Hola, hola Luna de Acero reportándose. Aquí el capi 4, y buenas noticias, esta noche subo el 5to, más la actu de Sigillum Septimun (hace tres semanas que no la ctualizo, OMFG!) y la actu de Deseo Culpable (anteultimo cap). Bueno, este capi viene tranqui, pero el próximo... ya empieza la suculencia. Mis amores el índice de reviews no está funcionando, onegai pero no pude contestar los últimos reviews desde ayer al mediodía, por favor paciencia, voy a responder todos, no se preocupen. Ahora si, enjoy!
Disclaimer: La historia es original y me pertenece (derechos reservados), sólo la adapto y utilizo el nombre de los personajes de Isayama Hajime, que tiene todos los derechos sobre ellos, sin fines de lucro, sólo entretención.
Advertencia: Palabras altisonantes, temas sensibles, leer bajo su propia responsabilidad, listo.
.
.
"El dolor es el alimento esencial del amor;
cualquier amor que no se haya nutrido de un poco
de dolor puro, muere"
Maurice Maeterlinck
.
.
Cap 4. Acercamientos peligrosos
Cuando llego, la mini fiesta está en todo su apogeo, reggaetón al mango y un grupo de unos diez hombres riéndose a las carcajadas, fluye la coca de coquear, el alcohol, los cigarros, las risotadas estruendosas, testosterona everywhere. Suspiro y me acerco a compartir.
-: ¡Levi! – Me dice Eren contento – Volviste temprano, ven que te presento. Muchachos éste es Levi, un valioso colega de la empresa.
Retengo algunos nombres, Peny, Kiro, Kurose, Coper, Rennie, y los demás, pero casi me caigo en mis bellos cuartos traseros cuando me presenta a alguien que jamás quise volver a ver en mi vida, Mike Kinker.
-: ¡Levicito! – Me llama el hombre, es un flaco alto, piel europea, ojos casi azules y pequeños, boca carnosa, ex compañero de la facultad, mi primer novio, bah, si es que podíamos decir que fuimos algo - ¡No lo puedo creer, tanto tiempo! – Me abraza como si fuéramos amigos de toda la vida que acaban de reencontrarse, a mí se me revuelve el estómago.
-: Mike – saludo fríamente y no le devuelvo el abrazo, más bien me escabullo.
-: ¿Se conocen? – pregunta Eren.
-: Ah, sí, un ex compañero de la uni – aclaro sin mucho entusiasmo – Permiso, me voy a servir un poco de vino – Me voy de ahí, para no ser descortés voy a compartir un rato y me voy, no quiero tenerlo ni a un kilómetro cerca.
Me escabullo a la cocina a buscar hielo de la heladera y siento sus pasos rápidos por detrás de mí. Naaaaa puede ser, la vida me odia, una de cal y una de arena.
-: No puedo creer que te vine a encontrar acá – me dice y se le nota la respiración agitada.
-: Ah – contesto apático, mientras meto los hielos en la copa, no me gusta mucho la marca que hay, pero hoy necesito que se me nuble la conciencia un poco más o no voy a resistirlo.
-: Desapareciste de la faz de la tierra, te busqué por todos lados – me dice exaltado.
-: ¿Y para qué me buscabas? – Le digo dirigiéndole una mirada de hielo - ¿Para darme la invitación a tu boda? ¿Me ibas a pedir que fuera tu padrino o qué?
-: No, no, Levi… ¿tienes idea lo mucho que sufrí tu ausencia?
-: ¿Ah sí?, porque yo no sufrí nada. Ey, dejemos aquí la cosa, Eren es mi jefe ahora, y no sabe nada, así que te agradecería que hicieras de cuenta que no estoy, porque yo voy a hacer lo mismo – le digo y lo rodeo para irme afuera pero me sujeta con fuerza de una muñeca y me arrastra con él.
-: No, espera, no entiendes nada, te extrañé Levi, como nunca antes extrañé a nadie – presiona su nariz sobre mi cabeza y aspira con fuerza – Mmm, seguís oliendo tan delicioso como antes…
-: Suéltame, maldita sea – le digo molesto y justo entra Eren.
-: ¿Está todo bien? - ¿Qué tiene este hombre? ¿Un radar para detectar peligros?
-: Ah, sí, vine a buscar hielo – digo alejándome de Mike – y justo estábamos recordando los viejos tiempos, ¿no? – sonrío de manera espléndida, no quiero que te enteres de esa obscura parte de mi vida, para nada. Los tres salimos al patio, me siento en un rincón de la mesa, Eren me acerca unas costillitas que se ven sabrosas, pero me tengo que empujar la comida con tragos de bebida porque realmente se me cerró el estómago y me excuso diciendo que ya comí algo en la salida anterior.
Conocí a Mike cuando tenía diecinueve, justo después de dejar mi casa, estaba destruido, muy mal, flaco esquelético, deprimido, nos hicimos amigos, y en poco tiempo empezamos a salir. Me enamoré como un estúpido, o tal vez estaba vulnerable y él era la única persona a la que podía aferrarme en ese momento, no lo sé. Era atento, me ayudó a conseguir un mejor trabajo, se preocupaba de que comiera adecuadamente, le entregué mis primeros besos de verdad, mis primeras emociones, me rendí ante él con todo mi corazón, mis primeras experiencias en el amor. Me susurraba al oído palabras tiernas, me hacía el amor apasionadamente, como si no hubiera un mañana, y yo le creí. Fue un idilio que duró casi un año, uno de los más hermosos que yo recuerde. Y cuando pensé que mis heridas estaban sanando sucedió, el sueño nuevamente se convirtió en pesadilla. Hange, que era uno de mis mejores amigos en ese entonces me contó que lo había visto con una chica en su barrio, que había rumores de que era la novia. Él nunca me llevó a su casa, nunca me presentó a su familia, me dijo que eran homofóbicos, y yo lo entendí, lo acepté. Vivíamos nuestro amor ocultándonos muy bien. Hasta que finalmente coincidimos una tarde, fui con mis amigos a ver una obra de teatro, un grupo que hacía playback de The Beatles, bastante buenos, habían venido a la ciudad, un poco de stand up en el medio, todo genial. Estábamos en segunda fila, y él con su flamante novia en la quinta, se notaba su incomodidad, quería perderse debajo de los asientos y no sé qué mentira le habrá dicho a la mujer pero se fueron antes de que terminara el espectáculo. Mis amigos querían ir a *patotearlo (*molerlo a palos) en barra, pero se los impedí. Quería que él me dijera la verdad, que me enfrentara, y así fue.
Nos citamos en una plaza conocida, el lugar donde expusimos nuestro amor con palabras por primera vez. Era otoño, un viento fresquito se colaba en la ropa y las hojas caían inertes en las aceras. Se sentó a mi lado con los ojos llorosos, nunca voy a olvidar sus primeras palabras, las que abrieron un tajo en mi pecho de lado a lado: "Levi, me voy a casar. Secil está embarazada". Lo demás es historia, triste y desdichada historia. Al poco tiempo, Erwin, uno de mis amigos pasó a consolarme, a ser mi apoyo y pilar, y creí que tal vez él podría sanarme… No hay caso, soy un imán para los hijos de puta.
Trataba de integrarme a la charla y reír junto a todos, pero sentía su mirada perforándome la nuca. Gracias a Dios lo llamaron y tuvo que irse, no sin antes apretarme fuerte y pedirme mi número de celular, me hubiera negado obviamente, pero como todo cobarde lo hizo delante de Eren y no me quedó más opción que dárselo, maldito manipulador.
Como sea, una vez que se fue yo pude relajarme más, el grupo era muy gracioso, aunque el 80% de la charla fueran traseros, senos gigantes y salidas en grupo donde terminaban desbandados. Y después a éstos son a los mismos que los ves en las iglesias los domingos con cara de monjes al lado de sus santas esposas e hijos. En fin, así estamos. Cerca de las cuatro y bastante entonados, empezaron a irse, dos tuvieron que pedirse un taxi, porque era imposible que manejaran en ese estado. Iba a ayudar a Eren a limpiar, pero él tampoco estaba del todo bien. Sería mejor acomodar mañana con la cabeza más despabilada.
