Hola, hola, Luna de Acero reportándose... y por fin empezando a cumplir con las actualizaciones, amos a ir de apoco, no me maten ok? Aquí la continuación de esta angustiante historia, muchas gracias a todos los que comentan, trato de responder lo más pronto posible. Sugerencias, impresiones y críticas, por favor en los reviews, me ayudan mucho en verdad. Besitos de rosas frescas... enjoy!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia es mía, original y con derechos reservados.
Advertencia: Muuucho hard, salseo en toneladas, y un Levi facilote, facilote, ya lo dije, ahora a leer bajo su responsabilidad.
.
.
"Si me dan la oportunidad de pedir tres deseos...
Te pediré tres veces..."
Anónimo
.
.
Hange me trajo un poco de ropa, así que cuando salgo de cambiarme en el baño, ya están Eren y él sentados charlando. Le lanzo una mirada a mi fiel amigo como diciéndole que no se preocupe, que está todo bien. Entiende de inmediato.
-: Bueno, me voy a mi *depa (*departamento), my Darling, no te quedes hasta tarde que te voy a esperar para cenar. Ojo, ¿eh? – le dice a Eren mirándolo amenazadoramente, después se va.
Eren me quiere abrazar, pero yo ya estoy mucho más repuesto, así que retrocedo y le pongo la palma al frente.
-: Mantengamos la distancia, ¿ok? Es decir… ya sé que ayer… bueno, estaba un poco, débil, y medio sensible, pero ya estoy bien, bueno, vamos – le paso por el costado, hoy estoy más fuerte que nunca, no me voy a doblegar ante nadie, además se supone que estamos avanzando, no retrocediendo. Le escucho suspirar y me sigue, la resolana de la calle me enceguece un poco, deben ser las cuatro de la tarde y hace un calor infernal. Ahora lo sigo hacia su auto, entramos y pone el aire acondicionado.
-: ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo? – Eren me hace sentir como esas amantes de años a los que los hombres les ofrecen un sándwich de milanesa después de follárselas.
-: No, comí bastante, muy rica estaba la comida del hospital.
No nos decimos más nada durante el viaje, por lo que pongo música de fondo para que la tensión no nos estrangule, lo juro por mi estatura que estaba con la cabeza en las nubes cuando apreté un tema de *Ataque77 (*rock argentino), y empieza a sonar:
"Evitar resistir… tu hechizo de suave adicción, como si fuera fácil… dominar mi sentir… y saber… que te vas… y saber que la abstinencia me puede… todo se vuelve obscuro y solo puedo decir… más, dame un poco más, quiero intoxicarme en vos… arranca corazones…"
Justo vengo a tener una puntería buenísima "Arranca corazones", lo escucho a Eren suspirar y de inmediato vuelvo mi rostro al lcd, para buscar cualquier cosa, lo que sea, otra. A ver, ni siquiera pienso, apunto mi dedo a cualquier lado, empieza a sonar una melodía que no la reconozco de inmediato, miro la pantalla, grupo *"Estelares" (*rock paraguayo), tema "Ella dijo", la verdad no lo recuerdo demasiado, ¿será nuevo?, la banda suena relajante y armoniosa, me gusta, y empiezo a escuchar:
"Y todo en un minuto… yo estaba en la cocina, me abrazó por la espalda y me dijo al oído: que le encanta ir a la cama conmigo, pero no quiere nada más… Encendí un cigarro, y me miró a los ojos, abroché su camisa, y se cruzó de piernas, y le encanta ir a la cama conmigo, pero no quiere nada, nada más… Ella dijo, y yo dije, no es mi amor… ella dijo, y yo dije, no es mi amor…"
Ok, el universo está en mi contra, definitivamente. Why do you hate me, Chesus? Aprieto de nuevo. ¡Naaaaaa! Café Tacuba, tema "Eres". Salgo de la carpeta y busco la de música clásica, elijo Vivaldi, las 4 estaciones, es mejor que todos esos temas *pajeros (*para ).
-: ¿No te gustan esos temas? – pregunta Eren sin sacar la vista del camino.
-: ¿Eh? Un poco bobos…
Pronto llegamos a la casa, hace como dos semanas que no vengo, realmente extraño mis converse y otras cosillas insustituibles que dejé aquí. Me dirijo a la pieza y agarro los bolsos que traje la primera vez que vine, me da una especie de tirón en la panza, shhh, tranquilo, tranquilo, ya terminamos, ya termina… Siento una gota traicionera estallar sobre mi mano… ¡Traidora! Empiezo a guardar las cosas con mayor velocidad, cada minuto que demoro siento que me vencen los sentimientos, maldición, tengo que mantener la máscara intacta. Termino y salgo cargando todo.
-: Listo – anuncio y Eren se acerca para ayudarme.
-: Eeeh, tengo helado de frutilla de Cremonados - ¡Tentación de los más exigentes paladares! Maldito, sabe que no me puedo resistir, amen de que sale un ojo de la cara el kilo de esa porquería rosa que se derrite tan deliciosamente en la boca, es el orgasmo hecho helado, no exagero.
Pone mis cosas sobre dos banquetas de la isla y va a buscar unos pocillos, miro la hora, como mucho serán 15 minutos más, bueno, bueno, puedo aguantar. Acepto y me siento, pone esa delicia frente a mí, y la primera cucharada se amolda pecaminosamente sobre mi lengua, ¡mmm!
-: Es tu sabor favorito… - dice bajito.
-: Ah, si… - ¿por qué eres así? Tan dulce, tan relajado, que me dan ganas de abrazarte en este momento y no soltarte más. De pronto el helado ya no está tan rico. Estoy a escasos 50 centímetros, sería tan fácil levantar la cabeza y decirle "bésame", y sé que lo haría de inmediato y nos perderíamos de nuevo, enredándonos como el viento entre las hojas de los cerezos en flor. Mierda que estoy poético… bueno a veces la tristeza tiene algo de poetisa… Me meto dos cucharadas grandes, realmente quiero terminar rápido e irme, me está comenzando a doler demasiado. Pero voy a poder, siempre puedo, al final siempre… siempre… puedo… Por fin se termina mi helado, lavo el pocillo y cuando me giro lo tengo encima, retrocedo – Espera, espera – le digo poniendo distancia – Llévame a lo de Hange, por favor.
-: Yo no quiero esto – me dice con pesar.
-: Bueno, yo quiero tener un metro noventa y cantar como Sinatra, pero ya ves que no todo se puede en la vida y hay que… hay que adaptarse. Ahora, llévame, me dijiste que solo era para buscar mis cosas.
-: Y también te dije que quería conversar unos minutos.
-: Bueno, dale conversemos, ¿de qué vamos a hablar? ¿Te paso la receta de la salsa blanca? A ver, no nos compliquemos, ¿ok? Ya fue suficiente.
-: Estoy preocupado – dice ignorando mis comentarios – Estoy preocupado de verdad, estuvo a punto de matarte.
-: Ajá, pero me defendí, Eren no soy una fucking princesa, ¿entiendes? No estoy hecho de porcelana, no me voy a romper al primer golpe, y no necesito un jodido guardaespaldas. Yo, te agradezco la intención, pero no hace falta, tú con tu vida y yo con la mía, pude lidiar con esto 10 años, puedo hacerlo otro tiempo más. Si realmente necesito algo, lo cual dudo, te avisaré.
-: Te extraño…
-: Bue-bueno, ya se te va a pasar, supéralo, eres un hombre adulto, ¿vamos?
-: Estás temblando…
-: Y-yo no, yo no… no es-stoy… - ¡Gracias cuerpo traidor! Y auspician este momento de debilidad: Marroquinería "El amor que no pudo ser", Sanguchería "Los senos operados te ganaron" y Mini mercadito "Se cayó la máscara".
Me abraza, yo me siento helado al lado de su calor, siento que no soy más que un gusano repugnante ante su brillo, busca mi boca y me rindo inevitablemente. Oh, sensación de gravedad cero justo en la boca del estómago, sus manos apretando con firmeza mi espalda, y tiemblo aún más, mientras tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para que no me salten las lágrimas, ¿qué clase de voluntad tengo? O mejor dicho no tengo, voy a presentar mis quejas en el paraíso cuando desencarne. Su perfume me invade, como así también Su calidez, me atraviesa, se cuela hasta lo más profundo de mis sótanos y los ilumina. Estoy mal, muy mal.
-: ¿Lo sientes? – me habla contra los labios – No puedes negarlo… Yo también lo siento, Levi…
De pronto un rayo de lucidez mental me ilumina y me escabullo de sus brazos.
-: No, no, basta, basta, me llevas o me llamo un taxi, me quiero ir, ahora – Le exijo. Mi mira con tristeza y suspira.
-: Vamos, te llevo.
Justo cuando estoy abriendo la puerta veo aparecer a Mikasa por el frente, viene con un par de bolsas y los tacos altos se le hunden en el pasto. Bien, bien, gracias universo. Nos cruzamos.
-: Ah, hola, no sabía que estabas aquí – me dice mirándome no muy amablemente.
-: Hola y chau, ya me estoy yendo, gracias por la hospitalidad de los dos – le digo con una sonrisa.
-: ¿Ya conseguiste donde alquilar? – Me pregunta mirando los bolsos que llevo, casi diría que se la ve triunfal, bueno no, es mi cabeza retorcida. Se acerca a Eren y le da un sentido beso en la boca – Hola, amor, vine a hacerte compañía.
