Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Un mimito, hoy doble actualización para el fic. Ahora si las cosas empiezan a cambiar un poco, espero mis reviews después de esto, si? Muchas thanks. Enjoy.

Disclaimer: Solo utilizo los nombres de los personajes creados por Isayama Hajime, la historia es original mía y está en su país de origen reservada con derechos de autor, sin fines de lucro, solo para entretenimiento.

Advertencia: Lime, salseo, palabras vulgares y altisonantes.

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"REGALAME RECUERDOS QUE NO DUELAN..."

Anónimo

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Cap 5. Pasado doloroso

El aire está más frío aún, o será que adentro hacía mucho calor, como sea, ya estoy bastante intoxicado con las bebidas de toda la noche. Estoy cansado, sólo quiero irme a dormir.

Subo al auto de Eren, atrás vienen Kurose y Kiro, Coper y Peny van con Mike. Hacemos la ronda para dejarlos en sus respectivos hogares y volvemos a la casa. Mi jefe está bastante calladito, y a mí la verdad la cabeza me da vueltas así que ni amague de dar conversación, solo pongo algo de música del lcd, no sé ni qué aprieto, creo que algo de Marilyn Manson.

Llegamos a la casa, paso por la cocina para tomar algo de agua fresca, para despabilarme un poco, siento los pasos detrás de mí de Eren, me sorprende ver que toma una botella de champagne.

-: ¿*Lemon champ? (*una medida de champagne con una bola de helado de limón) – me dice mientras va a buscar unas copas, lo que me faltaba, las burbujas del champagne.

-: Bueno… - sé que me estoy arriesgando, pero, ¿qué es lo peor que puede pasar? Saco el helado de limón del frezeer y traigo una cuchara. Pronto estamos bebiendo de nuevo.

-: Sí que te divertiste, ¿eh? – me dice pero con algo de reproche. Lo miro con curiosidad.

-: ¿Tú no? – le pregunto, extrañamente no me responde, ¿qué pasa? Nos tomamos dos copas de lemon champ y ya siento los efectos devastadores, ahora sí es como si estuviera flotando.

-: ¿Otro? – me dice y noto su nariz y las mejillas rojas, creo que ha sido mucho para él también.

-: No, no, suficiente, una copa más y no respondo de mis acciones – no me conoces pero digo la verdad, además cuando bebo mucho el alcohol me pone un poco cachondo y tenerte cerca es más que riesgoso, es más ya me estoy sintiendo bastante acalorado.

-: Ah, qué lástima, porque justo estaba por tomar un vinito exquisito… - me dice melodiosamente y por primera vez desde que volvimos lo veo sonreír, eso me alivia.

-: ¿Qué vinito? – pregunto algo mareado.

-: Pinot Noir "Cincuenta Y Cinco", cosecha 2013, de Chacra.

Me relamo de antemano, nunca lo probé, pero escuché las críticas.

-: Bueno, una copita.

Te veo sacar la botella de una bodeguita que está en un costado de la cocina y dos copas.

-: Vamos – me dice, y yo lo sigo como un perro faldero, lo veo subir las escaleras ¿Qué carajo?

Entramos a su habitación y no tengo ni la más pálida idea de qué hacemos ahí. Deja el vino sobre un mueble y veo que tiene un frigobar, que extraño, no recordaba haber visto uno la última vez. Lo abre y saca un par de latas de refresco tónico.

-: Limpiemos el sabor del champagne con esto – me dice y se sienta al lado mío, en su cama. La lluvia se volvió más fuerte afuera. Prendemos un par de cigarros y nos quedamos bebiendo en silencio.

-: No me gustan los días de lluvia – confiesa de repente.

-: ¿Ah no? A mí me encantan, me inspiran – le respondo en automático, todavía siento la cabeza embotada, y definitivamente es el alcohol porque me da la impresión que puedo sentir que la pieza empieza a subir de temperatura por su cercanía.

Ya después de la segunda lata, soy consciente que estoy borracho, borracho que doy asco, y aunque el alcohol debería ayudarme, no puedo olvidar, es imposible. Entonces empiezan a volver todos esos dolorosos recuerdos… me atacan sin parar… Después de todo es una noche atípica.

-: ¿Estás bien? – pregunta, siempre hace esas incómodas preguntas que me torturan. Así que no voy a responder - ¿Quieres hablar? – Se acerca un poco a mi lado y me pasa su cigarro, es como una especie de ritual, algo que se vuelve cada vez más habitual… casi necesario, así que acepto, de solo pensar que voy a poner mis labios donde antes estuvieron los suyos me estremece.

-: Tenía doce… - digo, mientras levanto la barrera, como el dique que abre las compuertas porque está a punto de explotar, después que la lluvia de lágrimas internas ha colmado su capacidad – Cuando me di cuenta que me gustaban los chicos… Me gustaban… mucho… En ese tiempo no teníamos internet, ni la gente era tan *open mind (*de mente abierta)… a veces creía que era una falla en mí, sí, yo había venido fallado de fábrica… Una vez uno de mis compañeros de tercer año, ya tenía quince para entonces, me acusó delante de todos, dijo que yo era raro, y se comenzaron a burlar. Porque hablaba poco, no había tenido novias, en fin, boludeces espantosas de los jóvenes pavos… Así que encaré a la más linda del colegio… ja, ja, ja – me rio con tristeza, con esa sonrisa que corrompe los rostros – Yo… era bueno para conversar… le dije lo que ella esperaba, me hice el seductor y dio resultado, así que andaba con esa belleza de la mano… yo no odio a las mujeres, al contrario las admiro, son tan fuertes, lindas, delicadas, divertidas, no lastiman… sus besos eran dulces, con sabor a tuti fruti, todavía me gusta ese sabor en los chicles… Me gustaba besarla frente a todos… era mi escudo protector, después de eso no me molestaron más, hasta me elogiaban los muy estúpidos… no me gustaba ninguno de ellos, eran tan superficiales e hipócritas… como yo… sin quererlo, sin ser consciente, me había convertido en uno de la manada… Acepté mi destino, de camuflarme, ocultar lo que me pasaba… Sí, me gustaba un profesor… Petersen era el apellido, era de lengua y literatura, siempre me gustó leer, y sus comentarios, tan atinados e intelectuales, me envolvían como una telaraña… vivía soñando que se me declaraba y escapábamos juntos, yo tenía una imaginación muy activa, incluso escribí un par de historias al respecto en un cuaderno borrador que luego incendié para no dejar pruebas… hasta que se puso de novio con la de biología… ja, ja, ja, Me rompió el corazón sin saberlo… fue… la primera vez que sentía algo cercano al amor… Para cuando tuve dieciséis rompí con esta linda muchachita, pasa que ella quería sexo, y… yo no podía, por más que nos divertíamos tanto, de tantas maneras, incluso los besos que eran muy lindos, pero mi corazón estaba muy lejos de amarla, mi cuerpo… no la deseaba… Lloró mucho, y eso me destrozó, no quería hacerle daño, pero lo hice… Igual la vida te hace pagar cada uno de los errores que te cometes y con creces… - bebo un sorbo de mi lata que paulatinamente empieza a calentarse.