Eren trasminaba el alcohol, su cuerpo estaba contaminado. Apenas se sostenía en pie, pero su hermosa sonrisa se mantenía intacta, a veces me pregunto cómo no pierde su magnetismo a pesar de lo pasado de copas que a veces se pone.
-: Ve a acostarte – le dije mientras me cruzaba de brazos.
-: Na, todavía estoy bien, ven tomemos una más.
-: No, no, ya basta, vamos, vamos, esta tarde tienes ese evento importante con Mikasa, anda, tienes que descansar un poco – Me había comentado de un bautismo o algo así, del hijo del padrino de Armincito o algo por el estilo, yo tampoco estaba del todo bien, aunque de los dos era el más despabilado.
-: Oh, cierto – dice mientras te intenta ponerse de pie, pero no tiene fuerza en las piernas.
Suspiro con molestia y me acerco para que se apoye en mí.
-: Ven, voy a ayudarte, sino te vas a estampar contra el suelo.
-: Es-tam-par – repite con una sonrisa, de repente te llamó la atención esa palabra.
Pongo su brazo encima de mis hombros y le agarro de la cintura, encima tenemos que subir las escaleras, ¿por qué tienen que estar los cuartos arriba?
-: Vamos Eren, colabora un poco que estás pesado.
Intenta coordinar y avanzamos un poco más rápido, pero se detiene a la mitad.
-: Espera… un segundo, un segundito – me dice agitado – Es que me estoy mareando mal.
-: ¿Necesitas sentarte? – le pregunto preocupado, se tapa la cara con una mano y se ríe.
-: No, no, ya está, ya está, sigamos.
Creo que nunca lo tuve tan cerca de mí, tiene el cuerpo en peso muerto, me llevará al menos media cabeza de alto, y mi mano sobre su cintura aprieta un poco los músculos tensos, la verdad que para tener 38 no está nada mal, su cuerpo todavía se mantiene en forma, probablemente son los deportes que practica, natación y tenis, pienso. Siento su respiración, el alcohol que se mezcla con su delicioso perfume, lo miro de reojo, tiene el cabello alborotado, la camisa desprendida, me doy cuenta lo mucho que me gusta verlo relajado, sin ese look impecable que lleva siempre en la oficina. Miro su cuello, con la incipiente barba que empieza a aparecer, quisiera lamer su piel. Detengo mis pensamientos, mejor me concentro en que no nos vayamos de narices.
No sé cómo, pero llegamos al primer piso.
-: ¡Lo hicimos! – dice con alegría.
-: Sí, ¿viste?, somos un buen equipo.
Se detiene y me mira, siempre sonriendo.
-: Si – me dice – somos un "gran" equipo… Gracias por no dejarme solo, Levi.
Siento que el corazón me va a salir por la boca, ni siquiera le puedo contestar, y agradezco que tenga los sentidos nublados y no se dé cuenta que sus palabras me ruborizan al máximo.
Llegamos hasta su cama y se sienta pesadamente.
-: ¡Ah, qué buena noche! – comenta suspirando. Me agacho para quitarle los zapatos, y siento su mano sobre mi cabeza, me acaricia con suavidad y me quedo de piedra – ¡Qué suave!
Me alejo un poco, avergonzado, pero me agarra de una muñeca y me obliga a que me siente a su lado, aun no salió el sol, pienso mirando detrás de él a la ventana del cuarto. A veces me pasa, cuando algo me avergüenza mucho, busco escapar por la tangente, fijarme en algún detalle que no tenga absolutamente nada que ver con lo que me apabulla.
-: ¡Espera un segundo! – Me dice sonriendo, como si no estuviera al lado suyo y me tuviera que acercar más. Vuelve a tocarme el pelo, lo mira como si fuera una cosa extraña – No entiendo – me dice, mientras se ríe otro poco – ¿Cómo es, que es tan suave?
-: Ya basta, Eren – le digo, pero en voz baja, aunque no alejo su mano, en estos momentos me siento como un perrito cuando le acarician la cabeza porque no meó dentro de la casa, comportándote así haces que caigan todas mis defensas – Estás borracho y dices cualquier cosa.
-: Supongo – acepta y se ríe de nuevo, y ahora acaricia mi mejilla – Tu piel también es muy suave.
Me quedo estupefacto, no sé qué hacer, solo lo miro sorprendido, creo, mientras el dorso de su mano derecha se refriega repetidamente en mi pómulo, que empieza a arder.
-: Ja, ja, ja, estás todo rojo, ¿qué te pasa? ¿Tienes fiebre? – Me pregunta divertido y se me acerca muy rápido, quiero alejarme pero me agarra de la nuca y me retiene, finalmente apoya su frente contra la mía - ¿Adónde te vas? Sólo quiero asegurarme – Me dice con algo de reproche, como si fuera posible que cuidaras a alguien en ese estado. Siento su aliento cargado de alcohol y me estremezco un poco. Después apoya tus labios en mi piel, donde antes estaba su frente, se aleja un poco y me mira de nuevo, pero ya más serio – No, no tienes fiebre – afirma, para después, empujar de nuevo desde mi nuca y acercar sus labios a mí, a tiempo pongo una mano entre nuestras bocas, mientras siento que se me humedecen los ojos, es demasiado.
-: Er… Eren – digo casi tartamudeando – Por favor, contrólate…
-: Ja, ja, ja, es solo un beso, nene, no te asustes – me susurra mientras quita mi mano y se apodera de mi boca, siento como si todo mi cuerpo se rindiera a sus encantos, se me eriza la piel al sentir su calor, suspiro pesado y me dejo arrastrar. Si voy a tener la oportunidad de besarte, mi querido Eren, lo voy a hacer como es debido, abro mi boca y nuestras lenguas se enredan, puedo delinear tus perfectos dientes, puedo devorar esa sonrisa que me enloquece, beber de la fuente inagotable de tus palabras, aunque estés borracho, no me importa, es un sueño hecho realidad, y se me escapan una lágrima, porque la emoción me gana. Se separa apenas, aun resoplando sobre mi boca, y yo quiero más, pero vos no estás en tus cabales. Me sonríe seductor - ¡Pero qué buen beso! – Expresa con espontaneidad - ¿Por qué lloras? – Me dice mientras frunce el ceño y me limpia la lágrima con sus dedos - ¿Eh? ¿Por qué lloraste? – Pero no te lo puedo explicar, me quedo callado, me agarra de la mandíbula y me obliga a mirarlo - ¿Sabes algo?, siempre pensé que me daría asco besar a otro hombre… pero… - me mira la boca y se muerde el labio – A ti… Levi… Ja, ja, ja – se ríe y después me mira con seriedad – No, Levi no… - me susurra a centímetros de mis labios – Little L… - te miro con sorpresa y trato de decirte que no me llames así, que lo odio, pero entonces otra lágrima traicionera me hace entender que ahora, justo en este momento, soy capaz de permitirte cualquier cosa, soy capaz de abrir mi pecho y dejar que me arranques el corazón, porque estoy completamente entregado a ti – Little L – me repite mientras enreda tus largos dedos en mi cabello y vuelve a buscar mis labios, con ganas, me permito apoyar una mano en tu pecho y disfrutar ese roce.
De pronto me empuja contra la cama y me besa con mayor frenesí, lo escucho resoplar agitado, y deja mi boca para besar mi cuello, cierro los ojos, ya no sé cuántas lágrimas han salido, pero no paran. Tira de mi camisa y caen los dos primeros botones por la fuerza de sus manos.
-: Eren-Eren, deten-espera, vas a romper mi camisa, ¡detente! – trato de frenarlo un poco, de pronto pasó a una especie de etapa de desesperación.
-: No molestes, después te compro otra - Susurra contra mi oído, mientras corre una de mis manos y la aprieta contra el colchón, tu otra mano toca mi pecho y me hace temblar, pero de pronto se apoya contra mi pectoral y aprieta con fruición, ¿pero qué mierda está haciendo? Me quejo, un poco dolorido y lo agarro de la muñeca apartando su mano.
-: ¡Basta! – le digo con voz firme – Yo no tengo pechos, no soy una mujer, no me toques así.
Me mira con los ojos nublados, como confundido. Soy un completo idiota, Eren es una especie de animal en celo, no le importa qué tiene al frente con tal de descargar su líbido, podría ser un elefante y él le daría bomba igual. Chasqueo la lengua molesto y trato de incorporarme, es fácil sacármelo de encima, borracho como está, me escabullo por un costado y me pongo de pie.