¿Escucharon eso? Bueno, fue el crack que hizo mi corazón, tengan cuidado de no pisar los pedazos que están cayendo al piso, justo ahora.
-: ¿Qué haces aquí? No me avisaste que vendrías – le dice Eren mirándola con reproche.
-: Te quise sorprender… Los chicos están en lo de mis padres, y hoy no había ensayo de coro, ni nada, así que pensé que podíamos pasar una linda tarde.
-: La verdad ya hice planes, por eso te dije que me hubieras avisado.
-: Bueno cancélalos, ya vas a ver que no te vas a arrepentir – dice mientras se acerca y lo abraza por la cintura, de nuevo y aunque suene redundante: gracias fucking universo, mis sentimientos se redujeron a polvo de arenilla, ¿algo más?
-: Voy a llevar a Levi – dice mientras se zafa con bastante frialdad de sus brazos, es obvio, yo soy el que está provocando el cortocircuito, en buena hora que me voy, es lo mejor.
El viaje de vuelta es peor que el de ida, directamente ni pongo música, solo el ruido del viento filtrándose por la ventana y el motor, un bullicio de pensamientos que me está costando frenar me ataca. Le doy las indicaciones y llegamos al complejo de edificios. Me acompaña hasta la puerta, no lo hago pasar, pero se queda esperando afuera, Hange saca su cabeza de la pieza y me mira por el pasillo. Le hago una seña con la mano de que ya voy y se vuelve a meter, parece vieja conventillera, pero lo amo así.
-: Bueno, gracias – digo y le extiendo la mano, pero Eren la mira sin agarrarla.
-: Te hago una última pregunta y me iré – me encojo de hombros, ¿será la receta de mi fabulosa salsa cuatro quesos? ¿Qué tengo con las salsas el día de hoy? - ¿Qué sientes por mí, Levi?
Afuera la cara de póker, adentro soy un lío de gritos internos, todos mis yoes corriendo en diferentes direcciones, golpeándose en el trayecto, caen rodando en el suelo y llorando. Le sostengo la mirada, dos sílabas: na-da. Vamos, dilo: naaa-daaaaa. Buen momento para que la garganta se me apague. Se acerca y me acorrala contra la puerta, pone sus brazos a mis costados, guau, ahora me doy cuenta como unos desgraciados 25 centímetros pueden hacer que alguien se vea como un rascacielos.
-: ¿Qué sientes por mí? – la misma lágrima traicionera de siempre hace su aparición y rueda cual diva por mi mejilla, gritando a los cuatros vientos: "¡Estoy aquí, mírenme!" – Tus ojos son más honestos que tus silencios – dice mientras la limpia con su pulgar.
-: No es… ehh… - me besa, estoy petrificado, sus roces me quitan las fuerzas, desvían mis pensamientos…
-: Te quiero demasiado… - tus palabras me derrotan, bajo la cabeza y siento que me abraza con delicadeza – No sé qué me hiciste, pero no puedo volver a ser el mismo… tampoco quiero obligarte, quiero que vuelvas a mí por ti mismo… realmente espero que eso pase… yo me quejo de Erwin, pero al final también te terminé lastimando, así que perdóname, estoy muy arrepentido, de corazón te lo digo, esto no lo puedo fingir… te extraño ahora mismo, teniéndote aquí, porque sé que me voy a ir al auto y no voy a poder sacarte de mi cabeza… te quiero, Levi – levanta mi rostro con su mano caliente y me da un último beso – Cuídate mucho, nos vemos.
Ni siquiera puedo responder a un simple saludo, me quedo ahí apoyado contra la puerta, temblando un poco, después de varios minutos, suspiro y reúno la fuerza para entrar.
-0-
Pronto se instala la rutina en mi vida, la aburrida y destructiva rutina, necesaria para no pensar. Es lindo vivir con Hange, aunque lo vivo retando por lo desordenado que es, siempre deja la ropa tirada por todas partes, se duerme en cualquier lado y tiene la linda costumbre de pasearse en pelotas si le hace mucho calor. Bueno, es su casa después de todo.
-: ¡Amorshhh! – Hange me recibe dando saltitos, se puso su conjunto de plush rosa suave, lo cual siempre me causa gracia porque le queda un poco grande y parece disfrazado - ¡Tengo excelentes novedades! ¡Kyaaaaaa! – lanza un chillido agudísimo que me deja medio sordo.
-: ¿Qué pasó? ¿Te ganaste la lotería?
-: Mejor que eso – dice trayendo un papel entre las manos, los ojos le brillan – Escucha: Fi-es-ta de dis-fra-cesss, ¡kyaaaaaaaaaaaa! – me abraza y se me cuelga para después besarme profundamente en la boca.
-: ¡Bueno, basta! – me quejo y me lo saco de encima, ya lo conozco, cuando algo lo emociona tanto se pone en estado "electrón" como le digo yo, positivo e inquieto - ¿Qué es eso de una fiesta de disfraces?
-: Eso, la organiza Plumber Girl.
-: ¿Plumber Girl? – un reconocido travesti del medio que es conocida por dar tremendos fiestones.
-: Sí, y me invitó a mí, ¡a mí! Mira, mira tengo la invitación VIP, para tres personas, oh my God. ¿Qué te pasa, perra?, no te veo gritando.
-: No, estoy cansado, tuve un día del infierno en el laburo, me dieron a investigar unos expedientes de mierda, tuve que ir a los ficheros y buscar los registros del año de Matusalém – me saco los zapatos y me tiro en el sillón, prendo un cigarro – Me llené de tierra, porque están en el subsuelo que estaba más sucio que una cloaca, se rompió el foco, estuve más de dos horas con una fucking linterna, voy a presentar mis quejas al intendente de mantenimiento edilicio. Para colmo de males, me subo en una escalerita de mierda de madera roída, más inestable imposible, cuando al fin encuentro la caja, la bajo, levanto la tapa y ¡pum! ¡Me salta la araña más jodidamente grande de mi jodida vida!
-: ¡Iiiuuggghh! – dice con asco Hangiu mientras se sienta en el silloncito que está al frente.
-: Estúpida, pasé la vergüenza del año, me salió la loca de adentro y gritando cual adolescente púber salí a los alaridos, me llevé por delante las escaleras de cemento y me hice un tajo debajo de la rodilla, perdiendo un zapato en el trayecto, cuando por fin pude alcanzar la superficie estaba más blanco que una nube y la cara transpirada, hasta eso por mis gritos ya habían avisado hasta a la Interpool. El tema es que en dos segundos tenía la oficina de legales y administración encima trayéndome agua y echándome aire. Para colmo de males se aparece Eren, faltaba que baje el presidente de la compañía. Peeero, eso no fue lo peor, no, lo peor fue que tuve que explicar que me había pasado, imagínate, con el pantalón manchado de sangre, un zapato menos y la presión baja, tuve que contar lo de la fucking araña gigante…
-: ¿Y?
-: Se me recontra cagaron de risa – Levi está indignado, pero Hange ya no sabe cómo aguantarse, está transpirando mientras se muerde los cachetes por dentro para no dejar escapar una carcajada – Y ahora me apodaron "el hombre araña". Encima de todo, tuve que aguantar que Eren bajara conmigo, yo estaba temblando, quedé como un imbécil, me alcanzó el zapato y fuimos a buscar la caja, te juro estúpida que nunca en mi vida tuve tanto miedo. La hija de puta salió corriendo con sus ocho patas peludas y horrendas, nos pasó debajo de los pies entonces… entonces… - le tiembla el cigarro en las manos – Pegué un grito y me trepé en la espalda de Eren, fue instintivo – está rojo como un tomate y Hange ya no resiste más, lanza una carcajada descomunal, se cae del sillón y se retuerce en el piso mientras Levi lo mira con odio – ¿Te parece gracioso, idiota? Pasé el susto de la historia, casi ahorco a mi jefe, ¿entiendes? – Hange se ríe más fuerte aún, y poco a poco empieza a contagiar a Levi, que aunque no quiere no lo puede evitar, tiene que ceder un poco.
-: ¡Jua, jua, jua! ¿Te le, te le, te le colgaste a Er-Eren? ¡Jua, jua, jua!
-: Ya, perra, deja de burlarte. Fue un jodido desastre. En fin… Ahora uno de mis compañeros puso de ringtone "spiderman, spiderman", cada vez que le suena se me cagan de risa. Voy a ser la comidilla de toda la sección hasta fin de mes, me lleva la chingada.
-: *Ameo (*amigo) – me dice Hange que se arrastra y pone su cara sobre uno de mis muslos – Te amodorooooo, eres único, sólo tú me haces delirar de risa. Ja, ja, ja… aaaahhh, como sea, ahora hay que poner nuestra energía en esta hermosa fiesta, vamos a ser la sensación, sister. Pienso hacer una producción que se van a caer todos de cuando lleguemos.
-: ¿Y yo cuando dije que me iba a disfrazar?
-: ¡Amoorssshhh! – Me chilla dolido Hange y se me aferra al brazo – Es "la fiesta", ¿you know?, "La fiesta". ¿Tienes idea lo difícil que es conseguir una entrada VIP? Vamos, bebé, no puedo ir sin ti, además te falta un poco de diversión, vas, te distraes un rato, nos reímos de cómo se babean por nuestros , daleeee, daleeee, te voy a rogar toda la semana, ¿eh?
