Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Mis amores aún no puedo contestar sus reviews, sigue sin funcionar el apéndice (:´() Pero estoy leyendo todos y cada uno de sus comentarios, si para la próxima actu que es mañana sigue igual, aquí les publicaré y les contestaré uno por uno. Por favor no dejen de comentar, cada uno de sus comentarios es en extremo valioso para mi.

QUIENES QUERÍAN LEMON SUKULENTO Y SEXIOSO? Bueno, en este cap hay de sobra, enjoy! No dejen de dejarme sus hermosos comentarios.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayana Hajime, solo tomo sus nombre para la adaptación de mi novela.

Advertencia: Lemon en cantidades industriales, un poco de Fluff... eso.

.

.

"Estoy muriéndome de sed, y es tu propia piel

la que me hace sentir este infierno"

Soda Estéreo

.

.

No sé cuánto tiempo va a seguir este jueguito de los besos, pero me está poniendo frenético. Por las mañanas y por las noches, aunque no volví a ir con él a su habitación. Son besos cortos, no es que me molesten, es que ya no sé qué carajos pasa aquí. ¿Qué se supone que estamos haciendo? ¿Qué somos? Estoy confundido.

-: Ey, Levi, ¿pasamos esta noche por el supermercado? Faltan varias cosas en casa – me dice un viernes de finde largo, ya que el sábado es feriado patrio.

-: Está bien… Hice una lista – le aviso, siempre soy ordenado con esas cosas.

Estamos en la terraza fumando un cigarrito, es una costumbre que no puede faltar entre nosotros.

Así que después de la jornada nos vamos al negocio. Es tan extraño, empujar un carrito mientras Eren elije algunas cosas, le doy mi opinión acerca de algunas marcas y ofertas, en eso estamos cuando nos encara Erwin.

-: Ah, miren a la feliz parejita, un putito promiscuo y un hetero arrepentido, que lindos… – obviamente no es una coincidencia, nos debe haber seguido – Deberías dejar que Levi se encargue – le dice a Eren que lo mira muy serio – a él le van más que bien las tareas domésticas, de todas maneras era hijo de una sirvienta, tiene experiencia. Aunque también se le dan bien otras artes, como… el sexo fácil.

-: Ya basta, Erwin – le digo muy molesto – Sigue con tu camino y déjanos en paz.

-: ¿Por qué? Viene a hacer mis compras del mes como cualquier cliente, ¿o te molesta que diga la verdad? Igual, ya te contó éste – dice señalándome y hablando con Eren - ¿qué te engaña con otro compañero del mismo laburo? Te caga en tus narices y tú ni cuenta.

-: ¿Qué? – pregunta Eren sin entender.

-: Oh, así que no sabes… déjame que te ponga al día. Está saliendo con su compañerito, ¿Jean se llama? Tengo fotos aquí que lo demuestran – dice levantando su celular triunfal.

-: Jean es un amigo, ni más ni menos – me defiendo, realmente está sacando lo peor de mí. Maldito desgraciado.

-: Es un amigo tan especial, que se van solos a emborracharse a bares gay, bailando muy pegados y dándose besos de lengua para despedirse – sigue echando leña al fuego – Oh, y te pido por favor que lo dejes satisfecho, porque no para de mandarme mensajes realmente pervertidos, rogándome que nos encontremos para sacarse las ganas de follar que tiene.

-: ¡Mentiroso de mierda! – casi me le voy al humo si no es que Eren me retiene agarrándome desde atrás, realmente logró cabrearme del todo - ¡Ya quisieras que te escribiera, idiota!

Pronto se acerca un guardia y veo que la gente empieza a detenerse y a mirarnos escandalizados.

-: Tranquilícense por favor, o voy a tener que pedirles que se retiren – nos dice el guardia, yo me suelto de Eren y salgo a paso rápido, quiero irme de allí lo más pronto posible. Estoy tan avergonzado y molesto, hijo de puta, mentiroso. Siento que Eren me agarra de la muñeca y tira de mí.

-: ¡Ey, te estoy llamando hace rato! – Lo miro mientras respiro agitadamente – Vamos al auto – Me arrastra y caminamos hasta el estacionamiento, me hace subir y luego que él hace lo mismo, arranca, está muy serio y yo tengo la cabeza gacha - ¿Estás saliendo con Jean? – me pregunta con un dejo de ¿decepción?

-: Claro que no… me invitó a tomar unos tragos hace unas semanas, y después el fin de semana pasado, antes de que yo fuera a Destroy a encontrarme con ustedes. Solo salimos a charlar, reírnos un poco y hablar. Eso es todo, fueran esas dos únicas veces. Pero el sábado pasado nos cruzamos a Erwin en el bar, y entonces ahí nos sacó esa foto. Lo odio – es la primera vez en mi vida que me atrevo a decir una cosa así, pero es que todavía estoy tenso – No se va a detener, va a buscar la manera de hacer un infierno de mi vida, lo sé. Ya lo he bloqueando dos veces, porque cambia constantemente de número y me sigue mandando mensajes, jamás le respondí, es un mentiroso.

Detiene el auto y suspira, después me mira y se acerca para besarme con fiereza, me sorprendo un poco, pero me muerde con algo de fuerza el labio inferior, me quejo por el dolor y aprovecha para invadir toda mi boca, no está mal, sin embargo, siento que su beso tiene algo de frustración. Me mira resoplando sobre mi cara.

-: Te creo – me dice al fin – Ahora quiero saber la verdad ¿Qué pasa con Mike?

Lo miro con sorpresa.

-: Ayer vino a verme a la empresa, estabas en legales trayendo las carpetas de los seguimientos que te pedí. Lo vi un poco alterado, me vino a decir un montón de cosas horribles sobre ti – Corro la vista y aprieto la mandíbula – Dijo que te saque de mi casa lo más rápido posible, que eras una mala persona y que no creyera ni una palabra tuya. Levi… Levi, mírame… - trago saliva y te observo dolido – Lo saqué a patadas de mi oficina, le dije que nunca más se atreva a decir algo malo de ti delante mío. Si no me quieres contar, no me importa, sólo quiero que sepas que yo sí te creo, ¿ok?

-: Fui… fuimos… - mi voz tiembla – fuimos pareja hace muchos años, más de diez… - Eren me mira entre horrorizado y espantado – Fue… la primera persona con la que salí después que me echaron de mi casa… sólo fue un año, luego el me confesó que estaba de novio con una chica, que ella estaba embarazada y que se iban a casar, después de eso no lo volví a ver. Que descarado, cuando me llevó el sábado, casi obligado, se largó a llorar y me pidió perdón por lo que sufrí en ese tiempo, ahora me doy cuenta, solo fue una actuación. Al final las personas no cambian, solo maquillan un poco sus verdaderos colores. Eren, lamento tanto todo esto que tienes que pasar por mi culpa, sabes… creo que es mejor que me vaya de tu casa, yo… no quiero que me termines odiando… Adónde voy llevo problemas, es siempre a-

Tus labios me callan, me aprietas contra tu cuerpo, whoa, whoa, tiempo, tiempo referí, esto es, demasiado, ¿por qué me besas así? Otra vez… se me sale una lágrima, es una sola, de mi ojo derecho, y entonces te detienes para contemplar cómo se desliza por mi mejilla.

-: ¿Por qué lloras cuando te beso? – me limpias con un pulgar y me miras con mucha seriedad, y yo debo haber batido el récord mundial de latidos de corazón por minuto – No quiero que te vayas de casa, Levi, menos por lo que un patético imbécil como Erwin diga, o un resentido como Mike. Te quiero conmigo, ¿entiendes? – ¡Oooooh, señor y Dios mío, no entiendo ni un pepino! – Nunca más digas que traes problemas, ¿ok? – Asiento como una ovejita domesticada – Bien. Hoy pedimos delivery, mañana vamos a otro súper, conozco uno cerca de la avenida de Las marionetas, es bastante alejado, solo espero que el estúpido éste no nos siga, porque si no te juro que le parto la mollera, ya me hartó – hecha el auto a andar de nuevo.

-: Gracias… - le digo mientras empiezo a calmarme.

-: ¿Gracias, por qué?

-: Por creer en mí…

Lo miro, se sonríe con tranquilidad mientras sigue mirando al frente, prendo el reproductor, busco, hoy necesito escuchar Artic Monkeys, "Do I wanna know?".

Ya en su casa, pedimos empanadas árabes, saca el Bayley´s que parece haber quedado desde el otro día y sirve dos vasitos.

-: ¿Es mi idea o cada vez bebemos más? – digo divertido.

-: Bueno, pensé que te iba a poner de buen humor. Ahora me doy cuenta de que el estúpido de Mike trajo esta botella a propósito, igual la vamos a aprovechar.

-: Mmm, si por más molesto que esté no hay forma que una copa de Bayley´s no me relaje. Por cierto, ¿cómo te fue en la reunión con el directorio? – digo recordando.

-: A mí bien, gracias a Dios, no podemos estar en niveles más eficientes que los que ya tenemos. Pero el área comercial está comprometida, parece que va a ser inevitable que echen a un par…

-: ¿Vendedores, uh?

