta que pudiera obtener por ahí, pero eso no era suficiente. No tenía armas para cazar y su fuerza actual era la de un humano corriente. Luego de días de vagar, ocultándose de cualquier criatura sobrenatural, incluso de su padre, llegó a una aldea.
Él no quería ser descubierto por nadie, eso traería vergüenza sobre él, y algún posible atacante, ya que estaba indefenso, sin poderes. Eran muchos los demonios y otros seres que lo odiaban.
Pero su padre sabía de su condición y le exigió a Lilium que quitara la restricción de su hijo. Ella, por supuesto, se negó, diciéndole las mismas palabras que le había dicho a Thorn. Solo cuando ella quisiera y por los motivos correctos la restricción se levantaría, a menos que ella muriera antes.
Sin saber como, ni por que, Thorn fue acogido por una pareja de ancianos que habían perdido a todos sus hijos en las guerras que enfrentaban a veces a los humanos, como si no fuera suficiente la perdida de vidas por las condiciones en que vivían.
Lilium les había pedido a los ancianos que le dieran cobijo, advirtiéndoles del mal carácter de su invitado, sin comentarles que era un antiguo demonio. La anciana pareja había tenido un hijo como él, orgulloso y prepotente, había sido el primero en marcharse a la guerra y el primero en morir. En memoria de aquel hijo decidieron albergar a Thorn. La Chthonian esperaba que con eso el demonio aprendiera algo.
Pasaron algunos años y Thorn parecía más tranquilo. Podía decirse que incluso disfrutaba la vida entre esos ancianos, recibiendo cierto grado de afecto que jamás había tenido. ¿Y como podría recibir afecto de alguien cuando era el hijo de un demonio como Lucifer? Él podía ver lo mucho que esa pareja se amaba, como sonreían al mirarse en algun momento del día sin ningun motivo en especial. Como él besaba la sien de su esposa al pasar casualmente junto a ella.
Por lo pronto Lucifer había iniciado un plan para acabar con la Chthonian. Su consorte, Lilith, le había dado la idea.
- No importa si eres un dios, un demonio o un Chthonian, no importa si pareciera que no tienes depredadores, siempre existe un punto débil en todas las criaturas y todos sabemos eso – había dicho Lilith.
- Solo un Chthonian puede matar a otro, eso ya lo sé. Ese es su depredador natural. El problema es que no existe un Chthonian que quiera asesinarla – le respondió Lucifer.
- Podemos hacer que alguno de ellos lo haga, solo hay que tocar las cuerdas adecuadas para obtener el resultado que queremos.
- ¿Qué tienes en mente? – Lucifer miró a Lilith interesado.
- Uno de mis hijos, los Lilim, ellos pueden entrar a los sueños de quien deseen. Allí todos son vulnerables y manipulables, algunos más que otros, te aseguro que entrando en los sueños del Chthonian adecuado y creando una paranoia en torno a Lilium, él terminara matándola por nosotros.
De esa manera comenzó el plan que pondría fin a la vida de la Chthonian. El elegido fue Shia, el esposo de Lilium. El Lilim entró en sus sueños y los plagó de pesadillas. En ellas Lilium lo traicionaba con Savitar o planeaba su muerte.
Con el paso del tiempo el Lilim se dio cuenta que las pesadillas donde Lilium traicionaba a su esposo con Savitar causaban más impacto que las de su propia muerte y empezó a explotar ese lado con más ahinco.
Shia despertaba malhumorado. Observaba y vigilaba a su esposa estrechamente, al punto que ella se sentía invadida en su espacio personal. Las discusiones comenzaron entre ambos y Lilium no entendía por qué a Shia le molestaba tanto que ella se reuniera con Savitar.
Por aquella época los Chthonian tenían una relación estrecha y pedían consejo a los Chthonian más antiguos entre los cuales estaban Lilium y Savitar. Además ellos se veían el uno al otro como hermanos. Era imposible para ella mantenerse alejada de Savitar.
