Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Fiuuuu. Aquí traigo la actualización, quedan luego de esto solo tres capítulos semi cortos. Espero lo disfruten, por favor si pueden diganme que les ha parecido a través de sus hermosos reviews. Disculpen la falta de actualización, han sido días muy difíciles en todo sentido, ahora que estoy más libre actualizaré como antes.
Disclaimer: La historia es original mía y corresponde a una adaptación de uno de mis libros, la reproducción total o parcial esta prohibida, los nombres de los personajes pertenecen a isayama Hajime, sin fines de lucro solo para entretener.
Advertencia: Un lemon suave, palabras altisonantes, angs.
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"Dejar ir, es darte que cuenta que algunas personas son parte de tu historia...
Pero no parte de tu destino..."
Anónimo
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Entro al departamento arrastrando los pies. Hange saca la cabeza y viene a mi encuentro.
-: ¡Meee amoorrrssshhhh! – Y me abraza con fuerza, ¡más bruto no puede ser! – Ya, quiero saber todo, ¿hubo acción? ¿Sí o no? – antes de que pueda responder se responde solo – Obvio que hubo acción, tu cara dice "me re contra follaron anoche".
-: Tch – respondo apático y paso por al lado, no, no estoy de humor.
-: ¿Tan malo fue? – dice mientras me sigue como perrito. Dejo las bolsas con la ropa y las botas en su cuarto y me voy a la cocina. Empiezo a preparar café batido, Hange me espera sentado como niño bueno a la mesa.
-: No fue malo, fue… increíble, fue todo lo que alguna vez esperé… lo que siempre quise… Fue… perfecto…
-: Bueeeno, si fue tan perfecto ¿a qué se debe tu cara de mascota abandonada?
Pongo la pava, saco el paquete de cigarrillos y prendo uno. Lo miro al natural, sin tratar de esconderme, sólo con mi hermano me siento capaz de poder expresar lo que de verdad siento.
-: Me dijo muchas cosas bonitas, ¿sabes? Me las susurró al oído, me abrazó toda la noche, estuvo pendiente de si tenía frío, calor, hambre - La pava suena, pongo el agua caliente en las tazas y las sirvo, me siento y empiezan a salir mis lágrimas, esas que sólo yo conocía, esas que jamás quise compartir con nadie ni siquiera con Hange – Ahora mismo quisiera estar cerca de él. Todos estos años Hange, yo sólo me conformaba con mirarlo, con mirarlo, ¿entiendes? Soñaba despierto, recreaba en mi imaginación una y otra vez, como sería tocarlo, como se sentiría besarlo, me parecía algo tan lejano e irreal… Cuando fumábamos en la terraza, esos preciosos minutos que eran para mí el oasis de mis días, me conformaba con el sonido de su voz, con el insignificante roce de su codo contra mi brazo… Ahora él me busca y se muestra mil veces mejor que todo eso con lo que yo anhelaba alguna vez… - la voz se me quiebra – Y… nunca estuve más aterrorizado en toda la mi vida… Incluso estas heridas que me hizo Erwin, soy conscientes que sanaran pronto y como mucho dejaran leves marcas… ya no les tengo miedo… pero mi… mi corazón… - Hanjiu me acerca la caja de pañuelos y tomo algunos – Ya no puedo repararlo más… está tan dañado… que ya no quiero quebrarme de nuevo… - lo miro con dolor y mi hermano se sienta a mi lado, me mira y me refriega la espalda.
-: Levito, no seas pesimista, si se divorcia de la mujer no tienes por qué tener miedo.
-: No, Hange, no es así… - Digo y las lágrimas me atacan con mayor rudeza – No tiene nada que ver con Mikasa, siempre es así, ¿entiendes? Siempre… se van… nunca puedo ser suficiente… Eren tiene una familia, toda su vida fue hetero, ¿qué piensas que van a decir sus amigos, su entorno? Todo es muy lindo cuando es de las puertas para adentro, pero cuando empiezan a enterarse todo se viene abajo…
-: Que la gente se las arregle, cariño, no es tu problema, ¿desde cuándo te preocupa lo que digan los demás? Ellos son los que tienen los traumas, no nosotros.
-: No quiero verlo sufrir… no me lo perdonaría… si sus amigos se alejan, si su familia lo condena… ¡No! No quiero que eso pase, además… además… hace un par de semanas me decía que estaba confundido, no puedo confiar en su estabilidad… no puedo… Nunca me eligen, Hanjiu…
-: Mi pobre pokemón – me dice suavecito Hange y se cuelga de mi brazo – Yo te elijo, te elegiría una y mil veces, siempre, siempre…
-: Gracias, sister… gracias…
-: El amor no tiene garantías ¿O sí? Siempre me decías eso, y de nosotros depende vivir como cobardes o jugarnos el todo por el todo. Nunca se sabe, por eso también es lindo, porque sabes que tienes este momento, que tienes este día para vivir, el mañana aún no existe Levi… yo creo, que deberías permitírtelo – limpia mi rostro con la manga de su buzo y me besa el rostro varias veces – Si mañana las cosas salen mal nadie sabe… pero si te arrepientes de no haber corrido el riesgo… será la sensación más dolorosa que exista, el tiempo no va a volver atrás, y te vas a perder de tener recuerdos hermosos para atesorar… sí, tal vez sufras mañana, pero… ¿de qué te sirve evitarlo si estás sufriendo hoy?
-: Eres un jodido filósofo, mocoso.
-: ¿Verdad que sí? Estoy super intelectual, debe ser el semen de Jean porque como él lee mucho, probablemente por ósmosis… ¿así se dice?
-: ¡Oh, por favor! ¿Hacían falta esos detalles? – le digo arrugando el rostro y sonriéndole.
-: Así me gusta, verte sonreír. Ahora mi amigo, levante su teléfono y llame a su gallardo príncipe para que lo venga a buscar, de paso yo lo invito al semental rubio a que me enseñe a usar un diccionario, ja, ja, ja.
-: No, espera, tampoco exageremos, acabo de volver de su casa, ni que estuviera tan necesitado.
-: ¡Lo estás, perra! Deja de evadirlo, llámalo de una vez, de paso dile que traiga algo para comer que tengo hambre, mmm, matambre con papitas, seeee, algo suculento.
Agarro mi celular, estoy dudando si llamarlo o no. Suspiro y finalmente marco, al mismo tiempo llaman a la puerta, Hange va a atender, justo cuando abre escucho el ringtone de Eren sonando bastante fuerte por el pasillo del departamento, tiene el clásico tono de llamada estridente. Salgo de la cocina y camino hasta ahí, Hange me está sonriendo apoyado en el marco de la puerta de entrada y Eren de pie afuera, saca su celular sin dejar de mirarme, para atender y decir:
-: Hola, aquí estoy…
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Volví a caer. Nuevamente me hallo llevando mis cosas a la casa de Eren, últimamente me volví un poco nómade, pero no voy a mentir, me siento a gusto en su casa. Ese día en el departamento hablamos un poco, porque la perra de Hangiu se metía a cada rato a dar su opinión, pero al final quedamos de acuerdo en que probaríamos de convivir un poco más. Debo estar loco.
Cierta noche estoy terminando de preparar la cena, estoy leyendo "50 sombras de Gray", Hangiu me prestó el libro, estoy asqueado hasta la médula, además de que la trama me parece algo pobre. Como sea, se lo voy a devolver. Mientras estoy en mis faenas entra una llamada al celular, ¿será Eren? Atiendo casi sin mirar.
-: ¿Hola?
-: ¿Levi? – oh, *shit (*mierda), Mike, reconozco esa tonalidad con que me llama que me molesta. Me quedo callado, duuuh, es mí número, me escuchaste, obvio que soy yo - ¿Eren no ha vuelto, eh?
-: ¿Ahora te las das de detective? No está, si necesitas hablar con él, llama a su número.
-: ¿Puedes esperar un minuto?… lamento ser pájaro de mal agüero, pero lo cierto es que acabo de ver que salió de un restaurante con una rubia que parece bajada del Olimpo. ¿Le diste otra oportunidad, no?
-: Mike, dime una cosa, ¿tu vida es tan aburrida que no te alcanza y tienes que revolver en la mierda de los demás?
-: ¡Encima que te aviso!
-: ¿Y piensas que me estás haciendo un favor? Es decir, ¿cuáles son tus intenciones?
-: Nada, sólo quería contarte, te estoy cuidando, porque el zorro pierde el pelo pero no las mañas.
-: A ver, pasemos en limpio, ni una puta llamada en diez años, pero de golpe cuidas de mí, no soy un bebé indefenso, ¿ok? Y que Eren haga de su culo un florero si quiere, y tú también – corto.
Me siento y pongo mis manos en mi rostro, voy a tranquilizarme, si se supone que íbamos a hacer esto es porque tenemos una relación, ¿no? Momento, ¿qué clase de relación tenemos? Es decir, nunca dijimos, somos amantes, novios, amigos con derecho… ¿qué carajo somos? ¿Estoy en posición de exigirle algo? No me gusta compartir, pero las cosas no son tan claras tampoco, yo no podría estar con nadie, incluso si me fuera hoy… ¿Me debería ir definitivamente? ¿Cómo puede ser que un simple rumor me desbarate de esta forma? Es tarde para la hora en la que suele volver Eren, no me escribió ni nada, mis dedos tamborilean en la madera. Esmeralda se me refriega en las piernas, donde voy yo va ella, Hangiu se quedó llorando cuando me la traje, la levanto y la pongo en mi falda, la acaricio y empieza a ronronear. Agarro el celular, le mando un whatsapp: "Todo bien?". Pasa un rato hasta que los tildes se ponen azules, clavó el visto pero no me contesta. Ok… Ok… ¿si lo llamo sería muy acosador? Me muerdo el labio inferior. Después de unos 20 minutos devanándome los sesos, hago el primer intento de llamar, afuera empezó a llover un poco fuerte, capaz se le quedó el auto, es decir, ¿puede ser, no? Llama tres veces y entra a la casilla, me cortó la llamada. Me recorre un escalofrío, no, no, vamos, tranquilo, tranquilo. Juro que si me hace pasar por lo mismo otra vez me iré para siempre. ¿Qué pasa conmigo? Ahora me porto como una total histérica.