-: Uuuff, eres insoportable cuando quieres. Bien, iremos, pero nada de buscar trajes de sadomasoquismo o alguna de esas tonterías, ¿me escuchas, no? No voy a enfundarme en cuero ni nada de eso, un traje normal, común y corriente.
-: Lo prometo, lo prometo, pero vamos a ir bien maquillados y sexys, sin caer en lo vulgar, lo prometo. Vamos, anímate un poco, no seas cabrón.
-: Ok, ¿y a quién más vas a llevar?
-: A Marco – un amigo del grupo, me cuenta sonriendo, no sé por qué me parece que me está mintiendo.
-: Bueno ¿Cuándo es?
-: Este viernes.
-: Pero el sábado trabajo.
-: Haz horario corrido estos días, porfaaaa, porfaaaa – me dice quejumbroso mientras se retuerce, caprichosamente.
-: Bueno, voy a ver que hago.
-: ¡Yeaaahh, baby! Te amo, te amo – lluvia de besos pegajosos de Hangiu. No tengo ni la más mínima gana de ir, pero ni modo, si tan poca cosa lo hace feliz, no le diré que no.
-0-
Viernes, 20:30 hs, llegué excepcionalmente temprano porque Hangiu me fue a buscar en el auto, está más acelerado que nunca. Ahora estoy frente a unos jirones de tela que el indecente de mi amigo se digna a llamar disfraz.
-: ¿Qué re mierda es esto? – le digo señalando las cosas.
-: Tu disfraz y mira el mío hace juego, tú serás el gatito negro y yo la gatita blanca, ¡nya! – Dice mientras pone las manos en puños frente a su cara como si fuera un gatito.
-: Pero, estúpida, o sea, ¡Mira esto! – Digo mientras levanto los vergonzosos retazos de tela negra - ¿Qué onda? O sea, ¿y esto? – Una especie de short extremadamente corto y negro de algo así como gabardina.
-: Me amorrr, hay que mostrar para vender, vaaamosss, no te hagas la fruncida justo ahora. ¡No recuerdas lo lindo que era cuando nos pavoneábamos en los antros y al final no bailábamos con nadie? Jajaja, unas fucking divas, eso quiero, quiero repetir, que todos nos coman con los ojos – dice mientras refriega sus manos sobre su pecho y caderas – que se les levanten *las carpas (*tener una ón) a todos de solo vernos en estos trajes tan sugestivos, de… Ey, ¿dónde vas?
-: A la mierda – le digo mientras voy a buscar mi saco, Hangiu viene por detrás y se pone frente a mí cruzándose de brazos y con seriedad – Estás más loca de lo normal, no quieres que vayamos vestidos a la fiesta, quieres que vayamos desvestidos, y encima con una coreografía tan difícil, no hay forma que me mueva y no se me vea todo con ese atuendo de puta barata. Te dije un traje normal y lo prometiste.
-: ¡Pero amorrssshh! No puedo ir solito, además ensayamos los pasos todos estos días – pero ve que no estoy cediendo y pasa a su fase macho alfa en un dos por tres - ¡Perra estreñida, me lo debes! Después de todo lo que hice por ti, te salvé de que te Erwin, ¡me lo debes!
-: ¡No me voy a poner esa mierda hecha jirones!
-: ¿Te lo puedes probar? No te estoy diciendo que vayas a exhibirte a la peatonal colgándote del caballo del héroe patrio, aquí en mi pieza, pruébalo, después reniega todo lo que quieras.
Bufo y me doy media vuelta mientras me voy desnudando en el camino, Hange viene levantando mi ropa por detrás y una sonrisa más grande que el gato de Alicia en el país de la maravillas. Estoy *en bolas (*desnudo) mirando con miedo ese atuendo. Ni modo, agarro esa prenda que no tiene derecho a llamarse ropa y me pruebo el short, soy delgado y no tengo panza, de hecho se notan algunos cuadritos de abdominales, gracias a mi genética. Apenas me prende, prácticamente me está violando. Me pongo esa especie de musculosa negra y encima una camisa transparente negra, son como las alas de una mosca, hay un cinto plateado que tiene cocida una cola larga y pomposa de peluche negro, como soy algo bajito me llega por debajo de las rodillas. Por supuesto hay una vincha con orejitas del mismo peluche, me la coloco también, y me lleva un buen tiempo ponerme las botas bucaneras que van pegadísimas, es un tipo de cuerina con strech o algo así, brillosas, paso mi mano por ellas, guau, realmente son alucinantes, pero me molesta que sean tan femeninas, porque son en punta y tienen un taco aguja bastante pronunciado. Estuvimos ensayando con tacos así que tampoco son inmanejables, pero es el tipo de zapato que a las dos horas te está clavando cuchillos en la nuca. *Whatever (*como sea), me llega un poco más arriba de la rodilla. Me miro en el espejo de cuerpo completo que tiene Hangiu en un costado. ¡Mierda! Parezco esos travestis que se ofrecen en la calle de los Granaderos en la zona roja. Me miro de atrás, naaaaaa, ese short es indecente, apenas camino y ya se me nota donde empiezan las nalgas.
-: ¡Peerrraaaaaa! – Chilla Hange - ¡Estás condenadamente erótico!
-: Estás demente si piensas que voy a salir así, no way. Desnudo parezco más vestido.
-: No exageres, eres la tentación hecha hombre, me amorrrrshh.
-: No, Hange, no estoy bromeando.
-: Espera, espera, yo me pongo el mío y vas a ver.
Se desnuda en un santiamén y se pone su atuendo, es idéntico al mío, pero su cinto es dorado y no usa botas, sino unos estiletos transparentes con taco blanco.
-: ¡Míranos, míranos! – Dice emocionado, falta que le salga aire caliente de la nariz - ¡Somos gloriosas, perra!
-: ¿Te pusiste una tanga roja? – el short de él es más revelador al ser blanco, se subió un poco la musculosa para que se vea el inicio de sus caderas, y muy oronda ahí se ve bien agarradas las tiras de un *hilo dental (*tanga excesivamente delgada) rojo, lo voy a cagar a palos.
-: Yeah, divine ¿Qué no?
-: No, estúpida, es vulgar, tu trasero tiene un cartel que dice "No tengo dignidad" y el mío "Inserte su aquí". Basta, no voy a usar esta mierda – digo ofuscado.
-: Espera, lo vas a arruinar todo, espera, tengo una idea – revuelve en sus cajones y por fin dice - ¡Aquí está! ¡Ten!
Me avienta un par de medias de lycra negras marca Cocot, son de las carísimas, ultraopaca de 70den.
-: No digas nada, porfa, pruébatelo con las medias, vamos, además no sabes lo bien que se va a sentir tu piel, es como si te estuvieran masturbando todo el tiempo.
-: Sí, claro, andar erecto todo el rato es lo único que me falta – pero le hago caso porque sé que si no me va a fastidiar hasta el hartazgo, nunca me puse medias de lycra antes, pero sé que se deben enrollar, mi madre las usaba. Cuando me las pongo tengo que aceptar que tiene razón, son escandalosamente sexys y sentirlas rozar la piel da escalofríos. Me van como anillo al dedo, el short corre ligero por esa superficie sedosa y las botas corren mucho mejor. Me miro, bueno, al ser tan obscuras es casi como si tuviera una calza debajo, así no quedo tan expuesto, pero la parte de arriba no me convence, me acuerdo de una camperita de gabardina negra que tengo, bien pegada al cuerpo y llena de cierres, espero haberla traído. Efectivamente así es, me saco "la cosa transparente" y me pongo mi campera, me siento mejor y la verdad que parece hecho a juego con el disfraz.
-: ¡Que aburrido! Pero bue, supongo que no puedo pedirte mucho más, ¿ya estás contento? – me dice mientras se cruza de brazos.
-: Sí, bueno, más o menos, pero creo que puedo ir con esto, igual estamos re putas.
-: Esa es la idea, perra. Ahora viene el último touch, dale que no tenemos toda la noche, como tarde tenemos que salir a las diez y media. Y hay que arreglar tus atributos, se ven asquerosamente expuestos y arruinan el ambiente – dice mirando mi entrepierna con asco.
-: ¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me la corte?
-: Sácate todo que te voy a enseñar qué hacer, vamos, no te hagas el vergonzoso ahora. Pero primero ve a orinar, te vas a tener que aguantar un buen rato - Le hago caso y veo que revuelve algo en su cajón, al fin saca una cinta transparente hipoalergénica bastante gruesa, de esas que se usan para fijar las vendas de una herida – Tírate de espaldas en la cama y abre las piernas.
Lo miro asustado.
-: Vamos, perra, no te voy a violar, no hay tiempo, pero hay que arreglar esto rápido, te voy a enseñar una vez y te va a servir para la posteridad.
Con una vergüenza monumental hago lo que me pide.
-: Te encanta – me dice mirándome libidinosamente.
-: No me fastidies, hazlo de una puta vez.
Me estremezco al sentir sus dedos fríos sobre mis bolas, pero lo hace bastante rápido, más que doloroso es bastante incómodo, me pega los testí contra el perineo lo más que se puede y finalmente encinta mi pobre falo hacia atrás. Me pongo las medias de nuevo y el short, realmente es molesto, pero voila, parece que no tuviera .
-: ¿Viste? Ahora sí te queda genial, al principio molesta, no bebas mucho porque vas a tener problemas para despegarlo y orinar, igual la puedes colocar de nuevo, pero como eres medio torpe, trata que te dure hasta el baile, después por mí puedes andar * pila (*desnudo). Lindo paquete, me amorssh, como siempre – ruedo los ojos y me cruzo de brazos.
