Capitulo 5: Retorno

- ¿A qué te refieres con que no sabes si esto es real? – preguntó Styxx.

Lilium miró a Styxx a los ojos.

- A veces… tengo miedo de dormir, porque al despertar podría descubrir que todo es un sueño, y que en realidad jamás he salido de las mazmorras de Noir, o de Lucifer. ¿Qué pasa si todo esto es un sueño y en realidad sigo atrapada? Cuando esté confiada en que todo es normal, vea a mis amigos… a Ciel… y luego… me dé cuenta de que todo es una ilusión.

Styxx le sonrió recordando aquella vez en que se había quedado sumido en el sueño gracias al veneno de la daga que lo había herido, tratando de salvar a Acheron. Una de las tantas ocasiones que hacía cosas sin pensar. A pesar de toda la historia entre su hermano y él no había conseguido evitar ayudarlo en ese momento. Mientras estaba en ese sueño vivió la vida que siempre debió ser con su esposa Bethany y el hijo que ella esperaba, cuando Apollimy desató su furia sobre el mundo destruyó a su esposa e hijo. Había odiado al chthonian Savitar cuando lo sacó de ese sueño, y le había borrado la ilusión. Entendía más que nadie el temor de Lilium.

- Estarás bien, eres una mujer fuerte – dijo Styxx. – Y todo esto es real, o si no, no me habría dolido tanto el golpe que me diste.

Ella sonrió apenas, tratando de tranquilizarse.

- Ya no sé quién soy y odio eso. Tú lo pasaste mucho peor que yo durante milenios, y ahora estás bien.

Él rió por esas palabras.

- Solo estuve abandonado en una isla tratando de sobrevivir, no fui torturado día y noche por mis captores. Eso solo ocurrió durante un año, no durante más de un siglo y créeme, luego de ese año no era capaz de ver a nadie con confianza hasta que ella… - Styxx sonrió, recordando a Bethany de nuevo, – pudo sacarme de ese estado.

- Bethany… - repitió la chthonian. – Realmente la amabas, nunca fue una unión política para ti, aun así… - Lilium recordó la última vez que vio a Styxx antes de que Apollymi arrazara con el mundo.

- Fui un idiota, lo sé. – Él estaba realmente avergonzado, sabía lo que Lilium estaba recordando. – Estaba molesto por la actitud de Ryssa y la tuya. Ignorándome y pensando solo en Acheron. Estaba celoso, siempre, siempre quise que mi hermana me reconociera, que mi padre me mirara con orgullo. Tú habías sido adoptada, nadie sabía de tu origen, se escuchaban muchos rumores de que no eras del todo humana y aun así… a tus padres no les importaba. En cambio nosotros… mi padre dudo durante muchos años el si yo era su hijo, o no, le costó aceptarme y nadie pareció darse cuenta de ello. Tú me agradabas y me hacías sentir en paz, te parecerá extraño, pero tenías un efecto casi analgésico para mí, cuando estabas cerca, como Acheron, sin embargo me evitabas y me veías como algo apestoso que se había pegado a tu sandalia.

Lilium suspiró.

- Yo no sabía de tus jaquecas. Nada de eso…

- No tenías por que saberlo en realidad.

- Pero al menos debí darte el beneficio de la duda, solo me dejé llevar por lo que otros decían, Ryssa, Acheron, tus supuestos amigos, tu padre y el mío.

Styxx le restó importancia al asunto, diciendo:

- ¿Por qué tenemos esta conversación a esta hora de la madrugada?

Ella se encogió de hombros.

- Solo duerme, vive un día a la vez, Lilium, y disfrútalo.

- ¿Es así como lo haces, Styxx?

- Así es, y aunque no siempre funciona, me mantiene cuerdo la mayoría de los días.

XCXCX

A la mañana siguiente la chthonian se marchó y no regresó a ver a Styxx durante algunas semanas. Siguió su consejo y optó por vivir un día a la vez.

