Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Bueno, vamos avanzando pasito a pasito, va a haber muchos cambios en este cap. Espero que les guste, la verdad que yo soy más de que las cosas pasen de a poco, no tengo nada en contra del amor a primera vista, pero pienso que no es para todos, no para esta historia por ejemplo, pero no se me desesperen, prometo que tendrán salseo y sexo al rolete, pero todo a su tiempo. Muchas gracias por estar atentas a los detalles y todo, si tienen dudas o preguntas las aceptaré y se las estaré respondiendo lo más pronto posible. Ahora si a disfrutar!
Disclaimer: La historia es obra original mia, es una adaptación de un libro, solo tomé los nombres de los personajes de Isayama Hajimé, sin fines de lucro, solo de entretener.
Advertencia: Un poco de fluff, nothing more.
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"EL CLOSET ES PARA LA ROPA... NO PARA LAS PERSONAS"
Anónimo
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Cap3: Cambios Drásticos
Voy a ser breve para no ser pesado, esa noche tuvimos una ardua discusión con Erwin, me tuve que comer un par de cachetadas, y hasta me apretó el cuello un par de veces, pero no iba a aflojar, no, de ninguna manera, se iba a ir de mi departamento, como fuera, así deba llamar a prefectura.
Me voy a la terraza, tengo una bufanda, pero salió el sol y empezó a hacer un poco de calor. Pronto se me une Eren, pareciera que sincronizáramos las ganas de fumar últimamente.
-: ¿Qué haces? – me dice poniéndose a mi lado.
-: Aquí, tejiendo a crochet – le respondo con desgano. Me suelto la bufanda, o voy a empezar a transpirar.
-: ¿Qué pasó con Winie? – va directo al grano.
-: Discutimos, ya le dije que quiero que se vaya.
-: Fiuuuu, ¿y que te dijo?
-: Se enojó – comento girándome para su lado y de pronto veo que su hermosa frente se arruga, su ceño se frunce y me mira seriamente, ¿qué pasa? Acerca su mano y me saca la bufanda.
-: ¿Te pegó de nuevo?
Aaaahhh, ya me acordé porque me la había puesto.
-: U-un... un poco, pero...
-: ¡Levi! – Me dice exaltado – No puedes seguir así, mira nada más como te marcó el cuello. No me importa lo que digas, hoy quiero que hagas la denuncia – acepto que tiene razón.
Así que después de la jornada laboral, Eren me acompaña, una experiencia humillante debo aclarar. Lo hice más por su insistencia.
-: Escúchame – me dice Eren – A la hora que sea, me llamas y te busco, ¿ok?
-: Si, no te preocupes – digo mientras mil yoes mentales agarran todos sus celulares al mismo tiempo marcando el número de Eren, trato de sonar seguro – Prometo que te llamaré si necesito algo, ¿está bien, así? – y yo siempre cumplo mis promesas.
Fue una de las peores semanas de mi vida. Winie se puso tan violento que una vez tuve que llamar a la policía, al otro día le pregunté a Eren si podía darme asilo por dos días, aceptó de inmediato. Amenacé a Erwin con iniciarle una denuncia penal, al final aceptó irse si le daba unos billetes y se quedaba con el auto, la libertad no tiene precio, llévate todo, fue lo que le dije. Pero yo sabía que no me la iba a hacer tan fácil, de manera que el mismo día que se llevó sus cosas cambié la cerradura. A la fuerza tuve que cambiar mi número de celular porque había noches que se volvía insoportable. Me seguía en su auto, me dejaba cartas debajo de la puerta y me mandaba flores al trabajo. Tuve que pedirle al guardia que ni siquiera las recibiera y que jamás contara nada a nadie, lo que me salió otros billetitos.
Una tarde de Jueves iba caminando por el barrio y me encerró con el fiat palio, casi me cago del susto, era él pidiéndome otra oportunidad, me largué a correr y llegué empapado a mi departamento, rogando que nadie haya visto esa escena tan vergonzosa. Me asusté de verdad, él podía venir ebrio y atropellarme, o hacerse el ebrio. Se lo conté a Eren, a estas alturas ya no me importaba si quedaba como un cobarde, y realmente no tenía otro confidente a quién contarle.
-: ¿Te molesta si te llevo a tu casa a la salida del trabajo? – me dice Eren en la terraza, es tan príncipe azul, acompáñame toda la vida bebé.
-: Sólo si dejas que pague la gasolina – asiente porque sabe que es imposible de otra manera.
Pasaron un par de días, y aunque me sentía algo avergonzado de que mi jefe hiciera medio de guardaespaldas mío, agradecía enormemente el gesto.
-0-
Subo los dos pisos, meto la mano para sacar la llave y siento que de la oscuridad surge una figura que me agarra de la muñeca. Mierda, es Erwin.
-: ¿Qué haces aquí? – y ya siento que la adrenalina empieza a contaminarme mal.
-: Quiero verte un minuto, quiero hablar, solo hablar, no te asustes, podemos hablar aquí si quieres no hace falta que me dejes entrar – dice eso pero no me suelta la muñeca.
-: No quiero escucharte, no hay nada para decirnos.
-: Perdóname, te lo suplico – me dice Winie estrechándome entre sus brazos, estoy duro como una tabla, asustado a muerte, quiero irme, quiero que me suelte, quiero alejarme.
-: Win-Erwin – tartamudeo sin poder evitarlo – Suéltame... ya pasamos por esto... vamos...
-: ¿Erwin? – repite mientras me mira dolido, no tienes derecho a sentirte así – Así que ahora soy Erwin nada más.
Me intenta besar contra mi voluntad y me resisto, no, no volveré a permitirlo, giro mi cabeza evitándolo, mientras lo empujo con mis brazos, no me importa nada, si tengo que patearle las bolas lo voy a hacer.
-: ¿No entiendes que te amo? No puedo vivir sin ti, Levi – Me dice con rabia mientras una mano aprieta dolorosamente mi muñeca y la otra mi hombro. Me está lastimando, de nuevo.
-: ¡Ya basta! – Le digo liberándome al fin de sus brazos y respirando agitado, y no me importa un comino si los vecinos escuchan o no, llegué a mi límite - ¡No tienes idea lo que es el amor, no sabes nada! Me violabas cuando se te venía en gana, nunca pensaste si yo quería hacerlo o no, siempre me forzabas, me golpeabas casi todo los días ¡Me dejaste inconsciente en el piso de la cocina, mientras cenabas de lo más tranquilo! ¿Y ahora hablas de amor? ¡¿Pero qué mierda te pasa, maldito matón?! – Sorpresa, hace mucho que no veía una expresión en tu rostro, y es liberador, es realmente como alivianarse, decirte todas estas cosas que las tenía atravesadas en la garganta desde hace tanto tiempo – Me da asco que me toques, yo no siento amor por ti, siento repulsión, no tienes idea las veces que me odié por dejarte hacerme todas esas cosas, pero no, nunca más, aquí se termina Erwin.
-: Se termina si yo digo que se termina – Ahora me mira con odio, con esa mirada que conozco tan bien y siento miedo de nuevo, como tantas veces antes, mientras empieza a acorralarme en una esquina del pasillo, estoy temblando, veo como cierra la mano en un puño, pero no voy a ceder, no importa lo que pase. Cuando lo levanta en el aire me quedo estupefacto, paralizado, como el ratón que sabe que va a ser comido por la serpiente, y no tiene manera de escapar.
-: ¡Detente, maldito idiota! – Escucho una voz detrás de Erwin que lo agarra de la muñeca y lo tira hacia atrás. Abro los ojos muy grandes, ¿Eren? - ¡¿Qué carajo ibas a hacer?! – Le grita desencajado y yo estoy igual que él, sin entender qué está pasando, ni de donde salió, ni... nada...
-: ¿Y quién mierda es éste? – Replica Erwin soltando su muñeca de su agarre – ¡Ah, sí! Yo te conozco – la memoria inquebrantable de mi ex, lo reconoce – Eres el jefe de Levi... ¿Y qué mierda haces aquí?