-: Acuéstate de una vez, que tienes que descansar, mañana te despertaré con el desayuno para que lo tomes aquí, ¿ok? – le digo antes de hacer el amague de retirarme de la habitación.
-: Espera, espera – dice mientras se acerca tambaleándote hacia mí - ¿Qué pasó, porqué te vas? ¿Qué hice mal?
-: Estas borracho Eren, no estás pensando bien, mañana te vas a acordar y vas a querer matarte, ya estuvo bueno, me voy a dormir, estoy cansado.
-: Espera un segundo – me dice agarrándome la muñeca y tirando de mí, me arrincona contra la pared, y es imposible, mi corazón empieza a latir de nuevo acelerado – Sí, estoy un poco, ja, ja, medio tonto por la cerveza, tomé demás, pero… tú… - sacude la cabeza y me sonríe, me da un beso corto pero húmedo – Eso, eso me gusta, yo quería… Little L… - me vuelvo a paralizar, como si ese apodo, tan similar a mi nombre fuera una especie de hechizo, pero que solo funciona cuando sale de tu boca – Little L… - y me besa de nuevo, me aprieta con su cuerpo, está excitándose, lo sé, pero no voy a dejar que me haga lo que se le ocurra y menos destilando alcohol por todos tus poros. Lo empujo a la cama y cae riéndote divertido – Ven aquí conmigo – me dice estirando una mano hacia mí.
-: Hasta mañana, Eren – le respondo con seriedad, y me voy muy rápidamente, si lo escucho llamarme de ese modo de nuevo, me voy a perder sin remedio, y no… esto no puede desbandarse así. Él es hetero, tal vez el alcohol le nubló las pocas neuronas que le quedan, o que se yo, está demasiado caliente estos días que no estuvo con nadie, no es por el sexo en sí, es porque mañana se va a arrepentir, me va a pedir disculpas por su comportamiento y no, no voy a soportar eso. Mejor frenemos las cosas a tiempo, igual ya puedo morir en paz, me digo mientras sonrío al bajar las escaleras, pude besarlo, y no una, un montón de veces. Me toco los labios, me arden aún.
Suena mi celular, vibra y vibra, lo agarro y lo veo ya casi del todo dormido, whatsapp de un número desconocido:
"Levi, necesito verte, una última vez, te lo suplico, sólo una vez… Soy Mike…"
-0-
Después del "incidente", porque no lo quiero nombrar de otra manera, nadie dijo nada, no sé si Eren se acuerda, espero que no, y yo por mi parte me felicito de no haber hecho un papelón, es decir, primera semana conviviendo y ¡pum! Hay que tomar las cosas con calma. Nos seguimos tratando igual que siempre, cuando no vienen los chicos jugamos al ajedrez y charlamos de la vida en general, y cuando vienen la pasamos bomba. Me duele saber que yo sólo soy una pieza del rompecabezas que vino de paso, que en cualquier momento tengo que levantar mi bolso e irme. Es como cuando ya sabes de antemano el final de una peli, la disfrutas, pero sabes que el protagonista termina muerto. En fin. Los últimos días Erwin dejó de molestarme, lo cual es un alivio, porque ya estaba pensando seriamente en cambiar de número. Ya fui a visitar mi departamento, arreglé un poco, busqué las escrituras y la inmobiliaria "Yo soy tu casa", me ofreció un servicio serio y confiable, Eren movió sus contactos para que me atendieran y no me estafaran. Así que… el departamento está en venta oficialmente. Por un lado me alegra, por otro me entristece, pero bueno, es lo mejor, tiene buena ubicación, capaz hasta podría cambiarlo por una casita chica, quien sabe, alguna que esté más alejadita de la ciudad, me gusta mucho el campo.
También busqué unas mudas de ropa entre otras cosas. Eren anduvo raro estos días, parece que anda peleando con la ex.
-: ¿Todo bien? – le digo una noche de viernes.
-: Más o menos… Fary estuvo bajando sus notas y anda medio depresivo… Mikasa me echa la culpa y bueno, no sé. No quiere hablar conmigo, intenté por todos los medios, pero está cerrado y me preocupa un poco, ¿qué podrá ser? ¿Nuestra separación le afectará tanto? Va a venir este fin de semana para aquí, tal vez podamos conversar.
-: No lo atosigues, arma planes para pasar tiempo con él y vas a ver que se va a ir abriendo de a poco, no lo presiones.
-: No eres padre, ni estás casado, pero das muy buenos consejos, ¿sabes? – me dice con una sonrisa algo tristona. Me quedo a acompañarlo, es lo único que puedo ofrecerle.
Ese sábado noto la diferencia, Fary nos esquiva, se encierra en la pieza, a mí también me duele su actitud, lo conozco poco pero quisiera ayudarlo de alguna manera, y por fin aparece mi oportunidad el domingo por la tarde, lo veo sentado en el patio frente a la pileta. Eren lo observa desde la cocina.
-: Quiere estar solo, eso me dijo – me comenta con melancolía.
-: ¿Me permites? – le digo como haciendo un amague de ir – A veces necesitamos una mirada objetiva y una persona que no sea tan cercana para abrirnos, si no fuera así el negocio de los psicólogos sería un fracaso.
-: Sí, dale, confío en vos – me dice Eren, realmente está muy preocupado.
Me acerco con cautela y me siento a su lado sonriéndole suavemente, Fary no me da ni la hora.
-: Ey, hablemos un poco – le digo acercándome con cautela, Farlan tiene cara de angustia, y de enojo, de insatisfacción, de una mezcla de cosas que lo está superando.
-: No tengo ganas de hablar – Es lo esperable y menos con un tipo que no conoce como yo, pero siempre tuve la facultad de lograr que las personas se abran y me cuenten sus inquietudes, sé que puedo con esa coraza.
-: Bueno, haremos una cosa, yo te hago preguntas de sí o no y tú respondes, y yo voy a ver adónde podemos llegar, ¿listo? – no le doy tiempo a pensar o me va a decir que no.
-: ¿Qué, qué?
-: ¿Tienes 16 años? – comienzo sin hacer caso a su réplica.
-: Sí – me dice después de mirarme unos segundos con duda.
-: ¿Estás enojado?
-: Sí.
-: ¿Con tu papá?
-: También… - es un gran avance.
-: ¿Con tu mamá?
-: No.
-: ¿Con tu… profesor?
-: No.
-: Bueno, en esta dame una pista al menos, vamos… - gira la cabeza, no va a hablar, si le duele tanto tal vez tenga que estar ligado a otros sentimientos que no son familiares, ya que se nota que no tiene problemas de hablar de la familia – A ver… ¿estás enojado con algún amigo?
-: No.
-: ¿Amiga?
-: No.
-: ¿Novia? – me parece lo más improbable, pero lo veo estremecerse muy suave.
-: N-no… - Apa, ¿qué estoy encontrando aquí? Un leve estremecimiento seguido de un tartamudeo, creo que acabo de descubrir algo importante.
-: ¿Novio, tal vez? – se queda en silencio unos segundos y abre los ojos nervioso.
-: ¡Menos! – se defiende sobreactuando, sí, di en el clavo.
-: Escucha, Fary – me atrevo a llamarlo así – Si bien no eres un adulto del todo, tampoco eres un niño, y es normal que ya tengas tus elecciones definidas. Hombre, mujer, arbusto, león africano, eso no importa, el amor no se puede eludir tan fácil.
Me mira esperanzado, aaaah… ¡qué dolor en el pecho siento! Me hace acordar tanto a cuando yo tenía quince y el tío Kenny me había escuchado. Veo en su mirada que me va a regalar su confesión, y quiero ser lo más cuidadoso posible. No lo apuro, le doy su espacio, veo que se le humedecen los ojos, el primer impulso que tengo es querer poner mi mano en su hombro, pero eso no está bien, es como un animalito asustado, debe entrar en confianza primero. Así que no le digo nada, no le sonrío, no es un momento para eso, si lo hago lo tomará como una burla.
-: No importa quién es – lo tranquilizo – No necesito que me lo cuentes, pero al menos dime qué es lo que sucedió entre ustedes, capaz no te puedo ayudar, capaz sí… ¿intentamos? – Baja la mirada, se muerde el labio inferior, y yo estoy rogando que ceda.