Fue así como uno de esos días llegó a Nueva Orleans. No había regresado desde aquel primer momento en que había salido del inframundo. Sabía que allí estaba uno de los hogares favoritos de Acheron en el plano humano. El que visitaba con mayor frecuencia, y aunque no se acercó a ese lugar, si recorrió las calles de aquella ciudad tan variopinta e interesante. Era momento de retomar el contacto con los humanos y todos aquellos que habían sido importantes para ella alguna vez. Quizás no de inmediato, pero si poco a poco.

XCXCX

Era diciembre de 2012, temporada en que muchos portales del inframundo se estaban abriendo, o puertas selladas se estaban debilitando. Era momento de reforzar cerraduras, y volver a poner cadenas.

Lilium sabía que en aquellos momentos debían estarse llevando a cabo cruentas luchas, combates mortales por el destino de la humanidad, sin embargo, durante un siglo la humanidad había estado a salvo sin ella. Había muchos otros que se harían cargo de la situación. Ella decidió tomar ejemplo de Savitar y mantenerse al margen.

El 23 de diciembre optó por ir nuevamente al desierto y visitar a Styxx, pero en su campamento no encontró nada más que la carpa vacía y eso la preocupó. Quizás Styxx solo estaba de viaje para adquirir provisiones, pero había algo en el ambiente, que no podía identificar aun, que la preocupaba. Decidió mirar al pasado del lugar para conocer lo sucedido, y su sorpresa fue grande cuando vio como Savitar había estado allí, buscando a Styxx. Fue más allá buscando en el éter y al conocer las motivaciones del Chthonian su preocupación aumentó.

Su primer impulso fue intervenir, pero luego se dijo a si misma que no habría nada que ella pudiera hacer en ese momento.

XCXCX

Milenios atrás, Apollymi, también conocida como la Destructora, al saber que estaba embarazada y que su esposo el rey de los dioses atlantes, Archon, quería asesinar a su bebé a causa de una profecía que habían lanzado sus 3 hijas, lo ocultó en el mundo humano. Esas 3 hijas eras las Moiras, Laquesis, Clotho y Atropos. Archon las había engendrado con una diosa griega. Las Moiras, había predicho que Acheron sería el causante de la destrucción del panteón atlante, por lo que Archon ordenó su inmediata muerte.

El lugar en que la diosa ocultó a su hijo fue en el vientre de una reina griega que esperaba a un bebe. Las vidas de estos dos niños se mezclaron y entrelazaron de tal modo, que al nacer la única diferencia entre ellos era el color de sus ojos. Plateados los de Acheron, azules los de Styxx. Además estaba decretado que mientras Acheron viviera, Styxx seguiría viviendo. Ambos habían sufrido, ambos habían sido despreciados, sin embargo a Acheron siempre se le había hecho creer que el origen de todos sus problemas era su hermano Styxx. Había crecido odiándolo y mal interpretando cada uno de sus actos.

Cuando era apenas un adolescente, Styxx se había casado en secreto con quien creía era nada más que una campesina, Bethany.

Al morir Acheron a manos de Apolo, Styxx también había muerto. Fue en aquel momento que la ira de la Destructora se desató sobre el mundo, hundió la Atlántida, acabo con los dioses atlantes, convirtiéndolos en piedra, y con la mayoría de los humanos que estaban sobre la tierra. Su ira llegó hasta el panteón griego, pero una artimaña de Artemisa había traído a Acheron de regreso a la vida, pero lo había dejado a su servicio durante milenios, guiando y preparando a los Dark Hunter, guerreros inmortales, que una vez habían sido humanos, y que traicionados en vida habían buscado la venganza haciendo un pacto con Artemisa a cambio de su alma y su servidumbre eterna, para destruir a los daimons, criaturas de la noche que cazaban almas humanas para sobrevivir, y que alguna vez habían sido Apolitas, la raza que Apolo había creado y luego maldecido.