Shia había perdido la sonrisa encantadora y el buen humor. Los detalles delicados con su esposa. Se había marchado el buen ambiente que existía entre ambos, por lo mismo ella pasaba menos tiempo en casa. Para Lilium nada había cambiado, ella seguía amándolo de la misma manera y seguía con la misma actitud, pero aun así prefería mantenerse alejada, no le gustaban las discusiones.
Una tarde en la que Shia espiaba a su esposa la descubrió hablando con Thorn, se reía con él. Eso lo molestó, habían pasado muchos días desde que no le dedicaba la misma sonrisa. Esa escena encendió los celos de Shia de nuevo. El demonio le comentaba a Lilium acerca de algunos hechos que era incapaz de entender.
A pesar del cambio que Lilium detectaba en Thorn consideraba que aun era muy pronto para levantar su castigo.
Al regresar a su casa Shia la encaró. La acusó de mantener a Thorn sin poderes y en el plano humano como una estrategia para tenerlo más cerca y convertirlo en su amante. Era difícil definir que es lo que sentía Lilium al oir esa acusación. Era una mezcla entre diversión, ira e incredulidad.
La discuión quedó en nada entre ellos. Lilium solo esperaba que a Shia se le pasara la paranoia y él solo tenía más dudas.
El Lilim aprovechó los temores del Chthonian para plagar sus sueños de escenas entre Lilium y Thorn. Durante un año envenenó su mente, primero con Savitar, luego con Thorn. Él y Lucifer estaban sorprendidos por la resistencia de Shia.
Pero los humanos son mortales y el anciano de la pareja, que albergaba a Thorn, murió al fin. Ella lo siguió poco tiempo después, muriendo de tristeza por perder a su ser más preciado.
Thorn había aprendido mucho de ellos. El apoyo que le das a las personas que amas. El sacrificio que eres capaz de hacer por ellos. Muy a su pesar lamentó la muerte de la pareja, pero era incapaz de reconocerlo aun. Sospechaba que dentro de él no había nada bueno que pudiera darle a alguien más.
Solo unos días despues que la anciana había muerto, mientras Shia dormía junto a su esposa, él tuvo una pesadilla en que Thorn entraba en su habitación para matarlo y quedarse con Lilium. En medio de la noche Shia descubrió a Lilium en la cama con Thorn y se fue sobre el demonio, apretando su garganta.
Lilium despertó sobresaltada al sentir que unos dedos se cerraban sobre su cuello. No entendía que estaba ocurriendo.
- No te quedaras con ella, no lo permitiré – dijo Shia.
Lilium golpeó el brazo de Shia para que la soltara, sin entender esas palabras.
- Ella es mia, mi esposa – dijo Shia de nuevo.
Entonces la Chthonian comprendió que el aun estaba dormido, soñando. Ella quiso hablar, pero el fuerte agarre en el cuello se lo impedía. Tampoco quería golpearlo con sus poderes, no era su culpa si estaba soñando. Aunque por ser un Chthonian también, sus poderes no iban a hacerle mucho daño, era la fuerza bruta lo que debía usar.
Shia hizo aparecer una daga en su mano, hecho que Lilium no notó hasta que ésta se clavó una vez en su pecho, muy cerca del corazón. La Chthonian entendió que el ataque era en serio, pero apenas podía moverse bajo el cuerpo de Shia. Se estaba mareando y no podía reunir fuerzas para quitarselo de encima.
Shia elevó la daga una vez más, entonces Lilium pudo verla con claridad, no era cualquier arma, la mataría si no hacía algo, pero fue incapaz de pensar cuando la segunda puñalada llegó y luego la tercera y una cuarta en el corazón. Lilium sabía que si la apuñalaba de nuevo no habría salvación. Ella dejó de luchar contra el agarre de su cuello y estiró una mano para tocar la mejilla de Shia justo cuando el Chthonian la apuñalaba por quinta vez y tercera vez en el corazón.
- Shi…a – dijo ella al fin y luego todo se volvió negro.
Al sentir su toque y oir su voz, Shia al fin despertó de la pesadilla en la que estaba envuelto y vio a Lilium ensangretada bajo su cuerpo. Asustado e incapaz de pensar con claridad la observó durante varios minutos hasta que comprendió con claridad lo que había hecho, y que ella estaba muerta.