-: Bueno, simple, vine a ver que mi pareja estuviera bien. Estaba preocupado que se encontrara con el lúnatico de su ex novio, y tuve razón.
Tanto Erwin como yo estamos con la mandíbula por el piso. Luego de la sorpresa inicial, mi ex me mira rencoroso y veo que se está poniendo rojo, oh, oh... eso no pinta bien.
-: ¡Hijo de puta! – Me dice encolerizado - ¿Con éste me estuviste engañando todo este tiempo, no? Por eso las horas extras en el "trabajo" – dice haciendo comillas con los dedos en el aire - ¿Así que éste te bombeaba mientras yo te esperaba en casa?
-: No mezcles las cosas – aclara Eren que se interpone cubriéndome con su cuerpo, para frenarlo un poco – Nosotros empezamos a salir después que ustedes terminaron, aunque lo que tenían ya estaba terminado hace años, tú no tenías una pareja, lo que tenías era un esclavo.
-: ¡¿Qué mierda interfieres imbécil?! – ya lo sabía, Winie se desboca cuando lo confrontan o lo contradicen, no me gusta cómo están yendo las cosas, trato de buscar el celular en el bolsillo de mis jeans para llamar al 911, pero al agachar la cabeza siento el ruido de una tremenda trompada y veo caer a Eren sobre el piso. Es como si todo sucediera en cámara lenta, lo veo agarrarse el pómulo con dolor, y siento que se encienden todas las alarmas en mi cabeza. Miro a Erwin, que tiene una expresión tosca, los sonidos se apagan para mí, sólo escucho mi respiración agitada y mi corazón, el celular cae de mis manos, y la vista se me nubla de rojo. Al frente mío veo a mi tío Kenny, veo a Dante el bravucón de la secundaria escupiendo sus insultos, veo a mi padre que me rechaza y se niega a creerme, veo a Prince abandonándome, veo a todos los que me dañaron... es suficiente.
-0-
-: ¡Levi, Levi, Levi! ¡Por Dios, reacciona! – Siento unos brazos debajo de los míos, que me sujetan y me levantan - ¡Por favor, cálmate!
Estoy resoplando como un toro en brama, los puños apretados, tiesos, de uno se escurre bastante sangre, el flequillo pegado a la frente por la transpiración. No estoy muy seguro qué sucede, solo veo a Erwin en el suelo, con la cara destrozada a golpes, mientras intenta en vano girarse. Tiemblo como si fuera a convulsionar en cualquier momento, no sé qué pasó, pero por cómo están las cosas me empiezo a dar una idea.
-: ¡Levi, Levi! ¡Respóndeme! – Siento la hermosa voz de Eren bastante asustada, y me giro, soltándome de su agarre.
-: Er... Eren – le digo mirándolo con dolor.
Sentimos los quejidos y lamentos de Erwin, que se levanta como puede, resbalando un poco y tambaleándose, pero finalmente se marcha, veo un diente en el piso sobre un charquito de sangre. Me duelen las manos. Estoy en shock, aún no me repongo del todo.
-: Ven – me pide Eren, con tranquilidad me toma de los hombros, me empuja y nos metemos al departamento, ni siquiera sé cómo hizo para abrir la puerta. Enseguida me fijo que el piso está algo sucio, y todo en un silencio estremecedor, no me siento a gusto adentro, es como si fuera la casa de otra persona. Eren me lleva a la cocina y hace que me siente, abre la heladera saca una botella de agua y me sirve un vaso – Bebe un poco – me pide, cuando agarro la bebida recién me doy cuenta de cómo me tiemblan las manos. Dejo el vaso sobre la mesa y me pongo de pie para lavarme las manos, no soporto tenerlas manchadas de sangre. Recién me doy cuenta que algunos nudillos se me pelaron, están todos hinchados. Después que termino de lavarme me miro la camisa, está salpicada con algunas pequeñas gotas de sangre y me empiezo a alterar, trato de desprenderme los botones pero no puedo, las manos me tiemblan mucho.
Eren se acerca y me agarra de las muñecas.
-: Tranquilo, tranquilo, Levi – trata de ayudarme, pero yo no puedo controlarme, jamás lloré delante suyo, pero no puedo evitarlo, se me saltan las lágrimas de la angustia que siento, así que Eren me abraza con calidez. Trato de respirar y no dejarme llevar por la tristeza que siento, trato de concentrarme en ese perfume que me encanta y me apoyo con mis manos sobre su torso. Eren me acaricia el cabello pasando su mano lentamente, como si consolara a un hijo – Déjalo salir, Levi, ya no lo contengas más o va a ser peor, confía en mí, ¿está bien? – Escondo mi cara en su pecho y me tranquilizo, las lágrimas dejan de salir, fueron apenas unos segundos de debilidad, siento que ya puedo respirar mejor, como si la opresión se hubiera ido. Cuando puedo respirar con normalidad me separo.
-: Yo... yo no... no sé... - Hablo apenas con la voz quebrada.
-: No importa, ya pasó, ¿por qué no te das un baño? Voy a prepararte un té...
-: ¿Un té? Pfff – resoplo con sorna – Na, busca mejor en la bodeguita al lado de la heladera y saca un buen vino, necesito al menos dos copas – Eren me sonríe.
-: ¿Te ayudo con los botones? – me dice y me doy cuenta que me duelen las manos y aún me tiemblan un poco, así que suspiro, antes de recibir una respuesta se acerca y los desprende rápidamente.
-: Gracias... - Le digo bajito, me fijo en el calefón y coloco la temperatura adecuada. Tomo un relajante baño y me coloco el pijama. No tengo muchas ganas de quedarme en el departamento, pero tampoco tengo ánimos de salir y buscar un hotel, está empezando a hacer frío, suspiro frente al espejo, tengo ganas de tirarme en la cama y no levantarme al menos por un mes. Estoy agotado, como si hubiera corrido una maratón. No quiero pensar en lo que hice, todavía no tengo idea como pasó, sólo sé que vi a Eren herido y reaccioné sin pensarlo. Gracias a Dios él estaba ahí, quien sabe que hubiera pasado, lo único que me faltaba era matar a Erwin y terminar mi vida en una prisión. O que él me mate a mí y terminar en un cajón, ¿eso sería peor? Me arden las manos, busco el desinfectante con lidocaína que está en el botiquín y me lo pongo, arde apenas y después me alivia un poco.
Voy a la cocina y veo papas fritas, maníes en unos cuencos, y dos copas vacías con el vino ya descorchado al lado.
-: Me crucé al almacén un segundo mientras te bañabas – me dice Eren sonriendo, siempre con ese eterno buen humor – Puse llave antes de salir – me aclara y yo me siento a la mesa – No vayas a tomar frío, ponte un buzo – Padre modo ON, sonrío ante su comentario.
-: Estoy acalorado por el agua, en un rato me pongo algo, sino voy a transpirar – le explico mientras sirvo las copas.
-: Qué buena selección que tienes ahí – me dice tomando su copa y señalando la bodeguita, tendrá entre treinta y treinta y cinco botellas que fui comprando a lo largo de los últimos ocho años. Estoy orgulloso, son todos finos y caros, y es uno de mis hobbies y gustos.
-: Ah sí... hice un curso hace como cuatro años de *somelier (*especialista en vinos) – le cuento mientras muevo el líquido para que se oxigene – Hace mucho que no me siento a disfrutar de un buen vino – luego bebo un sorbo fresco y delicioso, la bodega siempre está a 14 grados, está programada así, cierro los ojos mientras siento como recorre mis papilas gustativas activándolas de punta a punta, es una sensación increíble. Luego recuerdo y me levanto para sacar un paquete de cigarrillos que escondo detrás de una caja de avena arrollada instantánea en la alacena, sonrío, lo abro y saco uno - ¿Gustas? – le ofrezco a Eren que acepta.
-: Tienes un departamento muy, muy lindo – die mirando alrededor – Bueno, los gays siempre tienen buen gusto para decorar, ¿no?