-: Lamentablemente… es decir, entiendo que el mercado está complicado y todo, pero igual… no le ponen muchas ganas, los supervisores son un fiasco, si me pides mi opinión yo removería antes a los supervisores, la verdad. Mucho plan de acción y pocos resultados. Creo que tienes muy buenas cualidades para supervisar, ¿no te interesaría un puesto así?

-: Fui supervisor, cuatro años, en un call center – le cuento – antes de entrar aquí, y no es por elogiarme, pero era uno muy bueno, me gustaba mucho mi puesto.

-: ¿Y qué pasó?

-: La paga era malísima, nos hacían trabajar bajo un estrés constante, pero bueno, a mí me gustan los desafíos, me encantaba servir de guía, corregir, ayudar a mis colaboradores, ver cómo mejoran con los planes de acción, alentarlos a superarse, estar atentos a sus necesidades… realmente era un trabajo que disfrutaba sobremanera, sino hubiera sido porque realmente la paga era muy baja me hubiera quedado allí.

-: Bueno, lo cierto es que es muy probable que queden dos puestos libres dentro de la supervisión de ventas en los próximos meses. Escucha, eres un excelente empleado, y no te lo digo porque ahora seamos más cercanos, sabes que siempre destaqué tu trabajo frente a tus compañeros. Eres eficiente, ordenado, analítico, y la verdad desconocía tus habilidades para liderar equipos, aunque sí me fijé que eres un punto de apoyo para los demás que siempre te buscan cuando están en apuros. Según creo, sería una excelente oportunidad para mostrar tus habilidades. Es decir, en administración también tienes futuro, pero la carrera va a paso lento. Ya hay dos supervisores, uno que está hace quince años en la empresa y que hace bastante bien su trabajo, así que no va a pasar nada, la otra es Brenda que está embarazada, así que por un largo rato va a permanecer ahí, aparte también hace bien su trabajo, no es brillante, pero cumple los requerimientos solicitados.

-: Mmm… no lo sé, ventas es un riesgo, es verdad que podría ganar más, pero sería abandonar mi tranquilo puesto de administración…

-: Ya sabes, el que no arriesga no gana. Sinceramente no tengo muchas ganas de perder un valioso recurso como tú – "valioso recurso", soy como un objeto que acaban de clasificar y poner en un repisa, como sea, tengo que entender que estoy dialogando con el lado más profesional de Eren y los negocios son negocios, no hay mucho margen para considerarnos personas dentro de las empresas, para ellos somos "recursos" – Pero si debo ser honesto, me molesta un poco que tus excelentes habilidades se estén desperdiciando en un puesto tan simple. Ventas no es tan complicado, ya tienes experiencia en eso, además podrías ganar el doble de lo que sacas ahora. Es más fácil escalar puestos en el área comercial, al menos eso pienso yo. Evalúalo, ¿sí?

-: Supongo que lo voy a poner a consideración… siempre me gustó el puesto de supervisor…

-: Yo te daría mis recomendaciones, digo, en caso de que te postularas.

-: Bueno, gracias…

-: ¿Vamos? – dices levantándote y llevando tu vaso, recojo rápidamente los sobrantes de las empanadas y las pongo en la heladera, tiro los envoltorios y te sigo.

Esa noche después de la liviana cena, me pide que veamos una película, como siempre de acción. Así que cambiamos las partiditas de ajedrez por el sillón, con la consabida copa de delicioso vino. Cuando hagamos las compras el super, esta vez voy a pagar yo, me siento en la obligación, prácticamente estoy viviendo como una sanguijuela, sin colaborar y eso no me gusta, siempre he sido muy responsable con mis gastos.

Ya vamos por la mitad de la película, el argumento es bastante pobre, como la mayoría de las de acción, o será que no me gustan demasiado, pero acepto que los efectos especiales son buenos. Siento que se me acerca, me hago el desentendido, pero obviamente el corazón empieza de nuevo con su frenético golpeteo. Ahora que lo pienso ya van a ser dos meses desde que me vine a vivir con Eren. Me gusta esta convivencia, es tan tranquila, es tan agradable, me inquieta sentirme tan a gusto. Siento su mano sobre mi hombro izquierdo y como tira levemente para que me apoye contra su torso, eres bastante toquetón, ¿no? Pero acepto y dejo caer mi cabeza dócilmente, es muy gratificante, me siento tan contento, como un niño que abre su regalo y es exactamente lo que le había pedido a Papá Noel, suspiro muy bajito y con la misma mano acaricias mi cabeza. Me estoy acostumbrando y eso me aterra, que tus caricias se sientan tan bien, no quisiera que las cosas cambiaran nunca y ambos sabemos que eso es imposible. ¿Está mal disfrutar este momento? Lo que sea que tenga que durar… ¿está mal desear que no se termine?... Ya no sé… no sé nada…

Te escucho reírte muy bajito, y no es por la película, no creo que la parte donde muere el hermano del protagonista en medio de charcos de sangre, amerite una risa, aunque sea una mala actuación.

-: ¿Qué? – pregunto mirándote de reojo.

-: Nada, perdón… es que… estaba pensando que eres como un gato…

-: ¿Eeeh? – digo sin comprender y con la mayor cara de WTF? Que puedo poner.

-: Sí… - dice y me deja un beso breve en la sien – Eres arisco y muestras las uñas, con el pelo erizado y todo, pero sólo porque te maltrataron mucho… pero cuando bajas la guardia… eres muy tierno…

-: Que comparación más idiota… - realmente me molesta lo que dijo, pero me sigo quedando en la misma posición, aunque algo enfurruñado, ¿qué mierda es eso de que soy tierno?

-: Levi… ¿te molesta que te toque? – Después de todo lo que pasó recién pregunta el viejo éste, no respondo - ¿Te molesta que te bese?

-: Si no me negué es por algo, ¿no? – respondo en voz baja.

-: Oh, ¿y por qué no te negaste?... - ¿qué carajo se pone a preguntar ahora? Estas cosas tan incómodas, vuelvo a dejar mis labios pegados - ¿Yo… te gusto, Levi? – Ahora sí… estoy literalmente congelado.

-: No sabía que eras tan tímido – dice sonriendo. No soy tímido, para nada, excepto con la persona que amo y a la que nunca podría confesarle mis verdaderos sentimientos.

-: ¿Otro de tus prejuicios con los gays? ¿Qué todos somos unos lanzados? – digo agriamente.

-: Te pones agresivo al toque… gatito… - me giro y lo miro con mala cara, pero enseguida me cambia el semblante cuando le escucho decir - ¡Miau!

No lo resisto y me echo a reír al igual que él. Después de eso me agarra de la nuca y nos acerca para besarnos, cierro los ojos y el estómago me tiembla, se me retuercen todos los músculos. Creo que ambos hemos perdido el hilo de la película, definitivamente. Después de un largo e increíble beso, te miro a tus preciosos ojos verdes, puedo ver detalladamente la curvatura de tus pestañas, las incipientes arrugas alrededor de tus ojos, ese hoyuelo que me vuelve loco, y no puedes parecerme más hermoso que ahora.

-: ¿Por qué?... – digo casi dolorosamente - ¿Por qué te gusto?

Estoy tiritando, de la angustia, de la ansiedad y del miedo, la parte loca de mí quiere saber, la racional no, de hecho acaba de meter la cabeza bajo la alfombra y se tapa los ojos con las manos.

-: Hace ya un buen tiempo me empezaste a llamar la atención… parece una tontería, pero…admiro la forma responsable en que siempre te manejas en la oficina, siempre haciendo más de lo que uno pide, eso… no es algo muy común. Pocas quejas, mucho trabajo, excelentes resultados, creo que primero me impresionaste profesionalmente. Te observé durante mucho tiempo, Levi – siento un sacudón interno cuando me confiesa eso – Así que, no lo tomes como si fuera un acosador, pero la verdad es que empecé a coincidir contigo en la terraza a propósito – abro mis ojos sorprendido – Tal vez no lo sepas, pero tenías una mirada tan triste, tan perdida… yo, tenía ganas de saber qué te pasaba, quería romper esa barrera que imponías a todos. Sé que eres amable con tus compañeros, te vi bromear con ellos, pero de alguna manera parecía todo tan… superficial, como si escondieras al verdadero Levi bajo ese rostro imperturbable. A mi… ejem… - carraspea para aclarar su voz que bajó dos octavas durante la conversación – No me gustan los hombres, creo que eso es más que obvio, de hecho después de la experiencia que tuve en mi juventud, me quedó claro que no bateaba para ese lado… además tuve muchas, muchas amantes, porque… no sé, nunca me sentí completo del todo, y siempre cargué con una gran culpa por la pobre de Mikasa, pero para mí era inevitable. A pesar de que me dolía ver que nos alejábamos como matrimonio, realmente no puse de mi parte, no me lo tomé responsablemente tampoco. Pero esa mañana que te vi asomándote a la baranda, el viento estaba despeinando tu flequillo, y me desesperé, de alguna manera sentí… que te iba a perder… Eso, pensé, no lo quiero perder… Entonces me decidí a acompañarte, a hacer lo posible para alejarte de cualquier idea rara que tuvieras de hacerte daño, decidí acercarme todo lo que me permitieras…Un hombre tan joven, con tanto futuro, una persona que se destaca del resto, no merece terminar sus días así… Y a medida que empecé a conocerte mejor, bueno… no sé, la forma en que me mirabas a veces, me hacía… estremecer… al conocer tu historia con Erwin solo sentí la necesidad de protegerte – siento que sus palabras me emocionan – y para eso tenía que tenerte lo más cerca posible… pero después caí en cuenta que… me gusta demasiado tenerte cerca, tanto que necesitaba tocarte, besarte… nunca me pasó con otro hombre antes, jamás… y tampoco me pasó… sentir tantas cosas cuando beso a alguien… - acaricias mi mejilla con el dorso de tu mano – Y sé que algo debes sentir también, o como bien dijiste, no me hubieras dejado hacerte nada. Nadie nunca lloró ante uno de mis besos… Me siento cómodo a tu lado, siento que no tengo que estar aparentando, que también puedo mostrarte mis miserias y no me juzgas por eso… - se queda callado mientras me mira con esos ojos tan bondadosos que tiene, entonces lo beso, por primera vez desde que nos hemos acercado, soy yo el que toma la iniciativa, te amo, te amo, te amo tanto que ya no puedo pensar en nada más. Quiero pertenecerte, quiero todo lo que pueda tomar de ti.