- ¡Pero que he hecho! – casi gritó él. – Lilium, regresa, por favor. – Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
La sostuvo en sus brazos mientras la mecía, empapándose de la sangre de la Chthonian. Estuvo con ella de esa manera durante el resto de la noche y bien entrada la mañana, abrazándola, meciéndola y tarareando una canción para ella hasta que fue encontrado por Savitar, casi a mediodia.
Mientras tanto Thorn se dio cuenta que sus poderes habían regresado, y él tenía claro que Lilium no tenía intenciones de liberarlo tan pronto, lo que quería decir que ella estaba muerta. Esa sospecha y temor fue confirmada cuando su propio padre le dio la noticia, esperando que su hijo le diera las gracias por lo que había hecho, pero nada mas alejado de las intenciones de Thorn. Al contrario, con la excusa de que él quería ser él unico en encargarse de saldar cuentas con Lilium se alejó de su padre, pero algunos años más tarde comenzó a reclutar a los Hellchasers, quienes serían los encargados de mantener a raya a los demonios en el inframundo y que estos no causaran daño en el plano humano, como una forma de estar en paz con el recuerdo de Lilium. Y a pesar de su naturaleza demoníaca mantenía bajo control sus emociones solo por el recuerdo de la Chthonian.
Shia, por otro lado, fue acusado ante el resto de los Chthonian por el asesinato de Lilium. Las opiniones estaban divididas, para algunos Chthonian la muerte de Lilium significaba el poder alzarse con el poder dentro del grupo y hacer cambios en la forma en que estaban llevando las cosas, pero para otros era un crimen y querían la vida del culpable como pago. Shia no decía nada, la culpa lo carcomía en lo más profundo de su ser y estaba dispuesto a pagar con su vida si era necesario.
Savitar estaba furioso y harto de las maquinaciones que se formaban tras la muerte de la única familia que había tenido durante siglos. Tomó la justicia por su propia mano y asesinó a Shia de manera brutal. Entonces los Chthonian comenzaron a agredirse unos a otros, en defensa y condenando a Savitar por sus acciones.
El Chthonian Zebulon aprovechó este hecho para hacerse con el poder dentro del grupo, y desacreditando a Savitar a ojos de todos, ya que sabía que él era el más indicado para tomar el puesto de líder que supuestamente jamás había tenido Lilium, pero que todos sabían habían portado.
Una guerra civil comenzó entre los Chthonian.
Inmediatamente después de la muerte de Shia, su alma fue acogida en el inframundo, su cuerpo regenerado y cuando abrió los ojos de nuevo frente a él vio a dos de las personas más curiosas que viera jamás.
Con el cabello blanco azulado, los ojos rojos sin pupila, llevando un craneo sobre su cabeza y la apariencia de un adolescente, Ikaros, quien había nacido de la semilla caída al Océano de un dios, era el encargado de recibir a los futuros Mesías del Infierno. Junto a él, estaba su hermana adoptiva Sora, de cabello rosa rojizo y ojos azules, alguna vez había sido una ninfa de la justicia, y aunque podía adoptar la apariencia de una mujer adulta, prefería aparecer como una niña pequeña, guardando asi su energía para las batallas. Los Mesias del Infierno pertenecían a razas diversas, dioses, semidioses, humanos, demonios, angeles, etc., una vez que morían de forma violenta y sintiendo que jamás serían capaces de descansar en paz, eran escogidos para una nueva labor. Solo había diez de ellos cada vez, eran inmortales, pero aun asi podían morir, y cuando uno de ellos moría, entonces otro ser que reuniera las características necesarias se unía a ellos, conservando solo algunos de los poderes que poseían cuando estaban realmente vivos, y adoptando poderes nuevos.
Shia había oído hablar de ellos, pero jamás había conocido a uno. Los mismos Chthonian les habían dado el encargo de ser una especie de diplomáticos entre los distintos reinos que existían en el Inframundo. Ellos mantenían en cero las escaramuzas entre los distintos reinos de la muerte para que ninguno se alzara sobre los otros, Anubis, Hades, Lucifer, Noir, entre otras criaturas.