-: ¿Otra de tus verdades irrefutables sobre los homos? – le digo mirándolo con recelo.
-: No, pero es así, yo la verdad no me ando fijando en los detalles, o sea, las cortinas, esas cosas – dice señalando unos adornos que están sobre la mesa de la cocina – Si no presto atención, simplemente pasan desapercibidos para mí.
-: Oh, habló el macho de pelo en el pecho – digo con reproche mientras fumo y vuelvo a beber un sorbo del exquisito elixir del , vale cada uno de sus cuarenta y ocho dólares por botella. -: Ya estás a la defensiva, ja, ja, ja, eso significa que te estás recuperando, ¡ah, cierto! – Dice recordando algo, deja la copa sobre la mesada y abre el frezzer, saca una bolsita con hielo molido adentro y me la alcanza – Para tus nudillos, sobre todo de la mano derecha – Me dice señalando el lugar que ya está cambiando de rojo a morado. Qué considerado, pienso.
-: Bueno, gracias de nuevo... - hablo mientras pongo la bolsa sobre el lugar, ahora tendré que hacer malabarismos, con la bolsa, el cigarro y la copa. Tomo una papita y mastico.
-: Aquí está tu celular, afortunadamente no le pasó nada.
-: Ah, es que es Motorola, me encantan, resistentes, buena batería, buenos procesadores.
-: ¿Te gusta la tecnología?
-: Me encanta – le digo, sintiéndome aliviado de que el costoso aparato no hay resultado dañado, todavía me faltan como 8 cuotas, un coqueto Moto X Play con todos los chiches.
-: Entonces después me vas a ayudar a comprar un nuevo celular, porque el que tengo se tilda a cada rato.
-: Sí, cuando quieras – ya me imagino la escena en mi cabeza, con gusto te enseño de todo, pienso.
-: Umm, ¿no tienes hambre?
-: Un poco - La verdad no, apenas puedo pasar esa papa que me raspa el esófago, pero si pregunta es más porque él debe tener hambre - ¿Quieres que pida al delivery? – le pregunto.
-: Genial ¿Qué puede ser? – Dice mirando el refrigerador con los imanes de los negocios - ¿Unas empanadas árabes?
-: Bueno – realmente no tengo ganas, pero pongamos que me voy a comer una para acompañarlo, después de todo se lo debo. Agarra el teléfono inalámbrico como dueño de casa, a pesar de que el ofrecimiento se lo hice yo, y lo veo llamar, me sorprende como le sale la dirección con naturalidad, pensé que me iba a tener que consultar. Pide una docena, está loco, es muchísimo. Después viene, se sienta frente a mí y me hablas un poco más serio, me hace acordar cuando tiene que corregir a alguien, es la misma expresión de profesora ciruela.
-: Escucha Levi, yo no quiero meterme en tu vida, ni mucho menos decirte qué hacer, pero creo que todo esto ha sido un poco... inevitable - ¿Inevitable? ¿En serio? Bue... - Sinceramente me preocupo por tí, yo sé que quisiste ser reservado y te respeto, pero ese muchacho – dice refiriéndose a Erwin – está enfermo, su cabeza está enferma, y realmente me da miedo pensar lo que puede suceder si decide regresar de nuevo. ¿Por qué no haces otra denuncia?
-: Sí, tienes razón – admito – Voy a hacerla, aunque ahora creo que fui yo el que le rompió la cara – luego miro a Eren que tiene un moretón en la mejilla, lo olvidé completamente, Winie le dio una flor de trompada. Le paso la bolsita con hielo, total que ya tengo las manos heladas – Ten, se está hinchando tu pómulo – le advierto.
-: Ah, si – habla muy serio – Tiene mano pesada el desgraciadito ése – es como un recordatorio del pasado, sí no habré sentido sus golpes una y otra vez y cuando sus dedos se cerraban como garras sobre mi cuello, algo que particularmente lo excitaba, estrangularme un poco – Pero te desataste, no te podía frenar con nada, le caíste encima como un rayo y prácticamente lo dejaste nock out – comenta sorprendido – Para ser tan chiquito tienes una fuerza impresionante.
-: ¿Chiquito? – le digo frunciendo el ceño.
-: Bue-bueno – dice sonriendo – Es que eres más bajito que yo y cómo eres algo delgadito, da la impresión de... de...
-: ¿Debilucho? – le completo la frase y ya me estoy alterando.
-: No, no, más bien como de frágil – Bue, se fuiste al carajo, literalmente – No te molestes, Levi – dice sonriendo, y cómo me puedo enojar cuando me dedica esa mueca – Dije que es la impresión que das, no que seas así, y por lo visto eres bastante peligroso – reímos ambos.
-: No sé, no lo pensé, yo... se me puso todo rojo y actué... no me acuerdo... no sé, es como si se me hubiera borrado la memoria en esos segundos, solo recuerdo que caíste y después cuando me llamaste, el resto, nada, negro...
-: Supongo que es lo que llaman emoción violenta, y justamente, eso me preocupa, que venga este hijo de puta, te provoque y termines cometiendo una desgracia... o peor, que realmente te lastime, esto es jodido, Levi.
-: Una denuncia no lo va a frenar, y lo sabes. Si todos los días lees que murió esta chico o la otra, porque la mató el marido o el novio, y tenían 400 denuncias anteriores, botón antipánico y todo, imagínate con un tipo como yo. Igual voy a hacerla, pero no sirve más que de precedente, para que después cuando se lea en Facebook sobre mi muerte los comentaristas pongan "que mal anda la justicia", o "un puto menos" – Eren me mira asustado.
-: No te tomes a la ligera, tonto – me sorprende que me llame de esa manera y que se altere, pero sí, está enojado – Se trata de tu vida, ¿qué acaso no te preocupa ni un poco? ¿Qué te pasa?
-: Bue, no dramaticemos – digo para relajar el ambiente, mientras lleno mi copa de nuevo, Eren se cruza de brazos y me mira molesto, es divertido, nunca lo había escuchado levantar la voz antes, ni que me dijera "tonto", aunque acepto que por mi comentario me lo merezco.
-: No puedes quedarte aquí, es peligroso – habla de nuevo, más tranquilo - ¿Puedes irte unos días a casa de algún pariente?
-: No tengo contacto con mi familia hace... creo que 9 o 10 años.
-: ¿Nadie? ¿Un primo, un hermano, un tío? – Me da escalofríos solo recordar a mi tío.
-: Está bien, entiendo, pero no, no tengo contacto con nadie, ninguno, nada...
-: Bueno, ¿amigos? – Lo pienso un poco, tenía cuatro excelentes amigos, que amaba con el alma, salíamos juntos, nos consolábamos, nos ayudábamos, allá lejos y hace tiempo, los había conocido en la facultad. Pero Winie hizo que me dejara de hablar completamente con ellos, los celos lo volvían loco, incluso casi lo emboca a uno, Hange se llamaba. Ah, también tenía dos amigas queridísimas, Christa e Ilse, pero Christa se fue a estudiar a Canadá e Ilse me dejó de hablar una vez que Winie la echó de casa y yo no la defendí. Después está Jean de la oficina... ¡Ni borracho!
-: Es patético tener que admitir esto, y sinceramente me doy pena yo mismo, pero no, perdí contacto con todos mis amigos por culpa de Erwin, como supiste, él tenía problemas de celos enfermizos, y yo se lo permití. Sería bueno retomar el contacto con ellos, sé que me van a perdonar con el tiempo, son muy buena gente, pero no creo que sea lo mejor empezar pidiéndoles que me den asilo. Como sea, puedo ir a un hotel unos días ¡Maldición! – Suspiro bajando la cabeza – Tener casa propia y andar huyendo como si esto fuera mi culpa... bueno, en parte lo es... por permitírselo, no frenar a tiempo...
-: Podrías poner en alquiler este departamento, por un tiempo, y alquilar en otro lugar, unos meses, un año, hasta que se calmen las cosas.