Pronto el beso se vuelve demandante y caigo de espaldas sobre el sillón, me inunda su aroma, es bastante pesadito, pero realmente en este momento esas incomodidades no podrían importarme menos, siento sus manos colarse debajo de mi remera, su boca deslizándose por mi cuello, me arqueo involuntariamente mientras mis manos estrujan su espalda, me tengo que morder el labio inferior para no sonar tan escandalosamente excitado. Esta vez sus manos me tratan gentilmente, acariciando mi abdomen sugestivamente. Con algo de esfuerzo me saca la remera y yo hago lo mismo con la suya, eres tan glorioso, podría mirarte todo el día y no cansarme.

-: Tu piel es tan suave – me susurra mientras su boca deleita mi clavícula – Little L… Little L… - Oh, sí, tu voz ronca, invocándome de esa manera, el calor de su piel refregándose contra mi cuerpo, cierro los ojos para disfrutarlo mejor, toma la cintura de mi pantalón y la arrastra hacia abajo con algo de fuerza, la posición es algo incómoda, pero en pocos minutos estoy completamente desnudo. Me siento algo intimidado, no es como si tuviera complejos con mi cuerpo menudo, de hecho me considero bastante lindo, no que sea narcisista, pero yo solía salir a correr y hacer algo de ejercicio hasta el año pasado, así que no tengo mis músculos bastante bien marcados. Siento como acaricia mis muslos y la piel se me eriza… ¿Realmente está bien hacer esto en el sillón? Pero no creo que en estas condiciones lleguemos a las escaleras siquiera – En serio, no tienes ningún pelito – me dice de repente y recién me doy cuenta de la intensidad con la que está contemplando con atención cada parte de mi cuerpo, entonces si me siento avergonzado y me cubro mis partes íntimas con las manos, mientras siento que me arden las mejillas, después de todo no soy una mujer, no sé qué tanto pueda gustarle mi cuerpo por muy cuidado que esté – No, no, déjame verte – me dice agarrándome de las muñecas y alejándolas – Me encantas, de verdad – Y se agacha para beber de mi boca nuevamente, yo ya estoy completamente entregado, nuestras caderas se refriegan dolorosamente, y nuestras respiraciones entrecortadas dejan ver claramente nuestros estados alterados. Finalmente te ayudo a sacarte las últimas prendas y me hago cargo de tu erección, mientras te siento resoplar y gemir abiertamente. Es como un sueño, es algo irreal, todavía no lo asimilo, todavía mi mente no puede coordinar un pensamiento coherente, sólo sé que quiero más, quiero que me desees, quiero que disfrutes, no quiero que me olvides, no quiero ser una experiencia más de tu vida, quiero ser el único, ¿no está mal creer que es posible, no? Mientras tengo mi boca ocupada, mojo algunos dedos de mi mano y trato de preparar un poco el terreno, porque como van las cosas y debido a tanto tiempo que no tuve relaciones, si no hago algo al respecto va a ser increíblemente doloroso, aunque esté dispuesto a quebrarme, aunque esté dispuesto a soportar cualquier cosa. Luego de un buen rato siento que me agarras de los brazos y nuevamente me acuestas sobre el sofá. Se posiciona entre mis piernas y quisiera no estar tan emocionado en este momento, pero no puedo evitarlo, es tan fuerte lo que estoy sintiendo que mi cuerpo reacciona solo. Aunque mi boca gima con placer, mis ojos se empiezan a llenar de lágrimas.

Me dedicas una larga mirada, mientras tu boca entreabierta intenta respirar adecuadamente, ahora lo sé, nunca más se va a borrar esta imagen de mi mente.

-: Eren… - te llamo de una manera sensual, casi que deja trasminar la necesidad que tengo de ti – Hazlo… por favor… - Te cuesta un poco entrar a mi cuerpo, trato de respirar y relajarme lo máximo posible, pero lo cierto es que los nervios me traicionan un poco. Hundo mis dedos en la superficie mullida del sillón, apretando la mandíbula ante la intromisión tan poco delicada, te escucho exhalar un gemido agónico.

-: Aaah… estás tan… apretado… - te agarras de mis muslos y sigues entrando en mí, mi espalda se arquea y gimo con algo de dolor, pero no te das cuenta y vuelves a empujar con fuerza, tengo que resistir, le va a llevar un poco de tiempo a mi cuerpo adaptarse al tuyo – Es tan… bueno… - escucho tus palabras fragmentadas, mientras intento poner tu placer por encima del mío, porque la verdad me está doliendo como los mil demonios. Resoplamos agitados, y pronto empiezo a sentir tus embestidas, cada vez que te mueves se me nublan los ojos de dolor, pongo una de mis manos suavemente sobre tu abdomen empujando un poco.

-: Des-despacio… más… más despacio – te suplico derrotado.

-: Perdón… es que… ya no me puedo contener… - vuelves a enterrarte en mí pero con mayor tranquilidad, tengo mi cuerpo cubierto de pequeñas gotitas de transpiración, pongo mis tobillos sobre tus hombros para mejorar la posición, el dolor cede un poco. Aún no lo puedo creer, estoy haciendo el amor con Eren, es increíble, más allá de que nuestros cuerpos tienen que aprender a conocerse más, no puedo evitar sentir que el pecho se me llena de satisfacción. Pronto la sala se llana de gemidos y el ruido del sillón crujiendo bajo nuestro peso – Little L, aaammm, estás tan bueno… me gustas tanto… Little L… - Estoy inevitablemente perdido, irremediablemente extraviado. Ya perdí la cuenta de las veces que nuestras bocas se han encontrado, de las veces que tus manos han tocado todo cuanto han querido, las embestidas no paran ni un momento, y yo ya estoy anestesiado, doblegado por completo. Agarro una de tus manos para acercarla a mi hombría, suplicando que no te de asco tocar el falo de otro tipo, pero al contrario la atiendes con mucha delicadeza, masturbándome de una manera enloquecedora.

-: Mmm, sí… Er-Eren… m-más… más… - mi cuerpo convulsiona, reacciona, se desdobla entre el dolor y el placer, y en pocos minutos, siento la tensión acumularse en mi bajo vientre, y me estremezco hasta el dedo meñique de mi pie - ¡Aaaahh! – acabo copiosamente entre tus dedos mientras me retuerzo entre las llamas de la pasión. Pero tú… ¡qué energía Eren! Te lleva un buen rato hasta que finalmente siento que convulsionas y llenas mi interior. Caes sobre mi torso, respirando enfebrecidamente, siento el vapor de tu aliento deslizarse por mi pecho y yo no estoy en mejores condiciones. Nos lleva un tiempo acompasar de nuevo la respiración, hasta que te apoyas en tus brazos y me miras atentamente.

-: ¿Estás bien? – No, la verdad que siento como si una aplanadora me hubiera pasado por encima, pero te miro con una sonrisa derrumbada y junto la poca fuerza que me queda para responder.

-: Sí… sí… estoy bien…

Sale despacio y recién me sobreviene un poco de alivio. Esto fue increíblemente erótico, pero algo apresurado y ahora voy a tener que pagar las consecuencias del desborde de nuestra lascivia. Nos quedamos unos minutos sintiendo nuestros cuerpos y me besa lentamente, como si quisiera pedirme disculpas con ese acto, ¡y vaya que debería!

Se levanta y yo como puedo me pongo de pie, sintiendo su semilla deslizarse acariciando mis muslos, la cadera me duele horrores, pero agarro mi ropa y me coloco la remera, como puedo intento caminar a mi cuarto tratando de no pasar vergüenza.

-: Voy… a bañarme – le aviso y solo lo veo asentir con la cabeza, aunque no dejo pasar la oportunidad de apreciarlo de pie y desnudo, realmente que Dios se tomó su tiempo para tallarte, no puede ser más hermoso, aunque ya tengas sus años.