Styxx también regresó a la vida, y al hacerlo se dio cuenta que ya no existía nada de lo que alguna vez había amado, su esposa y el hijo que esperaba habían muerto por la ira de la Destructora. Durante milenios Styxx había estado abandonado, puesto en la isla Desaparecida por Artemisa, mientras la diosa griega le hacía creer a Acheron que estaba en los Campos Eliseos, pero como de alguna manera el atlante seguía odiando a su hermano, jamás se interesó realmente por su suerte. Pero demasiado tiempo pasó para Styxx en aquel lugar solitario y llegó un momento en que lo único que había deseado era la muerte de su hermano para acabar con su propia existencia.

Su plan para acabar con su hermano había fallado, y recibió un castigo por ello: los recuerdos de Acheron para que lo atormentaran, como si los propios no hubiesen sido suficientes. Pero a pesar de todo aquello en el 2008 había salvado a su hermano de una emboscada, sin embargo aun su relación estaba llena de fricciones.

Apenas unos meses antes Acheron se había enterado que todo el odio que sentía por Styxx era inmerecido, aun así no podía acercarse a él abiertamente. Era demasiado doloroso para ambos toda su historia y había optado por mantenerse apartado, queriendo sanar las heridas de Styxx con su ausencia.

Y todo aquello que había sucedido tenía mucha relación con el motivo de la visita de Savitar a Styxx.

El chthonian le había pedido a Styxx que le ayudara a salvar a Acheron de algunos dioses atlantes, que querían asesinarlo para tener todos sus poderes de regreso. Lo había llevado a su isla para comenzar con el plan.

Estos dioses habían despertado a causa del debilitamiento del poder que los mantenía convertidos en piedra y la intervención de Simi, quien tenía pensado despertar a una de las diosas que se encontraba allí, como regalo para Styxx. Finalmente la diosa Bet'anya no había despertado, pero sí otros dioses, entre los que se encontraba Archon. Como Savitar había sido el chthonian de la Atlántida antes de que esta desapareciera, Archon lo había contactado a él para exigir justicia por lo que le había sucedido a su panteón y pedía la vida de Acheron como pago por el gran insulto de la Destructora.

¿Y por qué Simi quería darle a Styxx una diosa atlante como regalo? Porque ella en realidad era también mitad diosa egipcia, y más que eso, era Bethany, la esposa de Styxx. El hermano de Acheron sabía que ella era parte del panteón egipcio, pero no sabía de su vínculo con el panteón atlante. Nadie sabía que Bet'anya Agriosa era en realidad Bethany, la esposa de Styxx, hasta que Simi se metió en los recuerdos de este para poder darle lo que él mas deseaba, como regalo de navidad.

Luego de llevar a Styxx con Acheron y que tuvieran una discusión que incluyeron golpes, porque el dios atlante de alguna manera quería mantener a salvo a Styxx del descabellado plan medio formulado que tenían, donde el antiguo príncipe de Dydimos se haría pasar por su hermano frente a Archon, Savitar llevó a Styxx con la Destructora, Apollymi, quien le prestó sus poderes para que pudiera defenderse.

En ese momento en que la diosa marcó a Styxx como un atlante ella se enteró de la verdad oculta. Que Apolo se había encaprichado con Styxx cuando era un adolescente y que lo había entregado a los dioses atlantes durante un año para que lo torturaran, cuando no consiguió del príncipe lo que estaba buscando. También supo que un impostor usurpó el lugar de Styxx y los peores momentos que había pasado Acheron a raíz de su hermano en realidad habían sido a causa del impostor que había tomado el lugar del príncipe de Dydimos. Savitar lo había sabido años antes, pero jamás había mencionado el tema porque consideraba que remover tantos recuerdos amargos en realidad no traería nada bueno.

Luego de que Apollymi le diera protección a Styxx y que sus ojos y cabello se tornaran del mismo color que el de Acheron, Savitar estaba a punto de llevarlo a Katoteros, paraíso atlante, cuando apareció Urian en el lugar, buscándolos para tener una última reunión antes de que empezara el caos.

