Hola, hola, Luna de Acero reportándose, y todos parecen muy contentos con la historia hasta ahora, así que... aquí vamos con el cap 2, espero lo disfruten. Besitos de helado de frutilla...
Disclaimer: La historia es original de mi propiedad, prohibido plagiar, solo tomé los nombres de los personajes creados por Isayama Hajime.
Advertencia: Ninguna, capi tranqui
.
.
.
Cap 2. Nuevas aventuras
.
Erwin partió hoy al medio día, puso todo en su bolso, hasta su perfume, bueno él siempre es muy coqueto en ese sentido. Jamás lo he controlado ni nada, tampoco es como si realmente fuera una persona celosa, pero si detallista, y al menos algunas cosas me parecen curiosas. Uno, está sumamente nervioso, lo cual es bastante raro en él, llevó sus jeans de marca sin estrenar, y varias prendas para salir. Bueno, que aproveche mientras está allí, dos, hace poco le puso clave a su celular, jamás se lo he revisado, pero en la mesa vi como colocaba la clave y me pareció curioso, puso el perfume nuevo, y tres, lo oí quejarse de la cuenta de la tarjeta de crédito. De la cual no tengo idea pues tengo las mías, y tampoco he visto compras del supermercado o algún electrodoméstico nuevo en casa, aunque Erwin gasta mucho en cremas, spa y ropa de diseño. En ese sentido soy mucho más sencillo, tal vez porque a mi familia le costó mucho ganar las cosas.
Mi familia, suspiro, recuerdo a mi padre, ese hombre que me genera un hueco en el estómago, y no son precisamente cosas buenas. Como Erwin no está, decidí almorzar una ensalada con atún, él odia el pescado, así que estos días me siento en verdad libre. De hecho estoy algo feliz que él se haya tenido que ir de viaje.
Jean me había invitado a tomar unas copas, como "colegas", aunque es obvio que tiene otras intenciones conmigo, no, no sería adecuado. Aunque no estoy haciendo daño a nadie, es solo sentarme y charlar un poco. Me encantaría que fuera Eren, pero bueno, sería bueno despejarme y no quedarme pensando en el trabajo y soñando con cosas que están bastante lejos de mis posibilidades.
Miro el reloj, aún tengo una hora y media para volver a la oficina, sin dudas iré a recostarme, por las dudas pondré el despertador del celular, si me llego a dormir, me muero, si me paso con la hora. Aaaah, que lindo es tener la cama solita para mí, el control solito para mí, la casa solita para mí. Me acurruco en las colchas y trato de relajarme, realmente estoy algo cansado, un poco de descanso va a venirme bien. Mmm, cómo me gustaría tener aquí a Eren, dormiría sobre su pecho sin vellos, tan pulcro y delicioso, su piel tan suave (me lo imagino, porque jamás la he tocado). Y pensando en esa deliciosa sensación me duermo completamente, con tranquilidad, con una paz que hacía muchos meses no sentía.
El celular suena a tiempo. Me levanto y me doy una ducha rápida, me peino pulcramente, me pongo una remera que tildo de "elegante sport", el saco, los zapatos bien lustrados y un touch de perfume. Me miro en el espejo del baño, oh sí, estoy hermoso. Cargo mi bolso, pongo el celular y me coloco los auriculares, pongo algo de Therion, más precisamente Sitra Ahra, algo densa pero me carga de pilas para el día.
Llego a la oficina, saludo a todos, me tomo un cafecito cortado con las chicas de "renovaciones", un sector de planta baja, ellas siempre son ruidosas, pero gentiles, y además tiene un gran sentido del humor, siempre me hacen reír muchísimo, el día pinta muy, pero muy bien. Trabajo diligente, a eso de las ocho ya me quedé sin nada para hacer, así me gusta, los viernes que quede todo finalizado. Odio que me queden pendientes, me dan vuelta por la cabeza todo el fin de semana. Y mientras me pongo a revisar, sólo por el placer de perder tiempo revisando lo que ya está hecho.
-: Levi – Sí, sí, sí, acepto, ¡SÍ ACEPTO! Eren hace el ademán de cigarro y yo asiento con la cabeza. Nos vamos a la azotea.
Llegamos y encendemos el vicio.
-: Mira – me dice – Aquí te traje las fotos del casamiento, fíjate cual sería mejor.
-: A ver… - en la primera están ellos dos sonriendo mientras cortan el pastel, que lindo está Eren, es un nene, y su mujer espléndida, es obvio. ¿Cuándo se ha visto a un hombre tan hermoso buscarse una esposa que no esté a su nivel? Se la nota fina, con rasgos muy delicados. Miro la siguiente, están bailando el vals, se nota la alegría en sus ojos, la verdad es una bella imagen. La tercera es la más divertida, ambos con pitos, matracas, y unos collares estilo hawaianos, aunque hay mucha gente por detrás, pero se nota que fue en el momento más feliz de la noche.
-: ¿Y bien?
-: Bueno, la verdad que las tres son hermosas, sin embargo me parece que la del pastel es la mejor, me gusta esta de la fiesta, pero no quiero que tu mujer la asocie a tus locuras. Esta sería la mejor.
-: ¿Y la carta?
-: Mmm, bueno, te ayudo, pero necesito saber algunas cosas.
-: ¿Qué cosas?
-: ¿Cuándo se casaron?
Eren piensa, yo lo miro molesto.
-: Es que yo no le doy mucha importancia a esas cosas, a los cumpleaños, esas fechas, a ver – dice sacando el celular y rebuscando – Ah, sí, el quince de abril.
-: Uf, falta bastante, bueno no importa. Cosas que recuerdes, importantes, no sé, algo bonito que ella hizo por ti, algún regalo que se destacó, no sé – me mira como si le hablara en otro idioma.
-: Toma – me dice y me alcanza una hoja y una lapicera.
-: Yo no soy tu secretario, Eren – le digo mientras me cruzo de brazos – tú debes escribir, yo te dictaré – me obedece, oh sí, y también sácate la camisa ya que estás tan dócil, bueno… - Veamos, escribe: Mikasa, mi amor… - ¿y ahora? Piensa Levi, piensa – Una consulta, ¿ustedes se ven o ella se fue de la casa?
-: Eh, sí, nos vemos, yo sigo llevando y trayendo a los niños del colegio y sus actividades, sigo haciendo las compras y eso, pero… ella me pidió que me fuera de la casa.
-: Ah, ¿y dónde estás ahora?
-: Por el momento en nuestra casa de campo – Aaaah, bueno, la familia tiene casa de campo y todo, miren ustedes.
-: Ah, ¿por eso dijiste lo de armar la pileta?
-: Ajá.
-: Bueno, sigamos, ponle: estos días han sido horribles, me siento tan solo y abandonado…
Eren me mira alzando una ceja. Cara de dolido no tiene.
-: Tenemos que apelar a su lástima, que le duela tu situación, ¿entiendes?
-: ¿Ok?
-: Tan lejanos me parecen ahora los días en que todos reíamos juntos. Tan lejana me parece tu sonrisa. No dejo de culparme un solo día, este dolor que me atormenta, y no me deja dormir por las noches. No sé cómo hacer para enmendar mi error, no sé cómo reparar tu corazón, lo único que sé es que te extraño. Cada hora, cada minuto, es un desasosiego que me obnubila los sentidos. No soy nada sin ustedes, soy un rompecabezas incompleto, soy un artefacto echado a perder, mi existencia no tiene sentido. Lo tenía todo y ahora me siento tan vacío. Mikasa, quiero pertenecerte a ti, quiero ser tuyo y de nadie más, quiero que sepas que en mi corazón la única mujer que está grabada a fuego eres tú. No soporto estar sin ti, te pido me des una oportunidad para demostrarte… mmm, mejor borra eso de una oportunidad, porque la pobre se cansó de darte una tras otra, a ver, ponle… No veo las horas de recuperar a mi familia y demostrarte que quiero estar contigo, hasta que la muerte nos separe… fin… a lo mejor podrías ponerle ahí al final un "te amo", si te parece.