-: Tengo el corazón destruido – me dice casi en un susurro y veo que se nublan los ojos – No puedo pensar en otra cosa… - las primeras lágrimas empiezan a caer.
-: Espera un minuto, un minuto, no te muevas – me voy corriendo a la cocina, Eren está como vieja chusma mirando por detrás de la mampara de vidrio, agarro el rollo de las servilletas de papel y lo miro seriamente a mi jefe – No se puede conversar si estás vigilando así, vete a dar una vuelta – miro el reloj de la cocina, son las seis, perfecto – ¿Porque no buscas pancito para la merienda?, voy a hacer té para todos, vamos, búscate unos bollitos – lo animo mientras pesco la llave del auto del organizador que puse en la cocina y se las aviento al rostro, pero con sus reflejos intactos Eren las atrapa en el aire. Me mira con una mueca de molestia, pero me hace caso. Vuelvo con el chico que espero que no se haya arrepentido. Se está secando con la manga de la remera.
-: Ten – le digo alcanzándole unas servilletas.
-: Gracias – es un chico dulce, pienso, bien educado, hoy en día los jóvenes jamás usan el gracias de esa manera, ni te prestan atención.
-: Bueno, dale, sácalo de adentro, tu padre se fue a buscar pan para merendar y se va a tomar su tiempo, así que puedes hablar tranquilo. Ya sé que no me conoces muy bien, pero tengo palabra, no le voy a decir nada a tu viejo, lo que me digas muere aquí, lo prometo – le digo haciendo una cruz con mi índice sobre el pecho para darle énfasis a lo dicho.
-: Bueno, te creo… Igual, ya no me lo aguanto más, me arde por dentro – dice y vuelve a dejarse llevar por las lágrimas, es increíble los volúmenes descomunales de dolor que las personas podemos juntar por dentro, como si nos fuera a dejar alguna ganancia, como los pazos fijos – Estoy enamorado de mi mejor amigo – ¡Bingo! Me aplaudo y me felicito internamente, mientras sigo con mi cara de póker, es un caso bastante típico entre jóvenes a decir verdad, sean heteros o gays, ya debería haber una rama en la psicología que se dedique a tratar los trastornos de la friendzone, o algo similar.
-: ¿Es el que se fue esta mañana? – asiente con la cabeza.
-: Lo conozco hace más de siete años, y siempre nos llevamos bien. Siempre traté de apoyarlo en todo, para estudiar, porque es medio flojo, para cuando se peleaba con la novia, – Uf, tiene novia – cuando sus viejos se separaron… bueno en fin, una montón de cosas… Pero la última vez que se peleó con Kendra, vino a mi casa, se quedó a dormir, y a mí no me gusta beber, pero él se mandó como dos botellas de cerveza, mientras yo le refregaba la espalda y él me contaba lo mortificado que se sentía, normalmente nunca llora, pero esa noche, estaba así como sensible. Después le agarró sueño y se fue a acostar en mi cama.
-: ¿Tu madre deja que tus amigos se queden a dormir?
-: Sí, ya le habíamos pedido permiso…
-: Entonces ella tampoco sabe tus inclinaciones – lo digo más como afirmación y Farlan se queda unos segundos callado - ¿Entonces?
-: Bueno, era obvio que no me iba a acostar en la misma cama con él, así que saqué el otro colchón debajo, porque es estilo marinera, y me acomodé ahí, serían las tres de la mañana, más o menos, no recuerdo muy bien, pero cuando me estaba durmiendo, siento que se me cae encima. Me cagué entero – me dice poniendo ojos de asustado – Porque yo estaba medio dormido, así que no me lo esperaba, después del susto inicial, empecé a empujarlo para que volviera arriba, pero el tipo como que gruñía, y al final no decía nada coherente, así que pensé que estaba en borracho, lo dejé ahí y me trepé a mi cama, así era más fácil, lo tapé y me acosté. Pero al ratito ya lo tenía al lado mío, entonces me senté medio cabreado y le dije que deje de jugar. Entonces se me acercó y… - se quedó callado mientras jugaba con sus largos dedos, iguales a los de mi Eren hermoso, y arrancó unas hojitas del césped mientras le caían más lágrimas, le acerqué otra servilleta y luego retomó – Me… besó… un beso en los labios… Y yo me quedé de piedra, porque, si bien no era mi primer beso, si era el primero con la persona de la que estaba enamorado, me alejé un poco, mirándolo como WTF? Y me dice: Fary, ¿tú me quieres, no?, yo no podía hablar sólo lo miraba con los ojos como huevo hervido y siguió: ¿Yo te gusto?, ¿Estás borracho?, le respondí, porque, onda que no entendía que pasaba, así de la nada, se me acerca, o sea… Y me dijo que no, que estaba algo mareado pero que no estaba borracho, y que él sentía que yo hace un tiempo lo miraba "de otra manera". Entonces, se acercó más despacio, de nuevo, para besarme otra vez, y yo estaba temblando, pero no lo alejé… así que nos besamos, bastante, me ardían los labios, es un poco bruto para besar… Hasta ahí todo bien, en cierto punto dije, por fin se me está cumpliendo, pero entonces me empujó contra la cama y me dice: Date la vuelta… Lo frené, más vale, porque yo… yo nunca había… no me había acostado con nadie, nunca, y estaba re mil muerto de miedo. Así que lo detuve un poco y… se enojó bastante conmigo, ¿me quieres sí o no?, me dijo, muy serio, le dije que sí – sus ojos se apagan un poco y miran el pasto de nuevo, está muy triste – yo no le podía mentir… entonces, él… él… me dijo: Siempre me gustaste Fary… y me empezó a besar el cuello… cuando estoy con Kendra, pienso en ti… cuando se la meto a ella, pienso que lo hago contigo, cuando la beso y cierro los ojos se me viene tu imagen a la cabeza. Y me pidió que lo dejara hacerme el amor… Él no era virgen, pero nunca había estado con un hombre antes y yo… bueno yo no sabía nada, excepto que no quería desperdiciar una oportunidad… - Enreda sus dedos nervioso.
-: En conclusión – trato de ayudarlo – Tú y tu mejor amigo follaron – Sus mejillas se tiñen de un suave color rojo y me parece de lo más adorable, tiene algunos rasgos de su padre por supuesto - ¿Estás bien? ¿Tu cuerpo está bien? – le consulto de inmediato pensando que a lo mejor el bruto del amigo lo lastimó.
-: Más o menos… estoy bien… - concluye no muy convencido – Al otro día ninguno dijo nada, pero él me seguía tratando igual que siempre. No me pareció mal, pero el lunes de la semana siguiente anduvo encima de Kendra a más no poder. Se me pegaron todo el tiempo, junto con la novia, me hacían chistes y conversaban animados, mientras yo tenía que ver como se manoseaban y se daban besos asquerosos delante de mis narices. Como sea, me cansé y me fui a mi casa, estaba cabreado, obvio, y entonces por la tarde me cayó él, con esa sonrisa de idiota que pone siempre, yo estaba practicando con la *bata (*la batería), así que mucha atención no le presté, pero en cierto momento se me abalanzó como un tigre hambriento, m-me asustó un poco – dijo mirándome dolido – Y me dijo que no me pusiera celoso, que Kendra era sólo una distracción, una pantalla, que mientras sale con ella nosotros podemos hacer de todo, él quiso desnudarme, pero lo saqué de una sola patada en las bolas – comentó Fary cruzándose de brazos – Se largó a llorar, doblado en cuatro… y me hizo sentir culpable, y después de alguna forma me convenció de que yo… - sus dedos se movieron con mayor nerviosismo – Que yo le hiciera un oral para que se le pasara el dolor o algo así… - Ah, éste Fary, se pasaba de inocente a idiota directamente – Bueno, el tema es que después de eso, él ya estaba listo para que lo hiciéramos, pero lo detuve, le dije que no, que ya había sido suficiente, que él me gustaba, pero que si quería algo conmigo tenía que ser serio. Entonces de inmediato me pidió que fuéramos novios, pero en secreto, supuestamente para no generar chismes… es decir, no me parece mal, mantenerlo en secreto, sobre todo porque si se entera mi mamá se infarta… bueno, mi viejo se va a molestar también… pero él a lo mejor me entiende después, pero mi mamá, uuufff… Como sea, le dije que bueno que aceptaba ser su novio, así que lo hicimos como dos veces.