-: ¿Por qué dices que la vida te hace pagar tus errores? – ¿Eres curioso, no? Pero hoy te lo permito. Fumo y mi mente divaga un poco entre los haces de humo blanco.

-: A fines de ese mismo año, mi viejo perdió el laburo, era banquero, hubo malversación de fondos y cerraron la sucursal, pagaron justos por pecadores, ya tenía como cuarenta y pico, te estoy hablando de hace catorce años, en ese momento el mundo laboral te consideraba un veterano inservible. Así que se deprimió, todavía nos faltaban dos años de hipoteca para terminar de pagar la casa, y éramos tres hermanos para mantener. Quise trabajar pero no me dejaron, hasta mi madre salió a buscar trabajo, ocasionalmente limpiaba casas para juntar para la comida… fueron tiempos muy complicados. Entonces, por primera vez vi a mi papá comerse el orgullo y hablar con mi tío… - hago una pausa, es como si pudiera verlo parado frente a mí y siento escalofríos – Kentaro Ackerman… Kenny, le decían. Mi tío era soltero, tenía casi cuarenta, trabajaba en una minera, ganaba brutalmente bien a comparación nuestra, y tenía una vida holgada. Había comprado un bonito departamento en el centro, sobre la calle Bilboa arriba, amplio, donde vivía a gusto. Era un hombre alto y arrugado, transpiraba mucho con el calor, un poco parco, de esos que no tienen cara de buena gente, pero sus compañeros lo querían, tenía muchos amigos. Mi padre le pidió que lo ayude con la hipoteca, que le iba a devolver apenas pudiera. A pesar de que tenía recursos de sobra no le respondió de inmediato, le dijo, "lo voy a pensar…" Después comenzó a invitarme a su casa, para que lo ayude a limpiar, para que le cocine, yo siempre tuve buen instinto para hacer buena comida, y como quería colaborar para que finalmente ayudara a mi familia, acepté. Incluso un par de veces me ayudó con la tarea de química orgánica, sabía muchísimo, era ingeniero industrial. Al poco tiempo, lo ayudó a mi viejo a entrar en la minera como administrativo, pero aún así el sueldo era bajo, tenía que ir escalando de a poco, no alcanzaba para todos y todo lo que había que pagar… Entonces, una tarde lluviosa de mayo, fría como pocas, que llegué mojado a su casa con unos mandados que me había pedido, puso una toalla sobre mi cabeza y me alcanzó una remera de las suyas, que me quedaba grande… Me dijo que era un joven muy bien parecido, que si él hubiera sido así de lindo ya estaría pinchando a cualquier mujer que se le cruzara, empezamos a hablar de relaciones, mujeres, la vida en general… y entonces en un punto me miró muy serio, con esos ojos obscuros y chiquitos que tenía y me dijo, cuéntame la verdad, Levi… sabes que puedes confiar en mí…

Tomo un largo sorbo de mi refresco, tan largo que se termina, y algo mareado agarro otra lata ¿Hasta dónde llega tu necesidad de saber? ¿Hasta dónde llega mi necesidad de contar?

-: La cosa es que se lo terminé confesando, lo de mi profesor, lo de mi pobre novia-pantalla, lo mucho que me aterraba que alguien supiera, esa tarde fue como si hubiera dejado una mochila de mil toneladas a un costado, fue tan agradable, el me miró con alegría, con comprensión y me dijo que podía confiar en él, que mi secreto se moría ahí. Jamás se lo había dicho a nadie, fue… liberador… me dijo que no le importaba, que cuando necesitara hablar fuera con él, sabría entenderme y escucharme, y así fue… Yo estaba… casi feliz… Después de eso compartimos muchas tardes de merienda y charlas, él siempre era tan comprensivo y me aconsejaba tratando de apoyarme en mis proyectos, aunque me insistía que no me sincerara con mi familia, que no lo entenderían, mi padre menos que menos, porque él siempre fue homofóbico extremo… mis primeros cigarros, mis primeras cervezas y vinos los compartí con él… pero por alguna razón, a pesar de lo bien que se llevaba conmigo y con mi familia, no se decidía a ayudarnos y ya habían pasado un par de meses, la hipoteca estaba en rojo, y recibimos una notificación del banco del pre desalojo, entonces ese mismo día, que justo salí temprano del colegio porque el profesor de inglés había faltado a clases, y un poco envalentonado con la confianza que había adquirido nuestra relación en ese tiempo, lo fui a visitar y le dije sin titubear que nos ayudara, que íbamos a perder la casa… yo le llevé la nota del banco a escondidas de mi padre…

Hago una pausa larga, y Eren me dió otro cigarro, fumo, fumo y fumo…

-: ¿Y qué sucedió?

-: Puso su mano arrugada y algo transpirada sobre la mía y me dijo sin que le temblara la voz, "Tranquilo, niño, yo los voy a ayudar, si me ayudas primero a mí… de todas maneras a ti te van los hombres ¿no?..." Pensé que me estaba haciendo una broma, que era una de sus tantas tonterías, pero cuando torpemente me quiso besar, me di cuenta que era la triste realidad… Me alejé, molesto, dolido y me miró muy serio, de pronto me di cuenta que en ese momento estaba viendo al Kenny real, no al que creía que había conocido, ése solo estaba pintado por encima… "si te vas ahora", me dijo casi gruñendo, "ya sabes lo que va a pasar… va a ser tu culpa…" así que… tuve que quedarme… - todavía siento su respiración resoplando encima de mí, las pesadillas recurrentes con la piel siempre húmeda y sudada, su lengua como una babosa invadiéndome, el olor desagradable de la colonia inglesa, tocarlo por obligación, ese cuerpo que me repugnaba y fingir que la pasaba bien, porque ya sabía que a la menor mueca de asco iba a dejar a mi familia a la deriva.

-: Levi… - me llama con congoja en la voz y lo miro sin entender qué le pasa – Ese era un tremendo hijo de puta.