Diez en punto, y nada de novedades, me estoy mordiendo la uña del dedo gordo, mala costumbre mía. Esmeralda duerme a gusto en mi falda. Me duele molestarla, pero me tengo que levantar.
No voy a cenar, son las 11, dejo la olla con el guiso, tapada y apago las luces, me lavo los dientes, me pongo el pijama y me voy a acostar. Esmeralda se recuesta en mi almohada, al lado de mi cabeza y en algún momento me duermo, me despierta la alarma de las siete y media. Me levanto, ni rastros de Eren. Ni mensajes. Me empiezo a preocupar, algo le pasó, y yo aquí durmiendo plácidamente, ¿pero a quién llamo? Lo mejor sería que me fuera a trabajar.
Me alisto y me salgo. Llego a la oficina, Eren no está. Llega cerca de las diez y se encierra en su despacho, ni un hola, nada. Sigo trabajando, y me llega un skype a mi máquina de él. "Perdón, tuve una noche de mierda…"
Replico: "Ah, yo no… pero hubiera agradecido aunque sea un mensaje".
Me responde de inmediato: "Mi celular tuvo un accidente y quedó inutilizable, lo siento".
Yo: "También existen los teléfonos fijos, *you know? (*tu sabes?)"
Eren: "tuve una noche muy de mierda, ok? Hablamos después"
Su estado pasa a ausente. Ah que bien, bueno, supongamos que te espero todo lo que se te dé la regalada gana, ¡idiota!
Me retiro un poco antes de que termine mi horario de la mañana y me entra una llamada del fijo de la oficina a los pocos minutos, corto y apago el celular. Me quedo dando vueltas en el centro para hacer tiempo, vuelvo a la hora de entrada de la tarde. Al llegar ya están casi todos en sus cubículos. Tengo una montaña de trabajo. Eren me está esperando y me sorprende verlo de brazos cruzados.
-: Levi, ven a mi oficina un minuto – me dice serio. Gracias por no saludar.
-: Primero, hola, buenas tardes, segundo ¿es sobre trabajo la charla? – Me mira molesto – Si no es de trabajo puede esperar – le digo y me empiezo a ubicar.
-: A veces puedes ser bien pendejo cuando quieres – dice y se retira, perfecto, me hiciste cabrear.
Estoy abocado el resto de la jornada a terminar eficientemente con lo asignado, no me distraigo ni un segundo, no me levanto ni para ir al baño, el celular apagado, tú, Mike, Erwin, y todos los malditos imbéciles con los que me cruzo se pueden ir bien a la santísima mierda, he dicho.
Termino y me levanto rápido para agarrar mis cosas, dudo si llamo Hangiu o me voy a la casa, empieza a lloviznar, no traje paraguas, me voy a la casa, da igual. Cuando llego, algo mojado, él ya está en la cocina, con una copa de vino y fumando, con cara de pocos amigos, es extremadamente raro verlo enojado o molesto. Pero hoy le aplico la ley del hielo, ¿se quiere hacer el misterioso? Que lo jodan. Dejo mi mochila negra en una banqueta y pongo la pava, no voy a cenar, pero si voy a tomar un té con leche, bien caliente, antes de irme a dormir.
-: ¿Vamos a hablar o seguirás con tu actitud caprichosa?
-: Primero, hola, buenas noches, ¿te lavaron el cerebro o te olvidaste tus modales en donde pasaste la noche?
-: Siéntate – no me pide, me ordena, en un tono bastante desagradable, odio que me mandoneen, lo odio.
-: De pie no soy sordo, así que así te escucho perfectamente.
-: Como quieras, anoche tuve una discusión muy grande con Mikasa. Se supone que tenía que ir a buscar a los chicos, pero llegué y no estaban, volvió a dejarlos en casa de sus padres. Una cosa llevó a la otra y terminamos a los gritos. En una de esas se enojó y partió mi celular contra la pared – Lo saca del bolsillo y lo tira encima de la mesada de la isla - ¡Ahí lo tienes! – realmente está hecho destruido – Así que "perdón" por no avisarte o llamarte.
-: ¿Y la rubia? – se me escapa sin pensarlo siquiera.
-: ¿Qué rubia? ¿Karina?
Ok, a ver, a ver, necesito una buena dosis de té de tilo en este momento.
-: ¿Karina? – repito enarcando una ceja
-: No, espera, no imagines cosas que no son. Karina me llamó y me pidió que hablemos, fuimos a cenar y después la llevé a su casa, eso fue todo. ¿Y cómo es que sabes que yo la vi?
-: Te vieron… y me avisaron.
-: ¿Hange me siguió?
-: ¿Qué? Hange no tiene nada que ver.
-: ¿Quién te dijo?
-: Mike.
Eren me mira con los ojos desorbitados.
-: ¿Qué? ¿Mike? ¿Y por qué Mike te contaría algo así?
-: Porque Mike sabe, Eren – y entonces ahí me doy cuenta, ahí veo tu miedo en todo su esplendor, ahora entiendo, cierro los ojos y agacho la cabeza.
-: ¿Le contaste a Mike? – Siento como si sus palabras fueran dardos envenenados que dan en el blanco que es mi corazón en estos momentos.
-: ¿Cómo se te ocurre que le diría una cosa así a él?
-: ¿Entonces como mierda sabe? – Bien, ahora el foco de tu furia soy yo, vamos muy bien.
-: Él sólo sacó sus conclusiones, yo jamás le confirmé nada, ni siquiera se lo di a entender, es más, se lo negué varias veces, pero él está convencido, y si no me crees ve y pregúntale.
-: ¡Joder, Levi! – dice golpeando con el puño cerrado sobre la mesada.
-: Bien, es bueno que esto pase, así nos sacamos las máscaras de una buena vez – me mira iracundo – Tú no estás preparado para esto, pero no podías dejas las cosas como estaban, ¿verdad? Te lo pedí, y te lo dije bien claro, que te olvidaras de todo, pero no, tenías que volver a perseguirme y yo… y yo volví a creer que teníamos una esperanza, pero para qué intentamos si de todas maneras te da ¡taaaanta vergüenza! Ni siquiera sabemos que mierda es esto que estamos viviendo. ¿Qué mierda somos?
-: Habla el que ni siquiera puede aceptar sus sentimientos, por más que te pregunte un millón de veces jamás me dices que me quieres, pero ahora me exiges que rotule lo que somos. Todo el mundo me exige ahora, estoy cansado de que me exijan, de que me digan lo que debo hacer o no.
-: ¿Acaso yo te exigí alguna vez, Eren? – estoy temblando, tragándome todas las lágrimas que quieren salir - ¿Acaso yo te pedí que me trajeras? ¿Te pedí que te divorciaras o que mostraras frente a los demás lo nuestro? ¿Dime cuándo te exigí algo?
-: No es como si me lo hubieras dicho, no hace falta, yo me siento obligado.
-: Oh, bien, te sientes "obligado", ah, eso es algo muy problemático. Pues ve sabiendo que no me interesa estar al lado de nadie que se sienta "obligado", así que te sacaré esa preocupación, ¿sabes? Eres libre, Eren, haz lo que te de la puta gana – me giro para agarrar mis cosas, ya no soporto estar un minuto más allí.
-: Claro, ahora huirás como un cobarde, puedes negar todo lo que quieras, pero por mucho que escondas la cabeza en la tierra como un avestruz, por mucho que te mientas yo sé lo que sientes, aunque no lo digas.
Me giro ofuscado, y el veneno brota solo.
-: ¿Oh, así que ahora yo soy el cobarde? Yo no soy el que se mea encima si alguien se entera, yo no ando escondiendo amantes debajo de la alfombra, yo no voy a buscar una mujer para follar cuando me siento confundido, - me acerco peligrosamente a él enfrentándolo con toda mi verdad hasta quedar de pie ante su rostro sorprendido y dolido - ¡Yo no soy el que va a buscar algo que no va a tener las bolas de aceptar! ¿Y sabes una cosa? Si hay un nombre para "esto" – digo señalándolo a él y luego a mí - ¡"Esto" se llama error! Soy una jodida mancha en tu camisa impecable, te sirvo para coger, para cocinar y para limpiar tu mugre, pero no estoy a tu altura para el resto del mundo, pero más que el mundo, para ti mismo, porque secretamente te sientes culpable de que te guste un hombre, ¿dime quién es el cobarde ahora, Eren? – Me mira indignado, mientras aprieta la mandíbula – Y antes de que me vengas con el cuento del perro arrepentido, te lo simplifico, este error se va y te deja de molestar. Pero nunca más vuelvas a buscarme, ni siquiera te atrevas a querer contactarme, porque "esto" se termina aquí. Quédate con tus mujeres y tu apariencia de hombre recto, no te asustes nadie nunca va a saber nada, la mancha se va y esta vez para siempre – Suspiro para tomar aire estoy agitado – El arrepentido soy yo, ojalá nunca hubiera sucedido "esto".
Una bofetada limpia y veloz me azota el rostro y me hace trastabillar, wow, no lo esperaba en absoluto. Me toco la mejilla que está ardiendo y recién caigo en cuenta del golpe, estoy algo aturdido. Te miro asustado, jamás creí que me levantarías la mano, retrocedo, este es el peor final posible. Eren está llorando profusamente, no sé cómo terminamos así. Pero antes de que se ponga peor me giro para agarrar mi mochila, saco la llave de su casa y la tiro sobre la mesada para irme prácticamente corriendo.