-: No, Winie va a volver... no se va a conformar... tarde o temprano... lo conozco bien... quiere verme destruido, quiere verme agonizando... Creo que va siendo hora de pensar en vender este lugar y buscarme otro, además no podría alquilarlo y después volver, de sólo pensar en personas extrañas usando "mi hogar", se me revuelve el estómago – Suena el timbre y me estremezco, Eren se pone de pie para atender, es el delivery, tengo al corazón saltando en el pecho, necesito tranquilizarme, no puedo reaccionar así cada vez que llamen, y la puerta de entrada al edificio que está rota tampoco ayuda. Mañana voy a hablar seriamente con el consorcio.
Eren trae la bandeja y yo pongo platos, servilletas y una botellita de picante que tengo en la heladera. Era de Winie, pero que va, ahora es mía.
-: Lo hiciste de nuevo – me dice Eren y lo miro sin entender – Lo llamaste "Winie" – me dice abriendo la caja.
-: Ah, eso... mmm, es la costumbre... - Muerdo una de las empanadas y al instante sé, aunque está deliciosa, que no podré pasar más que una. Eren come dos bastante rápido, se nota que estaba con hambre y luego me mira con seriedad, y ya van... no sé, muchas veces.
-: Escúchame, Levi, no te lo tomes a mal – típico de su forma de ser, atajarse antes de mandarte algún centro al pecho – Ni quiero que pienses mal, pero... están medio quietas las cosas con las inmobiliarias, por todo el tema económico que es un desastre, yo también tengo una propiedad a la venta por eso te lo digo, de que lo vas a vender, lo vas a vender, pero a lo mejor te lleve un tiempo, y hasta que consigas otro lugar para alquilar, hotel o lo que prefieras... - hace una pausa como buscando las palabras – Yo te ofrezco que te quedes en mi casa – Lo miro con sorpresa – Yo me estoy quedando allí, en mi casa de campo, la de Saint's Sina, es medio lejitos, pero te puedo llevar y traer en el auto, si total trabajamos en el mismo lugar. Ya la conoces, el caserón de dos pisos, sabes que habitaciones sobran, y de paso podrías cocinar, que te sale muy bien, porque yo hace rato que me muero de hambre y los deliverys me tienen cansado – agrega sonriendo - Al menos vas a estar seguro, tu ex no te va a buscar por allá, y además los residentes tenemos seguridad privada. A mí no me molesta para nada, y de paso nos hacemos compañía. Además a Fary y a Armincito les caíste recontra bien. Siempre preguntan por tí y tus panqueques – ahora sonrío yo. Qué difícil, sé que tengo que decirle que no, sé lo malo que sería decirle que sí, pero a ver... el hombre del que estoy secretamente enamorado hace tres (casi cuatro) años me está invitando a vivir con él, ¿cómo puedo negarme?, además, ¿cuánto me puede llevar encontrar un nuevo lugar? ¿Una semana? ¿Dos semanas? En el peor de los casos, menos de un mes, y si me hago el vago, porque para ser honestos cuando uno quiere las cosas salen rápidamente. Mientras tanto, voy a poder ver el rostro de Eren todas las mañanas, voy a ser el primero en mirarlo, tal vez el último antes de que se acueste, y la casa es divina, aunque dice "Mikasa" en cada uno de sus rincones, pero es bellísima igual - ¿Levi? – Me trae devuelta su voz melodiosa, ya me fui por las ramas, lo miro sin mostrarle ninguna reacción a favor o en contra, porque la loca mitad de mi quiere gritar SI, SI, SI, SI, con voz lasciva y evidente... y la mitad racional y prudente acaba de agarrar un bate de béisbol con el cual está por hacer un home run con mi cabeza – Disculpa, no te quise presionar, está bien, sólo... tenlo en cuenta...
-: Bueno – lo interrumpo antes de que continúe y me mira sorprendido, entonces suspiro, a quién le quiero mentir, siempre gana la mitad más loca de mí y más si está Eren de por medio, seguridad y ver al amor de tu vida en un solo combo, ¿que más quiero? – Creo que tienes razón, esto se tornó muy peligroso, así que... igual van a ser unos días, no quiero abusar de tu generosidad – Sí, sí quiero abusar, grita la mitad loca con los ojos casi en blanco – al menos hasta que encuentre otro lugar, igual voy a poner a la venta este departamento y voy a alquilar mientras... Y... ya no sé cuántas veces te lo dije hoy, pero gracias... realmente, me estás dando una mano gigante – levanto la copa para hacer chin chin y Eren luce espléndido, aunque tenga el cachete que se está poniendo morado, su brillante aura no se contamina nunca, parece, no sé, alegre, yo también.
-: Bueno, terminemos de comer y vamos.
-: ¿Ahora? – Me sorprendo, miro el reloj, son más de las doce – Pero, ¿no tenías que encontrarte con alguien? – le recuerdo a la rubia muy bien formada que fue la otra vez a su oficina y que se supone que lo andaba frecuentando o eso intentaba.
-: Ah, "eso", no, le dije que no – Se me abre la mandíbula exageradamente – Bue, tampoco es para tanto – me dice reprochando mi actitud – Es una mujer divina, pero ahora estoy... no sé, tengo la cabeza llena de líos, no es un buen momento, sinceramente tener una amante es para problemas, un derroche de dinero, no, ahora no, sería complicarme más y más las cosas – Veo que está un poco bajoneado, tal vez sólo se estaba esforzando para hacerme sentir mejor, pero la verdad siempre sale a la luz, y Eren está pasando un mal momento, capaz que vino para que le dé un consejo y justo se topó con la discusión entre Winie y yo.
-: ¿Quieres hablar? – Me mira de reojo, sí, está triste – Es un ida y vuelta – le recuerdo.
-: Si, quiero hablar, pero cuando lleguemos a mi casa, ¿sí? Ahora comamos en paz. Otra cosa, llévate un par de botellas de tu bodeguita, hoy brindemos para olvidar – agrega mientras se llena la copa de nuevo y yo sonrío. Me como una empanada más.
Después levanto y lavo (no puedo evitar mis manías) y procedo a armar el bolso, estoy más emocionado que egresado para el viaje de fin de curso. Eren entra a mi pieza con total confianza, me sorprende un poco lo avasallante que es, se tira boca arriba en la cama con un hondo suspiro y yo casi que tengo una hemorragia nasal porque me sube la presión de golpe, de verlo así, como el pelo revuelto, despatarrado sobre mi colchón, me haría un clavado ahora mismo, NO, el salto del tigre desde la punta de mi armario. ¡Basta, basta!, dice mi lado racional, *vamo a calmarno (*meme de pokemón) equipo que hay mucho por delante, y comienzo a seleccionar rápidamente las cosas que voy a llevar, me miro los nudillos pelados, voy a tener que conseguir unas vendas para eso, se ven muy mal. Crema de afeitar, desodorante reactivo, cepillo de dientes, los dos peines, crema de peinar, crema de noche, perfume (dos por las dudas), la notebook y el amplificador de sonido que tiene forma de auto antiguo, un par de remeras, un par de pantalones, dos trajes que ya los tengo en las perchas y todo, sahumerios (bueno sí, me gusta prender uno cuando vuelvo del trabajo, me relaja), el raid eléctrico, las pantuflas de conejo (son tan mullidas y agradables). Me quedo mirando todo el maquillaje que se había acumulado con el tiempo, cubre ojeras, bases, polvos compactos y todo tipo de cremas para tapar los golpes y marcas que dejaba Winie en mi cuerpo, aprieto los dientes cuando veo eso y los agarro a todos y los tiro en el tacho de basura del baño. ¡Nunca más! Lo que me hace acordar, el jabón líquido de frutos rojos, no puedo bañarme con otro, el alcohol en gel, el shampoo con propiedades regenerativas y el tratamiento de ampollas para el brillo y la fortaleza del cabello, mi esponja vegetal, que amo, un par de medias, boxers y... bueno creo que ya está, ah, no, el despertador, y las botellas de vino, no me puedo olvidar. Separo un jogging y unas zapatillas tipo converse para ponerme ahora y llevar el pijama, se siente bien, hace mucho que no me relajaba así. Mientras me cambio con rapidez, siento la mirada de Eren sobre mi cuerpo, lo cual me pone algo incómodo, pero me hago el desentendido, en menos de dos minutos estoy vestido. Por fin me doy vuelta y lo miro, efectivamente me está mirando.