-: Sí… lo era… tres años… - digo casi agónicamente – Tres años de mierda… que no se pueden borrar con nada… después conseguí trabajo, le ofrecí el dinero, a veces funcionaba, a veces no… casi nunca… No sé en qué momento me perdí, me miraba al espejo y no sabía ni quién era… no le bastaba con que fuera tres veces por semana a quedarme a dormir, también se venía a mi casa los fines de semana. Mi viejo empezó a sospechar, hasta que una noche nos encontró en la cocina, casi de madrugada, mientras ese viejo repugnante me sometía y yo con lágrimas en los ojos cubría mi boca para acallar el dolor. Pero, yo era fuerte, o eso creía, yo podía vivir con esos tres años asquerosos, yo lo podía soportar, lo que no pude aguantar fue la mirada de repulsión y decepción de mi padre. Estaba aterrorizado, no sé cómo no me desmayé en ese mismo momento… Entonces el viejo corrupto, en medio de sus balbuceos incoherentes, perdido en el alcohol, que más tarde entendí que era su vía de escape, porque nunca me agarraba en mi casa si no estaba borracho, claro, era para después echarle la culpa a la bebida y a mí, dijo que yo lo había seducido, que prácticamente lo había obligado, que la soledad, que un montón de idioteces… y mi padre, le creyó, aunque me vió destruido, aunque sabía que yo era menos que una sombra en la casa desde hacía mucho, aunque vio las marcas de sus dedos sobre mi cuerpo, prefirió creerle a "nuestro benefactor"… Me golpeó varias veces, hasta que mamá lo detuvo, pero yo no sentí nada, no me llegaba su rabia… de los días después no me acuerdo mucho, estaba como en shock, temblaba ante el mínimo ruido, me encerré en mi pieza. Sólo sé que se me acercó en un momento y me dijo, "eres la vergüenza más grande de la familia, levanta tus cosas y vete, no te quiero ver nunca más por acá, y si puedes… trata de morirte…" Apenas pude armar un bolso con algunas prendas, mi vieja me tiró unos billetes mientras lloraba a mares y me fui. Me alquilé una pieza asquerosa, en un lugar de mala muerte y pasé un par de meses así… Nunca más los vi después de eso… Al viejo repugnante sí, me acosaba, me esperaba a la salida del laburo, de la facultad, que justo había empezado y tuve que dejar de asistir porque me daba vergüenza que me siguiera por el campus, me atosigaba, lo rechacé hasta el cansancio… hasta que no pude más y descargué toda mi frustración en él, un día nublado, lo herí con mis palabras venenosas de la peor manera… entonces después de eso… se dio media vuelta… se fue y se ahorcó… No fui a su funeral, pero estoy seguro que con su cuerpo corrupto también se enterraron todas mis esperanzas de ver a mamá y a mis hermanos de nuevo… A los pocos meses me llamó un abogado a la sucesión, me había dejado el departamento a mi nombre, así que lo vendí y me compré el mío… A veces… en verano, cuando hace mucho calor… por las noches… todavía siento su aliento sobre mi nuca y me dan ganas de vomitar…

Siento los brazos de Eren que me envuelven contra su cuerpo cálido y me dejo arrastrar, hoy no voy a oponerme, si quiere consolarme por mí está bien. Igual ya no siento nada, miro esas imágenes del pasado como si le hubieran sucedido a otro, no a mí. Pero si me sorprende escuchar un quejido, lo miro, y tus hermosos ojos aguamarinas están húmedos, caen las lágrimas sin parar y eso me despabila un poco.

-: Oi, Eren – le digo mientras me incorporo y con el pañuelo que horas atrás usó Mike le seco el rostro – No es para tanto, ya lo superé, está muy lejos de mí ahora… es sólo un sentimiento nostálgico, eso es todo.

-: No sé cómo hiciste para sobrellevar toda esa mierda… es muy injusto…

-: Que se yo… esta vida es así, lastimamos y dejamos que nos lastimen… no hay que darle demasiadas vueltas, es lo que me tocó, fin. Se terminó el refresco – digo mirando mi lata vacía - ¿Podemos abrir ese vino que decías?

-: Buno – me dice, mientras se traga un poco los mocos que se le aflojaron recién y se pone de pie para buscar la botella. Yo me pierdo un rato en las gotas que resbalan por la ventana, es linda la vista, aunque obscura, no deja de ser hermosa.

Trae las copas, me pregunto para qué, podríamos tomar del pico, a estas alturas, no me molesta. Enciendo otro cigarro, va a quedar impregnado el olor del vicio, pienso, mientras considero si el arosol antitabaco podrá con esto o tendré que sacar las cortinas y ponerlas a lavar, y la ropa, y las sábanas, y tal vez mi alma también…

Bebemos en silencio, el líquido rojo es de lo mejor, hasta tiñe un poco el cristal, es sublime.

-: Quiero preguntarte algo – me dice ya más calmado, y mi silencio le da pie - ¿Por qué besaste a la mujer esa?

-: Era súper agradable – le respondo casi automáticamente – Me… me gusta cómo besan las mujeres, son suaves…

-: Estabas muy concentrado en ella en la pista…

-: Sí, el beso estuvo bien. Pero no me excité, sólo quería… besar a alguien supongo, eso… ¿Qué? ¿Te sorprendió? – le digo sonriendo.

-: Un poco… - lo miro divertido, no sé cómo a estas alturas todavía hilvano un poco de coherencia.

-: ¡Qué estúpido! – Hablo con un tonito condescendiente - ¿Por qué te sorprende?

-: Bueno, cómo no… Dices que eres gay, pero vas y baboseás a la primera loca que se te cruza ¿Qué onda?

-: ¿Y cuál es? ¿Transgredí alguna ley cósmica o algo? – Digo y termino la copa que enseguida llena de nuevo sin pedírselo – La verdad es que… también estaban tus amigos, y ya habían empezado con sus idioteces, de que vivimos juntos y esto y aquello, no te voy a mentir, sí, tenía ganas, pero con eso también les cerré bien la boca, así ya no te molestan… - No sé por qué te confieso eso.

Pasan unos segundos mientras bebemos saboreando ese exquisito elíxir.

-: ¿Te puedo besar?

Te miro sonriendo, sin duda estás borracho, igual que yo.

-: El gran Don Juan: Eren Jeager, pidiendo permiso para besar a un hombre, ja, ja, ja, es casi como el título de la revista "Chusmeríos", ja, ja, ja – ni sé por qué me río. Se acerca a mí de golpe y me agarra de la nuca con sus dos manos, como si tuviera miedo de que me fuera a ir a alguna parte, hoy no voy a huir. Me besa delicadamente, casi como un beso de la secundaria, se me revuelve la panza, aunque ya la tenga dada vuelta hace rato. No quiero profundizar el beso o esto se va a ir a la mierda, así que me separo un poco luchando contra mis propios deseos, necesito algo de voluntad para no perderme y agradezco estar semi consciente aún.

-: ¿Y? – Me pregunta mirándome fijamente - ¿Mis besos son mejores?

-: ¡Cualquiera! – Digo divertido, mientras bebo de nuevo - ¿Estás rindiendo un examen o qué?

-: Quiero saber…

-: Igual eso fue apenas un roce, ni siquiera califica como un beso.