Afuera no llueve, diluvia, pero no podría importarme menos, mi cuerpo está temblando, apenas hago unos pocos pasos y lo siento viniendo por detrás.
-: ¡Levi, Levi, espera! – Llamándome a los gritos - ¡Levi, espera te digo! – No, de ninguna maldita manera me voy a detener, trata de agarrarme y me escabullo, pero resbalo en el césped inundado y me voy al piso, intento de ponerme de pie lo más rápido posible, pero ya lo tengo encima. Me agarra de ambos brazos para levantarme velozmente.
-: ¡Suéltame! – Le quiero gritar, pero la voz me traiciona y me sale quebrada y agonizante - ¡No me toques, suéltame! – Pero es imposible luchar contra su fuerza, me aprieta contra su pecho.
-: ¡No, no hasta que me escuches, no! – Su corazón está acelerado – Ya dejé que te fueras una vez, no voy a dejar que pase de nuevo. No puedo vivir sin ti, Levi, ¡no puedo! Ya sé que es difícil, perdóname, dije un montón de mierda recién… perdóname, no debí golpearte, perdón, perdón – me está asfixiando prácticamente, pero no tengo fuerzas para luchar, siempre me siento débil ante él – Escúchame, escúchame, por favor – me suelta apenas pero me incrusta sus largos dedos en mis extremidades, busca mi cara empapada como la suya, las lágrimas mezclándose con la lluvia torrencial, y cuando nuestros ojos se conectan…
-: Te amo… te amo como nunca pude hacerlo con nadie, te amo y sí, estoy muerto de miedo, pero no por las razones que tú crees, es porque no quiero que nadie se meta, no quiero que intenten separarnos… no quiero perderte, saber que me estás esperando aquí, es de las pocas cosas que me permiten seguir adelante y no derrumbarme. Anoche le pedí el divorcio a Mikasa, por eso se puso como loca, intentó hacerse daño, tuve que pedirle a su padre que viniera, fue un infierno, perdón por no avisarte. Perdón por todo, ya sé que no me exiges nada, y ahora mismo me estaba desquitando con la única persona que ha sido completamente leal conmigo. Te amo, aunque sé que tal vez no te merezco, pero ya no me voy a mentir, ya no puedo seguir con esta farsa, ya no… Y si tú sientes una décima parte de lo que me pasa a mí, nunca más vuelvas a decir que esto fue un error. Estoy enamorado, completamente perdido y no me arrepiento, jamás lo haría. Te amo, y te lo voy a decir las veces que haga falta, pero no te vayas… te necesito…
-: Va-vamos adentro ha-hace frío – digo temblando, literalmente estamos hechos sopa. Me toma de la mano entrelazando nuestros dedos y me arrastra a la casa. Me lleva escaleras arriba, no, el parquet se va a mojar ¡y la alfombra! – Es-espe-pe-ra – tartamudeo porque estoy helado – va-vamos a a mo-mojo-mojar el pi-pi-
-: ¡Olvídalo! – me dice y seguimos avanzando, mi pobre mochila chorreando agua, ¡el celular!, estaba en el bolsillo de atrás de mi jean, lo saco, está mojado, pero tiene los circuitos sellados, igual apenas entramos a su pieza lo seco con una toalla, fiuuu, sigue vivo.
Lo escucho en el baño disponiendo todo, me empiezo a sacar la ropa, busco unas toallas y las pongo debajo de las prendas chorreantes, para que no se trasmine hasta la alfombra o ataje algo al menos. Cuando sale yo ya estoy prácticamente desnudo, solo tengo puesto mi bóxer negro preferido. Rápidamente se saca la suya y me arrastra al baño. Se está llenando el jacuzzi, el vapor del agua nos trae algo de calidez, terminamos de desvestirnos y entramos a la tina que está a medio llenar, lo veo tirar un poco de unas sales de color amarillo, y un delicioso perfume a sándalo inunda el ambiente. Se apoya contra la tina y me atrae agarrándome de un brazo. Me miro y veo las marcas que dejaron sus dedos momentos antes, sí, mi piel se marca con facilidad. Apoyo mi espalda contra su pecho y me abraza. No decimos nada, sólo nos acompañamos. Después de mucho rato, cuando siento que volví a renacer, hablo.
-: Yo también dije cosas hirientes… porque cierto viejo me provocó… lo siento…
-: Mmm… te amo… te amo, Levi… te amo… - me susurra con sentimiento.
Cierro los ojos, si pudiera me dormiría así. Pero luego de chapotear un rato, salimos ya reconfortados, prende el calefactor de la pieza y me presta un pijama suyo que me queda enorme, pero lo acepto igual y me meto en la cama, me abraza de nuevo.
-: Eres demasiado lindo…
-: Te juro que no lo hago a propósito… - se ríe y esos hoyuelos hermosos hacen su aparición, hablo ya somnoliento. Faltó el sexo de reconciliación, pienso, pero bueno, ya nos pondremos al día después.
Como siempre me despierto en medio de la noche, Eren sigue abrazándome, me encanta mirarlo durmiendo plácidamente, escuchar su respiración pausada… entonces en medio del silencio nocturno le susurro…
-: Yo también te amo, Eren, te amo muchísimo – y pronto vuelvo a dormir con tranquilidad.
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Heme aquí, sentado en la mesa grande piedra que está en la galería, con un vaso de café coñac en la mano, mirando cómo se desplaza en el asador. Hay gente con talentos increíbles, para tocar el piano, expresar momentos históricos con la pintura, lograr transportarte a otra dimensión con su canto… Eren… tiene el don de hacer buenos asados, me río de mi propia ocurrencia. Me bajo de la mesa y me acerco, dejo el vaso solo. Lo abrazo sorpresivamente por la cintura y se detiene de inmediato. Sí, ya lo sé, este comportamiento no es normal en mí, pero es que hoy me siento un poco melancólico y solo su calor hace que me sienta mejor. Se gira y me devuelve el abrazo, mientras me besa en la cabeza.
-: *Fucking (*jodida) altura de mierda – reniego bajito – Apenas si te llego al hombro.
-: Depende… - me responde con voz dulcificada.
-: ¿Mmm? – No entendí.
-: Depende cómo lo mires, yo creo que eres perfecto… para estar a la altura de mi corazón…
Levanto la cabeza y lo miro, lo odio por ser tan lindo y gentil, me pongo en puntas de pie y nos besamos suavemente. Nos separamos cuando escuchamos ruidos en la entrada. Voy a fijarme, enseguida se me dibuja una sonrisa, Farly y Armincito, con el pequeño enseguida empezamos a hablar de todo un poco y Farly viene riéndose.
Dejo a Armincito eligiendo algún juego en la play, ya están las ensaladas listas así que puedo dedicarme a él completamente, veo que está sacando la alfombra para baile, sip, vamos a transpirar un rato. Voy a la cocina a servirles unos vasos de jugos de frutas que hice oportunamente. Estuve leyendo muchísimo sobre nutrición infantil, y ya empecé a aplicar mis conocimientos, mis comensales honoríficos son bastante exigentes, paladar *black (*paladar negro, se refiere a comensales exigentes en cuanto a sabor). Les pongo hielitos con formas de conejos, vi esa hielera en un bazar hace unos días y me pareció genial.
Les acerco las bebidas y espero la aprobación, son bastante críticos, pero se la terminan rápido así que les acerco una jarra y posavasos, ante todo mantengamos el orden. A veces los martirizo con que mantengan la pieza impecable, pero sé que les servirá para que sean disciplinados en el futuro.
Farly me acompaña en la cocina mientras condimento las verduras.
-: Ey, no te vayas a desaparecer de nuevo… - me desliza mientras me mira serio.
-: Bueno, no sé cuánto tiempo me vaya a quedar esta vez, pero disfrutemos mientras dure.
-: ¿Qué mi viejo no se te declaró todavía? - me ruborizo de inmediato pero no digo nada – Se le nota a lo lejos, si te mira todo enamorado. Oye, ¿tú lo quieres?
-: Mira Farly, no creo que hablar de esto sea lo me-
-: Yo te dije la verdad – me detengo y lo miro – yo te conté todo, confié en vos, y valió la pena porque no conservaste mi secreto. Ahora debes confiar en mí.
A veces creo que Farly no tiene 16 años, a decir por su sabiduría. Suspiro y miro por la ventana hacia el asador. Pienso un poco.
-: Es… es muy reciente todo, no te quiero mentir, lo adoro a mi jefe, pero… es decir, él vivió siempre como hetero hasta ahora, así que, no estoy muy seguro que pueda… adaptarse a esto.
-: Pero si él te quiere y tú también, ¿cuál es el problema?
-: Ojalá las cosas en este mundo fueran tan simples como basarse en que dos personas se quieran y nada más, pero es más complicado que eso. Tus compañeros de clases, por ejemplo, si se enteraran que tu padre sale con otro hombre. Te martirizarían. Aaaah, Farly, a pesar que estos tiempos son mejores que en el pasado, aún falta demasiado para decir que todos podemos vivir en armonía sin importar nuestras elecciones de pareja. Mucha gente sufriría, tu madre, tus abuelos, ni hablar de Armincito, es… complicado.
-: A la mierda con el mundo, Levi – lo miro y me río.
-: Sí, tienes razón, a la mierda con el mundo.
Pasamos una tarde genial, como siempre que ellos vienen. Jugamos y nos reímos sin parar, después mientras Eren y Armincito ven una peli de acción, Farly y yo armamos un rompecabezas de 500 piezas, un hobbie espantoso, pero a Farly le gusta y trato de apoyarlo.