-: ¡Genial, Levi! – Me dice entusiasmado – para mí es imposible escribir una cosa así.
-: Bueno, ahora escribilo de puño y letra, no se te ocurra escribirlo en la notebook y mandarlo a imprimir… por favor…
-: Mmm, no tengo buena letra – te miro indignado – Bueno, bueno, de acuerdo, lo voy a hacer. ¿Se lo mando hoy, no?
-: Sí, lo más antes posible, y sería mejor que se lo entregues personalmente y no con intermediarios. Le pones ojitos de cachorrito abandonado, invocas la ayuda de Buda, Alí Babá y los cuarenta ladrones, cruzas los dedos y con suerte te va a escribir o te va a llamar al otro día. No esperes una solución milagrosa, los corazones tardan en sanar.
-: Ja, ja, ja, ja – se ríe muy fresco y yo medio que no capto que fue lo que le causó tanta gracia – Eres muy divertido cuando quieres – agrega divertido – Bueno, me voy a hacer esto, te veo después.
-: Fumo un cigarro y bajo – le aviso.
-: Ah, cierto, mañana nos vamos de aquí a mi casa, ¿te parece?
-: Okey – Si, mi Dios escuchó mis plegarias, ya me imagino, Eren transpirado y con shorts de baño, mmm… mi mente lanza un "sacrilegioso", al estilo Homero Simpson y automáticamente brota una sonrisa en mi rostro. Este va a ser un cigarrillo memorable.
-0-
Miro mi bolsito, y hago el check list: traje de baño, yes, protector solar, yes, anteojos de sol, yes, toalla y toallón, yes, peine, yes, labial de crema de karité, yes, crema post solar, yes, cargador del celu, yes, celular, yes, gorrita canchera, yes, llaves, yes. Listo, primera vez que voy de jeans y buzo al trabajo, normalmente uso el trajecito de lunes a viernes, el sábado es de ropa informal, porque no hay atención al público, pero la verdad prefiero siempre el traje para no tener que perder tiempo pensando qué ponerme, soy algo quisquilloso con eso. Calzo las converse, un toque de perfume, One Million for men, listo.
Todos me miran como bicho raro en la oficina, ¿tanto les llama la atención? Vuelvan a sus puestos esclavos. Se me acerca Jean, uufff…
-: Buenos días, Levi – me dice con toda la buena onda y yo lo freno un poco con mi seriedad habitual.
-: Buen día.
-: Qué bien te quedan ese atuendo – me dice mientras sus ojos me escanean.
-: Thanks - le dijo algo agrio mientras abro sesión en la PC.
-: Eu, el otro viernes, ¿vamos a tomar algo? – Tranquilo pecadito, ni siquiera empezó este fin de semana ¿y ya estás pensando en el otro? ¿Qué tan desesperado estás? Te miro con indiferencia, te faltan las orejitas y la cola estilo perro faldero, ah, y la lengua chorreando baba.
-: No sé, tendría que fijarme si mi pareja no hace planes y te aviso - ¿captas las indirectas?
-: Es una cervecita nada más – sonríe con zalamería, como si no adivinara tus intenciones z– Tal v una hora, hora y media cuando mucho, si total trabajamos los sábados, y aquí a la vuelta en CrossOver (el barcito con estilo irlandés), tienen happy hour, dos tragos por uno de 21 a 22 horas.
-: Okey, cualquier cosa te aviso – respondo sin confirmar y vuelvo a la PC, obstáculo, superado.
-: Ojalá puedas, la vamos a pasar bien – Ajá, ándate, en lo posible cuatrocientos kilómetros a la derecha de Francia – Te veo - ¡Al fin! Suspiro rodando los ojos, pero estás a mis espaldas así que obvio no ves nada. Muevo apenas una mano como para completar el saludo y me concentro en lo mío, tengo tres horas y media para revisar pilas de excels, ya estamos a fin de mes y en tres días hay que presentar los informes de tesorería, ventas y bajas, es lo más aburrido de mi puesto, pero quiero terminarlo pronto. En pocos minutos estoy sumergido en mi tarea, descubro cuatro fallas en total en dos horas, es muchísimo, esto no puede pasar de nuevo. Reviso lo revisado, sólo por si acaso y siento una mano pesada sobre mi hombro ¿Whats?
-: Levi – Bendito sean los ojos que te observan, es decir los míos – Necesito que me pases un email con los archivos de las bajas, tengo que mandarlo al departamento comercial, al parecer hay algunos problemas con eso, tuvimos más bajas de las normales, así que vamos a tener una reunión con los otros gerentes en una hora, ¿podrás mandarlo cuanto antes?
-: Ya están revisados, los vas a tener en 5 minutos en tu casilla – Guau, que eficiente soy, Levi el empleado del año, yeah, y por supuesto me imagino un retrato enorme con mi foto lleno de brillitos estelares, ah, Eren, cómo estimulas mi… imaginación, dice un mini yo mientras resopla aire caliente por la nariz.
-: Gracias – acompañado de una sonrisa y un apretón en mi hombro – Siempre puedo contar contigo - ¿tu propósito del día es darme un ataque al corazón? Aunque sé que mi imperturbable cara de póker no ha cambiado ni un milímetro – Escúchame, si me demoro en la reunión, ¿me esperas en el estacionamiento? Toma – me dice dejándome las llaves del auto.
-: Ah, bueno, de acuerdo - Se va y tengo que morderme la lengua para evitar girar mi cabeza y ver su silueta hermosa alejándose. Vuelvo a concentrarme en el email que tengo que mandar, en menos de 3 minutos ya está enviado. De pronto siento que se sientan al lado mío. ¿Otra vez Jean? ¿No lo acabo de saludar?
-: Hola – repite de nuevo como un bobo y yo apenas hago un movimiento de cabeza – Un cafecito – me pone el vasito cerca del teclado, lo miro pero no te dirijo la palabra, me estás empezando a cabrear – Discúlpame, yo sé que estás ocupado, pero… tengo una consulta que hacerte, en realidad varias – giro mi cabeza y levanto una ceja, saca un cuaderno con las preguntas anotadas y toma una lapicera, bueno, si es algo del trabajo no me importa – Te las iba a hacer antes y me olvidé.
Comienza su arduo interrogatorio, acepto que son preguntas objetivas e importantes, al menos prestó atención cuando le explicaba, le respondo de la forma más clara posible, y agarro el vaso y lo bebo lento, tiene edulcorante, que detalle, alguien anduvo averiguando cosas. Lo único que me falta es tener un rumor que pese encima de mí. Por lo que espero pacientemente a que termine las preguntas, sus manos están temblando, ¡qué bonito desastre eres!
-: ¿Algo más o ya terminamos? – digo tirando el vasito de telgopor a la basura con desdén.
-: No, no… eeh… muchas gracias en serio – cuando se pone de pie para irse se acerca de improviso a mi cuello y aspira con fuerza, me agarra desprevenido – Mmm… delicioso…
Lo tomo de la muñeca y de un brusco tirón hago que se siente de nuevo, me mira algo asustado, oh si, a veces puedo hacer muecas de disgusto que asustan mucho, doy una rápida ojeada alrededor, no hay nadie cerca, los sábados todos se la pasan en la terraza o en la cocina.