De alguna milagrosa manera llego hasta el baño de mi pieza, abro la ducha y dejo que el agua caliente me limpie y me relaje un poco. Mi cuerpo todavía tiembla, al igual que mis piernas. Pero no quiero ponerme a pensar, mucho menos a reflexionar, no voy a dar lugar a arrepentimientos, ya fue, a lo hecho pecho. Después de ponerme el pijama siento que golpeas la puerta de la pieza.

-: ¿Sí?

-: Permiso – me dice, como si esta no fuera su casa - ¿Estás bien? – Vuelve a preguntar y le sonrío con mayor tranquilidad mientras asiento con la cabeza - ¿Quieres venir a dormir a mi cama?

No le respondo, directamente camino hacia él, subimos las escaleras y nos recostamos juntos en su habitación, me atrae hacia su pecho y me acomodo ahí, estoy cansado y con sueño, menos mal que mañana es feriado y no hay que madrugar. Acaricia mi cabeza y cierro los ojos.

-: Fue increíble… - le escucho decir – Gracias… - y un beso en mi cabeza, ¿por qué me agradece? No entiendo una mierda. Solo dejo escapar un gruñido y me duermo completamente.

-0-

Ya desperté hace como media hora, todavía me tiene abrazado, y la verdad me siento en la gloria, ¿cuántas veces soñé con este momento? ¿Cuántas veces lo recreé en mi cabeza? Pero no es ni siquiera similar a lo que yo pensaba, en increíblemente mejor, siento que se me empiezan a aguar los ojos. ¡Bueno, ya basta! Suficiente de mariconadas, no me gusta no poder controlar lo que me pasa, suspiro muy suave, para llenarme de su aroma, sólo por las mañanas, antes de ponerse su perfume puedo sentir la verdadera esencia de su cuerpo, y es la más adictiva y deliciosa de este universo. No quiero despertarlo aún, así que intento quedarme muy quieto, pero tengo que levantarme a atender mi vejiga, ¡con un demonio! No quiero, pero tengo que ir, ya no me aguanto. Me deslizo muy despacio y uso su baño, no quiero hacer demasiado ruido al abrir la puerta, bajar las escaleras y todo, además me duele el cuerpo todavía. Recién se está aclarando el horizonte, calculo que deben ser entre las seis y las siete de la mañana.

Aprovecho para lavarme los dientes, como puedo ya que no tengo cepillo ahí arriba, pero no quiero que se despiertes y me sienta mal aliento, mi cabello es un desastre así que trato de arreglarlo un poco. Luego de hacer lo propio, y lavarme las manos me pongo a husmear, después de todo, los gatos somos curiosos, ¿no? Automáticamente se me dibuja una sonrisa, sí, gato, como no.

Los baños hablan mucho de las personas. Abro el botiquín, que es grande e iluminado y miro adentro, algunas cremas ¿serán todas tuyas?, maquillaje, de Mikasa obvio, todo de primera marca, y tres botellas de perfume, el one million que es obvio no puede faltar, uno de kenzo que es bastante bueno, y el 212 de Carolina Herrera for men, ese nunca te lo había sentido antes. La máquina eléctrica de afeitar, la tomo entre mis manos, ya hace un par de años que no necesito de esa tecnología, lo que me recuerda cuando anoche te volviste a fijar que no tengo bellos en mi piel, la pongo en su lugar de nuevo. Hay una bañera enorme, en serio, bastante grande y por lo visto estilo jacuzzi por las incrustaciones plateadas en sus laterales de donde deberían salir las burbujas. La cortina, la tapa del basurero, y algunos accesorios más, todos en composé en tonos verde agua y gris. No es muy de mi gusto pero no queda mal. El vanitory está lleno de algodón, hisopos, curitas, una caja con pastillas para todo tipo de dolores, sales de baño, algunas toallas de mano muy bien dobladas, cepillos para el cabello, hay hasta un secador de pelo, una planchita, curitas, alicates, limas, piedra pómez, pufff, es una lista larga, y en un costado varios aerosoles de fragancia lavanda, uuuggghhh, odio el olor de las lavandas, hace que se me revuelvan las tripas. No sé, simplemente no lo soporto. Rollitos de papel higiénico, del doble hoja reforzado con perfume, fuuu, una exageración, como si no fuera que todos los papeles higiénicos terminaran embarrados de lo mismo.

Una vez que ya no queda nada para examinar, decido volver a la cama, pero me sorprendo de verlo sentado con cara de dormido y refregándose la cara, me devuelve la mirada y de inmediato una sonrisa le pinta el rostro iluminando el cuarto.

-: Buenos días – me dice con la voz ronca.

-: Ho-hola – me agarró desprevenido y digo lo primero que se me ocurre.

-: ¡Qué bueno! – Agrega suspirando – Pensé que te habías ido como la otra vez, ven aquí.

No puedo creer lo feliz que me ponen sus palabras, y aunque nunca me ha gustado mostrarme tan necesitado de alguien me acerco de inmediato y me meto en la cama.

-: Espérame – me dice mientras deja un beso en mi frente y se va al baño. Me acurruco entre las sábanas, inspiro con fuerza sobre su almohada, estoy tan pero tan feliz, como hace años no me sentía. A los minutos escucho que vuelve, refrescado, y se mete buscando abrazarme, me besa de una manera profunda y exquisita, besar a Eren es casi orgásmico, y hablando de eso siento que algo duro se refriega contra mi estómago, ¿ya, tan pronto? No me da tiempo a replicar porque sus labios no abandonan mi boca, mientras sus manos buscan mi piel de nuevo. Y aunque soy consciente de que debería detenerte por mi propio bien, la verdad es que mi voluntad es demasiado débil, así que antes de lamentarlo decido jugar una última carta. Lo empujo para quedar encima suyo, ahora me toca a mí hacerte delirar. Me deslizo besando su garganta, mmm, ¿cuántas veces deseé hacer esto? Quería probar tu piel, lamerla y perderme en su sabrosura. Ahora me voy a dar el gusto, abro los botones de su pijama y sigo besando su pecho, estimulando sus pezones y siento que se retuerce un poco, oh sí, soy como un maquinista, tocando los botones, apretando las perillas adecuadas, moviendo las palancas de este extraordinario tren para ponerlo a todo vapor. Hasta que finalmente llego por debajo de tu ombligo, nuevamente siento sus dedos acariciando mi cabello, bendigo a las ampollas del tratamiento de sellado de cutículas que me lo dejan tan brillante y sano. A estas alturas me pongo un poco feroz y muerdo el hueso de su cadera con algo de fuerza, a lo que resopla dolorido, luego lamo por el lugar donde quedaron bien marcados mis lindos dientecitos. Me pierdo en esa v corta que forman sus músculos más al centro, succionando tentadoramente. Siento que mueve las piernas algo ansioso, o sí, voy a hacer que me ruegues, es mi objetivo. Esta vez soy yo quien te desviste y saco todo lo que hay de la cintura para abajo, me encantan tus piernas, son perfectas para tu altura, largas y bien definidas. Hundo mi cara entre tu ingle y el muslo, y evito a toda costa tocar tu hombría que está palpitante y henchida, ya lo sé, estás empezando a frustrarte y eso es lo que quiero, de manera que me desvío por tu muslo derecho y mientras mis dedos te acarician por debajo justo encima de la rodilla, mi boca te besa y lo lame por arriba.

-: Little L… eey… Little L… - Seeee, soy un fucking desgraciado por hacerte sufrir así, te dedico una mirada afilada y desafiante, mientras mi boca no deja de trabajar en toda la piel que encuentra a su paso. Con lentitud voy hacia tu otra pierna para atenderla de la misma manera. Tu rostro es una melodiosa canción que habla sobre éxtasis y desasosiego, tu pecho subiendo y bajando frenéticamente, tus labios entreabiertos, tu mirada suplicante, amo ser yo el que te pone de esa manera, cierro mis ojos y vuelvo a atacar tus precipicios de piel – Little L… va-vamos… - Ja, ja, ja, un poco más mi dulce Eren, pídemelo con más ganas.

-: ¿Vamos, qué? – te ronroneo despreocupado. Y veo una mueca de inquietud en tu lindo rostro.

-: Eres un… ga-gatito muy malo… - Sonrío abiertamente, no lo puedo resistir.

-: ¿Y qué quiere el amo que haga su gatito? – A veces, cuando me gana el deseo soy capaz de hacer las cosas más delirantes, ¿y él creías que yo era tímido? Ahora va a ver…

Se incorpora un poco y me toma con fuerza de los brazos para acercar mi cuerpo al suyo, me besa apasionadamente, es increíble lo fuerte que es, es decir, no es que me intimide su metro ochenta y largos, pero empiezo a ver que me mueve muy fácil de un lado a otro. Bueno, está bien, sólo por esta vez lo dejo ganar. Después del voraz beso, le doy lo que está necesitando. Me esmero y pongo todo de mi parte, evidentemente ahora estamos mucho más sueltos y cómodos, porque te escucho gemir y retorcerte de una manera casi obscena. Lo escucho llamarme incontables veces, hasta que te deja arrastrar por el torbellino caliente que es mi boca.

-: ¡Mierda! – Dice mientras se tapa la cara con sus manos - ¡Qué manera más gloriosa de empezar el día! – me río de su frase, y me pongo de pie, mientras le arrojo el pijama a la cara.