Urian había sido un daimon alguna vez, pero siendo salvado por Acheron, ahora era parte de su grupo más cercano y había formado una estrecha relación con Styxx.

Al llegar Urian con Styxx y Savitar a su isla descubrieron que Acheron tenía una reunión con su esposa Tory, con su hija demonio Simi y su hermana Xirena, Danger y Alexion, dos sombras que habían sido dark hunter alguna vez y que eran esposos. Katra, la hija que Acheron había tenido con Artemisa. Sin, el esposo de esta, que era un dos asirio. Luego se les unieron el dios asirio Zakar, hermano gemelo de Sin, los dioses egipcios Set, padre de Bet'anya, Ma'at, Maahes, y el semidiós Seth.

Fue en aquel momento, mientras discutían los planes que tenían para enfrentarse a Archon y sus dioses, que le comunicaron a Styxx la verdadera identidad de Bethany. La idea de que ella podía ser traída de regreso le dio esperanzas, pero eso no disminuyó la ira que sintió al pensar que todos esos años ella había estado tan cerca y sin embargo por la estupidez de mucha gente no habían podido estar juntos.

- Mi pregunta más importante de todas – dijo Styxx a los allí reunidos - ¿Dónde está mi Bethany?

No alcanzaron a responder la pregunta porque entre ellos, mientras estaban reunidos en uno de los salones del hogar de Savitar, apareció una figura alta, encapuchada. De inmediato todos se pusieron en guardia.

- ¿¡Quién eres!? – exigió saber Savitar, ya que pesar que solo personas de su confianza podían llegar al lugar, nunca se era demasiado precavido.

El recién llegado dejó caer su capucha y varios pares de ojos sorprendidos la miraron al reconocerla. La primera en reaccionar fue Simi, quien luego de dar un grito se lanzó a los brazos de la Chthonian recién llegada.

- ¡Akra Lilium!

La chtonian le sonrió con tristeza, abrazándola.

- ¡La Simi creía que estabas muerta, la Simi te vio desaparecer y convertirte en polvo! – dijo la demonio Charonte.

- Pero ya estoy de vuelta – dijo Lilium, acariciando la cabeza de la demonio, mientras miraba a los allí reunidos. – No pensé ver rostros tan sorprendidos.

- Me alegra que estés aquí – dijo Styxx, sonriéndole.

La chthonian le dio las gracias, sonriendo también.

- Me alegra que estés en mejor estado que la última vez que nos vimos – dijo Seth, el semidiós pelirrojo, que había compartido celda con ella en las mazmorras de Noir.

- La verdad es que nunca te vi – dijo Lilium, algo sorprendida, al reconocer la voz de Seth.

- Si, eso es comprensible – comentó el semidiós, avergonzado.

- También nos alegra verte mejor – dijo Ma'at, la diosa egipcia.

- ¿Ustedes me sacaron de allí? No estaba segura, aun está confuso todo. – Comentó Lilium, suspirando.

- Esto es… - dijo Savitar - ¿En serio eres tú?

- Lilium… - susurró Acheron, aun le costaba creer que era ella. – No entiendo… ¿Dónde estuviste todo este tiempo? – Miró a Ma'at - ¿De dónde la sacaron?

- La encontramos en las mazmorras de Noir, por accidente. – Contestó Ma'at. – Buscábamos a Seth cuando la encontramos allí. La dejamos con Thor.

Un escalofrío recorrió a varios de los presentes al escuchar el nombre de Noir.

- ¡Ese bastardo! – la ira de Savitar era evidente.

Cuando Simi le dio algo de espacio fue el turno de Savitar de abrazar a la chthonian. Lo hizo como si fuera lo más precioso que poseyera en la vida.

- De haber sabido… - dijo él – te habría buscado. ¡Le habría sacado la mierda a golpes a ese bastardo!

- Pero no lo sabías. – Ella lo apartó suavemente. – Y creo que ahora tenemos algo más importante que hacer, he venido a ayudar, si lo necesitan. No estoy en mi mejor momento, pero algo podré hacer.