-: Escúchame, imbécil – le digo acercándome a su cara y susurrando con fiereza – Que sea la última vez que te desubicas así en la oficina ¿me entendiste? – asiente con la cabeza – No me gustan los chismes, ni los radios pasillos y menos que menos andar en boca de todos, tengo una reputación muy recta en esta institución, la próxima vez que hagas algo inapropiado te voy a patear los huevos tan fuerte que no te vas a poder sentar en varios días, ¿está claro? – Me mira con miedo pero con tristeza también, ¿por qué me afecta un poco?
-: Discúlpame… tienes razón, estuve mal, no se vuelve a repetir, entendido… - se levanta y se va, y ahora me siento una verdadera escoria. Tal vez reaccioné con demasiada violencia, ¿o no era para tanto? Pero Jean es de las personas a las que hay que hablarles claro. Suspiro y vuelvo al teclado.
Para las doce ya revisé todo más de tres veces. No hay otra, voy a tener que ir a hacer sociales. Me pongo de pie y me estiro disimuladamente, me duelen un poco los hombros, agarro mi celular, cuatro whatsapps, todos de Erwin.
1) "Mi amor! No sabes qué lindo es aquí! No hace tanto calor, y estamos almorzando mariscos, una delicia!" - (Fotito de la flor de paella que se está tragando, me da hambre) – Y que fue eso de ¿estamos? ¿Con cuál de sus amigos está?
2) "Me vas a extrañar?" – Ni a palos, de hecho me haría muy feliz que demoraras lo máximo posible.
3) "Pórtate bien, no?" – Estoy trabajando y lo sabes pelmazo. ¿Cuándo me porté mal?
4) "Me mandas alguna fotito hot?" – WTF? Ni de chiste, chau.
Le clavo el visto y no le respondo nada, sé que eso le jode un montón, que se arregle. Me quedo mirando la pantalla del celular como ido, antes me gustaban tantos tus mensajes, me ponían tan feliz. Definitivamente ya no vamos a ninguna parte, somos como un barco a la deriva. Suspiro y me voy a la cafetería. Petra trajo un cheese cake, gloria de los dioses, amo ese postre.
-: ¡Levi! – Me saluda la bonita con su sonrisa tan cálida – Menos mal apareciste, te guardé una porción, aquí ya se la iban a rifar, ja, ja, ja.
-: Gracias, my angel – digo mientras le doy un beso en la frente y ella vuelve a reír, es tan simpática esta mujer, siempre buena onda, dos sábados al mes nos consiente con sus tortas.
-: Uh, éste Levi, ya se las acapara a todas de nuevo – se queja Auruo, mi compañero que se sienta en el box contiguo. Yo le sonrío ganador y paso mi brazo encima del hombro de Petra, yo sé que se gustan, lo hago para molestarlo únicamente.
-: Mmm, Levi – dice ella agarrándome de la cintura – Hueles tan rico, tú siempre hueles bien – Pero yo sé que es sólo buena onda de compañeros, y Auruo me está fulminando con la mirada, envidioso, le saco la lengua infantilmente y pruebo el cheese cake, de-li-cio-so.
-: Cada vez te sale mejor – La halago, ella me mira como un gatito a punto de ronronear.
-: Soltando, soltando – dice Annie, otra de mis compañeras, la más jovencita, que viene y me abraza del otro lado – Ya te dije que Levi es mío – dice en broma a la otra y ambas ríen.
-: Hay para todas, mis amores – aprovecho y las abrazo a las dos, mientras Pixis y Akira, otros dos de administración me miran con las venas saltando de la frente. Si supieran, ja, ja, ja.
-: ¿Qué tiene el petiso feo ése? – dice Pixis, un hombre de unos cincuenta y pico y cara de amargado, pero solo cara, porque es buen tipo.
-: Y… ya sabés la fama de los enanos… - responde Akira y abre una botella de coca zero y empieza a servir unos vasitos, las chicas y yo nos carcajeamos.
-: Ah, sí, la "levi-conda" nos atiende bien – dice Annie, siempre es la más picante con los comentarios, agarra el platito y me da de comer en la boca, a mí me encanta que me consientan así que me dejo.
Los tres hombres se quedan boquiabiertos y verdes de la envidia.
-: ¿Pero ustedes son o se hacen? – Dice Petra como aclarando – Levi nos escucha, nos da consejos, nos ayuda con los sistemas, hasta nos enseña atajos para hacer las cosas más rápido, por eso lo queremos tanto, no porque sea guapo y nada más.
-: Gracias, my love – digo refregándole el brazo, oh, sí, vean perdedores, in your faces.
-: Yo también te ayudé con el reporte de Figueiras el otro día – le reprocha Auruo a Petra como un nene caprichoso – Y a mí, nada de abrazos, ni besos.
-: ¡Pfff! No te pongas celoso, nene - le digo descaradamente y me mira sorprendido al ponerlo en evidencia, pero no soy taaan malo – Ven que te hago unos apapachos a ti también – Todos echan a reír con ganas, cuando le extiendo los brazos.
-: Que hijo de pu… - me dice Auruo nervioso mientras se ríe – No gracias, paso.
Me gusta el clima laboral, ya nos conocemos de hace mucho tiempo, nos llevamos bien la mayoría, y la verdad me hacen sentir bien. Es un gran grupo. Petra me termina de dar el último bocado, le agradezco con un beso en la frente, agarro un vasito con coca zero y me voy a mi box a matar los últimos minutos de la jornada. No todos los sábados son tan relajados, pero veníamos trabajando muy duro por las auditorías, así que todos tienen el papelerío al día, por eso tanto relax, por eso y porque los gerentes están en la bendita reunión, sin duda el lunes habrá varios sermones. El departamento de ventas es el más comprometido, ya echaron a un par por fraudes.
Voy a hacer unas cuantas planillas de Excel con fórmulas para los próximos reportes, me pongo los auriculares y dejo que me envuelva la atmósfera de Therion, "Mon amour, mon ami", uno de mis temas preferidos. Sin darme cuenta se hace la hora. Cierro sesión, limpio mi puesto y dejo todo en orden. Para tomar el bolso e irme al estacionamiento. Saludo cálidamente a mis colegas y me voy al ascensor. La puerta de la sala de reuniones sigue cerrada, van a demorar, eso es seguro, ya siento algo de hambre. Busco el autito, humilde máquina (nótese el sarcasmo), de mi jefe y aprieto el botón de la alarma, que lindo suena ese bip, bip. Me meto, hace algo de calor adentro, así que pongo la llave en inicio para tener algo de aire acondicionado, un ratito para que cambie el aire. Prendo la consola de LCD para escuchar música, de paso me pongo a revisar la selección que tiene, recuerdo que era buena, un poco melosa ochentosa, noventosa, pero hay otras carpetas, estoy un buen rato seleccionando, muchos temas de bachata, que curioso. Al fin dejo un poco de rock internacional, Gun´s and Roses, los temas viejos, los mejores, me relajo en el asiento y me dejo llevar con la melodía de November Rain, Don´t cry, y otros… me relajo un poco, el auto tiene el olor de Eren, de su penetrante Xcess Men, y aspiro como si pudiera llenarme más de él. Realmente no puedo creer que vaya a pasar un par de horas en su compañía, esto es genial. Siento la suave vibración de mi celular, atiendo prácticamente sin mirar, ya me imagino quién es.
-: Hola, bebé – me dice con tono alegre, lo suficiente para que desaparezca mi sonrisa.
-: Hola, Winie.
-: Que secote – me recrimina - ¿No me estás extrañando? Porque yo sí…
-: ¿Está lindo por allá? – le digo cambiando de tema.