-: ¿No tienes pelos en tu cuerpo? – me dice sorprendido y a mí me arden las mejillas así que me giro rápido y me hago el de buscar algo entre las cajas dentro de mi armario.
-: No, no... es que hace unos años que me hago tratamientos con luz pulsada, láser, depilación definitiva. No los veo muy estéticos y bueno... a Wi, quiero decir Erwin no le gustaban, así que fue medio decisión mía, medio a pedido de él.
-: ¿En la cara tampoco?
-: No, bah, de vez en cuando por ahí sale un pelito entonces lo saco con una pinza - le explico.
-: ¿Y duele? – me dice tocándose el rostro, como si pensara en él.
-: No, no duele, bah, depende del paciente, a mí la verdad no me dolió. Después te paso el teléfono de mi dermatólogo, hazle una consulta y ves, está bueno realmente. Son dos sesiones al mes, durante, un año como mucho y luego fin, valió la pena lo caro que fue, pero tú lo puedes pagar sin problemas – Digo mientras separo dos pares de zapatos y creo que ya con esto es más que suficiente – Bien, listo – le aviso y se sienta, se ve cansado.
-: Está bueno tu colchón – me dice apretando un poco a los costados.
-: Ah, sí, es la versión Very Dreammer de Custanello – me mira como si le hablara en chino – Quiero decir, es una versión costosa, porque es un colchón hipoalergénico, con tecnología *pillow pop (*que se amolda a tu forma del cuerpo), con densidad propicia para más de 15 kilos de mi peso actual por lo menos, y las almohadas también salieron una fortuna pero son *vicoelásticas (se adaptan a la forma de la cabeza), así que no me arrepiento – Eren me mira horrorizado.
-: Ok, lo único que entendí: costoso pero bueno. Como sea, vamos.
-: Sí, me llevo mi almohada – acoté acordándome, Eren me ayudó con las cajas de zapatos y los trajes. Antes de cerrar la puerta miré alrededor, no es como si me estuviera despidiendo del todo de mi querido departamento, pero empezaba a sentir que sería una buena experiencia para empezar a desapegarme. En otro momento tendría que venir y hacer unos bizcochuelos para doña Pola, mi vecina del "D", que siempre es un amor de persona y me riega las plantitas de la entrada cuando yo no estoy. Salimos y me doy con el charquito de sangre ya medio seco y el diente, a simple vista parece una muela, bueno, al menos no le rajé uno de adelante. ¿Qué pasa conmigo y estos pensamientos por Dios? Suspiro y lo esquivo, hay que dejar esto atrás.
Nos subimos al auto azul obscuro, que ronronea como gato y partimos, está medio lloviznando, aaaah, amo andar en auto cuando llovizna, por supuesto si es que yo no manejo. Lo que me hace recordar que Winie se llevó mi auto, me gustaría recuperarlo pero... naaaa, que se lo quede, ya no me importa nada, solo quiero paz.
-: Pon algo de música – me dice Eren señalando el display de lcd. Busco, encuentro Evanescense seeeee, si hay algo que me relaja es esta banda, busco y encuentro uno de mis temas favoritos "Lithium", la letra parece hecha para mí, "No puedo sostenerme...
Me pregunto qué es lo que hay mal en mí", miro de reojo a Eren que parece bastante animado, a su lado siento que estoy sueño todo el tiempo. Es más, me voy a permitir soñar justo en este momento. Mientras la lluvia lame deliciosamente los vidrios, como una lengua nocturna y lasciva. Eren y yo somos amantes que no pueden esperar por llegar a la casa para ir a la cama. ¿Cómo será despertar y ver su lindo rostro dormido a mi costado? Sentir su respiración caliente y calma sobre la base de mi cuello... Acariciar su mejilla con lentitud, mezclar mis dedos en su sedosa cabellera aterciopelada, frotar mi nariz con la suya, prepararle un café y despertarlo besando su frente, a veces me pregunto cómo es que me conformo con tan poco, incluso si sólo se trata de una de mis fantasías.
-: ¿Estás mejor? – su voz es tan dulce, ¿o será que cualquier cosa que dice me hace sentir como si degustara un caramelo? No sé.
-: Sí, un poco.
-: Ahora vas a poder dormir sin sobresaltos.
-: Sí, bueno... igual te voy a molestar unos días nada más, me voy a poner a buscar algo para alquilar de inmediato.
-: No seas tonto, Levi – Bueno, alguien entró al círculo de confianza demasiado rápido – Bah, haz como te plazca, pero sinceramente no te pongas en gastos innecesarios, quédate el tiempo que necesites, además cocinas rico – No sé cuál de los dos se aprovecha más del otro, sonrío levemente.
-: Bueno, me quedaré, hasta que te arregles con Mikasa ¿Trato?
-: Trato, pero entonces vas a tener que mudarte definitivamente – me dice y veo una veta de tristeza en la mirada.
-: Me sorprende que te pongas tan pesimista, no conocía esa faceta tuya. Además ella no te va a dejar ir así de fácil, sólo te está castigando un poco, y debes admitir que te lo mereces.
-: ¿Realmente crees que se le va a pasar? – me dice con un dejo de melancolía.
-: ¿Qué duda te cabe? – le respondo, mientras miro por la ventana.
-: No sé... yo siento que cada vez nos alejamos más... Mañana tomate el día – agrega de repente.
-: ¿Qué? No, Eren, de ninguna manera, mañana se trabaja, no insistas.
-: Bueno, pero vas a encargarte del desayuno.
-: Obvio, ¿te gustó el café el otro día o estaba muy cargado?
-: Estaba perfecto – Mi chefcito interno suspira enamorado y promete hacerle los mejores platillos del mundo, a pesar de haber sido un día muy complicado siento que podría volar en este momento.
Llegamos, ya me siento un poco más a gusto con la casa, Eren me acompaña ayudándome con algunos de los bultos que llevo y se mete en la habitación conmigo. Aquí tienes el control del televisor y del dvd – me dice, recién reparo en que hay un tele como de 29 pulgadas – éste es del aire acondicionado, como hoy hace frío tiene modo calefactor – es una especie de mosaico gigante de color marrón clarito sobre una de las paredes – aquí está el regulador de la temperatura, aquí en el placard hay un par de frazadas, almohadas extras - ¿para qué tantas almohadas? – Detrás de las mesas de luz están los enchufes... bueno, creo que eso sería todo.
-: Gracias... realmente tu casa es muy acogedora – siento que me abraza de improviso y creo que se me van a doblar las rodillas.
-: Quédate tranquilo, ¿ok?
-: Sí, sí estoy tranquilo, no te preocupes – le digo mientras me escabullo un poco, si me sigue apretando así me va a dar un paro cardíaco.
-: Bien, hay que levantarse a las siete y media, cosa que a las ocho y cuarto salgamos para llegar bien.
-: Ok
-: Hasta mañana.
-: Hasta mañana – apenas sale por la puerta me siento en la cama, me tiembla el cuerpo, podría gritar de la felicidad que siento, ahora sí, no paro de sonreír, ¿es un sueño? ¿Es un sueño? ¡Quiero soñar for ever! Me tomo mi tiempo en acomodar la mayoría de mis cosas. Me pongo el pijama y me envuelvo en las mullidas cobijas, no sin antes poner el despertador, voy a levantarme temprano para hacer el mejor desayuno de la historia.
No miento, ver la sonrisa de Eren por las mañanas, y esa expresión de placer que hace cuando posa sus divinos labios en la taza de café espumoso que acabo de preparar, es algo casi erótico, diría, no hay mejor manera de empezar el día.