Por la tarde noche con Eren revisamos sus carpetas y retamos al mayor que anda flojo en plástica y lengua. Después vamos todos por un helado y aprovechamos para ir al lago de la plaza y andar en bote. Por si fuera poco Armincito se pasa como hora y media en un *pelotero (*juego inflable que instalan en las plazas para niños, se cobra por fracción de tiempo) del lugar, y nosotros tres tomamos té negro con bollitos caseros, que llevé oportunamente, mientras nos contamos anécdotas, hablamos de dibujos animados y super héroes clásicos. Otro hermoso y fantástico día.
Apenas si llegamos con fuerza para ducharnos, cenar lo que quedó del mediodía e irnos a dormir.
Los días son tan coloridos, las mañanas son más luminosas, las risas acompañadas, son más fuertes, el aire tiene ese suave dulzor familiar. Quiero vivir así por siempre.
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Pronto las semanas empiezan a pasar, estoy muy a gusto con esta nueva etapa de mi vida, realmente a gusto.
Estoy cocinando el guisado de gallina que Eren me viene suplicando, no me gustan los guisados, pero bueno voy a sacrificarme, espero sea de su agrado. Mi mamá me decía que al corazón de los hombres se les llegaba por el estómago, tal vez por eso cocino tan bien, ja. Hoy es un buen día para este tipo de comida, llueve bastante fuerte y hace frío. Me pedí una semana de vacaciones, quiero disfrutar de la vida hogareña y descansar un poco de la montaña rusa de emociones que transité los últimos meses.
Siento que intentan abrir la puerta, me olvidé que puse el pasador, siempre me pasa, es la costumbre de cuando vivía en mi departamento. Voy rápido a fijarme, es temprano para que sea Eren. Abro.
-: Ho-hola Mikasa… - me quedo petrificado, la ex esposa de Eren está de pie en la puerta, su cabello goteando, parece algo deprimida, ¿acaso se vino caminando? – Pasa, por favor – le digo solícito. Le alcanzo rápidamente una toalla grande del baño del piso de abajo – Toma estás empapada, acércate al hogar y ya te traigo un poco de ropa.
Subo las escaleras y revuelvo en el ropero, menos mal, aún quedaba algo de su ropa en la casa. Agarro un conjunto deportivo gris con rosa, muy bonito y se lo acerco.
-: Sería mejor que te cambies, porque te vas a agarrar una gripe, con la ropa húmeda – le advierto.
-: Gracias – dice apenas con voz muy baja.
-: ¿Sabes? Mejor sería que te dieras un baño, te prepararé un cafecito bien caliente para cuando salgas, eso te va hará entrar en calor.
-: De acuerdo – acepta, mientras deja su bolso y las cosas sobre el sofá, pero apenas entra al baño las saco para que no mojen las telas, está todo empapado, las llevo al lavadero y trato de secarlas un poco con algunas rejillas, después las dejo sobre una silla (previo haber puesto papel film para que la madera no absorba la humedad) y las coloco frente al hogar. Miro la hora, ¡qué extraño!, son las 7 de la tarde, Eren no vuelve hasta las nueve y media por lo menos. ¿Por qué habrá venido esta mujer tan temprano? Si quería hablar con Eren debería haber venido más tarde, o haber llamado antes… Suspiro, bueno, igual podemos charlar un poco mientras preparo la cena de hoy y dejo listo el almuerzo de mañana.
Mientras se termina de bañar aprovecho para planchar las dos camisas que me faltaban y las dejo colgadas en la percha en el lavadero, pongo el agua a hervir y empiezo a batir el café con el azúcar. No hay mejor sensación después que te cae la lluvia helada, que una buena taza de café recién hecho.
Me detengo un momento mirando hacia el patio y recuerdo esa noche, que Eren me abrazó bajo la lluvia torrencial, y aunque intenté no podía librarme de sus brazos. Sonrío como un estúpido. Después de eso entramos a la casa y me arrastró a su cuarto. Me habló tan apasionadamente… aunque aún no creo que él sepa realmente lo que significa la palabra amor… bueno, creo que tiene mejor idea que Erwin… No quiero pensar en ese imbécil justo ahora. La pava silba y apago el fuego. Justo a tiempo, siento que cierran la ducha, ¡qué lástima!, iba a limpiar la heladera, pero voy a tener que dejarlo para mañana, o más tarde si es que no puedo dormir, o si es que Eren no me deja dormir, vuelvo a reírme solo.
Me quedo con la mirada perdida mientras refriego los azulejos de la cocina, yo y mi maldita obsesión de que todo brille. Él comerá el guisado, y yo por supuesto un poco de caldo y algunas verduritas hervidas, papa no, no hago tanto ejercicio como él, me gusta cuidar la línea. Aunque me daría igual, así pesara quinientos kilos, no puedo evitarlo, lo amo. Espero se abrigue, no sea que venga helado también.
-: ¿Levi? – siento la femenina voz a mi espalda.
-: Mikasa, pásame la ropa mojada, la voy a poner a lavar, ¿es tu uniforme del trabajo, no? – le pregunto diligente y ella me la entrega – Si no la lavamos ahora va a agarrar olor – Será que se me volvió una costumbre explicar todo, al lado de Eren es necesario, siempre necesita saber el porqué de las cosas y últimamente le gusta mucho aprender sobre el manejo de la casa, es como algo nuevo para él. Meto la ropa, pongo el jabón líquido, el suavizante y las revoluciones a media carga para que no demore mucho, después una pasada por el secarropa, ¿será bueno que se lo planche?, supongo que sí, de todas maneras hay dos horas que llenar hasta que vuelva Eren.
Vuelvo a la cocina, saco la taza fucsia, esa que a mí también me gusta, pero bueno, supongo que le pertenecía a ella antes… así que mejor le hago el café ahí, en pocos minutos se la alcanzo, humeante y sabrosa, aunque le puse azúcar a mi gusto, no creo que le moleste, era lo mejor para que hiciera espuma apropiadamente.
-: ¿Eren? – me pregunta, tiene el semblante un poco perdido, está algo delgada a decir verdad, las siliconas se le marcan aún más contra el jogging, en verdad que esta mujer tiene su encanto, facciones delicadas, sumamente inteligente y perspicaz, hijos que la adoran, y bueno… es mujer.
-: Creo que está en el gimnasio – le dijo un poco titubeando, no es como si yo le conociera cada paso que da, y aunque sé su fama, quiero confiar, eso de ser un controlador obsesivo no lleva a nada, porque aunque lo hiciera, si él quisiera serme infiel lo haría igual, con control o sin él - ¿Quieres que le avise para que venga más rápido? – le sugiero tratando de sonar amable, mientras agarro mi celular.
-: Si no me atiende a mí, ¿por qué te atendería a ti? – Mikasa me está mirando raro, o yo estaré interpretando mal las cosas, no lo sé, me está empezando a poner nervioso.
-: Oh, claro, es que no sabía que lo habías llamado – le digo dejando mi celular a un costado.
-: No, está bien, mejor llámalo – me pide cruzándose de brazos, ¿qué está pasando? Agarro de nuevo el celular y pongo el discado directo, lo tengo registrado en el número 7 – Ah, lo tienes como predeterminado – me dice y yo la miro sorprendido.
-: Que… que detallista – le digo forzando una semi sonrisa y pidiéndole a todos los dioses que no me atienda, más suena la llamada, con más intensidad me mira esta mujer. Hasta que por fin escucho el buzón de voz, corto aliviado.
-: Pasa que cuando vives con un hombre que te es infiel a cada momento, te vuelves una experta en los detalles – me aclara con seriedad y toma un sorbo de la taza – Haces unos cafés en verdad deliciosos.
-: Ah, gracias – le digo, mientras tomo un sorbo de mi propia taza, empiezo a pensar una excusa para huir de ahí, no quiero seguir compartiendo tiempo a solas con ella, algo malo va a pasar lo sé, mi instinto me lo indica – Por cierto, a las ocho salen los chicos de-
-: No – me corta en seco Mikasa – los van a ir a buscar sus abuelos, es decir, mis padres. Le mandé un whatsapp a Eren, que no contestó como se le ha vuelto costumbre últimamente. Aunque como me clavó el visto, supongo que lo habrá leído.
-: Bue-bueno, pasa que está un poco estresado, hubo muchos cambios en la empresa estos días y está apabullado con todo.
-: No lo justifiques – me ordena, ¡wow! Alguien está en roll de jefa y no soy yo – Además, discúlpame, eres un buen muchacho y todo, pero no quiero que vuelvas a acercarte a mis hijos – La miro sorprendido, ¿qué? ¿Por qué? Se sienta más erguida e inclina un poco su torso hacia mí, no, no es idea mía, esta mujer vino para confrontarme, es como un campo minado, cualquier cosa que diga la va a hacer estallar, así que tendré que esforzarme por ser lo más dócil posible. Supongo que aún no está lista para aceptar la decisión de Eren, bah, supongo. Aunque no entiendo, ¿por qué no voy a poder ver a los chicos? Eso me hiere terriblemente. Me mira fulminante y me pregunta sin titubear - ¿Qué eres de Eren? – Sin tapujos, directo al centro. Trato de permanecer imperturbable, así que suspiro hondo, y tomo un trago de mi taza.
-: Soy su subordinado, y un amigo al que ha ayudado mucho, no entiendo el tenor de tu pregunta. Y perdona, pero me gustaría saber porque no quieres que vea más a tus hijos, ¿acaso dijeron algo, se sintieron incómodos o no sé, hice algo que les molestara?