-: Pero ya nos habíamos besado antes ¿o no? – Me río de nuevo, estoy nervioso.

-: Besás bien… estás para un… ocho, supongo, ja, ja, ja – me carcajeo de mi propia estupidez.

-: ¿Y qué me falta para el diez?

Me pongo serio de repente, por un momento se me fue la risa. Corro la mirada al piso, de pronto las baldosas son de lo más interesante.

-: Amor… - respondo apenas - lo besos con amor… son los únicos que se pueden calificar con diez. Ja, ja, ja, ¿Te das cuenta las idioteces que estamos diciendo? Este vino es una… - me besa de nuevo más apasionadamente y se me prende la luz roja en la cabeza, es como una sirena de ambulancia. Te escucho resoplar agitado, tanta soledad te está afectando el coco, pienso.

-: De-detente – susurro muy bajo y lo empujo con poca fuerza.

-: Little L… - cierro los ojos, porque así siento mejor las oleadas de satisfacción que me produce tu voz, cuando me invocas de esa manera, bueno, perdido por perdido… vuelve a besarme de esa forma necesitada que hace que se me erice la piel… bueno, no es tu cumpleaños, pero te voy a hacer un regalo, que en el fondo también es un poco para mí – Little L…

-: Sshhh – susurro mientras pongo unos dedos sobre tus labios, ya no quiero escucharte, me derrito – Cierra los ojos Eren… y prométeme que no los abrirás, ¿Ok? Por rato nada más…

-: ¿Eh? – Me dice aturdido, las mejillas encendidas por el licor - ¿Qué?

-: Hazme caso, no hables y cierra los ojos. Te va a gustar.

Te veo hacerme caso, como buen niño, me pregunto qué tan borracho estarás, si eres de los que se olvidan las cosas o si verdaderamente te da igual, no sé. Dejo la copa sobre la mesa de luz y me deslizo hasta el piso para terminar arrodillado ante tu figura. Me apoyo sobre tus muslos y abres los ojos.

-: ¿Qué? – repite la pregunta, es como si se se hubiera quedado atorada en la garganta.

-: Cierra los ojos de una vez – le digo molesto, en serio, repetir las cosas me crispa los nervios, pongo mis manos sobre sus ojos, escucho a la lluvia incrementarse, el golpeteo de las gotas contra el cristal – Si los abres me voy a la mierda, y estoy hablando en serio, te pido, no sé, diez minutos, tal vez menos…

-: Bueno – me dice y se relaja un poco.

-: Pu-puedes imaginarte otra cosa si quieres… - me empiezo a sentir algo melancólico, pero en serio ya no puedo detenerme, está mal, empiezo a sentir angustia en mi corazón. No, no está mal, está pésimo, es la peor de las elecciones. Deslizo mis palmas de tu rostro y te veo hacer un esfuerzo para mantener los párpados pegados. Eres muy dócil, no estoy acostumbrado a eso, ninguna de las personas que me tuvieron antes me dejaron elegir, ni me dieron espacio, todas me avasallaron, me obligaron… y aunque yo ya estaba enamorado de ti desde hace rato, ahora que empecé a conocerte de verdad, incluso con todos los defectos, que no los esquivo en absoluto… siento que te puedo amar incluso más que antes… Ladeas un poco la cabeza y te escucho carraspear, uf, me quedé en el limbo, perdido en la tersura de su piel canela, en la sombra que proyecta su flequillo con la escasa luz azul del reproductor de DVD. Suavemente paso las yemas de mis dedos por su pecho, por encima de la camisa, apenas una caricia, pero más que nada para que sepa donde están mis manos… Tomó el cinturón de su pantalón y empiezo a desabrocharlo, lo veo apretar los labios, y aún más los ojos, pero está dispuesto a obedecerme, supongo que ya tiene idea lo que voy a hacer… Voy lento, lo más lento que me permite esta borrachera que necesito para anestesiarme un poco, pero que no me va a permitir olvidar nada… Y a pesar de que sabe lo que se viene… ¿va a dejarse? ¿No debería levantarse molesto y echarme a los gritos?... Bajo la cremallera, ya está algo animado "su amiguito" Con suavidad paso el dorso de mis dedos sobre la fina tela de su bóxer y lo siento reaccionar de inmediato… Encoge un poco los hombros, pero nada más, al fin y al cabo somos grandes, dos viejos prácticamente. Acaricio el borde de su ropa interior y cuelo algunos dedos sobre el elástico, que lindo cuerpo tiene, apenas una diminuta pancita, probablemente por todo el alcohol que bebe, porque se mata en el gimnasio, lo sé, lo siento corcovear un poco y sonríe, me quedo mirando sus dientes tan bonitos.

-: Tienes los dedos fríos – me aclara, es verdad, mis manos están frías y su piel está que arde.

¿Es tan natural para ti? ¿Es tan fácil aceptarlo? ¿Es porque tienes los ojos cerrados y te estás imaginando otra cosa? Tiro de la tela con algo de determinación y levanta levemente las caderas de la cama para ayudarme a deslizar su ropa por sus largas piernas. Y lo que sucede es adorable, porque se colorea su rostro hasta la punta de la nariz. Increíble, ya no sé hace cuanto no veía a un ser humano ruborizarse por algo o a lo mejor es el alcohol, pero supongamos que yo me creo que es una reacción natural, supongamos. Sacudo un poco mi cabeza y miro al frente. Estoy un poco sorprendido, creo que ahora empiezo a entender porque algunas mujeres lo persiguen tanto, es decir, tiene sex appeal y todo, pero tampoco es el premio gordo de la lotería respecto a bienestar económico. Como sea, a este "señor" hay que tratarlo con algo de respeto, no es para hacerse el loco. Me acerco y soplo un poco sobre la punta, y su cuerpo se resiente, lo que me causa algo de gracia, bueno, basta de torturas, estás esperando que atienda esta belleza. Primero lo toco con suavidad, agarrándolo con toda mi mano.

-: ¡Ough! Sí, están frías – vuelve a decir, pero mantiene lo ojos cerrados, quisiera decirte algunas cosas, pero vaya a saber lo que te estás imaginando y no quiero arruinarte el momento. Paso mi índice por la punta pegajosa y lo acaricio imprimiéndole mayor agarre, en un cadencioso vaivén, aunque ahora estoy más atento a las expresiones de tu rostro que a lo que pasa más abajo, porque tu rostro va a hablar por ti y me va a decir cuál es el mejor camino.