-: Esta tarde vienen Farlan y Armin – me avisa, esos mocosos son realmente una delicia, son tan divertidos y lindos – Se van a quedar toda la semana, porque Mika – oh, sí, Mika – tiene que irse a una capacitación o algo así.
-: Buenísimo – digo entusiasmado – Les voy a cocinar bien sabroso – Eren sonríe divinamente y se me queda mirando, por favor Dios mío que no tenga migas en la cara o algo así.
-: Normalmente no muestras tus verdaderas expresiones en el trabajo, ¿no? Durante todos estos años siempre te vi bastante serio - ¿me estabas observando mi querido Eren? – Tienes que soltarte más, eres carismático, pero no permites que se te acerquen fácil.
-: Bueno, al trabajo lo tomo con mucha seriedad.
-: Relájate un poco, Levi. Oh, por cierto, debería hacerte una copia de la llave, ¿no? ¿Tienes auto?
-: Sí, digo, ya no, al final se lo quedó Wi-, quiero decir Erwin, fue una de sus condiciones para dejarme en paz.
-: ¿Le diste tu auto? – pregunta asombrado mi jefe.
-: Sep, que se lo quede me da igual. Pero vi la estación del corredor 27 aquí a la vuelta, tengo que ver que estación tengo más cercana a la oficina nada más.
-: Bueno, eso en caso que tenga cosas que hacer, pero por la mañana y en la tarde te puedo llevar.
-: No quiero abusar, digo, ya hiciste un muchísimo, te agradezco, pero...
-: Y es una tontería, si venimos al mismo destino, ya deja de disculparte, cuando pueda bien, cuando no pueda usas el bus.
-: Bueno...
Lavo las tazas, acomodo y nos vamos a la oficina, esto es tan malditamente genial. Jamás ni en los sueños más locos que tuve me imaginé que podía llegar a ser tan cercano con Eren. Bueno, tampoco es para exaltarse tanto, son unos días, pero los voy a disfrutar al máximo.
Ese día decido quedarme en la oficina, la casa de Eren queda a cuarenta minutos en transporte, así que salgo y almuerzo en mc donalds, tienen un combo bastante económico de lunes a viernes. Las hamburguesas no son santo de mi devoción, pero solo por esta vez. Por la tarde vamos en el auto de Eren, pasamos por su casa en el centro, buscamos a los niños quienes me saludan con alegría y partimos, de Mikasa ni la sombra, ¿ya habrá viajado?
Pasamos por un mercadito, le sugiero que hagamos ravioles con salsa de queso, sé que se van a chupar los dedos. Aceptan mi propuesta muy divertidos. Llegamos, me lavo las manos, me cambio y me pongo a cocinar, mientras veo a Eren que está revisando las carpetas de Farlan y ayudándole con la tarea.
-: Papá – dice el pequeño Armin – Mañana salgo en el acto – todos lo miramos sorprendidos.
-: ¿Acto de qué? – pregunta Eren.
-: De los pastores.
-: Ah, sí – dice Farlan como recordando – Sale de oveja, me acuerdo que la maestra le dijo a mamá.
Eren mira el reloj de la cocina, marca las 22 hs, un poco tarde para salir a buscar un traje.
-: ¡No te puedo creer! – Dice mi jefe agarrándose la cabeza - ¿Y ahora?
-: Bueno, un traje de oveja no es tan difícil – digo yo dejando la cena un segundo – Aquí debe haber un costurero, tu mujer debe tener algo de maquillaje ¿no? Necesito un delineador negro, a ver ayúdenme a conseguir un costurero y busquemos alguna manta blanca de lana, o buzo tejido, o cualquier cosa que sea parecida.
Nos ponemos todos manos a la obra, conseguimos aguja e hilo, afortunadamente Armincito tiene unas especies de pantubotas marrones con corderito en su habitación que vienen al pelo, agarro un osito blanco que tienen en una repisa y que me dicen que sólo está de adorno, lo siento oso, hoy vamos a sacrificarte. Lamentablemente no conseguimos nada parecido a un corderito, pero si un chaleco blanco de algo así como polar que va a venir bien. Eren también recuerda que hay un pantalón de algodón blanco que usa para pijama, eso también. Me doy maña y recorto al oso, le hago unas bonitas orejitas peludas que después coso en un alambre a modo de vincha. Fase 1 lista. Todos están contentos con el resultado.
-: Bueno, mejor cenemos que se hace tarde – les advierto y dejo el trabajo del disfraz para poner los ravioles en el agua y la leche a hervir con la manteca y los otros ingredientes. En menos de 20 minutos ya tenemos los platos humeantes sobre la mesa.
-: Bueno, buen provecho – les digo sonriendo mientras agarro el tenedor.
-: ¡Hay que bendecir! – dice Armincito apresurado. Ajá, bueno, eso es nuevo para mí. Junta sus manitos y todos lo imitamos.
-: Gracias Diosito por la comida – dice el pequeño, aawwww, es taaaan tiernoooo, es un mini Eren pero rubio y de ojos celestes, ¡divine! – Que todos los niños tengan un plato de comida, y bendice a mi mamita, y a mi papito, y a Fary, y también a Levi que es muy bueno con nosotros, amén – Definitivamente este enanito me compró para todo el viaje.
Todos se deshacen en elogios con la comida y mi ego se infla al máximo. Armincito apenas llega a terminar su plato que se cae de sueño. Eren lo carga y lo lleva a su pieza. Nos quedamos lavando y limpiando con Farlan, luego le pido ayuda para destripar una almohada y con el vellón armar el traje de oveja. El joven es muy colaborador.
-: ¡Eres un genio! – me dice mientras ve como con una abrochadora, porque es más rápido que coser, voy poniendo el vellón y dándole forma al cuerpo de la ovejita.
-: Siempre me gustó mucho esto de crear cosas, las manualidades se me dan muy bien.
-: Sin vos no lo hubiéramos logrado – me dice sonriendo - ¿Vas a vivir aquí?
-: Ah, no, eso, bueno, estoy con algunos problemas en mi casa, así que tu papi me permite quedarme unos días hasta que consiga donde vivir. Así que lo menos que puedo hacer es colaborar con lo que pueda.
-: Bueno, sorry, pero me voy a dormir, estoy cansado – me dice y me saluda chochando el puño - ¿Qué te pasó? – Dice al ver mi mano vendada, parece que recién se diera cuenta.
-: Ah, esto, me lastimé un poco – no le doy más explicaciones - ¿Qué quieren desayunar mañana? – pregunto tratando de desviar el tema.
-: ¿Puedes hacer tus panqueques? – Me pide y le brillan los ojos, le sonrío y asiento - ¡Esa! Nos vemos – y se va corriendo escaleras arriba. Farlan no es muy parecido a su mamá, el cabello sedoso y rubio, los ojos celestes, es algo delgadito, se ve que no le van mucho los deportes, sé que le gusta la batería, hay una en la casa, ojalá pueda escucharlo algún día.
Eren vuelve y se sienta a fumar.
-: ¿Te ayudo con eso? – me pregunta.
-: No, ya termino, voy bastante rápido.
-: Está quedando genial... Um, ¿gustas una copita de vino? – Lo miro con reproche, mañana se trabaja, no sería adecuado beber – Una sola – se ataja.
-: De acuerdo... - en fin, no tengo fuerzas para negarme, Levi ¿saltemos del precipicio? Sí, claro...
Después de una hora y media más, el traje queda buenísimo. Los dos ya estamos cabeceando.
-: Listo, mañana levanta a los chicos un poco más temprano así lo maquillo – le digo.
-: Okey, buenas noches y muchas gracias...
-: Fue un placer, hasta mañana.
Me doy una ducha rápida y me meto a la cama, que lindo día. Es tan bonito poder compartir, aunque sea la familia de otro, pero es taaaan lindo. Me siento algo inquieto, me hace acordar a mi familia, yo también ayudaba a Isabel, mi hermanita, con sus tareas del colegio, con sus actos, la peinaba todos los días... ella y mi mamá son a las que todavía extraño. Pensar que pasaron casi diez años, me pregunto que estarán haciendo ahora. ¿Me habrán extrañado un poco? Me duermo con algo de tristeza, es raro, tantos años durmiendo con Winie a mi lado, uno es un animal de costumbre, será por eso que me siento algo solo. No hay nadie esperando por mí.