Los más sorprendidos por la actitud de la Chthonian fueron Acheron, Savitar y Alexion. Styxx le sonrió con tristeza, esperando que ella alguna vez volviera a ser la Lilium sonriente que siempre había sido.

Se reanudó la reunión, las preguntas que estaban en el aire y todo lo demás pasó a un segundo plano, ahora lo importante era salir de esta crisis con todos ellos de una pieza. Ya después hablarían con Lilium aquellos que quisieran hacerlo.

Luego de informarle a Styxx que el cuerpo de Bethany estaba en una de las habitaciones de la mansión de Savitar, él fue hasta allí, acompañado de Katra, Urian y Simi. Esta última prometió regresar al lado de Lilium tan pronto pudiera.

En el salón quedaron los demás. Algunos se separaron y Lilium pronto se vio rodeada por Alexion, Danger, Savitar, Tory y Acheron.

- Bienvenida. – Acheron la abrazó, a pesar de sentir que estaba distante de todos ellos.

- Por lo que ellos dicen – Savitar señaló a Ma'at y Seth. – Hace ya algún tiempo abandonaste Azmodea ¿Dónde estuviste todo ese tiempo?

- Preparándome para poder verlos a la cara, supongo – ella se encogió ligeramente de hombros.

- ¿Qué pasó…? – comenzó a preguntar Acheron, pero un grito desgarrador proveniente de una de las habitaciones, los dejó a todos en silencio. Eran los lamentos de Styxx al ver a su esposa petrificada.

- Deberías ir con él, Acheron, creo que necesita a su hermano más que nunca. – Los ojos de Lilium estaban algo nublados por unas lágrimas que ella trataba de contener.

- Hablaremos cuando todo esto termine – dijo él, y luego se dio media vuelta para ir con su hermano.

Ella miró a su alrededor algo incómoda. Sabía que ellos tenían muchas preguntas, pero no estaba segura de querer hablar de todo aquello. Finalmente sus ojos se posaron en Tory y en el vientre algo abultado que evidenciaba que Acheron esperaba su segundo hijo.

- ¿Ya sabes lo que será? – peguntó Lilium, sin saber que decir, luego del silencio incómodo que había caído sobre todos ellos.

- Aun no… - Tory le sonrió. – Ash me habló mucho de ti.

- Lo imagino… me alegra que sea feliz.

La sonrisa de Tory se amplió.

- Creo que me retiraré un momento – Lilium siguió el mismo camino que Acheron había tomado minutos antes.

- ¿Ella estará bien? – preguntó Danger, tomando la mano de su esposo Alexion.

- Definitivamente no es la misma, lo cual es normal si pasas una temporada en Azmodea – contestó Alexion.

XCXCX

Lilium se cruzó con Urian, Katra y Simi en el pasillo. La demonio la abrazó de nuevo, pero la chthonian la apartó suavemente.

- Después Simi, ahora debemos arreglar algunas cosas – le sonrió.

- Está bien, entiendo que hay mucho que hacer, dioses que devorar, luego la Simi consentirá a su akra con grandes bocados de carne de demonio asada con mucha salsa de barbacoa.

- Lo que digas Simi, aunque la carne de demonio nunca ha sido mi favorita.

Simi siguió por el pasillo a Katra y Urian, mientras Lilium entraba a la habitación donde estaban Styxx y Acheron. Al verlos se sintió aliviada, no había nada de qué preocuparse, ellos parecían estar en la fase de reconciliación. Aunque se asustó un poco cuando Styxx le hizo prometer a Acheron que lo mataría si no podían traer a Bethany de regreso.

Ella estaba a punto de retirarse, y ellos aun no la habían notado, cuando un destello en la habitación la dejó petrificada en el lugar. Era Artemisa quien había aparecido en medio de los gemelos. La Chthonian los dejó con sus asuntos, sin que alguno de los presentes notara que había estado allí, y fue a recorrer el lugar, empapándose en los recuerdos que cada rincón del hogar de Savitar le traía.