-: Me voy a preparar el café, te espero abajo – le digo con tranquilidad.

-: Espera – me detiene y veo algo de confusión en su cara, ¿y ahora qué? – Yo… yo disfruté mucho, pero tú… - y veo que mira hacia mi cadera y después desvía sus ojos. ¡Ay, my darling! Todavía no estás preparado, parece que es fácil, pero yo sé que no.

-: Estoy bien, no te preocupes – digo girándome – Alístate y baja, así desayunamos.

-: Ok…

No quiero girarme, por tu tono de voz sé que estás empezando a sopesar las cosas, y no puedo evitar sentir algo de angustia en mi pecho. Sacudo la cabeza, ya está, no es momento de tontear, tengo hambre, así que voy a preparar un suculento desayuno que me ayude a recuperarme. Mientras dejo la pava en el fuego y las tostadas haciéndose al mínimo, voy a mi pieza a vestirme rápido. Me pongo un jean azul, y una musculosa blanca con un suéter rojo de hilo encima. Mis pantuflas grises y regreso a la cocina. Empiezo a batir el café, mientras doy vuelta el pan. Saco la manteca, la mermelada, pongo todo en la isla. Y para cuando las tazas ya están humeando sobre la mesada te veo aparecer, con un pantalón holgado bordó y un buzo negro que te queda perfecto. Estoy cortando algunas frutas en la mesada y me sorprendo cuando me abrazas fuertemente por detrás, otra vez mi corazón está a mil. Me besas la nuca muchas veces y después te vas a sentar. Tengo que apelar a todo mi autocontrol para no desplomarme sobre mis piernas que están algo flojas después de esa muestra de ¿cariño, afecto? No sé, después de eso.

Termino con la fruta, la pongo en un plato y me acerco para acompañarte, veo que te pones de pie y enciendes el equipo de música del living, te tomas tu tiempo y finalmente resuena algo de Nike Cave, creo que es "Disco 2000", música vieja y agradable. Vuelves y entre los dos nos devoramos prácticamente todo. Es evidente que nos quedamos con hambre.

-: ¿Quieres que prepare unos wafles?

-: Sí, sí, por favor, haz unos.

Así que ni lerdo ni perezoso me pongo en la faena, buscando algunos ingredientes encuentro un frasco grande de virutas de té de jazmín, guau, esto es increíble, qué genial, siempre quise probar esto.

-: ¿Puedo abrirlo? – te pregunto con los ojos brillando.

-: ¿Qué es? – preguntas y te acercas.

-: Son hebras de té de jazmín – destapo el frasco y la delicada fragancia nos inunda – Mmm… es de lo mejor…

-: Ni idea, supongo que lo habrá comprado Mikasa, bueno, prepara unas tazas, te acompaño.

Tomamos el segundo desayuno entre risas, wafles calientes y el impresionante sabor del té de jazmín. Hablamos sobre la oficina y nuestros queridos colegas, y luego compartimos algunas anécdotas de nuestras infancias, de esos lindos días donde ambos la pasábamos bien, a qué colegios íbamos, los juegos que jugábamos, lo estrictos que eran los padres antes, nuestros sueños de jóvenes, lo brillante que éramos como alumnos (¡él también fue abanderado!), un poco de nuestros curriculums y experiencias laborales anteriores a la empresa… En fin, cuando me doy cuenta son casi las doce, y entonces recuerdo.

-: Ey, Eren, ¿y el catamarán?

-: Eso, primero que no había disponibilidad en el dique para este fin de semana, y otra que Mikasa me llamó el Jueves para decirme que había hecho planes con sus padres y los chicos para ir a no sé qué festival, así que queda para el que viene, ya lo reservé. Igual, no hice planes para esta noche, así que si quieres podemos ir al dique de todas maneras. Es un lindo día para pasear.

-: Está bien, déjame que prepare un par de cosas para llevar.

-: Ok, voy a sacar la conservadora y a preparar las bebidas.

En menos de media hora tenemos todo listo, de camino al dique compramos unas milanesas en un rancho a un costado del camino, pero hay que admitir que están buenas, eso si uno no se pone a pensar en el aceite de miles de años recalentado donde las deben fritar, como sea. Acompañamos con una coca zero helada, el sol aprieta pero no tanto ya que está nublado, aunque el calor se siente. Vamos escuchando rock internacional del viejo, Madonna, The Rolling Stones, Curt Cobain, Los Ramones, vamos cantando y yo hago coreografías mientras Eren se muere de risa. Pronto llegamos al inmenso y hermoso dique, el agua está tranquila y brillante. Buscamos un lugar apartado y nos ponemos a jugar al ajedrez, mientras acompañamos con un té helado hasta que el agua se termina. Le gané en todas de nuevo, pero empiezo a darme cuenta que está mejorando bastante sus habilidades, sin dudas está determinado a ganarme alguna vez, es persistente. Después saca una pelota de futbol y jugamos un poco, le puedo hacer un par de *caños (*cuando la pelota pasa entre las piernas del oponente), pero hay que admitir que el viejo es bueno en esto y me baila bastante bien. Por supuesto, tiene que humillarme después de todas las partidas de ajedrez que le gané.

-: Miren nada más al veterano – digo resoplando ante el esfuerzo – tenía su talento también.

-: ¿Veterano? – Me dice mirándome muy serio – Habló el mocoso culo sucio.

-: Bien que te gusta mi culo sucio – esta vez abrí la boca antes de pensar un poco y me mira sorprendido, mientras yo siento que me suben los colores a la cara, de inmediato se larga a carcajadas agarrándose la panza y yo también tengo que ceder.

-: Bueno, descansemos un rato, el veterano necesita tomar un receso. Ven aquí… mocoso…

Me acerco con la pelota bajo el brazo, y me avienta una botella de agua fresca que recibo con mucho gusto. Después nos sentamos bajo la sombra de un árbol, Eren pone a Simon Curtis a todo volumen desde su auto, ya deben ser fácil las seis de la tarde, corre un vientito cálido y agradable. Y abrimos un rico vino para compartir, me alcanza la copa y se sienta pegado a mí, me apoyo levemente contra su hombro y descanso mi cabeza ahí, entonces mueve su brazo para rodear mi cintura. Ah, esto es realmente genial, estoy en el jodido paraíso.

-: ¿El gatito está cansado? – por toda respuesta le gruño, el gatito no está de humor, quiero decir, no me gusta que me llame de esa manera, aunque yo haya aceptado eso esta mañana, un poco.

-: Quiero bañarme, estoy todo apestoso – digo después de unos minutos.

-: Vamos a bañarnos juntos – me dice Eren, mientras hábilmente con el brazo libre prende un cigarro y me lo pasa, nunca dejes de hacer esto please, me encanta. Lanzo una pitada larga y siento que acerca su boca, así que me giro para besarnos. Oh, la maravillosa sensación del cosquilleo en la panza, de la piel de gallina, aunque haya perdido la cuenta me sigue pasando una y otra vez, es como haber vuelto a ser un adolescente. A mi edad pensé que nunca volvería a experimentar esto.

Terminamos de fumar y beber y guardamos todo para volver, el sol ya está prácticamente perdido en el horizonte. Los cerros se obscurecen de a poco, cuando el manto nocturno empieza a envolverlos. Pongo un poco de Amy Winehouse, algunos temas lentos y tranquilos, mientras conversamos sobre leyendas locales y el porqué de las cosas, es increíble lo mucho que conversamos, es un gran orador, mantiene el interés de la charla siempre. Le pido que hagamos una parada en mi departamento, quisiera revisarlo, hace mucho que no voy.

Está algo sucio y lleno de tierra y me sorprende ver la cantidad de cartas que hay debajo de la puerta, separo las boletas para pagar y tiro el resto, son todas de Erwin, tarjetas en su mayoría, porque odia escribir. Mira de reojo la correspondencia y como va a parar a la basura.

-: ¿Qué tanto te escribe? – me pregunta cruzándote de brazos.

-: Nada, que quiere volver, pide perdón, las idioteces normales.

-: ¿Te sigue escribiendo al celular?

-: Sí, vive comprando chips de esos prepagos y me manda mensajes todo el tiempo, es insufrible.

-: ¿No lo extrañas? – me giro y lo miro seriamente, estás mirando el piso, me acerco y busco su mirada color esmeralda.

-: Ni un poco, absolutamente nada – le digo con seguridad y luego sonrío ladinamente - ¿el veterano está celoso? – y se ríe un poco para después abrazarme.

-: Vamos a bañarnos aquí, en tu casa, ¿sí? – me pide, asiento y prendo el calefón.

-: Mi baño es algo pequeño, así que vas a tener que aguantarte – le advierto.

-: Ok, no me molesta.

Entramos al baño y prendo la ducha, mientras la ropa empieza a caer, Aún tengo algo de vergüenza, pero trato de sobreponerme, entramos y es algo incómodo lograr que ambos nos mojemos, agarro la esponja y el jabón líquido de frutos rojos, adoro ese aroma.

-: Dame – dice quitándome la esponja que ya está haciendo espuma – Yo te enjabono – es tan cliché, pero lo dejo, más que enjabonarme me estás manoseando descaradamente.