Al otro día me levanto primero, y me pongo a preparar los panqueques, Eren baja impecable, ya los despertó a los niños, justo cuando estoy poniendo los panqueques en la mesa y las tazas de chocolatada. Me llevó un tiempo encontrar las cosas, pero eficiente como me gusta ser, ya me voy ubicando bastante bien en la cocina.
-: ¡A bueno! – Dice mientras se acerca al desayunador – Te luciste, hoy.
-: Siempre me luzco, ¿o hasta ahora cociné algo feo? – Bitch, please.
-: Ja, ja, ja - ¿hay algo más lindo que escuchar tus carcajadas por la mañana? Se sienta y le pongo el espumoso café al frente – Que flor de idiota tu ex, ¿no? – siento que las rodillas se me vuelven de gelatina, oh, sí, seguí diciendo esas cosas tan lindas, mi amor.
-: Hola, hola – los chicos bajan sonriendo, realmente son adorables, y otra caterva de elogios por los panqueques calentitos.
-: Bueno, no se acostumbren, tampoco es bueno desayunar pesado todos los días – les advierte Eren. Luego de comer apropiadamente me dedico a Armincito, con un delineador de ojos negro que encontré de Mikasa y un tutorial de youtube que vi temprano, lo dejo hecho una pinturita, le bato el cabello rubio claro con un peine, le pongo la vincha con orejas y ¡voila! Tenemos la ovejita más tierna del mundo mundial. Todos están contentos, y Eren y Fary le sacan fotos a la obra maestra para colgarla en sus redes sociales.
Me dejan en la oficina y se van al colegio, Eren promete traerme fotos del acto, y efectivamente tres horas más tarde, pucho de por medio en la terraza me las muestra. La maestra quedó chocha de que no hubiera sido un traje alquilado y que fuera hecho en casa.
-: ¿Vamos a almorzar a casa, dale? – me dice Eren, "a casa", guau, eso se siente bien, por supuesto que acepto y ya me pongo a pensar en qué puedo cocinar rápido y fresco, hace calor de nuevo.
La semana se me pasa en un santiamén, con los chicos en casa todo es más divertido. Después de las tareas y la cena, los cuatros nos ponemos a jugar, ya sea a la play, o algún juego de mesa, siempre terminamos a las carcajadas.
-: ¿Vas a mandar a tu pobre padre a la cárcel? – le dice Eren con ojos de cachorro abandonado a Fary mientras jugamos Monopoly.
-: La ley es la ley, lo siento – dice el joven imperturbable y todos reímos. Yo ayudo a Armincito, y les volvemos a ganar.
-: Bueno, ya es hora de dormir, ¡qué digo! Nos recontra pasamos la hora de dormir, no le vayan a decir a su madre – les pide Eren juntando las manos.
-: No, no vamos a decir nada, vamos Armi – dice Fary y levanta a su hermano que ya no puede tener los ojos abiertos – Ey, pa, ¿mañana puedo ir a quedarme a dormir a la casa de Pablo?
-: Naaa, después tu madre me va sermonear, si quieres dile que venga él acá, yo no tengo drama.
-: Bueno – acepta a regañadientes.
Mañana es viernes, y yo estoy medio en el aire, tal vez debería ir a mi departamento a ver que esté todo bien, de paso busco las escrituras para llevar a alguna inmobiliaria, me dormí con eso. Como se nos hizo costumbre, Eren saca la botella de vino de media calidad y tomamos una copa, mientras fumamos un cigarrito.
-: ¿Sabes?, este fin de semana vienen unos amigos míos – me dice Eren – vamos a hacer un asado, música, vamos a tomar, ¿tienes planes? – recuerdo la invitación de Jean, no es que quisiera decirle que sí, pero tampoco puedo estar metido en una casa que no es mía todo el tiempo.
-: Tengo una salida el sábado, nada importante.
-: Bueno, cuando termines ven, te los voy a presentar, te van a caer bien.
-: ¿Estás seguro? Digo...
-: Sí, obvio. Ya eres como de la familia – me dice sonriendo y yo me derrito, eres demasiado confianzudo Eren.
-: Bueno...
-0-
Sábado, estoy en la PC y suena mi celular, ya casi ni lo miro, el 90% son mensajes de Winie, seguro se puso a tomar y comenzó a escribir sin parar, ya no los leo, lo tengo bloqueado en el whatsapp. Así que me sorprendo cuando siento el sonido de un mensaje de esa aplicación, agarro y miro la pantalla, un número desconocido. ¡Por favor! Lo único que me falta, que éste idiota se ponga a comprar chips pre pagos y me siga acosando, pero no es él.
"Hola, soy Jean... No te enojes, tu celular lo conseguí de una de las tarjetas de presentación que tenés en tu escritorio..." y un emoticón con una gotita en la cabeza. Lo pienso pero al final contesto.
"Hi, ¿qué necesitás?", me responde de inmediato, o a lo mejor escribió antes de recibir mi respuesta.
"¿Salimos hoy? Dale, yo invito".
"Where?", si no sabe inglés le digo que no.
"Irish Pub, hoy hay happy hour", bueno sabe, voy a tener que aceptar, ¿Qué onda con los happy hour? Como sea, el bar es lindo, tranquilo, música jazz y relajante.
"Ok, te veo en la puerta a las nueve", le voy a dar el gusto, además tengo que dar unas vueltas antes de volver a la mansión que comparto con Eren.
Me manda una línea llena de emoticones sonrientes, ¿qué tiene, quince años?
Termina la jornada, compro algunas cosas de camino a la casa, ya tengo llave propia, y los guardias de la garita ya me empiezan a reconocer, afortunadamente el 27 me deja a tres cuadras de la empresa y a dos del country. Llego y me pongo a preparar un par de ensaladas, al menos tengo que colaborar en algo, hago de papas, perejil y huevo, típica y que les encanta a todos, rúcula, lechuga, tomate cherry y queso de cabra, una mayonesa de ajo y una de aguacate. Las dejo envueltas en papel film en la heladera. A todo esto ya se hicieron las cinco de la tarde, me voy a dormir un rato, mientras mastico un par de sándwiches de queso con tomate y un café. Veo el auto de Eren entrando, al poco rato bajan todos con las bolsas del súper, más bebidas y gaseosas.
Me sorprende ver mi pieza muy limpia, se ve que vino Miriam, la mujer que limpia, viene tres veces por semana, es una divina, siempre le sirvo un tecito cuando me la cruzo. Ella me dice "patroncito", es tan tierna, me dan ganas de abrazarla.
Nos saludamos todos y Fary me presenta a su amigo Pablo, es más alto que él, se ve que hace rugby o algo por el estilo, tiene un cuerpo bastante musculoso el mocoso. Me sorprende que no vino Armin.
-: Se quedó con los abuelos – me explica Eren. Qué pena, lo voy a extrañar. Me despido y me voy a acostar. Me levanto a las siete, hora de empezar a acicalarme. Me tomo mi tiempo en el baño, me pongo una remera al cuerpo color verde oliva, unos vaqueros negros impecables, con un adorno de cadenitas en el bolsillo, saco una camperita de cuero negra con algunos vivos en color crema, me peino el pelo hacia atrás con gel, un collar de cuentas de coco con un anillo haciendo juego, bastante perfumito y un par de botas cortas color nude. O sí, hoy estoy para matar. Me siento en la cama y me tomo mi tiempo para limarme las uñas, siempre me gusta tener mis manos presentables, y apenas les pongo un brillo por encima, que es más que nada para fortalecerlas y que no se quiebren. Apenas me pongo una muy finita línea de delineador negro en los ojos que esfumo con un pincel, es sólo para darle algo de profundidad a la mirada. Se, Jean se va a caer de trasero cuando me vea. No es que quiera llamar su atención, pero me hace bien al ego. Miro la hora, ocho y media, tengo que apurarme, normalmente soy increíblemente puntual, pero hoy... que esperen por mí.