Bueno es hora de que mi boca entre en acción, hace tanto que no hago esto como yo quiero, y realmente no puedo creer que estoy por hacérselo a mi Jefe, al hombre que amo más que a nadie, no puedo creer que mis acciones puedan causar estas reacciones en tu cuerpo, en tu hombría, que ya está en su punto máximo de esplendor. Así que es hora que mi lengua cobre protagonismo. Voy a recorrer absolutamente toda su extensión, con suavidad, mordiendo juguetonamente, y cierro los ojos, porque quiero concentrarme en esos gemidos que estás tratando de apagar. Es inevitable esto me está poniendo a mil a mí también, pero me corto la mano antes de tocarme delante tuyo, primero está tu placer, mi dulce Eren. Cuando lo albergo hasta donde puedo, abriendo mi boca al máximo, apretando con mis labios, por fin te escucho soltar una honda exclamación de satisfacción. Me voy a tomar mi tiempo aquí, no hay apuro de todas maneras, y mientras el ruido acuoso inunda el cuarto, siento cómo una de tus manos se apoya a un costado de mi cabeza, tu piel está tan calientes. Tus dedos largos se entierran en mi cabello, mientras tu garganta expone la satisfacción que estas sintiendo.

-: Tan… suave… - te escucho decir mientras aprisionas unos mechones de mi negro pelo, pero aunque pensé que ibas a hacer lo que todos hacen, apretarme la cabeza contra el falo hasta que sentir que me asfixio, él solo me acaricia… ¿por qué? Le imprimo mayor énfasis a la succión y empiezas a dejarte llevar por la excitación, mi entrepierna duele un poco, pero la voy a atender más tarde - ¡Aaahh! – Exclama entregado – Little L…

Me quedó de piedra, acaso… ¿está pensando en mí?

-: Pe-perdón – me dice y abre sus hermosos ojos – Pero quiero verte, déjame verte… Little L…

Sigo con lo mío, pero ya no puedo mirarte, aunque siento tus ojos sobre mi rostro, es muy extraño, me siento como una especie de mascota esperando por la aprobación de su dueño.

-: Sí, así… - Perdí el control y no sé en qué momento, ahora Eren me domina, es que realmente no puedo cambiar mis inclinaciones, quiero que me someta, él más que nadie. Acaricia el borde de mi mandíbula con sus dedos, mientras lo escucho resoplar enardecido. Pierdo la noción del tiempo, estoy estúpidamente contento, porque aunque esté borracho está llamándome, de esa manera extraña que me gusta tanto, siento una corriente de electricidad a lo largo de mi columna cuando sus yemas rozan mi nuca, con tranquilidad, realmente lo está disfrutando y yo también. Imprimo mayor presión y velocidad, siento que su espalda se arquea cada tanto, lo sé, está muy cerca – Espera, Little L, ya no aguanto… - No me importa, no importa nada, quiero todo de vos, lo que tengas para ofrecer, mucho o poco, mientras sea tuyo. Siento sus espasmos acumularse y en un pequeño y agónico grito se deja llevar por el éxtasis, cierra los ojos de nuevo y yo puedo disfrutar de su rostro sonrojado, erótico, un rostro que sólo conocen sus amantes… y ahora yo… lo libero con suavidad, me pongo de pie y termino la copa de un solo trago.

Lo veo intentando ponerse los pantalones y sé que es el momento de huir.

-: Bien, me voy a dormir, nos vemos – digo rápidamente mientras intento prácticamente correr a la puerta pero no estoy con todas mis facultades en regla, además tengo una erección que sino atiendo pronto me va a dejar muy dolorido.

-: Espera, espera no te vayas – lo siento hablarme algo apresurado, mientras se pone de pie para acomodarse la ropa, ah, no, it is time to run bitch, runnnnn. Ni siquiera le doy oportunidad de replicar, salgo de inmediato, pero bajo con algo de cuidado las escaleras y me meto en la habitación asignada para mí, pongo el seguro, mientras siento que el corazón se me está por salir, me duele la cabeza y sigo mareado, pero mi mente está funcionando muy bien. Me toco los labios, yo acabo de… acabo de tener sexo oral con mi jefe… si, me fui al carajo. Necesito atender urgente a mis necesidades, ya no doy más. Me meto en el baño que tiene en suite esa pieza y me encargo de lo urgente, no necesito demasiado tiempo, es algo tan extraño, hacía tanto que no me encargaba yo mismo de mi satisfacción. Me lavo las manos y me voy a acostar, me siento extrañamente algo triste. ¿Por qué hice lo que hice? Ya no hay vuelta atrás, en este mismo momento quisiera correr a sus brazos. Los golpecitos a mi puerta me alertan y me late raudo el corazón de nuevo.

-: ¿Levi? – Me acerco al portal con sigilo, sin hacer el mínimo ruido, sé que está a menos de un metro de mi - ¿Puedo pasar? – Me sobresalto cuando siento que intenta abrir la puerta, pero está con el seguro así que no puede - ¿Ya se durmió? – lo escucho preguntarse a sí mismo muy bajito y después un hondo suspiro, seguido de sus pisadas alejándose. Me toco el rostro porque se me están cayendo las lágrimas, ¿otra vez? ¿Qué pasa conmigo? ¿Soy una especie de idiota acaso? Me hago un ovillo en la cama, las cortinas cubren la ventana pero la lluvia se siente aunque no la vea. Saco el celular del bolsillo, está con poca carga, manoteo el cable del cargador que está sobre la mesa de luz y lo enchufo, pongo el despertador a las siete, tengo que irme muy temprano, no quiero ver su cara mañana, no sabría qué decirle, cómo comportarme. No puedo aspirar a tener más de él, NO DEBO aspirar a más, es una locura, porque lo amo, porque no se trata sólo de sexo frío y sin compromiso, te quiero Eren, quiero dormir a tu lado, quiero sentir tu perfume impregnado en mi almohada, quiero verte sonriendo… Pero tu mundo no es el mío, es la antítesis del mío, y ni yo puedo sobrevivir allí, ni tú aquí conmigo. Además… está tu familia que te está esperando. Tengo que ser fuerte y mañana podemos echarle la culpa al alcohol, me retuerzo ante un sollozo que intento retener, es exactamente la misma excusa que tenía Kenny… me detesto…

-0-

De nada sirvió poner el despertador, fueron demasiados excesos anoche, agarro el celular que ya tiene la carga completa, son las once de la mañana. Reviso los mensajes.

Mike: "¡Qué espectáculo el de anoche!" y varios emoticones de sorpresa y gritos.

Jean: "Que descanses bien, bonito", ¿bonito?, ¿qué onda? Ya me anda poniendo apodos.

Erwin, que me escribe desde otro número, porque al anterior lo tengo bloqueado: "Me pregunto qué diría tu Jefecito si viera esto", y una foto de Jean y yo bailando. Es tan idiota que deberían darle su certificado de profesional, "Yo podría hacerte reír más", si claro, como no, "Baby, vámonos juntos esta noche, voy a hacer que te sientas bien…", "No seas así, contéstame, vamos…", "Te voy a esperar en la plaza de almas, en una hora, no me falles…", "Te estoy esperando…", "Perrita, te haces la difícil pero yo sé cómo hacerte gemir, sé cada uno de los puntos que te hacen retorcerte de placer", "Bien, tú te lo pierdes…", me tiro de espaldas en la cama riéndome como desquiciado de solo imaginarme la cara de ese pendejo dele y dele esperar. Lo vuelvo a bloquear de nuevo, sin responderle nada, no me interesa.

