Capitulo 3: Su infierno

Inglaterra, 1897

Habían pasado dos semanas desde que Ciel había visto morir a Lilium. Ciel existía, no podía decir que vivía en realidad.

- Lo que una vez se ha perdido, jamás será recuperado – se dijo a si mismo mientras observaba una copa de vino.

Las palabras de Lilium vienieron a su mente.

"Quiero que sepas algo, Ciel. Es verdad que una vez pierdes algo, eso no puede ser recuperado. Pero puedes construir cosas nuevas, puedes experimentar y reconstruirte a ti mismo, no importa lo roto que estés. Los humanos no son tan débiles como para no poder sobreponerse".

- ¿My Lord?

Ciel miró a un lado, y vio a Sebastian observándole confundido.

- ¿Dijo algo? – preguntó el demonio.

- Nada Sebastian. ¿Ya está todo en orden?

- Asi es, aquí están los documentos que debe firmar. Después de esto solo queda pagar el resto de la deuda a Valerius Magnus y ya no quedarán pendientes.

- Lo haremos esta noche. Después de eso, desapareceremos, esta vez para siempre.

- Como diga, joven amo.

- Deja de llamarme joven amo, hace mucho que no soy tu amo. – Ciel le dedicó una sonrisa torcida. – Desde mañana dejaremos esta farsa.

- Es la costumbre – Sebastian sonrió. – Supongo.

Después de la depresión inicial por la muerte de Lilium, Ciel había tomado una decisión, ya no quería pertenecer a este mundo, pero tampoco podía quitarse la vida. La inmortalidad nuevamente era una maldición, no solo para él, sino también para Sebastian, quien debía cumplir la última orden de su ama: protegerlo.

Ciel no sabía si Sebastian estaba bien con eso, y sinceramente en estos momentos no le importaba.

Sebastian se había llevado un nuevo chasco. Parecía una mala broma, pero luego de alimentarse de la sangre de Ciel una vez, el trato le había parecido justo. La inmortalidad de Ciel le daba un toque especial a su sangre, lo nutría, ya no era solo por saborear su alma.

Las empresas habían sido vendidas, y los documentos firmados legalmente para dejar la mansión a sus sirvientes, Mey Rin, Baldroy y Finny. También tenía el dinero suficiente para pagar su deuda a Valerius Magnus.

El dark hunter no estaba interesado realmente en recibir la devolución del dinero, ya que tenía más de lo que podía gastar, pero Ciel había insistido.

Luego de una conversación con Acheron, el dios le había asegurado que no existía ningún problema en que ocupara Bascania, el castillo itinerante de Lilium.

A pesar de que allí había muchos recuerdos de ella, y eso lo lastimaría, prefirió vivir allí. Quería que su vida eterna fuera recordándola. Así era su personalidad. Él no olvidaba jamás, ni sus buenos, ni malos momentos, tampoco el odio o el dolor, todo lo recibía y lo absorvía, asi sería para siempre.

Ya de noche Ciel y Sebastian fueron a ver a Valerius y la totalidad del dinero fue devuelta.

El dark hunter no tenía recuerdos de la muerte de Ciel. Acheron se había encargado de borrar de su memoria ese acontecimiento, por lo tanto no estaba al tanto de la inmortalidad del conde. Por otro lado, el antiguo general romano era lo suficientemente perceptivo para haber notado la cercanía de Ciel y Lilium, y como en esos días, algunos dark hunter estaban enterados de la muerte de la supuesta hermana de Acheron, incluido el romano, Valerius no podía evitar sentirse identificado con el conde. Con su pesar, con la eterna mirada de desolación en su rostro.

La conversación entre Ciel y el dark hunter no duró demasiado, no tenía mucho más que decir y Valeius lo entendía, después de todo él también lamentaba la muerte de quien había sido en cierta medida su mentora.

Al dia siguiente, luego de despedirse de sus sirvientes, Ciel abandonó nuevamente la mansión, con la seguridad de que esta vez no regresaría, y se instaló en Bascania con Sebastian y Phantom.