-: ¡Está hermoso! Estamos con Rocky, Julián y Connie – Ese odioso cabeza de foco que vive en un estado hormonal alterado, lo detesto, nunca supe por qué, simplemente lo detesto y punto – Me hubiera gustado que vinieras…
-: Ah, pero tengo que trabajar, además ya sabes que no soy amante de los fierros, una hora y ya me aburren.
-: Naaaa, tenes que ver como ronronean estas máquinas, son un placer – me dice realmente compenetrado, pero no escucho ruidos de autos, a lo mejor están en algún restaurante, aunque está bastante silencioso, al fondo se escuchan apenas algunas risitas histéricas, seeee, es Connie – Ah, no sabes lo lindos que son, tan brillantes, y bien armados.
WTF? ¿De qué carajos está hablando? No parecía que de autos, suspiro aburrido.
-: Me encantaría que alguna vez cumplieras mi fantasía – me dice bastante animado y yo estoy más y más confundido con el rumbo de la charla.
-: ¿Esa idiotez de los autos? – le digo bastante seco, me lo dijo un montón de veces, tiene una especie de fetiche con los autos, cuando salimos a cenar si o si a la vuelta usamos los asientos traseros de nuestro decente fiat palio, que él se encarga de mantener impecable – Mi amor… - me dice algo… ¿excitado? – Decime cosas sucias…
Pongo los ojos en blanco, últimamente es como si viviera en celo, cualquier cosa lo enciende.
-: Estás de coña, estoy saliendo de la oficina y voy a la parada de colectivos, no se puede – le corto el mambo de una.
-: Mmm… de solo imaginarte desnudo me pongo…
-: Bueno, bueno – le digo ya fastidiado – Si me llamaste para eso ya sabes que no me gustan estas tonterías - Además Eren se puede aparecer en cualquier momento, alarmado miro en todas direcciones por las dudas mientras lo escucho suspirar del otro lado de la línea, ¿qué le pasa?
-: Háblame, Levicito… - Odio, odio profundamente que me llame así y lo sabe.
-: Me voy, fin, no me llames más tarde, voy a dormir siesta larga y no quiero interrupciones.
Lo corto de inmediato, ya me hartó. Aunque me sorprende que hubiera estado en ese estado y con gente alrededor, digo por "mister cabeza de foco", sí, lo digo por Connie. El celular vibra de nuevo, por un largo rato, cuento más de tres llamadas, no, no te voy a atender, por más que tenga que aguantar tu bronca cuando vuelvas. Se finit. Miro el tablero del auto, todo increíblemente limpio y pulcro, se ve que el Jefe le dedica su tiempo a su hijito de metal. Abro la guantera porque no hay mucho más para hacer. No debería hacer eso, pero es una miradita rápida. Está lleno de preservativos, realmente este hombre está preparado para cualquier ocasión. Casi agarro uno, quería saber si era de una "medida especial" o algo, pero la pienso mejor. No. Suficiente información por hoy, me pongo los auriculares y pongo música tranquila, piano instrumental, que adoro, los asientos son cómodos, y no sé en qué momento me duermo profundamente.
Me despiertan unos dulces roces en mi mejilla, estoy soñando tan profundo que me sonrío como un bobo.
-: ¿Levi? – Ah, sí, que bien, quiero despertar con esa voz for ever. Abro los ojos algo somnoliento todavía y veo el rostro de Eren que me mira riéndose. ¡No jodan! Me despabilo en tres segundos.
-: Oh, ah, ejem – carraspeo un poco – Disculpa, creo que me dormí, que vergüenza.
-: Ja, ja, ja, no te preocupes, terminamos tarde – Miro mi reloj casi las dos de la tarde.
-: ¿Toda salió bien? – pregunto mientras me voy despabilando del todo.
-: Si, pongamos que sí, es que está jodido, entre que mermaron las ventas y aumentaron las bajas, hay que implementar acciones urgentes para no perder la rentabilidad.
-: ¿Lunes de sermones? – le pregunto semi sonriendo. Se me queda mirando, le devuelvo la mirada sin entender, ¿no tendré baba en mi cara, no? Me toco disimuladamente y vuelve la vista al volante, el motor ruge y echamos a andar. ¿Qué habrá sido?
-: Sí – me respondes agotado – Fucking lunes de sermones, y bue… cortemos con el trabajo y nos desenchufemos, que el fin de semana es corto.
Cambia la melodía y pone un poco de reggaetón, un asco para mi gusto, pero bueno, tampoco es impasable, hasta incluso es medio pegajosa esa canción que solo habla de cachas carnudas y de como a los tipos se les pone dura de verlas menear, realmente inspirador. Hablamos un poco del paisaje, del clima, de cómo lleva su vida de "soltero", tiene un dejo de melancolía en la voz, está un poco triste. Enseguida empiezo a contarle sobre recetas de cocina, fáciles y rápidas, y algunos trucos caseros para lavar la ropa y esas cosas.
-: ¿Así que la sal ayuda a absorber el aceite de la ropa? No sabía, que genialidad – realmente parece muy entretenido con la charla, ya se sacó la corbata, y de nuevo esos dos botones abiertos de su camisa me dejan en las nubes, bueno, bueno, stop, pensemos en otra cosa, el perrito ese que está por cruzar la ruta por ejemplo, que tenga cuidado.
Llegamos a su casa y aunque intento no puedo disimular mi asombro. Queda en un country al que se entra después de pasar por un puesto de seguridad, caminito de ripio muy coqueto, césped prolijo, arreglos de jardinería fina al costado, y de pronto la casona de dos pisos con frente vidriado, y un jardín que es una maravilla. Todavía no puedo creer que solo sea una casa de fin de semana. ¿Tanto ganarán los gerentes? Tal vez sea hora de sacar alguna especialización en sistemas y volverme un poco más ambicioso. Estaciona en un amplio garaje que da como para tres autos como el suyo y bajamos. Le ayudo a descargar el baúl, hay varias bolsas de súper, ¿a qué hora fue? La mayoría botellas de alcohol del más variado. Carne, carbón, pan, algunos aderezos, oh, parece que alguien va a tener una linda fiestita.
Finalmente encaramos para entrar, abre la puerta doble hoja de cedro (una maravilla), con doble cerrojo de acero (como si no fuera fácil entrar rompiendo una de las mamparas de vidrio, ja, el gran sentido común de la gente rica, ah y no olvidemos las ventanas sin rejas, sí soy un jodido detallista.
Adentro me quedo asombrado, todo el salón (porque eso no es un living, es un salón enorme), está lleno de piedras tipo lajas a la vista, muy estilo rústico, el piso de parquet oscuro, muebles de madera de quebracho lustrado, un confortable juego de enormes y largos sillones color nude que bordean una acogedora chimenea, con mantas en gamas de naranja y terracota encima, con unos hermosos almohadoncitos con pompones en los costados. Sin duda esto lo decoró Mikasa o algún diseñador con exquisito buen gusto, muy hermoso. Siguen más allá tres peldaños y se ingresa a la cocina, que también es enorme, con una isla al medio donde está la bacha y un bajo mesada muy grande, a un costado la mesada larga, con más muebles arriba y abajo en sobrio color negro con los detalles plateados, también una heladera de tres puertas, sí, esas que te sirven soda, te hacen los cubitos a medida y te dan un masaje en los testículos, re top. Un LCD de tal vez 24 pulgadas en una de las paredes. Ponemos las bolsas al medio y te ayudo a repartir las cosas en los estantes y cajones.
-: Tengo empanadas que encargué ayer, le damos un toque en el horno y almorzamos, ¿te parece?