Al menos me alegró el día, me pongo de pie, me duele un poco la cabeza y me tomo un analgésico, seguido de una buena dosis de antiácidos, me arde el estómago. Me doy una ducha rápida, me lavo bien los dientes, me peino, me pongo un pantalón de algodón gris y un buzo a rayitas blanco con verde. Salgo de la pieza, hoy necesito de mi cara de póker más que nunca. Hay movimiento en la cocina, veo a Armincito que viene corriendo a mis brazos.

-: ¡Tío Levi! – su carita sonriente provoca una sonrisa en mí de inmediato.

-: Hola – me saluda Fary que ya está poniendo la mesa.

Hay un sol hermoso afuera, seguro nos va a matar el calor, porque anoche estuvo lloviendo y se va a levantar el vapor.

-: Hola, preciosos – los saludo y levanto a Armincito haciéndole dar vueltas en el aire, el mocosito se ríe a más no poder - ¡Super Armincito! – grito eufórico y lo vuelvo a hacer girar. Justo entra Eren, me giro de inmediato, realmente no puedo sostenerle la mirada aún.

-: ¡Eh! Buen día bella durmiente – me dice con alegría, realmente, no sé cómo hace para comportarse todo normal, será por los chicos supongo.

-: Buen día, perdón, puse el despertador pero no lo escuché, sorry – me excuso pero aún sin mirarlo, dejo a Armincito en el piso.

-: ¿Vamos a jugar a la play? – me dice agarrándose de mi pantalón.

-: Espera Ar – le pide Eren – Tal vez Levi quiere desayunar, ¿no?

Me giro pero evito su mirada.

-: No, estoy bien, puedo esperar, además ya es tarde para el desayuno.

-: ¿Te animas a hacer unas ensaladas? Ahí hay verdura que compré recién, la carne va a estar como en una hora calculo.

-: Ok… ¿Armincito me quieres ayudar a lavar los tomates?

Eren se va al asador, y yo me quedo en la cocina, le pongo una silla al niño para que alcance la bacha y le enseño como se hace. Fary viene y se apoya un poco más lejos.

-: ¿Y, qué tal la salida de anoche? – me pregunta el jovencito con una leve sonrisa.

-: Bien, tomamos bastante, nada memorable, ¿Cómo estás? ¿Alguna novedad?

-: Sí, bueno, ya corté definitivamente con Pablo – me anuncia susurrando, tal vez para que no escuche Eren o Armincito, no parece muy dolido.

-: ¿Estás bien?

-: Maso… pero tenías razón, no me iba a soportar más dolor, es mejor así…

-: Bueno si necesitas hablarlo, cuenta conmigo, ¿sí?

-: Sí, gracias. ¿Y tú? ¿En qué andas?

-: En nada, ¿por? – Siento que me pongo nervioso de repente.

-: Preguntaba…

Después de lavar las verduras me pongo a picar, mientras Armincito juega con Fary en el tele gigante de la sala. Eren viene a buscar la sal, el limón y el cuchillo carnicero. Mira a los chicos de reojo y se me acerca. Casi me rebano un dedo cuando lo siento tan cerca.

-: Tú y yo tenemos una charla pendiente más tarde – me dice en voz baja y me tiemblan un poco las manos. Después se va como si nada. Pareciera como si tuviera el corazón en la cabeza, transpiro en frío y siento la frente llena de gotitas de sudor. Tengo que irme a como dé lugar, inventar cualquier cosa y volar de ahí, no quiero quedarme a solas con él, me va a dar un infarto.

De alguna manera logro terminar las ensaladas, las pongo sobre la mesa y voy con los chicos. Fary me consulta algunas dudas de contabilidad, así que le doy una mano con eso. Al rato Eren nos llama a comer. Realmente se lució, el asado está delicioso. Todos comen con mucho apetito y el calor de la tarde aprieta.

-: Papá – llama Armincito - ¿Me puedo meter en la pileta?

-: Espera un poco, ve a jugar a la play, en una hora ya te puedes meter.

-: Ufa… - rezonga bajito.

-: Es que comiste mucho, si te metes ahora te va a hacer mal – le explica Fary.

Me pongo a levantar los platos, Fary me ayuda y pronto ya tenemos todo lavado y ordenado.

-: Compré unas pelis, ¿veamos una? – ofrece Eren y le pasa los cd´s a Fary, los mira y elige una infantil pero con algo de argumento, es de Pixar, me encantan esas pelis.

-: ¿Hago palomitas? – digo sonriendo y todos aceptan. Hace unos días compré maíz seco en el mercado y voy a aprovechar. Hago un bols enorme y cuando me acerco al sillón todos están con la mirada perdida en la película. La verdad nos reímos muchísimo y pasamos un momento excelente, tanto que ya me olvidé de la advertencia de Eren.

Después de la peli todos decidimos ir a la pileta, el sol está radiante. Saco el protector solar y los embarduno a todos, incluso Eren se deja, aprendió la lección. Sacan unos inflables del garaje y casi nos quedamos blancos después de inflar tanto, una especie de delfín y una pelota de gajos. El agua está helada, pero después de un buen rato nos acostumbramos. ¡Qué energía tienen estos chicos! La verdad a la hora estoy exhausto y me salgo un rato, me quedo sobre el pastito esperando que el sol me caliente un poco. De reojo miro a Eren, riendo esplendorosamente, todo mojado, me gustaría ser un chorrito de agua para deslizarme por esa piel asombrosa, o un rayito de sol para acariciar sus hombros, aunque fiel a los hechos hice mucho más que eso anoche, cierro los ojos y trato de pensar en otra cosa. No sé en qué momento me quedo dormido, pero me despierto cuando un chorro de agua fría en el pecho hace que se me frunza entero.

-: ¡Kyyyaaaaaa! – Grito mientras me retuerzo y Fary está con la manguera en la mano, los otros dos traidores se ríen a más no poder - ¡A pero que malditos! – Les digo mientras me pongo de pie y voy a arrebatarle el arma de destrucción masiva a ese joven, en la corrida se resbala y queda tendido en el piso, Eren y Armincito se desarman de la risa - ¡Llegó la hora de mi venganza! – le digo con voz de villano y tomo la manguera para hacerle tragar unos buenos chorros.

-: ¡Pap-glup, glup, papáaaaa! – grita por ayuda el siniestro pecador, Eren viene a los trotes pero lo hago retroceder con un frío chorro al medio del torso moreno y delicioso.