-: ¿Qué *touch (*toque final) falta ahora?
-: El *makeup (*maquillaje), obvio, ven a la cocina que mientras tomamos una cervecita negra helada te voy retocando - me saca las orejitas de gato y me pone una vincha de toalla. Mientras fumamos, escuchamos el tema que vinimos preparando, hay una competencia de parejas de baile y humildemente creo que vamos a arrasar. Siempre amé bailar, y me sale bastante bien, hace años tomé clases de todos los estilos, pero sin duda me fascina el hip hop y el aeropop. Menos mal que todavía me funcionan bien los pulmones, tampoco es que fumo tanto, pero afecta ciertamente. Hange se toma su tiempo, tiene más brochas que un pintor y la mesa está cubierta de cremas, bases, sombras, delineadores de todos los tipos, y pestañas postizas, lo saco cagando no quiero esa mierda en mis ojos, hizo pucheros y todo, pero esta vez no me convenció.
-: ¡Soy un fucking Dios del maquillaje artístico! – dice al fin y me saca la toalla, después con gel y cera para cabello me hace un peinado bastante salvaje, aprieta y me deja varias puntas por arriba de la cabeza y en todas direcciones, me pone las orejitas y me hace ver las estrellas cuando me llena de trabas invisibles negras para que estén bien agarradas, es necesario o cuando meneemos la cabeza al compás de la música van a volar a cualquier parte – Listo, ve a mirarte.
-: ¡Woowww! – lanzo una súper exclamación, juro por Dios que soy un gato personificado, me miro desde varios ángulos, con las cremas y otras hechicerías, me marcó los pómulos para afilar los ángulos de mi rostro, el labio superior me lo pintó de negro conectándolo con una raya negra hacia mi nariz, le dio volumen y luz para que parecieran los mofletes de un gato, la parte de debajo de mi nariz está negra y da la impresión de que fuera una nariz felina, dibujó muy bien los bigotes y mis ojos, wow, quedaron espectaculares, realmente debería dedicarse a esto, es un genio.
-: Ahora vienen los lentes de contacto y terminamos.
-: ¿Qué lentes de contacto? – le digo y me alcanza una cajita con los mismos.
-: Me salieron una fortuna, bastardito, así que más vale que los uses.
Los abro, son de color naranja con una raya al medio emulando el iris felino, realmente son asombrosos, Hangiu ya empezó a pintarse frente al espejo y me da órdenes para que le traiga tal o cual lápiz, sombra o pincel de la cocina. Me tiene que ayudar a ponérmelos, me arden un poco los ojos al principio, ¡son jodidamente molestos! A causa de las lágrimas me reta un poco y tiene que retocar el maquillaje, pero cuando ya medianamente puedo dejar de lagrimear me miro. Los de Hangiu son de color verde esmeralda y le sientan genial. Finalmente nos hecha una especie de laca en aerosol para fijar todo el maquillaje y casi morimos intoxicados cual cucarachas con veneno. Por si fuera poco, después, prácticamente me embebe, en perfume BlackXS de Paco Rabanne, cuando me agarran arcadas termina.
-: *Katz (*obra musical norteamericana sobre gatos) un chiste al lado nuestro, ¿te dije que van a premiar los mejores disfraces? No hay manera que perdamos, no way. Van a besar nuestras pezuñas. Pásame el corrector de Lancome que dice médium.
Yo no puedo dejar de mirarme, parece que fuera a salir en una película, realmente estoy empezando a disfrutar esto, además con tanto maquillaje encima y los lentes de contacto, no hay manera que nos reconozcan, es como llevar máscaras, el poder del anonimato empieza a hacer mella en mí.
Hangiu se puso unas medias de lycra blancas pero que le llegan a medio muslo, por debajo del short mostrando algo de piel, realmente envidio su seguridad, tiene un cuerpo hermoso, pero la verdad si me preguntan, es un exagerado. Como sea, ya llegamos tan lejos, además el ambiente se presta, seguro va a estar lleno de trans, drags, kings, homos, heteros, todos *opend mind (*de mente abierta, tolerantes), sinceramente creo que va a ser una noche genial.
En el ascensor nos cruzamos con doña Pola, una dulce ancianita que vive en el mismo piso de Hange, nos hecha unas miradas bastante curiosas y cuando estamos saliendo dice muy animada:
-: ¡Diviértanse chicas!
-: Gracias Pola, mi amor – saluda Hange, y me hace una mala jugada, cuando estoy por subir me traba las puertas y me deja parado como 5 minutos mientras le estoy gritando, todo el mundo que pasa no me quita la mirada de encima y la puta reina se caga de risa adentro, me tocan bocina, me gritan cosas. No es sino cuando amenazo que me voy a la mierda que decide abrir. Le digo de todo menos lindo y bonito, pero él se descostilla de risa.
-: Cierto, falta esto – dice sacando una bolsita de papel madera de la guantera, saca dos collares hermosos, de cuero negro el mío, lleno de puntas de metal plateado y con una pelotita que parece un cascabel, parece porque no hace ruido, y una especie de dije como se les pone a las mascotas, leo en el espejo las letras impresas: "Satán", dice el mío. El de él es blanco con piedras transparentes incrustadas que brillan con el reflejo de la luz, con su cascabel y un dije con la inscripción: "Ángel". Pero aún hay más, saca dos pares de guantes de algo como satín por lo brillosos, el par blanco para él y el par negro para mí, en las puntas de los dedos tienen unas uñas que emulan garras, las mías plateadas y las de él doradas. Me tengo que sacar la campera para poder colocármelos, son extremadamente largos, me llegan por encima de los codos. No miento, este tipo se gastó al menos un sueldo en toda esta locura.
La sedosidad de la tela sobre la piel es inmoral, realmente una delicia.
-: Después intenta hacerte masturbarte con estos guantes, vas a alucinar – me dice emocionado, la verdad lo había pensado, vuelvo a ponerme la chaqueta, y como no podía ser de otra manera, suena Madonna con "Music", la verdad el ritmo nos va poniendo en onda.
En una curva nos encontramos de frente con la policía vial, que nos hace señas para estacionarnos, tenemos todo en orden, pero realmente me pone nervioso que nos vean en esos trapos. El poli se acerca y Hangiu le bate las pestañas postizas.
-: Buenas noches – dice con voz de hombre hetero que jamás se excitaría con otro .
-: Buenas "miau" noches, oficial – dice Hange con voz ronrroneante, no puedo creer el descaro de mi hermanito pervertido - ¿Quiere que le muestre todo, oficial?
Tierra trágame, trágame, trágame.
-: Mmm, no, no hace falta, circulen nomás – dice medio intimidado y retrocede.
-: "Miau", gracias – dice Hangiu súper divertido, apenas nos alejamos nos descostillamos de risa – Buenas noches, – lo repara Hange y a mí ya me duele la panza. Prendo un cigarro.
-: Ey, ¿Y Marco? – me acabo de acordar.
-: Le mandé un mensaje, nos va a estar esperando en la puerta, y es buen momento para decirte que no vendrá él precisamente.
-: ¿A quién invitaste, estúpida? – lLe digo alterado – No me digas que a Eren porque te juro que me tiro ahora mismo por la ventanilla.
-: Naaaa, ¿qué te pasa? Ni de chiste gasto semejante honor en un vejete como él. Sólo te voy a adelantar que lo conoces, y es un bombón.
-: ¿Quién es?
-: Yaaaaa, ya te vas a enterar.
Llegamos, estaciona y ya se siente desde afuera el *punchi punchi (*sonido de la música electrónica) a todo dar, las luces de los reflectores que se mueven sin parar. Me corre la adrenalina. Bajamos y para nuestra grata sorpresa, la mayoría de los disfraces, alquilados, quedan humillados ante nosotros, tal como dijo Hange somos la sensación del lugar, me agarra del brazo y se me refriega, se puso una boa de plumas blancas finita alrededor del cuello que le queda bien y pega con su nombre, Ángel. Quedamos de acuerdo que no vamos a dar nuestros nombres reales, es simple, Satán y Ángel.
Vamos a la puerta principal, y me quedo duro, oh, no way. Jean, vestido como perro doberman, o algo así.
-: Yo le recomendé el disfraz – me dice Hange sonriente, lo miro serio - ¿Qué? Es un adonis de carne y hueso, si no lo vas a querer yo le voy a dar un buen uso.
Nos acercamos, nos saludamos y Jean no para de elogiarme, estoy algo incómodo para ser honesto, pero bueno, no se puede evitar, ya está aquí. Adentro afortunadamente se puede fumar, es una fiesta privada, y realmente es un ambiente espectacular, estamos en nuestra salsa.
Están pasando temas de Simon Curtis y la pista está llena, a pesar de que es relativamente temprano, ni siquiera son las doce aún, se supone que el concurso de baile viene a la una de la mañana, que con la demora habitual será a las dos con suerte. Decidimos no cansarnos mucho ni transpirar, así que nos sentamos en unos coquetos silloncitos en un rincón y nos traen unas copas de champagne.
-: Después vamos a saludar a la reina máxima – supongo que se refiere a Plumber Girl – la divisamos a lo lejos, tendrá sus cuarenta y largos, pero se mantiene espléndida, enfundada en un vestido rojo lleno de brillos y una estola roja, con una máscara que le cubre la mitad del rostro, la piel blanca leche y la boca rouge pasión, se destaca en cualquier lugar, el cabello pelirrojo con unos bucles divinos y un par de pechos obscenamente grandes. Siempre va escoltada por dos hombres de traje, sé que tiene su peso en el ambiente de las drogas, es inevitable. Por lo que secretamente no quiero despegarme de mi Ángel, no quisiera verlo envuelto de nuevo en ese mundo, con lo que le costó limpiarse. En fiestas así es fácil tentarse.