Los años comenzaron a pasar, un nuevo siglo, nuevos lugares, nuevos parajes. De vez en cuando inmortal y demonio se acercaban a la civilización, vieno la historia de la humanidad tomando caminos cada vez mas autodestructivos. Supieron de las guerras mundiales, incluso debieron llevar Bascania a otro sitio para evitar fuese bombardeado mientras estaban en Francia. Vieron como cambiaba el lenguaje, las modas, las actitudes de las personas. Apreciaron en su totalidad como la humanidad se sumergía en la llamada modernidad y como los viejos mitos, los antiguos dioses y espectros de la noche, demonios y criaturas sobrenaturales eran olvidadas, para dar paso a otros temores. Ahora sus dioses eran la tecnología y la ciencia, sus temores la misma maldad humana que parecía superar con creces la maldad de los demonios y criaturas que los acechaban en la oscuridad, aunque eso solo fuera aparente.

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Reino de las Tinieblas de Lucifer, Siglo XXI

Lilium llevaba más de un siglo en una de los calabozos de Lucifer. El Príncipe de las Tinieblas se había encargado de torturarla personalmente durante las primeras décadas, pero luego fue compartiendo ese placer con otros de sus demonios, e incluso otros seres que odiaban a la chthonian.

Ella no había dormido desde el día que comenzó su tortura, tampoco se le permitía perder la conciencia, siempre existía alguien que la sacaba de la paz de la inconciencia, sin permitirle olvidar ni por un segundo donde se encontraba. No había comido o bebido algo en más de un siglo. La sed y el hambre roían sus entrañas, el cansancio la estaba volviendo loca. No solo su cuerpo estaba siendo torturado, sino también su mente.

Era sometida a latigazos, cortes, mutilaciones, quemaduras, y alucinaciones inducidas con vapores. Los escasos momentos en que no era torturada físicamente, un ruido molesto y constante no le permitía conciliar el sueño.

Durante las primeras décadas ella tenía la esperanza de que alguien la sacara de allí. Acheron, Savitar, Thorn, alguno de ellos, e incluso Ciel o Sebastian, pero a medida que el tiempo pasaba, la esperanza murió. También había dejado de hablar. En un comienzo las maldiciones hacia Lucifer, sus comentarios sarcásticos y la forma en que se enfrentaba verbalmente con él, eran como una catarsis para la chthonian. Pero después de seis décadas ella había enmudecido, y eso no tenía ninguna relación con el hecho de que le habían cortado la lengua varias veces, ya que siempre se regeneraba.

Había momentos en que ella odiaba su inmortalidad. Odiaba que el Principe de las Tinieblas no supiera como matarla, aunque estaba segura de que si él lo hubiese sabido no la mataría, era más placentero para él torturarla por la eternidad.

Pasaba los días y las noches encadenada de alguna manera, inmovilizada la mayor parte del tiempo, colgando del techo, atada a un poste o a una de las paredes.

Durante el ultimo año el dios Apolo, el dios griego, había estado torturándola. De alguna manera se había enterado que estaba en los dominios de Lucifer y había hecho un trato con el Príncipe de las Tinieblas, Si antes Apolo le producía desagrado a la Chtonian, ahora era franca repulsión. El dios del sol griego no le había contado a nadie de su nuevo placer y se complacía en torturas humillantes más que dolorosas.

Pero de alguna u otra manera las cosas se saben y en el 2010, Noir, el dios primigenio de la Oscuridad, se enteró que la Chthonian era la prisionera de Lucifer y envió a algunos de sus esbirros a sacarla de las celdas del Príncipe de las Tinieblas, para que ocupara un lugar en sus propios calabozos.

Luego de un intento fallido, en 2009, para utilizar a los Oneroi, (específicamente a los Skoti, dioses del sueño que se alimentaban de las emociones humanas extremas que provocaban en ellos), para inflitrarse en los sueños de los dioses y de esa manera controlarlos o destruirlos y acabar con el panteón griego, Noir buscaba una nueva forma de llevar a cabo sus planes: destruir a los dioses y controlar sus poderes, para asi destruir a la humanidad y subyugar los poderes de la Fuente.

En su cabeza se forjó la idea de que si podía controlar los poderes de la Chthonian, podría destruir a sus enemigos.