-: Dale – digo aceptando la idea – Decime dónde están, yo me encargo – Sigo las indicaciones, mientras me avisa que se va a cambiar, tengo que abrir un par de puertas hasta que doy con las fuentes, el horno es con encendido eléctrico y está empotrado en un costado, las hornallas en la isla, de esas que no usan fuego, estoy chocho, es la cocina de mis sueños, pienso. Seeeee, casémonos Eren, sabes cómo te voy a pulir el piso, la cocina, las mamparas todos los días, me río de mi propia estupidez. Pongo a calentar las empanadas y busco un par de vasos, abro la heladera, una muy linda selección de vinos, agarro un torrontés algo dulce, supongo que estará bien para vos, pero no puedo encontrar el sacacorchos. Mientras reviso los cajones buscando uno, se aparece de nuevo. Casi se me cae la botella de las manos, OMG, esto es mil veces mejor que mis fantasías, un short de gabardina verde musgo, con una remera ajustada negra, y unas nike negras, nunca te vi informal hasta ahora. Mi cara seguía seria por fuera, pero por dentro soy una freaking loca a los gritos.
-: Los cubiertos están en el tercer cajón a tu izquierda – me dice, tardo un poco en reaccionar, pero al fin los encuentro, agarro el sacacorchos y antes de abrir te miro de nuevo, ríos de baba.
-: Eh, tomé está botella, ¿está bien?
-: Sí, está perfecto – aceptas y te sientas sobre uno de los cuatro banquitos altos hechos a medida para la isla, mientras acercas unas servilletas de papel y prendes el aire acondicionado, que bueno, porque ya estoy sintiendo mucho calor.
Saco las empanadas y pongo un repasador bajo la fuente, nos sentamos y te veo devorar las empanadas una tras otra, vaya, vaya, alguien estaba con mucho hambre. Sirvo el vino y bebo un trago, corre refrescante por la garganta, quedando apenas un dejo dulzón, mmm, está más bueno de lo que es, porque lo estoy compartiendo con él, Eren, mi corazón.
Terminamos de comer bastante rápido.
-: Bueno – digo una vez que acomodamos las cosas que acabamos de usar - ¿Empezamos?
-: Correcto – me decís sonriendo y me guías por la puerta de atrás de la cocina al patio. Una medianera alta de ladrillos separa las propiedades, lo que le da bastante privacidad. Veo la enorme caja de la más enorme pileta que vi en mi fuking vida. Abrimos el envoltorio con un cúter, y empezamos la faena, son las 4 de la tarde y el sol está que pela las piedras. Por lo que saco el protector solar de mi bolso y me pongo un poco en la cara y los brazos.
-: ¿Quieres? – te ofrezco.
-: Naaa, eso es para… - se frena en seco y a mí me causa risa su expresión de "metí la pata".
-: ¿Maricas? – Completo la frase y me mira pasmado – Bueno, entonces está bien – acepto y me termino de encremar, mi piel es una cosa seria que yo cuido mucho.
-: Disculpa, es que…
-: No seas tonto – le digo sonriendo – Hasta yo lo digo a veces.
Sacamos todos los elementos de la caja y revisamos que esté todo, va a buscar un destornillador porque vamos a tener que ajustar unos cuantos en los codos de plástico de las esquinas.
Despejamos un buen lugar, ponemos un plástico abajo y empezamos la titánica, tarea, en más de una hora apenas hemos podido estirar la lona adecuadamente y encastrar unos cuantos tubos de los costados. Estamos transpirando, por lo que te veo sacarte la remera estilo Baywatch. Sí, yo merezco el óscar a la mejor interpretación de Shreck y su cara de "no me importa en absoluto". Pero siento un tirón en mi entrepierna, que lindo cuerpito, Jefecito, mis yoes internos no paran de silbar y aullar como locos.
Después de renegar dos jodidas horas más ya tenemos la estructura a medias, esto no es una pileta, ¡es una jodida piscina de hierro y plástico! Suspiro agotado, me acercas una coca zero punto frozen y siento que me vuelan las mariposas en el estómago, santa coca, después de Eren eres lo que más amo en este mundo. Tomamos un poco y seguimos. Al fin, luego de otra extenuante hora y cuando el sol ya está oculto podemos decir orgullosamente que lo hicimos.
-: ¡Qué hija de puta! – Le oigo decir con los brazos en jarra – Menos mal que te pedí ayuda.
-: Bueno, pongamos la manguera para llenarla, ¿mañana van a venir tus hijos, no?
-: Sí, dale, está en el garaje.
Vamos a buscar la serpiente finita y verde, después de colocar los cuatro tapones, dejamos el monstruo para que se llene y volvemos adentro.
-: Me voy a duchar – me avisa y veo su espalda rojísima, oh, oh, eso va a doler – Si quieres puedes usar la habitación de abajo, está a un costado del living, tiene un baño en suite.
-: Si, por favor – le digo suplicante, agarro el bolso y nos dividimos. La ducha esa es una gloria, el agua sale caliente y fuerte, me tomo mi tiempo, y lamento haberme hecho la película de que iba a ver a Eren en traje de baño, con el cuerpito mojado, era obvio si había que armar la cosa esa y esperar que se llene. Me pongo mis jeans negros desgastados en los muslos, mis converse, y una chomba azul con rayas blancas. Un toque de perfume, me peino prolijito, seeee, estoy jodidamente sexy. Salgo y Eren ya está tirado en el living, prendió otro LCD enorme, ¿será de 50 pulgadas? Mientras aburrido cambia de canal. Me acerco y me sorprende verlo en pijamas, la parte de arriba es de algodón blanco y la de abajo celeste, ¿qué onda? Son las ocho de la noche recién.
-: ¿Y? ¿Qué tal el baño? – me dice sonriendo espectacularmente y se me acelera el corazón.
-: Estuvo buenísimo, volví a la vida – le contesto y me acerco, me siento en el sillón a una distancia prudente – Eeehh… ¿quieres un té negro? – le pregunto porque ya me dio hambre.
-: Sí, seria genial – se pone de pie con unas graciosas y peludas pantuflas y vamos a la cocina, agarro una pava silbadora que vi a un costado y la pongo a calentar. Saca unos bollos caseros de vaya a saber dónde y un salamín, seeeee, riquísimo, me está por rugir el estómago. Preparo el brebaje con las cosas que me alcanza. Hay una frutera encima de la isla, tomo una naranja y le arranco unos pedacitos a la corteza, para darle un toque más chic. No te molesta que le ponga edulcorante al agua, volvemos al living.
-: Tengo *Direc tv (*Canal de tv), ¿buscamos una peli? – Creo que me va a dar un orgasmo en todo el cuerpo.
-: Bueno, ¿te gusta el terror? – le digo y le alcanzo la taza, y solo puedo pensar que Eren se ve hermoso, en pijamas, en un traje Christian Dior… no quiero imaginarme desnudo… ¡No quiero imaginarme dije!
-: Noooo, soy re cobarde, encima me tengo que quedar solo en este caserón, veamos alguna de acción.
-: Bueno…
Pone una de unos montañistas escalando el Everest y pasando mil vicisitudes, me suena más a drama que otra cosa. Te encanta comentar las películas, cosa que detesto, pero Eren es Eren, y te lo permito, ni le presto atención a la película, es imposible si te tengo al lado. Veo que hace una mueca como de dolor, y me doy cuenta.
-: ¿Estás destruido, no? – te digo y te miro de reojo.
-: Sí, me arde el cuero.
-: A ver – digo, me pongo de pie y revuelvo mi bolso, gracias a Dios traje el post solar – Mira, aquí tengo algo que te va a aliviar, claro que es para maricas, no sé qué efectos secundarios pueda tener en machos pechos peludos.