Jean nos intenta distraer con su charla y cada tanto nos cuenta uno que otro chiste, aunque lo veo algo apagado. Hange se le sienta en la falda, falta que le restriegue el trasero en la cara, y aunque es habitualmente tímido no lo corre, al parecer va cayendo de a poco, de todas maneras sabe que seguir detrás de mí es una pérdida de tiempo. Canturreamos algunos temas, y acompañamos con palmas y silbidos. Algunos disfraces son extravagantes, como el del jinete sin cabeza, muy bien logrado, otros son divertidos, como el dinosaurio Barney, el Picachu gigante y los típicos de curas y monjitas, otros son una vergüenza, como ése que se vistió de algo así como un imán, o vaya uno a saber, y otro de *tampón (*tipo de tapón de algodón para el sangrado menstrual) usado, asqueroso. Pero en general es muy entretenido.
De vez en cuando alguna, o alguno, ya a estas alturas es difícil saber bien, se destaca haciendo algunos pasos de baile, *PG (*Plumber Girl) encabeza un trencito y nos unimos, mientras el staff del salón nos da matracas, pitos, panderetas, espantasuegras y toda esa idiotez de cotillón que es tan de fiesta. Nos hartamos de sacarnos selfies, e incluso PG se acopla y nos deja que nos retratemos con ella, es una diosa.
Cuando quiero acordar ya están preparando el escenario, es cuando me doy cuenta que además la compañía Jean nos va a ser útil para cuidarnos las camperas, los celulares y los accesorios. Bien pensado, Hangiu. Es un perchero andante el pobre.
-: ¡Vamos, perra! – Me dice mi amigo, puedo ver la determinación a través de los lentes de contacto de fantasía - ¡Humillemos a estos gusanos, entreguemos todo allá arriba! ¡Auh, Auh! – dice parodiando el grito de los guerreros espartanos de la película "300", y yo le sigo el juego gritando también. Cuando me propongo hacer algo, lo hago bien, y esta vez no va a ser la excepción, tal vez no ganemos, pero va a ser memorable para todos los que nos miren.
Tenemos el séptimo lugar, frente al escenario, cual show de televisión, está el jurado, a la cabeza con PG, y un séquito de otros cuatro reconocidos artistas del ambiente. Todos con sus cartelitos de puntuaciones. Son dieciocho parejas participando. Hange ya le entregó el CD con nuestra pista al DJ y estamos muy emocionados, nos ponemos tiza en los tacos para que no resbalen tanto.
Vemos, y criticamos a más no poder a las performances anteriores, ya tenemos unas cinco copitas de champagne encima y vamos por la sexta, no es gran cosa, pero no hay que subestimar a las burbujas, algo de efecto ya nos hicieron, me arden un poco las bolas, pero bueno, hay que aguantar, después del baile voy a poder liberarme.
Al fin nos toca. Siento que se me eriza la piel, me quedo con la negra encima, nada más y lo mismo con Hange, vamos a paso seguro y realmente es un placer pararse ahí. La luz blanca y caliente del reflector central nos encandila un poco y encima no veo bien con los lentes de contacto, pero voy a confiar en mi instinto. Todos nos ovacionan bastante, mucho más de lo que pensé, nos gritan cosas pervertidas y nos silban, nos contoneamos, saludamos y tiramos besos al aire, más vale que voy a disfrutar hasta el último segundo de esta experiencia.
Al fin nos dan el aviso, todos se callan y empieza a sonar nuestro tema, Simon Curtis, "I Hate U", tenemos dos minutos y medio (el tema ya está preparado para ir mucho más rápido de lo normal) para deslumbrar al jurado y a la audiencia. Desplegamos toda nuestra sensualidad, mientras cruzamos nuestros cuerpos al ritmo de la música, después de la intro, empezamos con la coreo más pesada, no puedo creer lo sincronizados que estamos. Amo este tema, es absolutamente caótico y rítmico. En esos segundos somos Satán y Ángel en todo su esplendor. Escuchamos como, en una parte donde damos unos saltitos rápidos y cortos, nos cruzamos, el público silba y aplaude de pie, ¡wow! ¡Esto es el cielo! O el cielo de los , como sea, se siente espectacular. Nos salió mejor que todas las veces que practicamos en casa. No hemos cometido ni un error, parte del jurado nos aplaude de pie. Estamos agitados y felices, saludamos teatralmente y esperamos la puntuación. Cuatro diez y falta la de PG, ella es muy estricta, se toma su tiempo para decidir, pero primero se acerca a nosotros nos examina y nos da un beso en la boca a cada uno, apenas un roce, pero los presentes se desgañitan gritando, al fin nos pone un 10. PUNTAJE PERFECTO! YEAH! Esperamos mientras tomamos agua a un costado, pero somos invencibles, nos coronamos como los ganadores de la noche. Hange, Jean y yo no podemos estar más felices. Y ahora sí empezamos a beber con mayor soltura.
Yo no tenía idea qué era el premio, pero está genial, un TV de 42 pulgadas flat, un aire acondicionado portátil, una cena para dos en un restó cinco estrellas y una semana de spa de "Saludable Siempre", un renombrado lugar con las técnicas más avanzadas en masajes y otras ciencias. Esto es jodidamente genial.
Después de la sensación que causamos, nos atosigan en la pista para sacarse selfies con nosotros. Jean se convierte en una especie de protector para que no nos aplasten, pero gracias a Dios poco a poco se van aplacando. Dejo a mi ángel con el guardaespaldas de Jean y me voy al baño, no doy más, mi pobre vejiga va a explotar. Me meto a un cubí , la limpieza está a la orden del día, gracias a Dios, me tomo mi tiempo pero al fin me saco las molestas cintas y suspiro aliviado, me lleva un tiempo pero puedo desagotar las cañerías satisfactoriamente, Oh, Dios, liberar mi hombría es casi igual a tener un , taaaan bueno. Vuelvo a vestirme, me retoco un poco frente al espejo, mientras sigo recibiendo halagos de los invitados y vuelvo al ruedo. Deben ser cerca de las tres y media, y voy a reventarme hasta que salga el sol, he dicho.
Retorno con mis amigos y vaya, me sorprende verlos bastante acaramelados, me pongo contento, la verdad hacen linda pareja, aunque a Hange le duren menos que una vela encendida, pero que lo disfrute mientras puedan, de vez en cuando comparten algunos jugosos besos y me da algo de envidia para ser franco. Bailo con cualquiera que me invite, del género que sea, me quiero divertir, no estoy en plan de cazar. Después de bailar como animales, ya me empiezan a doler los pies, en vista de que Jean y Hangiu se están dando clases mutuas de respiración boca a boca, decido dejarlos un rato e irme a sentar, les aviso antes por supuesto.
Me acerco a la barra, pido un Bailey on the rocks, y me siento en una banqueta alta cruzando las piernas, es incómodo con los tacos estar en otra posición. Mientras disfruto enormemente de mi delicioso traguito, *pispeo (*observar) el celular, nada memorable, unos cuantos SMS de Mike que ni los miro, otros tantos de Ghunter y otros amigos con los que empecé a tener contacto y nada más. Mientras estoy entretenido con eso siento que se me acerca alguien, voy a rechazarlo, quiero descansar un rato, los pies me matan.
-: ¿El gatito está solito? – juro que casi se me cae el celular de las manos y levanto la cabeza para verlo a él, al imponente, hermoso, y atrevidamente vestido de batman, el hombre de ojos esmeraldas que me deja sin aliento… y wow que le queda brutal su atuendo. Me quedo unos segundos sin habla hasta que puedo reaccionar.
-: Ho-hola Eren – Se sienta en la banqueta al lado mío y pide un mojito, puf, horrible - ¿có-cómo es que tú… aquí…? – mis neuronas están en cortocircuito.
-: Me avisó Hange, y conseguí un pase a través de un conocido – Me empieza a latir el corazón, ¿el vino por mí? No bueno, es una fiesta de los más buenorra, tampoco nos pongamos en plan de exquisitos, capaz sólo quería venir a divertirse. Tomo un sorbo y lo miro de reojo.
-: Está lindo tu… disfraz… va contigo – le digo lo primero que se me ocurre y es una idiotez.
Me clava la mirada y recorre mi cuerpo con lentitud de arriba abajo y de abajo arriba, siento que se me eriza la piel de los brazos, no tengo la campera, la dejamos en los vestidores, hacía demasiado calor para llevarla puesta, y la verdad me siento algo desnudo ahora, aunque ya me haya visto desnudo, pero la situación es… algo excitante.
-: Estás increíble – me dice con seguridad después de mirarme como si me lamiera con los ojos, tal vez es mi idea, mucho champagne, pienso - Nadie más podría lucir tan bien ese traje. Te pude ver bailar y realmente me quedé sorprendido – Ahora se me da por ruborizarme, pero gracias a los kilos de maquillaje que tengo encima pasa desapercibido, aunque siento las mejillas calientes.
-: Ah, gracias – tch, estoy quedando como un imbécil, no se me ocurre nada para decir.