-: Tu madre vive en una lata ¿o qué? – le digo con los ojos desorbitados y Fary se sonríe.
-: Mamá está tomando alplax para dormir, está re jodida con el tema de su trabajo, mucho no me quiere contar, pero yo la conozco, tiene un estrés gigante, y tampoco la ayuda estar lejos de mi viejo, se hace la fuerte, pero…
-: ¿Quieres que tu viejo vuelva a la casa? – Sé que no tiene nada que ver con su problema, pero creo que es el momento ideal para preguntar.
-: No sé… Armincito lo extraña mucho, yo ya estoy medio grande. Era lindo cuando estábamos todos juntos pero… estoy seguro que él no la ama… - lo miro con sorpresa – Mi papá no sabe amar, él siempre hecha a perder todo… es muy *picaflor (*promiscuo), nada le alcanza… Y mi vieja ya se cansó… además… es una tontería ¿no? – dice mientras me sonríe melancólicamente – Pero aquí lo veo… no sé cómo explicarlo, no sé si feliz es la palabra, pero alegre, contento, con energía, hacía mil años que no lo veía así de bien, como renovado… Levi… - me llama mirándome con tranquilidad pero con firmeza - ¿a vos te gusta mi viejo, no?
-: Es mi jefe, creo que lo más adecuado sería decir que lo admiro, eso es todo – Y esa es la forma olímpica de evadir una respuesta engorrosa – Pero volvamos a la causa de tus problemas… ¿Estás mal porque tu ami-quiero decir tu novio, sigue saliendo con esa chica?
Fary vuelve a poner esa mirada de tristeza y vuelve a arrancar el pasto, adelantándome a lo que va a suceder le entrego otras dos servilletas.
-: Mira, eres joven aún, no sé qué tanto te pueda ayudar con lo que te voy a decir, pero te voy a ser completamente sincero, cuando una relación te produce más dolor que satisfacción, es mejor cortarla de raíz, no importa cuánto duela. Te lo digo por experiencia, a veces el amor… te pone tan ciego que dejas que los otros te lastimen, y eso no es bueno.
-: El amor es una mierda… - dice Fary mientras las lágrimas le resbalan por la mejilla.
-: No, no es así… las personas lo echamos a perder con nuestros egoísmos y mezquindades. Pero ya va a llegar aquél que te valore, la persona que te cuide y te respete, entonces vas a poder vivir el amor a pleno, no creas que por una primera mala experiencia todo es así. Pero necesitas tiempo nene, sólo hazte respetar, si alguien te ama de verdad no te hace sufrir, es así.
-: Ojalá no me hubiera enamorado de él…
-: Bueno, uno no elige a quién amar, solo sucede. El amor no tiene garantías. Y para que no te sientas tan mal, te voy a contar algo de mi pasado. Yo también me enamoré de uno de mis amigos, incluso empezamos a salir y todo, luego de un día para otro me *cortó el rostro (*lo abandonó) porque la "novia", que yo no conocía, estaba embarazada y decidieron casarse – me mira sorprendido – Así que, yo creo que te gano – le sonrío afablemente, mientras Fary sonríe también.
-: Somos dos imbéciles para elegir para parejas…
-: Amén, hermano, ja, ja, ja – ambos reímos, a pesar de que las lágrimas siguen allí.
-: Ey… gracias… - me dice Fary – Me duele, pero no voy a dejar que haga lo que quiera conmigo, mañana lo voy a patear a la mierda.
Realmente no puedo creer la fortaleza de este adolescente, yo como hombre grande estuve años y años sometido a malos tratos hasta que decidí hacer algo al respecto, y encima con la ayuda de mi jefe, me siento algo avergonzado. Sentimos el auto entrar al garaje.
-: Vamos – le digo a Fary y lo ayudo a ponerse de pie – Te voy a preparar una malteada de dulce de leche que se te van a ablandar las rodillas, después de tomarla no te van a quedar ganas de seguir llorando.
-: Buenísimo – me dice mientras se seca los últimos rastros de agua salada del rostro y sonríe.
Definitivamente hoy la lección ha sido más para mí.
Después de que merendamos Fary se va a su cuarto, dice que se va a bañar y se va a dormir temprano. Eren y yo nos quedamos tomando tecito acompañados con los bollitos calientes de la panadería.
-: ¿Y? ¿Qué le pasa? – me dice ansioso.
-: Mal de amores… por un lado, la mayor parte, y por otro la separación de ustedes. Igual, no me delates o nunca más va a hablar conmigo, creo que lo mejor sería que lo encares, pero no hoy. Salgan ustedes dos solos. Llévalo a comprar video juegos, ropa, no sé, fíjate, no lo abordes de inmediato, dile más seguido lo orgullo que estás de él, es un buen alumno, quiere a su hermano, no anda en problemas graves, los hijos necesitamos escuchar que nos aman, no te olvides de repetírselo seguido. Interésate por las cosas que le gustan, fíjate que bandas escucha y pon esa música cuando vengan en el auto, esos detalles que le dicen "eres importante para mí", ¿entiendes?
-: Sí, entiendo – me dice – Se te da bien esto de los consejos, ¿no?
-: No lo sé, me gusta ayudar. No me gusta ver a las personas tristes.
-: ¿Quieres una partidita de ajedrez?
-: Te encanta perder ¿no? – Eren me mira con seriedad y va a buscar el juego mientras me río.
Después de derrotarlo unas dos veces, estamos poniendo las piezas en el tablero de nuevo.
-: El otro fin de semana nos vamos con los *locos (*sus amigos) de fiesta – me anuncia mi jefe - ¿quieres venir?
-: No sé, me siento un poco como sapo de otro pozo.
-: ¿Por qué? A ellos les caíste re bien. Además a Mike ya lo conoces – trato de mantener mi cara de póker cuando escucho ese nombre.
-: Bueno, veo y te aviso. ¿Adónde van?
-: Hacemos una juntadita aquí, y después nos vamos a "Destroy"- ese boliche que está tan de moda.
-: ¿Ese es todo el plan?
-: Sí… ¿qué esperabas? ¿Droga, sexo y rock and roll? Ja, ja, ja – se ríe y yo me le uno.
-: Bueno, hora de darte la última paliza antes de la cena – le anuncio y vuelve a ponerse serio, Eren querido, si hay algo que odies más que ser fiel, es perder.
-0-
Otra tranquila semana trascurre. Los chicos vienen cada vez más seguido, ya hasta me apodaron el tío Levi, y me hacen sentir realmente feliz. Ayudo a Armincito con sus tareas del jardín, lo que avanzó la educación, cuando yo iba al kínder nunca tuve tarea. Sale de caballito para el día del animal, así que me encargo de reservarle el disfraz. Poco a poco voy tomando roles en esa especie de familia remendada que estamos formando. Siempre me toca cocinar, cosa que hago con gusto, realmente hacía mucho que no disfrutaba tanto de preparar deliciosos platillos. Ver sus caras de satisfacción alimenta mi alma. Fary toca la batería para nosotros, y todos aplaudimos ante el show, la verdad es que el mocoso tiene muy buenas condiciones.
-0-
El viernes suena mi celular temprano apenas llego al trabajo. Es Jean. Aún no se anima a hablarme en la oficina.
"Bonito peinado" – él y sus zalamerías, sólo me eché el pelo hacia atrás con un poco de gel – "¿Será que por fin podemos salir de nuevo?"
Los otros dos sábados le corté el mambo un poco, pero para ser honestos la paso bien con él. Así que le contesto: "Bueno, ¿dónde?"
"Todo lo que pidas, es un bar nuevo, está al final de la avenida Patria Nuestra. Dicen que está muy bueno, música vieja de la buena, algo de rock, ¿te va?"
Le respondo: "Dale, pero sólo si yo invito".
Su respuesta es casi inmediata: "Acepto", es provocativo, un simple "sí", era más que suficiente.