-: Después voy a hacerte lo mismo, amm – gimo involuntariamente cuando me empieza a pasar la esponja en la parte baja de mi cuerpo, mi pequeño Levicito se anima de inmediato, ¿por qué me hiciste tan facilote Dios mío?

Pero la esponja cae al piso y siento que me aprieta contra tu cuerpo mientras comienza a besarme con insistencia, bueno el mini Eren no se queda atrás, aunque el apelativo "mini" no le queda para nada. Siento sus manos agarrarme los glúteos y doy un pequeño saltito de la sorpresa.

-: Es-espera Er-Eren-mmm – cubre mi boca con sus labios y me aprieta contra la pared de la ducha, sus dedos se deslizan rápido hasta mi entrada y comienzan a masajear, ¿en qué momento se te ocurrió esto? ¿Sexo en la ducha? Sin dudas habías planificado esto, pero al menos estás pensando en prepararme un poco y te lo agradezco, ayer en la noche casi me partiste en dos mitades. Me sostengo de sus hombros porque mi cuerpo empieza a fallarme, mientras devoras mi cuello, cierro los ojos y dejo que hagas lo que quieras. Pero si esto sigue así me voy a resbalar y me voy a golpear – Er-Eren, vamos a la cama, ¿sí? – trato de convencerte y con algo de esfuerzo aceptas. Nos secamos un poco con las toallas, pero la verdad es que estás bastante apurado.

Oh my dear God! Es increíble, te tengo en mi cama, esta sí que era una de mis fantasías más recurrentes, manoteo la vaselina líquida del cajón de mi mesa de luz, y podría largarme a llorar de la alegría de que siga ahí. Aún chorreamos agua de nuestras cabezas, pero a estas alturas es lo de menos, te embadurno un poco y yo otro tanto, me pongo en cuatro y enseguida lo siento mordiéndome la espalda, ¿ésta es tu venganza por lo que te hice esta mañana? Miro de reojo tu cadera, allí sigue la marca de mis dientes, algo morada ya, finalmente se refriega contra mí, como si se sintiera orgulloso de su erección, vuelve a tocarme otro poco y yo siento que el placer es ahora mucho mayor. Se posiciona y agarra mis caderas con firmeza, entonces tomo una gran bocanada de aire para prepararme, esta vez va más lento y el acoplamiento es mucho mejor, un poco menos doloroso, lo cual hace que me estremezca, al menos no tan rudo. Empiezo a gemir casi involuntariamente, no quiero parecer una perra en celo, pero la verdad es que son demasiadas emociones juntas.

-: Mmm… tan estrecho… - esas sucias palabras siempre me hacen sonrojar, aunque no puedas ver mi cara en estos momentos, reprimo un grito cuando te entierras del todo y tengo que poner mi mano sobre tu pierna, que es lo único a lo que llego desde esa posición.

-: Tran-tranquilo – alcanzo a decir entre dientes mientras tengo la espalda erizada.

-: Lo siento ah… Lo siento…- dice acariciándome con suavidad – Eres tan… me pones tan caliente, que me cuesta con-controlarme ah ah… ¿te estoy las-lastimando?

-: No… No, pero duele, espera… amm, espera que me acostumbre un poco… - después de uno o dos minutos, que deben ser una tortura para vos, hablo de nuevo – mu-muévete, pe-pero despacio…

Empieza a entender como es la cosa, y con la gran maestría y experiencia que debe tener comienza un vaivén con sus caderas, de manera lenta y pausada. Llega tan profundo en mí, que pronto siento que estoy ardiendo, el camino que trazan sus dedos me arde, todo mi cuerpo crepita, me estoy consumiendo. No sé en qué momento estoy rogando por más, y estás dispuesto a complacerme, realmente ahora lo estoy disfrutando mucho. Nuestros jadeos se entremezclan, las gotas de tu sudor impactan en mi piel, muerdo las sábanas para acallar un poco mi garganta que se está partiendo, es demasiado intenso, demasiado bueno, demasiado todo. Una mano tuya me agarra la garganta y yo llevo tus dedos a mi boca para lamerlos, eso te pone frenético y siento que me embiste con más fuerza, pero ya no me duele, más bien todo lo contrario.

Me abraza desde atrás y siento su boca sobre mi oído.

-: Little L, Little L, Little L… aaah, tan rico, Little L… te deseo tanto… aaah… - tu voz me hace alcanzar el clímax y no me importa manchar la cama, en este momento no me importa nada. Como siempre te lleva un buen tiempo para finalmente llenarme de tu esencia. Caemos resoplando, más sucios que cuando volvimos del dique, y sin salir de mí me abrazas posesivamente – Me gustas tanto, Little L…

Giro mi cabeza lo máximo que puedo y nos besamos otra vez.

Después del desastre que hicimos, pongo a lavar las sábanas y tenemos que bañarnos de nuevo, esta vez por separado, de ninguna manera voy a arriesgarme de nuevo, tengo que cuidarme un poco, tener sexo con Eren es para niveles expertos, siento que me crujen las caderas. Luego que ya estamos cambiados y vestidos me invitas a cenar a un restaurante de comida japonesa, seeee, adoro el sushi.

-: ¿Al gatito le gustan los pescaditos? – me dice con una sonrisa encantadora y le sonrío igual.

-: Eren, la próxima vez que me llames gatito… te voy a arañar toda la cara – me mira sorprendido pero creo que no se va a arriesgar, me rompe soberanamente las pelotas.

-: Ok, ok, entendí, nada de gatito, pero no me digas veterano, me haces sentir como un viejo verde.

-: ¿No eres un viejo pervertido acaso? – Le digo mirándolo con malicia – Planeaste todo eso de la ducha, ¿no? – lo admite con una deslumbrante sonrisa. Justo empieza a sonar su celular. Atiende.

-: Hola… Ah sí… bueno, yo lo busco… ¿Mmm? El martes, okey. No, ¿por qué?... – suspira y su semblante cambia a uno serio – Estoy cenando en un restaurante… No, no, nada que ver… con Levi… sí, él… - Supongo que es Mikasa, y al parecer ya sabe que estoy viviendo en su casa de campo – Qué tonta eres… - pero no lo dice como retándola, más bien como si le molestara lo que le acaba de decir – Mmm… mmm… no sé, ¿por qué? ¿El miércoles? Entonces me los traigo a casa, ¿no? ¿Por qué no? Ajá… si, como sea… Okey, usa la tarjeta, la master, si puede ser… okey… adiós.

-: ¿Todo bien? – pregunto al verlo algo incómodo.

-: Sí, tengo que buscar a Fary el martes de karate.

-: No sabía qué hacía artes marciales…

-: Sip, este año empezó, le gusta bastante… y también me pidió que los cuide el miércoles en la casa del centro, que ella tiene una reunión hasta tarde o algo así. Me dijo que no los lleve a los chicos, que ella quiere volver y pasar algo de tiempo con ellos, que el otro finde me los deja a mi cargo.

-: ¡Qué bueno! – Digo entusiasmado – Ya los estaba extrañando.

-: Sí… me gustaría verlos más seguido… ¿Te conté que se operó los pechos? – lo miro sorprendido y niego con la cabeza ¿Qué la mujer hizo qué?

-: Sí, hace como dos semanas, me llamó la atención, Mikasa nunca estuvo interesada en cirugías y esas cosas, de hecho siempre criticaba a sus amigas por eso. Hace un tiempo la noto extraña, no sé, como nunca habla conmigo no tengo idea qué se le cruzó por la cabeza. En fin…

Tomo disimuladamente un poco del sake que nos sirvieron, no quiero ponerme a hacer conjeturas, pero creo que está tratando de llamar la atención de Eren de nuevo, no sé, eso creo, mi instinto me falla muy pocas veces, e inevitablemente siento una punzada dolorosa en el pecho.

-: Por cierto… le escribí a Hange hace unos días, él era uno de mis mejores amigos, de los que dejé de frecuentar por… bueno por Erwin. No me respondió de inmediato, lo conozco, calculo estaba algo herido, pero me respondió – no puedo dejar de sonreír, me hace muy feliz volver a ver a mi amigo.

-: ¿En serio? ¡Qué bien! – me anima Eren.

-: Así que capaz que lo veo este sábado, quedamos en ir a tomar algo por ahí.

-: ¿Por qué no lo invitas a casa? - ¿eeehh? – Digo, si quieren salir salgan, pero bueno, tal vez quieras verlo antes… Escucha, Levi, ahora es nuestra casa, ¿entiendes?

Doctor, doctor, se me acaba de parar el corazón, ¿qué hago? Lo miro petrificado y me meto otro roll de sushi de camarón y aguacate.

-: Quiero que dispongas también, a mí no me molesta para nada. Si es que quieres, claro.

-: Bueno, la verdad, sí quería invitarlo, pero... - ¿cómo le explico esto? – Mmm… Hange es… es… digamos que es una loca linda… o sea… es como el estereotipo de gay que tienes en tu cabeza…

Eren me mira sorprendido y después sonríe.

-: ¿Es muy obvio?

-: Eso sería quedarse corto, Hange es algo, impetuoso, falta que venga con una marquesina con luces led que digan "Soy re gay", ja, ja, ja – Eren se contagia de mi risa.