-: Y yo que pensaba que eras tímido, ja, ja – dice con tranquilidad mientras recibe su trago - ¿Y Hange? – pregunta, gracias a Dios saca tema él porque yo tengo la lengua enredada.
-: Por ahí, con Jean.
-: ¿Con Jean? ¿También vino?
-: Sí, lo invitó él, parece que le gusta, y se estuvieron entendiendo bastante bien recién, así que decidí darles un poco de espacio y de paso descansar, usar tacos es agotador – agrego.
-: Siempre pensé que Jean andaba detrás de tus pasos…
-: Ah, bueno, eso… puede ser, pero le dejé en claro que no puedo ofrecerle más que una amistad.
-: ¿Y a mí qué me puedes ofrecer? – lo miro sorprendido, ¿qué onda? Me río coquetamente pero no le respondo, la verdad me estoy poniendo nervioso, y mi habitual habilidad lingüística se fue *al caño (*se perdió). Me agarra de una mano y masajea mis nudillos.
-: Lindas patitas – dice sonriendo, ¿estás tratando de seducirme anciano? Hell, no, bitch, ahora siento que me sale el Satán de adentro, viniste a buscarme, ahora aguanta lo que se viene. Quito mi mano elegantemente y la refriego por mi muslo donde están las medias adheridas.
-: No es lo único lindo que tengo – evidentemente las burbujas estallaron en mi cerebro, pero el angelito está atado y amordazado en el sótano, mientras el diablito me susurra y me alienta. Eren se ríe de mis palabras, voy a hacer que se revuelque en el arrepentimiento. Bebo de mi vaso para después lamer el borde, oh, sí, veo sus ojitos brillar, ya quisieras que mi lengua recorriera otros lugares, *I know (*lo sé).
-: Para ser una mascota, eres un gatito bastante atrevido – ajá, te uniste al juego, muy bien, juguemos.
-: Yo no soy mascota de nadie – le respondo altanero – Yo hago lo quiero, con quien se me ocurra, no busco pertenecerle a nadie, no necesito dueño.
Vuelve a sonreír, ¿quién es el nervioso ahora? Prende un cigarro y lo da vuelta para ofrecérmelo pero en vez de recibírselo con la mano, me acerco lentamente poniendo una de mis palmas en su rodilla más cercana y lo tomo con la boca.
-: ¿Estás buscando que te secuestre? – me dice con la voz enronquecida, sonrío de lado.
-: ¿No se supone que los súper héroes hacen exactamente lo contrario?
-: Pero yo no soy un súper héroe, solo pretendo serlo.
-: Y yo no soy un gatito, solo finjo… serlo – termino mi trago y me pongo de pie con movimientos bien calculados – Iré a bailar, ¿vienes? – ni siquiera espero una respuesta, me muevo hacia la pista que está llena a reventar. Ya siendo las cuatro empiezan a poner los temas más calientes y realmente siento que tengo todo mi sex appeal a flor de piel. Obviamente viene detrás de mí como abeja buscando polen.
Me giro y empiezo a bailar contoneando toda mi linda anatomía. Empieza a sonar Maroon 5, "Animals", excelente. Aunque no hay mucho espacio, lo cual también me va a servir, así que aprovecho para refregarme de vez en cuando contra su hermoso cuerpo, es obvio que empiezo a notar los efectos que tengo sobre él, le paso sugestivamente las uñas de mis guantes sobre el torso, la mandíbula y de tanto en tanto cuando se me acerca, tal vez a buscar algún beso, lamo suavemente la comisura de sus labios, lo escucho resoplar un par de veces. Le encanta lo que hago, lo sé.
-: Eres un gatito malo – me susurra caliente al oído y yo solo bufo complacido.
Al fin una buena, Simon Curtis, "Flesh", la versión lenta, es perfecta, mi cabeza traduce partes de la letra tan sugestiva y me pone más y más frenético: "… esta es solo mi manera de liberar los sentimientos que están muy dentro de mí… ésta es la chispa negra que parece que amo… no trates de retenerlo, déjalo salir… átame, tómame… oprime mi cuerpo, hunde tus dientes en mí… carne, desnúdate, prueba la carne… muérdeme más fuerte… apriétame contra la pared, dame hasta que suplique por más, dame más… me gusta duro, duro… pon tu mano sobre mi cuello, siente el pulso, bip, bip, bip, bip, es como un gatillo a punto de disparar… ¿quieres pelear conmigo, bebé?... Yo soy duro… me gusta duro…", me dejo llevar por la letra, el momento, la cadenciosa necesidad de buscar nuevos puntos de contacto con su cuerpo, cada vez que siento que nos rozamos es como si se encendiera una bengala en mi interior, y pronto estoy ardiendo en la pista, consumiéndome nuevamente, "… hazme gritar… acuéstame en el suelo, enciéndeme y sácame de aquí, hazme suplicar por más…". Y eso quiero, hacerte suplicar, hacer que me desees más que ninguna otra persona. Me giro para contonear mi espalda y mi cintura frente a él, entonces siento que me agarra firmemente de la cadera, casi haciéndome daño, pero la verdad a estas alturas un poco de dolor también me viene bien. Posesivamente, incrusta sus dedos en mi ropa, como si quisieras atravesarla y me marca el ritmo doblegándome con su fuerza. Ahora ya no sé quién va a suplicar primero. El tema llega a la cima con un giro rápido en la melodía, la gente se refriega apasionadamente, y yo latigueo mi cabeza siguiendo el ritmo. Siento que aprieta mi cuerpo desde su agarre contra su entrepierna, Oh si… se siente tan bien saber lo mucho que me estás deseando en este momento, estoy agitado y no sólo por el baile, para qué lo voy a negar, yo también estoy ardiendo de deseo. Siento su boca sobre mi nuca, su aliento caliente filtrándose, deslizándose deliciosamente sobre la piel expuesta, cierro los ojos para poder disfrutarlo mejor, sin dejar de contonearme y seguir el ritmo, hasta que siento sus labios presionando deliciosamente la base de mi cuello. Esto es demasiado, me giro y lo miro con los ojos entrecerrados, la boca entre abierta, y su cara es una oda a la lascivia. Se acerca y le echo los brazos al cuello, pero no dejo que me bese, evito que nuestras bocas se unan, pero no soy tan malo, le regalo un lengüetazo en su nuez de adán seguido de un mordisco algo rudo, pero que no deja marca, es sólo una advertencia, no voy a ser nada dulce hoy. Sus manos presionan mi espalda para tratar de juntar más nuestros cuerpos, pero yo me resisto, una de sus piernas en medio de las mías me refriega deliciosamente, me relamo frente a sus ojos que no de despegan de mi rostro. Agarro una de sus manos y acerco mi boca a su dedo índice, lo lamo sugestivamente y le doy un mordisco suave, mientras me río internamente de su cara de bobo. Es tan bueno tener el control. Ya no aguanta más, lo sé. Acerca su boca a mi oído.
-: Vámonos de aquí, Levi – Oh, siento un tirón en la entrepierna cuando siento que me llama de esa manera necesitada – Vamos, Levi… - Desgraciado, sabe mi punto débil – Vámonos…
Me muerdo el labio inferior, y aunque todo mi cuerpo grita que sí, lo voy a hacer sufrir un poco más. Además no puedo irme y dejar a mi pobre ángel a la deriva. Por lo que revoleo los ojos tratando de ver si lo ubico en la pista, pero no veo a ninguno de los dos. No quiero que se meta en problemas, vi a Erd (el proxeneta de Hange cuando vivía en las calles), dando vueltas y estoy seguro que si se lo cruza le va a ofrecer mínimo una *línea (*a una dosis de cocaína se refiere). Y no quiero que ande expuesto a eso. ¿Dónde carajos está? Después de un par de temas, le pido a Eren que volvamos a la barra, cuando voy a intentar llamarlo me aparece un whatsapp de él:
"Juju, gatito pervertido, ya te vi refregándote con Eren, creo que no te va a molestar que te dé un aventón al departamento. Me voy con Jean, amorrsshh, esta es una noche inolvidable, me voy a comer tus sobras, jajaja. Sinceramente espero que todo salga bien, pero de última pide un taxi y ven. Nomás vas a tener que taparte las orejas porque esta noche pienso aullar mucho. Me traje tu campera porque yo tenía el pase del vestidor, que Eren te caliente, kisses, perra"
Y varios emoticones bastante idiotas, suspiro aliviado. Bueno, no es como si los dos no tuviéramos en mente irnos a otro lugar a estar más cómodos, pero tampoco me voy a regalar tan fácil, ¿o sí?
-: ¿Tienes sed? – me dice Eren para llamar mi atención, está agitado, obvio.
-: Mucha, pero de algo tranquilo.
-: ¿Una cerveza?
-: Bueno…
Nos sentamos unos minutos, mierda que hace calor aquí, está muy cerca de mí, tanto que nuestras rodillas se rozan y no me saca la vista de encima.
-: ¿Te gusta lo que ves? – digo haciéndome el superado y apoyando un codo en la barra.
-: Sí… pero me gusta mucho más lo que no puedo ver… - Oh my… gancho derecho a la quijada y me saca ventaja el veterano. Me río.
Nos acercan el *porrón (*vaso grande de cerveza) y bebo un largo sorbo, se me escapa un poco por la comisura y lo atrapo con la lengua, está todo fríamente calculado, claro.
-: ¿Quieres encontrar a Hange así le avisas que te vienes conmigo? - ¿Perdón?
-: Apenas un bailecito, ¿y ya asumes que me iré contigo? – le digo arrogante.