Tu carcajada es un poema, me contagias y acabamos riendo hasta que nos duele la panza. Enseguida te sacas la remera.
-: Voy a correr el riesgo, veamos – me dice dándome la espalda, y yo me convierto en un lobo en ese momento, te mordería tanto la nuca esa divina que tienes. Me acerco y rocío el spray. Nota mental: Nunca más volver a comprar spray, si hubiera sido para untar podría haber tocado esa gloriosa piel. Veo unos deliciosos lunares marrones, son tres, muy pequeños, casi como pecas debajo de tu omóplato derecho, quiero grabarme a fuego todo, como si fuera un mapa. Te pongo en los hombros que son los más dañados y en los brazos, queda todo brilloso. Por todos los infiernos que no puede estar más sexy… siento que "mi amigo" que vive del ombligo para abajo quiere reaccionar. Cht, cht, tranquilo "satanás", no me hagas quedar mal.
-: rDebes espera que la piel lo absorba y después te puedes poner la remera – le explico y dejo el spray sobre la mesa ratona – Más tarde te vuelves a colocar, y mañana, ya vas a ver qué vas a estar mucho mejor.
-: Gracias – me dice mientras gira de nuevo hacia la pantalla y me pasa la taza vacía. Tienes esa mirada que conozco bien, estás pasando un mal momento. La película termina sin pena ni gloria y yo creo que ya va siendo hora que me vaya - ¿Sabes jugar al ajedrez? – me pregunta mientras prende un cigarro, bien, ya necesitaba uno, me lo pasa y me acerca un cenicero mientras prende otro para él, ¿qué fue eso, ahora me prende los cigarrillos? Como sea, más besos indirectos, todos bienvenidos.
-: Me encanta – digo la verdad, fue una pasión desde niño, antes incluso iba a torneos, pero después de alejarme de Hange, uno de mis mejores amigos y con el que jugábamos hasta el cansancio, no tuve un digno rival. Y Erwin dice que le aburre, ¿por qué será que ahora me doy cuenta que tenemos tan pocas cosas en común? Maldito amor que te vuelve ciego.
-: ¿Jugamos? – me dice con una chispa en tus preciosos ojos aguamarinas, y me imagino jugando contigo, aunque no precisamente al ajedrez. Shu, shu, pensamientos pervertidos.
-: Ok… pero para mí las negras, siempre… - aclaro, mientras nos ponemos de pie.
Vamos a la cocina y traes un rústico juego, las piezas se ve que son algo antiguas, pero en su vejez hay un aroma a sabiduría y sentimientos.
-: Solía jugar con mi papá – me empieza a contar – Hasta que le detectaron alzehimer, después del diagnóstico todo se volvió un caos. Usábamos estas piezas – dice mientras las mira con nostalgia. Desde que murió el año pasado no volví a tocar la caja. Pero ahora puedo hacerlo sin sentirme mal, al contrario. No seas un desgraciado que perdí un poco la mano, la primera es de prueba ¿ok?
-: No – le digo – Un juego es un juego, yo no juego para disfrutar, juego para ganar – le aclaro y se ríe, chocando su palma en uno de sus muslos.
-: Agresivo el chiquitín – me sulfuro por dentro con ese apodo horrible, sí, mido 1,60 mts pero tampoco significa que sea un hongo – Bueno, si vamos a jugar en esos términos voy a tener que tomar algo que me avive – Trae un pack de cervezas budweiser de la heladera y me ofrece una, acepto.
Cuando estamos por empezar suena tu celular, lo agarra y atiende con algo de fastidio.
-: Hola… Ah, sí… sí… no… Mmm… no puedo. Creo que a buen entendedor pocas palabras ¿no? – te oigo suspirar frustrado – Pará, espera un momento, ya te había contado todo, en ningún… en ningún momento te prometí nada… no me vengas con amenazas, ya pasamos por esto… No, no… estoy en casa de un amigo y no… Cálmate un poco… - escucho una voz chillona y no se alcanza a escuchar lo que dice – Mira, no quiero verte ¿ok? ¿Eso querías escuchar? Ni ahora, ni más adelante, se terminó, punto… No seas así, somos adultos… Uuufff… No me vas a convencer con tus lágrimas, Nina –Ajá es una mujer, y por lo visto una de sus tantas amantes – Vos y yo sabemos que no vas a hacer eso, ya basta, tuve una semana de mierda, no me la compliques… No vuelvas a llamar, no te voy a atender… Ok… Ok… bueno, ¿así quieres que sean las cosas? Bien, lo acepto. Adiós.
Corta y veo la incomodidad en su mirada, prende otro cigarro y yo ya traje mi paquete, tampoco me iba a abusar todo el tiempo.
-: ¿Una gatita enfurecida? – le digo para quitarle algo de dramatismo, mi mira melancólico y apenas sonríe, suspira y se despeina un poco.
-: Te juro que no las entiendo… Ella sabía que las cosas eran así, ahora que estoy alejado de Mika piensa que es para que concretemos algo más serio, si jamás le di a entender algo como eso.
-: Y bueno, ya fue, si fuiste claro no te sientas mal.
-: Es una jodida histérica, carajo. Y yo un idiota, no debería haber aceptado la primera vez, Juan ya me había advertido, y ahora por ese desliz estoy atravesando este jodido infierno.
-: Ah, ¿ella era con la que te pescó tu mujer?
-: Si, y bueno, qué no me iba a pescar si llamó a mi casa la muy desgraciada. La atendió Fary – el adolescente – y pidió hablar con mi mujer. No la puedo culpar del todo porque yo me metí en esto, pero es la primera vez que se descontrola tanto.
-: Ah una stalker… - digo mientras muevo después de la jugada de él.
-: ¿Una qué?
-: Una acosadora, quiero decir.
-: Algo así.
-: ¿Estuvieron mucho tiempo juntos? – soy curioso por naturaleza y la historia me apasiona.
-: Naaa, nos habremos visto, no sé, cuatro veces como mucho, hola, como estás, un polvo y chau. Tiene un trasero que es la gloria.
-: Bueno, no eres la primera ni la última persona que arruina todo por un trasero – le digo sonriendo y me mira molesto – Vamos, aflojate, o seguí tomando – Me hace caso y se empina un buen sorbo.
La partida dura cerca de quince minutos, lo derroto miserablemente, no le tengo ni una pizca de compasión, así soy en las competencias.
-: Dame la revancha, rayos – me dice ofuscado, ah, miren eso, no le gusta perder.
-: Buaaano, si quieres caer más bajo te doy la chance – le digo con aires de superioridad.
-: Ya veremos, los últimos serán los primeros, dicen… - acomodamos las piezas otra vez y vibra mi celular, voy a tener que atender, no tengo otra.
-: Hola…
-: ¿Qué mierda te pasa que no respondes mis mensajes y llamadas? ¿Y dónde carajo estás? Llamé a la casa al teléfono fijo y no atendiste – aquí vamos de nuevo.
-: Salí a dar una vuelta, ¿te tengo que pasar el cronograma de mi día para que lo apruebes previamente? ¿O será que puedo decidir como adulto que soy?
-: ¿Qué haces un sábado por la noche dando vueltas?
-: Estoy en casa de mi jefe, hizo un asado para los de la oficina, ¿quieres que te pase con él así me crees? – le digo agriamente.
-: ¿Y no me pensabas avisar?
-: Te estoy avisando ahora, ¿por qué mejor no dejas de inflamarme las pelotas y te vas a lamer algunos de esos autitos que te fascinan tanto? – Me siento especialmente valiente, tal vez porque estoy frente a Eren, pero sé que estoy arriesgando mi cuello.