-: Para nada, ambos te adoran – la miro desconcertado – Pero… – dice haciendo una pausa después de un sorbo largo, que se hace más largo porque saca un paquete de cigarros y enciende uno, estoy a punto de caerme sentado sino fuera porque ya estoy sentado, ¿desde cuándo fuma? Si ella odia los cigarrillos y el desagradable olor que queda pegado en las paredes. Recuerdo la forma cruel como me retó la última vez que la vi, hace 3 meses más o menos, diciéndome a viva voz que ésta también era su casa, y no quería que la contaminara. Así que… ni modo, me levanto y traigo un cenicero, de esos que pulí y están en la mesa ratona frente al hogar. Aprovecho para fumar yo también, Eren por amor a Dios, vuelve de donde sea que estés. ¿Funcionará la telepatía?
-: ¿Pero? – le pregunto con calma, no debo perderla, no debo…
-: Pero no creo que sea adecuado que dos inocentes niños - ¿Inocente Farly? Si hasta me dio consejos y todo – tengan contacto con un homosexual – me mira con molestia, casi que con asco, pero no me afecta, hasta diría que la entiendo, viniendo de una mujer clásica, cabeza cerrada, *chupacirio (*término que se refiere a la gente que profesa la relición católica con estoicismo), y continúa con su ataque - Que, además de tener gustos sexuales por otros hombres, es el amante de su padre.
Me quedo de piedra, ¿cómo es? No, no, no debo perder la calma, debe estar pensando en hacerme pisar caer y no se lo voy a permitir. Así que me río un poco, sarcásticamente, y ahora veo el desconcierto en su cara, eso es, el control retorna a mí.
-: ¿De dónde sacaste semejante cosa tan descabellada? – le digo muy tranquilo, mientras me apoyo en el respaldar de la silla, como si fuera un emperador y al lado me abanicara un esclavo.
-: Como sabes, ésta también es mi casa, - otra vez vuelve el trauma "ésta es mi casa", sí mujer, ya entendí - Así que supondrás que tengo mi propio juego de llaves – me explica con mucha seguridad y yo siento que la mía se empieza a desdibujar – Hace un tiempo, la primera vez que viniste a parar aquí, yo tuve que venir porque Farly se había olvidado su libro de inglés, aquí - ¡Eso! Yo no estaba loco entonces – Solo iba a agarrarlo e irme, pero me pareció escuchar voces arriba. Como ya sé que Eren le abre la bragueta a cualquiera – Y juro que sentí que ese "cualquiera", era solo para mí – Ciertamente no me imaginé que tendría el coraje de traerse una de sus zorritas a nuestra casa, porque cuando decidimos tomarnos un tiempo… le pedí especialmente que fuera respetuoso con nuestros hogares. Así que sigilosamente subí las escaleras, preparada para hacerle un gran berrinche, porque sé que eso lo avergüenza terriblemente y realmente quería hacerle pasar un mal rato por no respetar su palabra, que poco, pero algo, vale todavía – Mi cara empieza a transfigurarse, pero le sostengo la mirada de todos modos – Cual sería mi sorpresa al no encontrarlo con una zorrita, sino con un zorrito – trago en seco y desvío la mirada – Gemías tan fuerte, y estaban tan compenetrados en el éxtasis que ni se percataron de que alguien los espiaba… No te lo voy a negar – dice mientras las lágrimas empiezan a desbordar de sus ojos pardos – me quedé pasmada, fue… la impresión más grande de mi vida… El padre de mis hijos, follándose un tipo sobre nuestra cama… en el cuarto que decoré con tanto cariño… - la voz se le agudiza por partes, se quiebra y retoma, tiene tanta bronca contenida que es casi palpable – Jamás, jamás… pensé… ¿Y qué tal si subía uno de mis hijos?
-: Los chicos no estaban Mikasa, cuando ellos están aquí yo no me acerco a Eren – ya no tiene sentido ocultar las cosas, y ella llora aún más, me levanto y le acerco el rollo de servilletas de papel, siempre termino haciendo lo mismo con esta familia, las acepta mientras sigue llorando. Tengo la mirada perdida dentro de la taza de café negro.
-: ¡Estoy tan molesta, tan asqueada! Me fui corriendo porque no podía seguir viendo esa aberración… - Agacha la cabeza y llora abiertamente, mientras yo siento que la incomodidad me atraviesa de lado a lado – Pero, no es tu culpa. Es la del idiota de Eren, realmente no lo puedo creer, ¿cuán lejos puede llegar su lascivia? Pensé que se iba a calmar o eso parecía el día que te sacó de aquí – "el día que me sacó", si claro, yo solito me fui, pero no vale la pena aclararle eso – No creí que ibas a tener el descaro de volver, me enteré hace unos días, sino hubiera venido antes. Así que mis hijos no van a volver a pisar esta casa mientras estés aquí, ¿me escuchas? – me mira a través de las lágrimas y puedo sentir todo su odio, todo su resentimiento, esto es demasiado doloroso para ella.
-: Eres una egoísta… - le hablo por fin, después de apagar el cigarro y beber un sorbo del café que cada vez se pone más frío. Levanta la mirada sorprendida y sus sollozos frenan un poco - ¿Qué tienen que ver los chicos con temas de adultos? ¿Vas a alejarlos de su padre, sabiendo que ellos la pasan genial aquí, sólo por tus estúpidos celos? Mira Mikasa, durante mucho tiempo me hice cargo de culpas ajenas, pero ya no más – Me mira desconcertada, no es la reacción que esperaba – No me uses de excusa para extorsionar a Eren… busca tus propios medios para que vuelva a tus brazos, yo ni siquiera te voy a detener si quieres aparecértele en ropa interior y provocarlo, es algo con lo que puedo lidiar, pero quitarles, tanto a tus hijos como a él la posibilidad de disfrutarse mutuamente, de crear recuerdos felices, sabiendo que Armin sufre si no lo ve seguido a Eren, es sinceramente caer en lo más bajo como mujer… eres madre, ¿cómo es que no te duele ver sufrir a tus hijos? Dices que te doy asco, tal vez sí, soy un hombre que provoca asco en ciertas personas prejuiciosas, pero eso es mejor que provocar pena, que es exactamente lo que siento por ti en este momento. Dime una cosa – la desafío con mi rostro imperturbable - ¿no te da ni una pizca de vergüenza ir a la iglesia a recibir la eucaristía sabiendo que eres una pecadora? – No puedo ni siquiera atajarme cuando siento una feroz bofetada sobre mi cara, los pequeños dedos se estrellaron y estoy seguro que me los dejó marcados, me dieron vuelta el rostro, literalmente. De inmediato me giro y la miro desafiante y con el ceño fruncido.
-: Eres un desgraciado, no tienes derecho a decirme lo que está bien o lo que está mal.
-: Yo voy a decir lo que se me antoje, sea tu casa o no, nadie me dirá cuando puedo hablar o cuando callarme - ¿qué pensaste que iba a dejar que me atropelles de esta manera? ¡Hell, no! – Estás desesperada y por eso recurres a una artimaña tan patética como esta. Realmente pensé que eras de las madres que ponían a sus hijos por encima de sus problemas personales, pero me equivoqué.
-: Una persona como tú no sabe absolutamente nada sobre maternidad o lo que es una familia, ustedes sólo existen para complacer los deseos de sus cuerpos corrompidos, así que no vengas aquí a darme lecciones de moral, mientras dejas que te sodomice un hombre casado, porque te guste o no, Eren y yo seguimos casados ante Dios y ante el Estado – Deja de llorar y endurece sus facciones, realmente me da un poco de miedo – Dime… Levi… - y veo una mueca de desagrado cuando pronuncia mi nombre - ¿Piensas que eres importante para Eren? ¿Cómo un amante?... ¿Una pareja?... ¿Realmente crees que está enamorado de ti? Yo te voy a decir lo que eres… eres un simple juguete… - aunque sé que sólo está sangrando por la herida, aunque sé que su propósito es dañarme, siento que se me eriza la piel ante sus palabras – Tú… y todas las *arrastraditas (*se refiere a las amantes) que anduvieron tras él, no significan nada… no abandonará a su familia, y si él vino a vivir solo aquí, fue porque YO lo eché de casa, fue para castigarlo, para que reflexione… Pero él sabe que una vez que se termina su ronda de juegos nocturnos, yo le permito volver, tal como el hijo pródigo… Entonces, ¿cuánto tiempo piensas que va a durar esta fantochada, Levicito? ¿Mmm? Dime – habla mientras se pone de pie y se acerca con pasos calculados quedándose de pie a mi espalda, mientras su voz rasposa me va clavando dagas - ¿Acaso tienes idea la cantidad de veces que vinieron llorando a mi puerta, o que esas mujeres me llamaron llorando a mi celular? ¿Sabes la cantidad de veces que Eren solo les dedicó un par de frases lindas para que le abrieran las piernas por un rato? Eren tiene un arma poderosa, y es su calidez, te sonríe y te envuelve como una tela de araña, ni siquiera lo hace a propósito, es un don innato, puede encantar a quien se le ocurra. Pero una vez que se aburre, los saca de su vida en un dos por tres. ¿Me pregunto cuanto tiempo, cuántos días, cuántas horas faltaran para verte con el corazón destrozado?...
Se queda unos segundos en silencio y yo cierro mis manos en puños para evitar que me vea temblando.