-: ¿No quieres? – me dice con tranquilidad mientras bebe un poco. Me muerdo el labio, y no respondo.
-: Hange está ocupado, pero no tengo ganas de ir a tu casa – le digo abiertamente.
-: Está bien, te llevo a otro parte.
-: ¿Adonde?
-: ¿Al paraíso? – Ah bueno, habló el de oro, me río bastante.
-: Bueno… inténtalo…
Dejamos el vaso a medio beber y Eren se adelanta pero me agarra de la mano entrelazando nuestros dedos, me quedo mirando nuestro agarre, se siente tan bien, mejor que bailar pegados. Salimos al estacionamiento, mierda que hace frío afuera, fácil deben ser las cinco. Me estremezco un poco y Eren me pone su chaqueta sobre los hombros. Subimos a su auto y enciende la calefacción, esos simples detalles son los que me desarman. Pero hoy no estoy en plan de romance, así que levanto una de mis piernas y apoyo el taco sobre el tablero, si, te vas a morir. Pero no dice nada, solo mira de reojo la curva que hace mi extremidad.
-: ¿No te molesta? – pregunto mientras enciendo un cigarro y bajo un poco la ventanilla, sé que odia el olor a tabaco dentro de su auto.
-: Hoy puedes hacer todo lo que quieras – me dice con voz ronca, wow.
Pongo música, Artick Monkeys, siempre genera buen clima, "I wanna be yours", siempre reincido con este tema, la canturreo un poco mientras veo que se dirige a la zona de hoteles transitorios, bien, directo al hueso. Vine un par de veces, algunos son agradables. Veo que entra a "Las dos torres", Hange me dijo que es lo mejor de la zona. Estaciona en la entrada frente al intercomunicador, hay una lista de habitaciones con sus números, parece que son temáticas o algo así.
-: Buenas noches – habla una señorita por el altavoz - ¿Qué habitación desean ocupar?
-: Elige – me pide Eren, miro rápidamente, son como cuarenta.
-: Mmm, no sé, ¿"Noches de Arabia"? – Eren pregunta, pero esa está ocupada, como también "Molino Rojo" y "Mundo Gótico". Nos da algunas opciones y terminamos eligiendo "Las Vegas".
Nos abren el portón y entra con el auto, me siento emocionado como cuando me fui de viaje de egresados, bueno, no, más emocionado. Entramos a la cochera cubierta y bajamos, me abre la puerta y me deja entrar primero, subimos unas escaleras hasta llegar al piso. ¡Fucking God! Esto sin dudas debe salir una fortuna. Primero, espejos *everywhere (*por todas partes), especialmente arriba de la cama, eso es peligroso, pienso, no por nada trabajo para una compañía de seguros.
¡Y qué cama! Un somier inmenso, de tres plazas mínimo, nunca vi uno tan grande. Luces de marquesinas de varios colores bordean algunas paredes y se me abre la boca, al costado de la cama un mini escenario con una barra de pool dance de acrílico que va hasta el techo. Para el otro lado, un jacuzzi, así como de la nada, en medio del salón, me parece sexy. Y más allá las duchas estilo suecas, todas vidriadas y con una extensión inmensa, que unas seis personas entrarían cómodas para bañarse.
A un costado una puertita que da a un baño pequeño, un antebaño con secador de pelo, más allá un frigobar, y un televisor de 42 pulgadas al frente de la cama. Al costado de la misma hay un panel para poder manejar la música, radio y tele, un montón de perillas y botones más que ni idea para que son. Nunca estuve en un lugar tan bonito y acogedor, sobre todo "a-cogedor". Miro con algo de disimulo, Eren va al frigobar y saca unas mini botellitas de champagne, no me percaté de una mesita a un costado con sacacorchos y copas. Abre una, Don Perignon, demi-sec rosé, sirve las copas y me la acerca. Agradezco y mojo mis labios, bastante fuertecito, pero rico, así que bebo un poco más.
-: Ya vengo – me dice y se va al baño. Yo empiezo a toquetear el comando, se enciende la tele y en primera plana veo como le están dando duro y parejo dos negros inmensos a una pobre mujer que debe gritar de verdad, a decir por las muecas de dolor que hace, me quedo de piedra, seguro Eren escuchó esos agudos gemidos. Cambio de canal y es más de lo mismo, hard, vainilla, hentai y un canal de gay, no gracias, mi jefe se va a orinar encima. Pero el quinto canal es música sugestiva y de cachondeo, se me ocurre una idea y lo dejo ahí. Veo que desde el comando se pueden manejar las luces de hasta la ducha. Por lo que bajo las luces para dejar en penumbras el cuarto, asombroso. Toco otro botón y se prende la luz del mini escenario, la reduzco al mínimo, que desde aquí si alguien bailara se le vería el contorno del cuerpo nada más, a decir por las luces de colores del tipo fluorescentes detrás. Excelente. Me pongo de pie y me empino toda la copa, oh, sí necesito algo de valor, la verdad nunca hice algo como esto.
Eren vuelve, se sacó la parte de arriba del disfraz, se saca los zapatos y se queda con ese pantalón tipo malla y nada más, se sienta en la cama con la espalda apoyada contra el respaldar. Es hora del show. Camino lentamente y contoneando las pocas caderas que Dios me dio, pero que voy a tratar de usar sabiamente. Y Eren me mira desde su posición mientras bebe de su copa. Trato de acordarme algunas escenas que vi de gente bailando pool dance. Agarro esa barra de acrílico con las dos manos y empiezo a moverme. Ahora si tengo toda su atención. Bajo y subo con suavidad aferrado a esa barra de acrílico tan erótica, me refriego, bajando mi pecho y apoyando mi trasero sugestivamente contra ésta, después giro alrededor jugando un poco con mi supuesta cola, una mano en la barra y la otra revoleando en círculos el peluche negro. Sé que me voy a arrepentir por esto pero…
-: Miaaauuu – trato de sonar lo más erótico posible y veo que Eren levanta una ceja concentrado en mí, y no es lo único que se le levanta – Miauuu… - repito mientras voy dejando poco a poco el escenario, jugando con mi cola de gato entre los dedos y haciendo pasos cortos y lentos, finalmente llego a la cama, donde empiezo a trepar y acercarme felinamente hacia él, ya escucho su respiración errática y sus ojos se llenan de deseo, voy relamiéndome hasta quedar entre sus piernas, se incorpora para tratar de besarme pero lo empujo por el pecho con una mano – No – le advierto – Si vamos a hacer esto tengo dos condiciones, una, nada de besos en la boca y dos, no puedes tocarme, en el momento que me pongas un dedo encima, sin mi consentimiento, me levantaré y me iré, así sea a pie.
-: No puede ser, ¿cómo que no puedo tocarte? – dice desconcertado.
-: ¿Me voy? – le repito y realmente estoy muy firme y serio en lo que le digo, por lo que suspira, aprieta la mandíbula y se vuelve a recostar sobre el respaldar. Bien, supongo que es un sí.
Nuevamente vuelvo a mi roll. Me acerco hasta su clavícula y bajo mi cabeza para delinear ese hueso con la punta de mi lengua. Eren se retuerce, sé que se muere de ganas de tocarme, pero mantiene sus manos a sus costados. Empiezo a descender dando suaves lamidas y chupetones, hasta llegar a su ombligo donde me detengo un rato. Después bajo un poco esa linda calza para llegar hasta el hueso de su cadera, me encanta mordisquear esa zona y siento que empieza a respirar agitado, mientras sacude un poco la cintura. Bajo del todo la calza y me encuentro con su hombría, la envuelvo con mis manos enguantadas y la masajeo con suavidad, lo escucho resoplar enardecido, realmente la suavidad del satín es alucinante. Lo suelto y solo uso mi lengua para lamer toda su extensión una y otra vez, hasta hartarme, sé que lo estoy torturando, se lo merece. Finalmente lo engullo y lo siento reprimir sus gemidos sin mucho éxito. Continúo un buen rato brindándole atenciones de las más variadas.
-: Es-espera, me harás… acabar… - me suplica mientras sus manos estrujan las sábanas a los costados, pero no le hago caso, dijo que podía hacer todo lo que quisiera y pienso hacerlo, lo libero un momento y lo miro resoplando sobre su piel sensibilizada, para soltarle un:
-: El gatito tiene mucha hambre – y finalmente continuar con mi objetivo, no tengo reflejos de vómito o casi nada, así que le enseño lo que mi experta boca es capaz de hacerle a alguien como él, sus caderas se mueven solas y sigo succionando sin descanso hasta que se derrama con un grito agónico. Me lo trago y dejo tomo muy limpio, para después tomar la copa que quedó a un costado y terminarme el champagne. ¡Fuuuu! Esto fue intenso y es solo el inicio. Le quito la calza por completo. Oh, sí, un Eren completamente y solito para mí, me voy a dar un festín.
Mientras se recupera es hora de un poco de auto placer. Me pongo de pie y me desprendo el short que se desliza por mis piernas y queda en el suelo, sólo me quedo con las sedosas y hermosas medias, no llevo nada más debajo, y no me las voy a sacar. Con algo de esfuerzo las rompo a la altura de mis nalgas, nota mental: comprarle un par de repuesto a Hange. Trepo de nuevo y me arrodillo entre sus piernas, me saco la musculosa sensualmente y veo que no despega tus ojos verdes agua de mí. Me acaricio el pecho con los guantes negros, haciendo que las uñas postizas me rocen la piel, lo que me produce escalofríos.