Salgo y Eren ya está prendiendo el fuego del asador. Fary se ve que está con su amigo en su pieza. Me acerco para saludar y ver si necesita algo, cuando se gira me mira de arriba abajo y yo siento cosquillas en la panza.
-: ¡Ah, bueno! ¡Mira vos que lindo estás! – Dios de mi corazón, en este humilde y sencillo acto te pido que no permitas que me sonroje - ¿Adónde te vas tan arreglado?
-: Una salida... con un amigo – no pienso darle más detalles.
-: ¿No te iras a encontrar con tu ex, no? – me dice de repente poniéndose serio, yo me río fuerte.
-: No, para nada, no te pongas celoso – hablo sin pensar, guiñándole un ojo, pero Eren me mira sorprendido, oh, no, ¿en serio? ¿Acabo de decir semejante idiotez? – Eeeh, era una broma – Aclaro mientras siento que se me acumulan gotitas de sudor en la espalda.
-: No es por eso, tonto, sólo que no te vayas a estar arriesgando al vicio.
-: No, Eren, nada que ver, a la última persona a la que desearía ver es a mi ex, lo juro.
-: Bueno, igual, si necesitas que te vaya a buscar llámame e iré de inmediato.
-: Si, papá – le digo sonriendo de nuevo – Me voy, ¿necesitas que traiga algo?
-: No, ya tenemos más que suficiente, además ya van a caer los otros y van a traer cosas. Vi las ensaladas en la heladera, ¿las puedes sacar antes de irte? Déjalas en la isla, gracias, se ven buenas.
-: Oki, bye...
Llego al pub a las nueve y veinte. Veo a Jean que está paradito esperando. Tiene una cara de nervios que se le nota a la legua, me hace reír un poco. Está lindo, unos jeans azules, unos zapatos negros, una remera negra cuello en v amplia, miren ustedes la espaldita que tiene.
-: Hola – le digo y se me acerca como un perro que recibe a su dueño.
-: Hola, Levi, guau, ¡qué lindo estás! – me da un beso en la mejilla y yo tiro uno al aire, tengo las manos en los bolsillos del jean, me estoy haciendo el cool.
Entramos, está muerto, es demasiado temprano. Veo que Jean no sabe qué hacer con sus manos, está muy nervioso. Buscamos una coqueta mesita con bancos altos cerca de la ventana. Un mesero se nos acerca, pido un Cosmopolitan, para empezar y él un Gancia con sprite.
-: Gracias por aceptar – me dice bajando la mirada.
-: Bueno, una copa entre colegas ¿no?
-: ¿Qué tal tu semana? – me dice, no tiene idea de qué hablar, uuufff, como me enferma remontar conversaciones aburridas.
-: Bien, normal...
-: A mí me está yendo mucho mejor, gracias a tus consejos, el supervisor me dijo que estoy mejorando mi productividad, menos mal, estaba preocupado.
-: Eso es bueno, me gusta ayudar a mis compañeros - ¿escuchaste? Te acabo de poner en la work zone, y te vas a quedar ahí una buena temporada - ¿Tu mamá? ¿Cómo está?
Su semblante cambia, su mirada se oscurece.
-: Está muy mal – me confiesa – Tiene metástasis – lo miro alarmado, esa palabra es nefasta – En el hígado, están haciendo lo posible, pero... es complicado.
-: ¡Cuánto lo siento! – lo digo de verdad, es un golpe muy duro, ver sufrir a la persona que amas, ver que se muere y que no puedes hacer nada.
-: Sí, bueno... La verdad, la estoy pasando muy mal... Pero, a ver, háblame un poco sobre tí – me dirige sus ojos suplicando que cambie de tema y trato de seguirte la corriente.
-: No sé, ¿qué quieres saber?
-: ¿Tu novio no se enojó que saliste?
-: Ah, eso, no... bueno, rompí con él hace unas semanas...
-: ¿En serio? – veo esa llama de esperanza titilar en tus pupilas, tranquilo mocoso.
-: Si, muchas... incompatibilidades, y el desgaste, bueno hacía más de diez años que estábamos juntos... no hay mucho más para dagregar...
-: ¿Estás bien?
-: Sí, la verdad que sí, necesitaba alejarme, necesitaba paz...
-: ¿Qué te pasó en la mano? – me miro, ya no llevo las vendas, apenas quedan rastros de la violencia en mis nudillos.
-: Una pelea... ya fue...
-: Te quería preguntar, en el trabajo, pero... bueno, cómo dijiste eso de que...
-: Ah, "eso", no importa, tampoco es que te prohibí que te acercaras, una charla entre colegas no se le niega a nadie. No me molesta conversar un poco.
Llegan los tragos, por dos, me había olvidado del condenado happy hour. Pronto me empiezo a relajar y la conversación empieza a fluir. Hablamos de gustos musicales, que son bastante parecidos, de películas, le gusta el mismo género que a mí, el terror. Y es un aficionado al animé y al manga, eso me solía gustar, pero como a Winie le molestaba, decía que era pasatiempo de pendejos, dejé de comprar los doujinshis, sería bueno retomarlo. Hablamos de algunas series como Death Note, Inuyasha, clásicos como Dragon Ball, Super Campeones. Jean tiene una sonrisa linda, inocente, es un buen chico, de esos afortunados a los cuales los apoyó su familia, lo envidio un poco. También hablamos de parejas, relaciones con compañeros, cuando me doy cuenta son las once. El pub ya se va llenando de a poco y tenemos más de tres copas encima, pero todo tranqui. Me alegra haber aceptado su invitación, la estamos pasando bien. Otra hora transcurre, la música empieza a sonar fuerte, y ya estoy terminando mi daikiri de durazno nevado, sí, me gustan los tragos dulces, ¿y qué?
Las doce han dado y sereno, vibra mi celular, ¿quién será? Me sorprendo de nuevo.
"¿Cómo va la salida? Si no te apurás te vas a quedar sin carne ;)", mensaje de Eren, y mi mente, ya algo aturdida con los tragos se dispara a otro tipo de carne, bueno, bueno, basta.
-: Me tengo que ir – le digo a Jean que me mira sorprendido.
-: ¿Tan temprano?
-: Si, bueno, es que tengo otro compromiso, una fiesta a la que me invitaron.
-: Ah, bueno, que pena, pensé que... está bien – me dice mientras se levanta, vamos a la barra para pagar, pero como él me dijo se hace cargo, lo dejo, está bien, que se esmere.
Caminamos unas cuadras y prendo un cigarro, voy a darme un gustito y voy a tomar un taxi, no tengo ganas de esperar en la estación de buses, además la frecuencia del corredor 27 por las noches es un verdadero desastre.
-: No fumes – me dice Jean con esa vocecita tímida que tiene, lo miro con curiosidad – Vas a arruinar esa piel tan linda que tienes.
-: Sí, algún día lo voy a dejar, pero ahora no – iba a contestarle alguna grosería, pero mejor no me meto, cigarrillo es sinónimo de cáncer y por respeto a tu madre no voy a decir nada. Levanto la mano y detengo un taxi – Bueno, gracias, fue una linda salida – le digo semi sonriendo.
-: ¿La podemos repetir? – Jean me mira nervioso, le veo las orejitas de cachorro atento en mi cabeza y me dan ganas de reírme.
-: Puede ser... ya vemos, bye – Se acerca y me agarra de la mandíbula, me deja un beso en la comisura de los labios, miren ustedes al atrevido.
-: Adiós, nos vemos, cuídate, hasta el lunes – Se gira rápido y se va, es un nene. Me subo y le doy la dirección al chofer. Eren, allá voy a comer tu carne... eeehh... quiero decir, la carne asada... sí, claro...
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By Luna de Acero... subida en el taxi con Levi...