De esa manera Shia aceptó la propuesta de Ikaros y Sora, convirtiéndose en uno más de los Mesías del Infierno, sus ojos lavanda regresaron a ser negros, y perdió algunos de sus poderes de Chthonian, pero eso no era importante. Sabía que de alguna manera debía pagar por lo que había hecho y que mejor forma que vivir para siempre en el Inframundo.
Mientras que Shia aceptaba su nueva labor en el orden del Universo, los Chthonian seguían en su guerra civil. Algunos dioses, al ver este hecho, unieron fuerzas para crear a un ser capaz de eliminar a los Chthonian y de esa manera quitárselos de encima para siempre. Así nació War, una criatura creada solo para la guerra y la destrucción. Le otorgaron muchos dones destinados a acabar con los Chthonian.
War comenzó a cazarlos uno a uno, y asesinarlos, pero no solo eso, también generó caos entre los mismos dioses que lo habían creado. Él no tenía respeto por nada ni por nadie, solo estaba interesado en la destrucción, la muerte y el caos que podía crear a su alrededor.
Temporalmente los Chthonian hicieron una tregua para enfrentar este nuevo mal que surgía para acabarlos. E incluso algunos dioses se unieron a ellos para acabar con War. Despues de algunos meses y muchos Chthonian muertos, consiguieron tenderle una trampa a War y convertirlo en piedra junto a sus dos secuaces, Ker y Mache, para ser puestos en lo mas profundo del inframundo de Hades.
Savitar había salido muy mal herido de estas batallas, pasaron décadas para que pudiera recuperarse completamente de su batalla contra War. Pero había sobrevivido.
Los otros Chthonian sobrevivientes, menos de una decena, entre los que estaba Zebulon, también estaban mal heridos. Por este hecho decidieron prolongar la tregua y dividirse la tierra para vigilarla e impedir que los dioses involucraran a los humanos en sus conflictos. Savitar era el encargado de vigilar el sector de La Atlantida.
Pasaron algunos milenios, el orden natural del Universo seguía su curso. El equilibrio era lo más importante.
Una noche, en la isla de Dydimos una bebé fue dejada en la puerta de una pareja que no podía tener hijos. Él esposo era senador y mano derecha del rey Jerjes. Junto a la bebé lo único que había era un papel donde decía que el nombre de la niña era Lilium.
La pareja recibió a la bebé como un regalo de los dioses y la adoptaron como a una hija. De cabello negro y ojos violeta, la pequeña creció sana, hermosa y muy inteligente. Rodeada de amor. Sus padres la adoraban.
Por cosas del destino se hizo amiga del hijo rechazado del rey Jerjes de Dydimos, Acheron. Lo que había comenzado como compasión por la forma tan injusta en que el primogénito del rey era tratado, se convirtió en admiración y afecto.
Cuando ella tuvo la edad suficiente fue prometida en matrimonio. Este se celebraría cuando ella cumpliera los veinte, una edad avanzada para la época, pero sus padres eran reacios en dejarla ir.
Apenas unos días antes de este acontecimiento, Corban, su prometido, movido por la actitud sospechosa que había visto entre Styxx, el hermano gemelo de Acheron, y Lilium, y con varías copas sobre el cuerpo, la atacó la noche del cumpleaños de los principes.
Ella, llena de vergüenza, no le mencionó este hecho a nadie, ni siquiera a sus padres, pero secretamente formulaba un plan para no casarse con Corban. Incluso había planeado pedirle a Acheron que huyeran juntos. Esto jamás sucedió, porque días después de este hecho la diosa Atlante de la Destrucción, Apollymi, dejó caer su furia sobre el mundo a raíz de la muerte de su hijo.
Acheron había sido asesinado por el dios Apolo, debido a esto Apollymi, quien era su verdadera madre, arrasó con todo a su paso, hundiendo la Atlantida para siempre bajo el mar, y destruyendo a todo el panteón atlante.
Luego del desastre, Lilium vagaba por su casa derruida, buscando a sus padres. Los había encontrado bajo unas vigas, ambos muertos. La aparición de Savitar en ese momento impidió que ella se sumiera en la desesperación.