-: ¿Te hace bien, no? Invítalo, no me molesta, para nada…

-: Bueno, aunque preferiría que viniera cuando no estén los chicos, hasta que lo conozcas, es un poco revoltoso, pero te juro que es un tipo genial. Él me ayudó mucho en el pasado.

-: Bueno, esta semana los chicos van a venir el Jueves recién y se quedan para el finde, pregúntale si puede venir el Lunes o el Martes.

Agarro mi celu de inmediato, me late el corazón emocionado, ojalá me diga que sí, ojalá me diga que sí.

"Hangiu, my love, que haciendo?" – le mando un whatsapp, me sorprende la rapidez con que me responde.

"Me amorrssshhh! Aquí, empolvándome, esta noche me dan duro contra el muro y tengo que estar bella, you?" – me muero de la risa, lo leí hasta con su tono de voz y todo. Le respondo.

"Ey, me preguntaba si tienes un rato libre el lunes o el martes, para que vengas a la casa donde me estoy quedando ahora, digo… no puedo esperar para verte, sé que sueno como una maldita desesperada, pero probablemente esté desesperada… quiero verte pronto… Y de paso te preparo los panqueques que te gustaban tanto, si es que te gustan todavía…" – pasan unos segundos y siento que se me revoluciona el estómago.

"Ok, Darling, voy a hacer tus sueños realidad… y sí me siguen gustando, en efecto, todo lo que me hagas me gusta. Por cierto, ¿en la casa de tu jefecito, eh?"

"Sep, en lo de Eren, ahora te paso un print de pantalla del google maps, avísame cuando vengas así aviso en la garita de seguridad… I laviu, bitch (emoticones de corazones)" – me responde:

"Obveo, sé que no puedes vivir sin mí (emoticones de besos) Voy el Martes a las ocho, ¿kay?"

Es un poco temprano, pero puedo hacer horario corrido y retirarme antes, así que le confirmo:

"Siiiip, mi veeeedaaa, voy a poner el cronómetro en cuenta regresiva a partir de ya, ¡estoy más emocionado que nunca! Te amoooooo (emoticón de corazón)". Me responde con un emoticón de guiño y un beso. Guardo el celular.

-: Va a venir el Martes – le aviso a Eren con más alegría que perro con dos colas.

-: Buenísimo, ¿no te molesta si comparto la cena con ustedes, no?

-: Eren, es tu casa – le digo como si fuera obvio - ¿Cómo me va a molestar? Solo que ya te avisé que tienes que ser un poco tolerante, Hange es algo… descarado, ja, ja.

-: Bueno, va a ser una experiencia interesante.

Terminamos de comer, me pasé, estoy lleno a reventar. Nos vamos entre risas a "nuestra casa", ¿no dijo él que era así? Hoy ha sido un día fantástico.

Salimos del restaurante y siento el llanto de lo que parece ser un gatito, así que me detengo y empiezo a mirar.

-: ¿Qué pasa? – me dice Eren que ya se había adelantado algunos pasos.

-: Ssshh, escuchá, está por aquí – busco entre unos arbustos y lo encuentro, es un gatito bebé, y que está solito. Una pequeña bolita blanca y mojada, no sé dónde se habrá mojado. Meto la mano y lo levanto, el gatito llora y llora – Pobre cosita – digo mientras la acaricio y se refriega instintivamente, me rompe el corazón, ¿hace cuánto que lo abandonaron? No veo a otros, ni a ningún gato cerca, si se queda ahí solito se lo va a comer un perro o se va a morir – No podemos dejarlo aquí, está en peligro – le digo a Eren que se acerca y lo mira con curiosidad. Sé que a Mikasa no le gustan los animales, pero no lo puedo dejar - ¿Lo podemos llevar? Prometo que lo atiendo y le busco una casa para vivir, es que… es tan pequeño.

-: Eres un blando – me dice Eren con una sonrisa – Bueno, está bien, tráelo. Pero lo atiendes y le buscas un hogar, ¿ok?

-: Prometido.

Nos subimos y el minino se queda dormido sobre mi regazo. Cuando llegamos la pongo en mi pieza y ayudo a Eren a descargar el auto, después con agua tibia baño al recién llegado, que resultó ser recién llegada, y la seco con secador, me muero de la risa ante las caras que hace, al principio se asusta pero ahora juega con el aire caliente. La dejo sobre la toalla y me voy a la cocina a buscar comida para ella.

-: Parece que alguien te está siguiendo – me dice Eren y me doy vuelta para ver como la gatita viene por detrás de mí – Entre gatos se entienden, ¿no? – lo miro con seriedad, pero camino a la heladera, saco la leche y caliento un poco en una taza, mientras tomo un bife de pechuga de pollo y lo pongo en la plancha. Levanto a la gatita y la acaricio, empieza a ronronear, es la cosita más tierna que vi en mi vida, le voy un beso. Eren se acerca y la acaricia también.

-: Qué linda – me dice. Se la dejo un rato a su cuidado mientras termino de prepararle el pollo, se lo pico chiquito y se lo pongo en un plato pequeño, mientras en un cuenco al lado le pongo la leche tibia. Come bastante. Mientras Eren y yo bebemos una copa de vino, ya lo tengo encima de nuevo dándome besos en el cuello ¿Quién lo hubiera dicho?, que el jefe tuviera tanta energía. Lo esquivo un poco, no me faltan ganas, pero uno tiene que hacerse desear de vez en cuando, me encanta que me ruegue, ver sus ataques cuando empieza a desesperarse.

-: Bueno, mientras se quede aquí hay que ponerle un nombre – le digo a Eren mientras lo miro seductor, sabe que lo estoy manipulando y mira a la gatita.

-: Si le vas a poner nombre es porque quieres que se quede, ¿no?

-: No, bueno, a mí me gustaría adoptarla, si me dejas cuidarla después me la llevo a vivir conmigo.

-: ¿Qué ya estás pensando en irte? – me dice mirándome preocupado.

-: No, bueno, pero no voy a vivir para siempre aquí… - me pregunto cómo caímos en esta conversación tan incómoda. Lo miro, me acerco sin quitarle la vista de encima y mordisqueo sus labios tentadoramente – Esmeralda – le largo al fin y me mira confundido – Que se llame Esmeralda.

-: ¿Esmeralda como la gitana? – dice susurrando sobre mis labios.

-: Esmeralda… como tus ojos… - y nos fundimos en un profundo beso – Vamos a la cama – le digo tirando de la manga de su remera.

-: ¿Aquí abajo?

-: Esta señorita – digo señalando a Esmeralda – No va a querer quedarse sola, y se va poner a llorar si no nos escucha cerca, así que por hoy nos vamos a tener que quedar abajo. Además si hace pis u otra cosa en la alfombra de arriba va a ser un problema. Vamos.

-: ¿El gatito sigue hambriento? – dice abrazándome desde atrás y yo solo me sonrío.

-: Eres un idiota…

Nos metemos entre las sábanas, la verdad tengo sueño, pero Eren exige una ronda más, así que dejo que me empiece a besar, estoy de espaldas, prácticamente desnudo, resoplando gentilmente ante las caricias de este adonis. Está algo obsesionado con mis tetillas, tal vez porque tengo un piercing en una. No me molesta, dejo que haga lo que quiera, pero empieza a bajar y no se detiene, me pregunto si él sería capaz… tal vez no, es demasiado pronto, aunque me encantaría. Efectivamente, después de entretenerse con mi ombligo vuelve a subir, aunque mi erección le estaba rozando el cuello y yo no puedo evitar largar una risita. Se levanta y me mira curioso.

-: ¿Qué pasa? – me dice, está tan lindo, resoplando, con la boca brillosa y las mejillas encendidas.

-: Nada, nada… ¿tanto miedo te da? – no quiero hacerlo sufrir… bueno, un poquito, ja.

-: ¿Miedo? – yo miro hacia mi hombría y Eren se pone nervioso, entonces yo me retuerzo de la risa, es muy hilarante.

-: Ya, ya está, no te preocupes, ahora me toca a mí – digo mientras intento incorporarme, pero Eren está serio y me empuja por el pecho.

-: No, no tengo miedo…

-: Ey, no te lo tomes así – le digo meloso mientras trato de acercarme para besarlo – Broma, broma, no necesito eso, ven.

-: No, espera, si puedo… - ¿y después me dicen terco a mí?

-: Eren – lo llamo con algo de fuerza – Basta, ya está, lo hagamos en otro momento, ahora yo quiero sentirte, ¿sí? – Deslizo mis piernas al costado de su cadera para distraerlo, pero él sigue serio.

-: Déjame intentarlo, ¿ok? Quiero que disfrutes también.

-: ¿Y te parece que no disfruto? Los vecinos de mi departamento deben haber llamado al 911 por ruidos molestos con los alaridos que me arrancaste. No seas estúpido, me gusta de cualquier manera, mientras sea contigo – Pero me mira con seriedad, uuugghhh, bien, haz lo que quieras – Ok, no te fuerces, de verdad, yo no lo necesito…

Ya no me dice nada, se incorpora y empieza a besarme de nuevo, está tan determinado que me hace sentir un poco culpable de habérselo sugerido. Cierro los ojos y me concentro en su maravilloso toque, me agarra desprevenido cuando acaricia mi hombría, sus manos son algo callosas y eso vuelve el toque más erótico, realmente no necesito demasiado, soy naturalmente excitable… Siento como sigue frotándome deliciosamente y está mirando fijamente a mi entrepierna, una serie de sensaciones me atacan, entre ellas algo de vergüenza.