-: Sí, admito que esta vez Eren se excedió con sus caprichos… un hombre… ¡increíble!, igual esto es un motivo que se suma para que veas lo rápido que te va a tirar a la basura apenas se cruce con un par de pechos apetecibles. Nunca lo escuchaste cuando habla con una amante que le hartó, nunca viste su lado cruel para arrancar a las garrapatas baratas que tratan de prendérsele… Así que, si tienes algo de dignidad deberías rendirte ahora e irte con la cabeza en alto, ahora que todavía estás a tiempo, tal vez no me creas pero… - su tono de voz cambia, se siente algo melancólica – a pesar de que te aborrezco con cada fibra de mi ser, sé que te va a doler mucho cuando eso pase, y va a ser horrible verte con el corazón roto… A Eren no le va a importar, ni siquiera se va a inmutar, incluso si te ve con las venas abiertas de par en par, como pasó con Karina, una de sus ex amantes hace dos años atrás. Porque cuando se cansa de alguien, fácilmente lo hecha al olvido. Aunque seas el único hombre que le haya conocido, no creas que por eso eres especial o algo así, sólo está entretenido… nada más – suspira y va a sentarse de nuevo frente a mí – Levi – me dice con firmeza y le sostengo la mirada, pero no la miro con rencor, simplemente mi cara no tiene expresión alguna – No voy a darle todo el tiempo del mundo para que se dé cuenta que está transitando un camino errado – Ok, yo soy el camino errado, según ella – Voy a luchar por mi familia, tal como lo hago siempre, y no me importa si crees que soy una malparida, porque lo hago por mis hijos, Eren no los va a ver más, hasta que se dé cuenta que esto está mal. Y como ésta es "mi" casa, voy a pedirte amablemente que te vayas… Si no lo haces, vas a conocer toda mi furia, no voy a descansar, hasta hacerles la vida imposible, aún si eso significa sacar todo esto a la luz – abro grande mis ojos, ¿qué? – Así es, me voy a asegurar que se enteren todos, desde sus amigos, su mamá que está muy delicada de salud, sus hermanos, incluso los chicos eventualmente se van a terminar enterando, en la empresa, nuestro entorno, todos… ¿Piensas que Eren estaría orgulloso de admitir que anda con otro hombre en público?
-: ¿Y quién te dijo que él y yo tenemos ese tipo de relación tan seria? – Estoy tratando de tragarme mi veneno, porque esta mujer me provoca demasiado, demasiado… Pero lo que voy a decir sólo lo hago por ti Eren, mi amor - Sólo se trata de follar un poco, eso es todo, ¿amor? Nadie habló de algo como eso aquí, te imaginas demasiadas cosas Mikasa. Yo no veo a Eren con esos ojos, estás tan resentida y miedosa de que no vuelva a tus brazos que tienes el coraje de venir y escupirme toda esa sarta de cursilerías, como si tus palabras me fueran a lastimar o algo. Y ahora espera aquí que el lavarropas terminó su ciclo – me levanto y voy al lavadero, saco la ropa temblando, la pongo en el secarropas, calculo que estará como mucho unos veinte minutos o menos, tengo que resistir, las lágrimas están a punto de caer, pero me las voy a tragar, tal como hice tantas, pero tantas veces en el pasado.
Vuelvo de nuevo, levanto las tazas y las dejo en la bacha, después me vuelvo a sentar, Mikasa tiene la mirada baja, ella si está llorando bastante.
-: Nunca esperé que Eren se alejara de sus inclinaciones hetero, ni tampoco me anduve imaginando imposibles, es un tipo que estaba bueno y quise divertirme un rato, fin del tema. Aquí vivo cómodamente, solo por eso me quedo, pero si eso va a afectar que los chicos no puedan venir, con gusto me vuelvo a mi departamento. Así que no te gastes en sacar tus garras para herirme, yo no soy rival para ti, siempre supe que él iba a volver con ustedes. Pero deberías ser un poco más inteligente, si le sacas a los niños te va a terminar odiando, lo vas a alejar más… Yo me haré a un lado, para tu tranquilidad – prendo un cigarro y pongo mi mejor cara de aburrimiento.
-: No… no me va a odiar a mí… - ¿todavía tiene ganas de pelear? Eres insufrible, nena – Te va a odiar a ti, por quitarle todas las cosas que el valora tanto, sus hijos, sus amigos, su familia… - suspiro hastiado, ella la clase de persona que ve a alguien atropellado y se acerca para patearle la cabeza hasta estar completamente segura de que se murió. Esmeralda se acerca maullando bajito y se sube a mi falda, la acaricio suavemente y empieza a ronronear – Y cuando te vayas, te agradecería que te llevaras a esa bola de pelos sucios, soy alérgica. Ahora, volviendo a nuestro tema, no te creo ni una sola palabra de lo que dijiste, ¿comprendes? Así que no pienses que por decirme todo eso me voy a detener, no lo haré. Lo lamento por ti, pero te has metido con la familia equivocada.
-: ¿Familia? Ja, me das risa – lo respondo sin poder evitarlo, pero estoy seguro que mi mirada está triste – Llamas familia a un secuestro de tus propios hijos, usándolos porque no puedes valerte por ti misma, no eres más que una cobarde – una nueva cachetada me surca el rostro, más fuerte que la anterior, pero no me defiendo en absoluto, menos contra una mujer, ¿eso es lo que te molesta tanto? ¿Qué no te responda de la misma violenta manera? – Dime Mika… - digo mordiendo su apodo - ¿qué te molesta más, que Eren te ignore o qué a mí me importen una mierda tus amenazas? – tu mano tiembla, ¿vas a pegarme de nuevo?
-: Vete de mi casa… quiero que te vayas… - me dice prácticamente rugiéndome, mientras arruga la nariz como si quisiera mostrarme los colmillos cual perra rabiosa - No quiero volver a ver tu rostro arrogante de nuevo. No significas nada, solo un poco de sexo gratis para él…
-: Sí, tienes razón, soy eso, pero a diferencia tuya, si Eren me tira un día de estos no voy a andar mendigándole migajas de su atención… yo si tengo un poco de amor propio – la última cachetada, antes de girarse ofuscada para buscar su cartera y sus cosas, agarra el teléfono con bronca y pide un taxi. Miro la hora, son más de las ocho y media. Me pongo de pie y me voy al lavadero, ya está lista la ropa, me arde la cara, pero más me duele el corazón. Saco las prendas y las doblo prolijamente, mientras les pongo algo de aromatizante fragancia "Caricias de algodón", siempre me pregunté cómo hacen los de los laboratorios para saber la diferencia entre la fragancia "Caricias de algodón" y "Risas matutinas", como siempre mi mente yéndose por la tangente. Luego agarro una bolsa limpia y pongo allí las prendas, camino hacia ella tratando ocultar que no me siento intimidado, que no estoy herido de muerte.
-: Aquí tienes – te digo extendiéndote las cosas con aparente tranquilidad – tu ropa.
-: Gracias – dice y agarra el paquete, está fumando otro cigarro, tiene la cara de una mujer que está siendo atormentada, y yo soy un idiota atómico, porque no puedo evitar compadecerme.
-: Esta misma semana me voy – le aviso, para girarme e irme a terminar de preparar la cena, ya no tengo ganas de preparar el almuerzo de mañana, se me fue todo el hambre y las ganas.
Pasan los minutos tortuosamente, hasta que escucho el "click" en la puerta de entrada, ya se fue, salgo solo para cerciorarme que efectivamente es así, y veo por el costado de vidrio como camina bajo la lluvia y sale por el portón.
Entonces apoyo mi espalda contra la puerta de madera y me deslizo hasta el suelo para llorar con fuerza, me siento tan miserable, ya sabía que iba a ser de ese modo, ya lo sabía, tal vez me lo merezco después de todo. Por soñar, por creer que el amor puede contra todo pronóstico, pero tengo que darle la razón, yo sé que Eren eventualmente se va a cansar y cualquier día de estos va a querer borrarme de su vida, siempre me sucede lo mismo… tal vez siempre lo supe, y aun así lo acepté, lo dejé avanzar.
Me pongo de pie después de llorar como un cocodrilo, y el reloj ya marca las nueve y cuarto, mejor me arreglo, o el viejo se va a dar cuenta, soy como un libro abierto para él. Después de refrescarme con agua helada, veo que el guisado está listo, ya tenía un hervor de la tarde, así que está perfecto para este clima frío y deprimente. Justo cuando estoy sacando uno de mis vinos, suena la puerta, aparece Eren con una sonrisa espléndida. Viene casi trotando hasta mí y tira el bolso del gimnasio en el camino para abrazarme con fuerza y besarme con alegría.
-: Hoooolaaa, mi gatito gruñón – bufo ante esos apelativos – No veía las horas de verte. Son demasiadas horas sin ti.
-: ¿Tienes con hambre? Te hice el guisado de gallina por el que rogaste tanto, espero te guste.
-: ¿En serio? – Dice sonriendo de oreja a oreja - ¡No puede ser! ¡Por fin!
-: Suéltame, me estás asfixiando – le pido mientras intento empujarlo, la verdad es que le encanta apretujarme contra su cuerpo.
-: No, no te voy a soltar, estuve esperando esto todo el día, me bañé en el gimnasio así que estoy impecable – me dice resoplando en mi rostro, realmente es increíble, más de dos horas de gimnasio, todo el día trabajando ¿y todavía tiene energía? ¿Qué eres? ¿Un robot?
Me besa desesperado mientras me acorrala contra la mesada de granito. Ya se está desnudando y empieza a hacer lo mismo conmigo.
-: Es-espera, Er-Eren, ¡tch! – Pero mis negativas no son escuchadas en absoluto, me bajá los pantalones a tirones y se concentrá en mi entrepierna – No, no hagas eso, no amm, ya te-te dije que n-no hace fal-falta, ¡ey!, escu-escuchame, aaahh – realmente es imparable, me está succionando con tanta fuerza que prácticamente no puedo controlar mis pensamientos – Aaah, sí, aaahh – en segundos me tiene gimiendo como una gata en celo mientras hundo mis dedos en su cabello.
-: ¿Ahora lo hago mejor? – me pregunta mirándome ansioso, sonrío apenas.