-: ¿Pero qué mierda te pasa? ¿No me puedo preocupar acaso? ¿Y a qué hora vas a volver? – Si claro, "preocupado", maldito controlador.
-: No sé, cuando lo crea conveniente.
-: ¡Ves que me provocas, hijo de puta!
-: Bye, que la pases bien, no vuelvas a llamar, no te voy a atender – le corto, guau, siento la adrenalina corriendo por mi sistema. Estoy jodidamente demente. Pero bueno, hay 300 kilómetros de distancia, mañana ya lo calmaré de alguna manera. El celular empieza a vibrar de nuevo, lo apago.
-: ¿Erwin? – pregunta Eren, solo asiento – Las cosas no están muy bien, ¿no?
No le respondo, suspiras fuerte.
-: Tengo hambre, ¿pido unas pizzas?
-: Bueno, pero pago yo, ya me diste de comer y todo hoy. ¿Hoy no vas a salir? – le pregunto.
-: No tengo ganas, además mañana vienen los chicos y yo quiero estar fresco para ellos, ¿qué harás tú?
-: Nada, luego de cenar me voy a casa.
-: Te acerco si quieres.
-: No, no hace falta, me llamo un taxi.
-: No, ni de chiste – dice buscando el inalámbrico y marcando un número – Te llevo.
-: ¿Así en pijamas?
-: Me cambio en dos segundos, ¿hola? Sí, te hablo de "Los Paraísos", mándame la especial cuatro quesos… sí, esa, la extra large… familia Buontempo, sí, casa 77, código 4044, ok.
-: Te toca mover – le digo cuando las piezas ya están puestas – Búscate un par de pañuelos para secar las lágrimas que te va a salir una vez que te derrote.
-: La humildad es un aspecto fuerte en ti ¿eh? – habla y se ríe – Bueno, dale, contame tus miserias así estamos más a mano – dice y mueve.
-: Nada, que estoy pensando en terminar mi relación con Erwin, ya no tiene sentido… es más como que compartimos un odio mutuo, es como si él disfrutara si yo sufro, se acabó el amor, supongo…
-: Me parece la mejor decisión – me apoya – Pero ¿cómo harás? Es decir…
-: No sé, nos sentaremos a hablar y tendrá que entender, e irse.
-: Son complicadas las relaciones, sobre todo cuando uno lleva tantos años encima…
-: Bueno, yo soy de los que creen que mientras haya amor, todo se puede arreglar…
-: Mmm… - murmura con la mirada apagada, ¿qué pasó? Mi boca se mueve más rápido que mis pensamientos, cosas que suelen sucederme y las detesto.
-: ¿Sigues enamorado de tu mujer, no?
Eren se queda mudo mirando el tablero y yo me quiero meter dentro del horno.
-: No sé… - me dice al cabo de algunos tortuosos minutos de silencios, cigarros y más bebida – Es decir, es la madre de mis hijos, formamos una familia muy linda, es una mujer extraordinaria, casi sin defectos, pero… Bah, es que desde un principio todo fue una mierda… - lo miro sorprendido, no sé si es la segunda lata de cerveza que se te está vaciando con demasiada rapidez o qué, pero creo que voy a escuchar cosas que no sé si quiero escuchar – Yo tenía 25 cuando nos casamos. Estuvimos de novios, no sé… creo que dos años… Y era todo tan jodidamente perfecto, mi familia la quería, su familia me quería, económicamente los dos estábamos bien, era linda, joven, estábamos llenos de proyectos… Creo que me casé porque era lo que todos estaban esperando… es como… te recibes ¿cierto? Y después te toca el posgrado, es lo esperable.
Momento, momento que soy lento. ¿Eren me está confesando que no se casó enamorado?
-: Hicimos todo lo que se supone que se debe hacer, ¿no? Es como la receta de una torta, seguís los pasos y el resultado era esta torta espectacular llena de adornos. Y mis hijos, que los amo con toda el alma, son lo que de verdad me alegran los días. Recién ahora que nos distanciamos aprendí a valorar un montón de cosas de las que se encargaba Mikasa, pero también me hizo ver… que no es tan malo un poco de soledad…
-: Bueno, la soledad siempre te hace reflexionar – le digo como si fuera obvio. Estás por abrir la tercera lata, pero se detiene, se levanta y va al living, vuelve con un Jhonny Walker y dos vasos para whisky, ¡epa!
–: Si te pido algo, ¿no te ofendes? – me dice mirándome con tristeza, meneo la cabeza, ¿será que me pedirá que tengamos sexo violento sobre la mesada?, con gusto – Esta noche necesito tomar un poco, ¿me acompañarías? Puedes usar la habitación de abajo y yo mañana te llevaré a tu casa – No necesito pensar la respuesta, para nada.
-: Ok… - me sirve el whisky.
-: ¿On the rocks? – Me pregunta.
-: Porfa – acepto.
Son las tres de la mañana y yo estoy bastante mareadito, después de dos latas de cerveza, tres vasitos de whisky, una pizza enorme, ya perdí la cuenta de las partidas de ajedrez, el vino tinto etiqueta negra que ni me acuerdo de que bodega es, pero estaba jodidamente rico y dos paquetes de cigarros, aunque me medí un poco para no perder la conciencia, vos tomaste mucho más, ya estamos hablando con tanta confianza como si nos conociéramos de toda la vida. Nos reímos de cualquier idiotez, típico de ebrios. Enciendes otro cigarro y sigues conversando.
-: Si Mikasa estuviera acá me rebana la polla por fumar en su sagrada cocina.
-: Menos mal que no está – digo mientras yo también fumo, ahora estoy tomando gaseosa, y vos le seguís dando a la cerveza.
-: Te voy a contar algo – me dice y tiene la nariz algo roja, debe ser por el sol de la tarde – No se lo conté nunca, nunca a nadie, ja, ja, ja… Cuando tenía dieciocho, yo estaba en el equipo de rugby de mi universidad, venía con recomendaciones y me aceptaron de inmediato. Entonces éramos unos pendejos con las hormonas desbocadas, cada tanto viajábamos aquí, allá, por los torneos, pero la verdad después de los partidos chupábamos alcohol como esponjas y nos poníamos hasta la manija. En una de esas saliditas, me descompuse y me volví temprano al hotel, teníamos piezas cuádruples, y me encuentro con… con… Mathiu, era un tipazo, un gran jugador, era quarterback. Bueno, me ayudó un poco, me dio una pastilla y me acosté, todo me daba vueltas, en un momento lo tengo sentado al lado, muy cerca, muy, y lo miró así cómo, ¿qué onda, wey? Y viene y me da un beso cortito, ja, ja, ja…
Lo miro sin parecer sorprendido, pero me pregunto porque se te da por contar eso.
-: Lo saqué a las patadas, el pobre me pidió disculpas y todo y no me jodió más. Pero después de dos viajes más, nos dan una habitación doble, justo a él y a mí. Yo, no le daba mucha importancia al asunto, o sea, me daba igual. Pero una noche me patea mi, por entonces, novia, por teléfono, en ese momento no había celulares, era por fijo, yo la llamé y ella me dejó, maldita perra sin corazón – dice y mete otro sorbo – la cosa es que me quedo en el hotel a beber solo, y después cae Mathiu. Conversamos, le cuento, yo me sentía como la mismísima mierda, y no sé cómo, termina confesándome que estaba enamorado de mí hacía no sé cuánto tiempo. Me sorprendió, o sea, yo no sabía que era gay, lo tenía re escondido, en ese tiempo era mejor morirte que ser puto. Ups, perdón – me dice mirándome con la vista nublada.