-: E-ey… ya fue suficiente… ya me tienes erecto, vamos, ven, quiero sentirte… - Pero ninguna de mis palabras sirven, se agacha y lo pone en su boca y yo tengo que morder la sábana para no gritar emocionado, ¡realmente lo va a hacer! Lo lame torpemente, mientras siento su aliento caliente deslizarse por mi sensible piel, lo aprieta y lo vuelve a poner en su boca y… - ¡Auch! – siento un rayo de dolor atravesarme la espalda.

-: Pe-perdón – me dice - ¿qué, qué?

-: ¡Tus dientes, con un demonio! – Trato de controlarme un poco, pero me arde – Tie-tienes que envolver tus dientes con tus labios, abre más la-la boca, o si no vas a lastimarme – le doy otra oportunidad, aunque no quiero, o se va a traumar.

-: Oh, perdón – dice avergonzado y vuelve a su tarea para hacerla con mayor delicadeza. Ahora se siente un poco mejor, aunque todavía me arde, siento que se atraganta y tose, ja, ja, ja, me gustaría despanzurrarme de la risa, pero no, sin traumas, sin traumas, póker face, póker face.

-: Ey, tranquilo, no lo lleves tan atrás, es tu primera vez, ja, ja… sólo ponlo hasta la mitad y chúpalo con suavidad, cuidado con los dientes… - va siguiendo mis instrucciones y empiezo a sentirme más y más excitado, verlo en esa posición, peleando contra sí mismo, sólo para complacerme, es suficiente para hacerme delirar. Es la peor mamada que me han hecho, pero le pongo un 6 por el esfuerzo, aunque puedo disfrutar una que otra caricia. Cuando pienso que ha sido suficiente, lo empujo con sutileza y lo atraigo hasta mi rostro – Suficiente, ven, deja que un experto te enseñe.

-0-

Realmente fue una noche espectacular, me duele la espalda terriblemente, pero despertar desnudo en los brazos de Eren hacen que cualquier dolor desaparezca. Escucho a la gatita llorando, con pesar me desprendo de mi amor y me deslizo para vestirme rápidamente con lo primero que encuentro y me pongo mis pantuflas, Esmeralda hizo sus cositas a un costado de la cama. Agarro papel higiénico y limpio todo, antes de levantarla y llevármela a la cocina. Le vuelvo a dar leche tibia y más pollo, es un amorcito. De paso pongo la pava, miro la hora, las ocho de la mañana de un domingo hermoso, va a salir el sol de nuevo.

Estoy sacando las tazas cuando oigo ruidos afuera, saco la cabeza por la mirilla de vidrio a un costado de la puerta y veo a Mikasa entrando, whatssss? Rápidamente pongo el pasador en la puerta, es lo único que se me ocurre y corro como flecha paraa despertar a Eren, me resbalo en el camino y caigo encima de él.

-: ¡Eren, Eren, despierta! ¡Es Mikasa, está por entrar! ¡Vamos, muévete!

Semi dormido se pone de pie y agarro su ropa para estrellarla contra su pecho y que se la lleve, lo empujo contra las escaleras y ya sentimos que empieza a golpear fuerte al ver que no puede abrir con su llave. Apenas alcanzo a esconder a Esmeralda y su comida en mi baño y salgo corriendo para abrirle.

-: Ho-Hola Mikasa – le digo mientras trato de que no se note mi respiración asustada. Antes de saludarme me dedica una mirada molesta y me mira de arriba abajo.

-: Ah, hola – dice entrando impetuosamente, casi me tira si no es porque atiné a correrme - ¿Sigues aquí? ¿Levi, no?

Cierto, no nos conocíamos personalmente.

-: Ah, sí, soy yo… Sí, por ahora sigo aquí… Eh, ¿quieres un café?

-: Más tarde – Dice y se gira, no sin antes mirarme por encima de su hombro y preguntarme – Esa… ¿no es una camiseta de Eren? – Oh, my God! Me miro y tiene razón, en el apuro me la puse sin darme cuenta.

-: Aaah, ja, ja, ja – me río nerviosamente – tienes razón, ¡ups! Me confundí al tomarla del canasto de la ropa, ya me cambio.

Sin volver a mirarme se va escaleras arriba, ¡Fuck! ¿A ésta mujer la sacaron de Frozen o algo así? Qué tipa más fría, me voy a la cocina a apagar la pava y volverme a mi cuarto. Me acuesto de nuevo, todavía se siente el calorcito de Eren. ¿A qué habrá venido? Bueno, a ver a Eren eso es obvio. Me siento un poco inquieto, parece que no le caí bien.

Después de varios minutos que parecen horas escucho algunos gritos arriba, ¿están discutiendo? Por las dudas no voy a salir hasta que se vaya, ¿se irá? Quiero café. Me siento en la cama y pronto siento ruidos en la cocina. Salgo cautelosamente, es ella que está por hacer el desayuno o algo así. Se gira y me ve.

-: ¿Ya desayunaste? – me pregunta.

-: No, no todavía, recién me levanto – me acerco despacio – Puedo hacer café batido, si gustas.

-: Bueno, dale, necesito uno justo ahora – está molesta es obvio. Mientras bato el café la miro disimuladamente, está bellísima, con una blusa de algo así como seda de un rosa suave, con un generoso escote, un buen push up que marca sus redondas formas, un jean celeste que parece acariciar sus caderas, y un par de estiletos rojo furioso, con una chaquetita de hilo de color negro, es una belleza. ¿Quién en su sano juicio se levanta un domingo encandilando todo a su paso? Sí, ella, Mikasa. Reparto el batido en tres tazas, la fucsia, que amo usar, se la voy a dejar a ella, creo que es suya. Eren aparece vestido y con un semblante no muy bueno, ¿qué habrá pasado? Le acerco la taza de café humeante y otra para ella, me está mirando mucho, ¿acaso le gusto?

-: Gracias – me dice cortante Eren, y creo que es mejor que me retire, agarro mi taza y un par de tostadas, pero Mikasa me llama.

-: ¿Adónde vas, Levi? Ven, comparte la mesa con nosotros.

-: Ah, eh… bu-bueno… - me siento en el otro extremo y el ambiente es tenso, teeeenso - ¿Los chicos? – pregunto para decir algo y romper el silencio abrumador.

-: Con los abuelos – responde Mikasa - ¿Y tú? ¿No vas a almorzar con tu familia?

Eren le lanza una mirada reprobatoria.

-: Ah, la verdad es que no tengo… parientes cerca, no los veo hace mucho, así que… pero seguro salgo a comer algo afuera.

-: ¿No tienes casa?

-: Mikasa… - le reclama Eren.

-: Tú no me cuentas nada, ¿así que está mal que yo pregunte? Esta es mi casa también, y quiero saber quién vive y quién no.

-: Y-yo tengo un departamento, pero tuve problemas con… con un vecino y bueno, vine aquí unos días… para evitar…

-: Días, ya van más de dos meses – Ah, qué bien lleva el control.

-: Discúlpame, no quise ser una molestia yo…

-: No me malinterpretes – me corta en seco – No me molesta, para nada, prefiero que tú estés aquí y no una de las amantes de Eren.

-: ¡Mikasa, basta! – le dice mi jefe mientras la mira molesto. Si supiera… - ¿A qué viniste? ¿A provocarme? ¿A controlarme?

-: Eehh, permiso, mejor me voy… - digo incómodo.

-: Espera, Levi – me vuelve a retener la mujer – Quiero que me digas la verdad ¿Quién vino anoche? ¿Estela, la pelirroja de la panadería, o Erika la rubia flojita de la floristería? ¿Quién?

Me quedo helado, ni idea de esos nombres.

-: Na-nadie… Eren no Salió anoche, antenoche tampoco.

-: ¿Qué raro, no? Digo, antes no veías las horas de poner tus patitas en la calle ¿y ahora no sales? – le dice a Eren agresivamente y luego me mira a mí – Y tú lo cubres porque es tu jefe, obvio.

-: No le hables así a Levi, el problema es conmigo, ya deja de hacerme pasar vergüenza.

Estoy nervioso, muy, me estoy muriendo de los nervios. Así que me levanto y agarro el paquete de cigarros que quedó en la mesada para encender uno.

-: ¿Estás fumando en MI cocina? – Me giro y veo la mirada iracunda de Mikasa – Por si no lo sabes, te aviso, está prohibido fumar dentro de la casa, ¿tú se lo permites? – le dice a Eren, apago el cigarro y me voy, too much. Me meto dentro de las sábanas y los escucho discutir otro tanto, hasta que siento la puerta de entrada ser cerrada con fuerza. Al rato la puerta de la pieza se abre y Eren se mete conmigo, suspirando largo. Me giro y lo miro.

-: ¿Estás bien?

-: Ahora sí – dice mientras me abraza. No voy a decirle más nada, me acurruco en su pecho y me vuelvo a dormir.

.

By Luna de Acero… acurrucada también…