Lilium fue "secuestrada" de la prisión de Lucifer y pasó a la de Noir, en una excelente actuación de los demonios del dios primigenio, quienes no fueron detectados. Si ella creía que los últimos cien años de su vida habían sido una tortura, se dio cuenta que Lucifer era un novato comparado con Noir, si lo que quería era causar dolor y humillación extrema.

Jaden, el sirviente menos gustoso de Noir, no estaba enterado de la nueva visita que tenía su jefe en las celdas. Y el dios primigenio se encargaría que asi siguiera siendo. Noir no dudaba que Jaden le fuera con la noticia a alguien más solo para fastidiar sus planes. El dios tenía muy claro que la lealtad de Jaden no estaba segura, solo le obedecía porque estaba obligado a ello. La tortura y las amenazas de muerte no doblegaban a Jaden, solo lo hacía la certeza de que Noir de desquitaría con aquellos que él amaba, si cruzaba del todo la línea. Hasta el momento Jaden había estado doblando las reglas, lo que le proporcionaba una tortura o dos, pero si se pasaba demasiado, Noir no tendría piedad.

La nueva celda de Lilium no era muy diferente a la anterior, pero la Chthonian no tuvo mucho tiempo para mirar a su alrededor, ya que lo primero que Noir hizo con ella fue ponerle una venda metalica que se ajustaba a sus ojos y se mantenía fija a sus sienes mediante dos clavos de hierro. El collar de contención seguía en su cuello.

Ella no dijo ni una palabra cuando Noir la enfrentó, solo salieron de sus labios gritos y lamentos cuando la tortura comenzó.

Noir tampoco le permitió dormir, comer o beber algo. Pero su tortura era más elaborada, explotaba con más ahínco aquellos puntos más sensibles. Como el cuerpo de la Chthonian se regeneraba constantemente, aunque últimamente de forma más lenta, no había piel cicatrizada o insensibilizada, por lo que la piel nueva y tersa debía aceptar el nuevo castigo.

Lucifer se enteró de la desaparición de la Chthonian, pero no supo quien la había liberado. Esto provocó la ira del Príncipe de las Tinieblas. Ira que dejó caer en aquellos demonios encargados de vigilarla.

Thorn, Savitar, Sebastian. Esas eran las posibilidades que barajaba Lucifer. Uno de ellos debía ser el responsable de la liberación de la Chthonian.

Los espías que envió con su hijo le aseguraron que Thorn no era el responsable. Pero ya no importaba como o quien le había ayudado a escapar, ahora lo importante era qué hacer para encontrarla, o mejor aun, que hacer para causarle mayor dolor.

Cuando quiso que uno de los Lilim sondeara los sueños de Ciel, descubrió que el humano inmortal no podía ser encontrado de esta forma o ninguna otra, al igual que el demonio Sebastian. Su ira aumentó y juró que las cosas no quedarían asi.

XCXCX

Azmodea, mediados del 2012

Sin la ayuda de Jaden era difícil para Noir encontrar la manera de manejar los poderes de Lilium, por lo que solo la mantenía en cautiverio, disfrutando de su tortura.

Uno de los sirvientes de Noir, el semidios Seth, estaba ocupando una de las celdas junto a la cual estaba Lilium. En ocasiones ella podía oir como era torturado también.

Seth había sido vendido de pequeño a Noir, hacía más de 4000 años. Todos en Azmodea lo llamaban el Guardián, solo eso, despojándolo de su nombre como si de una cosa se tratara. Sus poderes estaban limitados para uso de Noir, de no ser asi, Seth se habría largado de allí hacía mucho tiempo.

Seth no era una mala persona, al contrario, tenía un alma buena, que 4000 años de torturas no habían matado.

En Amodea solo había dolor y sufrimiento para quienes estaban a las órdenes de Noir. Y por querer cinco minutos de paz, Jaden le había dado al dios la clave para dominar los poderes de Seth cuando solo era un niño. Jaden lamentaba este hecho cada día de su vida.

De alguna manera Seth, al igual que Jaden, solía oponerse a Noir de forma verbal, ya que lamentablemente no tenían los poderes para desobedecer una orden a pesar del inmenso poder que cada uno albergaba en su interior.