Ese fin de semana los chicos no van a la casa, el sábado aprovecho para limpiar la pileta, poner a lavar la ropa y cocinar un poco para dejar frizado, a veces en la semana no tengo mucho tiempo de cocinar al medio día. Hago una siesta y como siempre a las ocho ya me levanto para empezar mi rutina de acicalarme, esta vez nos vamos a encontrar a las diez. Hace un poco de frío, así que elijo una remera azul marino con algunas inscripciones en blanco, un jean marrón clarito, unos naúticos de cuero blancos y una campera de jean azul. Un collar de cadena plateado con un dije en forma de cruz y un anillo de acero con una tira negra al medio. Me pongo gel y me hago una especie de peinado con el flequillo levantado y la parte de la nuca asentado. Mucho perfume, manos impecables, y apenas un poco de delineador negro esfumado sobre el párpado de arriba, excelente.
Cuando salgo de la pieza son más de las nueve, cuando veo a Eren siento que me voy a derretir como manteca al sol. Oh my… Oh, my… Se puso un pantalón de gabardina negro entallado, unas botas cortas del mismo color, una camisa blanca con pintitas negras y los bordes del cuello y los vistos en negro, con una campera de cuero negra de corte clásico y corta encima. Siento que mis glándulas salivares tienen trabajo extra, podría ganarle a cualquier babosa en este momento.
-: ¡Guau, Levi, que apuesto! – me dice sonriendo, con esos deliciosos hoyuelos que se le forman y que me encantaría lamer en este preciso instante.
-: Bueno, tú también… tienes lo tuyo - digo escuetamente para devolverle el favor.
-: Ya van a caer en cualquier momento, pedí unas pizzas.
-: Ah, qué bien, pero no me voy a quedar, voy salir con unos amigos – Eren me mira algo ¿decepcionado?
-: Oh, pensé que ibas a venir con nosotros…
-: Bueno, ya vemos, si me desocupo temprano los alcanzo en el boliche – le digo con tranquilidad – Voy a usar el teléfono un segundo para pedir un taxi, ¿ok?
-: Sí, sí úsalo – me dice. Paso por su lado y tomo el aparato para marcar, no sé si es mi idea, pero me parece sentir la mirada de mi jefe sobre mi cuerpo, mientras hablo me giro de soslayo, no, no es mi idea, realmente tiene la vista clavada en mí, me giro de nuevo y tartamudeo un poco, mientras siento las mejillas calientes.
Justo en ese momento llega la pesadilla llamada Mike. Corto la llamada y se acerca a saludarme.
-: Mierda que viniste temprano – dice Eren sorprendido.
-: Mira lo que traje – dice mientras saca una botella de fino vino espumante y otra de Bayleys, maldito desgraciado, sabe que es mi bebida favorita – Trae unos vasos así sirvo – le dice a Eren.
-: A mí no, ya me voy – aclaro cortante.
-: ¿Te vas? ¿Pero qué no era que venías con nosotros? – dice alarmado.
-: Tiene un compromiso con sus amigos – aclara mi jefe.
-: ¿Y en qué te vas?
-: Ya me pedí un taxi – le aclaro.
-: Cancélalo – me dice mirándome directo a los ojos – Te acerco yo – Eren lo mira sorprendido.
-: Gracias, pero no hace falta – insisto.
-: ¿Para qué vas a gastar? Además es temprano, ¿no? Y ahora me doy cuenta no compré cigarros, así que aprovecho de paso.
-: Bueno pueden comprar de camino al boliche – le digo cruzándome de brazos.
-: No, hacemos la juntada aquí, mucho más tarde vamos.
-: Cierto, de paso cómprame un par de cajas – se suma Eren, no mi amor, ¿vos también?
-: Dale, cancélalo antes de que salga de la base – me dice Mike y me alcanza el teléfono. Si me sigo negando voy a levantar sospechas en mi jefe, maldito pendejo. Tomo el auricular y marco para cancelar. Cuando termino me acerca el vaso de Bayleys con los hielos partidos como me gusta. Bueno, un vasito de esa bebida gloriosa es irresistible para mí.
-: Gracias – le digo a regañadientes. Pero el malhumor se me pasa cuando pruebo el elíxir de los dioses, oh, sí, podría tener una erección ahora mismo con solo mojar mis labios en ese cremoso fluido, gloria de los ángeles.
-: Ey, te podrías haber traído un whisky – le recrimina Eren mientras bebe no muy convencido – Es bebida de puto esto – de inmediato me dirige una mirada asustada y yo casi me le río en la cara.
-: No seas idiota – le dice Mike bebiendo también – Alcohol es alcohol, no importa como venga.
Terminamos la bebida y me acerca de nuevo la botella.
-: Gracias, pero me tengo que ir o voy a llegar tarde.
-: Ah, cierto, odias la impuntualidad, bueno, vamos – decís y te dirigís a la puerta.
-: Después que termines ven, ¿sí? – me dice Eren con esa sonrisa deslumbrante.
-: Bien, ya vemos, bye – lo saludo con la mano y voy detrás de Mike. Subimos a su Toyota pickup blanca, la verdad una belleza la máquina.
-: ¿Qué quieres escuchar? – me dice sonriente. La marcha fúnebre, pienso, si es la tuya mejor.
-: Cualquier cosa – respondo cruzándome de brazos, onda que no tengo muchas ganas de iniciar conversación, menos con él. Se cruza delante mío para sacar unos cds de la guantera y de paso apoyarse contra mí, que maniobra más obvia. Revisa un rato y al fin saca el cd de Tarja Turunen, pone el tema "I feel inmortal", que sabe que me encanta - ¿Eso está bien?
-: Sí, aunque hace años que no escucho a Tarja – le digo con tranquilidad, ¿acaso no cree que las personas cambian? El Levi que conoció hace once años no es el que está frente a él hoy.
-: ¿Cuántas veces habremos hecho el amor con estos temas sonando de fondo, no? – Que comentario más desubicado, miro para afuera y le aplico la ley del hielo - ¿Sigues de novio con Erwin? – No le respondo – Supongo que no, con lo celoso que es ni de chiste te deja solo, así que asumo que se separaron, ¿por eso estás en lo de Eren? ¿Para qué Erwin no te moleste? – Suspiro hastiado, harto, estoy llegando al límite de mi paciencia.
-: ¿De pronto te interesa mi vida? No bromees, Mike. No tienes derecho a preguntar, ¿por qué simplemente no hacemos de cuenta que no pasó nada? Fue un año de mierda allá hace mucho tiempo, yo ya lo olvidé y lo superé, haz lo mismo. No tengo intenciones de ser tu amigo, ni tener ningún tipo de relación de ninguna clase contigo, así que te pido que no me escribas más, ¿ok?
Frena el auto, empieza a caer una fina llovizna.
-: Voy a llegar tarde, si no puedes llevarme me bajo ahora mismo – digo mientras trato de abrir la puerta, pero me detiene poniendo seguro desde el comando de su tablero.
-: Espera, aguarda unos minutos, no te voy a pedir nada, ni te voy a hacer nada, quédate tranquilo. Sólo quería hablar contigo… - tu voz suena triste, igual que la mirada que tiene ahora, que enfermante, yo me quiero ir a divertir y estoy atascado aquí – Perdóname… Ya sé que es tardísimo, ya sé que tal vez no signifique nada para ti, pero igual… perdóname, por favor. Tenía que decírtelo, tuve esa palabra atascada desde el día que nos vimos en la plaza. Ni siquiera tuve el tacto suficiente para decirte las cosas en ese momento, estaba aterrado… No lo sabes… pero te busqué muchísimo después de que me casé… Una vez… Erwin me dio una paliza…
Lo miro sorprendido, ¿qué?
-: Sí, te fui a buscar a tu departamento, él estaba ya instalado ahí, se fueron a vivir juntos muy rápido por lo visto. Casi me dejó inconsciente, tuve que irme corriendo como un cobarde. Después de eso ya no te busqué más… Soy un imbécil, porque me di cuenta después de mucho tiempo que siempre te amé – Siento que me duele el pecho, es una mierda revolver las cosas del pasado, ya no te quiero seguir escuchando – Todas las hermosas palabras que me dijiste en ese tiempo, siguieron resonando en mi por muchos años… Incluso cuando te vi hace unos días… El corazón se me disparó.
-: Bueno, ya, suficiente – te interrumpo – No me interesa qué pasó después, o que pasa ahora, lo hecho, hecho está, fin del tema. ¿Me llevas o no?