-: Ob-observa bien, Eren – le digo tartamudeando un poco, estoy muy excitado a esta altura del partido – No hay pechos aquí, ¿lo ves? Un pe-pecho plano y liso co-como el tuyo… - me acaricio el cuello sugestivamente mientras cierro los ojos, y bajo mis manos para refregar por encima a mi erección atrapada en los 70den de las medias – Aquí… a-aquí… - prácticamente le ronroneo – S-soy igual a ti, mira bien… mmm… - Me acerco pero solo para tomar un sobre de lubricante de la mesa de luz que oportunamente vi antes de que él saliera del baño, lo sostengo entre mis dientes, mientras me sigo refregando con esos guantes divinos. Eren está perdido, mirándome profundamente y veo que rápidamente se está otra vez. Deslizo el borde de mi guante derecho, descubriendo lentamente porciones de mi piel blanca, cuando llego a la muñeca, dejo el lubricante a un costado y agarro la tela del guante entre mis dientes para tirar con fuerza y terminar de sacármelo, me siento a horcajadas sobre él y me refriego contra su falo, haciendo que experimente la rugosidad de la media contra su hombría henchida. Lo escucho gemir de nuevo, esta vez más abiertamente, y me deleito con ese sonido, así estamos un buen rato. Luego vuelvo a arrodillarme pero dándole la espalda, abro el sobre de lubricante y lo coloco sobre mis dedos índice y medio de mi mano desnuda, para llevarla por detrás y dejar que me vea como me auto complazco, preparándome para lo que se viene. Primero muy suave, sólo pensando en mí, en mi placer, a la mierda Eren, ahora estoy yo primero, empiezo a gemir entrecortadamente, mientras los sonidos sucios inundan el ambiente, me arqueo y me deleito ante mi propia intromisión, me abandono entre espasmos de satisfacción que mis propios dedos me proveen. Hasta que creo que ya es suficiente. Cuando me giro Eren se está tocando sin despegar la vista de mí, aparta sus manos y le coloco el resto del lubricante. Me siento sobre su estómago, con mis piernas aún enfundadas en las botas, y las coloco a los costados por debajo de sus hombros, haciendo un V corta con mis piernas, voy buscando una mejor posición sin dejar de mirarlo, sin dejar de resoplar, y apoyando mis manos en sus rodillas busco el punto exacto, con una mano lo tomo firmemente y lo enfilo hacia mi entrada, creo que está a punto de llorar por las ganas que tiene de tocarme, pero no se lo voy a permitir. Me relajo y lo voy introduciendo de a poco, una corriente de electricidad lame mi columna desde mis caderas hasta mi nuca, pero me preparé bien así que no duele tanto. Me quedo quieto disfrutando del acoplamiento y luego con endemoniada lentitud y suavidad empiezo a montarlo. Hecho la cabeza atrás mientras nuestras voces se amalgaman, se entretejen, se funden y se separan. Llega tan profundo en mí, pero yo tengo el control aunque pronto empiezo a acelerar el ritmo al sentir que se mueve debajo de mí, estoy tan compenetrado en las estocadas, que me sobresalto cuando siento su mano queriendo tocar mi entrepierna, me detengo y de inmediato pongo la punta de una de mis botas sobre su pecho.
-: ¡No! – le ordeno mirándolo desafiante, así que baja de nuevo su mano, entonces lo premio por ser tan obediente y comienzo a mover mis caderas en círculos, arriba, abajo, más intenso, más profundo, es jodidamente delicioso, y pronto lo siento repetir mi sobrenombre con hambre, con necesidad… Se aferra a mis tobillos y por esta vez se lo dejo pasar, porque de esa manera también puede moverse mejor, estoy tan expuesto en esa posición, estoy mostrando lo peor de mí, y eso me vuela la cabeza… Sus embestidas se aceleran y ya no puedo aguantar mucho más, es la primera vez que terminamos prácticamente al mismo tiempo.
Yo tengo el cuerpo cubierto de gotas de sudor, abro lo ojos y miro al techo, donde está el espejo, vernos así es increíblemente erótico. Nuestros ojos se encuentran en el reflejo, no hacen falta las palabras. Despacio trato de incorporarme, y esta vez dejo que me ayude un poco, estoy destruido, me levanto con las piernas algo temblorosas y me voy al baño a limpiarme.
Ya más fresco, vuelvo a la cama, Eren está fumando y está algo serio. Me acuesto a un costado y me pasa un lata de coca zero, genial, esta helada. Acepto su cigarrillo y me quedo boca abajo sosteniéndome por mis brazos, estoy cansado. No quiero ponerme a pensar en las consecuencias de este desmadre. Sólo quiero disfrutar ese cigarro.
-: ¿Ya puedo tocarte? – me dice Eren casi como una súplica, me encojo de hombros por toda respuesta, se acerca a mí y se pone de costado para después suavemente, apenas con las yemas de sus dedos acariciar mi espalda. Mmm, me encanta que me hagan eso. Cierro los ojos y disfruto sus caricias, si fuera un gato de verdad estaría ronroneando con ganas. Me toma con suavidad de la mandíbula y me besa lentamente.
-: Tenía muchas ganas de besarte – me dice en un susurro, se acerca más y al cigarro le queda poco de vida, agarra la lata que tengo en una mano y la pone en la mesa de luz, pega su boca a mi oído y me habla con tranquilidad – Ya sé que no tienes senos, ya sé que tu cuerpo es igual al mío – sus palabras me estremecen, cierro los ojos porque las lágrimas están a un paso de salir – Ya sé… que tu cuerpo es igual al mío – me repite y no puedo evitarlo una gota se escurre por mis pestañas – Y me gustas igual… me vuelves loco… no puedo sacarte de mi cabeza, Little L yo… - pongo mi mano sobre su boca, ya no quiero escuchar más, apago el cigarro en el cenicero y lo tiro a un costado para besarlo apasionadamente, ya no quiero escuchar, no digas más nada. El siguiente beso es mi derrota completa. Me estruja entre tus manos, como si fuera plastilina, moldeándome a tu gusto, sacándose las ganas reprimidas hasta el momento, lamiendo y probando toda la piel posible, y me retuerzo debajo suyo, agarra mis muslos por debajo y los levanta con suavidad para entrar de nuevo en mí, impetuoso, avasallante, poderoso, como siempre es, me hace el amor como si mañana nos fuéramos a morir. Como si yo no estuviera muriendo en este momento un poco. Soy un torbellino de cabello húmedo, tacos, gemidos desgarradores, sudor, saliva, palpitaciones erráticas. Ya no me escondo, ya no puedo exigirle nada, me entrego por completo, y mientras siento sus embestidas busca mi boca, una y otra vez, siento que se me van a desarmar los labios, y tal vez un poco el alma…
No sé ni cómo encontré la fuerza para vestirme de nuevo, le pido que me lleve a lo de Hange, pero de alguna extraña manera terminamos durmiendo muy pegados en su casa de campo, en la habitación que hace un tiempo era mía. Me levanto dolorido, las botas están a un costado, no sé por qué pero cuando estamos juntos casi siempre soy el primero en despertar. Voy al baño, hago lo que tengo que hacer, me miro, el maquillaje está corrido, tch, seguro manché la almohada, esas manchas son un jodido dolor en el trasero para sacarlas. Después a duras penas y perdiendo algunos pelos puedo desprenderme de las orejas de gato, me saco los lentes de contacto, tengo los ojos irritados. Me doy una ducha larguísima, hasta que me siento satisfecho, me seco y me miro al espejo, tengo algunas marcas en el cuello, tch… Demasiada pasión… No me queda otra que tirar las medias y ponerme ese short pornográfico con la musculosa sucia, le voy a tener que pedir a Eren que me preste algo después. Vuelvo a la cama, al menos ya me siento renovado, Eren me tantea y me aprieta con uno de sus brazos contra su cuerpo, es una mañana fría y se siente muy bien dormir junto a él.
Cerca del mediodía nos obligamos a levantarnos, Eren me presta algo de ropa de Farly, la verdad que todo es de mi talle, elijo un pantalón de algodón gris, medias negras de algodón y un buzo con capucha azul, para los pies las pantuflas de Eren, ni de chiste me vuelvo a poner las botas, tengo los pies absolutamente amortiguados. Me consiente y me prepara el desayuno, no decimos nada, no sé ni qué decir, pero agradezco el café con leche caliente. Bebo el primer sorbo y renazco.
-: Llamé a Hange, para que no se preocupe – me avisa y yo asiento.
-: Gracias… mmm… - vuelvo a beber, delicioso, suspiro mirando dentro de mi taza. Eren se acerca con la suya y me acaricia la mejilla, cierro los ojos.
-: Eres como un gatito, después de todo.
-: No me jodas… tch - reniego bajito, desconociendo lo carrasposa que me sale la voz, y cómo no después de gemir como un poseso, vuelvo a beber, me acerca unos sándwiches de queso calientes que no como, trago y engullo como hijo de esclava. Estoy hambriento a más no poder. Me abraza desde atrás y pone su cara en mi cuello.
-: Es hermoso tenerte así conmigo – me dice suspirando y yo acaricio su cabeza con una de mis manos – Te extrañé mucho… ¿puedes quedarte a almorzar?
Y aunque sé que es casi como firmar mi sentencia de muerte, volví a ser el que no puede decirte que no.
-: Está bien…
.
By Luna de Acero… angustiada…