El Chthonian le contó quien era y cual era su labor en el mundo, le dijo que debía esperar el momento adecuado para que sus poderes despertaran y todo sería más claro para ella.
Savitar también tomó bajo su protección y entrenamiento a Acheron, una vez este fue resucitado para que su madre no provocara el fin del mundo, y fuera atrapada en Kalosis, el infierno Atlante. Él se había propuesto entrenar a ambos jóvenes para que ocuparan su lugar en el Universo, como dios y como Chthonian respectivamente.
Los humanos habían avanzado mucho en conocimiento y tecnología, pero con el acto destructivo de Apollymi la humanidad regresó a la edad de piedra y todo el conocimiento se perdió. Muy pocos humanos sobrevivieron a la furia de la diosa y debieron comenzar de nuevo.
Un año más tarde que Savitar encontrara a Lilium vagando herida entre los escombros de lo que había sido su casa, finalmente sus poderes despertaron y con ello los recuerdos de su vida pasada. Esto le afectó profundamente, especialmente la manera en que había sio asesinada y por la persona quien lo había hecho, pero ella era más fuerte que eso y se recuperó rapidamente.
La forma en que sus poderes despertaron había sido muy sencilla. Savitar la había apuñalado y sus poderes de Chthonian liberados. La muerte y resurrección era un cliché para ellos.
Su vida continuó, volvió a ver a Thorn con quien formó una relación de amistad extraña, aunque no tan profunda como la que tenía con Savitar y Acheron. Supo como Shia había terminado convirtiendose en un Mesias del Infierno, pero jamás intentó comunicarse con él, o informarle que estaba con vida. Cualquier sentimiento de amor hacia él había quedado en su vida anterior, no por la forma en que habían terminado las cosas entre ambos, sino porque a pesar de que ella tenía recuerdos de los momentos vividos con él, no ocurría lo mismo con los sentimientos o emociones, estas se habían perdido en el tiempo y espacio en los que su alma había vagado cuando dejó de existir.
Vivió un tiempo con Acheron, quien para ese entonces se encargaba de asesinar Daimon, una raza que absorvía las almas humanas, pero cuando recibió un cachorro were lobo decidió ir a vivir sola y creo Bascania, un castillo que se movía a donde ella quisiera.
Muchas cosas le sucedieron, detuvo el fin del mundo unas cuantas veces e impidió que muchos humanos murieran a causa de las guerrillas de los dioses, hasta que a fines del siglo XIX conoció a un noble inglés que había sido transformado en demonio gracias al deseo de alguien y el poder de Jaden: Ciel Phantomhive.
Ayudó a Ciel a convertirse de nuevo en humano, y se enamoró de él. Enlazó al demonio Sebastian Michaelis a ella, y se sacrificó para salvarlos a ambos de las manos de Lucifer.
Ellos, al igual que Acheron, Savitar y Thorn, creyeron que Lilium había muerto, pero la verdad es que ella quedó atrapada en el Infierno de Lucifer, durante más de un siglo, siendo torturada por el Principe de las Tinieblas.
N.A.: Lamento mucho si no se entiende con claridad lo que quería relatar, pero deben entender que son miles de años de historia lo que quería plasmar en estos capitulos, que en primera instancia debía ser solo uno, "El Origen" y ya, para luego seguir con la historia en la parte donde se quedó el prólogo. Pero bueno… espero estos capítulos no sean muy tediosos, aunque reconozco que me hubiese gustado extenderme más en ciertas partes.
Lo otro que quería mencionar es acerca de los Mesías del Infierno, esto no pertenece a ningun panteon, leyenda o mitología en particular, es un tema que nació dentro de un rol en un foro, la primera mención la hizo una amiga, Mady, luego otras amigas, (Monse, Itzel y Ale), y yo fuimos agregando cosas, como la labor de estos mesías y su origen, además de crear a los diez mesías. Quiero mencionar que Ikaros pertenece a Mady, ella creó su perfil y Sora pertenece a Monse. Shia me pertenece todito a mí .
Quiero agradecer a las chicas ya mencionadas por permitirme usar a estos personajes y su historia, gracias, las quiero.
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