Finalmente todo quedó arreglado para el ataque a los dioses atlantes, aquellos que participarían de la batalla tomaron sus puestos. Cuando todo acabó, Styxx había sido asesinado y regresado a la vida como un Chthonian, lo que había puesto especialmente felices a Acheron y Lilium. Archon había muerto a manos de Styxx, Bethany había regresado completa a ellos. Apollymi había confesado que en realidad no había asesinado al hijo de Styxx, sino que lo había puesto en el vientre de otra mujer, como una vez hiciera con su propio hijo, y que ese hijo en realidad era Urian. Apolo fue entregado a la Destructora como una ofrenda, el dios griego pagaría de esa manera todo lo que había lastimado a Acheron y Styxx, incluso Lilium se sentía vengada indirectamente por lo que le había hecho a ella cuando estaba en las celdas de Lucifer.

La chthonian no podía ver el futuro de Styxx con Bethany, pero estaba segura de que ahora que se habían reunido sería un buen futuro. Tenía que serlo después de todo lo que habían sufrido.

XCXCX

Lilium observaba a Tory detenidamente, casi de forma grosera, mientras sostenía a su hijo Sebastos. Se encontraban ya de regreso en Katoteros en uno de los salones, sentadas en unos sofás, la una frente a la otra.

- Oh, si sigues mirándome así, harás que se me suban los colores – dijo Tory, tratando de bromear. Sabía lo importante que era Lilium para Acheron y quería llevarse bien con ella, pero hasta el momento le había sacado una que otra palabra.

- Lo siento, solo pensaba… aun no puedo entender por qué Acheron se enamoró de ti – dijo la Chthonian.

Tory la miró sorprendida y entristecida.

- Pues… yo tampoco lo entiendo – dijo al recuperar la voz. – No soy como las otras bellezas de las cuales siempre está rodeado. No puedo competir con una diosa en belleza… o una chthonian.

- No lo digo por eso – Lilium arrugó la frente. – Él no es tan superficial. Lo digo porque tuvieron un pésimo primer encuentro, y tú le arrojaste un martillo… un martillo ¿en serio? Eso fue… tan agresivo.

Tory se sonrojó, pero al mismo tiempo sonrió.

- Si, tienes razón, no es algo que podría asegurar una buena relación.

Lilium sonrió un poco, de manera un tanto tierna, lo que la hizo ver mucho más hermosa, causando una buena impresión en Tory.

- Me alegra que él al fin sea feliz y que estén juntos. Él en serio necesitaba a alguien que lo tuviera como prioridad. – La Chthonian hizo una mueca. – Aunque si alguien me hubiese arrojado un martillo probablemente lo habría lanzado por los aires.

Tory rió por el comentario, justo en el momento en que Acheron se reunía con ellas.

- Veo que se divierten – comentó él.

- Si, pero ya me iba – dijo la Chthonian.

- ¿A dónde irás?

- No lo sé, no he decidido aun donde pasaré la noche.

- Aun tienes una habitación aquí en Katoteros, si lo deseas.

- No, está bien. Buscaré un nuevo hogar… algún día.

- ¿Y qué hay de Bascania?

- Sabes que tiene nuevos inquilinos.

- Unos inquilinos que estoy seguro te esperan.

- No. Lo he pensado. En serio lo he pensado y no creo que Ciel necesite esto en su vida, Acheron.

- ¿El qué? ¿La mujer que ama en su vida? Porque la última vez que lo vi él aun te amaba, y eso fue hace menos de una década.

Lilium suspiró sonoramente.