-: Siiii… mucho… muuuucho mejor… pero no lo hagas tan fuerte… mmm - después de unos minutos que me parecen eternos ya estoy desarmado, mientras sus largos dedos incursionan profundamente en mí, es demasiado – Ya, Eren… ya está… es… su-suficiente – empujo su cabeza para que me libere o no me voy a aguantar y me voy a venir en su boca, realmente no quiero eso. Me giro poniendo mi trasero en pompa y lo miro por encima del hombro con deseo – Vamos jefecito, fólleme duro… - sé que esas palabras más mi posición son una oferta que no va a resistir, efectivamente así es. Siento como me muerde la nuca con fuerza, mientras se entierra en mí, siempre es algo bruto al inicio, a pesar de que lo domestiqué bastante, pero esta vez no me quejo. Ladeo la cabeza para darle mayor acceso, muerde todo lo que quieras, hazme sangrar, quiero llevar tu marca hasta que el día que me muera.
Me abraza con fuerza y se hunde más profundo en mí, siento que me estremezco de punta a punta. Estoy doblado contra la mesada, aturdido por las sensaciones que despierta en mí, es tan jodidamente placentero. Pronto lo escucho resoplando sobre mi espalda, con sus dedos hundidos firmemente en mis caderas, sé que me va a dejar algunos moretones, así de sensible es mi maldita epidermis. No tengo idea cuanto tiempo estamos disfrutando de este acto, pierdo la cabeza cuando me ataca de esa manera.
-: Levi… Little L… - cuando empieza a pronunciar mi nombre de esa forma ya sé que está a punto y yo también, aunque siento que se me escapan dos lágrimas con fuerza, me muerdo los labios para que no me escuche sollozar, siento su respiración pesada sobre mi oreja y acaba con un ronco gemido. Después de unos segundos me vengo en mi propia mano, no quiero ensuciar el piso. Los dos resoplamos como galgos después de una carrera.
-: Siempre eres taaaan caliente y espectacular – me dice contra mi cuello, mientras me da unas lamidas suaves sobre mi cuello donde mi vena palpita debido al esfuerzo, me seco rápidamente las lágrimas con la manga del buzo antes de que las descubra, buzo que ahora tengo levantado hasta la clavícula. Estos "rapiditos" suyos me dejan tiritando, estoy en puntas de pie, es por la diferencia de alturas, es inevitable, las pantorrillas siempre me quedan ardiendo. Sale despacio de mí, y manotea el rollo de servilletas de la isla. Arranca algunas y se limpia, mientras yo me estoy lavando las manos. Después arranca otras y se acerca.
-: No, no es necesario, voy a tomar una ducha rápida, en serio, en menos de 5 minutos, ve sirviendo la comida, ¿ok?
Me subo los pantalones rápido y me voy a la pieza, demoro menos de 10 y me aparezco en pijamas.
-: Tengo más hambre que un toro – dice con júbilo mientras se relame ante el plato - ¡Mmm! – exclama ante el primer bocado, aunque me da gracia sus expresiones, hoy no tengo muchas ganas de sonreír, más bien me hundo en la copa teñida de rojo entre mis manos, apenas toco mi plato - ¿Qué pasa? ¿No tienes hambre? – me dice extrañado.
-: No mucho, tengo algo de sueño, será porque "alguien" nunca me escucha y no me da tiempo a nada, y después termino todo exhausto – trato de convencerlo, pero entonces corta un pedazo de carne y me acerca el cubierto a la boca, tengo que aceptar o vas a insistirme hasta el cansancio, ya lo sé. Abro los labios y me dejo alimentar.
-: Quieres que te mime un poco, ¿eh? – Me dice con ternura, mientras acaricia mi cabeza - Ey, ¿qué pasa? Tienes los ojos tristes… - me conoce a la perfección - ¿Pasó algo? – Niego con la cabeza y tengo que tomar un sorbo de vino para pasar la comida - ¿Me extrañaste tanto que te pusiste así?
-: Eres un idiota – digo bajito, pero cierro los ojos ante sus toques, ahora sobre mi mejilla.
-: ¿Estuviste llorando? – Lo miro sorprendido – Tienes los ojos rojitos.
-: No, bah, sí un poco, cuando piqué la cebolla, estaba muy ácida… demasiado.
-: ¿Erwin te está molestando de nuevo? – no me creyó nada.
-: No, no, para nada.
-: ¿Mike, Jean? ¿Quién? Alguien te está molestando, estoy seguro.
-: No, nadie, así que basta, no digas tonterías, fue la cebolla, no dramatices.
-: Bueno – me dice no muy convencido – Come un poco, vamos, no me obligues a rogarte, porque lo hago, ¿eh? – Y me sonríe de esa manera dulce que me desarma, enseguida me dan ganas de largarme a llorar a mares, ¿hasta cuándo esa sonrisa va a ser sólo para mí? Le acepto un par de bocados, pero realmente tengo el estómago cerrado.
-: Ya está – le suplico – me duele el estómago, en serio… - acepta mi negativa a regañadientes.
-: Tal vez no te conozco hace una década - ¿a qué viene esa frase?, lo miro extrañado – Pero si me doy cuenta cuándo estás ocultando algo, y también me doy cuenta que por mucho que te pregunte ahora, no me vas a responder, lo cual, para ser honesto, me molesta un poco. Pero no quiero presionarte… sólo quiero que sepas que puedes confiar en mí y que voy a estar esperando para que me cuentes cuando lo sientas necesario – agarra una de mis manos y me besa lentamente los nudillos, un movimiento tan simple que me estremece – Esto está increíblemente delicioso… igual que tú – hago una mueca de hastío y ruedo los ojos, aunque internamente mis yoes estén haciendo un trencito y bailando la macarena.
Le hago compañía hasta que termina de comer, pensé que íbamos a jugar al ajedrez como siempre, pero me agarra de la mano y me arrastra a su habitación, ahora no sé, ya no me da tantas ganas de quedarme en ese lugar. Por primera vez me pongo a pensar, a mirar alrededor, ¿cuántas veces habrá hecho el amor con Mikasa aquí? ¿Cuántas cosas habrán compartido en estas sábanas? Tan compenetrado estoy en mis pensamientos que no me percaté de lo que está haciendo, hasta que me viene a buscar, yo estuve todo el tiempo sentado en la cama mirando la nada.
-: Ey… - me llama con dulzura, arrodillado entre mis piernas, lo miro y me captura el rostro con sus manos para besarme delicadamente – Vuelve Levi… estoy aquí contigo… ven un momento, quiero que veas esto - Me toma de la mano y entramos a su baño, enseguida mi sonrisa aparece, aunque sé que no es posible que llegue a mis ojos. Hay pequeñas velas, de esas enanas que se usan en los hornitos de perfume, prendidas y repartidas por varias partes, y el jacuzzi lleno de agua y espuma. Me llenas de besos cortos sobre mi cuello y nuca mientras me abraza desde atrás.
-: ¿Y esto? – le pregunto sin entender el motivo.
-: Cumplimos tres meses… - me quedo un rato en blanco tratando digerir eso - ¿Ya no te acuerdas? Ese día que estaba lloviendo a más no poder, como está lloviendo hoy, que decidí aferrarme a ti y no soltarte, el día que te dije "te amo", desde lo más profundo de mi corazón… Bueno, no importa si no recuerdas… supongo que debería haber esperado a que cumpliéramos un año o algo así, pero… ¿para qué esperar tanto? Hoy quiero festejar la felicidad de tenerte conmigo – y me agarra de la mano para deslizar un anillo de oro blanco en mi dedo, siento que el corazón me va a explotar - ¡Gracias!
-: Es-espera Eren, no, no puedo aceptar esto – me saco el anillo de inmediato y se lo devuelvo.
-: ¿Qué? ¿Por qué no?
-: Es que es… mmm, es muy pronto, vamos despacio, ¿sí? Es decir… tres meses, no es nada – salgo del baño, empiezo a sentir que me falta el aire, realmente no quiero llorar delante de él, de nuevo, esto es demasiado complicado, siento sus pasos detrás de mí, me agarra de la muñeca y tira con suavidad.
-: ¿Qué sucede? Levi, deja de evitarme – me agarra de los hombros y agacho mi cabeza – Necesito que me respondas ahora, porque ya no quiero esperar… ¿qué sientes por mí?
-: No… no lo sé… - estoy empezando a temblar, no soy bueno mintiendo, realmente no puedo – Estoy un poco confundido… No sé qué esperas que diga – me refriego la nuca nervioso.
-: Quisiera que me dijeras que quieres estar conmigo, no te estoy pidiendo matrimonio, pero no entiendo por qué intentas alejarte de mí… - lo escucho suspirar y se sienta en la cama, ahora él tiene cara de amargado – Tú… ¿no quieres estar "así" conmigo? Es… ¿mucho compromiso?
Escucho el repiquetear de las gotas afuera, la lluvia se está intensificando.
-: Yo… disfruto estar contigo, pero… tú no sabes cómo es… tú… no sabes lo que duele – me mira sin entender y yo solo miro a la ventana mientras dejo que las palabras fluyan, que se liberen, que se impregnen de la humedad del ambiente - ¿Serías capaz de darme la mano si vamos caminando por la plaza? – Parece confundido con lo que digo - ¿Serías capaz de presentarme como tú "novio" si uno de tus conocidos pregunta? ¿Serías capaz de soportar que tu familia te mire con cara de asco? Nunca lo viviste, siempre formaste parte del *dream team (*alusión a una vida perfecta), siempre fuiste querido, Eren, siempre te elogiaron, siempre pudiste elegir… Nunca te dijeron "muérete, marica de mierda, me das asco, ojalá desaparecieran todos ustedes"… Eren – esta vez te miro con mucha seguridad – No tienes idea lo que es… Y no te va a gustar tampoco. Están a Farly y a Armincito, ¿les vamos a mentir? ¿Vamos a jugar a las escondidas *for ever (*por siempre)?