Una forma que Seth encontró de oponerse a Noir fue liberando al Malachai, Adarian, el último de su especie. El Guardian tenían la esperanza que a su vez el Malachai lo ayudara a escapar, regresando por él, pero eso jamás ocurrió y Seth debió quedarse en Azmodea pagando por sus acciones.

Para conseguir algo de paz, Seth le prometió a Noir que le conseguiría la llave del Olimpo, para con ella acabar con los dioses griegos, pero no contó que en su misión conocería a una mitad Oneroi, mitad Katagaria, llamada Lydia, de quien se enamoraría. Para obtener la seguridad de la semidiosa, Seth se había sacrificado y por eso estaba nuevamente en los calabozos de Noir siendo torturado.

Uno de esos días, en algún momento del día o la noche, ya que era dificil saber allí lo que pasaba fuera, y menos aun si estaba cegada, Lilium había sido llevada a la misma celda donde estaba el Guardián, aunque ella no lo sabía tampoco.

Seth vio como la encadenaban a la pared de su celda, pero no dijo nada al respecto, ya que le era imposible hablar gracias al perno que tenía incrustado en la barbilla y atravesaba su lengua. De algua manera a Noir le causaba placer que Seth viera lo que le hacía a Lilium y que la Chthonian escuchara lo que le hacían al Guardian.

Sin saber cuanto tiempo había pasado desde que estaban allí juntos, en algún momento Seth y Lilium notaron que alguien llegaba al calabozo. Ninguno de los dos tenía fuerzas después de la última sesión de tortura.

Seth trató de apartarse de la persona que quitaba el pelo de su rostro. Lilium se mantuvo alerta, tratando de adivinar que ocurría allí.

- Te dije que siempre vendría por ti.

Lilium escuchó las palabras. Era la voz de una mujer y parecían estar dirigidas a alguien más. Ella pensó que probablemente estaban dirigidas a quien compartía la celda con ella.

Al prestar más atención, Lilium notó que había más personas allí con la mujer que había hablado. Escuchó unas cadenas tintinear e imaginó que liberaban al otro prisionero. Una leve esperanza surgió dentro de ella, pero entonces esta desapareció tan rápido como había surgido. ¿Y si era otra forma de tortura? ¿Darle esperanzas para aplastarlas después?

- No puedo ir. No estarás a salvo. – Esas palabras fueron dichas con dificultad. Lilium no estaba segura, pero parecían ser del otro prisionero.

- No voy a dejarte aquí – dijo la mujer.

- Sácala de aquí antes de que la encuentren – dijo la misma voz de antes, ahora furiosa. No parecía dirigirse a la mujer, sino a alguien más.

- Creéme, he intentado meterle sentido común, pero no me quiere escuchar – dijo una tercera voz, un hombre. Una voz que le resultó familiar.

- ¿Por qué los trajiste aquí? – preguntó la voz del primer hombre.

- Solin me hizo una oferta que no pude rechazar. Creéme, violar la tregua que tengo con Noir no es algo que haga a la ligera. – Dijo una voz que esta vez Lilium reconoció perfectamente, era Thorn.

Lilium quiso moverse, decir algo, pero estaba demasiado agotada, además no pronunciaba palabras hacía décadas. Luego ignoró ese deseo de hacerse visible. Por lo que sabía todo era parte de una farsa más.

- Me tengo que quedar… por favor – dijo la primera voz de hombre, el prisionero.

Lilium trató de ignorar las palabras que se decían todos ellos, no tenía nada que ver con ella, aún cuando Thorn estuviera allí, en el hipotético caso de que realmente fuera él. Trató de descansar, dormir o algo, perder la conciencia. Morir también habría sido bueno.

Quienes habían ido por Seth, eran Lydia, su padre Solin, los dioses egipcios Ma'at y Maahes, dirigidos por Thorn. Ellos finalemente convencieron al Guardian que podrían sacarlo de allí sin consecuencias para quien él amaba.

Cuando se retiraban Seth recordó a la mujer que compartía la celda con él. La señaló a sus salvadores, entre las sombras, apenas era visible, por eso no la habían notado antes.

Lo que ellos vieron fue a una silueta que si no hubiese sido señalada por Seth se habría confundido con parte del lugar. La diosa Ma'at se acercó más para ver quien era. Lilium estaba perdida en su propio mundo, había bloqueado las voces para no caer en lo que ella creía era una alucinación.