- Dime, Acheron ¿Cómo crees que él reaccione cuando le diga donde estuve? ¿Qué estaba viva y que era prisionera? Más que eso, yo no soy la mejor compañía en estos momentos. Me siento como al inicio, cuando cualquier pequeño cambio en mis emociones conseguía hacer arder todo. Lastimé a Thor, a Styxx, a algunos humanos, incluso… no quiero lastimarte a ti, a tu familia, o a Ciel…

- No lo harás, tú eres…

- ¡No digas que soy fuerte! – interrumpió la Chthonian. - ¡Si de verdad lo hubieses creído habrías confiado en que estaba vivía y habrías ido por mi!

Acheron y Tory se quedaron viéndola, él con una expresión de culpa y ella bastante sorprendida.

- Tienes razón, yo…

- No, - Lilium se puso de pie, - yo… - sus ojos se llenaron de lágrimas, - solo quiero estar bien, quiero que cuando nos encontremos otra vez, Ciel vea a la misma mujer de la cual se enamoró y ya no soy esa mujer. Tampoco quiero que sepa donde estuve.

- Pero entonces como…

- ¡No lo sé! Solo quiero habituarme, quiero… golpear gente, destruir. Siento la rabia aquí dentro – puso su mano en el pecho. – A veces siento que está a punto de desbordar, que me ahoga… quiero… no se…

Acheron se acercó a ella y la abrazó, ella trató de apartarse, pero él no la dejó. Las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de la Chthonian, sin control. Muchas veces había llorado desde que había salido de aquel lugar. Lloraba de angustia y sobre todo de rabia, al igual que ahora, pero poco a poco esas lágrimas comenzaron a ser de tristeza. Enterró su rostro en el cuello de Acheron, su hermano, lo abrazó y el llanto se hizo sonoro. Quizás era egoísta, pero sentía tanta tristeza y lástima por ella misma que no podía detener sus lágrimas.

Cuando ella finalmente se tranquilizó y se apartó de Acheron, se dio cuenta que Tory los había dejado solos, y que Acheron también tenía lágrimas en sus ojos.

- ¿Que tan patética puedo ser? – preguntó la chthonian tratando de recuperar la compostura.

- No eres patética, es normal sentirse así, herido, desamparado y solo. Pero tú una vez me dijiste que al apoyarnos en otros conseguimos ser más fuertes, confiar en otros nos hacía más sabios.

- Nunca sigo mis propios consejos – ella trató de sonreír.

Acheron sonrió y dijo:

- Yo tampoco lo hago, porque es más fácil ver lo que está mal en los demás que en uno mismo.

- Si, somos sabios incapaces de amansar a nuestros propios demonios… literalmente.

Él la abrazó otra vez, recordando el pasado lleno de resentimientos con su hermano Styxx, con quien esperaba resolver todos sus conflictos y tener la relación que siempre debió ser.

- Sabes que siempre estaré para ti – dijo él. – Lo sabes ¿verdad?

- Lo se, siento lo que dije hace un rato, yo… no lo pienso en realidad… o si, es extraño, cuando soy racional se que no es así, pero cuando mis emociones me superan digo lo que se me pasa por la cabeza.

- Eso no importa. ¿Sabes lo que debes hacer? Retomar tu vida, dirigirla. Volver a ver a todas aquellas personas que te quieren.

- Cuando esté mejor… quizás.

Ella se marchó, dejando a Acheron sumido en sus pensamientos. Respetaría la decisión de su amiga y no diría nada a Ciel y Sebastian.

XCXCX

Era momento de que algunas cosas tomaran curso. Esa ira acumulada dentro de si misma debía liberarla de alguna manera.

Sin importarle ya mucho las consecuencias de lo que se había metido en su cabeza, Lilium se apareció en el inframundo. Justamente en el reino de Lucifer, en medio de su palacio, justo frente a él.

El señor de las Tinieblas se encontraba sentado en su trono, en medio de su sala principal. Besaba frenéticamente a su consorte, Lilith, cuando sintió una presencia familiar que lo hizo apartarse de la reina de los súcubos.

Lilium lo miraba de manera fría y letal. Apenas una sonrisa se dibujó en el rostro de Lucifer, tratando de que su sorpresa no fuera evidente.