-: No me jode, no importa – le respondo.
-: La cosa, que me dijo, "solo te pido un beso, uno solo, y te juro por mi madre que nunca más en la vida te vuelvo a decir nada de nada". No sé, me dio pena, al fin de cuentas él también sufría de amores, así que le dije, bueno, un beso no es la gran cosa, pero que nunca le dijera a nadie porque lo iba a negar a muerte. Te juro que nunca vi a un tipo más feliz en toda mi vida, parecía que se había sacado la lotería. Se me acercó despacio, y cuando me agarró la cara yo ya no estaba tan seguro, pero tenía que cumplir mi palabra, así que me besó, yo cerré los ojos, y pensé que me iba vomitar o algo así… - se queda callado como pensando y yo siento que el corazón se me va a salir del pecho, sigue contando, no te quedes callado justo ahora – Fue muy gentil, fue despacio, era tan extraño, sentir sus manos callosas sobre mi cara – se toca la quijada y ahora está muy serio – Para qué te miento, me gustó – Yo siento que voy a explotar y voy a salpicar en todas las direcciones – Fue como irreal, ¿o será que estaba medio borracho?, ¿o que tenía el corazón dolido?, no sé… era una mezcla de demasiadas cosas… Fue el beso más largo de toda mi fucking vida… y bueno, como que entre tanto roce y resoplido uno se pone medio caliente – la mandíbula mía rebota en el piso y vuelve a su lugar – No sé, la cosa que terminamos… bastante desnudos, ja, ja, ja… que pendejos de mierda que éramos…
Como no dice más nada y la curiosidad me está estrangulando, tengo que hablar.
-: Ah, ¿y qué pasó? O sea…
-: Nada, que follamos como conejos, eso… - vuelve a beber y prende otro cigarro, yo estoy en blanco, literalmente, es decir… WTF? – Al otro día volvimos a ser los de siempre, y tal como yo había cumplido él cumplió y no volvió a acercarse a mí. Después se mudó con su familia o algo por el estilo.
-: Nunca más…
-: No, no, nunca… o sea, me gustan las mujeres, las tetas eso, yo estoy seguro, fue un desliz, que se yo. Los tipos no me generan nada.
-: ¿Y si te lo encontraras ahora, por ejemplo?
-: Nada, hola, como estás, adiós, nos vemos… Cosas de la juventud, esas locuras que uno comete sin pensar… Ja, ja, ja, mi padre se llegaba a enterar que me había revolcado con un tipo y me desheredaba mínimo, ja, ja, ja – dice riéndose y yo siento un dolor en el pecho.
Tomamos un poco más y nos vamos a dormir, te vas medio tambaleándote, cuando veo que subiste bien las escaleras me voy a acostar.
Al otro día te preparo un café espumoso y te acerco un par de analgésicos, que siempre tengo a mano. Desayunamos, limpiamos un poco el desastre de la cocina, la pileta está a medio llenar, te pongo el spray de nuevo y vamos a tu auto.
-: Ey, Levi, ¿quieres quedarte a almorzar? Digo, si quieres, yo los voy a buscar a los chicos y vuelvo.
-: No quiero ser una molestia.
-: No, para nada – me dice muy seguro – Voy a hacer un asado que te vas a chupar los dedos.
-: Bueno… - ¿habrá algo que me propongas a lo que te diga que no?
Los hijos de Eren son adorables, sobre todo el pequeño Armincito de cinco. Es culo inquieto, va de aquí para allá, y me invita a jugar a la play. Por supuesto que acepto, antes me gustaba mucho. Nos pasamos más de una hora en eso, después Fary, que es fanático del rock pesado, quien diría con esa carita de angelito, me pasa unos temas por bluetooth de la banda "In this moment", que según él son geniales, ya los escucharé. Antes de que esté el asado los dejo y me voy a preparar unas ensaladas para acompañar la carne.
Comemos en el patio y la verdad que la pasamos genial, me da tanta nostalgia, ya hace más de 11 años que no veo a mi familia. Después nos vamos por un helado en el auto y volvemos para que los chicos disfruten de la pileta que todavía está a medio llenar, pero igual le sacan el jugo. Me encanta la actitud de Farlan que juega a la par de su pequeño hermano a pesar de la enorme diferencia de edad, son adorables.
A la tarde les hago panqueques a todos, la verdad me salen fantásticos, comen bastante, el agua les abrió el apetito, con Eren jugamos otros dos partidos de ajedrez con té negro de por medio y vuelvo a humillarlo. Finalmente empieza a anochecer y recién me doy cuenta que prácticamente pasé dos días enteros al lado del hombre que amo y se sintió genial. Todos subimos al auto y los chicos me hacen prometer que tengo que visitarlos pronto, que es más divertido, lo cual me hace reír, luego de dejarlos en su casa, Eren me acerca a mi departamento. Me bajo del auto y ya sea por cortesía le ofrezco que cene conmigo, a lo que accede de inmediato, me sorprende un poco, pero me alegra.
Tengo lasagña congelada y la pongo en el microondas, mientras saco un jugo de durazno, demasiado alcohol y mañana se trabaja. A los quince minutos ya está lista, sirvo y Eren se deshace en elogios, internamente mi lado chef está bufando de gusto. Finalmente un café cortito y ya es hora de despedirse. Lo acompaño abajo, estoy en las nubes.
-: Ey, gracias por todo, en serio – me dice muy contento.
-: No agradezcas, yo la pasé genial, yo te agradezco.
Me da un sentido abrazo y yo siento que me voy a derretir entre sus brazos.
-: Cuando quieras ven a casa – me dice y levanta la mano saludando, ¿puedo volver ahora mismito? Me sonrío y subo casi corriendo de la alegría. Cuando llego lavo los platos y oh, sí, prendo el celular, madre de Dios, tengo cincuenta y cuatro llamadas perdidas, y veintidós whatsapps. El castillo de la alegría se me derrumba de golpe. Conecto el teléfono fijo y a los pocos minutos empieza a sonar. Atiendo.
-: ¡La puta madre que te re mil parió, Levi!
Trato de calmarlo un poco, sé que si no lo hago va a venir directo a molerme a golpes.
-: Cuando vuelvas nos vamos a sentar a hablar, Erwin Smith – él sabe que cuando lo llamo así es porque es algo muy serio.
-: Sí, vamos a hablar de una vez – me contesta y me corta. Me doy una ducha y me voy a dormir. Suena de nuevo mi celular, lo miro con fastidio, es un mensaje de Eren.
"Que se repitan estos fines de semana ;)", mi respuesta no se hace esperar:
"Seguro"
Salgo de la oficina y llego a casa, estoy muerto, después de los sermones del Jefe y del supervisor nos esperó una jornada muy dura. La puerta está sin seguro, Erwin ya llegó. Entro y lo veo en la cocina llenando el lavarropas con la ropa sucia.
-: Hola – le digo medio con cautela.
-: Mi amor – me dice y viene rápido para abrazarme, guau, eso no me lo esperaba, me empieza a besarme frenéticamente – Te extrañé mucho, mucho, ven – empieza a sacarme la ropa.
-: Pe-pero, espera un poco – trato de detenerlo, ¿qué es un perro en celo?
-: Por favor, te necesito Levi – me dice con esa voz ronca que antes me gustaba tanto, ataca mis puntos débiles, y aunque no estoy muy en tono mi cuerpo empieza a reaccionar, pero NO, tengo que ponerme firme, no puede hacer lo que se le ocurra todas las veces.
-: Erwin – le digo muy serio mientras me libero de sus brazos – Es hora de hablar… quiero separarme…
.
By Luna de Acero... con el corazón acelerado...