- ¿Quién es? – preguntó Thorn.

- No lo sé, solo se que Noir no la aprecia en nada.

Lilium estaba colgando de las cadenas que la mantenían a la pared, su cabello negro, largo y suelto que llegaba a la rodilla cubría parte de su cuerpo desnudo. Tenía cortes y moretones por todas partes, sangre seca pegada en algunos lugares.

- Deberíamos llevarla para que no le diga a Noir lo que pasó aquí – dijo Solin.

- Dudo que ella sea capaz de decir algo o que siquiera entienda lo que esta pasando aquí – dijo Maahes.

Ma'at se acercó más a Lilium y levantó su barbilla, que estaba inclinada sobre su pecho, pero el metal que cubría sus ojos no le permitían ver con claridad de quien se trataba.

- Si es enemiga de Noir, debemos sacarla de aquí – dijo la diosa egipcia. – Pobrecita.

Thorn parecía molesto, no quería pasar allí más tiempo. Se acercó a Lilium y le quitó la venda metálica de los ojos, causándole gran dolor a la Chthonian. Lilium gimió y se retorció un poco en el lugar. Para Thorn fue como un golpe bajo el reconocerla.

- ¿Es quien creo que es? – preguntó el dios Maahes.

- Lilium – dijo Ma'at, llevándose una mano a la boca. – Creí que estaba muerta.

Lydia y Seth no tenían idea de quien era ella. Solin en cambio si la conocía, y como los demás estaba sorprendido.

No siguieron preguntándose más cosas, simplemente sacaron a los prisioneros de allí. Seth fue llevado a un lugar seguro y Thorn dijo que se encargaría de Lilium. La llevó a sus dominios para cuidar de ella, mientras los demás tomaban otro camino. Ya había cumplido su parte del trato y no le importaba lo que ocurriera con Seth y los demás.

- Esta viva – susurró Thorn mientras limpiaba el cuerpo de la Chthonian con un paño húmedo. Entonces él notó el collar que ella llevaba al cuello y entendió algo de lo que había ocurrido. De inmediato le quitó el collar de contención.

Lilium se removió inquieta, notando algo suave bajo ella. Abrió los ojos y los volvió a cerrar encandilada. Hacía mucho que no veía la luz. Notó también que una fuerza renovadora la recorría, pero aun así estaba muy agotada para hacer alguna cosa.

- ¿Lilium, puedes oírme? – preguntó Thorn, pero ella no respondió. – Está bien, solo descansa.

La chthonian nuevamente quiso desentenderse de lo que ocurría a su alrededor. Estaba segura que todo era una alucinación. El Thorn que estaba a su lado no podía ser real. No quería ser engañada de nuevo.

Cuando estaba en las celdas de Lucifer ya había pasado esto. Creía que alguien iba en su rescate para luego darse cuenta que todo era un truco psicológico del Principe de las Tinieblas. Esto la sumía aun más en la desesperación.

Esto solo era un truco de Noir, no podía ser real.

Truco o no, ella se vio sumida en el tan ansiado sueño. Abrazó la inconciencia y se perdió en ella, sin soñar nada.

Thorn se asustó un poco al verla así, sin despertar. Veló su sueño durante una semana completa, sin decirle a nadie que ella estaba allí. Incluso antes de irse Ma'at y los otros, les pidió que no dijeran a nadie que Lilium estaba allí con él porque quería saber lo que había ocurrido con ella antes. Ellos lo prometieron y no dijeron nada.

Aun dormida, pero con mucho mejor aspecto que el que tenía cuando fue liberada, Thorn la bañó y peinó sus cabellos. Le puso una túnica como única vestimenta y la dejó en su cama, esperando que ella despertara y le dijera como es que había terminado en las celdas de Noir.

XCXCX

N.A.: Este capítulo es más corto de los que estoy acostumbrada a escribir, pero creo que es suficiente.

Quiero dar las gracias a quienes leen, en especial a quienes comentan. También agradecer a quienes siguen la historia y eso. Ojala pudieran darme su opinión de esta cosa que está saliendo de mi cabeza.