-: ¿Me puedes perdonar? – te miro y me quedo mudo, estás llorando, ¿cómo pasó esto?
-: Desde el momento que olvidé nuestra historia te perdoné, no tienes que sentirte mal, no voy a guardar rencor, ¿ok? Ya fue – Apoya la cabeza sobre el volante y comienza a sollozar, oh no, no, no… demonios, odio tener que pasar por esto. Una parte de mí se ablanda, siempre soy así, no me gusta ver a la gente sufrir. Le acaricio la cabeza apenas – Bueno, bueno, ya está, no dramatices perra, no es para tanto, nadie se murió.
-: Es que… uuggh… yo pensé que todo estaba enterrado, pero te vi y… te vi… y se me movió el piso, tembló todo dentro de mí – me agarra la mano y me la besa, mientras sus lágrimas mojan mi piel, es algo que me disgusta bastante, así que con cuidado retiro mi preciosa extremidad. Saco un pañuelo y se lo alcanzo – Esto está mal… - decís ahogado.
-: No seas idiota, no te pongas así por una historia que tiene más de una década. Tomate un par de cervezas hoy y bam, listo – empieza a sonar mi celular, es Jean, le atiendo - ¿Hola?
-: Hola, Levi, ¿estás bien? ¿Vas a venir? – miro la pantalla del cel, ¿en qué momento se hicieron las diez y media? En tu voz se nota la ansiedad.
-: Sí, sí, disculpa, estoy yendo en este momento, es que… me encontré con un amigo de hace años, nos pusimos a conversar y me olvidé de la hora, ya estoy en camino. Perdón la demora.
-: No, no te preocupes, te espero todo lo que necesites, yo me voy a quedar aquí, no me voy a ir.
-: Ok, dale, ya llego, anda pidiéndome un daikiri, ¿dale?
-: ¿De durazno nevado?
-: Exacto… see you – que buen chico, Jean, después te doy una galletita de recompensa. Corto.
Mike ya se secó las lágrimas y está más recompuesto.
-: Bueno, perdón, te demoré, ahora te llevo – dice, me devuelve el pañuelo y pone en marcha de nuevo el auto.
Finalmente no me dice más nada y me deja a una cuadra del bar. Suspiro al bajar y prendo un cigarro de inmediato. Con pasos ligeros llego al lugar, de entrada el ambiente me encanta, suena fuerte el rock metal, para mi sorpresa y gusto la banda "In this moment", seee, esto es genial. Ahí me doy cuenta, es un bar gay, lleno de tipos, travestis y trans, camino por las mesas hasta que lo veo agitando una mano. Me acerco con una sonrisa, las copas ya están sobre la mesa, está cerca del escenario, ¿me pregunto qué clase de show tendrán?
-: Hola, Levi – me dice Jean sonriendo de oreja a oreja, su actitud me hace acordar a un cachorrito esperando por su dueño, juro que le veo las orejitas y la cola que se agita detrás – Estás muy lindo, como siempre – Me habla fuerte porque la música está un poco alta.
-: Gracias, tú también – le devuelvo el cumplido, que es totalmente cierto, esta vez tiene un look más relajado, un jean con algunos rotos muy cool, una remera celeste mangas largas, con una camperita de hilo de un celeste más fuerte, no me equivoqué, tiene linda espalda, el cabello algo despeinado y se puso un rico perfume, el mismo que usa mi Eren, Black Xcess de Polo. Tomo la copa y me tomo la mitad del daikiri casi sin pensar, la verdad estoy un poco cabreado por la situación con Mike y necesito aplacar mis emociones, así que hoy voy a tomar sin culpa.
-: ¿Estás sediento?
-: Mucho – le respondo de inmediato.
Pronto estamos conversando animadamente, hablamos de *Shingeki No Kiojin (*Ataque a los titanes), la verdad me enganché con ese manga hace unos días, y Jean es un gran fanático, así que la charla es bastante estimulante. No sé en qué momento ya vamos por la cuarta copa, y yo empiezo a sentir esa sensación que me recorre la espalda, es como si mi cuerpo se ablandara de a poco, sin dudas el alcohol está empezando a invadirme. Pasamos a un vaso enorme de cerveza negra, esto no es muy bueno, tengo que empezar a moderarme un poco, no es la idea terminar dando asco de borracho. De pronto empieza a sonar Jeffree Star, tiene temas muy buenos, "So fierce" y luego "I´m gergeous". Jean se levanta y me invita a bailar, acepto, después de todo vine a pasarla bien. La pista está algo llena, pero todavía hay lugar para bailar tranquilos. Jean es más alto que yo, me saca fácil una cabeza, y se mueve bastante bien, seguimos conversando y riéndonos, la verdad es un muy buen momento. Me retiro un segundo al baño y pronto vuelvo. Hay unas locas divinas a un costado, con unas pelucas y unos tacos espectaculares, los dos nos quedamos embobados mirándolas, luego nos empezamos a reír.
-: Me gustaría verte con peluca y tacos – me dice Jean divertido.
-: Con tacos puede ser, peluca no, no da, ja, ja, ja.
Volvemos a la mesita y seguimos con una ronda de mojitos, no es lo que más me gusta tomar, pero ante la insistencia de Jean que dice que aquí los preparan más que bien, acepto.
-: Voy un segundo al baño – me dice mi acompañante y se retira. Yo muevo la cabeza al ritmo de "Beat Drop" de Simon Curtis, realmente es un tema muy divertido. Cuando siento que me susurran al oído con una odiosa y conocida voz:
-: ¿Así que ya estás engañando a tu noviecito, desgraciado?
Me giro de inmediato y le dedico una mirada asesina. ¿Qué carajo les pasa a mis ex el día de hoy? ¿Se pusieron de acuerdo para arruinarme la noche? Me mira con sorna, y sí con celos, celos que ya no tiene derecho a sentir. Al toque un jovencito muy agradable se acerca y se le prende del brazo.
-: Hola – saluda animado - ¿Quién es, amor? – Casi que me agarra un ataque de risa, Erwin siempre se quejaba de los adolescentes y sus comportamientos infantiles y mírenlo ahora, anda presumiendo a un mocoso de no más de 18 o 19.
-: Ah, un viejo amigo – le dice con cara de hastío. Pero no me quita los ojos de encima, quiere ver mi reacción, pero la verdad es que me alivia que esté con alguien así no me molesta más.
-: Preséntamelo – le pide el jovencito ansioso, pero Erwin lo ignora.
-: Hola, Levi, mucho gusto – le digo y le extiendo la mano con cortesía, el joven me la agarra enérgicamente.
-: Amor, vamos a la barra, ya te pedí un trago – le dice el bonito púber, al parecer su instinto le dice que es mejor llevárselo, oh, jovencito no sabes cuánto te agradezco.
-: Fue lindo saber de ti, nos vemos, bye bye – digo de inmediato y los saludos a ambos moviendo la mano. Erwin me dirige una mirada muy seria, pero se aleja con el muchacho guindado de su brazo. Lo miro de reojo y se gira para señalarme con sus dedos a sus ojos y luego a mí, "te estoy observando", o algo así es el mensaje, amorosamente y con una candorosa sonrisa le enseño el dedo del medio. A los pocos segundos vuelve Jean. Bueno al menos el universo sincronizó las cosas para que no se pusieran más complicadas, de todas maneras siendo ya más de la una no voy a quedarme demasiado, menos si Erwin anda rondando la zona.
Nos tomamos un trago más, un Gancia con frutilla y Sprite y seguimos conversando. Justo siento vibrar mi celu. Lo miro, oh, un whatsapp de Eren.
"Ya estamos en el boliche, te vamos a estar esperando. ¿Qué tal tu salida?"
"La estoy pasando de maravilla, en un rato voy"
-: ¿Otra fiesta? – me dice Jean algo desanimado cuando me ve escribiendo.
-: No, un grupo de amigos que me espera en un antro, quedé que después de venir acá iba a pasarme un rato.
-: Oh, ¿ya te tienes que ir?