-: ¡Ay, la puta, está helada! – se queja el salvador.

-: Ja, ja, ja, no vas a escapar, mocoso – Vuelvo a la carga, pero Fary ya se puso de pie y se va corriendo para meterse en la pileta, Eren hace lo mismo. Armincito llora de la risa y yo también.

Finalmente a eso de las cinco abandono a la tropa y agarro una toalla, estoy muerto. Me pongo las pantuflas y me voy a dar una ducha caliente. Ya vestido soy otro. Voy a la cocina para hacer los consabidos panqueques mientras dejo la pava en el fuego, seguro van a venir con un hambre atroz. Adelantándome les hago un licuado de banana a los chicos. Eren entra en la cocina, también está cansado.

-: Me voy a cambiar – avisa y asiento con la cabeza, mientras ya puse a tostar un poco el pan, le gustan las tostadas con manteca y mermelada de frutilla. Después preparo nuestros tés helados, hace demasiado calor para tomarlos calientes.

Saco todo a la mesita de afuera, los chicos siguen retozando un rato más, al rato viene Eren y me acepta la refrescante bebida.

-: ¡Qué manera de reírnos! – Dice contento – Ya no me acuerdo la última vez que la pasamos tan bien. ¡Uy, gracias! – dice aceptando la tostadita como a él le gusta.

A eso de las seis un poco a regañadientes, salen un rato del agua para comer, sobretodo porque hace rato se están babeando por los panqueques, se los caliento un toque en el microondas, calientes son mucho más ricos.

-: ¡Los panqueques más ricos del universo! – dice Fary con la boca llena y las comisuras con dulce.

Armincito está mudo de lo llena que tiene la boca.

-: Pá, ¿podemos venir el otro finde y quedarnos hasta el lunes? – pregunta el jovencito.

-: Siiiiii, porfa, porfa – se une Armincito con ojitos suplicantes.

-: Yo no tengo drama – dice Eren – Primero le preguntemos a mamá, ¿sí? Ustedes cuando tengan ganas de venir avisen y los busco, mándame un mensaje o llámame – le dice a Fary.

-: Siempre y cuando esté Levi – contesta el joven – Tú cocinas horrible, pá, menos los asados.

-: Ah, gracias, menos mal que eres mi hijo – le recrimina Eren – Ah, ¿saben qué? Podríamos ir al dique, puedo alquilar un *catamarán (*especie de barco con todas las comodidades de una casa rodante), ¿qué dices Levi?

-: Dale, dale, porfa – dice Armincito todo entusiasmado y Fary sonríe.

-: Ehh, bueno, está bien, pero no sé pescar.

-: Yo te enseño, te va a encantar, además hace mucho que no salimos, ¿no?

-: ¡Genial! ¿Puedo invitar a Marco? – pregunta Fary con los ojos brillando.

-: Sí, no hay drama, pero a nadie más porque si no vamos a ir apretados en el auto.

Yo también me siento entusiasmado, nunca me subí a un catamarán antes. A eso de las nueve Mikasa llama a la casa, habla un rato con Eren.

-: Fary, vayan con Armincito a bañarse, ya va a estar la cena – les pide mientras sigue conversando. Se va al patio y prende un cigarro, lo noto algo molesto, parece que hubo algunos reproches de vaya uno a saber qué. Me apuro a preparar un puré bien cremoso para acompañar la carne que quedó del mediodía, y de paso exprimo unas naranjas para hacer un jugo natural. No creo que vaya a comer gran cosa, la verdad es que la merienda fue bastante fuerte.

Cuando vuelven de bañarse Eren ya está terminando de poner la mesa, esperamos a que Armincito bendiga, como siempre agradece por mis panqueques y compañía, aawww, me lo comería a besos. Fary está mucho más animado, nos cuenta algunas anécdotas de su colegio y Eren le presta toda su atención. Después agarran sus bolsitos y se despiden de mí, pidiéndome que no les falle el próximo finde. ¿Cómo puedo decirles que no a esas caritas hermosas?

Eren se va a llevarlos, me quedo un rato mirando The walking dead, en el living, la verdad ando atrasado con los capítulos, y aunque está super interesante en algún punto me quedo dormido, mi cuerpo ya no resiste como antes, ya no tengo veinte. Siento que me golpean suavemente la mejilla y abro los ojos, es Eren.

-: Vas a tomar frío, ¿te traigo una manta?

-: Ah, no, no, gracias, ni cuenta me di cuando me dormí – apago la tele y me pongo de pie.

-: Necesito tu ayuda, me olvidé de decirle a Rosa que me planche las camisas, ¿me instruyes en el arte del planchado?

-: Sí, dale – lo acompaño al lavadero que está a un costado de la cocina, es amplio, ahí está el lavarropas, secarropas, un par de cosas arrumbadas, un canasto gigante de ropa limpia y otro para ropa sucia. Extiendo la mesita de planchado y tomo la hermosa plancha Black and Drecker que tiene display de lcd azul, guauuu, amo ese electrodoméstico, en serio, es un sueño. Pongo el agua en el vaporizador y voy explicándole el paso a paso, al final termino planchando yo la prenda.

-: Te voy a planchar dos más por las dudas – le aviso tomando las prendas del canasto y colgando la recién planchada en una percha y colgándola de un clavo que hay en la pared.

-: Gracias, voy a servir unas copas de vino, ya vuelvo – me avisa. Vuelve con un merlot que es muy rico, la verdad me empiezo a acostumbrar a esto de tomar una copita antes de ir a dormir.

Una vez que termino con la faena, que incluyó dos de mis camisas y mi pantalón de trabajo, me apoyo en la mesa y suspiro mientras pruebo otro trago. Eren se me acerca y se queda de pie frente a mí.

-: Con respecto a lo que pasó anoche… - empieza y yo quiero que la tierra se abra y me trague, bajo la mirada, no quiero hablar de eso así que lo interrumpo.

-: La verdad no me acuerdo de nada, perdón, pero creo que anoche nos emborrachamos mal, así que yo… yo no me acuerdo mucho, si hice el ridículo te pido disculpas, en serio…

Se me acerca y me acorrala un poco contra la mesa.

-: Supongamos que te creo que no te acuerdas, aunque el rubor en tu cara te delata, pero hagamos de cuenta que te creo… entonces, porque no me dejas que te refresque la memoria.

Estoy paralizado aún con la copa en la mano, por lo que Eren me la quita delicadamente y la deja sobre la mesa, me agarra de la nuca y acerca su rostro, menta… acompañado de un repentino mini infarto. Nunca he visto tus preciosos ojos aguamarina tan de cerca.