Me giro y busco mi paquete de cigarros en la mesita de luz, que provisoriamente estoy usando, prendo uno y vuelvo, mientras lo veo reflexionando. Realmente no quiero hacerle esto, no quiero que tome conciencia, lo que de verdad me gustaría es tomarle de la mano y decirte lo mucho que lo amo, lo mucho que me ha sorprendido y me ha gustado su gesto, ¿pero a quién engaño?
-: ¿Tienes idea lo que sucedería si se filtrara el rumor? ¿Si Erwin nos sacara una foto (porque oh, es muy capaz el desgraciado) y la hiciera circular por todas partes? Porque cuando te toque vivirlo en carne propia… "esto"… - digo señalándolo a él y señalándome a mí – "Esto"… No va a ser suficiente… la gente no vive sólo de amor… Gracias, pero… me voy a dormir abajo…
Me acerco y lo beso en la mejilla, con todo el cariño que puedo, y después me marcho, además no puedo tirar ceniza en la alfombra, es complicado limpiar eso. Camino lento a mi habitación, "mi habitación", es una forma de decir, el lugar que me prestaste este tiempo. Cierro la puerta y le pongo seguro, me meto entre las sábanas para hacerme un bicho bola y llorar en silencio, es tan irónico, un día tan memorable y hermoso, que se convierta en esta mierda.
-0-
Me despierto cuando ya está entrando mucha luz por la ventana, no sé qué hora es, no sé ni a qué hora me dormí.
Me levanto con el cuerpo pesado, me duele un poco la cadera como siempre, voy al baño y hago mi rutina, me visto y salgo. Miro el reloj de la sala, las nueve y media, ¿tanto dormí? Ya se debe haber ido al trabajo. Por cierto, ¿dónde carajo dejé mi celular? Ah, sí, encima de la mesada.
Lo agarro y me fijo, hay como veinte mensajes de whatsapp, tuyos como seis, pero los voy a chequear al último, ahora me urge sacarme de encima los otros:
Rosita: "Patroncito, mi hija le agradece mucho la ropita para mi nietito, gracias. Mañana voy temprano" - ¡Qué divina esta mujer! Le mando una carita sonriente y un "te espero con cafecito y facturas".
Jean: "Levi, mi madre está jodida, la van a internar mañana, ¿si puedes me llamas?" – le respondo al pobre: "Te llamo a las 13 cuando salgas de la oficina, ¿ok?", al toque me responde: "Ok, gracias".
Número desconocido, again, obvio es Erwin: "Supe que la mujercita de tu novio te fue a visitar, si te dio una paliza la felicito" - ¿Cómo mierda sabe este bastardo que Mikasa vino? Lo que me faltaba, que se unan el hambre y las ganas de comer, otro: "Cuando Eren te bote no vengas a shorar a mi puerta, u.u" – Cómo si fuera a hacer una idiotez así, otro: "Tengo información valiosa sobre la mujercita… creo que te volverías loco de la alegría si supieras… Si te interesa te la paso… por supuesto nada es gratis…" – Por un segundo mi dedo casi que se mueve solo, tengo ganas de saber, ¿pero qué mierda es eso de "nada es gratis"?, lo pienso, pero al final me puede la curiosidad, así que le mando un simple: "?"
Me responde a los pocos segundos: "La mujer tiene secretos muy sucios, juju… si quieres saber más, y tengo pruebas, muchas, te doy la info, pero no por aquí, personalmente, *you know what i mean… (*sabes a lo que me refiero)"
Maldito pendejo… Pero le sigo un poco el juego: "Para qué quieres que nos encontremos?"… se toma su tiempo para responder, me quedo tildado viendo la palabra "escribiendo…" en la parte de arriba de la conversación, ¿qué estás tramando, imbécil?, al fin responde: "Si estás dispuesto a follar como loco, te doy todo y créeme que es muy importante… Te voy a tratar bien, mejor que ese viejo, seguro…"
Si, cómo no, le envío: "Ni en tus putos sueños", aunque no espero que me responda gran cosa me manda una foto, la descargo, ¡chan! Es Mikasa, haciéndole sexo oral a un tipo, y con el uniforme del banco, se me abre la mandíbula. Del tipo sólo se ve su órgano, porque parece que es él, el que tomó la foto desde arriba, ¿de dónde carajos sacó eso? Me quedo de piedra… respondo: "A otro perro con ese hueso, podría ser una foto de Eren, de las viejas…" – Cálmate Levi, cálmate.
"Ja, ja, ja… piensa lo que quieras, no te voy a regalar todo lo que tengo, que incluye hasta unos videos hot … Si quieres te puedes quedar con la duda, o bien, si quieres saber… nos encontremos…" – Es tentador, lo sé, ¿pero en qué podría ayudar eso? Sólo serviría para hacer sentir más miserable a Eren, además yo no tengo nada que ver en ese tema, lo que suceda en esa pareja, expareja, lo que sea, no es de mi incumbencia. Aunque admito que la desgraciada se llena la boca hablando para borrar con el codo, pienso y al final le mando: "Gracias, qué considerado, pero paso, no eres confiable".
Me contesta, pero ya no me fijo, me voy a otra conversación.
Hange: "Hola Levito, nos reunimos con los chicos esta noche en casa de Reinner, ¿vienes?... Hay daikiri, del que te gusta…" y un emoticón con guiño, me sale una sonrisita tibia, respondo: "Hola vida, ai laviu, te confirmo en un rato, tengo que ver que planes hay esta noche, ok? No me odies, kississss".
Al fin, Eren: "Hola hermoso, perdón por no insistir para que te levantes, no quise molestarte", ¿por qué siempre es tan malditamente bueno este hombre?, "No te estreses con el almuerzo, voy a comprar algo bien rico y voy a llevarlo, ok?", otro: "No es lo mismo el trabajo sin ti… no me dan ganas de ir a congelarme a la terraza…" y una carita triste. Otro: "Perdóname si te presioné mucho anoche, vamos a tomarnos la cosas con calma, ya entendí…", otro: "Al menos me extrañas cuando no estoy?", y el último: "Estuve pensando mucho sobre lo que dijiste anoche, es más, ni sé de qué carajo está hablando el pelado *Duva (*el gerente general, Jefe de Eren), por la dudas solo dije que sí cuando preguntó. Como sea, quiero hablar contigo apenas llegue, espero no sigas encerrado… (emoticón de cara de gatito) gruñón…"
Estoy sonriendo como un estúpido, me llevo la pantalla a mis labios y la beso, ¡es tan lindo!, no puedo ser frío, realmente no puedo, respondo: "Acabo de levantarme, puedo acostumbrarme a que me mantengan, es genial!", me responde con una carita sonriente, sigo: "Okey, no cocino, pero te haré el postre…", justo estaba pensando que el clima está genial para un suculento arroz con leche… su respuesta: "Eres el postre perfecto, ñam!", lanzo una risita idiota, y me muerdo el labio inferior: "Señor Jaeger, por favor vuelva a sus labores y deje de perder el tiempo con felinos recogidos de la calle, puede terminar arañado…", su contestación: "Es la idea, siiii…. aráñame todo lo que quieras..." y una carita sacando la lengua, viejo pervertido, tal vez te dé el gusto y te deje un par de marcas en ese cuerpo increíble que tienes, no estaría nada mal, pienso. Sólo le mando una carita seria. Pongo a cargar el celular, voy a la cocina para prepararme una taza de café. Está nublado, hace frío, las mamparas que dan al patio están empañadas, la calefacción de esa casa es la gloria.
Mientras bato el café pienso en todo lo que pasó ayer, mientras mis ojos se pierden en la nada, y pronto la angustia me invade de nuevo. En mi mente me imagino otra cosa, retomo de cuando Eren pone el anillo en mi dedo, y yo lo miro con amor, de ese que empalaga, que es más dulce que la miel, y le digo sonriendo, todo emocionado, orinándome encima: "Es lo más hermoso que alguien hizo por mí. Y creo que ya es momento de decirte esto, porque ya no me aguanto más, Eren, mi amor, te amo… con cada partícula de mi alma, con cada pensamiento, con la fuerza de un tsunami, con la impetuosidad de una tormenta… quiero vivir contigo hasta ya no respirar más, quiero levantarme y ser el primero en ver tu hermosa sonrisa por las mañanas, quiero dormirme al son de los latidos de tu noble corazón, quiero aspirar tu aroma que me hace sentir tan completo, quiero que me abraces cuando haga frío, quiero besarte todo el tiempo, porque cuando lo hago me siento completo, me siento a salvo, amo a tus hijos como si fueran míos, quiero que sean mi… familia…"
Dejé de batir. ¡Dios mío, te lo suplico! Dame una señal, de alguna manera hazme saber qué es lo correcto, por favor, por favor… por esta vez… ayúdame a decidir. Dame la fuerza, que… yo no tengo…
Escucho a lo lejos que suena mi celular, dejo la taza sobre la mesada y voy a la pieza a paso rápido, lo agarro y miro la pantalla, no tengo el número agendado, atiendo:
-: ¿Sí?
-: ¿Con el señor Ackerman? – la voz de una jovencita.
-: Sí, con él, ¿quién habla?
-: Mi nombre es Casandra, Señor, le estoy llamando de la inmobiliaria "Yo soy tu casa", tenemos excelentes novedades, tenemos tres posibles candidatos para la compra de su departamento, por lo que voy a necesitar que se presente en nuestra sucursal cuanto antes.
-: Oh, qué bien… - es todo lo que se me ocurre decir…
-: ¿Puede venir esta tarde a las cinco?
-: Sí, claro.
-: Me gustaría que escuche las propuestas, traiga su identificación por favor, no se olvide.
-: Bien, está bien, a esa hora iré, gracias.
-: Gracias a usted, que tenga un buen día.
-: Igualmente, adiós – corto.
Una señal ¿no?
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By Luna de Acero… soplándose los mocos…