-: Enseguida – le digo y aunque intenta se nota decepcionado. No te pongas así cachorrito, pero cuando Eren me llama no puedo decirle que no, entiendeme. Igual ya estoy más que achispado, a pesar de que hemos bebido con tranquilidad, ha sido bastante debo admitir, no es que me sienta mareado ni mucho menos, pero es evidente que me picó el bichito de la alegría. Después de una media hora, ya me pongo de pie, Jean me acompaña. Me alegra no cruzarme de nuevo al idiota de Erwin. Caminamos algunas cuadras, prendo un cigarro y seguimos conversando, ya nos reímos por reír. Finalmente llego a la avenida y trato de buscar algún taxi libre, son las dos de la mañana.
-: Ey, la próxima – Ajá, el cachorro, ya dio por sentado que hay una próxima salida – Quédate conmigo hasta el final, ¿sí? – lo miro y me parece muy tierno, tiene las mejillas encendidas.
-: Bueno, ya vemos – le digo, al fin para uno – Bye, Jean, ten cuidado al volver.
Cuando estoy por subir se acerca rápidamente y me agarra de la mandíbula para darme un *pico (*leve beso sobre los labios). Lo miro sorprendido y él agacha la cabeza.
-: Perdón – me dice avergonzado – Es que ya no me aguantaba.
-: Whatever – le respondo con sequedad – *See you (*nos vemos) – y subo al auto. En poco menos de veinte minutos ya estoy ingresando al antro. Está reventando de gente. Entre el aire frío que me pegó hace un rato, las luces, el humo, y los cuerpos refregándose por todos lados me siento un poco abrumado. Doy un par de vueltas hasta que encuentro al grupete, son seis, Eren, Mike, Peny, Kurose, Kiro y Coper. Están igual que yo, alegres, y con vasos de cerveza y aguardiente, los saludo y ya me calzan un vaso en la mano. Están poniendo música electro, y como siempre todos babeándose por cualquier faldita que pasa cerca. A estos hombres les falta sexo evidentemente.
-: ¿Y qué tal tu vida de soltero? – Le pregunta Mike a Eren, cuando no provocando el idiota – Es fácil teniendo a Levi en la casa, ¿no? Es ordenado y cocina como los dioses.
-: Ah, sí, es un gran aliado – dice Eren y me rodea con un brazo por encima de mis hombros.
-: Hacen linda pareja – ataca de nuevo Mike, oh, no, ya está borracho el idiota. Todos se empiezan a reír.
-: Nooooo, se me cae un ídolo – dice Coper, un cuarentón algo panzón y que suda mucho.
-: Ya sabía que Eren pateaba para los dos lados, pero no sabía que Levi era de esos – Se carcajea Kurose, un cincuentón, el más grande del grupo, canoso y blancón.
-: ¡Qué rayos! Si a este le gustan las vaginas más que la cerveza – agrega Kiro, él que siempre tiene un humor más vulgar que canapé de polenta. Eren ríe, pero está incómodo, me suelto de su agarre y decido tomar el toro por las astas, éstos pelmazos no saben con quién se metieron.
-: No sé ustedes, pero parece que les gusta el olor a bolas – les largo sin anestesia y me miran sorprendidos – En vez de perder el tiempo con ancianos me voy a cazar algo, vean y aprendan – y me alejo un poco del grupo, observo atentamente hasta que encuentro a una hermosa mujer que está con varias amigas, me acerco sonriendo, con esa cara de inofensivo que suelo tener.
-: Buenas noches, hermosas, ¿es mi idea o San Pedro les dio el día libre a sus ángeles? – Bueno no es la frase más novedosa, pero provoco un par de risitas y la linda morocha me mira coqueta – Mi nombre es Levi y estoy con ese deplorable contingente de vegestorios – digo señalando al grupete – Me preguntaba si es que ustedes, bellas damas, podrían hacerme un favor enorme como una casa. Ellos dicen que no soy capaz de conseguir que bailen un tema con nosotros, una especie de apuesta. ¿Será que podrán ayudarme por favor? - se vuelven a reír y miran al grupo mientras se mandan miradas cómplices entre ellas – Les juro que es un tema nada más, no me obliguen a usar mi mirada especial al mejor estilo gato con botas…
-: A ver, ¿cómo es esa mirada? – dice la morocha, yo agacho la cabeza y me hago el avergonzado, pero al fin trato de mirarlas tiernamente mientras hago una morisqueta con mi cara. Todas estallan en carcajadas.
-: Bueno, no sé – dice una rubia, no muy convencida.
-: Sólo un tema chicas, es todo lo que les pido, y podré morir en paz.
-: Bueno, vamos – se anima la morocha, y le sonrío espléndidamente.
-: Ustedes son unos soles, realmente, bellas y buenas, es la mejor combinación – Todas vuelven a reír.
-: No somos tan buenas – dice otra morocha petisita – Somos malvadas… - todos reímos, de reojo veo como el grupete me mira con cara de carnero degollado.
-: Oh, entonces eso es mucho mejor – les digo y les guiño un ojo, después les hago señas de que vengan y los veteranos se acercan con alegría – Después me agradecen – les digo triunfal y me acerco a la bonita morocha, que tiene un vestidito negro corto, unas botitas cortas de esas que están tan de moda ahora, el cabello en una trenza, los ojos esfumados en tonos grises, tiene unos bonitos iris marrones claros, y unos labios carnosos, las uñas pintadas de fucsia furioso y esa encantadora mueca de inocente. Nos ponemos todos a bailar, y la verdad es que de un tema pasamos a otro y a otro y a otro. Pronto la morocha está pegada a mí bailando frenéticamente, es un amor, con una vocecita diminuta que te da ganas de corromper. No, no me gustan las mujeres, no me provocan, pero las admiro, me encanta mirarlas, me gusta escucharlas, y sobre todo sin son delicadas y femeninas. Además después del segundo shot de aguardiente el alcohol ya está corriendo raudo por mi cuerpo. Un par de sus amigas se excusan y se van al baño, ya sé que no van a volver, así que Kurose, Eren, Mike y yo, afortunadamente seguimos bailando. La rubia se le refriega por todos lados a mi hermoso Eren y él no da puntada sin hilo, aunque me molesta un poco, estoy más concentrado en mi morocha que se contonea deliciosamente. Mataría por tener las caderas de esa hermosa mujer. Ya nos hemos presentado, se llama Yuki, tiene 26, es abogada, le gustan los gatos, y no toma cuando sale, así que tengo que tomarme yo solito la cerveza que me alcanzaron recién. La música empieza a espesarse, a ralentizarse y baja la intensidad, será porque ya son las cuatro de la mañana. Yuki empieza a tocarme con algo más de confianza y yo la dejo. Sé soy un hombre que resalto un poco, me visto bien y tengo el don de la palabra. Se me acerca furtivamente un par de veces y me susurra un par de cumplidos "Eres muy lindo, que rico hueles, ese pantalón te queda tan cool", cosas por el estilo, y yo se los devuelvo todos, hasta que en un momento me besa tentadoramente, la abrazo con delicadeza y profundizo el beso. Así son las mujeres, besan delicadamente, con suavidad, es obvio que el alcohol me está afectando, pero también lo estoy disfrutando, y por lo visto ella también. Sus brazos me rodean la nuca y seguimos disfrutando de nuestras bocas, sabe a tuti frutti, como Bianca, mi novia del secundario, me hizo recordarla. Cuando nos separamos por un poco de aire me sorprenden las miradas que me echan Eren y Mike, parecen espantados, y yo me río estúpidamente. "Besas tan rico", dice ella algo ruborizada, es realmente divina, como una muñequita, me encanta, "Y eso que no usé toda mi habilidad", le digo zalameramente. Justo empieza a sonar "Sexy Back" de Justin Timberlake, oh sí, mi cuerpo se mueve solo, y con Yuki volvemos a devorarnos las bocas. Después de un tiempo que no puedo definir, siento que me tocan en el hombro, es Eren.
-: Nos tenemos que ir – me dice con seriedad – Coper se acaba de descomponer, ¿te quedas o qué?
-: No, voy con ustedes – le respondo de inmediato – Sorry, Yuki – le digo a mi dulce mujercita – Uno de los muchachos ha caído en la lucha y hay que socorrerlo.
-: ¿Me das tu número? – Oh, no, le doy mi número pero cambio el último dígito, es al vicio, no quiero crear más expectativas falsas. Nos damos un último beso y muy sonriente me voy por detrás del grupete que ya se ha alejado bastante.
.
By Luna de Acero… traviesa…