-: Ahora no estamos borrachos, así que… esta vez no te olvides nada – me dice y tu aliento cálido impacta en mi rostro, antes de que sus largos dedos aprieten un poco más su agarre acercándonos y nuestros labios se fundan. No quería sentir esto de nuevo, pero es inevitable, miles de avecillas, de pequeños pajarillos enloquecidos que salen despedidos de mi cuerpo, me atraviesan con sus alas que se agitan frenéticas. Los sentimientos me sobrepasan, lo abrazo y el beso se intensifica, siento que estoy a un paso de colapsar, y no puedo evitarlo, la lágrima delatora me asalta de nuevo. Estoy agitado, es como si una caldera dentro de mi pecho me estuviera consumiendo centímetro a centímetro. Esto está mal, está tan mal. Se separa un momento de mí, y me mira con intensidad.

-: Estás llorando de nuevo, ¿por qué? – no puedo responder, todo mi cuerpo tiembla, no hay forma de controlarme, vuelve a besarme otra vez, con mucha más calma, quisiera que el mundo se detuviera en este preciso momento, que se congelara el tiempo. Te amo, Eren, no hay forma de ocultar lo que siento, aunque no te entiendo, ¿por qué yo? – No llores más, por favor… - me susurrz sobre mis labios y me abraza con fuerza, como si quisieras consolarme, me aferro a tu remera y hundo mi cara en la unión de tu cuello y tu hombro, ahí donde tu esencia se siente mucho más fuerte. Qué vergüenza, estoy llorando como nunca, como si de repente todas las lágrimas que no dejé salir con los años se pelearan por brotar, me sostiene con sus perfectos brazos, y aunque intento contenerme un poco me está costando demasiado. Apenas unos simples besos y me desmoroné por completo. Cuando empieza sobrevenir la calma, vuelve a agarrar mi cara para besarme de nuevo, y yo estoy relajado, ya no puedo resistirme, no puedo decirle una sola palabra, no puedo creer que volví a tropezar con esta piedra que se llama amor, que ha sido tan peligrosa en mi vida, y que ahora se ve peor que nunca… Pero al menos voy a admitirlo con mis labios, con este beso apasionado que me está robando el alma. Interrumpe el beso para apoyar su frente en la mía, nuestras respiraciones se mezclan – Me gustas, Little L… - Aprieto la mandíbula y cierro mis ojos – Little L… - el nombre que elegiste para mí, susurrado de esa manera… más lágrimas caen – Vamos a dormir – me dices con docilidad y tiras de una de mis muñeca para arrastrarme contigo, mis pies caminan solos, sólo puedo ver la forma en que tus gráciles dedos se apoderan de esa pequeña porción de mi piel para llevarme donde quieras. Un flash al reloj del comedor, son las doce y media de la noche. Realmente perdí la noción del tiempo. Llegamos a tu pieza y abrís la cama, me empujas con suavidad para que me siente, estoy como en shock, no sé cómo terminamos aquí. Me quitas las zapatillas, en cierta manera te portas como un padre preocupado, haces que me recueste, al menos ya pude frenar las lágrimas. Siento que te acuestas del otro lado y te acercas, abrazándome contra tu pecho, estamos haciendo *cucharita (*dos personas recostadas de costado y pegadas). Me acaricia el cabello con su mano más cercana, como si intentaras calmarme con eso. Es verano, pero no hace calor en su cuarto por el air acondicionado, así que su cuerpo se convierte en mi fuente de calidez. Pronto ambos estamos plácidamente dormidos.

-0-

Me despierto de improviso, como cuando tienes una pesadilla, me siento en la cama y el corazón me late raudo. Demoro unos segundos en reconocer donde estoy, obviamente no es mi pieza, me giro y veo su hermoso rostro dormido. Me quedo unos minutos con la razón nublada. Y recuerdo todo, los besos, las palabras. Sigilosamente me escabullo, agarro mis zapatillas, lo miro una última vez y me voy. Llego a mi pieza, son casi las seis de la mañana. Creo que va a ser imposible volver a dormir. Tengo que buscar un departamento urgente, una pieza, lo que sea, me tengo que ir, no puedo seguir quedándome en esa casa. Me quedo sentado en la cama, no entiendo nada, no sé en qué momento se empezó a fijar en mí… tal vez… ¿me tiene pena o lástima? ¿Es eso? Tal vez me aproveché de su soledad, después de todo sé que puedo ser encantador cuando quiero… Tal vez, sólo quiere desahogarse un poco… Me abrazo y agacho la cabeza… Era un amor perfecto, hasta que empezó a cumplirse, ahora es un gran enredo. Tengo grabado en la cabeza la forma que tomaron sus labios cuando dijo "Me gustas, Little L". Se reproduce una y otra vez, haciéndome temblar de nuevo. Mierda, tengo que ser más fuerte, no puedo permitirme volver a llorar delante de él, ¿qué clase de debilucho soy? Bien, me digo y me pongo de pie decidido, vamos a hacer las cosas bien, no voy a ceder de nuevo, de ninguna manera. Voy al lavadero y busco mi ropa planchadita, me visto y me arreglo bien. Después me pongo a tostar pan, ¿adivinen quién más se levantó temprano?

-: Buen día – me dice mientras bosteza, son las siete de la mañana, todavía queda una jodida hora y cuarto hasta que tengamos que ir a trabajar.

-: Hola, ya te sirvo el café – me pongo a batir el preparado con el azúcar y siento su mirada, se me acerca y yo ya estoy revolviendo a trescientas revoluciones por minuto, me agarra de la barbilla y me sonríe, es un desgraciado, sabe que me tiene en la palma de tu mano, entonces me besa delicadamente, no soy una princesa, pero bueno… ¿a quién engaño?, me gusta.

-: Así está mejor – me dice y se gira para terminar de anudar su corbata. ¿Qué mierda fue eso de "así está mejor"? ¿Qué cosa está mejor? Nos sentamos a desayunar, ya te preparé las consabidas tostaditas untadas – Te encanta mimarme, ¿eh? – me dice maliciosamente y me guiña un ojo.

-: Mañana no te preparo nada, todavía que lo hago gratis – se echa una buena carcajada y se levanta para agarrarme la cara y besarme de nuevo.

-: ¿Quién te dio permiso para besarme? – le recrimino aunque me arden las mejillas. Así que atrevidamente me susurra sobre los labios.

-: ¿Tengo que pedirte permiso?... Ja, ja, ja, está bien… ¿Me das permiso para comerte la boca, Levi? ¿Así está bien? – pero ante mi falta de respuesta me vuelve a besar con mayor avidez, siento su deliciosa lengua, café y menta. Después se sienta de nuevo y yo estoy temblando, aunque no se note.

-: No te dije que sí – refunfuño muy bajito, apenas audible.

-: El que calla otorga – me responde divertido y me dedica otro guiño. Mierda… ¿por qué soy tan fácil?

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By Luna de Acero... temblando a la espera...