- Veo que has regresado – dijo Lucifer, apartando a Lilith de él y levantándose de su trono. – Supongo que quieres pasar otra temporada en mis calabozos, te trataré maravillosamente, querida.

Lilium no dijo nada, solo miró a Lilith, esperando que se marchara.

- ¿Qué? ¿Aun no has recuperado el habla? Lástima, tus gritos eran tan excitantes, solo pregúntale a Lilith como llegaba a ella luego de una sesión de tortura en tu celda.

La chthonian miró a Lucifer de nuevo y se lanzó contra él sin darle tiempo a reaccionar. De un golpe en la mandíbula lo lanzó varios metros hacia atrás. El Príncipe de las Tinieblas terminó chocando contra una pared de piedra, que se resquebrajó con el golpe.

- Debí hacer esto inmediatamente después de ser libre – habló Lilium al fin. Luego miró a Lilith, quién estaba a punto de hablar, pero la silenció con su poder. – Si quieres vivir te recomiendo que salgas de aquí ¡Ahora!

Lilith no se hizo repetir la orden y salió de aquel lugar. El poder de la Chthonian reverberaba por toda la habitación, la reina súcubo se sentía débil ante su presencia.

- Veo que ya hablas – dijo Lucifer, comenzando a ponerse de pie, con una sonrisa socarrona en el rostro.

- Haré desaparecer para siempre esa sonrisa de tu rostro, no tienes idea lo que has desencadenado sobre ti. – La Chthonian se acercaba a él, mientras hablaba.

- Hablas mucho y haces poco, Chthonian. ¿Has olvidado quién soy? No puedes matarme y lo sabes…

- Claro que puedo, tú has olvidado que no se trata de la persona, sino del poder que mantenga el equilibrio en el mundo, tú puedes desaparecer y otro tomará tu lugar, sabes que puedo hacerlo.

Por primera vez Lucifer mostró algo de duda y temor, aun así dijo:

- No hay quien pueda tomar mi poder, lo sabes. Si me matas provocarás una fisura en el universo, y con eso traerás el caos.

- ¿Te escuchas a ti mismo? Puedo oír la duda y el miedo en tu voz. – Lilium tomó a Lucifer del cabello, terminando de levantarlo hasta dejarlo a su altura para mirarlo a los ojos. – Ni tú te crees lo que me acabas de decir.

Lucifer lanzó energía hacia la Chthonian para desprenderse de su agarre. Ella retrocedió unos pasos quedándose con algunas hebras de cabello de Lucifer en las manos.

- Sabes quién es más fuerte aquí – dijo ella y se lanzó de nuevo contra él.

Con su mano en el rostro de Lucifer lo arrastró hacia el suelo, agrietando el piso de piedra con la cabeza del príncipe de las tinieblas. Aristas de piedra saltaban a su alrededor cada vez que ella le azotaba la cabeza contra el piso, sin darle tiempo para nada. Lucifer trataba de apartarla con ambas manos, pero le era imposible soltarse del poderoso agarre de la mujer.

Sangre manaba de la cabeza del demonio y poco a poco su resistencia se hacía más débil. Lilium sabía que podía darle el golpe de gracia cuando quisiera, pero cuando estaba a punto de levantarlo para verlo a los ojos, algo la golpeó y la llevó consigo algunos metros. La chthonian quiso deshacerse del atacante que acababa de llegar y rápidamente lo inmovilizó en el suelo. Iba a aplicarle un golpe cuando escuchó que la llamaba por su nombre. Lo miró con detenimiento, finalmente lo reconoció.

- ¡Shia! – dijo ella, algo sorprendida.

XCXCX

N.A.: Después de mucho al fin estoy aquí actualizando este fic para quien lo lea. Sé que se ve algo confuso, y tiene millones de spoiler de la novela Styxx, pero había que ponerlo para que fuera entendible para quienes no han leído el libro… creo que me tarde tanto porque en serio no sabía cómo poner todo eso en un solo capitulo. Gracias por leer y agradecería sus comentarios.